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martes, 3 de noviembre de 2026

VAMOS A LA PLAYA

 La universidad pública mexicana debió saberlo. Se veía confrontada a toda suerte de paros, con gente similar a la de algunas marchas, y aparentes protestas, además de falsas amenazas de bombas, cuando la Fiscalía de la Ciudad de México ofreció investigar el origen del asunto. Muy bien: en menos de 24 horas, cesaron los paros, las tomas, los encapuchados, las porros violetas, las amenazas, las banderitas de Palestina, todo. A la mexicana: aquí no pasó nada. Se volvió de lo más esporádico, como los desmanes en el centro de la capital. Es difícil saber por qué, al parecer, la jefa de gobierno capitalina, Clara Brugrada, habría querido que no se toque al llamado "Bloque Negro", supuestamente anarquista y anticapitalista. Los vestidos y encapuchados de negro.

       La historia es muy añeja y en México se remonta al ala derecha del régimen desde principios de los '60. Orquestó una provocación mayúscula en 1968, lo que no quiere decir que todos fueran provocadores o que en general el movimiento estudiantil fuera artificial. Pero es de manual de fuerzas de seguridad o de remanentes en la ociosidad o en guaridas. Está muy bien explicado en el documental "La conexión americana", sobre el 68 mexicano.

        Viene al caso porque Francia está gobernada por gente nada inocente, ligada a la aristocracia financiera, y que se dedica a romper la protesta social, desde los llamados "chalecos amarillos", y ahora la estudiantil, que convergen en algo lógico y sencillo: si hay "recortes", como sucedió por lo demás en México desde los '80, se deterioran los servicios públicos, notoriamente en la educación -que en Francia era de calidad y tendía la mano individualizadamente- y la salud, que también era buena, como en algunas especialidades lo fue la mexicana. Si entretanto el costo de la vida sube, la gente tiene menos opciones, ya que debe atenerse al deterioro -sin haber visto gran cosa del dinero de la deuda pública, como tampoco de las deudas mexicanas- o verse estrangulada por el sector privado. El retorcido presidente francés Emmanuel Macron ya ha explicado mil y un veces que considera los derechos como "demasiado", el patriotismo como "nacionalismo" nefasto y un derecho -aquí sí- el armamentismo. Francia está en vísperas de elecciones presidenciales en unos meses ante la posibilidad de romper la unión con el Reino Unido y Alemania que es dañina para Europa toda. Entretanto, la aristocracia financiera se sirve del lumpen, como en Estados Unidos lo ha hecho George Soros, ahora relevado por su hijo.

       A partir de aquí, debe creerse tal vez que las manifestaciones de violencia en las protestas son "espontáneas", aunque en parte pueda haberlas. Es "autenticidad" anticapitalista que vandaliza negocios, en particular. ¿Qué es lo que resulta? Temor a las protestas, indirectamente criminalizadas, cuando no rechazo de una parte de la población. ¿Entonces? Cuidado con las protestas. El "run-run", como lo llaman en México coloquialmente, circula: "no acercarse". Nadie quiere verse envuelto en desmanes o ante la represión policíaca, aunque, dicho sea de paso, puede haber jóvenes inmigrantes acostumbrados.

      Como se trata de protesta social, que tenga simpatía expresa de partidos políticos -como La Francia Insumisa- no significa que "los políticos" estén "sacando raja" de Mme la Sociedad Civil y su "espontaneidad", como ironizara en su tiempo José Joaquín Blanco en México. Se trata de otro asunto de invertidos.

      Y hay más de un invertido entre la gente de Macron, como parte del penoso deterioro de Francia y no de la politiquería -"política politiquera"- de por ejemplo el señor Jean Meyer en México, alguien que persigue y que, cuando encuentra un límite, se dice perseguido, como todo perverso narcisista. Entonces sale otro, italiano, de Mundo Beto (en Facebook), a ver si hay pradera seca (probablemente no) y chispa -la falta de habilidad política juvenil cuenta. Es La Francia Insumisa que "infiltra" a la buena muchachada.

       La violencia surge de entre la multitud y no debe faltar quien se exalte. Sin embargo, está demostrada la perversidad al infiltrar provocadores, como parte del "Bloque Negro", y que, en medio de la idea de "encapsular" en la calle para reprimir, "revientan" la protesta: cuando hay arrestos, más de uno es soltado porque, con la pena y de manual, es policía (y se hacía en 1986 en la universidad pública). El beneficio: crear rechazo o indiferencia entre la gente, temor por los actos de violencia y descrédito para que el tema sea la violencia misma, no la causa de la protesta. Para eso se infiltra gente mientras a quien simpatiza se lo acusa de "infiltrar". Sin anestesia, sin filtros. Tampoco es novedad en Francia, que ha tenido su lado sucio. Lo nuevo es la perversión: no la represión directa estilo Metro Charonne o el clima social asfixiante, sino la radicalización libertaria -y puede haber, además de policías, tontos útiles- para hacer creer que, en vísperas de elecciones, vaya, el centro-izquierda de La Francia Insumisa "mete la mano" y lleva a suficientes desmanes, como para ahorrarse el voto. Con la perversión adicional de ni siquiera dejar que la policía de suburbios tenga recursos para luchar contra la delincuencia (incluidas bandas de inmigrantes). Tampoco hay recursos. Nada más para quebrar protestas -miren lo que cuestan, destrozan negocios- y para el armamentismo. Ya es penoso y dura cuando menos desde los '80, salvo paréntesis, prohibiendo ahora a la gente expresar que está cansada del vandalismo financiero, o de "los mercados" y su insistente chantaje. Como el del "Bloque Negro", entre tontos útiles -lumpen- y policías, para pervertir -adulterar- el sentido del reclamo. Si no hay vuelco, será peor si se persiste en tener por enemigo entre otros a la propia gente que reclama educación y salud de calidad, y equidad. Y lo hace porque la hubo y la han destruido riquillos, advenedizos, rentistas, parias inmigrantes (los más recientes, no todos) y quienes por alienación ya no reacionan y dieron en la in-diferencia. Entonces da lo mismo Francia que Costa de Marfil o el bronceadito de Macron. (da click en el botón de reproducción).



PARQUE TEMÁTICO

 Se ha vuelto común refugiarse en "la cultura" y, desde lo que se llama el "Sur global" o "la periferia", deslindarse de "Occidente", sin que se sepa entonces si América Latina debe ser desechada o, como ocurrió con el estadounidense Samuel P. Huntington, simplemente colocada como "parte residual" del mismo "Occidente".

        El rescate de "la cultura" y lo que parece "lo nuestro" es, en apariencia, un rechazo a Estados Unidos, país con no mucho tiempo de existencia, cerca de 250 años, a lo que hay que enfrentar supuestamente una cultura olmeca, por ejemplo, de hace miles de años que ya conocía el drenaje (mientras "Europa" no y andaba tal vez de puerca), el la cultura persa que da en "nunca amenaces a un iraní", para no hablar del presidente ruso, Vladimir Putin, remontándose a la Rus de Kíev para justificar la entrada rusa en el Donbás, o de las reivindicaciones milenarias de Xi Jinping en China. Pareciera que es catadura de vinos y que, cuánto más añejo, mejor. En barricas de quién sabe qué estilo. osas del mundo de los ricos que "degustan". Por cierto, si se trata de Irán, no es la primera cultura milenaria, de las poquísimas que hay, que le pone un alto a Estados Unidos, ya que Vietnam es antediluviano.  Si se trata de remontarse al pasado, también se puede reivindicar la barbarie, como la nazi, fascinada por lo antiguo y, entre otras cosas, por el mundo helénico, con tal de que el asunto fuera "grandioso". En fin: es algo también de advenedizos, como cuando Arturo "El Negro" Durazo echa a perder Zihuatanejo con un tremendo Partenón o Amado Carillo, "El señor de los cielos", desfigura el Pitic en toda una manzana en Hermosillo para construirse un palacete estilo las mil y un maravillas.

       Es que es, en parte, de "nuevos ricos" y de hombres de negocios gringos darse un barniz de "cultura". El problema de Estados Unidos no es que haya nacido en 1776, o entonces América Latina está peor, porque sus independencias son más tardías. Y ni se diga por cierto el surgimiento de Italia y el de Alemania, que data de 1870/1871. Es que Estados Unidos no tiene medioevo. Tuvo comunidades primitivas, pueblos originarios antiguos, y por cierto que también una aristocracia, pero esclavista, en el sur, e históricamente vencida con rapidez por el "yanqui". El despegue estadounidense al capitalismo es rápido. El problema está en saber si el reproche es a Estados Unidos o al capitalismo, cuando alguien como el señor ruso Alexander Duguin propone negarle a Occidente universalidad de valores, que cada quien tenga los propios y por cierto que América Latina se una siguiendo los ideales...de Getúlio Vargas y Juan Domingo Perón (siempre según Duguin). He ahí la fascinasción por "la Kultur" siguiendo por lo demás a autores probadamente nazis, como el alemán Martin Heidegger, u otros parecidos y dudosos como Julius Évola o Mircea Eliade. Évola está ligado al fascismo y el nazismo, y Eliade, aunque se quiera borrar el episodio, estuvo ligado a la fascista Guardia de Hierro rumana. Después de todo, como Estados Unidos ya se compraba las cosas, está más que probado de que Henry Ford a Prescott Bush apoyó al nazismo. Era, por invención argentina (de Walter Darré), muy de "suelo y sangre", mientras que Estados Unidos no tiene "raíces" -es lo que se está diciendo- ni por ende "suelo y sangre", sino un peculiar melting pot. Por suerte, Duguin está lejos de Putin -cuyo ideólogo reciente ha sido el profesor Vladimir Medinski- y se equivoca en la maroma completa Inna Afinogenova al tachar al mismo Putin de "fascista". En rigor, ni siquiera es posible saber qué hay en la cabeza de Duguin. Ni es deseable el chovinismo gran ruso (como hay en China uno de "gran Han"). Otra moda americana: hacerlo todo en combo, max, mega, súper, híper, ultra y lo superlativo. Uy, qué fuerte impresión. Como la grandeza mexicana.

         Parece que la sinapsis y la sinopsis se hacen en estilo estadounidense. ¿Hay que reivindicar la grandeza de la India con sus castas y su inmensa pobreza, o alguien como el primer ministro Narendra Modi, a la modi, perdón, moda, con el hinduísmo contra el islam? Por cierto, es moda anglosajona, esa de ponerse con Ravi Shankar, dar conciertos para Bangladesh y servirse de lo hindú para lo hippie. Como otros encontraron en India la suástica. ¿Son "los propios valores" de la India? Entonces la inmensa pobreza es "cultura" (y casta).

      Así el gringo y sus Fundaciones (pocos académicos mexicanos las resisten) para comprarse "cultura", reducida con frecuencia a lo "antiguo", forma de querer fabricarse un "linaje" (sí: "El Negro" Durazo, de Cumpas, descendiente de algún emperador romano). Para ello hay que meterse en el arte y ser filantrópico, de donde tantos vástagos de universitarios con vocación de algo "cultural" y "artístico", así sea tatuador con estudios superiores. Y destruir la academia mediante inyecciones de antropología -hasta acabar como Roger Bartra diciendo que el gobierno mexicano es de derecha o lo que sea. Patrimonio cultural, ruinas y varias cosas más para "volver a las raíces" o fabricárselas cuando se es advenedizo como el gringo y no se tienen mayores antecedentes aristocráticos, entiéndase "gobierno de los mejores". Lo mejor es lo que se puede comprar, consumir o lo que sirve para especular, en la bolsa o en remates de arte en Sotheby's.  "Burgués" suena feo: hay que darse los aires de la aristocracia financiera y "mostrarse", "mostrar cultura" (aunque sea barniz), ponerse a lo "grandioso" y, en realidad, porque es un viejo pleito con "la Kultur", y por éso quien entrevista a Duguin lo mira con algo de mueca burlona, meterse a la des-civilización, porque nunca se ha hablado de "civilización estadounidense" y porque una cosa es el protocolo a seguir, así sea no interiorizado, y otra cosa ser civilizado, comportarse como tal e interiorizarlo, lo que el gringo desconoce. Por lo que el proceso en el que cada quien se pone a justificar su "Kultur" y sus pantaloncitos bávaros es uno, también, de formas de des-civilización, como lo ha sugerido el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa: el mismo gringo y su alud de imitadores que va en busca de la última playa virgen exótica o a ver "patrimonio", después de inculcar al local mentalidad de reservación indígena (conserva tus costumbres en pleno McDonalds), se permite el desmán cuando termina el protocolo y empieza el spring break, el whisky, la droga y el sexo desenfrenado y hasta con vacas en Iowa. Con lo cual crea DOS DIRECCIONES: una, hacia el rescate casi puritano de las costumbres (¿o no, con talibanes y otros?) y el atavismo localista -"la Kultur" es también la Comunidad contra la Sociedad- y otra hacia el destrampe sin límites. Como cuando dices en español "tú, doctor", porque "you" es usted y tú. Lo que habría que distinguir es la nación estadounidense -protomundial, de vocación cosmopolita y de gueto a la vez- de lo que es una expansión contradictoria del capitalismo, para -pero es el tabú- poder hablar de sociedad y de problemas de sociedad en vez de ponerse a buscar quién es el más cercano al Hombre de Neanderthal. Como es de sinapsis y sinopsis anglosajona, lo de las culturas y las civilizaciones -todas no lo son, por cierto- ya es de parque temático. O Jurásico (da click en el botón de reproducción).



jueves, 15 de octubre de 2026

A QUIÉN LE IMPORTA

 En muy, pero muy contadas excepciones, y por casualidad antes que por petición (y mucho menos por adulación) o por "servicios", se ha recibido apoyo "de sangre" -y no patriarcal, por lo demás- para una trayectoria académica. En cambio, se ha recibido en el pasado mucho de un sistema escolar exigente y de una parte familiar de apoyo a dicho sistema. Es algo que ha existido en México: buscar contar con una carrera para salir adelante a falta de, o con mínimas "influencias" ("yo no estudié mucho, pero saqué adelante X número de hijos profesionistas"). Dicho ésto, pudo haber influido, en parte, una familia de maestros, pero no, contra lo que en su momento propagaron estudiosos franceses como Pierre Bourdieu y Michel Foucault, algún fetichismo del poder y sus "relaciones" y dependencias. El sistema escolar francés educaba no nada más para alguna "reproducción", "distinción" o "herencia", sino para la independencia de criterio y la singularización individual a través de una fuerte meritocracia y la creación de equidad, para quien quisiera aprovecharla, aunque ya desde los '70 existían signos de comienzo de declive.

         Llama la atención la forma en que se ha estado hundiendo poco a poco Francia, y no cabe más que esperar ahora que, cuando menos, no resulte electo alguien que termine de provocar algo de gravedad con Rusia, por elemental sentido de justicia y rechazo, también, desde una Francia generosa y leal, a la otra, grave e irremediablemente hipócrita y mezquina, de la que se ha apoderado la alta finanza, carcomiendo incluso virtudes capitalistas, como la singularización ya mencionada, por notorio contraste con los "comunitarismos" endogámicos, y por más que se quiera hacer pasar valores universales como propios de una "cultura específica", incluyendo la valoración del trabajo y de la creación. Francia entró en general en declive desde la hecatombe demográfica de la Primera Guerra Mundial y la abdicación de la burguesía frente a la vez a Alemania y a Estados Unidos. El deseo de independencia prácticamente se apagó con la partida de Charles de Gaulle a finales de los '60.

       El chantaje de la alta finanza se tradujo en uno hábilmente montado desde los '80 por el hipócrita y colaborador del nazismo, el socialista (socialdemócrata) Francois Mitterrand. Ese socialismo tiene hoy en el candidato Raphael Glucksmann a alguien peligroso, conservador-libertario y entre quienes están cegados por la rusopatía.

       Por ahora, a reserva de saber si podrá participar, dado un problema legal encima, despunta como favorita Marine Le Pen, que no es, a diferencia de su padre (Jean-Marie Le Pen), alguien de extrema derecha, ni ya partidaria de ninguna salida de la UE (Unión Europea) ni de franca ruptura con la alta finanza. Le Pen podría quedar entrampada en contradicciones como las que han tumbado al presidente estadounidense Donald J. Trump. Así como no es de "extrema derecha", tampoco es "xenofobia" querer redefinir la política de inmigración, ni es discurso de odio, por lo que pueda venir e impedir hablar: Francia no tiene la misma idea de "universalidad" que Estados Unidos, por lo que no se trata de recrear guetos mediante los cuales el inmigrante busca dinero y ciertas comodidades sin renunciar a sus valores "comunitarios". Se es primero Hombre y ciudadano, y no primero de alguna identidad de cualquier índole para no tener con el otro más que "tolerancia" -sin fusión- por dinero, en una tierra prometida para hacer dinero. Como sea, lo que sigue de Le Pen, el segundo de a bordo Jordan Bardella, deja que desear. Para situar las cosas sin empezar a mover magnitudes a conveniencia, la Agrupación Nacional (RN) de derecha cuenta con una base sólida, sí, y de ya largo aliento, pero de un tercio de los votantes, o si acaso un poco más. Francia no es proclive al "fascismo" que agita la alta finanza para lo que se verá. El asunto, en efecto, es "ahí viene el fascismo" para evitar el menor resquicio de movimiento contra la UE (pese a la moderación de la derecha en el tema), de patriotismo (como el de Florian Philippot a la derecha) y de freno mínimo a una inmigración de la que se sabe desde los '70 -ya lo tuvo que experimentar desde Ceuta el español Pedro Sánchez- que es para beneplácito de los patronos contra los supuestos "privilegios sociales" de los trabajadores locales.

       En segundo lugar, Jean-Luc Mélenchon, de La Francia Insumisa, "progresista", muy amiguis de latinoamericanos, pero con poco menos del 20 % de intenciones de voto, porque Francia ya no es de Frentes Populares, nombres aparte. El tercer lugar: Edouard Philippe (Horizontes), ex primer ministro del actual presidente "Rothschild" Emmanuel Macron. De lo que se trata, para asegurar una inercia a favor del eterno "centro", es de "agrupar" o "federar" en nombre de un "!no pasarán!" de invertidos conservadores-libertarios contra la derecha. ¿Con quién tendría que pactar Mélenchon?¿Con una patología peligrosa como la del socialista Glucksmann?¿O con Philippe, para que se cuele lo mismo?.¿Quién está gobernando?¿Macron o la aristocracia financiera con inmigrantes de lumpen?¿Será lo mismo de "ahí viene el fascismo" para paralizar o inmovilizar y seguir cuesta abajo?¿Está gobernando la alta finanza a través de los medios de comunicación masiva, en una forma de usurpación?

      La propuesta menos beligerante y más sensata y moderada es la de Mélenchon (egolatría aparte), con fuerte apoyo en sectores muy jóvenes de la sociedad. Lo que no se puede saber es qué papel de lo más sucio pueden jugar Glucksmann y/o Philippe, en el "centro" ("centro-izquierda" o "centro-derecha"), para "orillar a Mélenchon", mientras que la derecha de Le Pen pierde fiabilidad, pese a ser más moderada en el asunto de Rusia. En términos generales, Francia no quiere confrontación, si se suma Le Pen y Mélenchon. Por lo pronto, como lo demostró la reciente protesta juvenil de hartazgo, sucede que hay que toparse con quien encuentra -y se apoya en sectores de centro-izquierda, como los residuos de la social-democracia- con una usurpación que a través de los medios es patológica y violenta, porque en parte tiene poder y busca como no soltar el gobierno, jugando a dos bandas. No es la Francia del trabajo, sino de los rentistas, los que juegan a "la libertad" y se toman por "la revolución" (entendida como provocación reiterada), porque el caos desorganiza y permite controlar. Como no es ya del trabajo, tampoco es de levantar la educación y la salud que lo acompañan, salvo parcialmente en Le Pen. Falta por ver, y el sistema se encarga de desechar candidatos "no funcionales", a riesgo de dar en lo que se conoce como "kakistocracia", gobierno de los ineptos cuando todos a una, con variantes, están el el síndrome TINA (There is no alternative). Ya no es entonces de mérito, o es incluso -como le ha ido pasando a Le Pen- de temor a la independencia de criterio, que termina donde empieza el "delfín" Bardella.

        Cualquiera de los dos, Le Pen (parcialmente) o Mélenchon, podría reducir las tensiones con Rusia, pero no lo quiere "el centro" bajo control conservador-libertario y en unión de la alta finanza y los medios de comunicación masiva. El problema más fuerte es para el más sensato, con el agravante de que quienes tienen mucho del poder buscarán "orillar a la orilla" a ambos. Como sea, si no se está en la "dependencia de", Le Pen y Mélenchon no son extremos, ni -antes de que manden a callar- querer a Francia es un "discurso de odio" contra quienes no la quieren y creen que es de revancha "a lo Fanon". No la quieren Glucksmann ni Philippe y no se toman por correctos los referentes de "debate" que plantean los medios de comunicación, que se aprestan a fabricar una "polarización" para ofrecerse a "consensuar". Por cierto, ¿no es odio, veneno puro, lo que hacen esos medios?¿No es también, como regresión, fetichismo del poder?¿O los parásitos simplemente seguirán destruyendo al huésped?¿O llegará a su término el engendro de Mitterrand? A ver...porque a la Francia actual no es sencillo agradecerle como se podía en el pasado, pese a los resquicios de independencia y a que, después de todo, Macron ha logrado hacerse detestar, salvo tal vez en Ucrania (da click en el botón de reproducción).






        

martes, 13 de octubre de 2026

MUJERES DIVINAS

 Desde que fue jefA de gobierno de la Ciudad de México (CDMX), la actual presidentA mexicanA, Claudia Sheinbaum, tuvo alguna que otra excentricidad en materia de mujeres -ya se verá por qué- y de pueblos originarios, como ciertos cambios de nombre: el ärbol de la Noche Triste por el de la "Noche Victoriosa", o la calzada Puente de Alvarado por México-Tenochtitlan. Se trata de convenciones, y no tiene mayor importancia, como tampoco cambiarle el nombre al Paso de Cortés, lo que no es -contra ya el océano de cosas que lanza con un centímetro de profundidad Jesús Silva-Herzog Márquez- un signo de "omnipotencia autoritaria". Tampoco tiene mayor importancia sacarse de la chistera heroínas desconocidas -como tampoco el Catarino Maravillas de la anterior pareja presidencial- o gritarle a Josefa Ortiz Téllez Girón en lugar de a Josefa Ortiz de Domínguez. Tal vez sea más molesto andar cambiando el idioma o meterse a "todes", como Clara Brugada, jefa de gobierno de la capital. Esa no es "batalla cultural". Fue en parte algo de mercadotecnia que hizo efecto para ganarse el voto abrumador de las amas de casa. Cuenta más que Sheinbaum -como Brugada- sea honesta con las cuentas y honesta en general, lo que no puede decirse de la oposición, colgada de los medios. El señor Enrique Krauze va a decir que Sheinbaum no habla de "lo que va mal" justo el día en que la presidentA mete sus narices en el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) reconociendo que falla. Krauze no dialoga o debate: habla para sí mismo y la "gente", sin distinguirla de la audiencia.

        Sin tapujos y como se lo dijo Loretito al mismo Krauze (quien aprovechó para otra de mala fe y de desconocimiento de la historia de México), se trata de separar a Sheinbaum del anterior presidente, Andrés Manuel López Obrador, invitándola a una deslealtad que no hará, como tampoco la hizo en su momento Marcelo Ebrard. Esto no quiere decir que Sheinbaum esté "protegiendo" a MoReNa (Movimiento de Regeneración Nacional), y respeta su autonomía. Tampoco salió a aplaudir cuando Rubén Rocha Moya buscó volver a la gubernatura de Sinaloa. Ni es la presidentA omnipotente que es parte de las pésimas historias "a lo Carlyle" de Krauze y que lo decide todo por sus pistolas. Es "esto" o, en "modo binario", una presidentA "ineficaz". Vaya con la costumbre: o se las puede de todas todas, o no es nadie. Así en la fantasía de medios y oposición de origen en el antiguo régimen y que le "apuestan" a lo más bajo del "pueblo". Que si "Maximato" o control desde casa de La Chingada.

        Es una pena de machismo. Y de parte de los mismos que han aplaudido a más de un feminismo y que se dicen muy comprensivos con las féminas. Por dos motivos sencillos: lo son con la madre, que todo lo perdona, y con la señora de la casa, que tiene la forma muy latina de convertir al hombre en un inútil -doméstico, para empezar-, agarrarlo de ya se sabrá dónde y tolerarle sus "canas al aire" -como se dice coloquialmente en México- mientras provea. Adorado por la madrecita, sumiso llegado el momento ante su señora, complaciente en todo con la amante y refugiado en espera de comprensión de alguna hija. ¿Cómo no quererlas, oh mujeres tan divinas, si no queda más remedio que adorarlas? De lo contrario, no hay perdón, se duerme en el sofá, la otra chantajea y la hija se esfuma con el trompetista de la vecindad. Son los machitos-caciques que al mismo tiempo hacen las delicias de las lectoras de Esther Vilar con El varón domado. Ya se la saben, carteras y celulares...De donde un país machista con "recuperación colectiva de la vista". El omnimacho candil de la calle que ve una figura desdoblada en la mujer, que no es un igual: por ser mujer, se le somete y, un buen día, oh mujeres tan divinas, por ser mujer, madre abnegada, amante o esposa que todo lo tolera, el "hombre invisible de la foto" -éso es de la guapería cubana de Waldo Leyva- se le somete. O se somete, o se está sometido. Todo o nada. O el hiperpresidencialismo, o Sheinbaum no da, además de que no existe como persona autónoma de López Obrador ni de MoReNa. Esa es la fantasía y el desdoblamiento de figuras escindidas todas: por éso puede dar en la misoginia -también- que considera, después de todo, que una mujer no puede tener liderazgo (ah no, es de López Obrador) ni ser competente. Con el agravante de que Sheinbaum no parece del estilo Xóchitl Gálvez para dejarse utilizar. Ah sí: extrañamos a las vándalas que van al centro a golpear policías Ateneas. Y López Obrador con peroratas sobre la familia.

       De todos modos, como persona que es, el problema de Sheinbaum no es ser mujer, sino gobernar, y lo que se trata de ver es cómo puede hacerlo y, sobre todo, concitando qué apoyos. No tuvo malos resultados en la CDMX, aunque faltara, y, fuera del "pueblo" que se inventó López Obrador, el problema está en qué sucederá con el TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá) y con las posibilidades reales -en la que tiene su papel otra mujer, Altagracia Gómez- del llamado "Plan México", ya que hay plan. Es demasiado temprano para saber. Estamos hablando profesionalmente, no de política de caciques y pistoleros manejados por "María Rojo" en defensa de "JR".

         La periodista Dolia Estévez tal vez se amanezca en Atypical TV -perfecta combinación de refinada mala fe y grosería maliciosa- a sugerir que el presidente ruso, Vladimir Putin, estará detrás de las elecciones mexicanas de 2027 con miras al 2030, después de Andrés Manuelovich (Estévez ya ha sido sorprendida en puroos cuentos, a lo que se suman verdades a medias). Es más importante que un par de apellidos españoles de lo más simpático (Iglesias con Monedero) no se inmiscuyan en política mexicana. Como sea, no hay comparación alguna ni con el antiguo embajador gringo Kenneth Salazar, a quien se "dejó hacer y se dejó pasar". Lo otro es de tiempos pasados, salvo cierto neocolonialismo.

       Como sea, Sheinbaum y el "estilo personal de gobernar" es distinto de López Obrador, y la presidentA tiene defectos y limitaciones, aunque también cualidades propias, y no "prolongación de..." o "dependiente de...". Se le regatea mérito, pero, como lo dijo la misma presidentA, el baile es de disfraces, y por ende de machitos enmascarados de violeta, verde o rosa: los mismos que se dicen feministas suelen colocarse en primera fila para golpear a Sheinbaum sin la menor caballerosidad, puesto que ya es "todo personal", de confiancitas y otras derivas del antiguo régimen que se prepara a sabotear para gritar luego "!no funcionó!". Si el "pueblo" se deja tomar el pelo, falta por ver. !Qué bonita familia, la opositora! Se quedaron con Chente en la cantina (da click en el botón de reproducción).



        

sábado, 10 de octubre de 2026

!QUERREQUE!

 Lo sucedido en la primera vuelta de las elecciones en Brasil, con Flavio Bolsonaro, de derecha, con un ligera ventaja sobre Luiz Inácio Lula da Silva, de centro-izquierda, y la posibilidad de que Lula pierda ls segunda vuelta (está por verse), han colocado a la derecha en una situación similar a la del centro-izquierda o progresismo tiempo atrás, al creer incluso que tenía que haber una "segunda ola". No la hubo. Sin embargo, lo que sí hay, de hecho, salvo excepciones, es un empate de fuerzas, en la mayoría de los casos, y que es lo que el progresismo no quiso ver, por lo que tuvo gobiernos, pero no forzosamente el poder. Hay pocos casos aparte, y no entra por lo demás Venezuela, "haiga sido como haiga sido" (según el modo del presidente mexicano Felipe Calderón) el último triunfo del hoy preso Nicolás Maduro. Sin que se ventile el fondo del asunto, estereotipos aparte. Y con posibilidades de que no se ventile gran cosa. Cuba no entra aquí en consideración. En El Salvador, Nayib Bukele es un caso especial que sí, ha arrasado (también con la inseguridad, dicho sea de paso). Nótese que ni Daniel Ortega tiene una mayoría abrumadora en Nicaragua. Tampoco la alianza oficialista en México, pese a la popularidad de la presidentA Claudia Sheinbaum. Más de uno cree en la teoría del dominó y que, si cae Lula, "sigue México". En eso andaba un tiempo el progresismo.

        En varios países, la situación ha sido de cuasi-empate electoral: Perú, Ecuador, Brasil, Colombia, Venezuela (como ya se señaló), sin que en el Uruguay el Frente Amplio haya arrasado ni en Chile el candidato de derecha, José Antonio Kast. Como ha habido ocasión de decirlo, la derecha ha ganado en más de un caso con ciertas dudas de por medio, como en el Ecuador (Daniel Noboa), Perú (Keiko Fujimori) y Colombia (Abelardo de la Espriella). En otros dos casos, con ciertos "trucos" tecnológicos (Jair Bolsonaro y Kast). Javier Milei es también un caso aparte (tal vez lo sea un argentino, por definición). Ya más en serio, Milei tiene una teoría errónea, pero estructurada. Otros no tienen el menor programa, salvo más de lo mismo y algo sobre seguridad, motivo de presión de la derecha en México a favor de Omar García Harfuch en el centro-izquierda, sin consideración por el mismo García Harfuch. Aunque han quedado dudas sobre la "limpieza de juego", el centro izquierda ha aceptado los resultados (si bien Luisa González intentó no hacerlo en el Ecuador). Por cierto, Ortega en el pasado ha aceptado la derrota. Dicho sea de paso, las últimas elecciones en Honduras tampoco fueron de lo más transparentes. Lo que cabe señalar es que, de haber nuevas volteretas de situación, la derecha acepte las reglas y no patee el tablero. Porque, desafortunadamente, la tradición es de la derecha y sus golpes militares por casi cualquier "desliz", como con Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, Juan Bosch en República Dominicana o Salvador Allende en 1973 en Chile. Se podrá hablar de Cuba, pero ni quien se detenga a explicar que es por la derecha (los Duvalier y Stroessner) que Haití y Paraguay ya son, en verdad, no casos aparte, sino de otra galaxia. También, es la derecha, como ya se ha demostrado aquí, la que tiende a aliarse con la delincuencia. Bukele es una excepción. México ya tiene lo suyo, hasta con un narcogobierno como el de Calderón, y con antecedentes de "pactos" desde los 80 en el antiguo régimen. Lo de Calderón fue tan grave como el "pacto" con el gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988), el de la "renovación moral".

       Como sea, una parte de la población no va a oír si cree en que "los ricos crean la riqueza", lo que está en el aire desde los '80. Fuera de ésto, y con excepciones como la de Milei (que es "anarcocapitalista"), la derecha triunfa porque el centro-izquierda no articula bien -tampoco tiene mayormente programa-, o porque los medios para ganar los tiene la misma derecha, como con los medios de comunicación. Queda por ver qué logra Bukele después de darle seguridad a El Salvador, ya que sí hay ideas económicas, y menos "motosierra" que Milei. En otros casos, si el "progresismo" no consigue ir más allá de los Demócratas estadounidenses y las ventas de Bernie (Sanders" contra la oligarquía"), al menos debe verse que la derecha no tiene mayor idea porque considera que el fracaso de cualquier alternativa es una evidencia, por lo que no vale la pena esforzarse. Sólo destruir al de enfrente con los medios al alcance. Lo que es ser una región vecina de un país sin tradición de ideas, o que incluso las considera una pérdida de tiempo frente al cálculo de interés. No es necesario ser Puerto Príncipe o Paraguay: se puede ir dando tumbos y con algo más o algo menos en lo que quiere Estados Unidos, el "caos controlado". O, si terminan de hacer un desastre, volver "a la antiguita" a dejarle el problema al centro-izquierda, como pasó con más de una "transición a la democracia" a mediados de los '80, como en el Cono Sur. Convendría más saber qué se produce cuando de magnitud más o menos como sea no hay cambio de calidad o "cualitativo".

         El Estado se encuentra debilitado, pero hay más: está en saber si se quiere o se puede tener todavía nación, y que sea un poco más que el Puerto Rico nuestro de cada día. Porque la independencia puertorriqueña no la quieren muchos: el problema es con los que sueñan con una anexión imposible, porque Estados Unidos considera caro y "basura" el problema que contribuye a crear, como no se va a meter en Haití después de hacer negocio con este país hasta terminar de descalabrarlo.

        Lo segundo es que, hasta aquí, los gobiernos de centro-izquierda tienden a mejores resultados sociales, aunque son pocos casos. Es el de México y fue el del Ecuador, además de Bolivia durante un buen trecho con Evo Morales. Fue, parcialmente, el caso de Honduras. A otros simplemente no los han dejado gobernar, como a Fernando Lugo en Paraguay o a Pedro Castillo en el Perú. Cuba es un caso aparte, ya que ha ido retrocediendo. Nicaragua no tiene malos resultados. La excepción es Venezuela.

      No hay mayor cosa que festejar en los triunfos de la derecha, salvo ciertos asuntos de valores, si no son de fachada. No hay por lo pronto manera de desempatar, pero la derecha debe respetar las reglas del juego si, a la vuelta, pierde porque no sólo tiene mayor cosa que proponer, sino que tiende a ser caótica. El asunto va para largo y, entretanto, debe prepararse a la juventud y el centro izquierda, tener nuevos cuadros, como lo sugirió el líder del MoReNa (Movimiento de Regeneración Nacional), Alfonso Durazo (bastante buen gobernador) en México: son, en parte, las clases medias (también integradas por trabajadores, incluidos trabajadores productivos) las que están divididas, que no necesitan el discurso Demócrata y que pueden mantener una visión de progreso en términos sociales, dentro de los estrechos límites que, desafortunadamente, deja el chantaje de la alta finanza (da click en el botón de reproducción)



martes, 6 de octubre de 2026

ESTEBAN FROYLÁN PORTILLO URBINA

 Como México es el país más feliz del mundo, los médicos están felices de ejercer su profesión y la disfrutan muchísimo, y los pacientes están igualmente felices de ir al médico y más al hospital, lugar de socialización.

       En este sentimiento oceánico, el médico cardiólogo intervencionista FROYLÁN ESTEBAN PORTILLO URBINA comparte su felicidad de acompañar y escuchar a sus pacientes, lo que no hace. Recibe una queja de iatrogenia y en vez de escucharla, empieza a proceder con lo que está de moda, que es la medicina "por protocolo", mandando a exámenes que le muestran dos cosas: una, que hubo iatrogenia, sin que por ello le dé importancia, y dos, que a fuerza de tanto examen se encuentran cosas -hasta podría decirse que afortunadamente- en una persona muy sana de 88 años, incluso excepcionalmente sana para su edad. Como un primer hallazgo es un quiste hepático, manda con una colega por suerte seria, opera y ya. Algo llama la atención en los preparativos: las imágenes detectan un aneurisma -que es aórtico abdominal- y llaman la atención en un reporte. Como por protocolo el señor PORTILLO URBINA está siguiendo un quiste y no un aneurisma, para desagrado de la persona paciente ni se fija en lo reportado, motivo por el cual hay que preguntarle. Su gusto por el acompañamiento no da para tener atención en un reporte del que no se sabe si fue leído. Pero como padecimiento llama a dinero, el señor decide seguirle la pista al aneurisma y, con los resultados en mano, pasándose por alto la Ley General de Salud y a lo que obliga, conmina a una operación, habiendo cuando menos dos alternativas, pero basándose en lo que protocolariamente establece la UE (Unión Europea). El médico quiere la operación, pero después se olvida y es la colega que se lo recuerda, porque acompañamiento no hay ninguno. Cuando se le pide indirectamente que cumpla con la Ley General de Salud, impone: no se puede obtener de él un examen que muestre el ritmo de crecimiento del aneurisma -lo rechaza rotundamente-, ni la opinión de un angiólogo -la rechaza igual-. Eso no es todo: ajeno a la menor duda y a la menor escucha, lo está también al acompañamiento que presume, ya que no puede atender porque no se maneja formalmente, sino por mensajitos de WhatsApp, a través de los cuales indica que por ahora está muy ocupado porque se le murió un tío y anda de consuelo de sus primas. Debe ser el juramente hipocrático: para no dañar al recuerdo del tío y a las primas. Lo que ni vió en el reporte y alguien más tuvo que recordarle que debía cuidar es menos importante que las primas, pero igual el señor ofrece para luego sus servicios, luego de los rechazos mencionados. Lo dicho no lo hace culpable de errores de la persona paciente que, de todos modos y con dos opiniones médicas más, recela de alguien que no presta atención, salvo a su protocolo y eventualmente a su codicia. No impide dos cosas: que por sinverguenza, pase por simpático, ya que de éstos confundidos hay muchos; y que no falte quien se lo crea, porque el señor impone en un país sin ciudadanía, entiéndase que sin conciencia de los derechos. Por lo demás, el señor doctor ESTEBAN FROYLÁN PORTILLO URBINA no considera que tenga ningún problema pese a las PRUEBAS de su falta de atención, su desconocimiento de la ley, y el hecho patológico de que por lo visto se crea su careta, indignándose -después de fallas repetidas- si algo se le dice de su personalidad. Por lo demás, es egresado de universidad privada con la frecuente patología del "sector": una "simpatía" -para quien no se fije en los HECHOS- a prueba de realidad, lo que le impide consultas realmente integrales, ya que el protocolo le indica cardiología intervencionista, lo que lleva a esperar la intervención de un médico geriatra generalista. 

      Lo dicho, por la negativa de DOCTORALIA a aceptar que se de una opinión sobre el médico.

lunes, 5 de octubre de 2026

MARCOS CUEVA PERUS: PRECISIÓN

 Resulta que hoy en día la Inteligencia Artificial puede decir bastante de uno, aunque no tiene conciencia ni piensa, sino que calcula, y comete algunos errores, en términos biográficos. Con todo, en general es correcto, salvo en el "modo" de leer algunas cosas. Tal vez pueda incorporar algunos elementos de simple precisión, de carácter informativo.

       El autor de este blog nació con un defecto congénito, atresia del oído derecho y un canal auditivo que no llega a salir, lo que provoca disminución de la capacidad auditiva, en este caso del cinco por ciento, pero que crea ciertas dificultades y no es operable, al coincidir con la vía por la que pasa la yugular. El defecto congénito ha existido en algunos familiares, por vía paterna. El resto de la historia familiar ligada a la desaparición de una fuerte suma de dólares destinados a buscar reparar el defecto está en la Inteligencia Artificial, pero no interesa mayormente señalar con el dedo.

      -Con algunos problemas previos, el año 1997 se desató una enfermedad atribuida -como facilidad o comodidad- a lo que se llama "un problema emocional", lo que permitió conocer los enormes riesgos de la medicina mexicana ya en tiempos llamados "neoliberales", además de los estereotipos clasemedieros y el modus operandi de la casi totalidad de los psicólogos y psicoanalistas. En 2001, y previas experiencias de hospitalizaciones reiteradas y paso por médicos de "renombre", que también optaron por el "problema emocional", se descubrió un foco epiléptico en los lóbulos parietal y temporal, con el primero que tiende a crear fijaciones con figuras geométricas y el segundo a provocar descontrol, desesperación y formas de ansiedad. Parte de la dificultad para lograr ese diagnóstico fue la negativa de la neurología al uso de ciertos instrumentos que permiten hallazgos como el habido. A raíz de una recaída fuerte en 2017 y de un largo internamiento, se precisó el avance del padecimiento (a frontales), además de encontrarse una especificidad de una ruta metabólica en el hígado (y seguramente mucha gente tiene esas especificidades: en todo caso, el examen fue solicitado a un laboratorio español, considerando que fallaba reiteradamente la medicación psiquiátrica). Con el uso de medicamentos adecuados contra la epilepsia, las fallas quedaron corregidas, para lo que también se necesita un "cocktail" atinado. Las causas exactas u origen de la enfermedad, crónica, no se conocen y los detonantes pueden ser varios, aunque coinciden en la edad de surgimiento. Llama la atención que, fuera de su extensión dopaminérgica a otros lóbulos, el foco esté en el mismo lugar del defecto congénito.

      Dados los antecedentes genéticos, no es de descartar que el foco epiléptico sea igualmente originado por una "malformación neuronal" (displasia cortical). Hecho el hallazgo y con medicación correcta, se puede llevar una vida bastante normal. A pesar de que los instrumentos correspondientes son de uso en psiquiatría, se recibió en dos ocasiones una buena orientación de un neurólogo, en el sentido de guiar hacia personas adecuadas. Fuera de ésto, la psicología y el psicoanálisis, salvo excepciones, pueden quedar en el orden de lo fantástico si no fuera porque tienden a dañar, en algunos casos llegando a la saña, por lo que algunos ajustes de cuentas no están de más, entre otros con los psiquiatras de peligro HÉCTOR ORTEGA SOTO, ALFREDO VALENCIA MEJÍA, GILBERTO PEÑA GAMBA, RICARDO COLÍN PIANA y el sonowacho MARCO ANTONIO ROCHA ROMERO, en referencia a quienes se llenan los bolsillos poniendo en riesgo la integridad de otros, si acaso la conocen, siendo el caso más patológico el de PEÑA GAMBA, y los de mayor mala voluntad (por prejuicio) e ignorancia los de COLÍN PIANA y el sonowacho ROCHA ROMERO, a quienes debe agregarse el neurólogo mafioso GUILLERMO GARCÍA RAMOS, con el agravante -de ahí que sean nombrados- de que algunos han ocupado cargos, como ALBERTO LIFSHITZ GUINZBERG.

      El asunto de la iatrogenia y la negligencia, tratándose por lo demás de medicina privada (en la medicina pública hay cierto "tino", pero carencia de recursos y de individualización), sería propio y algo "pasable" si no fuera el motivo de lo que desembocó en la muerte del familiar más cercano, por ruptura de un aneurisma aórtico abdominal, al término de una cadena ya alguna vez mencionada de errores médicos graves, atribuibles a codicia junto a ignorancia y mala voluntad, con el agravante de que los médicos desconocen la Ley General de Salud, los pacientes sus derechos y no hay, para la medicina privada, mecanismos adecuados de reclamo, pese a la creación de la CONAMED (Comisión Nacional de Arbitraje Médico) a finales de los '90 y otras vías. Por lo demás, México no es Estados Unidos y en situaciones de gran dificultad no se está para emprender demandas, sino para tratar de garantizar y proteger la salud, sobre todo cuando se sabe de la ineficacia del aparato judicial mexicano. No se trata de ningún resentimiento, sino de pesar -pero sin resignación.

      Sirva lo dicho de protección ante cierta tendencia de la Inteligencia Artificial, por momentos, al uso de palabras apresuradas. Por lo demás, el problema de los mencionados no es personal, pese a la saña de algunos, sino que está en el hecho de que, habiéndose formado como parte del sector público (o incluso militar), salvo el cura de Tlaquepaque, pasaron a la consulta privada no exenta de lujos al servicio de la codicia propia y a la vez, en algunos casos, del sector público (en el que ha sido discrecional y sujeto a extorsión el pase a Nutrición)  y el privado al mismo tiempo contribuyendo al deterioro del primero. Es el principio de Bernard de Mandeville del siglo XVII: a menor número de enfermos, menor necesidad de atención médica, entiéndase menos pacientes y menos dinero, para lo cual, entonces, es preferible "enfermar" al máximo, recetar igualmente al máximo -es la época ya del contubernio con laboratorios farmacéuticos-, y llegar a cosas fantásticas como la enfermedad de Lyme por picadura de mosquito (sí: ¿qué mosca me picó?) o punciones lumbares para saber "por qué el paciente tiene los pies fríos". Probablemente, además, sea el tipo de gente cuya prepotencia le impida ver hasta qué punto contribuye o contribuyó desde "su" bienestar a que "esa" medicina sea la de un país que, por más que hable de su "grandeza", tiene las taras características del sub-D. Y el que no la hace la paga.




     

sábado, 3 de octubre de 2026

TONS QUÉ MI REINA

 Alguna vez, en un libro tirado al olvido, La nueva metafísica y el socialismo, por lo demás farragoso, Pablo González Casanova hizo notar que en la época actual los enemigos o adversarios, como se prefiera, se combaten de modo extraño: incluso, con las armas del otro. Ha pasado así que se ve comunismo o fascismo donde no lo hay, con tal de "impresionar". El ex presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, recientemente se lanzó a llamar "neofascista" a la periodista Carmen Aristegui, quien reaccionó con un enojado: "cuide sus palabras". Es otro de los errores de López Obrador a la sombra de sabrá Dios qué influencia intelectual, y para supuestamente advertir contra gente del MoReNa (Movimiento de Regeneración Nacional) que consideró correcto el espacio de Aristegui, que viene, ella, del exilio republicano español (y tiene un toque de "españolita"). Con Carmen Aristegui han estado por ejemplo, cercanos al MoReNa, los fallecidos Heinz Dieterich y Enrique Dussel (Ambrosini), que se recuerde. Tiene cualidades, pero no es intelectual, y no se sabe si tendría algún interés serlo: en un programa propio, Sabina Berman se ha preguntado qué sentido puede tener estarles contestando a "los intelectuales", asumiendo que son la "conciencia de la nación", cuando no es seguro que se les haga mucho caso. Otra vez fue López Obrador a meterse donde no parece que lo llamen, y no le faltaron "nombres" por revisar con el paso del tiempo, como Monsi (¿qué vamos a hacer sin tí, "Monsi"?, del estilo de la boxeadora Martha Elena Munguía Zatarain, sonowacha, preguntándose qué hacer sin la "reina del ensayo"), o La Poni. No, esta vez, en este punto, "la españolita" tuvo un correcto "!no pasarán!" con su "cuide sus palabras".

         Para abreviar, y sin meter a Joseph Goebbels, lo que tiene Aristegui llega a ser una forma de "tic" mental. Cuando se hablaba de Florence Cassez, por ejemplo, Aristegui no paraba de repetir "la francesa Cassez". Era estereotipado. Refiriéndose al ex presidente peruano, Pedro Castillo (hace poco que llegó asilada a México la política peruana Betssy Chávez), Aristegui mostró de nuevo un "tic": no paró de machacar con "el golpista Castillo". Cassez es francesa y Castillo intentó un golpe de Estado, pero otra cosa es estarse duro y dale a recordarlo con algo de estigmatización. ¿Qué sentido tendría, porque lo tendría, ponerse insistentemente a "la españolita" Aristegui? Una cosa es cierto "toque de origen", pero puede incluso pasar desapercibido en la diversidad mexicana, salvo que Aristegui es "guerita", y no precisamente "guerita color de llanta", como diría algún rockero.

       No hay mayor secreto en que Aristegui está ligada a ciertos intereses no menores en los medios de comunicación. Ella sabrá. Pero otra cosa sucede cuando sienta en la misma "mesa" -o ante la misma pantalla- a la sensual e inteligente -tirándole un poco a "color de llanta"- María Idalia Gómez y a una persona cuyos resortes psicológicos o de personalidad no son nítidos y que hace cosas no sólo sin mayor valor, a diferencia de antes, sino de mercenaria, al grado que López Obrador en otro lance la trató de "gente de la DEA" (Agencia de Control de Drogas): Anabel Hernández. No es que ataque a AMLO: es que es sin pruebas que convenzan. Y no es del todo nuevo, aunque sí ahora orquestado: algunos dichos de Hernández sobre "lo que le dijeron sobre Lucha Villa" o sobre Joan Sebastian ameritaron, en el caso del segundo, que la actriz Maribel Guardia pidiera pruebas. Es del tipo de cosas en que la influencia mediática busca USURPAR un lugar que no le corresponde, el del aparato judicial, y predisponer, mientras a Aristegui tal vez le da rating, sólo que no profesionalismo. Sobre Joan Sebastian hay otros elementos distintos, pero el caso es vía muerta. Lo dicho sobre Lucha Villa no demuestra mayor cosa. Sin olvidar lo que el ex presidente Rafael Correa ha descrito como gusto "novelero" del latinoamericano: desde el que jurará que sí, que con sus propios ojos vió a Lucha Villa con "Don Neto", hasta el que afirmará que sí, que Joan Sebastian traficaba sirviéndose de caballos y jaripeos, y que "todo Juliantla lo sabía". ¿Por qué el Departamento de Justicia cerró el caso de "AMLO y el dinero narco" hace rato, si tenía un "pez gordo"? ¿O como ya se ha llegado a decir, hasta en el gabacho se cansaron del informante "la Jennifer"? Lo de Lucha Villa, "dichos". Pueden ser muchas cosas, y hasta una verdad a medias. De un encuentro a un romance, hay que irse con cuidado. De Joan Sebastian, dichos de testigos protegidos. Lo del cuidado es para no ir a dar de un invento a otro como los armados por Odebrecht en algunos países sudamericanos. Y encima con "nado sincronizado" de los medios, lo que le puede dar audiencia a Aristegui, pero no credibilidad. Se puede volver un bodrio de ventas (para perjuicio de Gómez, dicho sea de paso).

       Lo cierto es que no es periodismo independiente. Tampoco neofascismo. Una cosa es la noticia y, como lo demostró Luisa María Alcalde, otra que haya "línea" de "amplificarla digitalmente", y en vez de ponerse al victimismo, si lo afirmado por la misma Alcalde está probado, quienes participan deben asumir las consecuencias. Y también cuidar sus palabras, o las de algunas invitadas, para aportar pruebas serias o estar conscientes de que DAÑAN. Como los "tics" de la conductora. Hartan, al igual que el teatro de Hernández, cuando no está de momia. 

       El daño está en servirse de la ignorancia de la gente (aquí tiene sin cuidado lo que López Obrador quiera contarse sobre "el pueblo feliz") para corromperla y degradarla moralmente, rebajándola, lo que alguna vez mencionó el mismo López Obrador, pero sin seguirle la pista. Es como vender el Metro para que no falte quien, creyendo el rotativo muy superior a la Pravda, se regodee de gusto en vez de sentir repugnancia ante un muertote ("tiráronlo en el río de Los Remedios") al lado de un par de chichotas o nalgotas . Ya deben estar por ahí quienes clarito vieron cuando Andy le pasó la merca a Ovidio: ¿o por qué creen que ese operativo lo pararon?. (da click en el botón de reproducción).



!NO PUEDE SER!

 El hoy ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reapareció en estos días para anunciar, sermón de por medio, un nuevo libro, Pueblo. De entrada, López Obrador puede hablar de la autodenominada "Cuarta Transformación" de la vida pública mexicana porque es el "padre fundador" y el que, como se ha dicho a propósito de otros, "abrió camino", con tesón. Lo que nadie puede predecir "a ciencia exacta" es en que desembocará el proceso echado a andar a partir de la elección de López Obrador en 2018.

       Se dice en la oposición que mal hace la "4T" en culpar de todo al pasado. Sin duda, llegará el momento en que esta autollamada "4T" tenga que sacar conclusiones y lecciones propias. Al mismo tiempo, unos casi 40 años del llamado "neoliberalismo" no pueden desaparecer en seis ni en ocho años, lo que no implica que la "4T" deba ser autocomplaciente. Pero tampoco que la oposición esté como disco rayado con la contraparte del antiguo régimen: todos los días y a todas horas contra el "mal gobierno". Es patológico como intento de ganarse con algo muy manido a la gente, y en algunos casos en nombre de la "crítica al poder", porque hay de críticas a críticas, de la constructiva a la destructiva y deturpadora (encargada de afearlo todo). No hay -si es dizque "conversación pública- juego limpio posible, y se debe partir entonces de la creencia -no siempre verdadera- de que "la política es muy sucia". La conclusión de la oposición es que, si es así, hay que ponerse, como se decía hace poco en otro país, a "echar mierda con ventilador", y encima con un agregado, que en la guerra, como en el amor, pero parece que también en la política, todo se vale. Incluso atribuirle esta fantasía al de enfrente.

       Los libros de López Obrador son desiguales, y dicen las malas voces que no los hace él. Investigador, no es. Lo que acaba de hacer es aventarse en su presentación otro ritmo que en Brasil se llama "choro", y habrá que ver de qué está hecha la novedad. Hay algunos libros previos o farragosos, o de un simplón para llorar. López Obrador no es el Todopoderoso: es tesonero y de colmillo, pero, como ya se ha dicho una y mil veces, acomplejado frente al primer "intelectual" que pasa (lo que la presidentA, Claudia Sheinbaum, como universitaria, no es y no se deja apantallar). López Obrador no está exento de amiguismos, y a veces malas influencias (lo que le puede suceder a cualquiera); Sheinbaum, menos.

        Donde las cosas se vuelven peliagudas es en lo siguiente. López Obrador -y lo volvió hace muy poco a decir- está retirado de la vida política. Una cosa es que, desde Estados Unidos y con repetidores lenguaraces como Loretito, se trate de separar a Sheinbaum -creyéndola débil, incluso por machismo- de López Obrador, con la idea de evitar cualquier veleidad de radicalismo. No faltan malditos -como ha dicho el socio de Giselita sobre Enrique Krauze- para prestarse al "divide y vencerás", con refinada mala fe y, dicho sea de paso, una idea muy aproximativa de la historia mexicana, aunque no se conoce aquí lo que alguna vez refutó Manuel López Gallo, ni es factible "al cien" que Krauze sea un plagiario. Pero por pasos.

       Si se afirma que López Obrador sigue como "jefe político" y que Sheinbaum apenas y "administra" el proyecto, hay que afrontar las consecuencias y decir de López Obrador que engaña, puesto que acaba de decir que no aspira a ser cacique, ni caudillo, ni "jefe máximo", ni poder tras el trono. No solo sería mentira, sino engaño por hacer creer lo contrario de lo que se le atribuye. Haría falta saber qué "movidas", "jugadas", etcétera hace y con quiénes el ex presidente, y en qué momentos. Si no es el caso, como tampoco de ningún "Maximato", no es más que fantasía heredada del antiguo régimen -que tampoco era exactamente así- o creencia en historias de tipo monárquico. El detalle: las pruebas. Porque si no, el engaño está en dar por bueno lo que no está probado, o es cuando menos autoengaño. Tampoco estuvo exento quien casi juró que el "ganón" era Adán Augusto López Hernández colocado para tan presidenciable fin por López Obrador.

      Lo otro. ¿Llega López Obrador al nepotismo más descarado y estaba con otra carta, la de Andrés Andy López Beltrán? Entonces se pasa a demostrar que López Obrador es completamente cínico. O el problema está en otra parte: en creer que no se escoge, sino que se BARAJA en espera de que aparezca el as bajo la manga o sabrá Dios qué otra de cantina. O es de nuevo fantasía del dedazo. ¿Sheinbaum era entonces "lo que diga mi dedito"?¿O es que alguien no se da cuenta de que se quedó con costumbres "a la antiguita"?¿O que se cree que todo es más de lo mismo? Vale para las críticas a grupos reales o supuestos en el oficialismo. Una cosa es escoger (pero además, ahora va por encuesta): otra creer que persiste el Gran Elector, que hace fintas, no muestra su juego, anda de póker face, entre que destapando y no su juego, y así en lo que escribe tabiques. No queda claro el límite entre la realidad -insistamos, a falta de pruebas- y la fantasía. El trasfondo es la inexistencia de proyecto, en cuyo caso ni se entiende que se le llame "4T": no queda más que un asunto personal con el poder, a riesgo de ponerse a decir cosas que ameritan un "y así se hacen los chismes". Como el del "silencio estratégico" que a todos "les sabe cosas" ("no me has decir...", etcétera). ¿No será entonces mejor irse a cafetear con las señoras en lo que los peques salen de la escuela? (da click en el botón de reproducción).



A LO BUITRE

 Francia, que en algunos aspectos fue en el pasado un país generoso, en particular en la educación y, dentro de ciertos límites, en la integración, vive hoy lo que algunas personas consideran "violencia social" más o menos "insufrible", por la frecuencia de las protestas contra medidas gubernamentales. En Francia, esa generosidad estaba ligada al trabajo, el desarrollo de la personalidad individual y el sentido del mérito, pero hace bastante tiempo que las cosas cambiaron. Después del periodo del general Charles De Gaulle, Francia se dió un rato de buena vida en los '70, los años "Chaban-Delmas", para comenzar a adentrarse en el deterioro desde los '80, con el socialista (entiéndase socialdemócrata) Francois Mitterrand. Este era ya un ejemplo acabado de falsedad, y en parte Francia se fue convirtiendo en un país de bastante hipocresía y de creciente subordinación a Estados Unidos, con la excepción de la presidencia de Jacques Chirac, pero ya tarde. Jacques Chaban-Delmas no estuvo demasiado tiempo en muy altos cargos, pero era todavía el rebote de la segunda posguerra: seducción, poco esfuerzo y quedar bien con todos.

        Las protestas más recientes, de trabajadores, funcionarios y estudiantes, son por hartazgo con los "recortes presupuestales" del presidente Emmanuel Macron, electo para hacer la política de la alta finanza (trabajó para los Rothschild). Macron considera -eso dice o da a entender- que el país es de privilegiados por servicios y prestaciones sociales, que "cuestan demasiado". Más de un latinoamericano cree que los países centrales son lugares de privilegiados incluso entre los pobres, en comparación con el Sur global o lo que haya de similar. Así que hay "tela de donde cortar", por el problema de la deuda pública, que exigiría reducir gastos. ¿Por qué no gastar menos en los "privilegios" sociales? En realidad, es el parásito -y hay que ver la clase de gente que está al frente, como el también degenerado primer ministro Sébastien Lecornu- que se va comienda al huésped. Parásito, porque se trata de cubrir una deuda e intereses con la alta finanza que en nada ha beneficiado a Francia. Para que unos puedan seguir así, hay que "meter tijera" en la educación, la salud, las pensiones y otros "privilegios", porque no son "privilegios" los de la alta finanza ni sus chantajes con "calificaciones". El "privilegio" es el de servicios antes de calidad que se deterioran.

      Una parte de la "violencia social" es de inmigrantes que en vez de integrase crean mentalidad de gueto, "racismo al revés" -algo que también se conoce en México y América Latina- y vandalismo. El "racismo al revés" hace que un blanco no pueda tener mérito, sino que se lo deba a su color de piel (la primera creencia del que quiere blanquearse), como otros creen que "el privilegio de ser blanco" remplaza el mérito -o, en algunos lugares, el "privilegio del apellido". A la vuelta, como lo que cuenta es a fin de cuentas tener algún privilegio, es el de ser víctima, desde la real hasta la supuesta, lo que alguien como Macron sabe al dorarles la píldora a los inmigrantes, incluso de modo obsceno. El privilegio, por ejemplo, de poder vandalizar sin ser demasiado incomodado, porque esta "violencia social" es entendible, aparentemente, a diferencia de la protesta social.

     Así están por ejemplo los "privilegios" de los estudiantes: sobrecarga "a lo chino", pero sin condiciones materiales tipo China, sino en pleno deterioro, y sin buenos docentes o plantas suficientes, porque son otros tantos "privilegios": la calidad resulta un "privilegio" -así suele ser en los bodrios estadounidenses, salvo de élite-; hace rato que un estudiante chino -o de más de otros países- rebasa al estudiante francés mediocre. Más inepto se es, menos privilegios se tienen, o si no gente como Macron o Lecornu no serían retorcidos. ¿Dinero? Para crear problemas con Rusia sí hay. Olas de calor o problemas como el del Covid-19 ya han mostrado que tener buenos médicos y cuidados de enfermería es también un "privilegio".

         Los grandes medios de comunicación son caja de resonancia, aunque subsisten buenos medios realmente independientes. Ahora resulta que el Nuevo Frente Popular o La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon son "izquierda radical" (!), o que el RN (Reagrupamiento Nacional o Agrupación Nacional), tímido ya, es "extrema derecha", o que los comunistas son "extrema izquierda" (lo que se reservaba para grupúsculos trotskistas y fauna parecida). Con tal de orillar al "centro" para más de lo mismo, con "retoques": evitar que el RN se lance contra la Unión Europea (UE) y contra la alta finanza, lo que ya está en otro tonto, Jordan Bardella, segundo de Marine Le Pen, o cerrarle el paso a ésta llevando, si fuera posible, a "cohabitar" a Mélenchon con lo que quede de la república de la Macronía. ¿Cañones o mantequilla? Esta es un "privilegio"; los cañones, pura necesidad. Si los hambrientos piden pan, pues no les dan, y si hay quienes protestan para no perder conquistas sociales, quieren el privilegio de no ser otra generación Kleenex, desechable. Ya no hay mucho de seductor, de relax en la abundancia ni de "pasársela bien", sino descomposición social en la que, encima, no falta el que vea en la protesta el "privilegio", cuando se podría hacer colmo en el gueto: recargarse en la parentela y ponerse a traficar de todo. Cosas de gente de tradición milenaria para que el blanco y burgués "sepa lo que se siente". A lo Frantz Fanon: el privilegio de andar pobre y jodido, pero auténtico y, eso sí, muy de trafiquitos y pequeños "expedientes" para, además, hacerle la vida de cuadritos a la policía, como otros a la salud, la educación y las pensiones. Porque Marianne, la de la república, ahora sale siempre debiendo: todo servicio público, a pagar la factura de un problema que se origina en otro lugar, ese en el que la alta finanza no quiere ser la pobre víctima de la incertidumbre y la "falta de confianza" en "los mercados". Pobres Rothschild, caray, y de la Galia rentista, egoísta, mezquina e hipócrita; !pobres aves de rapiña, pobres amantes de lo ajeno! Y ni como despedirse por si hubiera Ave Fénix, aunque ya se verá en elecciones cercanas de 2027 (da click en el botón de reproducción).



jueves, 1 de octubre de 2026

EL GOLFO DE ONÁN

 El recientemente extinto economista Meghnad Desai probablemente haya tenido razón en dos cosas: el socialismo que existió fue de Estado y no había agotado las posibilidades de despliegue del capitalismo, lo que el líder ruso Lenin había tratado de hacer con la NEP (Nueva Política Económica) en los años '20.

       No es válido hablar de "que hubiera pasado si...". El capitalismo se sintió desafiado, en contradicción con la apertura de una alternativa, y se le fue encima con todos los medios, la guerra incluida. El único caso de no acoso fue el de China. Con la Unión Soviética fue prácticamente sin tregua, salvo en los '70 y en parte con el "deshielo" previo, con Cuba se prosigue hasta hoy, a Nicaragua se le hizo la vida imposible -incluso, como en Cuba, recurriendo a las armas, de la "contra" al minado de puertos, con Corea del Norte (que como sea tiene de extravagante) también es hasta la actualidad, y a Vietnam del Norte se le bombardeó con todo.

       La necesidad de protegerse del exterior llevó a lo contrario de lo previsto para el adelanto del socialismo, con la disminución del peso del Estado, salvo para conservar una administración lo menos onerosa posibe. El estudioso Carmelo Mesa Lago lo vió a su manera sobre Cuba: una centralización casi hasta el absurdo, en vez de una descentralización de decisiones hacia abajo (no de entrometimiento de CDR -Comité de Defensa de la Revolución), y hasta llegar a temer descentralizar por miedo a la sanción desde abajo. En la Unión Soviética, hubo que dar un vuelco desde que, a partir de 1925, se anunciara con Hitler, y fuera en ascenso, la opción de agredir militarmente al régimen naciente, llevándolo a querer hacer "en poco tiempo lo que Inglaterra hizo en cien años", con la colectivización forzada para crear una industria poderosa. Se fue otra vez en dirección del reforzamiento del Estado, contrario a la idea del socialismo avanzado, y se fortaleció la propiedad estatal antes que la social. Se recreó así, en particular en la Unión Soviética, una tradición previa de "Estadolatría" y de "trepadera" -el autoritarismo no lo es todo- dentro del mismo Estado.

       Para mantener la unidad nacional frente al acoso extranjero, no se dió luz verde a la desigualdad que debía existir más allá de la igualdad formal: desigualdad según las necesidades y según las capacidades, poir más bases que haya de equidad, y por ende desigualdad en los ingresos según el trabajo, lo que podía querer decir desigualdad FUERTE. No todo el mundo trabaja igual, ni tiene las mismas capacidades (salvo en abstracto, pero intervienen circunstancias y trayectorias de vida), ni las mismas necesidades, por ejemplo según la edad, o según se tenga o no familia y cuánta, según las actividades para el desarrollo de la personalidad, etcétera. En vez de esta necesaria y fuerte desigualdad, cubierto lo básico, se instauró en parte un pernicioso igualitarismo -criticado en Cuba hace ya casi cuarto de siglo-, el paternalismo (ajeno al mérito) y en parte formas de apertura para algunos privilegios entre funcionarios al margen del mérito (hasta fabricando grandes poetas al vapor para tapar la corrupción conocida, de lo que debe haberse sabido entre los agregados culturales por ejemplo de Cuba y la molicie y el oportunismo de sus protectores y corruptores mexicanos). Privilegios de sobra conocidos entre diplomáticos, gente con acceso a ciertas tiendas y al extranjero y sus vitrinas, y a sectores de funcionarios con distintas formas de relación con el exterior, hasta el contrabando, el tráfico con divisas y la adquisición de productos de lujo. Desde los '80 no era un secreto la existencia de "hijos de papi" dispuestos a todo entre los funcionarios soviéticos, como hoy existen algunos en Cuba o como algunos se fueron a enriquecer en Nicaragua. Esta capa y la ineficiencia de la "casta maldita" -burocrática se sumaron a algo que tampoco debiera ser secreto: con las formas de "vistazo" al exterior, la aparición del equivalente de sectores clasemedieros más interesados en el pantalón bluyín que en el socialismo o en enterarse de un mínimo de marxismo o leninismo, lo que aparecía como horrendamente aburrido y farragoso, y más difícil de "colocarse" y de presumir como estatus que el ya mencionado pantalón bluyín.

         No les pasó a muchos por la cabeza que, para los '80, el capitalismo llevara ya un rato en crisis. Hay algo más, en referencia a lo dicho por Desai: hechas las revoluciones en países no centrales, no solo había déficit de las virtudes del capitalismo, sino reminiscencias de precapitalismo que llegaron a sustituirse al mérito en el trabajo, más en situaciones de dificultades, como las "relaciones personales", entiéndase que no de respeto a cada uno por la "propiedad de sí mismo", sino de dependencias que llevaron a más de una aberración de culto arcaico. De aquí y de las consecuencias de la agresión externa incesante -ni guerras, ni sanciones, ni bloqueos lo explican todo, pero tampoco se pueden obviar hasta llegar a "culpar a la víctima"-, resultó que, como ya se ha dicho, un sistema que era cuando menos alternativo -y llegó a serlo en muchos aspectos- apareció como que debía "alcanzar" al que supuestamente se había superado o se estaba por superar.

        Como sea, es la historia real (incluida la de China libre de acoso). No estaba previsto, pero todo es contradicción, que el Estado se reforzara y que, en vez de permitir una obligada diferenciación social por el trabajo, su intensidad, su duración, su productividad, su simpleza< o complejidad, etcétera y su relación con las necesidades del trabajador, se llegara a un igualitarismo sin solución, ni moral (del "hombre nuevo", que algún gracioso comparó con "el empleado del mes" de Starbucks), ni económica, en parte porque algunos creen que "en casa de comunidad, no hay que mostrar habilidad", u otros que "si trabajas bastante, tu jefe te va a pedir más", o algunos más que para qué esforzarse si de todos modos gano igual. Como si fuera propio del socialismo y no de lo mal hecho en nombre del Estado -que fue del siglo XX y no regresará más como entonces- o de la sobrexplotación en un empleo mexicano muy dizque "de mercado" y ya bien mostrado por la comedia de Alexa Zuarth: la oficina pública o privada como lugar de inoperancia salvo para el abuso.

       No es de "vuelta al Estado", sino de administración eficiente y, sí, de verdadera afirmación (en lo que SÍ funcionó el socialismo de Estado) de un fondo suficiente para ciertos servicios de calidad, notoriamente en educación, salud y deporte, más lo necesario para reponer y sustentar la reproducción de la vida material y para atender problemas como los de discapacidades (no es cuento: está en el autor de la Crítica al programa de Gotha, que es Marx). Fuera de ésto, no se trata de absolutamente nada de "todos", sino de cada uno, para que reciba no "los frutos de la sociedad", sino lo acorde con su trabajo, sus necesidades y sus capacidades. O si se quiere, "focalizado", y no vaguedades "a lo Lasalle" de "bienestar" al margen del esfuerzo y como privilegio -para "todos", incluyendo el ocioso, o para los de abajo al margen del aporte real.

      Lástima, Margarito, por el que en los '80 no vió venir la persistente crisis capitalista que, como se dice, "llegó para quedarse", sin historia ni futuro, y por el que se traga "terror y falta de papel higiénico". El mismo texto mencionado llama como sea a apoyar las reformas que vayan en el sentido de mejoras para los trabajadores, lo que incluye los costos de la administración de la sociedad, el buen uso del "fondo" para servicios básicos y, como lo ha propuesto por ejemplo la ya mencionada Mariana Mazzucato, para la reproducción de la vida material de calidad, en lo posible. Ningún Estado grande. Ningún comunitarismo, tampoco, en el que, por encima del individuo y su esfuerzo desde cierta equidad, se premie la incondicionalidad "política"/personal (de clientela), al margen del trabajo y su aporte, desconociéndolo o, en discriminación positiva, a minorías y no tan minorías también al margen de su trabajo y lo que conlleve de complejidad. Los fetiches de cada enajenado no son para el futuro. O si lo son, será casa de alienados, del tipo que, como dijo el otro, confundiendo las aldabas, toca a la puerta equivocada y encima se encierra con llave creyendo encontrar la salida (da click en el botón de reproducción).



domingo, 27 de septiembre de 2026

TÍMIDO ATRÉVETE

 Frente a las dificultades con el TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá), México puede voltear a ver hacia el interior de la economía y buscar algunos resortes endógenos, a lo que está dispuesta una parte de la iniciativa privada, pese a fuertes tendencias de concentración (monopolios, duopolios, oligopolios...). Al mismo tiempo, la presidentA, Claudia Sheinbaum, sin contar con la asesoría de Altagracia Gómez, ha recibido personalmente más de una buena orientación, a diferencia de lo que ocurrió con el presidente Andrés Manuel López Obrador (Alfonso Romo no tuvo visión de país, para no hablar de las sospechas que acabaron recayendo sobre él). No se trata nada más de crecer y de PIB (producto interno bruto), sino de cómo utilizar los recursos, y no en términos de "a cómo nos toca", a lo que el antiguo régimen acostumbró a la población en un simple plano de distribución (con criterios no muy meritocráticos y que una parte de la autodenominada "Cuarta Transformación" entendió pésimo). De entre los elementos a tomar en cuenta, varios han sido señalados por economistas como Mariana Mazzucato y Viridiana Ríos.

         Un elemento importante es el fiscal, ya que a los ricos no se los toca ni con el pétalo de un impuesto, pese a que se le atribuye al magnate Carlos Slim el ánimo de pagar. Es muy grave que, según lo ha dicho Ríos, México funcione prácticamente como un paraíso fiscal, más incluso que las islas Bahamas (y sin controles fuertes, hasta hace poco, para el lavado de dinero). No todos los empresarios son tan naquitos (vulgares)  como Ricardo Salinas Pliego, de Grupo Azteca, y según Mazzucato se puede explorar qué otros tipos de impuestos cobrar, porque son diversos, y no nada más a una población cautiva entre la cual se acostumbraba pagar para evadir, de tal modo que el sistema fiscal funcionaba como el de Justicia, dejando impune al delincuente y cebándose sobre el honrado. No basta con lograr que no se evada. La estructura de recaudación puede mejorar.

        De acuerdo con un dato de Ríos retomado por la seria Sabina Berman (a tiempo se alejó de Tiro Loco McGraw) en Canal Once (no escandaliza pero usa la cabeza, no nada más la boca sin conectar las neuronas), el empresariado mexicano es de los más voraces del mundo y, en vez de irse, como se dice, "a michis" con lo ganado, que es el promedio internacional (50/50), se queda con una tajadota del 70 % y deja a los demás que trabajan un 30 % medio mísero. Como se ha sugerido a partir de estudios de Sin Permiso, cualquier pretexto es bueno para ir anulando alzas salariales a través de aumentos de precios, otra vez por voracidad, lo que puede incluir a comerciantes/intermediarios. No es nada más que el precio del aguacate o del limón se pone alto porque incluye el impuesto al delincuente agregado y su "derecho de piso". Simplemente, la costumbre -como la del clientelismo- es acaparar para abusar sobre la necesidad de la gente y estarse a algo así como "fíjense que Dios aprieta pero nunca ahoga". Resígnense.

        Lo tercero -y primero para Mazzucato- es el bajísimo grado de atención a la innovación. Se puede intuir que la inercia clientelar estorba, porque no sólo no da derechos, sino que se los bloquea al mérito, como sucede en el deporte. No es cosa de jugar a ver la tele "¿y si sí?". Eso es "no pus a ver qué sale", o "chicle y pega". Tampoco se trata de dar más dinero si es para despilfarro cuando lo que ocurre, según lo sugiere Mazzucato, es desorganización, falta de coordinación (para no hablar de "duplicación" -cuando menos- de funciones). Hay tradición retórica, pero también de apragmatismo: para resolver un asunto, al menos en el centro, cinco en vez de uno, para estorbarse entre sí, sin capacitación (se nota a leguas), y "ahogar" el problema, porque tal vez cuente más platicarlo que resolverlo. Ya se sabe en distintos deportes y las grandes delegaciones que acompañan al del mérito para colgarse ellas la medalla: aparece como corrupción, pero es de nuevo los "derechos" del clientelismo a parasitar el esfuerzo. Talentos científicos hay, pero no prosperan por la carga de parásitos encima que devoran presupuestos, y se trunca así el hábito de innovación científica/tecnológica, prefiriéndose además importar cualquier cosa.

        Por lo demás, con Berman, la estudiosa Mazzucato encontró lo mismo que otros desde tiempo atrás (como José Manuel Valenzuela Feijoó): el sector financiero se dedica mucho a sí mismo y poco a actividades productivas.

       Ideas no faltan -incluyendo en parte en el Plan México, pese a las formas de dependencia de la inversión extranjera-, ni talentos, pero algunas estructuras debieran modificarse orientando (y ya dejando de lado tonterías sobre "el mercado"): en el plano fiscal, en el de la innovación e I&D (Investigación y Desarrollo), con gasto pero de calidad (y no demagogia educativa), control sobre la rapacidad empresarial y a lo que ya están dispuestas las generaciones más jóvenes: a salir del "capitalismo de compadres", entiéndase que a creer que todo es asunto de "política", a tal grado que hay, en la oposición, gente que no tiene capacidad de distinguir entre un problema a resolver y los lazos personales a "tejer" o "deshacer" -al infinito- hasta no saber ni de qué iba el problema. Ese es el privilegio bloqueando o anulando el esfuerzo. Como se dice, mucho ayuda el que no estorba. Que algunos por lo menos NO JUSTIFIQUEN SUS PRIVILEGIOS DE CLIENTELA ESTORBANDO, ahora que ya nada más los "nostálgicos del pasado" -!sí, en la oposición!- creen que todo es de quebrar la voluntad que no se deje cooptar (da click en el botón de reproducción).



        

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jueves, 24 de septiembre de 2026

!QUÉ BRUTO!

 Haití, son nuestros valores tradicionales, ahora que medio mundo se llena la boca con ellos, y es también un fracaso del capitalismo, en el sentido de que ni siquiera pudo despegar bien. Lo anterior no quita que, desde hace buen rato, Haití sea el fracaso de supuestos remedios "humanitarios" que sirvieron a los bolsillos de unos cuántos estadounidenses -como la Fundación Clinton y el actor Sean Penn-, todo para bloquear cualquier viraje a la izquierda. Es el país de una clase dominante incapaz de dirigir, y más o menos criminal, no desligada con frecuencia de las pandillas que se hicieron del control de la capital, Puerto Príncipe. Es el predominio del lumpen utilizado originalmente para reprimir el descontento popular, aunque es también la expresión popular del lumpen.

           Son los valores tradicionales de la familia que tiene a matriarcas que se hacen de la vista gorda con la mezcla de inutilidad y prepotencia de los hombres, que se comportan como reyes, sin llegar más lejos como antiguos esclavos y liberados. Los reyezuelos a quienes pertenecen todas las mujeres -las que se presten- y que se dedican, solapados, aunque hay excepciones, a "errar en la libertad", hasta que la errancia da en el vicio que encima se disfraza de "liberación" y de "raíces", desde el líder pandillero "Jimmy" Chérizier a otros. ¿Cómo se llama la federación de pandillas de reyezuelos? "Vivir juntos" (Viv Ansam). Hacen lo que quieren, llegando a algunas partes del interior (como el Artibonite) como mercenarios de grandes intereses económicos, como los de los cultivadores de stévia.

        El que puede se hace de la vista gorda porque, tal vez a diferencia de lo que fuera el terrible caso de El Salvador, pese a contubernios de la antigua oligarquía, los pandilleros haitianos se ocupan de disputarse y buscar puntos clave que no son solamente de tráfico de armas. ¿Hace cuánto tiempo que, encontrando connivencias en Florida, Haití es punto de trasiego de droga hacia Estados Unidos? El intercambio por mota de Jamaica es secundario. No son Los Panchitos inhalando cemento y convirtiendo su trompabulario en el nacional, sino que son los que controlan puertos para pasar cocaína a Florida vía Las Bahamas, punto de entrada a Estados Unidos. Es el envite de la nueva "Fuerza de Supresión de las Pandillas". Ha habido empresarios que utilizan sus propias avionetas privadas y embarcaciones -es el caso de Richard Fourcand- para hacer pasar droga, y otros metidos en el lavado. El asunto, en Haití, se sabe, pero se tiende a callar, por temor al reyezuelo y por el hábito de solapar y de "darle la vuelta" ansam a las cosas. De los ricos conectados en Estados Unidos, como Reginald Boulos o Dimitri Vorbe, el castigo no es tan feroz: un rato de arresto y una deportación a Colombia, para Boulos, y libertad bajo supervisión para Vorbe. Otros cercanos a la delincuencia -como los Acra, grandes importadores de arroz (un buen mercado para el arroz estadounidense y una ruina para los haitianos)- al mismo tiempo tienen capacidad de hacer lobby en los Yunaites. Lo mismo para los mayores importadores de Haití, los Deeb. Entretanto, que las señoras y las hijas organicen la cocina para la parentela y para que otros hablen del matriarcado como valor comunitario, cuando no es ajeno a la total libertad de los reyezuelos.

      No sólo no es asunto de "muertos de hambre" sin remedio y "jodidos", con un ingrediente apenas disimulado de racismo. El trato para la élite delictiva haitiana es bastante benigno -vaya, Boulos andaba antes de amiguis con Hillary Clinton y entronizaron al muy rítmico y muy delincuente Michel Martelly en la presidencia haitiana, con tal de evitar el mínimo giro a la izquierda, e incluso de abrirle paso a los restos del duvalierismo (la antigua dictadura). Es entre otros el señor Marco Rubio, secretario estadounidense de Estado, quien ha buscado ser "flexible" con gente como Boulos.

        Para tener una idea de lo que es ser bruto, ¿por qué pasa la droga sudamericana por Haití y Jamaica? Porque no puede pasar por lo que está justo enfrente de Florida, que es Cuba. ¿Hay entonces que desestabilizar Cuba e irse contra las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), el ejército cubano?¿Para crear otra frontera porosa?

      Ha tenido toda la razón la presidentA mexicana, Claudia Sheinbaum, al decir que quiere que le muestren resultados de lucha contra las drogas en Estados Unidos. Si se toma en cuenta lo que sucede en Haití, es por varios motivos: las armas llegan desde Florida, por lo que alguna complicidad encuentran en territorio estadounidense. La élite haitiana está ligada a Estados Unidos, cuando no, incluso, reside allá. Y Estados Unidos hizo lo "mejor, imposible", por ejemplo en materia de arroz: bloquear el desarrollo endógeno del capitalismo haitiano, arruinándolo por competencia externa, para ir después a Haití a hacer negocio propio y a costa de la mayoría haitiana, en asociación con una "burguesía" compradore (dedicada al comercio de exportación/importación, hasta llegar a la deriva lumpen). No es que Haití nació pobre, creció en la pobreza y no sale de ella porque está llena de negros, por más que algunos valores tradicionales no solo no ayuden, sino que tengan que ver con la otra deriva, la de la "famiglia". Ah, pero no es lo que ocupa, sino Raúl Castro, para sembrar el caos en Cuba, por si cae en "necesidades humanitarias". Así los valores tradicionales: los de una parte de América Latina son con Estados Unidos los de una madre que todo le perdona al reyezuelo o, es más, que a diferencia de Sheinbaum, de nada le pide la menor rendición de cuentas. Si acaso fuera posible con gente que, como Rubio, "lo que tiene de bruto lo tiene de bruto". Debe querer que los cubanos puedan viv ansam (da click en el botón de reproducción).



lunes, 21 de septiembre de 2026

YA LLEGAMOS A DONDE ÍBAMOS

 Como ya ha habido ocasión de explicarlo, el mundo del trabajo no representa hoy una alternativa ni tiene gran cosa que proponer, por diversos motivos, entre ellos el de las fallas teóricas, cuando se sigue asimilando trabajo a trabajo manual y a "obreros". Dicho mundo esta sujeto a la extorsión del capital, que es libre de moverse si no puede imponer sus condiciones y ha creado toda una "ideología" del más puro y simple cálculo de conveniencia. Esto data de los '80, en parte con el arranque de la apertura china (se inició en 1978 con las "cuatro modernizaciones" del líder chino de entonces, Deng Xiaoping, que agregó un bochornoso "enriquézcanse"). China lanzó a millones a la competencia internacional. Por otra parte, gracias a lo sucedido en la Unión Soviética, desde el último líder, Mijaíl Gorbachov, no hay alternativa ("helado de vainilla o Corea del Norte"): una alternativa socialista es terror y escasez. Sin que falte el toque de clasismo al estilo de algunos mexicanos de dinero: el socialismo es para "muertos de hambre" que encima "quieren todo gratis". De todo lo enumerado no se saldrá en mucho tiempo. Por lo demás, la fuerza de trabajo no tiene la movilidad internacional del capital. Las formas de organización están por los suelos -como el sindicalismo- y los de "cuello azul" están con frecuencia hacia la derecha.

        Así, lo que cobra más fuerza hoy es la disputa entre fracciones del capital, según sean, como lo dicen algunos, "globalistas" o "soberanistas", y además en cierta división entre "financieros" y "productivos" El auge de los globalistas, que es también, además de la internacionalización, el del consumo y la especulación, comenzó en los '80 y se convirtió en el gran espejismo de masas, remplazando a la iglesia por la torre financiera y el centro comercial, que en algunos casos ya despuntaba a finales de los '70. El "soberanismo" es la parte del capital golpeada por la apertura y la internacionalización, como en varias regiones industriales de los centros del capitalismo y como en sectores de añejas producciones, como el petrolero. No es seguro que se logre articular una alternativa "soberanista" cuando quienes la representan terminan subordinándose, como le ocurrió al presidente estadounidense Donald J. Trump, que a estas alturas es parte de lo que la estudiosa argentina Ana María Ezcurra llamó desde los 90 "consenso bipartidario", que lleva a buscar salvar la clase como un todo. Trump ha terminado haciendo el trabajo del llamado "Estado profundo", por cierto que no siempre mal: con el petróleo venezolano para la reserva estratégica estadounidense, asunto que se discutía desde los '80 a propósito de México, y con el control militar de Groenlandia, amarrado no sólo finalmente con Dinamarca, sino, como ya se había establecido antes a través del secretario general Mark Rutte, con la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). "Amarrar a Trump" ha llegado a funcionar, algo hecho también en las finanzas estadounidenses. Diversos principios de "asociación" -como entre Canadá y la UE (Unión Europea)- dan cuenta de que el "soberanismo" no va muy lejos. No se trata de diferencias resueltas. Pueden simplemente desembocar en un "consenso" precario y caótico, en el que, como sea, el beneficiario es el que el estudioso egipcio Samir Amin (ya fallecido) llamara "el imperio del caos". Pasará tiempo antes de que Rusia termine de ver si se decide por la autosuficiencia con una burguesía propia -no un grupo de oligarcas soñando con el exterior- y antes de que se vea si China puede sacrificar el mercado nacional al exterior indefinidamente. Muchas gracias a los medios de comunicación masiva por anunciar algo "histórico" 24/7 los 365 días del año, pero si no se desempata la diferencia de fracciones o si no se resquebraja la Tríada (Estados Unidos-UE-Japón), la inercia seguirá. Por si acaso, y en medio de las tensiones con una parte de Europa Occidental, la "globalista", el presidente ruso, Vladimir Putin, fue a plantarse frente a los japoneses en las islas Kuriles. Considerando a Japón y lo que hace, no tiene mayor sentido hablar de "Occidente colectivo".

       Ya se ha explicado de mil maneras que, junta, la Tríada no tiene paragón y seguramente no lo tendrá, pese al desafío industrial-comercial chino. Tal vez tenga para algunos alguna gracia jugar con la diferencia en el uso de los números entre términos absolutos y relativos. El Sur Global no es gran cosa. Por lo que hace al tan llevado y traído "mundo multipolar", el Banco de los BRICS (Brasil-Rusia- India-China-Sudáfrica) tiene el 60 por ciento de su portafolio...bueno, en dólares, agregando euros, francos suizos y tantito yuan chino, rand sudafricano y rupia india (vaya, ni rublos seriamente hablando). Que cada vez que se reúne el grupo salga alguien a decir, como de la reunión reciente en Nueva Delhi, capital india, que es "histórico", es parte de la megalomanía al uso. Suficiente para olvidar qué clase de persona es por ejemplo el primer ministro indio, Narendra Modi, o qué clase de política hace en Brasil Luiz Inácio Lula da Silva.

         Los líderes de más de un lugar, aunque de ninguna manera todos, no son representativos (Trump ya no lo es). Más de un líder europeo, como el repugnante presidente francés Emmanuel Macron, la nueva "dama de hierro" Úrsula von Der Leyen u otros no tienen mayor respaldo abajo y sirven a intereses económicos que nadie votó.

      Los "nuevos órdenes" que no se atreven a decir su nombre no están, e incluso cabe preguntarse si Trump no ha finalmente optado por su propio "modo" de "caos controlado", a juzgar por sus intentos de injerencia en México y el apoyo a gente que, en lo que sí tiene razón el ex vicepresidente Álvaro García Linera, se caracteriza -como la oposición mexicana- por destruir en lo inmediato sin programa de nada para más allá del corto plazo. Lo penoso es ponerse, trátese de "yo estuve en Isfahán", de "Putin es un traidor que no tiene proyecto civilizatorio" o de las elucubraciones de Alexandr Duguin, al estilo Samuel Huntington buscando -como acaba de hacerlo penosamente Duguin sobre India, por la reunión de Nueva Delhi- "la esencia eterna". Es propio del capital que, disfrazado de "mercado" y con una victoria pírrica en 1991, ahora se cree de hoy, mañana y siempre, mientras da más de un síntoma de putrefacción, lo que puede durar, y mucho. Pocos son los que no están, después de todo y no sin demagogia, "administrando la crisis" y, como se dice coloquialmente en México, "campechaneándola"- Crisis que es en mucho de contrarrevolución y en la que, por haber ganado, la clase dominante en general ya no tiene gran cosa qué pensar, sino gestionar, "ofreciendo plata", para que la gente mire hacia arriba, porque hacia adelante, ni cómo. Si la vida está hecha de "momentos". Memorables. Sublimes. Y eternos. El tipo de fiesta que, como decía el húngaro Georgy Lukács, le gusta a la gente cuando sabe que el barco se está hundiendo, o digamos que encalló o no sabe ni a dónde va. Mientras se crea que aún así hay "para dónde hacerse" y ningún límite, no hay para qué cambiar en realidad nada, salvo para el gatopardismo.



        

viernes, 18 de septiembre de 2026

SOLO QUIEREN DIVERTIRSE

 Es muy pronto para saber si lo que se diera en llamar "globalización" desde los '90 es algo terminado o no, y si habrá repliegues nacionales fuertes, considerando que el presidente estadounidense, Donald J. Trump, extravió el rumbo.

       La "globalización" es internacionalización del capital, sobre todo, y con acento financiero y de cambio tecnológico. Algunas cosas ya estaban latentes desde los años '80, como podía verse en la universidad pública en la tendencia a viajar, y bastante, entre los académicos, y al poco rato a colocar a sus vástagos en el exterior y en ámbitos "culturales"/artísticos. La nación se desdibujó en parte de la sociedad, lo que en el caso de México y su capital ya era notorio en los '80, y al rato también el Estado y el sentido de lo público, hoy muy mermado. Hay algunas generaciones en México, por ejemplo, que están desconectadas de la realidad nacional, salvo por algunos lazos familiares, y son pocos los hijos de universitarios que optaron por quedarse, pese a las dificultades existentes y la falta de oportunidades en muchos aspectos.

       El fenómeno ocurrió no solo en México, sino que se dió a su manera en lo que fuera la Unión Soviética (recuérdese que el ascenso del líder Mijaíl Gorbachov es de mediados de los '80, aunque muy a la mexicana podría decirse que ni tuvo tiempo de montar en su caballo, cuando pistola en mano se le echaron de a montón y a la vuelta de muy pocos años todo se derrumbó). Al rato, lo que vale también para el actual presidente ruso, Vladimir Putin, Rusia -y no sólo ella en la ex Unión Soviética- también se entusiasmó con reforzar vínculos con el exterior, "apostándole" a la Unión Europea (UE), y con una oligarquía, nacida del saqueo del erario, a la que hasta hoy -y en esto tiene razón el analista Daniel Estulin- le cuesta creer primero en Rusia antes que en una supuesta "abundancia" de una parte de Europa Occidental, Estados Unidos y lugares como Canadá y Australia, antes de que, encima, después de la súper limpia Singapur, se pusiera de moda Dubái. Para algunos, España se puso de moda y Alemania no perdió del todo interés. Pese a conocidas barreras, desde los '80, sino un poco antes, no faltó quien quisiera irse a alguna parte de Escandinavia, igual de limpiecito, ordenado y aséptico (no: no se trata del vídeo que tiene el Cochiloco de una sueca con un burro). Antes a veces que Suecia, se pusieron un poco de moda Noruega y Dinamarca. Y hasta alguno de Panamá creyó que el mundo le alcanzaba para sentirse maorí o koala en Nueva Zelandia. En realidad, no todo tan nuevo: algunos países "semi-vacíos", como Canadá y Australia, ya tenían cierto hábito de hacerse de inmigrantes de no muy buen ver, digamos colaboradores de los nazis, por ejemplo, y ya había tradición -hitleriana, para más señas- de migración en masa de ucranianas a trabajar en Alemania. Ucranianas, no rusas. Alguien dijo que el "sálvese quien pueda" (agregando el "sí, pero yo primero") empezó en los '80 con los ajustes estructurales en el otrora Tercer Mundo, a lo que uno más agregó: "las ratas huyen del barco", porque para los '80 ya era el síndrome TINA (There is no alternative).

       Los años previos a los '80 y de Leónid Brezhnev se conocían como los del "estancamiento" en la Unión Soviética, donde el ideal de la vida en la "abundancia" y el entretenimiento ya estaba en el mercado negro y en la tendencia a la corrupción de algunos burócratas que ya paseaban en yates frente a Leningrado o seguían el poco edificante tren de vida corrupto de Galina Brezhneva: lujos, contrabando de diamantes y divisas, matrimonios con militares (como Yuri Churbánov) que eran dados a aceptar sobornos y toda una escuela de verdadera delincuencia, no de desayunos a lo Monreal, Mario Delgado o Andy en el extranjero. No: no solo era a lo grande, sino que con enorme entretenimiento. Pero había más cosas: la televisión, en particular, para contrastar el estancamiento con "lo bien que se vive" en el capitalismo. Así que de lo primero que promovió la apertura en una revista de los '80 fue irse a broncear en playas del Adriático, como lo sugería la revista Sputnik.

     Ya con el fin de la Unión Soviética y la aparición de Internet, se promovió buscarse "chicas del Este", un poco como lo que se había buscado con la apertura y el fin del bloque soviético europeo: algo (igual que la mano de obra) en el mercado a la vez relativamente barato y al mismo tiempo educado (bien cualificado). En Ucrania, el negocio viró a otra cosa, con charters para "papás de azúcar" (sugar daddies) y el desliz hacia asuntos peores, como la trata (con involucramiento turco), y mujeres temerarias hasta para aprovechar la prostitución masculina turca. Desde otros lugares, como México y otros países latinoamericanos, no hubo tal viraje mafioso, y menos con rusas (pese a la llegada a América Latina de las mafias rumana y albanesa, pasada ya la rusa). Sin embargo, en una parte de estas generaciones quedó el negocio apenas disimulado, aunque no siempre, y algo que hace pensar que algunas generaciones rusas se echaron en parte a perder, "entrando al mercado": Internet es un lugar donde no faltan damitas chejovianas y temerarias con un agudo sentido del interés mal entendido y pésimo. En nombre de "las rusas", suele ser, además de una tendencia a denigrar lo propio, otra a tener exigencias y caprichos sin fin, como suele ocurrir en el resto del mundo entre quienes crecieron con el consumo, la finanza y el anhelo de salir de "es que éramos muy pobres", sin que se hable de miseria. Ucrania ya está empeñada. Pero a Estulin no le falta una parte de razón: en algunas generaciones, Rusia no tiene nada "civilizatorio" que proponer, y más bien es igual de "neoliberal" que otros, con encima la temeridad. "Las rusas" no es más que una marca, como "el latino"., y con gente lo suficientemente extraviada -aún creyéndose astuta- para salir a hablar no de persona alguna, sino "del producto". Como en otras latitudes, hay excepciones y cambios que llaman la atención en las generaciones más jóvenes, porque se trata en el capitalismo de algo -como todo-contradictorio.

      Como parte del acto de marketing, ya no es muy cierto el "todos los hombres son borrachines", ni "todas las rusas son unas muñecas" (también las hay para reality show), ni siquiera "hay mucho más mujeres que hombres", lo que ya no es verdadero entre los menores de 30 años (hay más hombres que mujeres). Si una parte de los hombres rusos se pone exigente en materia estética, suele ser porque el grado de imitación de los países centrales no es menor y hay influencia del estilo oligárquico. Hay algo más: no el "autoritarismo" en general, sino una historia hasta hoy marcada por la influencia militar frente a un exterior amenazante, y que hace un gran daño al impedir la evolución en paz del interior ruso. Como lo señalara una televisora francesa independiente, lo que hay en países centrales ya no es ni siquiera RUSOFOBIA: es RUSOPATÍA. Es lo característico de algunas generaciones -y también hay "quinta columna" en Rusia- y de la contraparte, la "marca femenina Rusia" que es la misma que, fuera de la marca misma, estereotipada, ya no tiene en realidad sentido de nación. Es simplemente la presentación propia del producto en la feria del cosmopolitismo. Es algo que se fue creando desde los '80, y es muy pronto para dilucidar el futuro de la tendencia, como saber si Putin -que hacia el interior no da mucho- conquistará para su país lo que le permitiría una evolución más igualitaria, la paz, para no sacrificar la evolución interna latente a la necesidad (por ahora existente) de evitar una agresión mayúscula. Esto se plantea en términos de nación y Estado, frente a una horda cosmopolita que ya perdió noción de ambas cosas y no tiene más creencia que la de una "zona de confort" para sí indiferente a lo que no sea una vida de pasota. Aspiración de más de alguna rusa extraviada, por extraviada y no por rusa, ya que es ideal de quienes desde los '80 y sobre trasfondo de boomers optaron por trepar e instalarse para "gozarla". Como Galina Brezhneva. (da click en el botón de reproducción).



     

VAMOS A LA PLAYA

 La universidad pública mexicana debió saberlo. Se veía confrontada a toda suerte de paros, con gente similar a la de algunas marchas, y apa...