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viernes, 1 de diciembre de 2017

EN DESCOMPOSICION

El capitalismo no se encuentra en la actualidad amenazado desde fuera, mucho menos por el socialismo, y ya no se diga por lo que algunos se han inventado como "populismo".
     En el capitalismo, las capas medias y las clases dominantes están convencidas de que socialismo=escasez, de que socialismo=terror y, finalmente, de que el socialismo es anti-democrático. Esas capas y clases le tienen pavor al pueblo y han remplazado a la democracia como "gobierno del pueblo" por la democracia como "gobierno de la mayoría", lo que no es lo mismo. Esta mayoría consensúa luego de actos de compra-venta "simbólicos" (electorales) decisiones que no toma: en el capitalismo actual, las decisiones que sí importan se toman sin consultar al pueblo, con frecuencia contra él (en particular si es trabajador) y entre la alta finanza, las corporaciones transnacionales, los complejos militar-industriales, los organismos internacionales y políticos al servicio de estos intereses. Al mismo tiempo, las capas medias y hasta una parte de los sectores populares se compran el derecho de hacerse de la vista gorda -aunque se quejen- a cambio de que haya aunque sea una mínima derrama económica -una oferta- por parte de esos intereses. En la democracia para mayorías, que no paran de demandar, hay "demanda y oferta" (y los políticos no paran de ofertar). Cerrado el trato, cada quien se va a lo suyo: la mayoría al "mientras yo y los míos estemos bien, lo demás no importa", y los intereses descritos a sus negocios ("y lo demás no importa"), siendo ambos perjudiciales para la sociedad en su conjunto, porque se le da la espalda a cualquier bien común. En rigor, la democracia actual ni siquiera es el gobierno de las mayorías, sino un negocio que perjudica la vida en común. El capitalismo está así amenazado desde dentro, mientras cree estarlo desde fuera, por los supuestos populismos o lo que sea.
     Cuando existió en el poder, el socialismo fue el gobierno del pueblo y no de las mayorías, al menos durante determinados periodos. Lo del temor a la escasez es algo que sale de grupos sociales que viven en la abundancia (capitalista) sin darse cuenta de que es por sobre-producción, por lo tanto por crisis y no por una verdadera bonanza, que por lo demás no debería ser anárquica: como lo hiciera notar el traductor Roger Dangeville (Marx-Engels. La crise) a principios de la misma crisis, en los años '70, se trata de un "capitalismo drogado", entre otras cosas por los lujos. Por otra parte, las investigaciones históricas serias y más recientes han demostrado, sobre la base de archivos, que no hubo "gran terror" en el socialismo (en este caso, el soviético). No importa, ahí viene el coco: incluso bajo el gobierno democrático chileno de Salvador Allende (1970-1973) se convencía a las capas medias de que iban a ser expropiados hasta los niños, para quedar "a cargo del Estado y no de la familia".
     La fuerza de estos estereotipos -en otro nivel, se trata de falacias- y la comodidad del negocio electoral-democrático -mientras haya para cierta derrama- vuelven imposible un cambio en profundidad, pero permiten que en esta misma se siga descomponiendo el capitalismo.