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lunes, 30 de abril de 2018

PERU: UN RESPIRO

Hace poco, una resolución apretada -por la votación- del Tribunal Constitucional revocó la prisión preventiva para el ex presidente peruano Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia. El Tribunal Constitucional ha pedido a los jueces y fiscales "hacer el máximo esfuerzo para no dejarse influir por el juicio mediático, que no cumple las mínimas garantías del debido proceso, y, además, de respetar en todo momento la presunción de inocencia de los procesados". "Más allá del juicio mediático, prosigue el Tribunal, y más allá de la gravedad de los cargos, los jueces deben recordar que tener ante sí a un procesado es interactuar, en principio, con una persona inocente, porque la protege la presunción de inocencia". Es lo que habían estado pidiendo los Humala. De hecho, uno de los últimos tuits de Nadine Heredia, a través de su abogado, fue el siguiente: "gracias a los que no sentencian antes de tiempo y que creen en la inocencia hasta que existan pruebas en contra. Hoy no han sido presentadas".
     A los Humala se les sigue juicio por presunto lavado de activos ligado a Venezuela y a la empresa brasileña Odebrecht. En la campaña de 2006, la acusación de haber recibido dinero venezolano fue la preferida de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA). Aunque la investigación se cerró, se volvió luego a abrir a partir de testigos protegidos y aspirantes a colaboradores eficaces. Sobre estos testigos, Nadine Heredia ha argumentado lo siguiente en su blog: "sabemos de sobra por la prensa, quiénes son esos testigos protegidos y colaboradores. Lo sabe el fiscal, lo saben los jueces y lo sabe la ciudadanía, pero yo, como imputada, no puedo revelar los nombres para defenderme y demostrar que mienten, porque constituye un delito develar la identidad de un colaborador de la justicia. Mientras tanto, en estos tiempos, los dichos de esos 'testigos' son tomados como verdad por un fiscal, que voluntariamente no verifica y no corrobora lo que se señala, y por jueces que no se lo exigen". Al parecer, se puede sumar al simple juicio mediático la escucha de "testigos" que no aportan pruebas fidedignas y son incluso delincuentes, como el falso militar venezolano "Capitán Boyer" en el caso de los Humala. Por lo demás, hoy muchos comentócratas y otros periodistas sentencian sin veredicto (es decir, sin siquiera reflexionar detenidamente la sentencia, si un veredicto es un "dictamen o juicio emitido reflexivamente").
     Por lo pronto, la conductora peruana del programa Sin Guión, Rosa María Palacios, sugirió que la prisión preventiva contra los Humala, que se levantó con una petición de habeas corpus, fue una venganza política del partido aprista APRA, del corrupto populista Alan García, que controla instancias de la Fiscalía y del Poder Judicial. La venganza habría sido por una gran comisión que investigó la enorme cantidad de indultos dados por el mismo García (presidente peruano antes que Ollanta Humala) a narcotraficantes -fue la cifra más alta de la Historia y a nivel internacional. El caso no deja de parecerse al del ex vicepresidente Jorge Glas en el Ecuador. Nadine Heredia no dejó de subrayar que, ante acusaciones de lo que podríamos llamar delincuentes, la carga de la prueba de inocencia recae además en estos casos en el acusado.