Delante de uno de los dueños de la Casa Meyer, quien cree que Estados Unidos es realmente un Estado nación muy digno de este nombre, un ex gobernador del estado mexicano de Tabasco alertaba hace algún tiempo sobre el hecho de que, detrás de ciertas palabras, mucha gente no pone hoy ideas, sino imágenes. La nación quiere decir a lo sumo Lucerito o Chicharito, y el Estado es un gobierno donde "todos ellos son iguales", aunque harían mejor en soltar para que "haya dinero". Como "ellos" son todos iguales, hay una coartada para desentenderse de los asuntos públicos, que no son de nadie: ni de ellos, que agarran del Estado lo que pueden sin devolver, ni de "nosotros", que tampoco nos damos por enterados de que existe la República.
El incivismo que reina en México no es tan solo producto del atraso. Es imitación del más completo incivismo que rige en Estados Unidos, un país sin ningún "capital social", según lo sugiere el ensayista y escritor Morris Berman. La razón es sencilla: ningún particular invierte en el espacio público porque "no reditúa" (siempre hay alguien que se lleva lo mío), y sucede más bien que el político, que "no sirve para nada" se queda con "nuestros impuestos". ¿Todos a sus puestos? No: todos a sus casas. El estadounidense no es ningún ser pacífico: basta con ver la violencia en las escuelas o la facilidad para la venta de armas. En nombre de sus derechos, el estadounidense es el primero en insultar al que se deje ("stupid!") y en salir a la calle con el mismo principio del mexicano promedio: "chinga antes de que te chinguen". Por lo demás, si esta batalla campal que es la sociedad estadounidense se sostiene, no es por sus padres fundadores, sino por el dinero saqueado en buena parte del planeta. Así, el incivismo es perfectamente posible mientras "hay dinero". Fuera de ésto, el estadounidense no sabe qué es una nación, ni le importa (¿cuántos alumnos estadounidenses ubican a su propio país en un mapa?), como no sabe qué es el Estado, salvo para recibir algo de él.
Darse el lujo del incivismo en México es más preocupante y algunos analistas consideran que la República se acabó, con la diferencia de que a México, tener "cosa pública" e instituciones le costó más que a los estadounidenses. El candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador buscó en dos ocasiones recuperar el civismo en México: difundiendo la Cartilla Moral de Alfonso Reyes, primero, y llamando después a organizarse para una "regeneración nacional". Nadie, mucho menos entre los decentes que "no quieren a los políticos", le hizo caso al tabasqueño, ni siquiera entre sus correligionarios, incapaces de civismo y reducidos a una mezcla de activismo a la antiguita y "performance" -lamentable ante la reforma energética.
Todo consistió en reducir la seriedad del candidato a una frivolidad "de mucho mundo". Si a Jesusa y Liliana les preguntan por un ideario, se pondrán a cantar, como en un video (Maestra Vida) hecho bochornosamente para Telesur:
-pélame la papa, le dije al Papa...
Finísimas personas: como cualquier gringo promedio, estiman que "darse licencias" es marca de estatus. Parece que El Hábito hace al monje. Pobre candidato, tan lejos de la Diosa Razón y tan cerca de Estados Unidos y sus "intelectuales libres asociados".
Mi lista de blogs
miércoles, 18 de diciembre de 2013
martes, 17 de diciembre de 2013
¿POPULISMO? !POS ME SALTO!
Morris Berman, escritor y ensayista estadounidense, sostiene que el promedio de sus compatriotas no sabe qué es pensar, ni tiene prisa por enterarse. Al contrario, ahora la ignorancia es muestra de estatus, puesto que de ideas o de política nada más se ocupan los tontos de candileja -idealistas- o quienes están "para servirnos", puesto que "para éso les pagamos" (no mucho, por cierto). Más allá de su muy voluntario idiotismo, el estadounidense promedio de lo único que está enterado es de la cantinela sobre "sus derechos". Estos se han convertido en el modo de justificar el ir por el mundo agarrando -en contante y sonante, o de perdida, a crédito- sin dar nada (la vida en rosa es la subsidiada, así que "posmesalto", lo mismo que el político oficialista con la Constitución: ¿el artículo 27? "Posmesalto"). Para que ésto funcione, lo único que se necesita es que haya una "derrama". Dinero para todos, gratis: !ya!
Lo que mejor han logrado los tres grandes países del populismo -rebajado a demagogia-, México, Argentina y Brasil, es clonar a la clase media estadounidense, en versión "clase C" o nuevo rico mexicano. Parte del truquito consiste en hacer creer que mercado interno es lo mismo que mercado nacional, como si estuviéramos todavía en los pocos años nacionalistas -muy pocos- posteriores a 1945, cuando había de los dos mercados, con producción nacional y también transnacional, incluso en México. Así que, para ser emergentes" y "persistir", nada mejor que reactivar el mercado interno incentivando la inversión extranjera en todo, desde la soja hasta el petróleo: si el estadounidense cree que la riqueza la crean los ricos (por lo que Obama los salvó primero a ellos en 2008), el subdesarrollado, en nombre de la globalización, cree que la riqueza la crean las empresas transnacionales. Lo que nos queda es convertirnos en qataríes: "promotores" o "gestores" (sponsors) de la entrega de todo para que haya derrama, claro, para unos bastante más que para otros. Esta visión del mundo, basada en el consumo y la renta, considera que el trabajo es un costo -si menor, mejor. El trabajo no crea riqueza: crea problemas, con los sindicatos, por ejemplo.
En Argentina, que no le pide gran cosa a México en materia de corrupción, los marginales ya aprendieron la lección: si arriba se vale, abajo también, así que a saquear, en Córdoba, por ejemplo. La policía argentina, a veces, no cree en algo muy distinto: si se vale arriba y abajo, pues en medio también, así que a asociarse con delincuentes y narcotraficantes para cobrar por "administrar" el problema sin resolverlo, exactamente lo que hace Estados Unidos por el planeta. Como se entenderá, a este ritmo sin duda alcanza para todos. Brasil, por su parte, está a la espera de la derrama futbolera, otra fuente de ingresos desde el exterior (así como México vive de remesas, turismo, inversión extranjera y pronto tendrá una nueva actividad foránea, la petrolera). En todos estos países, el "ciudadano" promedio -el que tiene derechos y decide qué le gusta y qué no, según le oferten, ya que el cliente siempre tiene la razón- está como el de Estados Unidos: calcula sin pensar en nada, o creyendo incluso que pensar, la verdad, es arriesgadísimo, por lo que, vaya, es mejor "persistir". ¿Qué, los condenados de la tierra en Córdoba quieren un BlackBerry, una Tablet, una pantalla LCD y ropa de marca? Pues bien, desde la izquierda y con tal de "persistir", no critiquemos al ladrón de arriba: afirmemos que, después de todo, el de abajo "también tiene derecho". ¿Por qué no habría de quererlo?
Obama ya dijo que, lo que es "Dilma" (con este modito de tutearnos que es todo un manoseo) puede "venir cuando ella quiera". Tampoco es la carapintada de la Casa Rosada quien va a desafiar a la chatarrización estadounidense. Lo que es más, la especialidad de Brasil y Argentina es convertir en Verbo y gesto (y chatarra) cualquier intento -del presidente Rafael Correa, de Ecuador, por ejemplo- por concretar la integración latinoamericana, de tal modo que se pierda en palabrería. Aunque el sinverguenza diga otra cosa, nada tienen que ver estos populismos -Evita es Bebita, che, decíme "Beba Perón"- con los que alguna vez crearon soberanía nacional en los hechos.
Si alguien cree que Estados Unidos se siente en aprietos con los tres grandes de "Nuestra América", no. Ni ante las izquierdas hay temor: difícilmente teme el imperio que Jesusa, Elenita y el espíritu de Monsi lo vayan a poner en jaque. Todo empieza más bien a parecerse a una gigantesca República Amorosa donde se vale cualquier manoseo, torteo o como se quiera llamar, que formas más vulgares las hay.
Lo que mejor han logrado los tres grandes países del populismo -rebajado a demagogia-, México, Argentina y Brasil, es clonar a la clase media estadounidense, en versión "clase C" o nuevo rico mexicano. Parte del truquito consiste en hacer creer que mercado interno es lo mismo que mercado nacional, como si estuviéramos todavía en los pocos años nacionalistas -muy pocos- posteriores a 1945, cuando había de los dos mercados, con producción nacional y también transnacional, incluso en México. Así que, para ser emergentes" y "persistir", nada mejor que reactivar el mercado interno incentivando la inversión extranjera en todo, desde la soja hasta el petróleo: si el estadounidense cree que la riqueza la crean los ricos (por lo que Obama los salvó primero a ellos en 2008), el subdesarrollado, en nombre de la globalización, cree que la riqueza la crean las empresas transnacionales. Lo que nos queda es convertirnos en qataríes: "promotores" o "gestores" (sponsors) de la entrega de todo para que haya derrama, claro, para unos bastante más que para otros. Esta visión del mundo, basada en el consumo y la renta, considera que el trabajo es un costo -si menor, mejor. El trabajo no crea riqueza: crea problemas, con los sindicatos, por ejemplo.
En Argentina, que no le pide gran cosa a México en materia de corrupción, los marginales ya aprendieron la lección: si arriba se vale, abajo también, así que a saquear, en Córdoba, por ejemplo. La policía argentina, a veces, no cree en algo muy distinto: si se vale arriba y abajo, pues en medio también, así que a asociarse con delincuentes y narcotraficantes para cobrar por "administrar" el problema sin resolverlo, exactamente lo que hace Estados Unidos por el planeta. Como se entenderá, a este ritmo sin duda alcanza para todos. Brasil, por su parte, está a la espera de la derrama futbolera, otra fuente de ingresos desde el exterior (así como México vive de remesas, turismo, inversión extranjera y pronto tendrá una nueva actividad foránea, la petrolera). En todos estos países, el "ciudadano" promedio -el que tiene derechos y decide qué le gusta y qué no, según le oferten, ya que el cliente siempre tiene la razón- está como el de Estados Unidos: calcula sin pensar en nada, o creyendo incluso que pensar, la verdad, es arriesgadísimo, por lo que, vaya, es mejor "persistir". ¿Qué, los condenados de la tierra en Córdoba quieren un BlackBerry, una Tablet, una pantalla LCD y ropa de marca? Pues bien, desde la izquierda y con tal de "persistir", no critiquemos al ladrón de arriba: afirmemos que, después de todo, el de abajo "también tiene derecho". ¿Por qué no habría de quererlo?
Obama ya dijo que, lo que es "Dilma" (con este modito de tutearnos que es todo un manoseo) puede "venir cuando ella quiera". Tampoco es la carapintada de la Casa Rosada quien va a desafiar a la chatarrización estadounidense. Lo que es más, la especialidad de Brasil y Argentina es convertir en Verbo y gesto (y chatarra) cualquier intento -del presidente Rafael Correa, de Ecuador, por ejemplo- por concretar la integración latinoamericana, de tal modo que se pierda en palabrería. Aunque el sinverguenza diga otra cosa, nada tienen que ver estos populismos -Evita es Bebita, che, decíme "Beba Perón"- con los que alguna vez crearon soberanía nacional en los hechos.
Si alguien cree que Estados Unidos se siente en aprietos con los tres grandes de "Nuestra América", no. Ni ante las izquierdas hay temor: difícilmente teme el imperio que Jesusa, Elenita y el espíritu de Monsi lo vayan a poner en jaque. Todo empieza más bien a parecerse a una gigantesca República Amorosa donde se vale cualquier manoseo, torteo o como se quiera llamar, que formas más vulgares las hay.
sábado, 14 de diciembre de 2013
ALL YOU NEED IS LOVE
La vida es bella.
El presidente estadounidense, Barack Obama, ya había tenido un gran logro al conseguir que Siria destruya su arsenal químico, como lo ha venido haciendo. Por este solo hecho, Obama debió recibir algún nuevo premio, por promover la destrucción de las armas de destrucción masiva de los demás.
Al poco rato, Obama se anotó otro tanto. El 24 de noviembre se firmó un acuerdo en Ginebra entre Irán y el grupo 5 más 1. Por este acuerdo, Irán renuncia -transitoriamente al menos- a cualquier potencial nuclear (al uranio enriquecido al 20 %, a la construcción de la central de Arak y a la técnica de enriquecimiento). Irán deja de aparecer como una amenaza, aunque el alcance de ésta nunca se haya clarificado. Como sea, Obama merecía otro premio, así tenga ya un Nobel de la Paz. El presidente estadounidense demostró hasta qué punto es hábil para acabar con el potencial de destrucción masiva de los demás, incluso cuando no es tal.
En los funerales del líder sudafricano, Nelson Mandela, Obama tuvo otro gesto audaz, el de saludar al líder cubano Raúl Castro (aunque éste dijo que es lo mínimo que puede hacerse entre gente civilizada). Lo mejor, sin embargo, es que al elogiar al difunto Mandela el presidente estadounidense haya dicho, primero, que no podía imaginar su vida sin aquél, y segundo, que el ideal de un "mundo sin conflictos", y con "justicia y paz", sigue vigente. El Premio Nobel de la Paz para Obama ya está surtiendo efecto.
De hecho, Obama, con mucho amor, ha desactivado muchos conflictos, sobre todo los que vienen de la existencia de otros. El presidente estadounidense se ha mostrado como lo que es, un adalid de la no-violencia -la de los demás. Siria e Irán se pueden ir desarmando "de a poquito", y además Washington puede utilizar el nombre de Mandela y el anhelo de paz para desactivar cualquier forma de oposición. Tranquilos todos. No nos pongamos mal. Si Washington pide amor, démosle amor.
Oremos.
El presidente estadounidense, Barack Obama, ya había tenido un gran logro al conseguir que Siria destruya su arsenal químico, como lo ha venido haciendo. Por este solo hecho, Obama debió recibir algún nuevo premio, por promover la destrucción de las armas de destrucción masiva de los demás.
Al poco rato, Obama se anotó otro tanto. El 24 de noviembre se firmó un acuerdo en Ginebra entre Irán y el grupo 5 más 1. Por este acuerdo, Irán renuncia -transitoriamente al menos- a cualquier potencial nuclear (al uranio enriquecido al 20 %, a la construcción de la central de Arak y a la técnica de enriquecimiento). Irán deja de aparecer como una amenaza, aunque el alcance de ésta nunca se haya clarificado. Como sea, Obama merecía otro premio, así tenga ya un Nobel de la Paz. El presidente estadounidense demostró hasta qué punto es hábil para acabar con el potencial de destrucción masiva de los demás, incluso cuando no es tal.
En los funerales del líder sudafricano, Nelson Mandela, Obama tuvo otro gesto audaz, el de saludar al líder cubano Raúl Castro (aunque éste dijo que es lo mínimo que puede hacerse entre gente civilizada). Lo mejor, sin embargo, es que al elogiar al difunto Mandela el presidente estadounidense haya dicho, primero, que no podía imaginar su vida sin aquél, y segundo, que el ideal de un "mundo sin conflictos", y con "justicia y paz", sigue vigente. El Premio Nobel de la Paz para Obama ya está surtiendo efecto.
De hecho, Obama, con mucho amor, ha desactivado muchos conflictos, sobre todo los que vienen de la existencia de otros. El presidente estadounidense se ha mostrado como lo que es, un adalid de la no-violencia -la de los demás. Siria e Irán se pueden ir desarmando "de a poquito", y además Washington puede utilizar el nombre de Mandela y el anhelo de paz para desactivar cualquier forma de oposición. Tranquilos todos. No nos pongamos mal. Si Washington pide amor, démosle amor.
Oremos.
lunes, 9 de diciembre de 2013
UCRANIA: FIESTA FOREVER (ALL NIGHT LONG...)
Como hay libertad de expresión, en las calles de Kíev, capital ucraniana, cualquiera puede hacer cualquier cosa. Y sobre el asunto, cualquiera puede también escribir cualquier cosa.
Así que hace algunos días, en las protestas callejeras en Kíev se apersonó el ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, y lo mismo hizo el secretario general de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa, Lambert Zannier. Como lo sugirió el primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, habría que ver qué sucede si en alguna manifestación en Alemania se aparece Serguei Lavrov, ministro ruso de Exteriores. Medvedev dijo que fue "intromisión en asuntos internos", pero tal vez no: ahora, para un alemán, estar en Kíev es "sentirse en casa". Es lo bonito.
A su vez, la portavoz del departamento estadounidense de Estado, Victoria Nuland, dijo que si el gobierno ucraniano no cumple con "las expectativas del pueblo", habrá "caos y violencia". Según este "pueblo" -incluyendo a grupos neonazis-, el gobierno ucraniano debe renunciar.
De pasada, así como el diario francés "Libération" se refirió a la "oferta soviética" cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, lanzó meses atrás una iniciativa en Siria, una periodista argenmex se refirió al presidente ucraniano actual, Viktor Yanukovich, como "prosoviético".
Cedes a mis chantajes o eres "soviético", aunque no exista la Unión Soviética. Bueno: aparte los aguafiestas que nunca faltan, la fiesta está padre...
El presidente ucraniano se metió en su país de gorrón, !qué caray con este hombre!...¿No podrían llamar al cadenero?
Así que hace algunos días, en las protestas callejeras en Kíev se apersonó el ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, y lo mismo hizo el secretario general de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa, Lambert Zannier. Como lo sugirió el primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, habría que ver qué sucede si en alguna manifestación en Alemania se aparece Serguei Lavrov, ministro ruso de Exteriores. Medvedev dijo que fue "intromisión en asuntos internos", pero tal vez no: ahora, para un alemán, estar en Kíev es "sentirse en casa". Es lo bonito.
A su vez, la portavoz del departamento estadounidense de Estado, Victoria Nuland, dijo que si el gobierno ucraniano no cumple con "las expectativas del pueblo", habrá "caos y violencia". Según este "pueblo" -incluyendo a grupos neonazis-, el gobierno ucraniano debe renunciar.
De pasada, así como el diario francés "Libération" se refirió a la "oferta soviética" cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, lanzó meses atrás una iniciativa en Siria, una periodista argenmex se refirió al presidente ucraniano actual, Viktor Yanukovich, como "prosoviético".
Cedes a mis chantajes o eres "soviético", aunque no exista la Unión Soviética. Bueno: aparte los aguafiestas que nunca faltan, la fiesta está padre...
El presidente ucraniano se metió en su país de gorrón, !qué caray con este hombre!...¿No podrían llamar al cadenero?
viernes, 6 de diciembre de 2013
¿RUSIA? ALL I WANNA DO IS HAVE SOME FUN...
Para demostrar que no es "autoritario", el presidente ruso, Vladimir Putin, debería dejar en libertad a las punketas de Pussy Riot y también, por qué no, al hombre de negocios Mijaíl Jodorkovski. Entretanto, la extrema izquierda callejera y de café considera que el de Putin es un régimen mafioso y autoritario.
Resulta que la principal conexión entre los oligarcas y la mafia debía buscarse en la figura de Boris Berezovski, un magnate ruso que terminó refugiado en Londres y falleció en el año 2013. Fue el periodista estadounidense de origen ruso, Paul Klebnikov, quien descubrió estas conexiones, al trabajar aquél para la revista "Forbes". Algunas de las pistas de Klebnikov llevaban también a la mafia chechena. Descubrir todo ésto le costó la vida al periodista, quien consideraba a Berezovski una figura clave. Este magnate -acusado de fraude, desfalco y lavado de dinero, entre otros países en Brasil, no nada más en Rusia-nunca ocultó su anhelo de derrocar a Putin. Así, resulta que fue el Reino Unido el que protegió a uno de los principales mafiosos rusos, con tal de hacerle la vida difícil a Putin.
Jodorkovski, por su parte, estuvo a punto de despeñar a Rusia buscando la fusión de la compañía Yukos -un gigante del petróleo- con las empresas transnacionales Exxon y Chevron, lo que habría puesto el principal recurso energético ruso en manos de texanos -y hasta de los intereses de los Bush, puesto que el ascenso de Jodorkovski se produjo en los años '90. Asimismo, Jodorkovski estaba en conexión con la casa de negocios de los Rothschild. El magnate ruso no recibió ninguna sanción de gravedad, aunque puso en riesgo la seguridad de Rusia.
Los hombres de negocios occidentales, congruentes, han acusado a Putin de "autoritario" por el modo de tratar a Jodorkovski -intercedieron por él desde Obama hasta la Merkel-, y Putin es "mafioso" aunque pareciera que, en el peor de los casos, no es del "grupo" Berezovski que armó golpes como el segundo de Chechenia. En suma: suponiendo que Putin sea un hijo de puta, parece que incomoda porque no es "nuestro hijo de puta".
La extrema izquierda hace el caldo gordo por su "idea" de la libertad. Al fin y al cabo, hemos invertido para que nuestros hijos tengan lo mejor, les hemos dado crédito y los hemos asegurado para que hagan lo que les da "su regalada gana", desde una tocada punk en una iglesia hasta shows "artísticos al desnudo" delante del Kremlin y otras provocaciones que están permitidas en la casa del vecino, aunque no en la nuestra. Así que es autoritario quien nos impide ser mafiosos, comprar el país y oir rock en un templo, mientras que, claro, los del Bien somos "nosotros los light". ¿ves?
Resulta que la principal conexión entre los oligarcas y la mafia debía buscarse en la figura de Boris Berezovski, un magnate ruso que terminó refugiado en Londres y falleció en el año 2013. Fue el periodista estadounidense de origen ruso, Paul Klebnikov, quien descubrió estas conexiones, al trabajar aquél para la revista "Forbes". Algunas de las pistas de Klebnikov llevaban también a la mafia chechena. Descubrir todo ésto le costó la vida al periodista, quien consideraba a Berezovski una figura clave. Este magnate -acusado de fraude, desfalco y lavado de dinero, entre otros países en Brasil, no nada más en Rusia-nunca ocultó su anhelo de derrocar a Putin. Así, resulta que fue el Reino Unido el que protegió a uno de los principales mafiosos rusos, con tal de hacerle la vida difícil a Putin.
Jodorkovski, por su parte, estuvo a punto de despeñar a Rusia buscando la fusión de la compañía Yukos -un gigante del petróleo- con las empresas transnacionales Exxon y Chevron, lo que habría puesto el principal recurso energético ruso en manos de texanos -y hasta de los intereses de los Bush, puesto que el ascenso de Jodorkovski se produjo en los años '90. Asimismo, Jodorkovski estaba en conexión con la casa de negocios de los Rothschild. El magnate ruso no recibió ninguna sanción de gravedad, aunque puso en riesgo la seguridad de Rusia.
Los hombres de negocios occidentales, congruentes, han acusado a Putin de "autoritario" por el modo de tratar a Jodorkovski -intercedieron por él desde Obama hasta la Merkel-, y Putin es "mafioso" aunque pareciera que, en el peor de los casos, no es del "grupo" Berezovski que armó golpes como el segundo de Chechenia. En suma: suponiendo que Putin sea un hijo de puta, parece que incomoda porque no es "nuestro hijo de puta".
La extrema izquierda hace el caldo gordo por su "idea" de la libertad. Al fin y al cabo, hemos invertido para que nuestros hijos tengan lo mejor, les hemos dado crédito y los hemos asegurado para que hagan lo que les da "su regalada gana", desde una tocada punk en una iglesia hasta shows "artísticos al desnudo" delante del Kremlin y otras provocaciones que están permitidas en la casa del vecino, aunque no en la nuestra. Así que es autoritario quien nos impide ser mafiosos, comprar el país y oir rock en un templo, mientras que, claro, los del Bien somos "nosotros los light". ¿ves?
miércoles, 4 de diciembre de 2013
¿UCRANIA? LIKE A VIRGIN...
Los ricos están en la calle.
Cuando estalló la "primavera árabe", pocos repararon en los intereses que estaban en juego. Si el movimiento es espontáneo, nadie busca intereses. Así, los adalides de los pueblos en flor no vieron -y luego no quisieron ver- que en Libia y Siria la calle se convirtió en el mejor aliado de países ricos como Arabia Saudita y Qatar, e incluso de Estados Unidos y sus "socios y amigos", como se estila decir cuando se confunde el mundo con un corporativo. En Egipto y Túnez, la calle también fue la aliada religiosa de una parte de los ricos en busca de poder.
Ahora, es en Ucrania donde los ricos están en la calle, y los jóvenes manifestantes en cosas mundanas, lo que merece toda la atención (si para llamar aún más la atención rompen algo, pues mejor). Entre las agrupaciones que presionan al gobierno ucraniano actual está Bat'kivshchyna (Patria), de Yulia Timoshenko, en la cárcel bajo cargos no del todo claros. La Unión Europea puso condiciones para el acuerdo con Ucrania: entre ellas, la liberación de Timoshenko, considerada "presa política". Timoshenko tiene a su favor ser mujer, bella y ucraniana, una mezcla como para invertir en ella o para hacer turismo político. Además, Timoshenko fue lideresa de la "Revolución Naranja", un movimiento callejero que logró llamarse como si fuera un grupo de rock.
En los años '90, Timoshenko ascendió protegida por el entonces primer ministro ucraniano Pavel Lazarenko, quien entre 1996 y 1997 aprovechó su cargo para dar contratos a compañías privadas a cambio del 50 % de los beneficios y del control de las empresas. El dinero conseguido de este modo iba a parar a Estados Unidos, donde Lazarenko intentó luego refugiarse. Con la cantidad de cargos criminales y por lavado que tenía en contra, Lazarenko terminó preso en Estados Unidos. Sin embargo, Timoshenko ya había logrado pasar de pequeña empresaria a dueña de Sistemas Energéticos Unidos de Ucrania, un monopolio que le valió a esta dama ser llamada "reina del gas" o "princesa del gas". Luego de saldar cuentas con el gigante ruso Gazprom, de manera dudosa (con compromisos secretos y pactos poco transparentes), la lideresa se convirtió en obstáculo para otro grupo, "político-empresarial", "los de Donetsk", enfrentados a los "todopoderosos de Dnepropetrovsk", ciudad natal de Timoshenko, por cierto que dama cercana al magnate George Soros.
La congruencia de la gente adinerada está en ver por los suyos, los oligarcas pro-occidentales de Ucrania, haciéndolos pasar por héroes y mártires. Es un poco menos congruente que las buenas conciencias de los pueblos en flor se encuentren con cierta frecuencia -y hasta con aspiración a ser clientes VIP- del lado del gran negocio, pero en nombre de la calle. Pero sucede cuando se cree que las cosas deben hacerse "con el corazón".
Cuando estalló la "primavera árabe", pocos repararon en los intereses que estaban en juego. Si el movimiento es espontáneo, nadie busca intereses. Así, los adalides de los pueblos en flor no vieron -y luego no quisieron ver- que en Libia y Siria la calle se convirtió en el mejor aliado de países ricos como Arabia Saudita y Qatar, e incluso de Estados Unidos y sus "socios y amigos", como se estila decir cuando se confunde el mundo con un corporativo. En Egipto y Túnez, la calle también fue la aliada religiosa de una parte de los ricos en busca de poder.
Ahora, es en Ucrania donde los ricos están en la calle, y los jóvenes manifestantes en cosas mundanas, lo que merece toda la atención (si para llamar aún más la atención rompen algo, pues mejor). Entre las agrupaciones que presionan al gobierno ucraniano actual está Bat'kivshchyna (Patria), de Yulia Timoshenko, en la cárcel bajo cargos no del todo claros. La Unión Europea puso condiciones para el acuerdo con Ucrania: entre ellas, la liberación de Timoshenko, considerada "presa política". Timoshenko tiene a su favor ser mujer, bella y ucraniana, una mezcla como para invertir en ella o para hacer turismo político. Además, Timoshenko fue lideresa de la "Revolución Naranja", un movimiento callejero que logró llamarse como si fuera un grupo de rock.
En los años '90, Timoshenko ascendió protegida por el entonces primer ministro ucraniano Pavel Lazarenko, quien entre 1996 y 1997 aprovechó su cargo para dar contratos a compañías privadas a cambio del 50 % de los beneficios y del control de las empresas. El dinero conseguido de este modo iba a parar a Estados Unidos, donde Lazarenko intentó luego refugiarse. Con la cantidad de cargos criminales y por lavado que tenía en contra, Lazarenko terminó preso en Estados Unidos. Sin embargo, Timoshenko ya había logrado pasar de pequeña empresaria a dueña de Sistemas Energéticos Unidos de Ucrania, un monopolio que le valió a esta dama ser llamada "reina del gas" o "princesa del gas". Luego de saldar cuentas con el gigante ruso Gazprom, de manera dudosa (con compromisos secretos y pactos poco transparentes), la lideresa se convirtió en obstáculo para otro grupo, "político-empresarial", "los de Donetsk", enfrentados a los "todopoderosos de Dnepropetrovsk", ciudad natal de Timoshenko, por cierto que dama cercana al magnate George Soros.
La congruencia de la gente adinerada está en ver por los suyos, los oligarcas pro-occidentales de Ucrania, haciéndolos pasar por héroes y mártires. Es un poco menos congruente que las buenas conciencias de los pueblos en flor se encuentren con cierta frecuencia -y hasta con aspiración a ser clientes VIP- del lado del gran negocio, pero en nombre de la calle. Pero sucede cuando se cree que las cosas deben hacerse "con el corazón".
lunes, 2 de diciembre de 2013
UCRANIA INN
Cuando alguien está "in", se puede saltar hasta la lógica si equivale a estar "out". Hasta "expertos" rusos consideran que las protestas de miles en Kíev y otras ciudades ucranianas son algo así como una "revolución". Lo mejor de los tiempos actuales es que algunas revoluciones las hace el imperio: es un "plus", éso de salir a la calle respaldado por la potencia, o éso de ser potencia con fans en la calle. Es un negocio redondo donde todos salen ganando -al menos todos los que están en el negocio. Las protestas se desataron porque Ucrania, según los manifestantes, tenía derecho a firmar el acuerdo de asociación en ciernes con la Unión Europea (UE). La UE ya se apresuró a exigir que se respete la "libertad de expresión" de toda esta gente pacífica y el "derecho de reunión", que se ha ido convirtiendo en derecho a poner un gobierno a tambalearse.
Desde el 29 de octubre pasado, en una conferencia en la Academia Mohyla de Kíev, el embajador estadounidense en Ucrania, Geoffrey Pyatt, seguramente que en uso de la "libertad de expresión" y en medio de una reunión, llamó a las autoridades locales a un acercamiento con la UE, a la liberación de Yulia Timoshenko y a cumplir -con ayuda de Washington- con las normas técnicas de asociación. Por lo demás, el acuerdo UE-Ucrania estipulaba la creación de una estructura supranacional facultada para tomar decisiones de cumplimiento obligatorio para Ucrania, por encima de su Constitución; también quedó asentado el ingreso en el territorio de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), en un párrafo del documento de asociación. Según diversos análisis económicos, la asociación con la UE llevaría al quiebre de miles de empresas, a liquidar las de alta tecnología, a complicar las exportaciones de cereales y a problemas con Rusia, lo que inquietó a un sector de hombres de negocios ucranianos.
En suma, el acuerdo con la UE se convirtió en vía regia para restringir o incluso suprimir la soberanía de Ucrania. En uso de sus facultades, los manifestantes -acompañados de uno que otro provocador- proeuropeos salieron a pedir la liquidación de Ucrania en nombre del "derecho a decidir" y, por si fuera poco, en la Plaza Maidan, de la Independencia. Los partidarios de liquidar Ucrania en los hechos son incluso nacionalistas, desde el partido Svoboda hasta Udar (Golpe), del boxeador Vitali Klitschko, asociado con la CDU alemana (democracia-cristiana, de derecha, de Angela Merkel).
Lo mejor para la nación y la independencia de Ucrania es que su futuro se decida en Bruselas, Berlín y Washington. Es muy "in", y lo que es Ucrania, no es economía, ni sociedad ni política, es una marca. Patriotísimo. Cualquier otra visión de las cosas está "out".
Si el presidente ruso, Vladimir Putin, aduce -como lo hizo- que la campaña callejera en Kíev está orquestada y que la política de la UE es de chantaje, seguramente es por "los intereses de Moscú" (que hombre tan materialista...). En cambio, en la calle se es sublime. !Si hasta las feministas del grupo Femen son proUE!
Desde el 29 de octubre pasado, en una conferencia en la Academia Mohyla de Kíev, el embajador estadounidense en Ucrania, Geoffrey Pyatt, seguramente que en uso de la "libertad de expresión" y en medio de una reunión, llamó a las autoridades locales a un acercamiento con la UE, a la liberación de Yulia Timoshenko y a cumplir -con ayuda de Washington- con las normas técnicas de asociación. Por lo demás, el acuerdo UE-Ucrania estipulaba la creación de una estructura supranacional facultada para tomar decisiones de cumplimiento obligatorio para Ucrania, por encima de su Constitución; también quedó asentado el ingreso en el territorio de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), en un párrafo del documento de asociación. Según diversos análisis económicos, la asociación con la UE llevaría al quiebre de miles de empresas, a liquidar las de alta tecnología, a complicar las exportaciones de cereales y a problemas con Rusia, lo que inquietó a un sector de hombres de negocios ucranianos.
En suma, el acuerdo con la UE se convirtió en vía regia para restringir o incluso suprimir la soberanía de Ucrania. En uso de sus facultades, los manifestantes -acompañados de uno que otro provocador- proeuropeos salieron a pedir la liquidación de Ucrania en nombre del "derecho a decidir" y, por si fuera poco, en la Plaza Maidan, de la Independencia. Los partidarios de liquidar Ucrania en los hechos son incluso nacionalistas, desde el partido Svoboda hasta Udar (Golpe), del boxeador Vitali Klitschko, asociado con la CDU alemana (democracia-cristiana, de derecha, de Angela Merkel).
Lo mejor para la nación y la independencia de Ucrania es que su futuro se decida en Bruselas, Berlín y Washington. Es muy "in", y lo que es Ucrania, no es economía, ni sociedad ni política, es una marca. Patriotísimo. Cualquier otra visión de las cosas está "out".
Si el presidente ruso, Vladimir Putin, aduce -como lo hizo- que la campaña callejera en Kíev está orquestada y que la política de la UE es de chantaje, seguramente es por "los intereses de Moscú" (que hombre tan materialista...). En cambio, en la calle se es sublime. !Si hasta las feministas del grupo Femen son proUE!
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