El mandatario estadounidense Donald Trump anunció hace rato su deseo de que Estados Unidos se vaya de Siria, pero el establishment y el Estado profundo estadounidenses parecen tener otros planes.
Hace ya un tiempo que Estados Unidos tiene presencia militar en el norte de Siria, en una región bajo dominación kurda, en particular del Partido de la Unión Democrática (PYD, por sus siglas en kurdo) y sus "comunas", que tienen influencia anarquista y ecológica estadounidense, la de Murray Bookchin. Ahora Washington ha instalado un sistema de radares, tres, en las localidades de Tal Baidar, Ayn al Arab y Sarrin, además de tener por ahí 13 radares portátiles y fijos. Estados Unidos podría desplegar además en la misma zona escudos antimisiles, en particular en Al Hasaka y Rmeilan. Por lo pronto, el despliegue de los radares cubre un área de 26 mil kilómetros cuadrados que conforman también una zona de exclusión aérea. Desde las posiciones descritas, Estados Unidos tiene la capacidad para intimidar y/o provocar a Siria, Turquía, Rusia e Irán.
Al mismo tiempo, Estados Unidos no ha abandonado las posiciones que tiene al sur de Siria, hacia la frontera israelí y jordana. Tropas de Estados Unidos están en Al-Tanf, donde hay grupos del Estado Islámico de Iraq y el Levante (EIIL) y del Frente Al Nusra, lo que confirma por enésima vez el apoyo de Washington al terrorismo. Los extremistas también están en el campo de refugiados cercano de Rukban, donde hay 75 mil desplazados, alrededor del aeródromo estadounidense de Al-Tanf. Cabe señalar que el terrorismo ha usado desde el principio del conflicto a población civil como escudo. Normalmente, en Al-Tanf únicamente pueden estar tropas sirias. La base militar estadounidense en el lugar ocupa unas 34 millas. En suma, Estados Unidos ha estado "camuflajeando" a terroristas entre la población civil.
Las bases militares estadounidenses en Siria están operando sin el permiso de Damasco, capital del país árabe. Cabe señalar que Naciones Unidas no ha tocado en ningún momento a Estados Unidos por este proceder, y es tan extraño como el silencio de la izquierda internacional sobre la agresión contra Siria. Claudio Katz, por ejemplo, escribía a principios de 2017 sobre la "tragedia siria", que le parecía un enfrentamiento entre "dos bandos igualmente reaccionarios": "es tan equivocado justificar los crímenes del gobierno, como ignorar la confiscación reaccionaria de la revuelta". El autor, hasta el momento, no ha podido mostrar en qué y cómo el gobierno sirio reprimió la "primavera democrática". Ni tuvo tiempo de hacerlo que ya le habían colado al terrorismo.
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jueves, 30 de agosto de 2018
miércoles, 29 de agosto de 2018
¿QUIEN GOBIERNA EN LA ONU?
En Palmira, Siria, hay ruinas que han sido declaradas patrimonio de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). Ahora resulta que el organismo de Naciones Unidas se negó a colaborar en la reconstrucción del sitio, asolado por la guerra, por una directiva secreta emitida desde el Departamento de Asuntos Políticos de la Secretaría onusiana, a cargo hasta hace poco del estadounidense Jeffrey Feltman, el "número 2". Lo anterior motivó al canciller ruso, Serguei Lavrov, a preguntarle al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el portugués Antonio Guterres, quién dirige la institución internacional.
La directiva secreta dentro de la ONU fue emitida en octubre pasado, y Feltman salió del organismo en marzo. La orden prohibió darle ayuda a Siria hasta que no inicie una "transición política", algo en que Naciones Unidas no puede intervenir. ¿La ONU se está rigiendo por decisiones colegiadas, como las del Consejo de Seguridad, o por directivas secretas al servicio de una sola potencia? Filippo Grandi, alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), condicionó también la ayuda para el regreso de los refugiados sirios a casa. Siria había preparado el regreso de un millón de desplazados. Cabe señalar que el presidente ruso, Vladimir Putin, pidió ayuda a Europa para que los refugiados sirios puedan regresar a sus hogares, y no para que sean acogidos en suelo europeo. Algunas estimaciones cifran los refugiados sirios hasta en cinco millones.
Feltman, remplazado por su compatriota Rosemary Di Carlo, ocupó entre otros cargos el de embajador de Estados Unidos en Líbano (2004-2008) y desde julio de 2012, ya en la ONU, redactó un plan de capitulación de Siria. El mismo Feltman sirvió al Departamento de Estado estadounidense cuando lo jefatureaba Hillary Clinton. Feltman aterrizó con un cargo en la Fundación Naciones Unidas, creada en 1998 por Ted Turner, fundador de CNN (Cable News Network), como organismo de caridad en Estados Unidos para asesorar a la ONU en la solución de "problemas globales". Es aparentemente lo que Feltman estuvo haciendo de manera algo obscena.
La directiva secreta dentro de la ONU fue emitida en octubre pasado, y Feltman salió del organismo en marzo. La orden prohibió darle ayuda a Siria hasta que no inicie una "transición política", algo en que Naciones Unidas no puede intervenir. ¿La ONU se está rigiendo por decisiones colegiadas, como las del Consejo de Seguridad, o por directivas secretas al servicio de una sola potencia? Filippo Grandi, alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), condicionó también la ayuda para el regreso de los refugiados sirios a casa. Siria había preparado el regreso de un millón de desplazados. Cabe señalar que el presidente ruso, Vladimir Putin, pidió ayuda a Europa para que los refugiados sirios puedan regresar a sus hogares, y no para que sean acogidos en suelo europeo. Algunas estimaciones cifran los refugiados sirios hasta en cinco millones.
Feltman, remplazado por su compatriota Rosemary Di Carlo, ocupó entre otros cargos el de embajador de Estados Unidos en Líbano (2004-2008) y desde julio de 2012, ya en la ONU, redactó un plan de capitulación de Siria. El mismo Feltman sirvió al Departamento de Estado estadounidense cuando lo jefatureaba Hillary Clinton. Feltman aterrizó con un cargo en la Fundación Naciones Unidas, creada en 1998 por Ted Turner, fundador de CNN (Cable News Network), como organismo de caridad en Estados Unidos para asesorar a la ONU en la solución de "problemas globales". Es aparentemente lo que Feltman estuvo haciendo de manera algo obscena.
lunes, 27 de agosto de 2018
SREBRENICA: DE CARNICEROS Y CASINOS
En el Memorial de Potocari está inscrito que en el municipio de Srebrenica, al que pertenece dicha localidad, poco más de 8 mil musulmano-bosnios fueron ejecutados por tropas serbio-bosnias al mando del "carnicero de los Balcanes" Ratko Mladic, condenado en noviembre pasado a prisión perpetua por "genocidio" en el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (ICTY, por sus siglas en inglés).
No hubo nunca "genocidio", en la medida en que en el lugar de los hechos, los serbio-bosnios, que habían capturado en julio de 1995 a muchos musulmano-bosnios, dejaron ir a mujeres y niños, por lo que no existió voluntad de exterminar a todo un pueblo como tal, aunque el ICTY haya hablado, por cierto que muy al pasar, de que también fueron ejecutados "niños pequeños, mujeres y ancianos". Mladic dijo no haber dado orden de nada y que el asesinato en masa de hombres se cometió a sus espaldas. Cabe señalar que las tropas serbio-bosnias respondían no al ejército yugoslavo, en plena desintegración, sino al Ejército de los Serbios de Bosnia.
En el Tribunal se cruzaron las informaciones de distintos juicios, en salas diferentes, incluyendo el juicio al líder serbio-bosnio Radovan Karadzic. La información cruzada arrojó contradicciones. Varios de los testigos reconocieron saber en realidad muy poco de los hechos, y menos aún del número de muertos. Pero lo más relevante es que se sumaron fosas comunes al vapor, incluyendo las de las víctimas del crimen con víctimas de enfrentamientos armados entre los dos ejércitos, el serbio-bosnio y el musulmano-bosnio. Aparecieron más muertos en fosas comunes del Camino de Cancari que en la fosa común principal de la granja militar Branjevo, donde hubo gente detenida. A lo largo de dicho Camino hubo enfrentamientos en los cuales se reportaron cientos de muertos. La sala que juzgó a Karadzic nunca logró poner orden en el asunto de las fosas comunes: cuáles eran de muertos en combate y cuáles de prisioneros de guerra ejecutados fuera de las leyes de combate. Finalmente, el ICTY rebajó tranquilamente la cifra de muertos en el "genocidio" de Srebrenica a poco menos de 5 mil, dejando en el aire el asunto de determinar si los muertos eran por combates o por ejecuciones de prisioneros. Reportajes serios cifran los muertos en tres mil 900.
El extinto germanófilo José María Pérez Gay llegó a escribir en el periódico mexicano La Jornada: "la historia del ejército popular yugoslavo comenzó con la lucha guerrillera contra los nazis y termina con el genocidio de su propia población". ¿Acaso no es una bella forma de escribir, retórica eso sí? Lo es, pero también representa la más refinada mala fe. Mientras tanto, los medios de comunicación occidentales se dedicaron a contar los muertos de Srebrenica como quien está en una casa de apuestas en Las Vegas. Debe ser que también hay escritura de casino.
No hubo nunca "genocidio", en la medida en que en el lugar de los hechos, los serbio-bosnios, que habían capturado en julio de 1995 a muchos musulmano-bosnios, dejaron ir a mujeres y niños, por lo que no existió voluntad de exterminar a todo un pueblo como tal, aunque el ICTY haya hablado, por cierto que muy al pasar, de que también fueron ejecutados "niños pequeños, mujeres y ancianos". Mladic dijo no haber dado orden de nada y que el asesinato en masa de hombres se cometió a sus espaldas. Cabe señalar que las tropas serbio-bosnias respondían no al ejército yugoslavo, en plena desintegración, sino al Ejército de los Serbios de Bosnia.
En el Tribunal se cruzaron las informaciones de distintos juicios, en salas diferentes, incluyendo el juicio al líder serbio-bosnio Radovan Karadzic. La información cruzada arrojó contradicciones. Varios de los testigos reconocieron saber en realidad muy poco de los hechos, y menos aún del número de muertos. Pero lo más relevante es que se sumaron fosas comunes al vapor, incluyendo las de las víctimas del crimen con víctimas de enfrentamientos armados entre los dos ejércitos, el serbio-bosnio y el musulmano-bosnio. Aparecieron más muertos en fosas comunes del Camino de Cancari que en la fosa común principal de la granja militar Branjevo, donde hubo gente detenida. A lo largo de dicho Camino hubo enfrentamientos en los cuales se reportaron cientos de muertos. La sala que juzgó a Karadzic nunca logró poner orden en el asunto de las fosas comunes: cuáles eran de muertos en combate y cuáles de prisioneros de guerra ejecutados fuera de las leyes de combate. Finalmente, el ICTY rebajó tranquilamente la cifra de muertos en el "genocidio" de Srebrenica a poco menos de 5 mil, dejando en el aire el asunto de determinar si los muertos eran por combates o por ejecuciones de prisioneros. Reportajes serios cifran los muertos en tres mil 900.
El extinto germanófilo José María Pérez Gay llegó a escribir en el periódico mexicano La Jornada: "la historia del ejército popular yugoslavo comenzó con la lucha guerrillera contra los nazis y termina con el genocidio de su propia población". ¿Acaso no es una bella forma de escribir, retórica eso sí? Lo es, pero también representa la más refinada mala fe. Mientras tanto, los medios de comunicación occidentales se dedicaron a contar los muertos de Srebrenica como quien está en una casa de apuestas en Las Vegas. Debe ser que también hay escritura de casino.
viernes, 24 de agosto de 2018
KOSOVO: ¿LA AYUDA HUMANITARIA?
Kosovo es hoy un protectorado. Debe ser el único lugar del mundo donde la calle Bob Dole cruza el bulevard Bill Clinton. Y quienes "liberaron" este territorio han vuelto para hacer simple y llanamente negocios, con el argumento de que llevarán prosperidad a los kosovares.
Una empresa fundada por la señora Madeleine Albright, la Albright Capital Management, ha estado pugnando por hacerse del 75 % de la compañía estatal de comunicaciones kosovar, PTK. Ejecutivos de una compañía hermana, el Albright Stonebridge Group, ya detentan una parte de IPKO, competencia de PTK. Cabe recordar que Albright, Demócrata de origen checo (su nombre es Marie Jana Korbelová), fue secretaria de Estado estadounidense de 1997 a 2001. Los bombardeos contra Yugoslavia tuvieron lugar en 1999. Mientras hace negocios en Kosovo, Albright fustiga al actual mandatario estadounidense, Donald Trump, y alerta contra "la vuelta del fascismo" en un best seller, Fascism:a warning (Fascismo: una advertencia). En el año 2004, la señora Albright se volvió consejera especial del jefe de equipo de IPKO, Akan Ismaili.
Wesley K. Clark lidereó los bombardeos contra Yugoslavia y fue jefe de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Europa. Ahora es un general retirado del ejército. Clark es jefe de Envidity, una empresa canadiense de energía que busca explotar el carbón de lignito kosovar para producir combustible sintético. "Vamos a emplear gente, proveer entrenamiento, crear exportaciones y ayudar al crecimiento del país y a su desarrollo como democracia", promete el flamante hombre de negocios.
James W. Pardew fue negociador estadounidense durante la guerra de Kosovo. Fungió como enviado especial del presidente William Clinton. Ha cabildeado a favor de determinados consorcios y contra otros en procesos de venta en Kosovo. Para construir la infraestructura de un tramo de carretera de Pristina, capital kosovar, a la frontera albanesa, la empresa ganadora Bechtel, estadounidense y asociada con la turca Enka, obtuvo la ayuda de Mark Tavlarides, director legislativo del Consejo de Seguridad Nacional durante los bombardeos de 1999 y la intervención militar en Kosovo. Tavlarides trabaja con el grupo Podesta, que logró importantes contratos de comunicaciones en Kosovo. El grupo fue fundado por John Podesta, jefe del staff de la Casa Blanca en el segundo periodo de William Clinton.
La primera vez nunca se aparecieron a decir que destruirían el lugar, sino a brindar "ayuda humanitaria", así fuera a cañonazos. La segunda vez no se aparecieron a declarar que saquearían Kosovo y explotarían a los kosovares, ya que ningún hombre de negocios se presenta así, sino a "desarrollar la democracia y ayudar al crecimiento económico, trayendo prosperidad". Lo cierto es que el negocio parece redondo.
Una empresa fundada por la señora Madeleine Albright, la Albright Capital Management, ha estado pugnando por hacerse del 75 % de la compañía estatal de comunicaciones kosovar, PTK. Ejecutivos de una compañía hermana, el Albright Stonebridge Group, ya detentan una parte de IPKO, competencia de PTK. Cabe recordar que Albright, Demócrata de origen checo (su nombre es Marie Jana Korbelová), fue secretaria de Estado estadounidense de 1997 a 2001. Los bombardeos contra Yugoslavia tuvieron lugar en 1999. Mientras hace negocios en Kosovo, Albright fustiga al actual mandatario estadounidense, Donald Trump, y alerta contra "la vuelta del fascismo" en un best seller, Fascism:a warning (Fascismo: una advertencia). En el año 2004, la señora Albright se volvió consejera especial del jefe de equipo de IPKO, Akan Ismaili.
Wesley K. Clark lidereó los bombardeos contra Yugoslavia y fue jefe de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Europa. Ahora es un general retirado del ejército. Clark es jefe de Envidity, una empresa canadiense de energía que busca explotar el carbón de lignito kosovar para producir combustible sintético. "Vamos a emplear gente, proveer entrenamiento, crear exportaciones y ayudar al crecimiento del país y a su desarrollo como democracia", promete el flamante hombre de negocios.
James W. Pardew fue negociador estadounidense durante la guerra de Kosovo. Fungió como enviado especial del presidente William Clinton. Ha cabildeado a favor de determinados consorcios y contra otros en procesos de venta en Kosovo. Para construir la infraestructura de un tramo de carretera de Pristina, capital kosovar, a la frontera albanesa, la empresa ganadora Bechtel, estadounidense y asociada con la turca Enka, obtuvo la ayuda de Mark Tavlarides, director legislativo del Consejo de Seguridad Nacional durante los bombardeos de 1999 y la intervención militar en Kosovo. Tavlarides trabaja con el grupo Podesta, que logró importantes contratos de comunicaciones en Kosovo. El grupo fue fundado por John Podesta, jefe del staff de la Casa Blanca en el segundo periodo de William Clinton.
La primera vez nunca se aparecieron a decir que destruirían el lugar, sino a brindar "ayuda humanitaria", así fuera a cañonazos. La segunda vez no se aparecieron a declarar que saquearían Kosovo y explotarían a los kosovares, ya que ningún hombre de negocios se presenta así, sino a "desarrollar la democracia y ayudar al crecimiento económico, trayendo prosperidad". Lo cierto es que el negocio parece redondo.
miércoles, 22 de agosto de 2018
RUSIA: ¿SE ALEJARA DEL DOLAR?
Cada vez que impone nuevas sanciones a Rusia, con el motivo que sea, Estados Unidos congela activos rusos en suelo estadounidense y se queda así con lo ajeno. Dicho de otra manera, el país castigado financía así los castigos en contra suya, mientras quien castiga hace negocio. Por lo demás, suelen ser medidas contrarias al derecho internacional, pero están permitidas por un gran silencio cómplice.
Por razones que la jefa del Banco Central de Rusia, Elvira Nabiullina, llamó a la vez "económicas, financieras y geopolíticas", Rusia ha vendido ya la mayor parte de sus bonos del Tesoro de Estados Unidos. El valor de títulos de deuda estatal estadounidense en manos rusas cayó a 14 mil 900 millones de dólares. Rusia ya no está en el ranking de los mayores compradores de deuda estadounidense, por cierto que a diferencia de China. Las "inversiones" rusas en deuda pública estadounidense no alcanzaban un nivel tan bajo desde el año 2007. Cabe señalar que entre marzo de 2017 y marzo de 2018, las "inversiones" rusas en deuda estadounidense habían alcanzado los 100 mil millones de dólares. En octubre de 2010, Rusia llegó a ser el sexto mayor comprador de deuda de Estados Unidos, con 176 mil millones de dólares.
Hoy es arriesgado para los rusos tener esos haberes, ya que pueden ser bloqueados. En cambio, Rusia ha aumentado sus depósitos en bancos centrales de otros países, en el Banco de Pagos Internacionales y en el Fondo Monetario Internacional. Por lo demás, Rusia sigue "invirtiendo" en oro. Extrae 300 toneladas al año en su territorio y casi dos tercios van a parar al Banco Central. Desde enero de 2018, Rusia desplazó a China como quinto mayor comprador mundial de oro. Este metal precioso es una buena garantía contra sanciones y riesgos cambiarios. Moscú tenía hace poco dos mil toneladas de oro en reserva.
El alejamiento ruso de la deuda estadounidense no es un gran problema para Estados Unidos, ya que Rusia es un comprador menor, y otra cosa sucedería si los movimientos los hiciera un país como China. Para Rusia, en cambio, se alivia una dependencia, aunque el rublo sigue ligado al dólar, lo que limita la independencia económica de Moscú.
Por razones que la jefa del Banco Central de Rusia, Elvira Nabiullina, llamó a la vez "económicas, financieras y geopolíticas", Rusia ha vendido ya la mayor parte de sus bonos del Tesoro de Estados Unidos. El valor de títulos de deuda estatal estadounidense en manos rusas cayó a 14 mil 900 millones de dólares. Rusia ya no está en el ranking de los mayores compradores de deuda estadounidense, por cierto que a diferencia de China. Las "inversiones" rusas en deuda pública estadounidense no alcanzaban un nivel tan bajo desde el año 2007. Cabe señalar que entre marzo de 2017 y marzo de 2018, las "inversiones" rusas en deuda estadounidense habían alcanzado los 100 mil millones de dólares. En octubre de 2010, Rusia llegó a ser el sexto mayor comprador de deuda de Estados Unidos, con 176 mil millones de dólares.
Hoy es arriesgado para los rusos tener esos haberes, ya que pueden ser bloqueados. En cambio, Rusia ha aumentado sus depósitos en bancos centrales de otros países, en el Banco de Pagos Internacionales y en el Fondo Monetario Internacional. Por lo demás, Rusia sigue "invirtiendo" en oro. Extrae 300 toneladas al año en su territorio y casi dos tercios van a parar al Banco Central. Desde enero de 2018, Rusia desplazó a China como quinto mayor comprador mundial de oro. Este metal precioso es una buena garantía contra sanciones y riesgos cambiarios. Moscú tenía hace poco dos mil toneladas de oro en reserva.
El alejamiento ruso de la deuda estadounidense no es un gran problema para Estados Unidos, ya que Rusia es un comprador menor, y otra cosa sucedería si los movimientos los hiciera un país como China. Para Rusia, en cambio, se alivia una dependencia, aunque el rublo sigue ligado al dólar, lo que limita la independencia económica de Moscú.
lunes, 20 de agosto de 2018
RUSIA: LAS VIEJAS PROEZAS DE YELTSIN
Quien fuera presidente ruso en los años '90, Boris Yeltsin, tiene un Centro que le rinde homenaje en la ciudad de Ekaterimburgo. Ese Centro ha sido honrado por el actual mandatario ruso, Vladimir Putin, y por el primer ministro, Dmitri Medvedev, sobre todo. Para más de un ruso, Yeltsin es quien "trajo la libertad" y la verdad es que fue festinado en su momento.
Quien fuera vicepresidente ruso, Alexander Rutskoi (1991-1993), acaba de aportar algunas precisiones sobre Yeltsin en entrevista al periódico Moskovsky Komsomolets. Resulta que durante el golpe de Estado de 1991, el entonces líder soviético Mijaíl Gorbachov no estuvo tan aislado en Crimea como lo cuenta: las comunicaciones secretas con él no se interrumpieron y el mismo Gorbachov maniobró para asegurarse de que no se cumpliera el Tratado de la Unión, por el cual se habían manifestado los habitantes de la Unión Soviética para mantenerla unida. Al mismo tiempo, cuando se rumoreaba que el ejército atacaría la llamada "Casa Blanca" de Moscú, sede del gobierno parlamentario ruso, Boris Yeltsin, quien a duras penas salía de la borrachera, decidió buscar refugio en la embajada de Estados Unidos, algo de lo que tuvo que ser disuadido. Rutskoi le preguntó en ese momento a Yeltsin si tenía alguna conciencia de lo que estaba haciendo.
Consumado el verdadero golpe entre Ucrania, Bielorrusia y Rusia para destruir la Unión Soviética, en el bosque bielorruso de Belovezha en 1991, Yeltsin le informó del acto primero que nadie al presidente estadounidense George H.W. Bush, quien se enteró antes que los soviéticos. El mismo Bush lo reconoció en sus Memorias y admitió haber quedado sorprendido. Fue al grado de que el estadounidense no atinó a contestar otra cosa que "entiendo" cuando, además de anunciarle la disolución de la Unión Soviética, Yeltsin le enumeró las "atenciones" que se tendrían para las provisiones que se quisieran tomar en Washington.
A partir de entonces, Yeltsin gobernó en "línea directa" con Estados Unidos, con un staff de 30 asesores de la Central de Inteligencia Americana (CIA), y la disolución a cañonazos del Parlamento ruso en 1993 fue decidida por Washington y los europeos, siempre según el ex vicepresidente ruso. Aunque no lo haya declarado Rutskoi, en las elecciones de 1996 Yeltsin estuvo cerca de perder frente a los comunistas, pero fue salvado por estrategas políticos estadounidenses que intervinieron directamente en el asunto: "los yanquis al rescate. La historia secreta de cómo asesores estadounidenses ayudaron a Yeltsin a ganar", fue la portada de la revista Time para celebrarlo. Curiosamente, es algo que los actuales jerarcas rusos, con Putin a la cabeza, acusados de intervenir en las elecciones estadounidenses, no se atreven a recordarle a los medios de comunicación masiva occidentales, aunque señalen que Washington acostumbra meter las manos por doquier. En Rusia, por ejemplo.
Quien fuera vicepresidente ruso, Alexander Rutskoi (1991-1993), acaba de aportar algunas precisiones sobre Yeltsin en entrevista al periódico Moskovsky Komsomolets. Resulta que durante el golpe de Estado de 1991, el entonces líder soviético Mijaíl Gorbachov no estuvo tan aislado en Crimea como lo cuenta: las comunicaciones secretas con él no se interrumpieron y el mismo Gorbachov maniobró para asegurarse de que no se cumpliera el Tratado de la Unión, por el cual se habían manifestado los habitantes de la Unión Soviética para mantenerla unida. Al mismo tiempo, cuando se rumoreaba que el ejército atacaría la llamada "Casa Blanca" de Moscú, sede del gobierno parlamentario ruso, Boris Yeltsin, quien a duras penas salía de la borrachera, decidió buscar refugio en la embajada de Estados Unidos, algo de lo que tuvo que ser disuadido. Rutskoi le preguntó en ese momento a Yeltsin si tenía alguna conciencia de lo que estaba haciendo.
Consumado el verdadero golpe entre Ucrania, Bielorrusia y Rusia para destruir la Unión Soviética, en el bosque bielorruso de Belovezha en 1991, Yeltsin le informó del acto primero que nadie al presidente estadounidense George H.W. Bush, quien se enteró antes que los soviéticos. El mismo Bush lo reconoció en sus Memorias y admitió haber quedado sorprendido. Fue al grado de que el estadounidense no atinó a contestar otra cosa que "entiendo" cuando, además de anunciarle la disolución de la Unión Soviética, Yeltsin le enumeró las "atenciones" que se tendrían para las provisiones que se quisieran tomar en Washington.
A partir de entonces, Yeltsin gobernó en "línea directa" con Estados Unidos, con un staff de 30 asesores de la Central de Inteligencia Americana (CIA), y la disolución a cañonazos del Parlamento ruso en 1993 fue decidida por Washington y los europeos, siempre según el ex vicepresidente ruso. Aunque no lo haya declarado Rutskoi, en las elecciones de 1996 Yeltsin estuvo cerca de perder frente a los comunistas, pero fue salvado por estrategas políticos estadounidenses que intervinieron directamente en el asunto: "los yanquis al rescate. La historia secreta de cómo asesores estadounidenses ayudaron a Yeltsin a ganar", fue la portada de la revista Time para celebrarlo. Curiosamente, es algo que los actuales jerarcas rusos, con Putin a la cabeza, acusados de intervenir en las elecciones estadounidenses, no se atreven a recordarle a los medios de comunicación masiva occidentales, aunque señalen que Washington acostumbra meter las manos por doquier. En Rusia, por ejemplo.
viernes, 17 de agosto de 2018
¿QUE CON LAS MIGRACIONES?
Una de las cosas más chics de la ultraizquierda y de los campi universitarios es estar a favor de la inmigración, del "otro". No es muy difícil imaginar que esta postura le regala gente a la derecha, la cual, desde Estados Unidos hasta Europa, está contra los inmigrantes. Como ha dicho el científico Jean Bricmont, una de las preguntas que habría que hacerse es: ¿cuántos?
Bricmont cuenta que en entrevista en los años '70, el entonces presidente estadounidense James Carter, adalid de los Derechos Humanos, le insinuó al líder chino Deng Xiaoping que debía "abrir sus fronteras y dejar salir a la gente". El chino contestó: "¿quiere usted ver desembarcar a 10 millones de chinos en Estados Unidos?". Carter ya no insistió.
Dos son los grandes argumentos para simpatizar con los inmigrantes: huyen de las guerras y de la miseria, por lo tanto, sufren, y hay que apiadarse. Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2017 más de 68 millones de personas fueron obligadas a dejar sus hogares por la guerra, la violencia y otras formas de persecusión. ¿Estados Unidos, algún país de Europa o toda Europa están dispuestos a recibir a 68 millones de personas, sin distingos de jerarquía? Según Naciones Unidas, para 2017 unos 767 millones de personas vivían en pobreza extrema. Misma pregunta: ¿quién se anima a recibirlos, sin reparos ni jerarquizaciones?¿767 millones de nuevos habitantes en Estados Unidos?¿767 millones de nuevos europeos o de nuevos alemanes?
Los mismos que son toda caridad para los refugiados del mundo entero, un lugar "sin fronteras" y al parecer sin límites, han olvidado hace rato el desarrollo, palabra que se emplea cada vez menos, cuando no ha caído en el total olvido. ¿No sería mejor pelear por el desarrollo de los países del Sur de tal modo que no sean fábricas de emigrantes? También han olvidado la paz: están por ejemplo contra el "autoritario Bashar" en Siria, a favor de los "rebeldes", aunque sea porque es más folklore, y listos para recibir a millones de sirios. Alemania recibió un buen millón. Después de todo, la inmigración, lo sabe el patronato de Europa Occidental desde la segunda posguerra del siglo XX, empuja los salarios a la baja y pone a los trabajadores a competir, si es que los inmigrantes aún encuentran trabajo y no se emplean en el pequeño comercio o en la "informalidad", porque las industrias metropolitanas están en crisis. Como sea, gran patronato y ultraizquierda coinciden, y el que no brinque es "fascista".
Ni desarrollo ni paz, entonces. ¿Qué haríamos de nuestra mala conciencia? Después de todo, el "hombre blanco y colonizador" tiene la culpa. Bueno: ¿por qué no frenar la depredación de las empresas transnacionales en el Sur o luchar por la cooperación para el desarrollo, algo distinto de la inversión extranjera, por cierto? Tampoco. Es preferible algo así como la extorsión al país "rico" y a sus habitantes, que deben compartir su "bienestar", suponiendo que todos lo tengan, con 68 millones de refugiados de guerra y 767 millones de personas en pobreza extrema. ¿Qué ocurre cuando en nombre de los Derechos Humanos se hace creer, y ciertamente parece amenaza, que por gran compasión unos 835 millones de habitantes tienen todo el derecho y deberían tener todas las libertades de entrar al Primer Mundo, puesto que todo es asunto de "los derechos y las libertades"? Pues la gente empieza a votar por la derecha que quiere poner un alto. ¿Y qué con los 150 millones de desplazados del cambio climático anunciados por el presidente francés Emmanuel Macron?
De todos modos, en nombre de los Derechos Humanos, el blanco es el equivocado: no se hace nada por la paz, el desarrollo ni la cooperación, ni contra las empresas transnacionales. Es que todo está permitido y nada es posible.
Bricmont cuenta que en entrevista en los años '70, el entonces presidente estadounidense James Carter, adalid de los Derechos Humanos, le insinuó al líder chino Deng Xiaoping que debía "abrir sus fronteras y dejar salir a la gente". El chino contestó: "¿quiere usted ver desembarcar a 10 millones de chinos en Estados Unidos?". Carter ya no insistió.
Dos son los grandes argumentos para simpatizar con los inmigrantes: huyen de las guerras y de la miseria, por lo tanto, sufren, y hay que apiadarse. Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2017 más de 68 millones de personas fueron obligadas a dejar sus hogares por la guerra, la violencia y otras formas de persecusión. ¿Estados Unidos, algún país de Europa o toda Europa están dispuestos a recibir a 68 millones de personas, sin distingos de jerarquía? Según Naciones Unidas, para 2017 unos 767 millones de personas vivían en pobreza extrema. Misma pregunta: ¿quién se anima a recibirlos, sin reparos ni jerarquizaciones?¿767 millones de nuevos habitantes en Estados Unidos?¿767 millones de nuevos europeos o de nuevos alemanes?
Los mismos que son toda caridad para los refugiados del mundo entero, un lugar "sin fronteras" y al parecer sin límites, han olvidado hace rato el desarrollo, palabra que se emplea cada vez menos, cuando no ha caído en el total olvido. ¿No sería mejor pelear por el desarrollo de los países del Sur de tal modo que no sean fábricas de emigrantes? También han olvidado la paz: están por ejemplo contra el "autoritario Bashar" en Siria, a favor de los "rebeldes", aunque sea porque es más folklore, y listos para recibir a millones de sirios. Alemania recibió un buen millón. Después de todo, la inmigración, lo sabe el patronato de Europa Occidental desde la segunda posguerra del siglo XX, empuja los salarios a la baja y pone a los trabajadores a competir, si es que los inmigrantes aún encuentran trabajo y no se emplean en el pequeño comercio o en la "informalidad", porque las industrias metropolitanas están en crisis. Como sea, gran patronato y ultraizquierda coinciden, y el que no brinque es "fascista".
Ni desarrollo ni paz, entonces. ¿Qué haríamos de nuestra mala conciencia? Después de todo, el "hombre blanco y colonizador" tiene la culpa. Bueno: ¿por qué no frenar la depredación de las empresas transnacionales en el Sur o luchar por la cooperación para el desarrollo, algo distinto de la inversión extranjera, por cierto? Tampoco. Es preferible algo así como la extorsión al país "rico" y a sus habitantes, que deben compartir su "bienestar", suponiendo que todos lo tengan, con 68 millones de refugiados de guerra y 767 millones de personas en pobreza extrema. ¿Qué ocurre cuando en nombre de los Derechos Humanos se hace creer, y ciertamente parece amenaza, que por gran compasión unos 835 millones de habitantes tienen todo el derecho y deberían tener todas las libertades de entrar al Primer Mundo, puesto que todo es asunto de "los derechos y las libertades"? Pues la gente empieza a votar por la derecha que quiere poner un alto. ¿Y qué con los 150 millones de desplazados del cambio climático anunciados por el presidente francés Emmanuel Macron?
De todos modos, en nombre de los Derechos Humanos, el blanco es el equivocado: no se hace nada por la paz, el desarrollo ni la cooperación, ni contra las empresas transnacionales. Es que todo está permitido y nada es posible.
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