La guerra contra la Libia de Muamar el Qadafi arreciaba, en particular con los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que probablemente estaban alcanzando blancos civiles. Algunas potencias se quejaron en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Susan Rice, representante permanente de Estados Unidos en la ONU, encontró una respuesta: era la gente de Qadafi la que estaba atacando a civiles. ¿Y cómo? Rice alegó que suministrando Viagra a las tropas para que cometieran violaciones en masa. Eso sí, a diferencia de lo que hiciera alguna vez Colin Powell para demostrar que Iraq tenía supuestamente armas de destrucción masiva, lo que a la larga resultó ser falso, Rice no exhibió pruebas ante el Consejo de Seguridad. Rice no mostró sus fuentes, aunque calificó al supuesto agresor de "atípico".
Luis Moreno Ocampo, entonces fiscal principal de la Corte Penal Internacional (CPI) de Justicia de La Haya (2003-2012), alegó por su parte que "Qadafi en persona" había decidido repartir la pastilla azul, o al menos "similares". Moreno Ocampo declaró muy tranquilamente que "se estaban recibiendo reportes de cientos de mujeres atacadas en algunas áreas de Libia". El fiscal también dijo tener evidencias de que Qadafi había mandado pedir el Viagra en contenedores, "para aumentar las posibilidades de violar mujeres". "Tuvimos dudas al principio, pero ahora estamos convencidos de que decidió castigar mediante violaciones. Era muy malo, más allá de los límites", dijo Moreno Ocampo, argentino que alguna vez colaborara con el capítulo latinoamericano de Transparencia Internacional.
Al poco rato, en solidaridad con la causa contra Qadafi, la actriz Angelina Jolie se apersonó en la frontera de Túnez con Libia para ayudar a refugiados libios. Jolie, Embajadora de Buena Voluntad del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), pidió más ayuda humanitaria.
El mismo año 2011, Amnistía Internacional (AI), de la que se puede pensar cualquier cosa menos que fuera favorable a Qadafi, documentó daños de la tropa oficial a civiles, pero, ante la presión, tuvo que admitir que no se habían encontrado por ningún lado en Libia casos de violación. Donatella Rovera, asesora de AI, luego de viajar por tres meses en el territorio en guerra dijo que "no se encontró ninguna evidencia o una sola víctima, o un doctor que supiera de alguien que hubiera sido violada". Rovera dijo que rebeldes en Benghazi (al oriente de Libia) le habían mostrado paquetes de Viagra, alegando que los habían encontrado en tanques oficiales en llamas, pero por alguna razón esos paquetes no estaban carbonizados. Human Rights Watch, a través de Liesel Gerntholtz, su encargada de derechos de la mujer, también sostuvo no haber encontrado nada, y se trata, como AI, de una organización cercana a los intereses occidentales.
La entonces secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, se declaró "profundamente consternada" por "la violación, la intimidación física, el hostigamiento sexual y los así llamados 'tests de virginidad' que tenían lugar en países de la región". Luego, muerto Qadafi, Libia cayó en manos de extremistas islámicos (incluidos miembros del Estado Islámico-EI) que restauraron los peores tratos hacia las mujeres, incluyendo mutilaciones y lapidaciones.
Mi lista de blogs
viernes, 16 de febrero de 2018
miércoles, 14 de febrero de 2018
DE OFRECIDOS
Uno de los mayores logros de la universidad pública al ser tomada por la tecnocracia ha consistido en convertir a investigadores y docentes en símiles de proletarios. A esa tecnocracia no le pasa por la cabeza que pueda estar cumpliendo un servicio público, o que pueda tener que hacerlo. Se enfermaría de tener que cumplirlo, entre otras cosas porque esa misma tecnocracia está integrada en buena medida por académicos que, en su manera de ver las cosas, por nada del mundo se "rebajarían" a ponerse al servicio de colegas a quienes, en cambio, se puede fiscalizar desde lo alto de un puesto, una evaluación o un dictamen. Esta tecnocracia no mete jamás sus narices en un curriculum y menos todavía lee lo que se hace en la academia. Tampoco debate. Lo que la tecnocracia asegura es gestión, que todo parezca "seguir circulando": !circulen, no hay nada que ver!. Así las cosas, salvo excepciones, la tecnocracia no pone servicios a disposición de investigadores y docentes.
Muy por el contrario, tienen que ser los académicos los que pongan la oferta o, para decirlo de otro modo, quienes vayan a "ofertarse" ante la tecnocracia. Se le ofrecen proyectos grandiosos (y sobre todo, de moda), coloquios, seminarios eternos, eventos con medios, servicios expertos, etcétera, y desde luego que éso que se ha dado en llamar "redes". Al ofrecer lo enumerado y más, los académicos le "venden la idea" a una tecnocracia feliz de comprársela para que las estadísticas sigan pareciendo abultadas. Luego de vender la idea, el académico venderá su energía a quien debiera de servirlo pero que se ha convertido en su patrón, como si de una empresa se tratara. Desde luego que investigadores y docentes no se vuelven por ello realmente proletarios (siguen siendo asalariados de Estado, al igual que el tecnócrata), pero sí símiles que van a ofertar su energía, en busca de "quien se la compre", a cambio, eso sí, de ganar en fama y "visibilidad". No deja de resultar curioso que sean estos "proletarizados" quienes más se distinguen por sus aires de señoritos y sus hábitos de vedettes. Pero después de todo, mañana podrán amanecerse en un puesto desde el cual sentir que por fin, convertidos en tecnócratas, han abandonado su condición de gente que tendría que trabajar de verdad para tener un mérito académico. No: "hacer méritos" es otra cosa, andar ofreciéndose, pues.
Muy por el contrario, tienen que ser los académicos los que pongan la oferta o, para decirlo de otro modo, quienes vayan a "ofertarse" ante la tecnocracia. Se le ofrecen proyectos grandiosos (y sobre todo, de moda), coloquios, seminarios eternos, eventos con medios, servicios expertos, etcétera, y desde luego que éso que se ha dado en llamar "redes". Al ofrecer lo enumerado y más, los académicos le "venden la idea" a una tecnocracia feliz de comprársela para que las estadísticas sigan pareciendo abultadas. Luego de vender la idea, el académico venderá su energía a quien debiera de servirlo pero que se ha convertido en su patrón, como si de una empresa se tratara. Desde luego que investigadores y docentes no se vuelven por ello realmente proletarios (siguen siendo asalariados de Estado, al igual que el tecnócrata), pero sí símiles que van a ofertar su energía, en busca de "quien se la compre", a cambio, eso sí, de ganar en fama y "visibilidad". No deja de resultar curioso que sean estos "proletarizados" quienes más se distinguen por sus aires de señoritos y sus hábitos de vedettes. Pero después de todo, mañana podrán amanecerse en un puesto desde el cual sentir que por fin, convertidos en tecnócratas, han abandonado su condición de gente que tendría que trabajar de verdad para tener un mérito académico. No: "hacer méritos" es otra cosa, andar ofreciéndose, pues.
lunes, 12 de febrero de 2018
BURBUJEANTES
Existe un tipo de académico cuya especialidad es saltar de su quehacer al de los medios de comunicación masiva y las redes sociales. Aquí, no circula como un "actor" más, sino con placas de "distinguido académico" o "destacado académico" -nunca bien comprobadas del todo-. Se entiende que es distinguido o destacado puesto que en los medios y/o las redes se lo está distinguiendo o destacando. Tal pareciera que la figura en cuestión cuenta con un escudo que le sirve como fuero: puede lanzar en los medios muy distinguidas o destacadas muestras de ignorancia o falta de respeto, de todos modos se le perdona, si acaso se nota. Así, en los medios no faltan los destacados académicos que escriben cualquier cosa o que, en "conversatorios", dicen cualquier cosa, y todo como si el interés de los medios y/o las redes fuera el conocimiento y no el rating, que supone un buen número de concesiones demagógicas al público. Así, el "distinguido académico" suele terminar de merolico, pero la audiencia se refiere a esta especie siempre como la de "destacados académicos", ya que el aura sacra no la quita nadie. El académico es de repente ya no el maestro, sino "el catedrático" o "el doctor", lo que es tanto como decir "jefe de jefes". Lo respetan a todos niveles.
Mientras algunos del público se sienten halagados al oír y ver a tan selectos personajes, éstos hacen valer en la academia sus actividades de vedettes fuera de ella, desvirtuándola y privándola de sus funciones sustantivas. Poco falta para que hagan valer sus tuits como actividades de divulgación de la cultura, pero ciertamente hacen valer en la academia sus actividades en los medios y/o redes, lo cual les reditúa, tal vez con doble contabilidad y paga. La academia los premia por su "contribución a la sociedad" y les da su like. Empieza una circulación extraña: de la academia a los medios y de vuelta, estas vedettes lo copan todo sin investigar nada, y la academia, urgida de lo que se ha dado en llamar "visibilidad", los premia otra vez (por ejemplo, con coordinación de grandes eventos sobre los "temas nacionales", eso sí de coyuntura, para no quedarse atrás de medios y redes). Ahora son las vedettes de una academia que ya no sabe de los límites de lo suyo, como los medios de comunicación masiva no distinguen los límites de nada. ¿Sabe aún la academia qué la distingue de los medios y/o redes? No le interesa, tal vez: quiere sobre todo "no quedarse atrás" o "no quedar fuera" de lo que, siendo con frecuencia una "burbuja", es hecho pasar por "sociedad".
Mientras algunos del público se sienten halagados al oír y ver a tan selectos personajes, éstos hacen valer en la academia sus actividades de vedettes fuera de ella, desvirtuándola y privándola de sus funciones sustantivas. Poco falta para que hagan valer sus tuits como actividades de divulgación de la cultura, pero ciertamente hacen valer en la academia sus actividades en los medios y/o redes, lo cual les reditúa, tal vez con doble contabilidad y paga. La academia los premia por su "contribución a la sociedad" y les da su like. Empieza una circulación extraña: de la academia a los medios y de vuelta, estas vedettes lo copan todo sin investigar nada, y la academia, urgida de lo que se ha dado en llamar "visibilidad", los premia otra vez (por ejemplo, con coordinación de grandes eventos sobre los "temas nacionales", eso sí de coyuntura, para no quedarse atrás de medios y redes). Ahora son las vedettes de una academia que ya no sabe de los límites de lo suyo, como los medios de comunicación masiva no distinguen los límites de nada. ¿Sabe aún la academia qué la distingue de los medios y/o redes? No le interesa, tal vez: quiere sobre todo "no quedarse atrás" o "no quedar fuera" de lo que, siendo con frecuencia una "burbuja", es hecho pasar por "sociedad".
viernes, 9 de febrero de 2018
BOLIVIA: EL PROBLEMA DEL RELEVO
A principios de 2016 tuvo lugar en Bolivia un referéndum sobre la reelección del presidente. La respuesta fue "no", con fuertes disparidades regionales, en particular entre el altiplano y el oriente. Con todo, el gobierno de Evo Morales ha buscado el resquicio constitucional que permita la reelección del actual mandatario, lo que no está exento de riesgos. El problema no es la reelección en sí, sino la falta de cuadros y de relevo generacional en un país que, por lo demás, ha tenido grandes logros económicos.
Bolivia ha tenido en los últimos cinco años las tasas de crecimiento más altas de América Latina (más de 4%). La pobreza moderada ha sido reducida a la mitad entre 2005 y 2016 (de 59 % a 28 %). Se eliminó el analfabetismo gracias al programa cubano "Yo sí puedo". En materia de producto interno bruto (PIB), Bolivia pasó del lugar 117 en 2005 al lugar 75. La reserva monetaria pasó de 700 millones de dólares a 20 mil millones de dólares. Se revirtieron los índices de deserción escolar y de mortalidad infantil y de féminas gestantes. Como las anteriores, se podrían enumerar muchas conquistas sociales y económicas, pero lo más llamativo es que Bolivia echó a andar por la senda del desarrollo gracias a los hidrocarburos (gas y petróleo). Bolivia podría convertirse en exportador de energía (a partir de proyectos hidroeléctricos), como ocurrió con el Ecuador bajo la presidencia de Rafael Correa. Una de las grandes posibilidades bolivianas se encuentra en la industrialización del litio. Bolivia está produciendo además derivados del gas, urea, cemento, etcétera.
Al mismo tiempo, cuestionado sobre la dependencia de un líder como Morales, el vicepresidente Alvaro García Linera (quien por cierto no se postulará en el 2019, lo que lo retrata como alguien que no está seducido por el poder) admitió en una reciente entrevista con el diario español El País: "ojo, no fue algo que hayamos buscado. Lo ideal es una renovación generacional y colectiva de estos liderazgos fuertes. Pero por la adversidad en que ha nacido nuestro poder, en estos 10 años no nos hemos preocupado del asunto (....) El objetivo es que en 2024 (...) podamos tener líderes sustitutivos de Evo y una estructura colectiva mucho más sólida de la que tenemos". Para el vicepresidente de Bolivia, sería un error dejar pasar el hecho de que Morales, por ser indígena, representa "la unificación de lo popular". Sin embargo, puede también representar la unificación de una oposición con influencia mediática, como lo mostró el referéndum de 2016. El asunto es espinoso.
Bolivia ha tenido en los últimos cinco años las tasas de crecimiento más altas de América Latina (más de 4%). La pobreza moderada ha sido reducida a la mitad entre 2005 y 2016 (de 59 % a 28 %). Se eliminó el analfabetismo gracias al programa cubano "Yo sí puedo". En materia de producto interno bruto (PIB), Bolivia pasó del lugar 117 en 2005 al lugar 75. La reserva monetaria pasó de 700 millones de dólares a 20 mil millones de dólares. Se revirtieron los índices de deserción escolar y de mortalidad infantil y de féminas gestantes. Como las anteriores, se podrían enumerar muchas conquistas sociales y económicas, pero lo más llamativo es que Bolivia echó a andar por la senda del desarrollo gracias a los hidrocarburos (gas y petróleo). Bolivia podría convertirse en exportador de energía (a partir de proyectos hidroeléctricos), como ocurrió con el Ecuador bajo la presidencia de Rafael Correa. Una de las grandes posibilidades bolivianas se encuentra en la industrialización del litio. Bolivia está produciendo además derivados del gas, urea, cemento, etcétera.
Al mismo tiempo, cuestionado sobre la dependencia de un líder como Morales, el vicepresidente Alvaro García Linera (quien por cierto no se postulará en el 2019, lo que lo retrata como alguien que no está seducido por el poder) admitió en una reciente entrevista con el diario español El País: "ojo, no fue algo que hayamos buscado. Lo ideal es una renovación generacional y colectiva de estos liderazgos fuertes. Pero por la adversidad en que ha nacido nuestro poder, en estos 10 años no nos hemos preocupado del asunto (....) El objetivo es que en 2024 (...) podamos tener líderes sustitutivos de Evo y una estructura colectiva mucho más sólida de la que tenemos". Para el vicepresidente de Bolivia, sería un error dejar pasar el hecho de que Morales, por ser indígena, representa "la unificación de lo popular". Sin embargo, puede también representar la unificación de una oposición con influencia mediática, como lo mostró el referéndum de 2016. El asunto es espinoso.
miércoles, 7 de febrero de 2018
ECUADOR: EL BUQUE FANTASMA
Poco antes de la consulta popular en el Ecuador, que tuvo lugar este 4 de febrero, algunos intelectuales (Atilio Borón, Stella Calloni, Theotonio Dos Santos y Fernando Buen Abad) se lanzaron en una carta a la defensa ditirámbica del ex mandatario ecuatoriano Rafael Correa. La carta lamentaba que el ex presidente no pudiera reelegirse en el año 2021 de ganar el "sí", pero decía muy poco sobre la total ruptura del orden constitucional en el Ecuador, en particular por la pregunta 3 de la consulta. Por lo visto, mientras un mandatario como el ecuatoriano, Lenín Moreno, no cree más que en la prevaricación (la consulta fue inconstitucional), en la izquierda no se cree más que en hombres providenciales, lo que se anuncia desde ya en las intenciones de reelección de Nicolás Maduro en Venezuela y de Evo Morales en Bolivia. No es que la reelección en sí sea negativa (la señora Angela Merkel en Alemania va en su cuarta reelección sin que nadie la acuse de imperdonable beodez), pero pasó a ser síntoma de que la institucionalidad es muy difícil de lograr en los procesos "progresistas", sin duda porque el clientelismo puede más.
Lo llamativo del Ecuador es que Correa no quiso reelegirse indefinidamente, fue de gira al Ecuador antes de la consulta sobre todo para promover el "no" a la pregunta 3 (la pregunta sobre la reelección era la 2), y antes de regresar a Bélgica, donde reside, volvió a insistir en que no aspira más a la presidencia ecuatoriana, contra lo que suponía o daba a entender la carta de los intelectuales mencionados. Correa no está enamorado del poder.
¿Cómo pudo ser posible la traición de Moreno y una victoria como la del "sí" en las 7 preguntas de la consulta popular, salvo en la siempre liberal provincia de Manabí? Wladimir Iza, cercano a la lideresa Gabriela Rivadeneira (favorable a Correa), explicaba hace poco en Counterpunch: "de manera entendible, teniendo que hacer con todos los déficits históricos que el país había acumulado en su sistema de salud, su sistema educativo, su infraestructura, desdeñamos algo muy importante que siempre debíamos tener en mente. Necesitábamos politizar nuestro trabajo, enfocarnos en el desarrollo político de los miembros del partido, y fortalecer realmente el papel de los ciudadanos en la política y en el quehacer político. Nuestra Revolución Ciudadana llevó al ascenso de una nueva clase media que había sido previamente pobre y abandonada pero que no es lo suficientemente consciente de cómo y por qué mejoró su situación". En suma, la Revolución Ciudadana falló política y culturalmente, pese a diez años de muchos logros, reconocidos por lo demás internacionalmente. Y Correa no podía resolverlo todo. ¿Por qué gente como Borón, Calloni, Dos Santos y Buen Abad esquiva sistemáticamente la autocrítica pública? Incluso Correa le dijo al pueblo ecuatoriano: "siento que les fallé". Por su parte, Moreno deja que gente cercana a la Central de Inteligencia Americana (CIA), como Fernando Villavicencio, demande a Correa por cualquier cosa, o que aparezca incluso en listas de "prestigio para el combate a la corrupción" (es el caso de la lideresa indígena Lourdes Tibán, pagada por la USAID- Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, o de Martha Roldós, también ligada a la CIA). Un tratado de libre comercio entre Ecuador y Estados Unidos estaría en ciernes y liquidaría las bases para el desarrollo que sentaron los gobiernos de Correa. El problema no era "sí" o "no" a una persona, sino al desarrollo de un país que iba por buen camino para conseguirlo.
Lo llamativo del Ecuador es que Correa no quiso reelegirse indefinidamente, fue de gira al Ecuador antes de la consulta sobre todo para promover el "no" a la pregunta 3 (la pregunta sobre la reelección era la 2), y antes de regresar a Bélgica, donde reside, volvió a insistir en que no aspira más a la presidencia ecuatoriana, contra lo que suponía o daba a entender la carta de los intelectuales mencionados. Correa no está enamorado del poder.
¿Cómo pudo ser posible la traición de Moreno y una victoria como la del "sí" en las 7 preguntas de la consulta popular, salvo en la siempre liberal provincia de Manabí? Wladimir Iza, cercano a la lideresa Gabriela Rivadeneira (favorable a Correa), explicaba hace poco en Counterpunch: "de manera entendible, teniendo que hacer con todos los déficits históricos que el país había acumulado en su sistema de salud, su sistema educativo, su infraestructura, desdeñamos algo muy importante que siempre debíamos tener en mente. Necesitábamos politizar nuestro trabajo, enfocarnos en el desarrollo político de los miembros del partido, y fortalecer realmente el papel de los ciudadanos en la política y en el quehacer político. Nuestra Revolución Ciudadana llevó al ascenso de una nueva clase media que había sido previamente pobre y abandonada pero que no es lo suficientemente consciente de cómo y por qué mejoró su situación". En suma, la Revolución Ciudadana falló política y culturalmente, pese a diez años de muchos logros, reconocidos por lo demás internacionalmente. Y Correa no podía resolverlo todo. ¿Por qué gente como Borón, Calloni, Dos Santos y Buen Abad esquiva sistemáticamente la autocrítica pública? Incluso Correa le dijo al pueblo ecuatoriano: "siento que les fallé". Por su parte, Moreno deja que gente cercana a la Central de Inteligencia Americana (CIA), como Fernando Villavicencio, demande a Correa por cualquier cosa, o que aparezca incluso en listas de "prestigio para el combate a la corrupción" (es el caso de la lideresa indígena Lourdes Tibán, pagada por la USAID- Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, o de Martha Roldós, también ligada a la CIA). Un tratado de libre comercio entre Ecuador y Estados Unidos estaría en ciernes y liquidaría las bases para el desarrollo que sentaron los gobiernos de Correa. El problema no era "sí" o "no" a una persona, sino al desarrollo de un país que iba por buen camino para conseguirlo.
lunes, 5 de febrero de 2018
PIENSA (NO, NO ES GRATIS)
A partir de lo escrito por Roger Dangeville (Marx-Engels. La crise) en los años '70, a diversos autores marxistas les ha dado en tiempos recientes por hablar de una fase terminal del capitalismo. La han llamado, siguiendo a Dangeville, "capitalismo senil". Por lo pronto, el capitalismo ha vivido la crisis más larga de su Historia, medio siglo desde finales de los años '60, pero es poco probable que sirva de algo hacer sonar las alarmas de la "crisis terminal", entre otras cosas por la sencilla razón de que a los autores marxistas casi no se los lee (y, a decir verdad, no se lee ni entre colegas de academia). Samir Amin, por ejemplo, ha hablado de ese "capitalismo senil" y llamado a fundar una V Internacional, ¿pero quién lo escuchará? El filósofo húngaro Georg Lukács decía que de muy poco sirve dar el grito de alerta en un barco que se hunde: sucede que a la gente le da por ponerse a gozar más aprisa y con "mayor plenitud", con una actitud, digamos, de "después de mí, el diluvio". !Y la nave va! Es por lo demás lo que fomenta el propio capitalismo, haciendo negocio con la descomposición. Así que las visiones apocalípticas no sirven de mayor cosa.
Algo distinto sería considerar la época actual como de transición -sin excluir la decadencia del capitalismo-, pero habría que saber "transición" entre qué y qué, y no dejar las cosas entre "capitalismo salvaje" y el nunca confeso ni alcanzable "capitalismo con rostro humano". Las transiciones toman un largo tiempo -basta ver los periodos del Imperio Romano al Medioevo o del Medioevo al capitalismo- y sin duda es complicado pensarlo, pero tal vez sea algo que valga la pena, para reconocer en el presente los gérmenes de un futuro socialista, y no nada más, como lo hacen quienes calcan la ciencia social de las ciencias exactas, "bifurcaciones", "caos" e "incertidumbre". Por lo demás, en algunos casos una transición puede darle algún lugar a la burguesía, del mismo modo en que la aristocracia no desapareció del todo en el paso al capitalismo. No todo lo que es burguesía es negativo. Pero el mayor impedimento para pensar en el largo plazo está en quienes, haciéndose eco en cierto modo de John Maynard Keynes ("en el largo plazo todos estaremos muertos"), no hacen sino seguir las coyunturas del poder pensando nada más en "pegársele", tomarlo y usufructuarlo a toda prisa y con cortoplacismo. Es la misma actitud que la capitalista: "después de mí, el diluvio", con la creencia, además, de que no habrá tal diluvio (a lo sumo algo de cambio climático) y ni siquiera consecuencias, de la misma manera en que muchos creyeron que el desplome del mundo socialista habría de ser gratis. En todo caso, una larga transición es una posibilidad entre otras.
Algo distinto sería considerar la época actual como de transición -sin excluir la decadencia del capitalismo-, pero habría que saber "transición" entre qué y qué, y no dejar las cosas entre "capitalismo salvaje" y el nunca confeso ni alcanzable "capitalismo con rostro humano". Las transiciones toman un largo tiempo -basta ver los periodos del Imperio Romano al Medioevo o del Medioevo al capitalismo- y sin duda es complicado pensarlo, pero tal vez sea algo que valga la pena, para reconocer en el presente los gérmenes de un futuro socialista, y no nada más, como lo hacen quienes calcan la ciencia social de las ciencias exactas, "bifurcaciones", "caos" e "incertidumbre". Por lo demás, en algunos casos una transición puede darle algún lugar a la burguesía, del mismo modo en que la aristocracia no desapareció del todo en el paso al capitalismo. No todo lo que es burguesía es negativo. Pero el mayor impedimento para pensar en el largo plazo está en quienes, haciéndose eco en cierto modo de John Maynard Keynes ("en el largo plazo todos estaremos muertos"), no hacen sino seguir las coyunturas del poder pensando nada más en "pegársele", tomarlo y usufructuarlo a toda prisa y con cortoplacismo. Es la misma actitud que la capitalista: "después de mí, el diluvio", con la creencia, además, de que no habrá tal diluvio (a lo sumo algo de cambio climático) y ni siquiera consecuencias, de la misma manera en que muchos creyeron que el desplome del mundo socialista habría de ser gratis. En todo caso, una larga transición es una posibilidad entre otras.
viernes, 2 de febrero de 2018
EL GRAN DISPENDIO
Se hace en nombre de la lucha -generacional- contra la enseñanza "unidimensional y dogmática", pero se instala el equivalente de la "anarquía de la producción" porque no se planifica ni se dan siquiera orientaciones generales: !Qué viva la libertad! Así, un buen día, muchísimos, hasta el macho más odioso, el que se maneja con "humores", descubren una vocación por la equidad de género, de tal forma que los estudios de género lo invaden todo.
Se supone que hay en la universidad una instancia dedicada específicamente al género, pero en otras instancias muchos otros quieren dedicarse a estudiar el género, de tal modo que se hace una y mil veces en distintas instancias, más allá de la específicamente designada para tal causa. Después de todo, claro está, hay por doquier una perspectiva de género, aunque sea porque no hay institutos ni facultades al 100 % masculinos, femeninos o "ninguna de las dos". De repente, los eventos son con harta frecuencia sobre asuntos de género, por aquí y por allá. Las revistas, ellas también, permiten el pulular de artículos sobre asuntos de género. Las optativas son de género. Los eventos internacionales, con asociaciones de género. Pareciera a ratos que es una nueva forma de ligar, al menos entre ciertos hombres: declararse antipatriarcales y comprensivos con la causa de tod@s. Es más que duplicar funciones, porque termina por ser redundante y por saturar, y entretanto se dejan al abandono muchos otros temas y disciplinas enteras. Ya había pasado algo similar cuando todos se descubrieron amigotes de la Madre Tierra y listos para estudiar la ecología, la sustentabilidad, etcétera...En fin, que todos están al natural con tal de participar de un contagio que no es ajeno al fund raising (la colecta de fondos).
La tecnocracia, ella, se pone feliz. No se discute nada, se gestiona la cantidad, la "cuota de género" (que igual puede ser la de amigos de la naturaleza o de los pueblos originarios). ¿Qué podría discutirse donde todo el mundo está de acuerdo?¿O qué, alguien va a rebatir el derecho a la equidad de género, o a la defensa de la Pachamama, o la del indígena?
Tres se ponen de acuerdo para hacer un artículo, porque se premia más al colectivo que al descarriado. Cada uno reporta ese artículo, desde luego, por cuenta propia (puesto que participó, supuestamente al menos) y la tecnocracia reporta una productividad altísima de tres artículos. Así se maquillan cifras y se consiguen rankings. Nadie gobierna, se gestiona: la "anarquía de la producción" permite la felicidad y el presupuesto de coyuntura en coyuntura, que se gasta en "más de lo mismo", con tal de que sea "más", y de que dé la impresión de que "se está creciendo", así sea cuando se está despilfarrando en grande. La relación con el gobierno se reduce al "que nos den más plata", "que nos den más plata". La causa lo vale. Y que el efecto lo pague el Estado.
Se supone que hay en la universidad una instancia dedicada específicamente al género, pero en otras instancias muchos otros quieren dedicarse a estudiar el género, de tal modo que se hace una y mil veces en distintas instancias, más allá de la específicamente designada para tal causa. Después de todo, claro está, hay por doquier una perspectiva de género, aunque sea porque no hay institutos ni facultades al 100 % masculinos, femeninos o "ninguna de las dos". De repente, los eventos son con harta frecuencia sobre asuntos de género, por aquí y por allá. Las revistas, ellas también, permiten el pulular de artículos sobre asuntos de género. Las optativas son de género. Los eventos internacionales, con asociaciones de género. Pareciera a ratos que es una nueva forma de ligar, al menos entre ciertos hombres: declararse antipatriarcales y comprensivos con la causa de tod@s. Es más que duplicar funciones, porque termina por ser redundante y por saturar, y entretanto se dejan al abandono muchos otros temas y disciplinas enteras. Ya había pasado algo similar cuando todos se descubrieron amigotes de la Madre Tierra y listos para estudiar la ecología, la sustentabilidad, etcétera...En fin, que todos están al natural con tal de participar de un contagio que no es ajeno al fund raising (la colecta de fondos).
La tecnocracia, ella, se pone feliz. No se discute nada, se gestiona la cantidad, la "cuota de género" (que igual puede ser la de amigos de la naturaleza o de los pueblos originarios). ¿Qué podría discutirse donde todo el mundo está de acuerdo?¿O qué, alguien va a rebatir el derecho a la equidad de género, o a la defensa de la Pachamama, o la del indígena?
Tres se ponen de acuerdo para hacer un artículo, porque se premia más al colectivo que al descarriado. Cada uno reporta ese artículo, desde luego, por cuenta propia (puesto que participó, supuestamente al menos) y la tecnocracia reporta una productividad altísima de tres artículos. Así se maquillan cifras y se consiguen rankings. Nadie gobierna, se gestiona: la "anarquía de la producción" permite la felicidad y el presupuesto de coyuntura en coyuntura, que se gasta en "más de lo mismo", con tal de que sea "más", y de que dé la impresión de que "se está creciendo", así sea cuando se está despilfarrando en grande. La relación con el gobierno se reduce al "que nos den más plata", "que nos den más plata". La causa lo vale. Y que el efecto lo pague el Estado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
AQUÍ NO HA PASADO NADA
Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...
-
¿Cuántos de la derecha, además intelectualmente deshonestos, como Francisco Martín Moreno, no se disfrazan de la Gran Moral, cuando se trat...
-
Como ya se ha sugerido, la maldad o el actuar de una persona malvada no tiene que ver con el horror de Hollywood. Se suele relacionar más c...
-
¿La cultura? Nada serio. Consiste en divertirse. Tomársela con calma. Es entretenimiento. Una manera de no atender nada importante. El...