Algunos indicadores sociales en Rusia han comenzado a recuperarse. Después de lo ocurrido bajo la presidencia de Boris Yeltsin, favorito de Occidente, 35 % de la población rusa se encontraba viviendo por debajo del umbral de pobreza, una cifra grave, a finales del siglo XX. Bajo la presidencia de Vladimir Putin, las cosas cambiaron: el porcentaje bajó a 23 % en 2004 y a 13.5 % en 2008, una cifra aproximadamente igual a la de Francia (13.7 %), por más que Putin no haya ido a fondo contra los privilegios de una oligarquía de ladrones. La vida es dura en Rusia, pero no hay miseria en dimensiones comparables a otros países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China), pese a los éxitos relativos de China y Brasil en el combate a la pobreza.
En cuanto al desempleo, se anunció hace poco que ha disminuido a los niveles de cerca de 2008, es decir, alrededor de 6 %, una cifra oficial de entre 1.5 y 2 millones de desempleados. La cifra de desempleo rusa es similar a las de Alemania, Dinamarca o la República Checa, pero no tener trabajo se considera más grave en Rusia, dado el lugar del trabajo en la vida del Hombre: ser desempleado es una "desgracia individual", segun lo admitió recientemente el presidente ruso Dmitri Medvedev, y no simplemente un asunto de estadística.
Si todo lo anterior se suma a la pequeña recuperación demográfica, puede considerarse que, ahora que no se ha plegado a los dictados económicos occidentales, la situación social de Rusia ha mejorado. Casi nadie se detendrá en Occidente a constatarlo, aunque el contraste sea llamativo con la situación de Estados Unidos, país que al cabo de dos años de crisis no redujo el desempleo ni la pobreza, y no da visos de salir de la decadencia, aunque no falte quien crea que esa superpotencia es el Arca de Noé. En todo caso, la situación social de los rusos,. sin ser idónea, ha mejorado.
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domingo, 13 de febrero de 2011
sábado, 5 de febrero de 2011
¿SE RECUPERA LA POBLACION RUSA?
Se puede repetir una y otra vez un discurso sobre lo ocurrido durante el estalinismo, pero lo cierto es que en la última década del siglo XX, bajo el gobierno de Boris Yeltsin, Rusia sufrió un desastre demográfico, que según el especialista Alexandre Latsa (agoravox y blog "dissonance") es equivalente de lo que le sucedió a Etiopía en su hambruna o a Camboya con Pol Pot. En menos de 20 años, Rusia perdió 7 millones de habitantes: rondaba los 149 millones en 1989/1990 y, para 2010, la Federación Rusa contó 141,9 millones de habitantes.
La buena nueva es que, luego de perder población año tras año (760 mil en 2005, 238 mil en 2077, 116 mil en 2008), en 2009 el número de habitantes en Rusia volvió a crecer, así fuera de 23,300 personas, gracias a una paulatina recuperación de la natalidad.
La esperanza de vida, que se fue abajo hasta 65 años en el año 2000, ha vuelto a subir, a 69 años, luego de haberse ubicado en lugares como los de Perú e Indonesia. Los decesos por alcoholismo (500 mil anuales) han comenzado a descender, al igual que los muy altos por drogadicción (Rusia tiene el mismo número de drogadictos que toda Europa Occidental, lo que explica el "trabajo" que hacen los estadounidenses y sus aliados en Afganistán). Bajaron las muertes por enfermedades que ya habían sido erradicadas (como el terrible caso de la tuberculosis) y por accidentes automovilísticos. Queda por reducir el número de abortos, que es de los más altos del planeta.
En suma, la política Putin-Medvedev para frenar la catástrofe demográfica rusa pareciera empezar a dar resultados, como la estaría dando la lucha contra el desempleo, por cierto, según se anunció oficialmente esta semana. La inmigración (sobre todo desde el Caúcaso) se ha vuelto más importante, pero no hay tal "amenaza musulmana" (pese a atentados terroristas aislados), ni tampoco de inmigrantes chinos en Siberia, que es donde la natalidad rusa mejor se viene comportando en los últimos años. En términos de población, un nuevo equilibrio favorecería sin duda la recuperación de la Federación Rusa, su salida del atraso y la búsqueda de un "modelo" económico que no dependa demasiado de las materias primas. La demografía rusa, en todo caso, nada tiene que ver con la de otros países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China).
La buena nueva es que, luego de perder población año tras año (760 mil en 2005, 238 mil en 2077, 116 mil en 2008), en 2009 el número de habitantes en Rusia volvió a crecer, así fuera de 23,300 personas, gracias a una paulatina recuperación de la natalidad.
La esperanza de vida, que se fue abajo hasta 65 años en el año 2000, ha vuelto a subir, a 69 años, luego de haberse ubicado en lugares como los de Perú e Indonesia. Los decesos por alcoholismo (500 mil anuales) han comenzado a descender, al igual que los muy altos por drogadicción (Rusia tiene el mismo número de drogadictos que toda Europa Occidental, lo que explica el "trabajo" que hacen los estadounidenses y sus aliados en Afganistán). Bajaron las muertes por enfermedades que ya habían sido erradicadas (como el terrible caso de la tuberculosis) y por accidentes automovilísticos. Queda por reducir el número de abortos, que es de los más altos del planeta.
En suma, la política Putin-Medvedev para frenar la catástrofe demográfica rusa pareciera empezar a dar resultados, como la estaría dando la lucha contra el desempleo, por cierto, según se anunció oficialmente esta semana. La inmigración (sobre todo desde el Caúcaso) se ha vuelto más importante, pero no hay tal "amenaza musulmana" (pese a atentados terroristas aislados), ni tampoco de inmigrantes chinos en Siberia, que es donde la natalidad rusa mejor se viene comportando en los últimos años. En términos de población, un nuevo equilibrio favorecería sin duda la recuperación de la Federación Rusa, su salida del atraso y la búsqueda de un "modelo" económico que no dependa demasiado de las materias primas. La demografía rusa, en todo caso, nada tiene que ver con la de otros países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China).
sábado, 29 de enero de 2011
JEFES Y JEFAZOS
Estados Unidos tiene una habilidad muy especial: consiste en sacar provecho de que otros se maten entre sí creyendo además que el asunto es entre ellos, no con el dueño del dinero.
Desde Afganistán se controla el 93 % del tráfico de heroína en el mundo, y éso deja dinero. El presidente afgano acaba de irles a decir a los rusos que ellos sí son amigos. Parece que otros lo tratan como "amigou" o, para decirlo en el lenguaje que está en boca de cualquier presidente estadounidense de turno, como "socio". No es raro que para un estadounidense, "amigo" y "socio" sea lo mismo. Los socios de Karzai, el presidente afgano, socios como Gulbudin Hekmatyar o Abu Rasul Sayyaf, se dedican al cultivo y el tráfico de droga, en el que participa gente cercana a Karzai. Su hermano, por ejemplo: Ahmed Wali Karzai. Para que se sepa, Bush Jr. no era un entusiasta de la droga afgana. Obama es más tolerante. El negocio deja 65 mil millones de dólares : 500 millones para los cultivadores, 300 millones para los talibanes que apenas se meten en el negocio. ¿Qué pasa con cerca de 64 mil millones de dólares? No se quedan en Afganistán, ni siquiera entre los barones afganos de la droga. Se convierten en lo que en un curioso lenguaje culinario en boga se llama un "shot" para la economía estadounidense, y en el lavado participan bancos estadounidenses. ¿No sería interesante que Wilkileaks en verdad fuera transparente y terminara de mostrar que no son los países árabes los más criminalizados del mundo?
La heroína afgana suele ser llevada, nótese bien, por la fuerza aérea estadounidense desde Afganistán hasta Camp Bondsteel, una base militar de EU en Kosovo, en los Balcanes. Ahí hay otro "socio": Hacim Thaci, a cargo del gobierno de Kosovo, que se dedica a distribuir la droga hacia Europa, sobre todo, y en parte hacia Estados Unidos. Es uno de los tantos negocios del criminal Thaci, experto en tráfico de órganos arrebatados a serbios (90 mil euros el riñón...), negocio del que sabía la que presidió la Corte penal internacional para la antigua Yugoslavia, la señora Carla del Ponte. Del Ponte nunca se atrevió a meterse con Thaci ni con la mafia kosovar: la señora ha dicho que les tuvo miedo. ¿Por qué no solicitó un bombardeo y punto?¿O el arresto del tipo en un país infestado de tropas internacionales? Le salió más barato a la señora del sexo débil mandar a Milosevic al otro mundo, reconociendo despues irregularidades en el proceso, y de seguro no desconoce que detrás de los kosovares hay mafias e intereses más poderosos aún. Valiente, la dama, en esta época de celebración de las damas: incapaz de parar un lavado de dinero que en tiempos de crisis le vino de maravilla a Estados Unidos. Un "shot" financiero para que los estadounidenses nunca enfrenten lo que le recetan a todo el planeta. Una "inyección de recursos", como lo dicen los economistas de hoy. En las venas abiertas de Estados Unidos.
Desde Afganistán se controla el 93 % del tráfico de heroína en el mundo, y éso deja dinero. El presidente afgano acaba de irles a decir a los rusos que ellos sí son amigos. Parece que otros lo tratan como "amigou" o, para decirlo en el lenguaje que está en boca de cualquier presidente estadounidense de turno, como "socio". No es raro que para un estadounidense, "amigo" y "socio" sea lo mismo. Los socios de Karzai, el presidente afgano, socios como Gulbudin Hekmatyar o Abu Rasul Sayyaf, se dedican al cultivo y el tráfico de droga, en el que participa gente cercana a Karzai. Su hermano, por ejemplo: Ahmed Wali Karzai. Para que se sepa, Bush Jr. no era un entusiasta de la droga afgana. Obama es más tolerante. El negocio deja 65 mil millones de dólares : 500 millones para los cultivadores, 300 millones para los talibanes que apenas se meten en el negocio. ¿Qué pasa con cerca de 64 mil millones de dólares? No se quedan en Afganistán, ni siquiera entre los barones afganos de la droga. Se convierten en lo que en un curioso lenguaje culinario en boga se llama un "shot" para la economía estadounidense, y en el lavado participan bancos estadounidenses. ¿No sería interesante que Wilkileaks en verdad fuera transparente y terminara de mostrar que no son los países árabes los más criminalizados del mundo?
La heroína afgana suele ser llevada, nótese bien, por la fuerza aérea estadounidense desde Afganistán hasta Camp Bondsteel, una base militar de EU en Kosovo, en los Balcanes. Ahí hay otro "socio": Hacim Thaci, a cargo del gobierno de Kosovo, que se dedica a distribuir la droga hacia Europa, sobre todo, y en parte hacia Estados Unidos. Es uno de los tantos negocios del criminal Thaci, experto en tráfico de órganos arrebatados a serbios (90 mil euros el riñón...), negocio del que sabía la que presidió la Corte penal internacional para la antigua Yugoslavia, la señora Carla del Ponte. Del Ponte nunca se atrevió a meterse con Thaci ni con la mafia kosovar: la señora ha dicho que les tuvo miedo. ¿Por qué no solicitó un bombardeo y punto?¿O el arresto del tipo en un país infestado de tropas internacionales? Le salió más barato a la señora del sexo débil mandar a Milosevic al otro mundo, reconociendo despues irregularidades en el proceso, y de seguro no desconoce que detrás de los kosovares hay mafias e intereses más poderosos aún. Valiente, la dama, en esta época de celebración de las damas: incapaz de parar un lavado de dinero que en tiempos de crisis le vino de maravilla a Estados Unidos. Un "shot" financiero para que los estadounidenses nunca enfrenten lo que le recetan a todo el planeta. Una "inyección de recursos", como lo dicen los economistas de hoy. En las venas abiertas de Estados Unidos.
sábado, 22 de enero de 2011
HU, HU, !HUH!
En algún momento de los años '90, en su acelerada rusofobia el estratega "demócrata" estadounidense Zbigniew Brzezinski tuvo la esperanza de que la población china "colonizara" el oriente ruso. Está escrito en un libro, el estadounidense-polaco esperaba que la Federación Rusa se partiera en tres. Hay problemas de subpoblación en el Extremo Oriente ruso, pero Moscú busca remediarlos: en cuanto a los chinos, que al norte de su país son ya sea profesionistas o trabajadores temporales, su número en Rusia se eleva a cerca de medio millón, probablemente (contando los ilegales), aunque la cifra oficial en 2007 no excedía los 320 mil habitantes (en la región extremo-oriental rusa viven cinco millones de rusos).
Hay quien le apostó a China como potencia de "remplazo" frente a Estados Unidos, pero la prensa -de ésa que difunde los chismes de Julian Assange- no ve las cosas así: "China es ya, indiscutiblemente, un sostén del sueño americano". Las democracias antiguas dividían a las personas en dos, ciudadanos y no ciudadanos, es decir, esclavos, y en algún momento la ya fallecida escritora mexicana Elena Garro se preguntó por la ubicación de los esclavos de hoy. ¿No será China? El alucinante sueño americano se sostiene gracias a un país -otro gigante chatarra- que regala su mano de obra, la trata con despotismo muy oriental, tiene a unos 700 millones de campesinos en extrema pobreza, las ciudades más contaminadas del mundo, problemas de tráfico que duran días en vez de horas, unos 40 millones de desempleados vagando en las ciudades costeras, asuntos por el estilo. ¿Le preocupa lo anterior a Occidente? No, Occidente cree nada más en cierto tipo de derechos humanos -los del Nobel Liu Xaobo- y no en el derecho de las multitudes chinas a ser tratadas de modo menos "oriental" y a no vivir en la miseria y en pocilgas, condiciones no muy alejadas de los obreros ingleses durante la primera revolución industrial.
De todos modos, en visita reciente a Estados Unidos, el presidente chino Hu Jintao se comprometió a hacer más por los derechos humanos y la democracia. Además, se comprometió a crear unos 350 mil empleos en Estados Unidos, invirtiendo en esta potencia, y hasta parece que Hu se había leído un discurso de Anders Fogh Rasmussen, el secretario de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, ya que aseguró que se afianzará "el imperio de la ley". ¿Obama? Tiene las cosas claras: "el avance de China es bueno para EU y para el mundo". ¿Se podría decir de otro modo? La explotación es un bálsamo para la ganancia (por ejemplo). China sigue prestándole de lo lindo a EU (es el segundo prestamista después de Japón). En fin, los esclavos de hoy no quieren que se les caiga el mercado que les permite por lo menos gozar de una tasa de arroz, y en cuanto a los cerca de 300 millones de chinos que viven bien, seguramente no quieren oir de maoísmo (tampoco saben de ésto los intelectuales que detectan totalitarismo por doquier y no tienen idea de los desastres que provocó Mao Zedong luego de romper con la Unión Soviética). Más les debe interesar a los ricos de China cómo pasar del consumismo primitivo al consumismo científico.
Es de esperar, como lo espera una antigua reina de belleza venezolana, que no haya conflicto entre las Chinas, la del norte y la del sur. Y que, junto con no emigrar demasiado a Rusia, los chinos dejen de contaminar a lo loco los ríos fronterizos con el territorio ruso. Aunque los teóricos lo busquen, lo que hace China "no tiene nombre".
Hay quien le apostó a China como potencia de "remplazo" frente a Estados Unidos, pero la prensa -de ésa que difunde los chismes de Julian Assange- no ve las cosas así: "China es ya, indiscutiblemente, un sostén del sueño americano". Las democracias antiguas dividían a las personas en dos, ciudadanos y no ciudadanos, es decir, esclavos, y en algún momento la ya fallecida escritora mexicana Elena Garro se preguntó por la ubicación de los esclavos de hoy. ¿No será China? El alucinante sueño americano se sostiene gracias a un país -otro gigante chatarra- que regala su mano de obra, la trata con despotismo muy oriental, tiene a unos 700 millones de campesinos en extrema pobreza, las ciudades más contaminadas del mundo, problemas de tráfico que duran días en vez de horas, unos 40 millones de desempleados vagando en las ciudades costeras, asuntos por el estilo. ¿Le preocupa lo anterior a Occidente? No, Occidente cree nada más en cierto tipo de derechos humanos -los del Nobel Liu Xaobo- y no en el derecho de las multitudes chinas a ser tratadas de modo menos "oriental" y a no vivir en la miseria y en pocilgas, condiciones no muy alejadas de los obreros ingleses durante la primera revolución industrial.
De todos modos, en visita reciente a Estados Unidos, el presidente chino Hu Jintao se comprometió a hacer más por los derechos humanos y la democracia. Además, se comprometió a crear unos 350 mil empleos en Estados Unidos, invirtiendo en esta potencia, y hasta parece que Hu se había leído un discurso de Anders Fogh Rasmussen, el secretario de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, ya que aseguró que se afianzará "el imperio de la ley". ¿Obama? Tiene las cosas claras: "el avance de China es bueno para EU y para el mundo". ¿Se podría decir de otro modo? La explotación es un bálsamo para la ganancia (por ejemplo). China sigue prestándole de lo lindo a EU (es el segundo prestamista después de Japón). En fin, los esclavos de hoy no quieren que se les caiga el mercado que les permite por lo menos gozar de una tasa de arroz, y en cuanto a los cerca de 300 millones de chinos que viven bien, seguramente no quieren oir de maoísmo (tampoco saben de ésto los intelectuales que detectan totalitarismo por doquier y no tienen idea de los desastres que provocó Mao Zedong luego de romper con la Unión Soviética). Más les debe interesar a los ricos de China cómo pasar del consumismo primitivo al consumismo científico.
Es de esperar, como lo espera una antigua reina de belleza venezolana, que no haya conflicto entre las Chinas, la del norte y la del sur. Y que, junto con no emigrar demasiado a Rusia, los chinos dejen de contaminar a lo loco los ríos fronterizos con el territorio ruso. Aunque los teóricos lo busquen, lo que hace China "no tiene nombre".
sábado, 15 de enero de 2011
SI SE PUEDE (YES, WE CAN)
"Avanzamos al futuro juntos trabajando codo a codo con una comunicación cercana. Nuestra amistad y entendimiento es irremplazable e indestructible", dicen dos que prometen seguir siendo "socios". Pero no se trata de un comunicado entre el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, y el Ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov (un hijo del deshielo que ahora pide un escudo antmisiles conjunto entre Rusia y Occidente). No: se trata del comunicado que emitieron la cantante colombiana Shakira y su ahora ex novio argentino De la Rúa para explicar que se separaron. En suma: entre el mundo del espectáculo y el de la política las diferencias ya no son tantas.
La generación de Barack Obama, el presidente estadounidense, el hombre que llegó a la Casa Blanca con un sonoro "sí se puede", está demostrando que la frase no pasa de un eslógan o de algo parecido a un anuncio publicitario que bien podría ser de Viagra o Cialis (el "we", además, no incomodaría a una Lady Gaga aficionada a las poco disimuladas orgías). Sí se puede, pero, fuera de responder a intereses creados, no parece que Obama se haya encargado de gobernar. Tampoco parece que el presidente ruso, Dmitri Medvedev, sepa qué es gobernar. Es imposible saberlo cuando se ha crecido sin tener idea de lo que es un mínimo de autoridad.
Mientras Obama sucumbe a los intereses creados en Estados Unidos y ni siquiera sabe de protocolos, Medvedev no cumple ni parece saber que pudiera hacerlo. Hace poco, a un país miembro de la Organización para el Tratado de Seguridad Colectiva, la OTSC, Bielorrusia, casi le arman una "revolución de colores", pero Medvedev, si bien felicitó al de nuevo presidente bielorruso Alaxander Lukashenko, no se tomó la molestia de denunciar injerencias demostradas, en particular desde Alemania y Polonia. La OTSC no supo qué hacer hace varios meses frente a la crisis en Kirguistán, y Lukashenko por cierto habría metido la pata, respaldando a un depuesto presidente kirguís corrupto. Mientras es imposible hacer cuajar una actuación realmente colectiva en Eurasia, Occidente sigue moviendo sus peones: ahora, con importantes inversiones de la petrolera British Petroleum en Azerbaidján, en la plataforma de Asman-Shafar, lo que a la larga les dará a los anglosajones un mayor derecho de injerencia en la región del Caspio. Cabe hacer notar que otros países de la OTSC tampoco condenaron las demostradas injerencias externas en los disturbios de hace algunas semanas en Moscú. ¿Está fracasando la idea euroasiática? Hasta cierto punto, sí: no se avanzó en ningún eje París-Berlín-Moscú y no hay modo de comprometer a China, pese a la Organización de Cooperación de Shanghai. La partida la va ganando Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, aún si se trata de una superpotencia tan insolvente como la moral de su presidente que sabe decir eslóganes, pero no tiene idea de qué significan.
Por cierto, y contra las ideas de algunos, de la Unión Soviética muchos querían no a la "superpotencia" que en realidad no era, sino al país de los ideales de justicia e igualdad sociales, de solidaridad y al país que quiérase o no tuvo el mérito de ser el que derrocó a la peste nazi. Medvedev ha prometido una campaña más de "desestalinización" sin entender lo que desde Occidente se espera de Rusia: no que tenga una idea cierta de su Historia, sino que renuncie de una buena vez a sus méritos, que se asuma con un pasado supuestamente siniestro y que llegue el día en que plantarse con autoridad frente a intereses creados de fuerza parezca éso, algo siniestro. Por lo mismo muchos rusos no se atreven a plantarle cara al mundo occidental que les prepara justamente lo siniestro. Ya llegará tal vez el momento del aprendizaje. Así se pase por siniestro.
La generación de Barack Obama, el presidente estadounidense, el hombre que llegó a la Casa Blanca con un sonoro "sí se puede", está demostrando que la frase no pasa de un eslógan o de algo parecido a un anuncio publicitario que bien podría ser de Viagra o Cialis (el "we", además, no incomodaría a una Lady Gaga aficionada a las poco disimuladas orgías). Sí se puede, pero, fuera de responder a intereses creados, no parece que Obama se haya encargado de gobernar. Tampoco parece que el presidente ruso, Dmitri Medvedev, sepa qué es gobernar. Es imposible saberlo cuando se ha crecido sin tener idea de lo que es un mínimo de autoridad.
Mientras Obama sucumbe a los intereses creados en Estados Unidos y ni siquiera sabe de protocolos, Medvedev no cumple ni parece saber que pudiera hacerlo. Hace poco, a un país miembro de la Organización para el Tratado de Seguridad Colectiva, la OTSC, Bielorrusia, casi le arman una "revolución de colores", pero Medvedev, si bien felicitó al de nuevo presidente bielorruso Alaxander Lukashenko, no se tomó la molestia de denunciar injerencias demostradas, en particular desde Alemania y Polonia. La OTSC no supo qué hacer hace varios meses frente a la crisis en Kirguistán, y Lukashenko por cierto habría metido la pata, respaldando a un depuesto presidente kirguís corrupto. Mientras es imposible hacer cuajar una actuación realmente colectiva en Eurasia, Occidente sigue moviendo sus peones: ahora, con importantes inversiones de la petrolera British Petroleum en Azerbaidján, en la plataforma de Asman-Shafar, lo que a la larga les dará a los anglosajones un mayor derecho de injerencia en la región del Caspio. Cabe hacer notar que otros países de la OTSC tampoco condenaron las demostradas injerencias externas en los disturbios de hace algunas semanas en Moscú. ¿Está fracasando la idea euroasiática? Hasta cierto punto, sí: no se avanzó en ningún eje París-Berlín-Moscú y no hay modo de comprometer a China, pese a la Organización de Cooperación de Shanghai. La partida la va ganando Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, aún si se trata de una superpotencia tan insolvente como la moral de su presidente que sabe decir eslóganes, pero no tiene idea de qué significan.
Por cierto, y contra las ideas de algunos, de la Unión Soviética muchos querían no a la "superpotencia" que en realidad no era, sino al país de los ideales de justicia e igualdad sociales, de solidaridad y al país que quiérase o no tuvo el mérito de ser el que derrocó a la peste nazi. Medvedev ha prometido una campaña más de "desestalinización" sin entender lo que desde Occidente se espera de Rusia: no que tenga una idea cierta de su Historia, sino que renuncie de una buena vez a sus méritos, que se asuma con un pasado supuestamente siniestro y que llegue el día en que plantarse con autoridad frente a intereses creados de fuerza parezca éso, algo siniestro. Por lo mismo muchos rusos no se atreven a plantarle cara al mundo occidental que les prepara justamente lo siniestro. Ya llegará tal vez el momento del aprendizaje. Así se pase por siniestro.
sábado, 8 de enero de 2011
DMITRI QUIERE A WILLIS
En el mes de diciembre hubo disturbios en Moscú, a raíz de la muerte de un fanático del futbol. Se quiso hacer de esos disturbios un problema "étnico", entre gente originaria del Cáucaso y moscovitas: lo que está probado es que hubo financiamiento exterior, por ejemplo y para variar, del magnate Boris Berezovsky, y provocaciones utilizando twitter y otras redes sociales, en las cuales grandes grupos financieros, como Goldman Sachs, invierten mucho. Las cosas se calmaron (la policía rusa tiene por cierto un Departamento especial de lucha contra la criminalidad étnica) y quedó asentado que, entre otras cosas, no hubo gente de Chechenia en los disturbios. Era una provocación para ver si desde las redes sociales se armaba una "revolución de colores", pero falló, como falló en las manifestaciones de Minsk, la capital bielorrusa, ahora que se reeligió Alexander Lukashenko, que arrestó a los líderes de oposición (algunos de los cuales juegan la carta "étnica") y punto. El problema es que en las condiciones actuales, la revolución de colores la trae Lukashenko en la cabeza, coqueteando alternativamente con Moscú y con las capitales occidentales. La ventaja para Lukashenko es que la economía bielorrusa funciona bien. En cuanto a los provocadores, intentaron lo de siempre: romper cristales y asaltar la sede de gobierno en Minsk, un guión ya muy visto.
Para quien quiera saberlo (lo ha denunciado por ejemplo el ambiguo sitio de voxnr en Internet), Estados Unidos trata de crear los problemas "étnicos" que pueda regando dinero en suburbios de capitales europeas, y habría que saber dinero proveniente de qué actividades. Lo cual no justifica la actitud de algunos inmigrantes: en Francia, por ejemplo, la mayoría de los inmigrantes NO son delincuentes, pero la mayoría de quienes delinquen sí son inmigrantes. De Moscú a París, la carta que juega Estados Unidos es la del Islam.
En estas condiciones, resulta penoso que el presidente ruso, Dmitri Medvedev, con los problemas propios de gran parte su generación (Medvedev nació en 1965), tenga tan poca idea de la autoridad que un día de éstos decida hacer un discurso a la nación rusa en el festival de Viña del Mar, flanqueado por Maná o Franco de Vita. Es decir, Medvedev sabe de rock, ruido y espectáculo, no de investiduras, así que la última fue congraciarse con el saliente gobernador de California, Estados Unidos, Arnold Schwarzenegger, Mr. Universo. Aseguró Medvedev, aficionado a los automóviles de colección, que Rusia tiene mucho que aprender de Estados Unidos. Se refería en parte a Silicon Valley, ya que los rusos buscan asesoría estadounidense para crear un equivalente "high-tec". Pero Medvedev agregó que en lo que Rusia tiene que aprender de Estados Unidos es en materia de corrupción. El presidente ruso declaró ésto mientras Washington y sus aliados le corrompen hasta los alrededores de Moscú, luego de haber corrompido el Caúcaso. Como muchos de su generación, Medvedev cree en el "milagro" estadounidense, en el rock, en los automóviles y en las estrellas de cine (nada más le falta creer en películas de mafiosos); de lo que es gobernar no sabe, la autoridad no la quiere, por principio, y de la realidad escoge nada más lo que le conviene, porque Estados Unidos tiene cada vez menos de envidiable: analfabetas funcionales y drogadictos por doquier, competitividad nula en muchos sectores, salvo excepciones, fraudes contables por sumas astronómicas, cifras económicas maquilladas, una población que no trabaja sino que vive a crédito, violencia y números inauditos de encarcelados, uno no terminaría de describir lo que es esa Roma en decadencia que para muchos es el paraíso. Justamente por estar en decadencia.
Para quien quiera saberlo (lo ha denunciado por ejemplo el ambiguo sitio de voxnr en Internet), Estados Unidos trata de crear los problemas "étnicos" que pueda regando dinero en suburbios de capitales europeas, y habría que saber dinero proveniente de qué actividades. Lo cual no justifica la actitud de algunos inmigrantes: en Francia, por ejemplo, la mayoría de los inmigrantes NO son delincuentes, pero la mayoría de quienes delinquen sí son inmigrantes. De Moscú a París, la carta que juega Estados Unidos es la del Islam.
En estas condiciones, resulta penoso que el presidente ruso, Dmitri Medvedev, con los problemas propios de gran parte su generación (Medvedev nació en 1965), tenga tan poca idea de la autoridad que un día de éstos decida hacer un discurso a la nación rusa en el festival de Viña del Mar, flanqueado por Maná o Franco de Vita. Es decir, Medvedev sabe de rock, ruido y espectáculo, no de investiduras, así que la última fue congraciarse con el saliente gobernador de California, Estados Unidos, Arnold Schwarzenegger, Mr. Universo. Aseguró Medvedev, aficionado a los automóviles de colección, que Rusia tiene mucho que aprender de Estados Unidos. Se refería en parte a Silicon Valley, ya que los rusos buscan asesoría estadounidense para crear un equivalente "high-tec". Pero Medvedev agregó que en lo que Rusia tiene que aprender de Estados Unidos es en materia de corrupción. El presidente ruso declaró ésto mientras Washington y sus aliados le corrompen hasta los alrededores de Moscú, luego de haber corrompido el Caúcaso. Como muchos de su generación, Medvedev cree en el "milagro" estadounidense, en el rock, en los automóviles y en las estrellas de cine (nada más le falta creer en películas de mafiosos); de lo que es gobernar no sabe, la autoridad no la quiere, por principio, y de la realidad escoge nada más lo que le conviene, porque Estados Unidos tiene cada vez menos de envidiable: analfabetas funcionales y drogadictos por doquier, competitividad nula en muchos sectores, salvo excepciones, fraudes contables por sumas astronómicas, cifras económicas maquilladas, una población que no trabaja sino que vive a crédito, violencia y números inauditos de encarcelados, uno no terminaría de describir lo que es esa Roma en decadencia que para muchos es el paraíso. Justamente por estar en decadencia.
sábado, 1 de enero de 2011
DE CADA CUAL Y A CADA CUAL....
En un memorable discurso pronunciado el 18 de diciembre pasado en la Asamblea Nacional cubana, Raul Castro anunció los cambios que están por venir en la isla del Caribe, mientras que Fidel Castro sigue escribiendo y dedicado a buscar el próximo apocalipsis que le garantice al comandante la eternidad y un lugar de primera fila en el otro mundo (que, como se sabe, "es posible"). Cuando estuvo George W. Bush en la Casa Blanca (primero, a raíz de un fraude electoral, por cierto), fue comparado con Hitler y no pocos intelectuales, cubanos incluidos, anunciaron que el fascismo había llegado ya. Este "fascismo etílico" duró cerca de 8 años y desembocó no en la inmortalización de nadie, ni siquiera de Condoleezza Rice (a quien Bush Jr. llamaba jocosamente "arrrooooz"...), sino en otro pronóstico intelectual errado: el regreso del keynesianismo con Obama. Ahora, Fidel Castro considera que el Tea Party tiene "ideas fascistas", en cuyo caso el siguiente sería "fascismo maternal", o Big Mother, encarnado por Sarah Palin, nacida en 1964.
Mientras Fidel se sirve para él solito la trascendencia en la Tierra, Raul Castro ha decidido sacudir a Cuba con palabras que tienen el buen sabor de la franqueza: aunque ya lo habían señalado antes otros funcionarios, el menor del dúo Castro volvió a insistir en que el paternalismo, el igualitarismo y el idealismo son hoy trabas para sacar adelante a la Mayor de las Antillas. Vistas así las cosas, el socialismo no es asunto de buenas intenciones, ni de fabricar al Hombre Nuevo de un día para otro, ni de un muy criticado voluntarismo.
Estas palabras de Raul Castro fueron impactantes: nótese bien, es preferible discrepar a "la falsa unanimidad basada en la simulación y el oportunismo", que a fin de cuentas es lo que se fabrica en Occidente a nombre del tan llevado y traido "consenso". No: Raul Castro quiere que se discrepe, siempre y cuando se haga bien y con respeto, pero que se discrepe. ¿Cuántas voces discrepan o saben qué es discrepar en Estados Unidos?
Raul Castro dijo sin tapujos que el cubano no tiene cultura económica. Quiere decir que no le importa gastar ni saber de dónde viene el gasto o de dónde sale: el Estado de Bienestar cubano, junto con garantizar lo elemental para todos, lo que es obligación de todo Estado, acostumbró al cubano a no preguntarse por el origen de los recursos y recreó la mentalidad del "asistido" siempre en busca de quién lo mantenga. Hoy, Raul Castro ha hecho un llamado a introducir ciertas relaciones de mercado no para seguir siendo un colectivo de "mantenidos" gozando del consumo, como las clases acomodadas de Occidente, sino un país en el cual la gente sepa lo que es el ahorro y la eficiencia. Buen síntoma, la productividad del trabajo ha comenzado a mejorar y lo ha hecho en relación con el salario medio.
Desde hace algún tiempo, algunos intelectuales han venido advirtiendo contra la mentalidad "neocolonial" que se ha instalado en parte de la propia intelectualidad: de hecho, por sus temas, algunas publicaciones cubanas parecen hechas en Occidente. No: lo que se pide es dejar de copiar y, como lo ha dicho la intelectual Graziella Pogolotti, tener confianza en el esfuerzo propio, lo que se debe inculcar a los jóvenes. Pogolotti hizo hace algunos meses un llamado a una apertura auténtica en la información, para ir más allá de lo oficial, de la crítica al Imperio y las loas a Hugo Chávez, y conocer lo que pasa en el mundo.
Es posible pensar que, a diferencia del pasado, no se trata de optar entre el estímulo material y el moral. Si cada cual debe recibir según sus necesidades, pero tambiémn de cada cual según su capacidad, el estímulo material bien puede acompañar una conducta moral aprobable, que no sea puro idealismo y que se pruebe en hechos. Hechos como los que muy recientemente recordara el político cubano Ricardo Alarcón: medio siglo de una Cuba capaz de ser solidaria en medio de las dificultades y el acoso, medio siglo de generosidad (que en el fondo está también en Fidel Castro)...¿Funcionará el premio al mérito? Mucho se juega -lo señaló Pogolotti en su momento- en un relevo generacional que es muy difícil, porque hay una generación de cuadros "perdida" a raíz de lo que sucedió durante el llamado "periodo especial", y seguramente no es fácil que surjan los mejor capacitados de entre oportunistas, simuladores y quienes creen que todo les es debido. ¿De dónde saldrán los cuadros? No seguramente del fidelismo que busca héroes de guerra, cuando lo que se requiere es honorabilidad y firmeza en tiempos de paz.
Mientras Fidel se sirve para él solito la trascendencia en la Tierra, Raul Castro ha decidido sacudir a Cuba con palabras que tienen el buen sabor de la franqueza: aunque ya lo habían señalado antes otros funcionarios, el menor del dúo Castro volvió a insistir en que el paternalismo, el igualitarismo y el idealismo son hoy trabas para sacar adelante a la Mayor de las Antillas. Vistas así las cosas, el socialismo no es asunto de buenas intenciones, ni de fabricar al Hombre Nuevo de un día para otro, ni de un muy criticado voluntarismo.
Estas palabras de Raul Castro fueron impactantes: nótese bien, es preferible discrepar a "la falsa unanimidad basada en la simulación y el oportunismo", que a fin de cuentas es lo que se fabrica en Occidente a nombre del tan llevado y traido "consenso". No: Raul Castro quiere que se discrepe, siempre y cuando se haga bien y con respeto, pero que se discrepe. ¿Cuántas voces discrepan o saben qué es discrepar en Estados Unidos?
Raul Castro dijo sin tapujos que el cubano no tiene cultura económica. Quiere decir que no le importa gastar ni saber de dónde viene el gasto o de dónde sale: el Estado de Bienestar cubano, junto con garantizar lo elemental para todos, lo que es obligación de todo Estado, acostumbró al cubano a no preguntarse por el origen de los recursos y recreó la mentalidad del "asistido" siempre en busca de quién lo mantenga. Hoy, Raul Castro ha hecho un llamado a introducir ciertas relaciones de mercado no para seguir siendo un colectivo de "mantenidos" gozando del consumo, como las clases acomodadas de Occidente, sino un país en el cual la gente sepa lo que es el ahorro y la eficiencia. Buen síntoma, la productividad del trabajo ha comenzado a mejorar y lo ha hecho en relación con el salario medio.
Desde hace algún tiempo, algunos intelectuales han venido advirtiendo contra la mentalidad "neocolonial" que se ha instalado en parte de la propia intelectualidad: de hecho, por sus temas, algunas publicaciones cubanas parecen hechas en Occidente. No: lo que se pide es dejar de copiar y, como lo ha dicho la intelectual Graziella Pogolotti, tener confianza en el esfuerzo propio, lo que se debe inculcar a los jóvenes. Pogolotti hizo hace algunos meses un llamado a una apertura auténtica en la información, para ir más allá de lo oficial, de la crítica al Imperio y las loas a Hugo Chávez, y conocer lo que pasa en el mundo.
Es posible pensar que, a diferencia del pasado, no se trata de optar entre el estímulo material y el moral. Si cada cual debe recibir según sus necesidades, pero tambiémn de cada cual según su capacidad, el estímulo material bien puede acompañar una conducta moral aprobable, que no sea puro idealismo y que se pruebe en hechos. Hechos como los que muy recientemente recordara el político cubano Ricardo Alarcón: medio siglo de una Cuba capaz de ser solidaria en medio de las dificultades y el acoso, medio siglo de generosidad (que en el fondo está también en Fidel Castro)...¿Funcionará el premio al mérito? Mucho se juega -lo señaló Pogolotti en su momento- en un relevo generacional que es muy difícil, porque hay una generación de cuadros "perdida" a raíz de lo que sucedió durante el llamado "periodo especial", y seguramente no es fácil que surjan los mejor capacitados de entre oportunistas, simuladores y quienes creen que todo les es debido. ¿De dónde saldrán los cuadros? No seguramente del fidelismo que busca héroes de guerra, cuando lo que se requiere es honorabilidad y firmeza en tiempos de paz.
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