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miércoles, 4 de diciembre de 2013

¿UCRANIA? LIKE A VIRGIN...

Los ricos están en la calle.
Cuando estalló la "primavera árabe", pocos repararon en los intereses que estaban en juego. Si el movimiento es espontáneo, nadie busca intereses. Así, los adalides de los pueblos en flor no vieron -y luego no quisieron ver- que en Libia y Siria la calle se convirtió en el mejor aliado de países ricos como Arabia Saudita y Qatar, e incluso de Estados Unidos y sus "socios y amigos", como se estila decir cuando se confunde el mundo con un corporativo. En Egipto y Túnez, la calle también fue la aliada religiosa de una parte de los ricos en busca de poder.
     Ahora, es en Ucrania donde los ricos están en la calle, y los jóvenes manifestantes en cosas mundanas, lo que merece toda la atención (si para llamar aún más la atención rompen algo, pues mejor). Entre las agrupaciones que presionan al gobierno ucraniano actual está Bat'kivshchyna (Patria), de Yulia Timoshenko, en la cárcel bajo cargos no del todo claros. La Unión Europea puso condiciones para el acuerdo con Ucrania: entre ellas, la liberación de Timoshenko, considerada "presa política". Timoshenko tiene a su favor ser mujer, bella y ucraniana, una mezcla como para invertir en ella o para hacer turismo político. Además, Timoshenko fue lideresa de la "Revolución Naranja", un movimiento callejero que logró llamarse como si fuera un grupo de rock.
     En los años '90, Timoshenko ascendió protegida por el entonces primer ministro ucraniano Pavel Lazarenko, quien entre 1996 y 1997 aprovechó su cargo para dar contratos a compañías privadas a cambio del 50 % de los beneficios y del control de las empresas. El dinero conseguido de este modo iba a parar a Estados Unidos, donde Lazarenko intentó luego refugiarse. Con la cantidad de cargos criminales y por lavado que tenía en contra, Lazarenko terminó preso en Estados Unidos. Sin embargo, Timoshenko ya había logrado pasar de pequeña empresaria a dueña de Sistemas Energéticos Unidos de Ucrania, un monopolio que le valió a esta dama ser llamada "reina del gas" o "princesa del gas". Luego de saldar cuentas con el gigante ruso Gazprom, de manera dudosa (con compromisos secretos y pactos poco transparentes), la lideresa se convirtió en obstáculo para otro grupo, "político-empresarial", "los de Donetsk", enfrentados a los "todopoderosos de Dnepropetrovsk", ciudad natal de Timoshenko, por cierto que dama cercana al magnate George Soros.
    La congruencia de la gente adinerada está en ver por los suyos, los oligarcas pro-occidentales de Ucrania, haciéndolos pasar por héroes y mártires. Es un poco menos congruente que las buenas conciencias de los pueblos en flor se encuentren con cierta frecuencia -y hasta con aspiración a ser clientes VIP- del lado del gran negocio, pero en nombre de la calle. Pero sucede cuando se cree que las cosas deben hacerse "con el corazón".