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martes, 5 de diciembre de 2023

!REQUETEBIÉN, GOBERNADORA!

 "La doctora", candidata por el oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa) a la presidencia de México, Claudia Sheinbaum, encargó a un "grupo de expertos" que, en "diálogo con la sociedad civil", contribuya a crear un programa de gobierno. A la cabeza quedó Juan Ramón de la Fuente, ex rector y quien no hizo un papel especialmente bueno como representante de México ante Naciones Unidas. De la Fuente ha sido asociado del Instituto Aspen, una organización estadounidense a la que pertenecen Enrique Graue Wiechers y Ricardo B. Salinas Pliego (como parte de la asamblea general de asociados de la sede México), y que tiene enlistados entre sus amigos a María Amparo Casar, Ángeles Mastretta, José Narro Robles, Olga Sánchez Cordero e Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, entre otros de "destacado prestigio personal y social". También tiene el Instituto un grupo de economistas que, además del gordito, incluye a Gerardo Esquivel, funcionario del actual gobierno mexicano y "fan" del gordito.

       Al "grupo de expertos" de Sheinbaum, entonces, también fueron invitados Esquivel y Sánchez Cordero, quien hizo un mal papel como secretaria de Gobernación, pero tiene además la creencia de que ser ministro de la Corte es hacerse acreedor a toda suerte de privilegios, por lo que torpedeó alegremente las medidas sugeridas por el presidente Andrés Manuel López Obrador para limitarlos (altísimos sueldos y fideicomisos...). El grupo incluye al swiftie (fan de Taylor Swift, cantante estadounidense) Arturo Zaldívar, "todos los derechos para todos" (hagámosle a todo y con todo), Rosaura Ruiz (universitaria casada con un líder del 68 y dispuesta a aplicar a rajatabla lo que sea dictado en materia educativa desde el exterior del país), Lorenzo Meyer (con dificultades para ir por las cervezas sin citar algún autor estadounidense) y algunos más: explicable, Omar García Harfuch si esta vez sí se va a ocupar del diseño de seguridad y no de política (no tiene por qué ir al Senado) e incluso el ex gobernador de Chihuahua Javier Corral. Hay algunos más, pero incomoda la tónica Aspen o la de boomers y sesentaiocheros listos a equivocarse de país. Frente a todo ésto, pareciera que lo que queda de nacional es el clientelismo, del que hacen gala quienes en MoReNa se ocupan también del próximo plan de gobierno. En verdad, Sheinbaum cree que Francisco Ignacio Taibo Mahojo (conocido como PIT II o Paco Ignacín) es lo más cercano a un genio.

      Para coronar las cosas, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, volvió a saltarse a la torera el artículo 33 constitucional y se entrevistó con Sheinbaum y con la opositora Xóchitl Gálvez, tomándose los tres fotos equivocadas en el lugar de la bandera (las dos mexicanas con la bandera de Estados Unidos). Sheinbaum se ha multiplicado en declaraciones sobre "el matrimonio que no puede divorciarse" (!) con Estados Unidos (¿también hay hijos de por medio?). De la Fuente cree que todo es, a fin de cuentas, una "oportunidad histórica": y efectivamente, si sigue diferenciándose así de López Obrador, Sheinbaum puede lograr que "juntos se haga historia", no quedando mayor cosa de nacional, salvo para hacer turismo e irse de shopping para comprarse blusitas bordadas con motivos originarios. No está con madre. Visit Mexico (da click en el botón de reproducción). Dicho sea de paso, Sheinbaum declaró que "bajo el libre comercio, el Estado debe garantizar la soberanía". Una cosa y su contrario al mismo tiempo.



domingo, 3 de diciembre de 2023

REPÚBLICA DE PRIMOS

 Panamá ha vivido en estos tiempos protestas contra la minería a cielo abierto, en particular de una empresa canadiense, pero no es lo único, puesto que habrá elecciones el año próximo La apuesta de una izquierda variopinta es Maribel Gordón, candidata independiente.

      Son varios los que están en la mira. A pesar del periodo de Omar Torrijos en los años '70, un hombre venido de abajo que logró que el Canal sea de los panameños, el partido que se formó con los "torrijistas" (Partido Revolucionario Democrático -PRD)  tomó otro cariz. Habiendo sido el partido oficialista en los '80, años que desembocaron en la invasión de 1989 por parte de Estados Unidos, curiosamente no tardó en volver al gobierno con Ernesto Pérez Balladares, de 1994 a 1999, es decir, apenas unos cuatro años después de lo ocurrido en diciembre de 1989. Había que "hacerse perdonar", por lo que, hasta la fecha, el tema de la invasión es tabú incluso entre sectores de izquierda, que hablan de que lo que tuvo lugar fue un "golpe de Estado". No faltaron los que encontraron acomodo con Pérez Balladares, al mismo tiempo que el PRD -actualmente gobernante con Laurentino Cortizo- se volvía una forma más de hacer negocios con hombres y nombres en la endogámica "república de primos", reducida a asuntos de unas cuantas familias: de acuerdo con un politólogo español, en Panamá en la política local "predomina la endogamia. La familia es la que manda.  La familia es la que gobierna.  El arte de gobernar el Estado se traspasa como una característica genética entre generaciones y generaciones "(los Arias, Boyd, de la Espriella, Roux, Fábrega, Vallarino...Pérez Balladares se casó con una Boyd -Dora Boyd). El PRD tampoco estuvo exento de sagas familiares cuando tuvo en la presidencia a Martín Torrijos (2004-2009), que se decidió a circular en el mismo sentido que el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio para las Américas), un fracaso estadounidense. Martín Torrijos, de una molicie ajena a quien fuera su padre, está ahora de candidato por el Partido Popular. Sucede que, como le ocurrió en México al PRI (Partido Revolucionario Institucional) y en Argentina al peronismo, la coalición de intereses oficialista pareciera haber comenzado a descomponerse, a falta de lograr gobernar, aunque no de negocios. El PRD se dividió y más de uno se fue con Torrijos y su promesa de recuperar la "unidad nacional" y terminar con "la corrupción, el clientelismo y la rapiña" (el PRD lanzó al actual vicepresidente, José Gabriel Carrizo). Para seguir con los primos, se han apuntado Rómulo Roux (Cambio Democrático)  y el gángster Ricardo Martinelli (Realizando Metas).

     Uno de los principales recursos de Panamá, el Canal, enfrenta dos problemas: falta de agua, que contribuye a demorar el paso de los barcos, y la inminente competencia del Corredor Interoceánico mexicano, otro asunto tabú en Panamá, y que por cierto representa una manera muy peculiar de entender a Benito Juárez y el Tratado McLane-Ocampo que nunca se concretó: darle a Estados Unidos una gran vía a través del istmo de Tehuantepec. El proyecto original no debía incluir inversión extranjera, según el gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador, pero las cosas cambiaron. Los analistas no tienen todavía certezas, más allá de que las dos vías entrarán en competencia, lo que no es buena noticia para Panamá. Parte depende de la evolución de las relaciones comerciales entre China y Estados Unidos, los dos principales usuarios del Canal. 

     Para muchos "torrijitos", y con más de uno metido a multiplicar los primos, no debe ser fácil encontrarse entre el PRD (que de hecho descartó hace rato el giro a la izquierda, en particular con Balbina Herrera, vencida por un...Fábrega) y la candidatura del hijo del general, que no está diciendo cualquier cosa. Martín Torrijos está asociado al progresismo latinoamericano, como parte del Grupo de Puebla. Carrizo es el enésimo empresario, ligado a la construcción y la ganadería, pero también a Petaquilla Gold, que le vendió sus derechos a la minera canadiense cuestionada. Herrera lo dijo alguna vez: fue prácticamente la única del PRD que no renegó de la década de los '80, cuando había movilizaciones sociales más importantes que las de hoy, pese a lo que digan ciertos izquierdistas panameños. Pasado el estallido de protesta social, si queda resuelto el tema de la minera, queda por ver qué resulta de lo que es una división importante del PRD, y para dónde agarran camino algunos primos, como éste (da click en el botón de reproducción):




jueves, 30 de noviembre de 2023

OYE CÓMO VA...

 Es poco probable que la oposición, incluyendo la mediática, haya entendido. Considera que la candidata presidencial de la Cuarta Transformación no tiene mérito propio, así sea honesta, y que no es más que la "prolongación de" o la "dependiente de" Andrés Manuel López Obrador, el presidente. Eso lo creyó incluso buena parte del aparato del oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa), de los gobernadores y de columnistas que se adelantaron a "leerle la mente al jefe". A este ritmo, no es poco lo que cae en la sospecha: si la hija de Sheinbaum recibe una distinción académica, no es por mérito propio, sino por "ser hija de", aunque no parece haber sido el caso (al menos habría que detenerse a ver el curriculum). Si la madre de Sheinbaum recibe un premio científico, no es por científica, sino por ser "la madre de", a reserva de que tal vez el momento para otorgar el reconocimiento -viendo el curriculum, entendible- no haya sido el más adecuado. Como Sheinbaum es honesta pero no especialmente "trucha", cree que el asunto de "prolongación de" es...!por ser mujer! A decir verdad, lo mismo hubiera sido si hubiera ganado la candidatura Adán Augusto López Hernández. La oposición, con hábitos del antiguo régimen, no va a hacer más que empecinarse en mostrar la "prolongación de" para poner a prueba a Sheinbaum. Como contraparte, se ofrece el "milagro mexicano" o alguna versión local de lo que se cree que es Estados Unidos: Xóchitl Gálvez, la vendedora de gelatinas que con su propio esfuerzo salió de abajo para convertirse en ingeniera, empresaria y jefe delegacional, sin ser prolongación de nadie, más que de sí misma. No está mal: el problema está en encontrar en la tupida red de apoyos de Gálvez entre los intelectuales, por ejemplo, alguien que no sea "prolongación de" (Krauze, Aguilar Camín, el Instituto de Estudios para la Transición Democrática "de" Rolando Cordera) y que, como Gálvez, tenga criterio propio (a veces sí se le da...). Incluso el curriculum del gordito muestra hasta qué punto no es más que "prolongación de" y "dependiente de". A diferencia de Movimiento Ciudadano (MC), el Frente Amplio tiene algunas dificultades para probar que no es "prolongación de", como el candidato a la Ciudad de México, Santiago Taboada, para demostrar que no es "prolongación de" un grupito de Acción Nacional. Como sea, sin que sea exactamente así, MoReNa se defiende alegando que Gálvez es "prolongación de" Claudio X. González, en cuyo caso no se explica que la hayan buscado en el pasado, cosa no desmentida.

      El problema en Sheinbaum es la cortedad de miras. En su reciente promoción mediante un documental, en el que se muestra como "prolongación de" -es un honor-, la candidata la emprende contra la meritocracia, que asocia al neoliberalismo y su idea de "esfuerzo personal" para tener logros. Lo cierto es que la ruta de Gálvez es excepcional y que, en un país como México, el solo esfuerzo personal no basta, mucho menos para triunfar en los negocios, ya que éstos, si se empiezan desde abajo, tienen una altísima mortalidad temprana. El problema no está sin embargo en un esfuerzo personal que, si está ligado al trabajo, es deseable; está en asuntos de dinero mezclados con "relaciones" que frenan la realización personal. Hay que saber empezar como Carlos Slim, desde arriba. En fin que, en teoría, cualquiera es libre de emprender. En la realidad, no cualquiera es libre de salir adelante si no cuenta con un gran capital de entrada, a saber ganado de qué forma. Por lo que toca a las "relaciones" o "palancas", no todos las tienen. Sin embargo, lo dicho no quiere decir que deba renunciarse al esfuerzo personal, que de hecho persiste aunque sólo sea porque para muchos, así no se progrese, se trata de ganarse la vida.

       El otro aspecto del problema está en unos hábitos psicosociales que llevan a creer que todo es cuestión de saberse colocar en "la dependencia de" (sabiendo adivinar las "movidas"), en la "prolongación de". Para ello hay que pasarse el tiempo "relacionándose" en vez de trabajar, y no se trata de ningún esfuerzo personal. El que lo intenta sin algún "padrino" no puede llegar muy lejos. En ninguno de los casos -el del dinero y el de la clientela de dependientes- hay una meritocracia que reconozca el mérito en el esfuerzo personal, en particular en el trabajo: se reconoce al que tiene un buen capital o al que es incondicional -no leal, puesto que no hay criterio propio- al "grupo", y que acepta tráficos de favores, influencias, amiguismos, favoritismos y, si es el caso, sumisión. Para el resto, es ser un simple mortal, no un "protagónico" ni "jefe". La grandeza local está en lograr que, a partir de incondicionalidades de grupo, se llegue al cargo o al lugar en el que se crea "trascender" y de paso se pueda llenar el bolsillo. "Hacer méritos" no es aquí esforzarse personalmente, sino saber "quedar bien" y pasar sobre quien haya que hacerlo para trepar o no caerse.

     No es una cuestión de "derechos", sino de creación de condiciones equitativas, que no pasan por dar privilegios a ciertos sectores de la población, sino por asegurar al conjunto un punto de partida mínimo que repare no nada más cuestiones de sexo o de raza, sino de lo que pueda haber de desventajas de origen socioeconómico, de acceso a una buena educación universal o de disfuncionalidades familiares. Aventando dinero desde el helicóptero no se arregla gran cosa: es cuestión, sí, de meritocracia, es decir, de condiciones de equidad (no de igualdad) para que el esfuerzo personal sea reconocido por lo que vale - la "cultura del esfuerzo y no del privilegio"-, en vez de privilegios de partida en dinero o en "conectes". Lanzar dinero y "derechos" a diestra y siniestra, universalmente, es dar a todos por igual sin reparar en la necesidad de equidad ni en el esfuerzo personal, y por lo tanto, descartando el mérito, porque se crea el hábito de creer que las cosas no se ganan, sino que "son debidas", casi por el solo hecho de existir. Así no es. Ni se trata de que todos logren lo mismo, con o sin esfuerzo. Eso es apenas igualitarismo. Pero la autodenominada "Cuarta Transformación" no termina de pelearse con una meritocracia que no entiende y que la Nueva Escuela Mexicana terminará de arruinar porque no quiere "resultadismo". Oye cómo va (da click en el botón de reproducción).



lunes, 27 de noviembre de 2023

O MÁS BIEN: CAMBIO, CON CONTINUIDAD

 Y bueno, ya hay jefe nato. Si se trata de un servidor público, contradice la normatividad al respecto, porque no llegó por el interés general, sino por el de un grupo en buena medida apoderado de las ciencias sociales universitarias y que responde a un "superior" que no se deja ver mucho, aunque se dice -si bien no puede afirmarse rotundamente- que tiene quien se encargue de redactarle sus escritos. El jefe nato no tiene mayor perfil propio y no es ningún notable: ha sido el sempiterno "textoservidor" del "superior", el padrino. El "superior" no tiene mayor secreto: "su" grupo, proveniente de cierta izquierda, encontró acomodo con el seductor de la patria, así que se seguirá en décadas de lo mismo, y sin que se trate por cierto de "neoliberalismo", en lo que se equivoca el presidente. Se trata de una parte de izquierda que asimiló la última lección del antiguo régimen: por el bien de todos, primero nosotros. Desde esta posición, se le ha hecho reiteradamente al antiguo sistema el favor, muy apreciado, de golpear cualquier alternativa, y de hacerlo además bastante a la mala, con saña, como alguna de la gente con la que terminó juntándose el obispo de Copilco. Es el ala izquierda del antiguo régimen prestándose a golpear de mala manera a la izquierda.

     Había que reconocerlos. Salieron a felicitar al jefe nato personas del grupo que, gracias a esta pertenencia clientelar, pudieron volver a costa de la normatividad. Uno más fue premiado por investigación que nunca hizo, sin mayor esfuerzo, y disfrazando artículos de opinión de artículos académicos. Se lo premió "políticamente", no por méritos destacables en el trabajo.. Acto seguido se premió a otro más del grupo, dedicado a golpear sin dejar pasar una, sin la menor misericordia, y sin que siquiera quepa el "argumento" de la defensa propia, porque el poder no ha intervenido en lo más mínimo para perseguir o callar al grupo que puede saltarse a la torera, en varios casos, la normatividad. Tal vez sea la clase de gente que cree que se la recompensa en lo particular por encarnar en lo general "la democracia" y "los derechos y las libertades", sin reparar en la contradicción: todo les es debido no por su defensa del interés general, sino por su actuación clientelar, es decir, por algo tan prosaico como creer que el interés general puede ser "las chuecuras que todos hacen": la política de facción, el personalismo, el tráfico de favores e influencias, y una "compensación" no ameritada para el bolsillo. En suma, lo de siempre: la dizque "política" haciendo pasar por institucional el interés de grupo y clientelar, un mal entendimiento de la "amistad" y confundiendo lo universal y válido con "lo que todos hacen", creyendo que efectivamente "todos lo hacen". La autonomía que encima se cree "soberana" no distingue entre gobierno y Estado, porque no distingue entre interés clientelar e interés universal, "éso" a lo que "todos le entran". Así, otro resto de institucionalidad que se va al despeñadero.

      Lo demás es el acomodo a cualquier cosa que venga del exterior, tan universal como las "costumbres" que "todos jugamos". Así como se dice ser la gran representación de "la democracia" y de "los derechos y las libertades", el primer paso que se da es renunciar aún más a una autonomía que no se entiende para irse a poner al servicio de intereses foráneos. No falta el que no entienda lo que dice: que el conocimiento que en 1945 se generaba cada 25 años  ahora se crea -gracias a la inteligencia artificial- cada 24 horas. A semejante ritmo, nadie puede sostenerlo como no sea como se hace desde hace décadas: mediante el fraude. Tal vez quien no reporte algún nuevo conocimiento cada 24 horas no alcance la productividad tan buscada y la remuneración correspondiente. Es suficiente para seguir en la "maquila" y ningún conocimiento, sino en la importación de los "paquetes" ya hechos: no a la medida de la nación, sino del inversionista extranjero. Ni tan nacional, ni menos aún autónoma, ni "universal", sino con un grupo intermediario al servicio del exterior. No mucho pensado: más convertido en "tráfico de ideas", en turismo intelectual low cost y remesas decoloniales y otras. Ni qué decir: cambio con continuidad. (da click en el botón de reproducción).



sábado, 25 de noviembre de 2023

DESPACITO

 Mientras en Argentina el ganador de las elecciones presidenciales, Javier Milei, ofrece hacer del país una "potencia", desde Brasil el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se comporta como si lo suyo fuera también "cosa de potencia". Después de todo, debe ser algo de influencia estadounidense, para no caer entre los "mediocres".

     Desde que llegó a la presidencia, Lula se lanzó a intentar que su "grandioso Brasil" mediara en el conflicto en el Este de Ucrania. Lula se dedicó a buscar lo que le parecía más salomónico: que Rusia se quedara con Crimea y devolviera el Este ucraniano por respeto a la "integridad territorial" de Ucrania. Como no había condenado con suficiente fuerza la invasión rusa, el mandatario brasileño fue llamado a la orden por la Casa Blanca, que lo acusó tranquilamente de "repetir como un loro" a Rusia y China. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, John Kirby, le pidió al brasileño que "observara bien los hechos". Aunque la cancillería brasileña se molestó un poco con Kirby, Lula se apresuró a condenar "la violación de la integridad territorial de Ucrania", de nueva cuenta, hasta que nadie hizo caso: ni Estados Unidos, ni Ucrania, ni Rusia. 

     Más tarde, Lula quiso repetir el "justo medio" salomónico y criticó que, en el conflicto palestino-israelí, Israel matara gente inocente, hablando del terrorismo de Hamás y del correspondiente a los israelíes, que lo es si se toma por blanco a población civil. La cosa no es saber quién tiene de su lado la razón, sino ponerse "equidistante" cualesquiera que sean las posiciones de las partes y sus motivaciones, así que Lula habló con el presidente de Israel. No puede decirse que los pronunciamientos del brasileño hayan tenido algún efecto realmente importante: lo importante, por lo demás, y para el mismo Lula, era no quedarse callado, sino abrir la boca para que "Brasil potencia tuviera algo que decir", no importa qué. Lula es ante todo defensor del diálogo, aunque no se llegue a nada. Luego el brasileño fue a hablar en Naciones Unidas contra la desigualdad y el hambre, cosa de "ser visto".

     No queda claro cuándo Brasil ha ha sido potencia, fútbol aparte, y aún con cierta influencia regional, que tuvo en tiempo de las dictaduras conosureñas. La creencia viene de un Brasil que durante el siglo XIX se sintió "aparte" en América Latina al seguir siendo monárquico. Cualquiera puede darse aires de grandeza y encontrar quien se lo crea, pero queda por ver el tamaño real de las cosas. Soñar no cuesta nada, como cuando Lula promete una moneda nacional latinoamericana. Argentinos y brasileños no están exentos, cada uno a su manera, del arte de multiplicar las palabras envolventes -más que los panes- para "hacer creer" y al mismo tiempo reservarse la maniobra, lo que no cambia con la "influencia europea" inmigrante.

       Pese al ademán BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y unos pocos más), Lula despertó al ganar sobre todo simpatías abiertas de Estados Unidos con los Demócratas y de la Unión Europea (UE),  en especial de Alemania, Francia, Portugal y España. Se planteó la posibilidad de que Brasil entre a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), que no le hizo ningún bien a México, salvo, para algunos, el de hacerles creer que son parte de un "grupo selecto" y no una asamblea general de "fracasados". Estados Unidos se apresuró a pronunciarse por el Fondo Amazonia, junto con Alemania y Noruega. Venezuela, Colombia y Brasil han estado permitiendo una mayor penetración de intereses estadounidenses y de la UE en la Amazonía, en parte como desafío a China. La UE también tiene puesta la mira en el Mercosur. Así que "la Gran Maniobra" consiste -siendo supuestamente soberana- en dárselas de "equidistante" sin mostrar que hay desigualdad entre las partes. No parece que Lula, favorito de los "demócratas liberales", tenga una prisa especial por tomar distancia de los Demócratas estadounidenses, pese a la apariencia de "hacerle a todo, menos a nada".

     Fue el antiguo candidato del PT (Partido de los Trabajadores) y ministro de Hacienda, Fernando Haddad, que empujó al actual gobierno de Lula al dogma "neoliberal" del "déficit cero", desatando la polémica y poniendo en riesgo programas sociales e inversiones importantes. La discusión tuvo lugar en un ambiente más electorero y de "lucha de puestos" que de debate a fondo sobre las necesidades del país sudamericano, metido por lo demás en serios problemas de violencia. No hay mucha tela de donde cortar para presumir alguna "grandeza" que no sea "el tamaño sí importa". Lula llegó en tales condiciones que lo que pueda hacer está por verse. Tal vez le hagan un poco más de caso hacia dentro que hacia fuera. Las cosas van lentas (da click en el botón de reproducción).




miércoles, 22 de noviembre de 2023

VIENTOS HURACANADOS

 La llegada del anarcocapitalista Javier Milei a la presidencia argentina ha desatado la polémica, pero no es algo tan nuevo. Milei ha prometido convertir al país sudamericano en potencia en a lo sumo 35 años, lo que es perfectamente factible, siempre y cuando no haya cambios de política económica por un buen tiempo y se trate, además, de la política económica correcta. Nunca una política económica como la propuesta por Milei ha convertido a ningún país en potencia, y cabe preguntarse por lo demás si debe ser un objetivo, en vez de resolver las necesidades de gran parte de la población.

     El recién electo argentino prometió dolarizar la economía, por lo que, si lo logra, se volverá más difícil hablar de "economía argentina" si tiene una moneda estadounidense. Puede que Milei lo logre, pero no existe ninguna experiencia histórica de algún país que se haya convertido en potencia adoptando el dólar. El Ecuador, Panamá y El Salvador tienen como moneda la estadounidense y cada uno se las arregla como puede, pero en el Ecuador y en El Salvador no se ha tratado -al menos no en tiempos de éxito económico reflejado en indicadores- de llegar al Estado "mini". No lo hace el presidente salvadoreño Nayib Bukele y no lo hizo en su momento el ecuatoriano Rafael Correa. Puede que Milei sea el primero.

     Reducir el gasto público no quiere decir nada. Mal si el gasto se va en corrupción y no se emplea de tal modo que en realidad se convierta en "inversión a largo plazo", sin descartar la eficiencia. Un gasto público pequeño lo tiene Sudán del Sur; países como Estados Unidos, Francia o Alemania tienen un gasto público más bien elevado. En abstracto, lo que ofrece Milei es que Argentina de "sudanice", si bien ofrece no tocar más que a la "clase política" y no a los ciudadanos comunes. En fin que, hasta aquí, Argentina puede "africanizarse" teniendo además como moneda el dólar. El Salvador en su momento y el Ecuador en la actualidad saben algo de lo que significa socialmente esta vía. Es, efectivamente, meterse en la "africanización" o en cosas peores, considerando la violencia social.

      Milei ofrece liquidar el Banco Central. Como se lo recordó la candidata derechista Patricia Bullrich, solamente los paraísos fiscales no tienen bancos centrales. Panamá, por ejemplo. Lo que se lava en el sistema financiero panameño no siempre es especialmente limpio. Como sea, puede que haya cierta "clase política" que sea vista, no sin razón, como ocupada más del beneficio propio y particular que del interés y el servicio públicos.  En este sentido, es cierto que entorpece la iniciativa individual. Dejando de lado el modelo sudsudanés, queda por ver lo que, estando al mando, ha hecho el empresariado en países como Panamá o el Ecuador, dejando de lado el caso de Bukele. Tal vez no se trate de remozar las instituciones, sino de destruirlas por gusto de la anarquía.  No hay empresario que no esté metido en algún lío de delincuencia al pasar por la presidencia. Puede que Milei logre algo muy distinto, aunque no está de más recordar algo: en Argentina, Cristina Fernández de Kirchner fue desplazada gracias a un aparato de Justicia que actuó de manera delictiva.

     Hace tiempo que está demostrado que el empresariado opera así: en primer lugar, no ve mal cierta "redistribución" siempre y cuando no haga que los beneficiarios se sientan fuertes y con capacidad de negociar con independencia y desde abajo; en segundo lugar, tampoco ven mal cierta intervención del Estado, siempre y cuando no sea en áreas de actividad que el sector privado puede considerar rentables para sí. Queda por saber por cuánto tiempo gran parte de América Latina va a estar oscilando entre cierta "redistribución" y rescates del Estado a medias y la reacción empresarial para la cual "la libertad" puede ser la de dejar a medio mundo en la precariedad -es decir, sin derechos conquistados desde abajo- y al Estado reducido a unos cuantos subsidios a favor del empresariado. El problema está en que, en realidad, tan no hay alternativa -es que no la hay- que no faltaron encuestas para demostrar que el voto por Milei no excluyó a bastante gente que no le cree nada, pero parece estar harta de todo, incluyendo un peronismo bastante idealizado y proclive a actuar desde arriba, de manera vertical, personalista y "para los amigos". Exactamente el tipo de actuación de quienes, en México por ejemplo, remplazaron al antiguo régimen delinquiendo y haciendo "lo que se imaginaban que hacía aquél". Es la clase de gente que cree que un poquito de keynesianismo es "socialismo". Buen rato tiene Argentina oscilando entre el clientelismo peronista y otras posibilidades de llevar el país al despeñadero (dictaduras o gente como el presidente Fernando de la Rúa), salvo que se persista en no tomar nota de cómo el presidente derechista Mauricio Macri, lanzándose a los brazos del Fondo Monetario Internacional, sentó las bases para que el peronismo siguiera demostrando su inutilidad -nunca ha sido especialmente útil-y apareciera un Milei para rematarla, salvo que se quiera creer que Sudán del Sur, el gobernador Luis Fortuño de Puerto Rico, el Ecuador bananero, el Panamá del lavado o El Salvador y el Ecuador de las pandillas son caminos de gran potencia. No es que Milei esté chiflado, y por lo demás se apresuró ya a hacer buenas migas con el ucraniano Volodimir Zelenski. Aquí viene el resumen de ambos (da click en el botón de reproducción):



domingo, 19 de noviembre de 2023

Y QUISE HACERTE A FUERZAS A MILEI

 El ganador de las elecciones argentinas, Javier Milei, no está loco. Alguien loco es la clase de tipo que se cree acosado por un lesbiano (sic), que pide pan recitando versículos de la Biblia o que cree que lo están siguiendo en la calle seres de otro mundo. Milei se define como anarcocapitalista o liberal-libertario y, la verdad, no hace más que recitar los dogmas del llamado "neoliberalismo", llevándolos al extremo: es cierto que grita, pero no es incoherente ni ignorante. No está de más ver quién lo ha apoyado: desde la vicepresidente del Ecuador, Verónica Abad, de quien nadie ha dicho que esté delirando, hasta Mario Vargas Llosa, pasando por el expresidente mexicano Vicente Fox -quien, como "se las puede", se permite sus "locuras". Milei no "arrasó" (no es Nayib Bukele en El Salvador), y su 56 % contra el 44 % de Sergio Massa, su oponente, no dice más que la situación polarizada de Argentina, como la de muchos países latinoamericanos.

        Como de lo que habla Milei es de dolarización, recibió el apoyo de Luis Fortuño, ex gobernador de Puerto Rico.  Así, Milei se granjeó el apoyo de un grupo bananero (en el gobierno en el Ecuador) y de un puertorriqueño, más el Marqués de Vargas Llosa y un ranchero del Bajío mexicano. Algo no va. Hubo un tiempo en que los latinoamericanos se dejaban llevar por distintos motivos -desde dictaduras hasta gobiernos como el de Salvador Allende en Chile-, sin excluir racismo apenas soterrado, por la creencia de que el destino de todo se jugaba en el Cono Sur, incluidos los tamaños de Argentina y Brasil. Igual se lo siguen creyendo con el presidente chileno Gabriel Boric o el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Total, no hay tanto indio de por medio, y en cambio sí mucho fútbol. A favor de Massa consideraron meterse la expresidente chilena Michelle Bachelet o la guatemalteca Rigoberta Menchú. Hasta la fecha no hay manera de fijarse que las dictaduras conosureñas no fueron las más cruentas de América Latina: las guerras internas de Colombia y Guatemala las superaron en víctimas por muchísimo, aunque no en grandes aires y una forma de hablar que incomoda cuando, muy acentuada, parece dar por sentado que el interlocutor puede ser lo mismo un burro que un gran profesor. Tiempos de cambalache en Argentina.

      Milei no es distinto del bananero presidente ecuatoriano Daniel Noboa, partidario de terminar de privatizarlo todo. El asunto de la reducción de los empleados públicos estaría por verse y no pagar indemnización por despido es un gran progreso hacia el siglo XIX, cuando Argentina se anunciaba como la gran potencia que nunca fue, salvo en materia de palabras, para lo que Milei es digno de una súperpotencia. Milei, si se tomara como referencia el comienzo de los años '80, es un dogmático y "nostálgico del pasado" que no parece haberse dado cuenta de que "el mercado" no es sino pura ideología: lo que seduce es "la libertad", la idea del goce: no hacer más que lo que a uno le dé la gana sin tener que reparar en un mínimo de consideración por el prójimo, para lo que se suman el gringo y el señorito hasta la caricatura.. Libertad, por ejemplo, de contraer una deuda inmensa -lo hizo el derechista Mauricio Macri-, y de pasarle la cuenta a la gente por generaciones.

     El problema es que, como Milei no es un chiflado, sabe lo que hace al pasarle la cuenta al Estado: aprovecha algo cierto, los males de lo que llama "la casta", como licencia o autorización para hacer únicamente lo que le convenga, sin reparar en las consecuencias. No es falso que el peronismo es mucho menos glorioso de lo que cree, mucho más inestable, a veces tramposo (como lo fuera el presidente Carlos Saúl Menem) o a veces inútil (como el actual presidente Alberto Fernández), e igual de mitómano que Milei. No es seguro que la gente no se canse de tener que pasar por un clientelismo que estorba el mérito individual, porque pivilegia lo que Milei llama "botín para los amigos", y que se lance al primero que ofrezca recompensa al mismo mérito, sin que quede claro de qué se habla: si de mérito al esfuerzo y el trabajo, o en los negocios, a los que, contra lo que se cree, tampoco puede acceder todo el mundo. Lo que no puede hacer la izquierda es su parte de lo mismo: encontrar en los errores del "neoliberalismo" la licencia o la autorización para presentarse como lo que no es y para no cambiar, sobre todo en los hábitos de "casta" y de supuesta "gloria", impidiendo la menor contradicción. En fin que, como el mundo actual es de negocios, cualquiera puede seguir en la broma habitual: hacerse rico comprando a Milei por lo que vale y vendiéndolo por lo que cree que vale. Queremos banana boat (da click en el botón de reproducción).






AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...