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miércoles, 10 de enero de 2018

LA CIENCIA RUSA MORIBUNDA

En el año 2016, más de 200 grandes científicos de la Federación Rusa le escribieron una carta abierta (Carta-200) al presidente ruso, Vladimir Putin, alertando sobre la crítica situación de la ciencia en ese país. Más tarde, hubo una carta de 400 científicos. No hubo respuesta. Rusia ha perdido a un millón 500 mil científicos dispersos en el exterior desde la desaparición de la Unión Soviética. Pero la crítica de los 200 se refería a otra cosa: en particular, a la "absurda burocratización de la gestión científica" (en palabras del portal Sovross.ru) por parte de la Agencia Federal de Organizaciones Científicas, por encima de la Academia Rusa de Ciencias.
     "Las organizaciones científicas -escribió Sovross.ru- intentan adjuntar (...) reglas obviamente inaplicables de las instituciones presupuestarias ordinarias, ignorando por completo la naturaleza creativa y exploratoria del trabajo de los investigadores. Los científicos deben 'planificar' cuántos descubrimientos van a hacer, cuántos artículos y en qué revistas publicarán  en los próximos años. Tal planificación es imposible en principio, y los requisitos correspondientes sólo conducen al fraude y al engaño. Lo mismo se aplica al ridículo cálculo de las horas-norma para la producción de productos científicos, lo que equivale a un ajuste febril para los indicadores requeridos. La cantidad de informes y planes sin sentido se ha multiplicado muchas veces. Las últimas innovaciones (...) vinculan el crecimiento planificado en la financiación de institutos (...) en los años siguientes con el requisito absurdo de un aumento proporcional en el número de publicaciones. En realidad, se ha creado un sistema engorroso e inoperante para la gestión de la ciencia. Todo el estilo y los métodos de trabajo de la Agencia Federal apuntan objetivamente a la destrucción de la ciencia como tal, por no mencionar la atmósfera creativa necesaria para el trabajo científico". El hecho de que se aplique un criterio de "institución presupuestaria ordinaria" supone en la contabilidad la no diferenciación entre una mercancía o un servicio y un descubrimiento científico que debe cuajar así en "productos", de tal modo que el presupuesto para los burócratas -amparado en estadísticas- siga circulando (para éstos).
     La propuesta de los 200 ha sido el retorno de los institutos y la ciencia académica a la jurisdicción de la Academia Rusa de Ciencias, lejos de la jurisdicción del Ministerio de Educación y Ciencia; el aumento y la reorientación de los fondos para la ciencia (ya que han disminuido los fondos para la Academia); la recreación de los estudios científicos de posgrado y otras medidas para evitar gestionar "un ciencia fundamental moribunda", según Sovross.ru.