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lunes, 14 de febrero de 2022

MÉXICO: ENCOMENDÁNDOSE A LA GUADALUMPEN

 Al parecer, los guardianes del Derecho son en México unos cuantos medios de comunicación masiva. Con el agravante de que resguardan un Derecho que desconocen. El asunto del hijo del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, José Ramón López Beltrán, debió haberse acabado pronto: no es funcionario público, y mucho menos en el actual gobierno. Lo dijo de inmediato, conociendo mejor de leyes que toda la jauría que se le echó encima. De acuerdo con la definición que recoge la Secretaría de la Función Pública mexicana, se entiende por conflicto de interés real (no aparente ni potencial) "cuando los intereses personales, familiares y de negocios del servidor público puedan afectar el desempeño imparcial de su empleo, cargo o comisión". Que se sepa, nadie estuvo interesado en investigar otra cosa, del orden privado, puesto que la jauría se lanzó contra el jefe de Estado mexicano. Desde el momento en que su hijo no trabaja para el gobierno, el caso estaba cerrado. Al parecer, ni Enrique Krauze ni su feudo de Letras Libres saben leer, lo que no deja de ser grave, puesto que se sumaron, con retuits y todo, a la jauría invocando el artículo 8 de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, fracciones XI y XII, sin que López Beltrán sea servidor público. Dicho sea de paso, su esposa, Carolyn Adams, tampoco lo es, ni Keith Schilling, quien rentó la casona en las afueras de Houston , Texas donde residió la pareja por cerca de dos años. Como lo acaba de declarar, Adams, que no es servidora pública, mucho menos en el gobierno mexicano, no trabajó nunca para la empresa Baker&Hughes, contratista de Petróleos Mexicanos (Pemex). Schilling dejó de trabajar para esa empresa desde principios de 2020 y no tenía al estar en ella ninguna relación con México. La casona está presentada como si hubiera sido comprada, por lo demás, aunque fue rentada por Adams, sin ninguna relación, insistamos, con Baker&Hughes. La otra insinuación: siendo cabildera petrolera en México, Adams celebró en sus redes sociales que la empresa Shell ganara un contrato, y es a Shell que el gobierno mexicano le compró una refinería en Texas. Habría que pasar por una ruta muy simpática para sugerir que, luego de tener tratos con el gobierno mexicano, Shell se las ingenió para pasar por Baker&Hughes para premiar a Adams y López Beltrán con la renta de una casona en Houston. Lo peor es que tanto Schilling como Adams pueden probar que no se conocían, al menos que estén mintiendo, arriesgándose a algo serio en Estados Unidos. La nueva casa en la que vive la pareja es una casa hipotecada y a nombre de Adams, al igual que el automóvil de lujo de la pareja. El vehículo no fue comprado, sino que está siendo pagado. En el mejor de los casos, Loret no es ni por asomo periodista, en todo caso no de investigación, porque insinuó sin dar pruebas fehacientes de nada, ni conocer en lo más mínimo la ley, ni saber lo que es un servidor público.

     El reportaje de Loret procedió por adulteración. El propósito del gobierno de López Obrador es ahorrar dinero evitando la corrupción en el gobierno para trasladar aquél a las ayudas sociales. Más allá de este ámbito preciso de la llamada "austeridad republicana", López Obrador trata con empresarios y ha reiterado que "no todo el que tiene es malo". López Beltrán, en este sentido, no está contraviniendo la prédica de su padre, ni es por cierto él el del dinero. No hay engaño: hace rato que el presidente mexicano declaró que "la señora tiene dinero". Ni engaño, ni contravención del credo lópezobradorista que está lejos de embestir contra "todo el que tiene". La presentación de Loret del caso fue sutil y tramposa. Si hay gente que con tal de seguir bebiendo está para aguardiente adulterado y alcohol de farmacia, adelante.

     Después de haber esperado para lograr su estadía en Estados Unidos, López Beltrán entró a trabajar en la empresa KEI Partners, que es de los hijos del empresario de origen chihuahuense Daniel Chávez. Este, dueño del grupo Vidanta, dedicado entre otras cosas a la construcción de resorts de lujo, no es supervisor, sino asesor honorario del proyecto del Tren Maya. No es entonces funcionario público y no hay negocios del gobierno mexicano con él. López Beltrán, que no es funcionario público, no tiene más que una relación indirecta con Daniel Chávez -al trabajar con sus hijos, Erika Chávez e Iván Chávez- que tampoco es funcionario público, ni tiene contratos con el gobierno. No cobra nada. La Iniciativa Privada está excluida del financiamiento del Tren Maya. Por si alguien no se hubiera dado cuenta, López Beltrán trabaja en Estados Unidos. Que Expansión  grite "hijo de AMLO metido en el Tren Maya" es una falsedad: otra vez confundir una correlación, fortuita o no, en todo caso asunto de la Iniciativa Privada, con alguna supuesta relación de causa a efecto. López Beltrán trabaja asesorando a KEI Partners en Estados Unidos.

     Llegados hasta aquí, habría que hacer la suposición de que la jauría no sabe de leyes, las lee al pasar, no conoce de periodismno serio y otros asuntos relativos a la más crasa ignorancia, pueblerinamente solemne o adornada con alguna buena escritura. Cabe empero otra posibilidad. En tiempos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), era conocida la práctica de la policía judicial de sembrar supuestas pruebas para incriminar y extorsionar. López Obrador tiene razón al decir que ahora, a diferencia de otros tiempos, la intelectualidad y los medios no parecen inquietarse mayormente por su propia respetabilidad: ni siquiera se percatan de que aventar mierda con ventilador es correr el riesgo de verse salpicados, a la vista de la gente, suponiendo que estas camarillas lleguen más allá de sus amigotes y unos cuantos interesados en la más refinada mala fe y la grosería maliciosa. Ya no es sencillo creer en ciertas celebridades, sea por ignorantes, sea por soberbias (o por ambas cosas). No es seguro que sea la credibilidad de López Obrador la que se esté agotando. Tal vez sea la de quienes, al amparo de sus "firmas", no se comportan de manera muy distinta de los policías judiciales de antaño, cuya afición era fabricar culpables para extorsionar. Lástima: es venirse a enterar que la jauría responde a una facción lumpenizada de los acaudalados, que no son propiamente López Beltrán y Adams, aunque "la señora tiene dinero". Baste decir, sin apelar a ningún secreto, que rentó -nada más- una casa de un valor apenas inferior a la que Loret de Mola compró en Miami. Como sea, el supuesto de la camarilla en acción es que los mexicanos siguen como los describiera Azcárraga: "jodidos" y crédulos ante cualquier montaje. Cierto, no faltará el parásito de pueblo que jure haber nadado en la alberca de 23 metros de la casona, haber visto películas de ficheras en la sala de cine y a la señora Adams salir con otro distinto de López Beltrán. Pero tomar a la gente por idiota y verle la cara nunca ha traído paz en ningún lugar de América Latina, aunque se quiera hacer creer que es López Obrador quien está engañando. Es esa manera de proceder la que puede desembocar en la polarización que se le achaca al mandatario. Y a lo sumo habrá empate de fuerzas, sin el poder que se atribuye una oposición lumpen y que se perdió el respeto a sí misma, si alguna vez lo tuvo. Incluye al escritor Enrique Serna. Se acabó para muchas celebridades, y la función durará lo que las metidas de pata de López Obrador quieran. Por su desconocimiento de las leyes, la oposición está departiendo con el hampa. Los saludan López Beltrán y Adams (foto). Por lo demás, ¿hasta donde es válido exponer como lo hace Loret la vida privada de los demás, máxime si no son funcionarios públicos y no se trata por ende de un asunto del público, ni que le incumba? Es para quienes sólo ven los errores de López Obrador al destapar un sueldo que Loret no quiso aclarar. ¿Volvemos a incursionar en la vida de Loret o todavía no queda claro que no es él quien hace la ley? ¿Qué tan legal es exhibir la vida privada y datos particulares de gente ajena al servicio público? Es decir: ¿ lo que en López Obrador se da por delincuencia en Loret está perfectamente permitido? Es que parece que no se sale del hábito de “ marear el punto” para engañar.



sábado, 12 de febrero de 2022

MÉXICO: ANTES DE LA CRUDA,LA FIESTA

 No es fácil mantener un diálogo o un debate en democracia cuando no se busca la verdad, sino que se supone que la tiene quien es dueño del poder y la riqueza. Y los medios de comunicación masiva no por nada son llamados el "cuarto poder", que impone el estado de opinión sobre el estado de Derecho -trampa en la que fue a caer el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, a partir por lo demás de imprudencias de su hijo José Ramón.

     Primero que nada, el estilo pueblerino de hacer las cosas: el padre del pseudoperiodista Carlos Loret de Mola, hablándole al público en pura bravata o bravuconería. Una belleza de cantina (da click en el botón de reproducción):


     Carlos Loret de Mola no debió ser exhibido ilegalmente por el presidente López Obrador. Al mismo tiempo, parece que el pseudoperiodista quiere cruzar él todas las líneas rojas. Sugirió en un reportaje de Latinus, en vídeo, un posible conflicto de interés entre José Ramón López Beltrán y/o la empresa Baker&Hugues y Petróleos Mexicanos (Pemex), en la medida en que López Beltrán -quien hubiera hecho bien en precisar a qué trabajo se dedica- habría ocupado, rentada, una casa de un directivo de Baker&Hugues, Keith Schilling. Baker&Hugues recibe desde hace mucho contratos de Pemex. El hecho es que, según Baker&Hugues, al momento de rentar la casa Keith Schilling era ex empleado de la empresa, por lo que ésta no hizo transacción alguna con López Beltrán ni señora, Carolyn Adams. Si acaso, el argumento de Schilling es que lo que le restaba de trabajo en Baker&Hughes en 2019 no tenía ninguna relación con México. Al menos que haya mentiras, no hay evidencia alguna de beneficio para Baker&Hughes, pese a lo publicado fuera de contexto por el periódico mexicano Reforma para el año 2018 (salvo que Schilling mienta al decir que no sabía que el hijo del presidente mexicano era uno de los inquilinos, siendo que por lo demás todo se hizo a nombre de Adams), ni mucho menos para José Ramón López Beltrán. Ni un centavo, ni conflicto de interés. Es probable que tampoco por parte de Carolyn Adams, cabildera petrolera, pese a lo "dejado entrever" por Latinus. Lo insinuado es que López Beltrán pudo rentar la casona de Houston, Texas, en Estados Unidos, a cambio de algún jugoso negocio en Pemex para Baker&Hughes, pero el problema es que la insinuación del reportaje de Loret de Mola no encaja ni con lo reportado por Baker&Hughes, ni por Schilling. Que accionistas de Baker&Hughes hayan sugerido una investigación sobre el tema no hace culpable a nadie. Tampoco la eventualidad de que para la renta de la casa Adams haya sido alguien del conocimiento de Schilling.

      Loret de Mola hace pasar lo que correlaciona como relaciones de causa a efecto que pueden ser inexistentes, sin que lo dicho signifique festejar a López Beltrán. Loret ya se había equivocado con el caso Ackerman/Sandoval y no fue capaz de enmendar la plana con el caso de Felipa Obrador. También se equivocó con la fortuna de Manuel Bartlett. Cada vez, el pseudoperiodista se manejó como su padre: sutil y tramposo, entre la más refinada mala fe y la grosería maliciosa, parafraseando una caracterización del alguna vez presidente Calles. Lo anterior no significa justificar el tren de vida de Ackerman/Sandoval ni el de Bartlett, pero no se trata de asuntos de Derecho, como tampoco el de José Ramón López Beltrán.

     Dada la legislación mexicana, tampoco es asunto de Derecho que Loret de Mola tenga un rancho en Valle de Bravo, un departamento en la calle Campos Elíseos (Cdmx) de más de cinco millones de dólares y uno (con valor de 15 millones de pesos mexicanos)en Miami, Florida, Estados Unidos adquirido lavando dinero con una empresa fantasma (Bedforburygroup Ltd) en las islas Vírgenes Británicas. El departamento se encuentra en el mismo complejo donde el ex Secretario de Seguridad, Genaro García Luna (encarcelado en Estados Unidos) y sus allegados compraron otros 32 departamentos. El proyecto Latinus está registrado en Delaware, Estados Unidos, otro paraíso fiscal.

     Loret de Mola se ha distinguido por mentir, aunque de manera sutil y con mucha trampa. Así lo hizo cuando quiso no darse por enterado, en el juicio de Israel Vallarta, de que Florence Cassez fue víctima de un montaje en contubernio entre una cadena televisiva y la Agencia Federal de Investigación. La periodista Laura Barranco le advirtió a Loret que estaba participando en un acto de violación de Derechos Humanos, con el agravante de que la presunta secuestradora francesa Cassez era extranjera.  Loret de Mola fue advertido de que se estaba cometiendo tortura: tampoco le importó. El periodista Juan Manuel Magaña abundó en el mismo sentido y se refirió a la debilidad de los argumentos de Loret de Mola en el careo sobre el caso Vallarta, para lo cual Loret utilizó por lo demás tácticas dilatorias. Magaña sostiene que era posible darse cuenta del montaje.

     La posibilidad del escándalo atrajo a muchas celebridades que, con su #TodosSomosLoret,, parecen o no estar mayormente enterados de nada que no les convenga, o admirar la capacidad de algunos para salir del agua sin mojarse, es decir, para la impunidad. Ahora sí, estas celebridades, incluyendo los nombres de siempre (Krauze, Aguilar Camín, Castañeda, Silva-Herzog Márquez) han terminado de desacreditarse. Hay dos maneras de explicarlo. No sin cierta escuela priísta, Enrique de la Madrid ha sugerido que hay que ser "duro en el argumento, pero suave con la persona", pero la oposición ya no entra más que a descalificar y a golpear ad hominem, sin cuidarse de no humillar. Lo segundo tiene que ver con esa manera de la oposición de caminar cada vez más con la cabeza muy erguida, de señorito: es porque le llega la mierda al cuello, no por otra cosa. Véase si no el estilo de Loret de Mola padre. Pero hay algo más: la sempiterna disposición a fabricar culpables, linchar y servirse del estado de opinión para saltarse el de Derecho, es decir, para violar la presunción de inocencia. Es al filo de este límite que son expertos en deambular los reportajes de Loret de Mola. Nunca cambiaron: la fabricación de culpables y la impunidad fueron elementos importantes de un antiguo régimen oficial que los opositores de hoy conocen al dedillo, al grado de seguir en lo mismo, y creyendo haber ganado batallas. Se quedan en su cantina (da click en el botón de reproducción), y no por mucho gritar amanece más temprano.



    


jueves, 10 de febrero de 2022

COVID-19: ALELUYA

 El asunto del virus SARS-Cov-2 siguió hasta la fecha en el mismo tenor con el que se fue llevando desde el comienzo, con el agravante de que pudiera haber suficientes elementos para pensar que se trata de una creación de laboratorio y no de algo estrictamente natural. El hermetismo sobre este último punto es muy fuerte.

     En México, los pronósticos siguieron siendo estrafalarios. Alejandro Macías, el "zar de la influenza" (qué ocurrencia de llamar a la gente "zar" en un clima tan rusófobo como el actual) había pronosticado hace poco que, al ritmo que iba, la variante Omicron del virus llegaría a contagiar a la mitad de los mexicanos. México tiene casi 130 millones de habitantes. Al 4 de febrero, el país con más casos de Omicron en el mundo era el Reino Unido, con unos 354 mil casos confirmados (por cierto, en tiempos recientes, el 80 % de los fallecidos por la Covid 19 en el Reino Unido tenía el esquema completo de vacunación). Al 10 de febrero, el acumulado de contagios en México era de poco más de 5 millones, de los cuales la inmensa mayoría se recuperó.. De principios de enero al 9 de febrero se contagiaron en México casi 25 mil personas.

     El experto de la universidad pública urgió a la vacunación. Sin embargo, sorprende que entre los países que más vacunaron haya el mayor número de contagiados (como por ejemplo Israel, con poco más de 8 mil casos). Algunos estudios científicos han mostrado que, a mayor vacunación contra la Covid-19, más casos de Covid-19 por millón de habitantes y más muertes asociadas a la Covid-19, también por millón de habitantes. En otros términos, aunque la vacunación haya podido reducir formas graves de la Covid 19 (y no siempre fue el caso), no impidió los contagios, y a nivel internacional, es en los países con menor vacunación donde hubo menos contagios y defunciones. No hay que ir tan lejos: en Haití está vacunado apenas el uno por ciento de la población y no sucedió nada apocalíptico. Se dejó de clasificar correctamente: ya habiendo tirado la toalla, el subsecretario mexicano de Salud, Hugo López-Gatell, reiteró que con Omicron las hospitalizaciones y defunciones fueron mayoritariamente de gente no vacunada, pero sin precisar si se trataba de grupos de riesgo. La vacunación se convirtió en religión.

     Es en este contexto que, hasta el 10 de febrero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) seguía sin aprobar la mejor vacuna, la Sputnik V, pese a las peticiones de la Federación Rusa. En nombre de la "evidencia" científica, en México se quiso armar un escándalo por el uso de un kit con ivermectina y azitromicina para contagiados. La gente de La Ciencia y de las "evidencias", a la que debería preguntársele por sus conflictos de interés y lecturas (más allá de los libelos de Big Pharma) no pudo hallar una relación entre la distribución de dicho kit en la Ciudad de México y la caída drástica, en el tiempo que se utilizó, de las hospitalizaciones y defunciones (además de que en un país muy desarrollado, como Japón, se demostró sin problema la utilidad de la ivermectina contra el virus). No se trató de curar, sino de vacunar, pero además de privilegiar ciertas vacunas. Con tal de obtener la aprobación, Pfizer ocultó datos como el siguiente: en las pruebas clínicas de la vacuna, todos los bebés de madres embarazadas murieron. Se puede poner el grito en el cielo porque hubo una supuesta "experimentación" con "algo antipiojos", la ivermectina, y quedarse callado ante el hecho de que las vacunas Pfizer y Moderna, de ARNm, fueron aprobadas de emergencia, incluso en el paraíso estadounidense, estando a título experimental, lo que significa tranquilamente que fueron experimentadas en la población. Las vacunas de Pfizer. Moderna y AstraZeneca no reunieron los criterios clínicos para ser parte de las "evidencias", pero en cambio ganaron mercados.  Tal vez todo el mundo quiera casa en Houston y vacaciones en Aspen como premio por no creer más que en lo que dicta Big Pharma y no decirle al público la verdad de las cosas.

      Lo que hubo en países como Estados Unidos (que no utilizaron la vacuna Sputnik V) fue una marea de eventos adversos como reacción a la vacunación. En ese país murieron luego de recibir la vacuna más personas que en la guerra de Vietnam: por lo bajo, poco más de 50 mil personas, contabilizadas por Medicare y Medicaid. Esto era apenas para septiembre del año pasado. Para entonces, en Estados Unidos poco menos de un millón de personas había tenido eventos adversos con las vacunas (más de seis millones y medio de efectos adversos en el mundo). Para enero de 2022, ya se habían acumulado más de mil publicaciones científicas serias sobre los efectos adversos serios de varias vacunas, es decir, potencialmente letales y en buena medida ligados a lo que ya habían denunciado algunos científicos: la capacidad de la "proteína espiga" (spike) para dañar el sistema inmunológico. Las vacunas de ARNm vienen acompañadas de un regalo para los creyentes en las marcas estadounidenses: óxido de grafeno, un tóxico.

      No hay mucho en qué insistir. Un sistema basado en los negocios está para hacer negocios. ¿Cuál es el secreto? Ninguno, sólo que es tan evidente como la carta de Edgar Allan Poe: no se ve porque se la tiene justo delante. Ya hay más tratamientos eficaces contra la Covid-19, aunque se mantienen a precios de oro, sin prisa por popularizarlos. Hay manera de probar que la hidroxicloroquina, la ivermectina e incluso una suplementación como la de Quercetina+Zinc son útiles. No son medios de comunicación masiva dedicados ellos también a los negocios que dirán lo que ocurre con las vacunas de ARNm, ni que abrirán la boca sobre el hecho de que, hasta estos días, la OMS haya decidido no aprobar la Sputnik V. Si hay alguien que cree que la garantía de lo humano de algo está en que sea negocio, aunque sea porque "es la época" que lo dicta, nada le impide perseverar en la creencia. No es más que éso. O algo así como un aleluya (da click en el botón de reproducción):




martes, 8 de febrero de 2022

MÉXICO: ASUNTOS DE FAMILIA

 La inmensa mayoría de los medios de comunicación ha mostrado un particular empeño en descalificar al presidente Andrés Manuel López Obrador como la persona con ética que es. Sorprendentemente, el ejercicio de esta ética, que pasa por hacer juicios de valor, es tomado como una afrenta e incluso como "insulto", sin que el mandatario haya insultado a nadie.

    Lo que se señala aquí es posible de mostrar con lo ocurrido con la periodista Carmen Aristegui, probablemente no exenta de prejuicios y de cierta fascinación por la fama, a juzgar por sus invitados lópezobradoristas, que ciertamente los ha tenido. En estos días, Aristegui cometió por lo menos un error, pero sumándose a una campaña de linchamiento, de las que son habituales en México. La periodista comparó los lujos con los que ha vivido en Estados Unidos José Ramón, hijo de López Obrador, con lo que fue el llamado escándalo de la "Casa Blanca" de Angélica Rivera, Primera Dama mexicana en tiempos del presidente Enrique Peña Nieto. En el caso de esta residencia, era parte de una construcción del grupo Higa, empresa que había ganado la licitación del tren México-Querétaro y obras en el estado de México cuando en éste fue gobernador Peña Nieto. El grupo Higa también había estado presente en la campaña presidencial de Peña Nieto. Higa tenía el registro de la propiedad de la "Casa Blanca". Dicho sea de paso, los Peña Nieto terminaron disculpándose, aunque el asunto le costó caro a Aristegui.

     En los hechos, Aristegui no ha sido víctima de nada -en los hechos, a diferencia del periodo de Peña Nieto- por sugerir que los lujos de José Ramón López Beltrán podían ser comparables al escándalo de la Casa Blanca. Si fue un error, pareciera haber sido motivado por el ánimo de encontrar otro escándalo, que es lo que ayuda al rating cuando se está en el sensacionalismo permanente, cosa que se nota por lo demás en el estilo y la voz de la periodista, que no siempre se detiene a pensar (no está de más hacer notar cierta celeridad que tiene en el habla). El problema es que López Beltrán no recibió nada del gobierno, ni siquira la mansión y el automóvil de lujo con los que vivió en Houston, Texas, Estados Unidos. Todo ha estado a nombre de Carolyn Adams, señora de López Beltrán y con experiencia de larga data en cabildeos en el sector petrolero, desde Dubai hasta México, con Petróleos Mexicanos (Pemex), desde 2016, es decir, antes de que empezara el sexenio actual (2018). No hay nada que involucre a José Ramón López Beltrán en nada, ningún "tráfico", o que explique algún beneficio para Adams por estar casada con el hijo del actual mandatario. Así fuera por error, Aristegui cayó en la calumnia, que es lo que le reprochó López Obrador. En este caso,decir que Aristeguí se comportó como calumniadora -juicio de valor- no era una opinión personal, ni subjetiva, sino el resultado de lo que había hecho o querido hacer la periodista.En estas circunstancias, difícilmente podía quejarse Aristegui de que se le quería destruir la reputación, cuando se había lanzado a hacerlo. En todo caso, le correspondía indagar más y mostrarlo a la audiencia, o disculparse. La agresión provino de Aristegui justamente por la calumnia, no de López Obrador por defenderse, puesto que a fin de cuentas el asunto iba dirigido a él. Fiel a su estilo, López Obrador fue más lejos, y consideró que Aristegui "engaña" y "simula". Pongamos que fue excesivo. Aristegui no tiene por qué sumarse al lópezobradorismo. Pero es igualmente cierto que el mandatario mexicano argumentó sus juicios de valor, al referirse a la gente que invita Aristegui a sus programas. Y es lamentable que se esté en un mundo en el que los juicios de valor se consideran "calificativos", y a partir de aquí, "insultos". Decir que Carmen Aristegui hace "reportajes calumniosos" no es perseguir a nadie: es valorar lo que fue un hecho innegable, empujado por lo demás por el delincuente Carlos Loret de Mola. Tampoco se trata de calificativo o de insulto, sino del hecho de que este pseudoperiodista comete fraude procesal, penado por la ley, sin que nadie lo incomode. Lo de "pseudoperiodista" responde a su proclividad a calumniar y a hundir a gente inocente con tal de salvar su pellejo. Se puede ir más lejos: Loret de Mola es cínico. Aristegui no, aunque sí creída.

     Lo curioso es que en cambio no se haya querido indagar demasiado públicamente en la corrupción de quien fuera consejero jurídico de la Presidencia con López Obrador, Julio Scherer Ibarra, al parecer protegido como su hermana por un apellido: se trata de hijos del sobrevalorado Julio Scherer García. Denunciar el caso de Scherer Ibarra le costó el puesto en el periódico El Heraldo a Hernán Gómez Bruera, sin que "el gremio" dijera nada, aunque lo cierto es que la Fiscalía General de la República (FGR) ya abrió una investigación contra el mismo Scherer Ibarra. Es de esperar que el asunto prospere, se aclare y sea llevado de acuerdo con la ley. Desde luego, López Obrador remplazó al hijo de Scherer García en la consejería jurídica. El hecho es que parece haber sido una de las clásicas metidas de pata de López Obrador la inclusión previa de Scherer Ibarra. El "gremio" mantiene el silencio, incluyendo la (cada vez peor) revista Proceso.

     Un juicio de valor puede hacerse sobre lo correcto o errado de algo, a partir justamente de valores. Supone una dimensión ética y una elección personal, la elección de los valores en cuestión: en este caso, considerar como contrario a la ética el lanzarse a calumniar. Si en cambio se cree que no hay posibilidad de objetividad en estos juicios y que se reducen a lo meramente subjetivo y personal (por lo que se toma el juicio por estigmatización o insulto), no queda efectivamente más que ponerse a la "conversación" para ver quién es el mejor "conversador", sin ofrecerle al público la posibilidad de discernir entre lo verdadero y lo falso, o, si se prefiere, entre lo acertado y lo erróneo. En este caso, el punto era el caso de José Ramón López Beltrán, no la democracia, el poder y la crítica. Es agotador el maniqueísmo de la "crítica" por la "crítica" y de la "crítica al poder" por principio de cuentas y disfrazada del bien, entre quienes no ven como erróneo pagar favores con servicios o desquitar el sueldo de la empresa como si fuera la "casa". Aquí se trata de una inagotable moral sin una pizca de ética. Aristegui tal vez creyó hacer un bien tratando de desatar un escándalo inexistente y sin la menor prueba de nada: creyó más en el rating que en la indagación de la verdad. Dicho sea de paso: por valiente que sea, o más bien atrevida (y no es lo mismo), no es una periodista independiente. La tan llevada y traída democracia se fortalecería más con la búsqueda de la verdad -que no tiene a López Obrador (foto) por principio, pero que le importa- que con la moral y las arremetidas a golpes. Los hechos indican que Aristegui sigue donde estaba sin ser molestada y que Scherer Ibarra está imputado por la Fiscalía.


 


    

domingo, 6 de febrero de 2022

MÉXICO: LAS LLORONAS

 El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador cometió probablemente un error -entre otros- desde el principio del sexenio: no por fuerza hacer sus "mañaneras", sino no construir un verdadero trabajo de equipo y con medios propios, suficientes y poderosos, para limitar la influencia de los medios de comunicación masiva, que están practicamente al unísono contra el presidente.

     Hace poco, el profesor José Woldenberg, ex presidente del Instituto Federal Electoral y premiado en la universidad pública como investigador, sin serlo (esta universidad premia los servicios públicos, bajo el control del Instituto de Estudios para la Transición Democrática, y no reconoce méritos académicos), se puso a lloriquear en las páginas del periódico El Universal sobre la prevalencia del insulto en la "conversación pública". Woldenberg no tomó en cuenta la manera que tienen de dirigirse al presidente sus opositores, que lo tachan de "demencial", "delirante", "miserable", "canallesco" y hasta "pendejo" (según Héctor Aguilar Camín). No: Woldenberg dice creer que "ya sabes quién" o el "innombrable" son formas de insultar. No lo son, y en el límite puede decirse que "la mafia del poder" es una manera despectiva de hablar. No más. Otra cosa es que el mandatario mexicano tenga expresiones pueblerinas ("machuchones", etcétera...). 

     Lo que no puede ignorar Woldenberg, o entonces decididamente no sabe de investigación o al menos de un mínimo de indagación para escribir, es que en México, como en el mundo de una manera general, los medios de comunicación masiva, incluyendo los formatos multimedia, están concentrados de tal forma que son muy rentables, le hacen creer a más de uno que es la celebridad que quiso ser -siempre y cuando contribuya a la rentabilidad- y limitan la posibilidad de la pluralidad de voces, a tal grado que, aún con variantes, El Universal, Reforma, Milenio y Excélsior repiten lo mismo, lo que puede abarcar a libelos en decadencia como La Crónica, La Razón y otros no tan decadentes como El Financiero. Esto puede dar la falsa impresión de que una "mayoría" está contra López Obrador. No puede haber "conversación pública", salvo que se trate de "marear el punto" sistemáticamente y a fin de cuentas de hacer callar, cuando se está unánimemente, o casi, en los medios no para debatir nada, sino para descalificar al supuesto interlocutor, y encima...acusarlo de "insultar" si ejerce su derecho a responder. López Obrador no insultó recientemente a la periodista Carmen Aristegui, aunque haya hecho un juicio de valor sobre ella. Un juicio de valor no es una condena, ni una sentencia, y tampoco un insulto: el presidente dijo de Aristegui que "engañó". ¿Dónde está el insulto o el cese de la "conversación pública"? Aristegui pudo responder lo que quiso: absolutamente nada comparable a lo que le ocurrió con el presidente Enrique Peña Nieto. No es muy loable que medios con fuertes intereses económicos a su favor se lancen a linchar al presidente, y encima parezcan considerar que es de "mal gusto", y por ende "ofensivo", responder en defensa propia. Curiosamente, nadie ha podido acusar a López Obrador de cobarde, tal vez porque la cobardía esté en escudarse en el grupo de poder para linchar y desviar por lo demás la mirada del público. Es difícil de pensar que la celebridad contratada no crea que debe "desquitar el salario" (al fin y al cabo, se trata de empresas), o peor aún, devolver el favor prestando un servicio, puesto que en los países periféricos las cosas se manejan así.

 De lo que pareciera tratarse es de hacer prevalecer el estado de opinión sobre el estado de Derecho. El asunto se vuelve grave cuando, en nombre de su relación dizque con "la sociedad", que a lo sumo es con una difusa "opinión pública", los medios de comunicación masiva se creen además con el derecho a usurpar funciones: son los que en México decidieron alguna vez que la supuesta secuestradora Florence Cassez era culpable; son los que parecen ser leídos, vistos y oídos por los jueces más que los expedientes para no resolver casos como los de Brenda Quevedo Cruz (entre otros del asunto) o de Israel Vallarta. Lo increíble es el temor de muchos a tener un criterio propio, seguramente porque, sobre todo en las sociedades como las latinoamericanas, no es el camino a la felicidad, ni a la conveniencia, ni a la mayor ganancia ahorrando el costo o la pérdida.

     Lo dicho hasta aquí no implica que deba caerse en acusar en bloque a la "prensa corrupta", la "prensa vendida", los "chayoteros", etcétera. El asunto es de profesionalismo, y no lo entiende López Obrador: no hay por qué no darle la razón por ejemplo a Jorge G. Castañeda cuando dice que la señora Jesusa Rodríguez no tiene la menor credencial diplomática para ser embajadora en Panamá. Tampoco la tenía Pedro Salmerón. No la tiene Leopoldo De Gyves (h) para ser embajador en Venezuela, cargo delicado. Como ha señalado en parte la oposición, no hay razón para hacer a un lado a diplomáticos de carrera y meter de paso al canciller Marcelo Ebrard en el feo oficio de tragar sapos. Se está antes viejos errores de revolucionarios: creer que el ser "luchador social" o "activista" dispensa de hacerse de una profesión y valer por ella para el "proceso” mismo. La señora Jesusa puede ser la lesbiana del año (ahora es muy bien visto en ciertos medios, no todos por cierto), la feminista más aguerrida, la más férrea opositora a las corridas de toros, la más coyoacanense de las cabareteras: ¿qué tiene que ver con la diplomacia? 

    Ya se ha dicho: son contados los casos de profesionalismo en el gobierno actual de México y no son raros los premios políticos. Tal vez no sea por nada que John Ackerman pueda trepar a la vez en la universidad pública, que se guía por criterios clientelares, y en el lópezobradorismo, donde algunos hacen de la "causa justa" el medio para reproducir la clientela. Al parecer, se hubiera llegado a lo más sensacional: el medio (la "causa justa") justifica los fines, los de trepar. Si las cosas son así, no ha habido cambio de régimen, aunque lo haya habido de gobierno, pero un gobierno no hace un Estado. Pese a lo dicho en diciembre pasado por el magistrado Arturo Zaldívar , aún queda por ver si ha llegado a fondo la reforma del Poder Judicial: si así fuera, alguien como otra señora, puesto que las féminas están de moda, Isabel Miranda de Wallace, debería ser juzgada por todo el daño que ha hecho. ¿O se trata de ser zalamero con el jefe de turno? En algunos casos se hace hasta más de lo que pide el fiscal Alejandro Gertz Manero, incluyendo el caso de la ex funcionaria priísta Rosario Robles, que pareciera haber ido a dar a la cárcel por tonta...y soberbia.!Se cree Rosario Robles! ¿Algún priísta defendiéndola?¿Algún nuevo "no te preocupes, Rosario"? Fernando Benítez tenía razón en El rey viejo: en México no hay misericordia para el vencido. Y basta con "no ser parte de..." para ser potencial vencido.

     El problema se ha complicado en la medida en que en los medios de comunicación masiva parece importar poco el contenido, cada vez más pobre, incluyendo el de la mayoría de los columnistas. Es por lo mismo que a cada rato y en tantas "noticias" se recurre a supuestos "expertos", "especialistas", "analistas" y "consultores" que hacen su agosto, considerando, de nuevo, que hay mucho dinero circulando por ahí. Estas categorías no son una garantía de profesionalismo cuando a su vez creen que deben repetir en la dirección del viento o a coro para "no quedar fuera", es decir, para no "operar con pérdidas" o "pagar costos". Otra sensacional es convertir a tanto explotado en firme creyente de que es gran emprendedor de sí mismo, la última versión del self made man. Ahí están las celebridades gritando a voz en cuello, cortando la palabra, editando las noticias, agarrándose de cualquier fuente sin verificar, y convencidas de que el gobierno son ellas, después de todo. Lo que tiene que oponer el gobierno de López Obrador es la señorita Vilchis. Falta por ver si hay realmente cambio de régimen, y lo cierto es que no es la gran epopeya transformadora, hasta que, como lo propusiera el mismo López Obrador, "lo más revolucionario que se haga sea aplicar la ley". Los medios de comunicación masiva ya tienen la suya; por cierto, el pseudoperiodista Carlos Loret de Mola es alguien más que debiera enfrentar la Justicia, en vez de hacer de simples correlaciones relaciones de causa y efecto. Le queda la siguiente, para que se arreglen entre pirruris (da click en el botón de reproducción):



jueves, 3 de febrero de 2022

BUENO: TODOS LOCOS

 En principio, la histeria está definida con precisión, y por cierto que tiende a ser algo asociado con lo femenino y victoriano y decimonónico. El psicoanálisis se ocupó de ello. Difícilmente se entiende por qué Rusia pidió en tiempos recientes el cese de la histeria contra aquélla, siendo que se trata de un problema emocional. Una cosa es agredir de manera sistemática. Otra ponerse incluso a llorar en grande para hacer un reproche, llegando a los gritos. El hecho es que ahora se dirimen los problemas políticos por la vía psicoanalítica. Tal vez no falte quien salga con que Rusia está paranoica.

     Es curioso ver hasta qué punto el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha sido acusado por la oposición y sus "Pichucas los del muelle" (sus recaderos, según la expresión cantábrica recogida por el tabasqueño) de estar "fuera de la realidad", desde el comienzo del mandato. Golpeadores profesionales como el pseudoperiodista Héctor de Mauleón llegan a sugerir que el lópezobradorismo es "delirante" y "demencial". De ser todo lo anterior cierto, no es necesario tomarse la pena de debatir, suponiendo que se haga: López Obrador debiera ser decretado con "incapacidad mental" para gobernar, puesto que alguien demencial, que delira y se encuentra fuera de la realidad no puede gobernarse ni a sí mismo, que se sepa, y debe recibir de preferencia auxilio psiquiátrico. Desde hace tiempo que declarar "loco" a alguien es, como antaño lo era declarar "histérica" a una mujer, una manera grosera de terminar con toda argumentación y no tomarse siquiera la molestia de "replicar" lo que dice el otro. Se trata de un tipo de acusación más grave que el de las llamadas fake news o noticias falsas, o que el problema de la "postverdad".

     Lo decimos porque otras corrientes de pensamiento se han puesto a lo mismo. Recientemente, en el portal de Red Voltaire, Thierry Meyssan escribió lo siguiente ("La increíble sordera de Washington y Londres"): "Estados Unidos no razona en función de la realidad". Meyssan no explicó entonces en función de qué se mueve Estados Unidos, en particular en el caso ucraniano. Por su parte, la columnista del portal ruso Sputnik Mundo, Vicky Peláez, decidió: "Joe (sic) Biden y su Administración han perdido la conexión con la realidad". No está de más agregar que el mandatario estadounidense Donald Trump era acusado de vivir en una "realidad alternativa": se supone que en estos casos no puede distinguirse la ficción de la realidad. La capacidad "conservada" de evaluar la realidad objetiva se habría perdido. No está de más recordar que el discurso publicitario capitalista, que cala hasta en la academia, con tal de "captar el deseo" de cada uno, apela a su supuesta subjetividad (que no forzosamente es interioridad), antes que a la capacidad para ser objetivo, al grado de negar que ésto último sea posible. "Lo que nos afecta no es la realidad, sino el modo en que la interpretamos", es el lema de una psicología cognitivo-conductual que es menos inocente de lo que parece, puesto que suele empujar a interpretar en términos de conveniencia.

     Para un capitalista, la realidad es lo que se puede obtener de ganancia en tal o cual situación, para lo que la interpretación se hace justamente en términos de estricta conveniencia , es decir, de cálculo costo/beneficio. Se ha llegado a un punto en que las situaciones, guerras incluidas, no se "hacen", sino que se "gestionan", muy calculadamente, pudiendo llegar al llamado "caos organizado". En estas circunstancias, es posible pensar que el presidente estadounidense Joseph Biden ni siquiera está apostándole a la llamada "teoría del loco", como sugieren algunos (al estilo del presidente estadounidense Richard Nixon durante la guerra Vietnam, dar a creer que se está loco para negociar mejor). Basta oírlo: Biden habla del riesgo en Ucrania como de un asunto de negocios (no se entiende por lo demás por qué, por lo menos hasta hace poco, Rusia habla de sus enemigos a la vista como "socios"). Si Trump fue hecho a un lado, no es porque estuviera loco, sino porque no era tan funcional al "Estado profundo" como lo es Biden. Hasta aquí, queda para quien lo quiera hacer dedicarse a calcular y al mismo tiempo a declarar chiflado al otro. Como al parecer no son pocos, porque se dice de lado y lado, estaríamos no en el planeta Tierra, sino en un manicomio al aire abierto.

     Leídas las cosas de otra manera, no es de descartar que, después del paréntesis de Trump, Biden haya retomado la idea, si no de liquidar a Rusia, sí de debilitarla al máximo. En estas circunstancias, habría calculado desde hace algún tiempo una provocación en el Donbás para atribuírsela a Rusia y obligarla eventualmente a intervenir, no más allá del mismo Donbás. Prueba de lo anterior son no sólo los miles de soldados ucranianos que hacen "círculo" alrededor del Donbás, amenazándolo (sin que absolutamente nadie diga nada de este despliegue, que incluye a la Guardia nacional de Ucrania y totaliza unos 150 mil hombres, más que los que Rusia tiene cerca de Ucrania). A esta soldadesca que está en los límites de Donestk y Lugansk se suman las milicias neonazis (tampoco mayormente criticadas por nadie) de Sector Derecho y el Batallón Azov, además de mercenarios de la empresa Blackwater (rebautizada Academi). El Batallón Azov, convertido en grupo de fuerzas especiales y entrenado por Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), usa como insignia la de la división nazi SS Das Reich. Cero comentarios de los "demócratas liberales"o de la izquierda. Los combatientes de élite ucranianos no son una novedad: han estado siendo formados por los estadounidenses desde tiempos del presidente Barack Obama y el todo es coordinado por consejeros estadounidenses en el Ministerio de Defensa de Ucrania. La provocación se activará o no según los cálculos de costo/beneficio que hagan Biden, el "Estado profundo" y la OTAN.

     El Donbás es una región pequeña y nadie quiere ni apoderarse de toda Ucrania (salvo que termine entrando a la OTAN), ni una guerra nuclear, ni el fin del mundo. El propósito sería imponerle más sanciones a Rusia para debilitarla y quebrar su cohesión social interna, abriendo una mayor brecha entre la población y "gente del círculo del presidente Vladimir Putin" que tiene dinerales en el exterior, y que tal vez  no quiera verse afectada. Tampoco es que uno se abre al capitalismo sin consecuencias. Desde un punto de vista de clase, los estadounidensdes saben sobre qué calcular y en busca de qué resultados. Más allá de ésto, y de que el resultado de lo que ocurre sea incierto, porque hay una lucha de por medio, siempre se puede consultar a un tarotista. Tal vez sea más interesante que cantar a coro con los medios de comunicación de masas, sus expertos, especialistas y "analistas", que hablan como si ellos estuvieran en el cuarto de guerra (war room) y participan encima de la creencia de que "el mundo está loco, loco, loco". Si tanto les molesta el nazismo, ¿Por qué no sacan al Batallón Azov ( ver foto) de los alrededores del Donbás?¿Alguien lo va a pedir?




martes, 1 de febrero de 2022

LO MÁS SEGURO ES QUE QUIÉN SABE

 Incluso en el seno de la izquierda, que suele pretenderse "crítica", sorprende hoy en día que se haya perdido el hábito del pensamiento. No es que se esté reclamando al "genio", sino que se trata de otro problema, compartido con los autodenominados "demócratas liberales" en sus versiones más ramplonas: en vez de pensar, se hacen cálculos, lo que es propio del capitalismo y está facilitado de un tiempo a esta parte por los adelantos de la cibernética, algunos de cuyos fundadores creyeron poder crear al "Hombre-máquina". No es del todo así, pero no escasean quienes confunden pensar con "hacer cómputo".

     Así las cosas, uno de los deportes preferidos de expertos, especialistas y "analistas" de coyuntura es construir "escenarios posibles", y no deja de dar cierta lástima ver a algunos izquierdistas entrar de lleno en lo mismo, aunque esperen que el marcador se incline para otro. Lo hizo por ejemplo recientemente Daniel Kersffeld en las infectas páginas del argentino Página 12. ¿Qué ocurre en Ucrania? Resumiendo todo lo que se ha dicho, que podría haber una inminente invasión rusa, en cuyo caso Estados Unidos tomaría cartas en el asunto. Sin embargo, podría ser que la Unión Europea no esté de acuerdo en todo con los estadounidenses. En este caso, tal vez Alemania se acerque más a Rusia, aunque ésto disgustaría a Ucrania, lo que no impide que existan fricciones entre Ucrania y Estados Unidos, que tal vez pudieran ser aliviadas con la mediación de los países del Báltico, aunque no hay que dejar de tomar en cuenta la posición de Francia en el cuarteto de Normandía. Desde luego, este vector que llevaría de Francia a Ucrania sería independiente de los países del Báltico, aunque quedaría por ver si, como bumerán, no refuerza los lazos entre Alemania y Estados Unidos frente a Rusia. No debe olvidarse que tal vez el objetivo final sea China, algo que ha expresado Rusia, aunque el acercamiento de Estados Unidos a Ucrania tal vez reforzaría los vínculos entre entre Rusia y China, por lo que para Estados Unidos sería más conveniente aguardar con la Unión Europea, a reserva de la posición que ya expresó Japón.En este caso, Rusia preferiría seguir a Francia antes que verse encajonada entre los países del Báltico y Japón. Es dudoso que el pivote de la solución pase por un acercamiento entre Alemania y Japón, considerando que faltaría Italia, aunque en este caso dependería de lo que decida Estados Unidos si opta por conciliar con Rusia antes que perder a Alemania, así se aleje Francia. ¿Entendido? Es algo más que Monopoly o Turista mundial: es lo que está de moda, es decir, la especulación desaforada sobre la ganancia de tal ocual, cualquiera sea el bando que se prefiera. A pregunta de un igualmente infecto Nahuel Sosa, "intelectual del albertismo" en Argentina, es lo que estuvo haciendo hace poco en un programa retransmitido por Youtube el señor Atilo Borón. Se necesita sin duda cierta capacidad de "cómputo" para, construyendo "escenarios" según los "intereses" de unos y otros, reales o supuestos, meterse, insistamos, a especular sobre las ganancias de tal o cual. Es lo que cuenta: la suerte de la población del Donbás en el Este de Ucrania, luego de miles de muertos en un conflicto intermitente, o el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk II son cosas que, en resumidas cuentas, importan un rábano, como importa un pepino que Rusia lleve años llevándose toda clase de agresiones que, bien vistas las cosas, empezaron antes de la anexión de Crimea en 2014. No queda claro hasta donde quienes participan de todos estos "cómputos" se dan cuenta de sus tendencias a tomar el mundo por algo "bursátil" y al margen de toda posible conceptualización. Es fatal agregarle la costumbre latinoamericana de cruzar apuestas y jugar la baraja para ver qué "jugadas", "movidas" y "márgenes de maniobra" son posibles.

     No se trata de "complotismo", aunque también hay gente dada a la especulación con "los grandes de este mundo", siempre con la idea de que todo es cuestión de intereses y "cálculo de interés": es el estilo del ex soviético de contraespionaje Daniel Estulin o de las "ligas mayores" de un Alfredo Jalife-Rahme. No es que la gente de dinero no vea por lo suyo, pero otros también cuentan, aunque sea por la manera en que la indiferencia socava todo. Al fin y al cabo, si pasa algo será en Ucrania y pagarán los rusos, con todo y peroratas inexactas sobre el declive estadounidense. La fiebre bursátil mental llega a tales grados que la coherencia es lo de menos: no se critica en nada al presidente estadounidense Joseph Biden, es algo de notar, y se persiste en alertar contra el "fascismo" del ex mandatario Donald Trump, que tuvo el buen gusto de no armar pleitos como el reciente de Ucrania. ¿Algún izquierdista ha hecho la menor crítica a Biden por imperialista?

      Después están los atrasados. Raúl Zibechi, otro ultraizquierdista, está cerca de la Tercera Guerra Mundial como si al capitalismo le interesara arrasar con todo para quedarse sin fuentes de ganancia. Entretanto, en las páginas rusas de Sputnik Mundo la peruana Vicky Peláez denosta a Estados Unidos como lo último de lo último, que está "fuera de la realidad" -tal vez la de una multipolaridad inexistente- y de la comprensión de una "idiosincracia rusa" muy misteriosa: después de todo, Occidente y Fiódor Tiutchev deben coincidir en que a Rusia "no se la puede comprender con la mente", aunque otro ruso, Teodor Shanin, se haya preguntado si no cabía entonces más que comprenderla con el trasero.

     Al parecer, no tiene nada de extraño cruzar apuestas con los destinos de países enteros, incluyendo a Estados Unidos. O para decirlo de otro modo, cruzar apuestas con los pueblos o, de manera más sencilla, con la gente. He aquí el resumen del estado de la cuestión:


 




YA LLEGAMOS A DONDE ÍBAMOS

 Como ya ha habido ocasión de explicarlo, el mundo del trabajo no representa hoy una alternativa ni tiene gran cosa que proponer, por divers...