Mi lista de blogs

domingo, 31 de agosto de 2014

UNION SOVIETICA: EL CUENTO DE LA "AMENAZA"

Occidente se la ha pasado bastante tiempo hablando de una "amenaza soviética" que nunca existió. Los tiempos han cambiado tan poco que el occidental promedio sigue creyéndose amenazado, al grado que no falta el despistado que en vez de "Rusia" diga "Unión Soviética". Creerse amenazado así es una buena manera de verificar que las puertas de cada neurona están bien cerradas.
    Parece que los hay que no registraron el desastre humano y material completo que significó para los soviéticos la Segunda Guerra Mundial, mientras que Estados Unidos tuvo muy pocas bajas.
    Estados Unidos obtuvo ventaja con el arma atómica (Moscú la consiguió hasta 1949) y, a pesar de que la Unión Soviética puso en órbita un satélite en 1957, por lo menos hasta 1960 las defensas soviéticas eran tan malas -tirándole a pésimas- que Estados Unidos podía hacer sobre territorio soviético todos los vuelos espía que quisiera, en particular con aviones U-2, vigilando y fotografiando objetivos militares. El caso más sonado fue el del piloto estadounidense Francis Gary Powers (de la Central de Inteligencia Americana), que en 1960 fue derribado sobre la ciudad soviética de Sverdlovsk, hecho prisionero y canjeado al poco tiempo. Apenas entonces comenzaron a cesar este tipo de vuelos espía. La paridad nuclear fue alcanzada apenas en los años '70 y de inmediato Estados Unidos buscó revertirla. Por cierto, como lo han revelado los propios estadounidenses y el estudioso Peter Dale Scott, la idea de asestarle a Moscú un primer golpe nuclear es de 1963.
      Nunca existió ningún plan de ataque soviético contra Estados Unidos y en ningún texto de marxismo se hablaba de nada como un ataque o algo por el estilo contra los occidentales, puesto que eran condiciones "endógenas" las que debían llevar a la revolución en los países más desarrollados.
      Desde luego, para hablar de "amenaza soviética" hay que alterar el lugar de los hechos, puesto que el Pacto de Varsovia fue creado bastantes años después de la Organización del Tratado del Atlántic Norte. Por lo demás, la Guerra Fría, como es conocido, la declaró el primer ministro británico Winston Churchill en 1946. La doctrina de la "contención" la inventó un George Kennan -diplomático estadounidense- que después de la Segunda Guerra Mundial reconoció que la Unión Soviética había quedado "fuera de la jugada" por 15 años por lo menos.
      Como desde Nikita Jrushov la Unión Soviética fue de tontería en tontería, sobre todo ideológicamente, la Guerra Fría no contenía amenaza ni siquiera en algún supuesto "ejemplo" económico o social soviético. Lo que le valió prestigió a Moscú fue su victoria decisiva sobre el nazifascismo: todo el empeño historiográfico desde la segunda posguerra ha sido colocado en liquidar esta autoridad moral, de tal modo que no quede rastro ninguno del sovietismo.
      Más allá de liquidar esta autoridad moral, para lo que sirve la cantinela de la "amenaza" es para que las buenas conciencias occidentales crean estar en el paraíso, porque creen también que los rusos pasan hambre, se alimentan exclusivamente de betabel  y tienen a muchos osos sueltos por las calles. Llegados a este punto, es obvio que no hay nada que decir.

lunes, 25 de agosto de 2014

NASER ORIC, O DE LOS GUIONES IDENTITARIOS

Naser Oric es un militar musulmano-bosnio que estuvo involucrado en la masacre de tres mil 500 civiles serbio-bosnios en el enclave de Srebrenica. Oric fue llevado ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya por asuntos menores y liberado a los dos años. En Bosnia, Oric fue amnistiado por Bakir Izetbegovic, ex presidente bosnio e hijo de Alija Izetbegovic. No es ningún secreto que los musulmanes en los Balcanes colaboraron con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
      Oric pudo dedicarse a lucrar con bares y tráfico de drogas en Sarajevo. Nunca fue asunto de "identidad", sino de pretextarla para hacer negocios.
      Un buen día, Naser Oric apareció en las primeras planas de Azra, periódico de Bosnia. Oric no apareció como asesino, sino como uno de los hombres "más sexys del mundo". Presumió el uso de cosméticos Vichy, de perfumes Dolce & Gabanna y de la ropa del diseñador bosnio Granoff. Todo un deportista, Naser Oric se convirtió en el símbolo de la moda y el buen gusto en Bosnia. En entrevista, confesó además que se había vuelto un asiduo practicante del yoga.
      Un rico puede permitirse todos sus fantasmas, desde los mejores perfumes y el crimen organizado hasta videos -están en Youtube- en los cuales, en nombre de Allah, Oric se jacta de masacrar aldeas enteras de serbio-bosnios y de torturar a muchos, al mismo título que una práctica tan aséptica y saludable como el yoga.
      La masacre de Srebrenica la pagó el militar serbio-bosnio Ratko Mladic. Oric es el símbolo, sin duda, de la moda: el criminal protegido que un buen día amaneció encumbrado y siempre tan "limpio". Es el tipo de provocador al que respondió Mladic pagando con la prisión y que ahora, bajo otras formas, existe en Ucrania. Es cosa de rico-lumpen que muy poco tiene que ver "etnias" o con "odios ancestrales": la identidad es apenas la marca con la que se hace carrera. El actual conflicto en Ucrania no es "étnico", ni parece que Rusia vaya a caer en el juego para que mañana se encumbre algún lumpen de Kíev, la capital ucraniana, después de llenar su hoja de servicios con el asesinato de civiles en masa.

UCRANIA: ¿FALLARA EL GUION YUGOSLAVO?

El eurasianista ruso Alexander Duguin ha tomado la defensa de Igor Strelkov, uno de los líderes de las autodefensas en el Este ucraniano.
     Duguin argumenta que Strelkov ha decido actuar donde el ruso promedio, frente al abismo entre el pensamiento y la acción, prefiere la queja, el grupúsculo sin ningún futuro, la crítica a la élite intelectual, el vodka y la conversación vacía de sentido y vanidosa, hasta llegar al patetismo. Ciertamente, las autodefensas del Donbás se han plantado frente a una ofensiva estadounidense que se apoya en fuerzas ucranianas fascistoides.
     Sin embargo, en el extravío, Duguin describe de la siguiente manera a Strelkov: "por su parte, cumple con un deber al servicio de una idea, la idea rusa". El, prosigue Duguin "se volvió nuestro mito. Ya no se pertenece a sí mismo, ni al servicio armado ni al Estado. Pertenece únicamente a ese mito -el mito ruso sobre la manera en que éramos y en que en cada momento podemos volver a ser". ¿Hay que hacerse matar para convertirse en mito, o es más conveniente no perder batallas ni guerras?
      Este tipo de palabras de Duguin no es exactamente fascista, aunque no debe ser olvidado el gusto del fascismo -lo recogieron los populismos latinoamericanos- por el mito que sacrifica al Hombre. Poco tiene que ver esta mitomanía de la "Nueva Rusia" con la idea rusa, una idea de la que muchos rusos tienen, vaya "muy poca idea".
      Rusia no ha intervenido en un asunto interno de Ucrania, ni en apoyo a una minoría dizque "étnica" (?) que, aunque rusoparlante, es ucraniana. Por lo pronto, la balcanización de Ucrania sigue descartada. Alemania ya ha declarado que apuesta a la federalización ucraniana, un juego peligroso: de todos modos, difícilmente se puede ir más lejos cuando se tiene enfrente a gente como la estadounidense que espera cualquier ocasión -aunque sea la entrada de un convoy humanitario, algo aprobado por las propias autoridades de Kíev, capital ucraniana- para proseguir con un guión que únicamente espera a los actores que lo quieran jugar, como ocurrió en Yugoslavia hasta el desastre final.

miércoles, 20 de agosto de 2014

IZQUIERDA (III): CUANDO AL PASAR YO TE VI...

Son intelectuales orgánicos, sí, pero sin relación ninguna con Gramsci. Son orgánicos porque, para decirlo de otro modo, son intelectuales "de la granja", de ésos que se alimentaron desde pequeños con el odio a todos los fachos y el amor a todas las derrotas, si republicanas, mejor.
      Fueron engendrados al natural, sin hormonas (sic). Nacieron sin conservadores ni aditivos. Bebieron leche materna "light" (sin saborizantes artificiales), tuvieron un padre bajo en sodio (no tan salado) y llevan décadas esperando la utopía. Lo suyo es verde, llámese ecobici, carrujo o poema de García Lorca ("verde viento, verdes ramas", algo que luego de algunas fumadas se convierte en "el barco sobre la mar, y el caballo en las montañas"). Odian a los intelectuales, porque "los intelectuales no saben vivir", y piensan que son la "clase creativa". De hecho, creen ser los reyes de la creación con minúscula y con la otra, la que va con "C" mayúscula.
     Aprendieron de papi y de mami que la revolución, cuando pierde su mayúscula, de todos modos puede consumirse, así que ellos ya son el Hombre Nuevo -con abundancia incluida. Lo que mejor aprendieron en los años '80 es que de la revolución puede sacarse una renta, así que ellos, la revolución, la disfrutan: es más, la gozan.
     Estos seres de antropología viven de cazar y recolectar: becas culturales, fondos de investigación, viajes de movilidad estudiantil y de pareja y, ya entrados en años, plazas en el mundo cultural y universitario donde todo sigue como cuando Ellos nacieron:al natural. Las mujeres, al natural; los indios, como salidos de la tierra (donde tienen sus raíces), al natural también; el medio ambiente, naturalissimo; los niños, inocentes; los animales, como Dios los trajo al mundo (y en la cola para el Arca).
     Sonaron las trompetas, y Dios creó al mundo, para repartir becas, fondos, viajes, cargos, exposiciones, programas radiofónicos y televisivos, abolengos familiares, nenas, hombrecitos tipo trofeo-proveedor-funcionario de Solidaridad, estancias en universidades estadounidenses, congresos maratónicos, oficinas en organismos internacionales, saqueo al erario (tradición añeja que perdura...), liderazgos en la sociedad civil, observatorios de la clase creativa, casitas y casonas, parentela hasta en Madrí y mil otras actividades folklóricas que hacen de la izquierda juvenil una especie única, un patrimonio de la Humanidad y un pueblo mágico lleno de sorpresas, como las de la generación que claudicó de todo -hasta de lo que nunca había empezado- en los años '80. Abdicar es lo más ecológico que pueda hacer un Rey. Que no manche.

martes, 19 de agosto de 2014

IZQUIERDA: MOI ET MES AMIS (II)

Puede escribir 30 páginas de balance sobre la experiencia soviética sin mencionar en ninguna la peor guerra de la Historia humana.
    Puede hablar sobre cinco décadas de historia latinoamericana previas a la Revolución Cubana sin mencionar ni un solo movimiento popular de envergadura, más si guarda relación con el comunismo, de Recabarren en Chile a la guerrilla colombiana, pasando por Prestes en Brasil, la Central Obrera Boliviana y Fortuny en Guatemala. Antes de la Revolución Cubana no hubo Historia: lo que había eran "precursores", los que me antecedieron (Mella, por ejemplo).
     De hecho, "la cosa" empieza con la Revolución Cubana y sus éxitos. Prosigue no con otras experiencias, sino con los sucesores: los que me siguen. Cualquier cosa, con tal de que sea prolongación mía. Hay fieles desde antes y los hay después, como Hugo Chávez. Con los infieles no se discute y con los "ambiguos" se practica el manoseo. En medio de la retórica, nunca hay debate de nada.
     Las citas son las de los próceres escogidos -mis lecturas- y las de mis amigos, que lo son por incondicionales y por candidatos a próceres.
     Rosa Luxemburgo, como está en el círculo de iniciados, es llamada tranquilamente "Rosa" en el texto. Rosa, Vladimir, Federico, Carlos, et puis moi, et moi, et moi, estamos haciendo Historia. Yo soy el teórico del "cambio de época" rumbero. Y soy el intérprete de un Marx al que he leído poco y entendido peor, porque ni en Cuba ni en América Latina nos interesó jamás.
     Los medios noticiosos cubanos no han hecho caso de las críticas que se pronunciaron en la isla, no fuera: alguien dijo que era hora de abrirse a otras experiencias distintas de la venezolana, pero parece que no hay modo. Estos medios y los espacios de debate cubanos repiten la palabra "Revolución" como mantra, pero algo llama poderosamente la atención: ni el "socialismo" ni el "comunismo" aparecen jamás (ni se diga el"marxismo"). Nadie los debate, al menos no oficialmente. De hecho, no se hace mención de nada que venga desde abajo. Desde abajo, nada. Por arriba, todo. Y conmigo a la cabeza, de ser posible.
     Los medios venezolanos son iguales. El mundo no es un lugar que tenga que ser mirado: es un espejo. Nos devuelve una imagen complaciente, o si no, preferimos  mirar para otro lado. Pero fea, lo que se llama fea, la Revolución Cubana nunca lo ha sido. El teórico no está para ninguna fealdad, sino para embellecerlo todo y, de paso (por los servicios brindados), para irse construyendo su propio mausoleo (aplausos).
     Esta retórica cubano-venezolana no analiza ninguna realidad. Con todo, tampoco es verborrea hueca. Es Revolución, sí, pero desde arriba, conspirando, con un profundo desprecio por el pueblo y por la seriedad intelectual donde  algún hecho pueda pronunciarse y ser digno de análisis. Buena la han hecho: Cuba carece de orientación ideológica propia y sus intelectuales denuncian al imperio con las palabras del imperio. No hay servicio ninguno en las ideas, ni por cierto que asomo de gratitud con lo recibido por décadas de otras latitudes reiteradamente ignoradas. Que la Unión Soviética, ésa, nunca parece haber sido víctima de nada -más que de sus propios errores- y nosotros solo tratamos con víctimas de todo y de todos. No estamos aquí para juzgar, sino para encontrar culpables y exonerar a nuestros amigos. Son aquellos que no nos piden nada a cambio de lo que dan. Y mi próximo texto -siempre de vanguardia política-se llamará "El breve espacio en que no estoy", o tal vez "De qué callada manera".
   

IZQUIERDA: LOS GRANDES DE ESTE MUNDO (I)

Nunca fueron mayor cosa, humanamente hablando. Más bien regatearon en la vida de todos los días cada gesto de esos de la solidaridad que tanto pregonaban en los comités pro-lo-que-sea. Este vacío humano fue suplido, eso sí, con grandilocuencia, de tal modo que los que poco o nada dieron tuvieron -éso lo creyeron siempre- el derecho de recibirlo todo. Siempre tuvieron el derecho a recibir, ellos, a quienes les era debido por revolucionarios. Para dar, se acordaron de las libertades: y uno es libre de no dar ni devolver, aunque tiene derecho a exigir. Se entiende que a exigir lo debido. Revolucionario se volvió sinónimo de estatus y más de un estadounidense lo entendió muy bien. Desde los años '80, fue cada vez más estatus y cada vez menos revolución y menor capacidad para tener éso que algunos llaman "humanidad", con minúscula. Pero, vamos: ellos nunca estuvieron para minúsculas.
      Están todos o casi bajo tierra. No formaron a nadie: no hay cuerpo doctrinario, ni enseñanza duradera, ni "escuela", ni educación. Ni siquiera cabe para ellos el chiste de que no son viejos, sino clásicos. Son otra cosa: homenajeados en busca de homenajeadores, que no faltan. Para ellos, sí, todo tiene que ser un mayúscula, y de tal modo que no se vea lo atrozmente mezquina que es la letra chiquita, ésa donde están las claúsulas y las condiciones. No formaron, pero se hicieron de una clientela de jóvenes deslumbrados por la omnipotencia, por ser "alguien". Estos jóvenes no aprenden, ni enseñan, ni nada de ésto les interesa: esperan su turno, que es otra cosa. Entendieron a la perfección que los hubo que vivieron la tragedia del siglo XX como ocasión para el autoengrandecimiento. ¿No fue acaso una época muy bonita? Ahí están al acecho los lobitos, sin tener siquiera algo de la formación del homenajeado, que ni siquiera importa, menos aún como persona (suponiendo que importe la obra, lo que ya es mucho pedir). No entienden de otra cosa que el muy simple "quítate tú para ponerme yo", y los hay que no esperan ni a estar muertos para enterrarse -como lo hacía Santa Anna con las honras fúnebres de su pierna- en la supuesta Rotonda de los Hombres Ilustres. Ya no son ellos: ellos son su personaje.
     De estos herederos de la izquierda que nunca dejó de ser oligárquica (y por ende preocupada antes por trascender que por servir) no puede esperarse más que lo de otro chiste: que los abajofirmantes sigan hasta el ridículo final en la búsqueda desesperada de una causa que les permita seguir engrandeciéndose, convirtiendo su persona y su vanidad en un negocio como otros.
     No tienen discurso y en realidad, contra lo que aparentan, no tienen pensamiento, como no lo tienen los homenajeados, así sean de antologías (en plural): tienen las palabrotas del que media entre Dios y nosotros, los mortales y pecadores. Sí, los curitas de izquierda -también fueron conocedores de diezmos- tienen a sus vástagos bien colocados y muy listos para que la ilegitimidad de los padres de valores oligárquicos se convierta en blasón y en tradición familiar, abolengo de Revolución. No sería grave si no estuvieran convirtiendo algunos centros de enseñanza en "la tumba del guerrillero" y de todo pensamiento. Y pensar -vaya- que sus padres andaban en "dale tu mano al indio". Creían muy para sus adentros que lo mejor era no hacerlo compadre, y desde los años '80 se ocuparon de relegarlo para encontrarse un mejor lugar bajo el sol, que al fin y al cabo, dicen los optimistas, sale para todos.

lunes, 18 de agosto de 2014

UCRANIA: ¿HACIA EL REPARTO FINAL?

En Ucrania se han perfilado ya tres clanes para llevarse los restos del país.
     El primer clan, muy proeuropeo, es el de la oligarquía germanófila e incluye al actual alcalde de Kíev, la capital ucraniana, el ex boxeador Vitali Klitchko; al presidente ucraniano, Petro Poroshenko, que lo hace todo y su contrario, y al oligarca de Donetsk, Rinat Akhmetov.
     Un segundo clan es prorruso (!sí!): está en Járkov, capital cultural de Ucrania, El jefe es Guennadi Kemes, lo más parecido a un mafioso, aunque sin intenciones de meterse con la Federación Rusa, salvo para sacarle alguna inversión.
     Un tercer clan es el americanófilo, integrado por el oligarca de Dniepropetrovsk, Igor Kolomoiski, la "reina del gas" Yulia Timoshenko y Arseni Yatseniuk. Bajo este clan crece el grupo neonazi Pravy Sektor, mientras el otro, Svoboda, busca qué oligarquía pudiera patrocinarlo. Este tercer clan hace desaparecer aviones civiles del cielo, de las agencias de noticias y de las secciones internacionales de los periódicos (!todo en paquete!), utiliza fósforo y bombas de fragmentación en el Donbás, al Este de Ucrania (sin que se entere Occidente), y misiles SS 21, con ojivas de 500 kg, inútiles contra las autodefensas del Este, pero maravillosas para la destrucción de casas, hospitales, centrales eléctricas y otros blancos escogidos por los asesores militares estadounidenses. En materia de asesinato de civiles y destrucción de infraestructura, la parte del ejército ucraniano que no ha desertado ha obtenido bastantes buenos resultados. Se suman un puñado de neonazis italianos, suecos y un marginal francés en busca de alguna causa trascendente.
     Junto con las medidas económicas que se aplicarán, el Imperio del Caos probablemente consiga también que este país, cuya capital según CNN es Ulán-Bator (sic), termine saliendo de las noticias para irse metiendo en éso que un tal Francis Fukuyama llamaba "la Historia".

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...