Mi lista de blogs

martes, 20 de enero de 2015

EU-RUSIA: ¿QUEBRAR A PUTIN, QUEBRAR A LA ELITE GOBERNANTE?

Alguien como el halcón Zbigniew Brzezinski lo sabe y lo dice sin tapujos en entrevistas televisivas: no todo es monolítico entre los gobernantes rusos. Brzezinski quisiera ver -lo dijo tal cual- en el liderazgo a gente como Dmitri Medvedev. Y Rusia, como el planeta entero, debería ser según el gran asesor de política exterior del mandatario estadounidense Barack Obama lo mismo que Estados Unidos: según Brzezinski, un lugar con una clase media próspera, ante todo.
      Para Brzezinski, Rusia nunca ha sido un país, menos cuando tuvo durante mucho tiempo zares de orígenes cercanos o remotos germanos, bálticos, polacos o escandinavos. ¿Y quién gobernaba a la Unión Soviética? Durante mucho tiempo, georgianos. Esto le hace pensar a Brzezinski que la Federación Rusa no tiene una élite cohesionada y sólida y que, por lo mismo, a Putin no le queda otra que lo que el halcón llama "chovinismo".
     Lo cierto es que Rusia NO ha ganado ninguna batalla cultural, ideológica ni de valores en el mundo actual, entre otras cosas porque la élite gobernante rusa se debate entre distintas tendencias sin que se perfile una ganadora y más o menos hegemónica en la sociedad. El "chovinismo de gran potencia" no está en Putin, pero sí hay un sector que quisiera como compensación de una gigantesca derrota ideológica -hay que llamar a las cosas por su nombre- lo que Alexander Duguin llama, en un libro que circula en Rusia, una "revancha", con una ideología eurasista y no sin mesianismo. Los hechos recientes en Ucrania demuestran que el mandatario ruso Putin no tiene ninguna predilección por aventuras imperiales -no ha lanzado ninguna en apoyo a la "Nueva Rusia" inventada por algunos en el Donbás. No hay indicios claros de una política exterior de "gran potencia chovinista".
     El problema mayor está entre los llamados "liberales", cuyo impacto en los medios de dinero y sobre todo en los medios de comunicación es muy fuerte: sus "valores" permean a una parte considerable de la sociedad rusa occidentalizada. Los "liberales" tienen por blanco preferido a los "tradicionalistas" que reivindican los "valores rusos", y estos conservadores, a su vez, detestan el cosmopolitismo sin arraigo en nada -salvo en el dinero- de los "liberales". Putin tampoco se ha inclinado por ellos y no hace la política de los oligarcas.
     Por lo pronto, Putin y un grupo no muy nutrido de gente que lo rodea no tiene timón ideológico claro: puede pasar de la ideología del ruso blanco a Solzhenitsin y al sovietismo sin encontrar la síntesis adecuada. Sin embargo, lo que sí tiene Vladimir Putin, frente a un cerco que amenaza a la Federación Rusa, es una política de Estado y un comportamiento de estadista, por encima de diferencias en la élite. Las sanciones occidentales, dirigidas a un grupo muy escogido de gente cercana a esta política de estadista, buscan lo que han conseguido desde Panamá hasta Afganistán: que decapitando el poderío de un hombre de Estado -aislándolo al presentarlo como conflictivo a los ojos incluso de los mismos rusos- quede decapitado el Estado mismo.

miércoles, 14 de enero de 2015

FRANCIA: EL ENTREGUISMO

La laicidad no es algo que importe mayormente en la élite francesa. Francois Hollande, mandatario francés, fue luego de los atentados contra Charlie Hebdo y un supermercado judío a presentarse con el gabinete republicano en pleno en una sinagoga, por más que esté estipulado que "la República no reconoce ningún culto" (Hollande podía ir a título privado, pero no oficial). Antes, un primer ministro francés ya había asistido -oficialmente también- en Roma a la ceremonia de El Vaticano para canonizar a Juan XXIII y Juan Pablo II. La República tiene que inclinarse ante todos los intereses privados -como lo dicta el mercado-. Geneviéve Fioraso, ministra de Educación durante el gabinete Ayrault, se anotó a su favor una ley que autoriza a los franceses a enseñar en inglés a otros francófonos en la enseñanza superior (¿el servicio público tiene que ser en inglés en Francia?), y no han faltado quienes quieran que el árabe sea la segunda lengua en las escuelas. Cualquiera que se oponga a la destrucción de la república y la nación -o que simplemente sea ateo y francés a secas- podrá ganarse el insulto (igual puede venir de un trotskista) de "chovinista patriotero", "racista antimeteco" y, desde luego, de "hijo de Marine Le Pen" y por ende fascista consagrado o de clóset.
      En esta destrucción de la república, Francia coincide con la política anglosajona en el mundo árabe, política que consiste, desde la creación de los Hermanos Musulmanes, en atacar al socialismo y el interés público locales. Los británicos siempre vieron con buenos ojos a esta Hermandad para parar al secularismo nacionalista del Wafd y a los comunistas. El asunto ya andaba mal cuando en Egipto un intento de asesinato contra Nasser llevó a la prohibición de la Hermandad. Posteriormente, el relevo fue tomado por los salafistas y los yihadistas apoyados por las petromonarquías del Golfo, Arabia Saudita y Qatar. Muy lejos de De Gaulle, los últimos gobiernos "laicos" y "republicanos" franceses -en plena comedia multitudinaria- se han lanzado contra el secularismo árabe de la Jamahiriya en Libia y del Ba'ath en Iraq y Siria.
      Entretanto, según denuncias de miembros del parlamento iraquí (como Alia Nasif y Awad al-Wadi) ante Naciones Unidas, Estados Unidos sigue entregando armas al EIIL (Estado Islámico de Iraq y Levante): al-Awadi probó que esta ayuda llegó a los terroristas en Tal Afar y Sinjar, al noroeste de Iraq (Nineveh), y en Balad (centro de Iraq, Salah-al-din). Por cierto que, contra toda lógica, John Kerry declaró en noviembre pasado que "el gobierno de al-Assad y el Emirato Islámico tienen una relación de simbiosis" (!). Ya puede el completo entreguismo de la élite francesa -invitada por otra parte a no venderle Mistral a Rusia y a no levantarle sanciones a este país- ir a Siria a seguir bombardeandolo todo "simbióticamente".

martes, 13 de enero de 2015

FRANCIA Y LA INMIGRACION

Entre 1940 y 1944, durante la ocupación alemana y el régimen de Vichy, el patronato francés logró un milagro: los salarios cayeron en un 50 %.
     ¿Cómo mantener esta tendencia, con el argumento de que un salario elevado es inflacionario? En 1950, los jefes de los bancos centrales europeos recordaron que el desempleo puede presionar el salario a la baja y algunos expertos, franceses entre ellos, concibieron que el estímulo a la inmigración podía jugar un papel importante contra los ingresos de los trabajadores, que en Francia tenían una central sindical (CGT) muy poderosa. Así, nunca hubo oposición entre los anhelos de los más ricos (aumentar sus ganancias) y los de los inmigrantes.
     A pesar de lo anterior, nunca hubo un "choque de civilizaciones": hace pocos días, fue un policía franco-argelino quien perdió la vida defendiendo el local de Charlie Hebdo y en el atentado en el supermercado judío, fue un negro musulmán quien salvó la vida de 15 franceses, probablemente muchos judíos.
      El "choque de civilizaciones" es una "idea" del orientalista británico Bernard Lewis, para quien hay algo intrínsecamente malo en el islam (la "idea" apareció por primera vez en un texto de Lewis intitulado "Las raíces de la rabia musulmana", en 1990). Lewis, ex miembro de la inteligencia británica en la Segunda Guerra Mundial y quien participó en el Congreso por la Libertad de la Cultura que alguna vez organizara la Central de Inteligencia Americana (CIA), se instaló en 1974 en Estados Unidos, se volvió académico en Princeton y empezó a colaborar con Zbigniew Brzezinski. Lewis y Brzezinski concibieron el "arco de inestabilidad" para acordonar a Europa y la Unión Soviética. Fue finalmente Samuel Huntington -introducido en la Comisión Trilateral por Brzezinski y luego convertido por éste en coordinador de planificación del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense- quien difundió en un conocido libro el supuesto advenimiento de este "choque". Huntington colaboró con Lewis y se vio envuelto en un escándalo en Estados Unidos porque la CIA le pagaba sus artículos.
     En suma, junto con estimular la inmigración para golpear a los salarios, los grandes intereses del dinero concibieron el modo de que los de abajo compitan entre sí -a golpes o incluso a tiros- por ser funcionales a los planes de los de arriba y ser premiados con derechos de excepción al estilo de los que pululan en la sociedad y en los campus estadounidenses. Uno de los resultados en Francia fue la destrucción de las bases obreras del partido comunista y su paso a las filas del Frente Nacional en el antiguo "cinturón rojo" de París. Llevar a que el grueso de la gente se equivoque de amigos y de enemigos no está mal, como objetivo. Es el antiquísimo "divide y vencerás".

lunes, 12 de enero de 2015

FRANCIA BAJO EL DIKTAT

Hace rato que el imperialismo francés pasó a mejor vida y que la élite francesa renunció a casi toda forma de independencia.
     El asunto se remonta a los años '20 del siglo pasado, cuando, en vez de seguir con el castigo contra Alemania, Estados Unidos ayudó a su recuperación, marginando a Francia, que cedió ante los planes Dawes y Young (incluso Henry Ford, el de los automóviles, era un gran admirador de Hitler). El gran patronato francés del carbón, la química y la industria pesada -en buena medida del centro-norte, con su mezquindad a toda prueba- se guió por aquéllo de "si no puedes con el enemigo, ünete a él". El pacto que se fue forjando en los años '20-'30 desembocó en la colaboración con Alemania durante el gobierno de Vichy, en la Segunda Guerra Mundial, e involucró a grandes firmas, varias de ellas existentes hasta hoy. El gran patronato francés estuvo dispuesto a sacrificar la nación al interés del dinero.
    Al ver en 1943 que Alemania perdía la guerra en el frente soviético, el gran patronato francés fue corriendo a lanzarse a los brazos de Estados Unidos, buscando una nueva salvación: los "padres de Europa" como Jean Monnet y Robert Schuman eran los favoritos de Washington (cabe recordar que incluso el británico John Maynard Keynes fue derrotado frente al plan White en Bretton Woods). Desde entonces, salvo en el relativamente breve periodo de De Gaulle, Francia se dedicó a renunciar a sí misma y a servir a Estados Unidos como país vasallo, relajo de por medio durante el periodo Pompidou-Chaban Delmas (1969-1972), años dorados de la seducción ("haz el amor, caiga quien caiga") a la vez del dinero y de la juventud sesentaiochera "hija de papá", la de "los grandes de este mundo". Pocos tipificaron tan bien la abdicación como Francois Mitterand a partir de los años '80, con un pasado oscuro en el régimen de Vichy y cercano a congresos políticos que directa o indirectamente patrocinaba Estados Unidos. A la larga, a fuerza de americanización, Francia ha ido perdiendo identidad cultural propia, los "valores", hasta rayar en el ridículo y el más despiadado egoísmo de intereses sin ningún sentido público que le regatean todo a la república y a la laicidad, y nada al dinero
      Nicolas Sarkozy se lanzó antes que Estados Unidos a bombardear Libia -apoyando a los fanáticos musulmanes- y Francois Hollande ha confirmado personalmente que armó a los rebeldes sirios -fanáticos también- y que Francia estaba lista a ser la primera en atacar a Damasco en agosto de 2013, adelantándose incluso a Washington.
     Cualquiera sea el origen de lo sucedido recientemente con los atentados en Paris, Washington esta otra vez servido:el mandatario estadounidense, Barack Obama,  en plena ofensiva mundial, podrá como mínimo convocar a una "Conferencia de Seguridad Global" para mediados de febrero próximo.

viernes, 9 de enero de 2015

ESTADOS UNIDOS-RUSIA: ¿HACIA EL CHANTAJE NUCLEAR?

La posibilidad de un chantaje militar mayor contra la Federación Rusa puede funcionar ante la opinión pública occidental, que en realidad hace las veces de espectadora creyendo al mismo tiempo saber de antemano el final (siempre feliz) de lo visto, diseñado -parecieran creer muchos- en Hollywood.
     La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) repitió durante algunos años que el escudo antimisiles en Europa iba dirigido a contrarrestar una "amenaza iraní" en realidad inexistente. Hoy, los occidentales ni se toman la molestia de contar nada. En agosto de 2014, Estados Unidos, secundado por Polonia y los países del Báltico, buscaron una declaración de la OTAN que estipulara sin rodeos que el escudo está orientado contra Rusia, aunque Alemania se opuso a esta especificación. Como sea, lo que hay actualmente es una campaña antirrusa, no antiiraní, y la tentación de dar un primer golpe nuclear que pudiera decapitar en cuestión de minutos el arsenal nuclear ruso, destruyendo los centros de comando de lanzamiento de misiles o los lanzadores de misiles mismos. No parece que Estados Unidos y sus aliados vayan a renunciar a este chantaje ni a la tentación de querer decapitar militarmente al Estado ruso.
     Al apoyo viene la caricatura de una Rusia que supuestamente no controla su arsenal y que es un lugar peligroso por la radioactividad presente en varios lugares y por los riesgos tipo Chernobyl: incluso sitios más o menos serios como Global Post muestran a Rusia como un país de borrachines con armas nucleares en su poder, algo "fuera de control", como para atemorizar al clasemediero promedio de Occidente obnubilado por el control de todo y en todas partes.
      Es tan falsa esta pretensión de control occidental que basta recordar que el preferido de Occidente era en los años '90 el presidente ruso Boris Yeltsin, probadamente borrachín, que asistía como tal a reuniones de decisiones importantes en su país y fuera de él, incluso quedándose dormido en asuntos protocolares, como sucedió en Irlanda. Es tan memorable la afición de Yeltsin al vodka como el grandioso apoyo que recibió de Occidente, sobre todo mientras Rusia se convertía en un bazar con un Estado en liquidación. Que Occidente quiera controlarlo todo no significa que sea responsable: si lo fuera, jamás hubiera festejado a Yeltsin. Como sea, la opinión pública occidental es hoy casi tan irresponsable como quienes la "dirigen" u orquestan

jueves, 8 de enero de 2015

¿HABRA UNA GRAN CRISIS ECONOMICA RUSA?

La drástica caída de los precios del petróleo pareciera tener un doble efecto en Estados Unidos: golpearía a la extracción de gas de esquisto, bastante costosa, aunque al mismo tiempo beneficiaría al consumidor estadounidense y también a las ganancias corporativas. Hasta cierto punto, la extracción de gas de esquisto está "protegida" por el Estado federal estadounidense (y en el negocio están involucradas pequeñas compañías petroleras, no grandes) y por el hecho de que las inversiones han quedado respaldadas en un 80 % a 90 % por créditos que mañana podrían volverse "dudosos"; si hay una nueva burbuja, seguramente buscará Estados Unidos cómo pasarle a otros la factura.
     Algunos mandatarios latinoamericanos -Evo Morales, de Bolivia, y Nicolás Maduro, de Venezuela- sostienen, al igual que distintos analistas, que la caída en el precio del petróleo está concertada entre Estados Unidos y Arabia Saudita para afectar a Rusia, Irán y Venezuela (y de paso a países como Argelia, renuentes a seguir la línea de las petromonarquías en la Liga Arabe). Arabia Saudita buscaría obligar a Irán -que está en posición débil- a renunciar a su energía nuclear (asunto pendiente a seguir negociando en 2015) y a su apoyo a Siria (es el enfrentamiento entre chiítas y sunnitas). A cambio de un "reposicionamiento" en Oriente Medio, Arabia Saudita cooperaría con Estados Unidos para que, junto a las sanciones por Ucrania, la caída en el precio del petróleo permita asfixiar a Rusia (60 % de las exportaciones rusas son de energéticos). Rusia, de paso, tendría que dejar de defender a Siria. !Y todo con beneficios para el consumidor estadounidense, que tendría energía muy barata! El resultado sería más o menos como sigue: lo que le sale caro a otros me sale barato a mi, por lo que es bueno. En términos de negocio, es el Bien para Estados Unidos y sus consumidores, y podría serlo incluso para los europeos si se deciden a dejar de comprar energéticos rusos y los prefieren directa o indirectamente estadounidenses.
      Rusia se verá afectada, pero no es un emirato petrolero y la economía es más sólida hoy que en 1998. Los hidrocarburos no pesan más del 11 % de la riqueza nacional (producto interno bruto), pese a la importancia en las exportaciones: casi la mitad de la riqueza rusa (medida en valor y en trabajo y evitando trucos con las fluctuaciones de precios) está constituída por bienes agrícolas, productos manufacturados y armas y equipo, y el golpe recibido podría empujar a una mayor diversificación. El presidente ruso, Vladimir Putin, ya anticipó dos años de dificultades, pero podrían ser menores a las esperadas en Occidente.

miércoles, 7 de enero de 2015

RUSIA: ¿ES POSIBLE UNA REVOLUCION DE COLORES?

Un "Maidán" ruso que prospere parece difícilmente probable. Si Estados Unidos quisiera apoyarse en una oposición rusa más o menos significativa, tendría que hacerlo en el Partido Comunista (de la Federación Rusa), el equivalente de un suicidio para Washington. Por lo demás, este partido viene muy por detrás del oficialista Rusia Unida y anda perdido ideológicamente. En política, Estados Unidos no tiene mucho de dónde agarrarse en Rusia.
     Con todo, Estados Unidos no descarta del todo que un descontento por la eventual crisis dé fuerza a quienes han sido preparados desde el exterior para hacer "agitación y propaganda" entre "las masas" con una fachada de la mayor honorabilidad. Es en particular el caso del bloguero Alexei Navalny, instruido para retratar al gobierno ruso -y en especial a sus empresas- como una banda de corruptos. Navalny, "líder emergente" que pasó por la Universidad de Yale en Estados Unidos,, es cofundador de "Da!" ("Sí, en ruso, también Democratic Alternative), que recibe fondos de National Endowment for Democracy (NED). Navalny dice buscar la transparencia entre los accionistas de las grandes compañías rusas como Gazprom, BankVTB, Sberbank, Rosneft, Transneft y otras. Así, el activista está blanqueado por su fachada anticorrupción, pero ni en 2011 logró realmente "activar" las protestas en la única ciudad receptiva a las mismas, que es Moscú. En "Da!" se encuentra por lo demás Maria Gaidar (Harvard University), hija del antiguo primer ministro Yegor Gaidar, patrocinada (igual que Ilya Yashin) por NED. Según la señorita Gaidar, Putin es el anticristo que conduce al mundo al Apocalipsis nuclear, lo que un granjero medio de Iowa puede creerse sin la menor dificultad. No es tan seguro que un hit en Iowa lo sea en Rusia.
     El otro "líder", Mijaíl Jodorkovski, está ligado a la Open Society de George Soros ("Open Russian Foundation"): es un simpático caso de multimillonario que aspira a fundirse con la "masa".
     Finalmente, están organizaciones como Golos, cuya misión -también muy honorable- consiste en vigilar la "limpieza" de las elecciones rusas (vigilancia a la que puede ayudar por ejemplo USAID -United States Agency for International Developement).
     Cuando esta gente ha salido a las calles de Moscú, lo ha hecho junto a grupos trotskistas, monarquistas, comunistas y otros despistados. Lo seductor es que este activismo, lejos de aparecer como lo que es, se presenta como el defensor de causas que ningún clasemediero occidental rechazaría: los derechos humanos, la lucha contra la corrupción y por la transparencia electoral, en fin, el Bien contra el Mal, sin importar mucho de donde provengan los fondos del Bien. Si difícilmente pueden protestar masivamente, sí pueden en cambio crear la imagen de una Rusia tercermundista, autoritaria, corrupta, fraudulenta y cosas por el estilo, que -de nuevo- cualquier occidental suscribirá con los ojos cerrados.

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...