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lunes, 15 de enero de 2018

....Y LA CIENCIA ECUATORIANA

El historiador ecuatoriano Juan J. Paz y Miño lamentaba recientemente en el periódico El telégrafo que, pese a las reformas positivas a la educación superior durante las administraciones de Rafael Correa en el Ecuador, se hayan impuesto en la evaluación "normas de calidad" que poco tienen que ver con la educación misma: "se aceptó, sin crítica, dice, el sistema de 'control de calidad' (...) que nació en la postguerra mundial para armas y productos, y que el neoliberalismo pedagógico lo extendió a la educación. (...) Hoy, la burocratización, los controles, el papeleo, la acumulación de actividades administrativas, la metodología de evaluación institucional, etc, han pasado a ser frenos para el mejor progreso universitario".
     "En materia de investigación -agregó Paz y Miño en un segundo texto- subsisten varios dogmas. El mayor ocurre en el campo de las ciencias sociales. La moda intelectual de medir sus avances por el número de artículos publicados en revistas indexadas (que, en muchos casos, son verdaderos negocios) afecta a las ciencias sociales latinoamericanas. Pero su impacto no está en los journals, sino en la legitimidad e influencia que los libros y artículos alcanzan en la sociedad, la educación, la cultura y la política. Las ciencias sociales no pueden tener el mismo tratamiento que tienen las ciencias médicas o las naturales. No se descartan las revistas especializadas, que pueden ser interesantes por las temáticas concretas.".
     Ante la burocratización, Paz y Miño señaló: "de persistir esta situación, (...) la docencia y la investigación, que son el eje de la actividad de los profesores universitarios, no tendrán perspectivas de desarrollo y progreso, a pesar de las líricas declaraciones sobre la necesidad de la ciencia, de la innovación o de la producción académica".
     Bajo la actual presidencia de Lenín Moreno, el asunto no parece muy lírico. El mismo mandatario Moreno aconseja a los estudiantes no estudiar, sino encontrar el modo de disfrutar una edad que es supuestamente para divertirse en grande. ¿Cómo? Según Moreno, yendo a discotecas (pidió una para la ciudad del conocimiento Yachay), al cine porno XXX y a ligar prostitutas en los parques. Habrá que encontrar discotecas de excelencia, cine porno indexado y prostitutas con nombre de usuario y contraseña. Para que docentes e investigadores puedan acompañar esta actividad "de campo" con la seguridad de poder hacerla valer en los curriculums.

viernes, 12 de enero de 2018

ESPAÑA: LA CIENCIA AMILANADA

Miguel Delibes de Castro, miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, escribió hace poco en el cotidiano español El País sobre el estado de la ciencia en España. "Hacer ciencia -dijo el autor- requiere entusiasmo (individual y colectivo), atrevimiento, dosis de autoconfianza, libertad de pensamiento, capacidad de arriesgar; ha de haber hueco para el error, para llevar la contraria, para discutir la autoridad sin temor". No es el estado de ánimo imperante en la ciencia española, que sufre de falta de fondos, aunque tal vez no sea el problema principal. La plantilla de investigadores ha envejecido (la edad media de los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas-CSIC es de 53 años), los investigadores de entre 30  y 50 años no investigan o se han ido al exterior, y "además, se agudiza el problema de la burocratización de la gestión".
     "Las normas que parecían razonables cuando el aparato administrativo para gestionar la ciencia se estructuró en España han ido complicándose y anquilosándose progresivamente, hasta convertirse en un dislate y una auténtica tortura, escribe Delibes. No es raro que científicos consagrados reconozcan que dedican a la gestión cerca de la mitad, o incluso más, de su tiempo. Si a ello sumamos el 100 % de tiempo que le dedican los gestores y auditores de la actividad científica, llegaremos a la conclusión de que se trabaja mucho más para administrar la ciencia que para practicarla". ¿Y qué se administra tanto si se practica tan poco?
     "Me temo que en la ciencia española de hoy, agrega el autor, (...) predominan el conformismo, el pánico a equivocarse, el miedo a disgustar a los que mandan (...) Nadie quiere asumir riesgos que puedan perturbar al superior (...)Ese caldo de cultivo difícilmente casa con la práctica científica a nivel internacional. Más bien conduce a la introversión, la rutina, el individualismo, la endogamia nunca superada, la mediocridad...".
     Al poco tiempo, Borja Sánchez, del CSIC, escribió también en El País: "¿Dónde ha quedado la política científica?". Probablemente no la hay porque, al decir de este autor, para las autoridades la ciencia es más un gasto que una inversión y "toda reivindicación científica ha desaparecido de la agenda política". Así, agreguemos, se administra sin una orientación clara más de lo que se practica: se gestiona sin política, y se gestiona cada vez más en el vacío.

miércoles, 10 de enero de 2018

LA CIENCIA RUSA MORIBUNDA

En el año 2016, más de 200 grandes científicos de la Federación Rusa le escribieron una carta abierta (Carta-200) al presidente ruso, Vladimir Putin, alertando sobre la crítica situación de la ciencia en ese país. Más tarde, hubo una carta de 400 científicos. No hubo respuesta. Rusia ha perdido a un millón 500 mil científicos dispersos en el exterior desde la desaparición de la Unión Soviética. Pero la crítica de los 200 se refería a otra cosa: en particular, a la "absurda burocratización de la gestión científica" (en palabras del portal Sovross.ru) por parte de la Agencia Federal de Organizaciones Científicas, por encima de la Academia Rusa de Ciencias.
     "Las organizaciones científicas -escribió Sovross.ru- intentan adjuntar (...) reglas obviamente inaplicables de las instituciones presupuestarias ordinarias, ignorando por completo la naturaleza creativa y exploratoria del trabajo de los investigadores. Los científicos deben 'planificar' cuántos descubrimientos van a hacer, cuántos artículos y en qué revistas publicarán  en los próximos años. Tal planificación es imposible en principio, y los requisitos correspondientes sólo conducen al fraude y al engaño. Lo mismo se aplica al ridículo cálculo de las horas-norma para la producción de productos científicos, lo que equivale a un ajuste febril para los indicadores requeridos. La cantidad de informes y planes sin sentido se ha multiplicado muchas veces. Las últimas innovaciones (...) vinculan el crecimiento planificado en la financiación de institutos (...) en los años siguientes con el requisito absurdo de un aumento proporcional en el número de publicaciones. En realidad, se ha creado un sistema engorroso e inoperante para la gestión de la ciencia. Todo el estilo y los métodos de trabajo de la Agencia Federal apuntan objetivamente a la destrucción de la ciencia como tal, por no mencionar la atmósfera creativa necesaria para el trabajo científico". El hecho de que se aplique un criterio de "institución presupuestaria ordinaria" supone en la contabilidad la no diferenciación entre una mercancía o un servicio y un descubrimiento científico que debe cuajar así en "productos", de tal modo que el presupuesto para los burócratas -amparado en estadísticas- siga circulando (para éstos).
     La propuesta de los 200 ha sido el retorno de los institutos y la ciencia académica a la jurisdicción de la Academia Rusa de Ciencias, lejos de la jurisdicción del Ministerio de Educación y Ciencia; el aumento y la reorientación de los fondos para la ciencia (ya que han disminuido los fondos para la Academia); la recreación de los estudios científicos de posgrado y otras medidas para evitar gestionar "un ciencia fundamental moribunda", según Sovross.ru.

lunes, 8 de enero de 2018

HACIA LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES RUSAS

Por primera vez en muchos años, el Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF, por sus siglas en ruso) no presentará en las elecciones presidenciales (en las cuales despunta desde ya el hoy presidente Vladimir Putin como casi seguro ganador) a su eterno candidato, Guennadi Ziugánov, sino a uno más joven, el agro-empresario Pavel Grudinin, cercano a posiciones socialdemócratas. El KPRF es la primera fuerza de oposición en Rusia, aunque normalmente bastante abajo de la formación oficialista, Rusia Unida (aunque Putin se presenta esta vez como independiente).
     El programa del KPRF se llama "10 pasos hacia una vida digna", e incluye lo siguiente:
-nacionalización de bancos clave, electricidad, ferrocarriles, sistemas de comunicación, industrias de la defensa. De un modo general, los comunistas ven con preocupación los niveles de inversión extranjera en la Federación Rusa.
-retirar al Banco Central de la Federación Rusa de la influencia de la Reserva Federal estadounidense, y sacar a Rusia de la OMC (Organización Mundial de Comercio).
-creación de una industria moderna poderosa y basada en la alta tecnología (microelectrónica, robótica, máquinas-herramienta).
-apostar por la producción agrícola a gran escala, rubro en el que a la Federación Rusa le va desde ya muy bien (pese al grave despoblamiento de las aldeas) y que ha tenido un efecto positivo en el nuevo empuje industrial.
-apoyo crediticio para el desarrollo de infraestructura.
-eliminación del impuesto al valor agregado (IVA), del impuesto a la propiedad y a la tierra de asentamiento, y creación de un impuesto sobre la ganancia.
-7 % del PIB (producto interno bruto) a ciencia, educación y salud. Actualmente la ciencia y la educación rusas están pasando por una mala etapa.
-lucha contra la corrupción (40 % de los rusos ha dado un soborno alguna vez en su vida, aunque 60 %, nunca).
-apoyo a la cultura, que también está pasando por un mal momento. Apoyo al deporte.
A grandes rasgos, este programa de desmarca de la economía y la sociedad "extractivistas" que la Federación Rusa ha tenido hasta hace poco, por el auge de los precios del petróleo que terminó súbitamente y a cuyo fin se sumaron las sanciones occidentales, que no dan visos de tener un término. Aunque no gane en las elecciones para presidente, el KPRF puede influir en las decisiones que tome el independiente Putin

viernes, 5 de enero de 2018

LOS NOVIOS DE LA MUERTE

Para muchos medios de comunicación masiva, sobre todo desde la primera contienda del Golfo Pérsico, la guerra es a la vez un negocio, rating, y un espectáculo que se vende como muchos otros. A cada rato se anuncia la gran catástrofe, incluso entre las conocidas agencias de noticias rusas Sputnik y RT. El fin de una guerra, así sea temporal, como en Siria, no conmueve mucho. ¿Qué sucede por lo demás entre muchos habitantes del planeta, informados por los medios, para que crean en cada guerra que se anuncia a la vuelta de la esquina? Como cualquier espectáculo, la guerra parece ofrecer salir de una cotidianeidad sin mucho sentido, con la que no se sabe bien qué hacer.
     Sigmund Freud explicaba alguna vez así la atmósfera anímica que envolvía a la guerra de 1914-1918: "es evidente, decía, que la guerra debía eliminar (el) modo convencional de considerar la muerte. Hoy la muerte ya no se puede negar, estamos obligados a creer en ella. Los hombres mueren de verdad, y ya no uno por vez, sino en gran número, a menudo por decenas de millares cada día. Ya no es más algo casual (...) Y la vida de nuevo se ha vuelto interesante y ha recuperado todo su contenido".
     Marianne Weber, esposa de Max Weber, escribe al comienzo de la primera Guerra Mundial: "!Qué maravillosos son estos primeros meses! La entera vida interior sigue líneas simples, grandes y comunitarias. Desaparece todo lo que carece de importancia. Cada uno tiene buena voluntad. Cada jornada trae laboriosidad y tensión. El personal se eleva a superpersonal: es el punto más alto de la existencia". Esta vivencia "quiebra los límites del yo, (...)(y) cada uno, dice siempre Marianne Weber, se convierte en una sola sangre y un solo cuerpo con los otros, todos unidos en fraternidad, prontos a anular el propio yo en el servicio". Si bien hoy no es exactamente así, muchos se compran el espectáculo de la guerra -y otros lo venden- para hacer algo de una cotidianeidad en la que imperan la indiferencia, la competencia de unos contra otros, el tedio, la falta de solidaridad, la sensación de que "algo" se ha perdido y que al mismo tiempo lo extraviado es "todo lo que carece de importancia", por lo que se menosprecia. Quieren el espectáculo de la guerra quienes son los tullidos emocionales en la paz. Creen sólo dentro del espectáculo, no fuera de él, algo que decía Stefan Zweig en Viena, capital austríaca, al estallar las hostilidades de 1914-1918: "cada individuo era llamado a arrojar en la gran masa ardiente su yo pequeño y mezquino para purificarse de todo egoísmo (...) Cada individuo asistía a una ampliación de su propio yo, es decir, ya no era una persona aislada sino que se sabía inserto en la masa, formaba parte del pueblo, y su persona insignificante había adquirido una razón de ser". !Al grado de decir: "!la vida se ha vuelto de nuevo interesante y ha recuperado todo su contenido!".

miércoles, 3 de enero de 2018

¿PUEDE EU TOPAR CON PARED?

La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, dada a conocer hace poco por el mandatario de ese país, Donald Trump, se antoja mucho menos belicosa que otras estrategias del pasado, y está enfocada ante todo a la economía, más que a las dimensiones política y militar. Por primera vez en mucho tiempo, Estados Unidos ha renunciado en el papel a verse a sí mismo como la potencia por encima de todo el mundo, aunque no renuncie, textualmente, a "impulsar la influencia estadounidense". No hay excepcionalismo ni reivindicación de la "nación indispensable", ni tampoco confusión entre "global" y "estadounidense". En efecto, la nueva Estrategia habla de defender valores e intereses estadounidenses, no globales. En el pasado, los primeros se hacían pasar por los segundos, y medio mundo -en particular entre los vasallos, como los llamó el extinto "halcón" Zbigniew Brzezinski- se creía "cosmopolita" adoptando en realidad los valores estadounidenses. No es lo mismo ser "ciudadano del mundo" que de Estados Unidos.
     La nueva Estrategia desliza algo curioso: "reconstruiremos la fortaleza militar estadounidense para asegurar que no haya otra mayor". Algo no va. Y podría haber alguna fuerza mayor a la estadounidense.
     Hay desafíos designados: los terroristas yihadistas, las organizaciones delictivas transnacionales (en particular de narcotraficantes) y "dictadores regionales que propagan el terror, amenazan a sus vecinos y procuran obtener armas de destrucción masiva" (¿Norcorea e Irán?). Pero además, la Estrategia deja de lado la engañifa de que Estados Unidos no trae nada con China y Rusia. Se trata ahora de "potencias revisionistas (...) que utilizan la tecnología, la propaganda y la coerción para imponer un mundo que representa la antítesis de nuestros intereses y valores" (se entiende que estadounidenses). No se trata de potencias que estén desafiando a "la comunidad mundial" ni nada por el estilo, sino de una contradicción (¿hasta dónde?) entre valores e intereses nacionales.
     La Estrategia deja de hablar por los demás, por el mundo entero, para hablar por Estados Unidos, con un dejo defensivo más que de ofensiva. Falta -y no es cosa menor- que todos los intereses creados en las últimas tres décadas y que el complejo militar-industrial se den cuenta de que la superpotencia de la Guerra Fría está topándose con ciertos límites

martes, 2 de enero de 2018

¿ES POSIBLE LA PAZ?

Con la excepción de Yemen, el mundo actual se encuentra prácticamente libre de conflictos bélicos graves y es infinitamente más pacífico de lo que fue en el siglo XX. Como lo ha hecho notar el estudioso italiano Domenico Losurdo en un texto reciente (Un mundo sin guerras), el grado de adelanto tecnológico y político ha desnaturalizado e historizado la guerra: no se trata de una "calamidad natural". El peor de los llamados "escenarios" sería la autoaniquilación artificial de la Humanidad mediante un conflicto nuclear, pero también se ha alejado la posibilidad de que se generalice este potencial conflicto por "destrucción mutua asegurada".
     Para Losurdo, no se trata de que se llegue al fin de las guerras por el triunfo de la sociedad civil sobre Estados artificiales. Dicho de otro modo, no se trata de hacer realidad el sueño de Imagine, la canción de John Lennon, con un mundo sin ninguna clase de fronteras.
     El asunto es otro: las guerras y las paces subsecuentes han sido por la voluntad imperialista de algunas potencias (pax napoleónica, de la Santa Alianza, británica, americana...). No habría que preguntarse quién tomará el relevo en la hegemonía o supremacía, a como dé lugar, sino por la universalidad del Hombre, de tal modo que nadie se crea por encima de los demás, sus semejantes.
     De 1989-1991 a la fecha, prácticamente todos los conflictos bélicos han estallado por causa de Estados Unidos y sus "aliados" y "socios", quienes se han convertido en representantes de la supuesta superioridad del Bien, humanitario, convirtiendo casi en "burocratismo legalitario" -parafraseando a Losurdo- cualquier intento por hacer respetar el derecho internacional. Washington y sus acólitos se han impuesto con la "responsabilidad de proteger" como coartada y con un poco disimulado alarde de superioridad. Detrás de los nobles sentimientos está el "excepcionalismo" de la "nación indispensable" que juzga y decide, con total falta de democracia, en qué lugar, cómo y cuándo hay que hacer valer la fuerza de las armas para "mantener la paz". En suma, la paz equivaldría a extender una nueva pax americana. Si esta visión prevaleciera, el periodo muy pacífico por el que atraviesa la Humanidad sería siempre frágil, a menos que Estados Unidos se vea orillado -como ocurrió hasta ahora en Siria- a toparse con sus propios límites una y otra vez. ¿Es posible que así sea?

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...