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lunes, 12 de febrero de 2018

BURBUJEANTES

Existe un tipo de académico cuya especialidad es saltar de su quehacer al de los medios de comunicación masiva y las redes sociales. Aquí, no circula como un "actor" más, sino con placas de "distinguido académico" o "destacado académico" -nunca bien comprobadas del todo-. Se entiende que es distinguido o destacado puesto que en los medios y/o las redes se lo está distinguiendo o destacando. Tal pareciera que la figura en cuestión cuenta con un escudo que le sirve como fuero: puede lanzar en los medios muy distinguidas o destacadas muestras de ignorancia o falta de respeto, de todos modos se le perdona, si acaso se nota. Así, en los medios no faltan los destacados académicos que escriben cualquier cosa o que, en "conversatorios", dicen cualquier cosa, y todo como si el interés de los medios y/o las redes fuera el conocimiento y no el rating, que supone un buen número de concesiones demagógicas al público. Así, el "distinguido académico" suele terminar de merolico, pero la audiencia se refiere a esta especie siempre como la de "destacados académicos", ya que el aura sacra no la quita nadie. El académico es de repente ya no el maestro, sino "el catedrático" o "el doctor", lo que es tanto como decir "jefe de jefes". Lo respetan a todos niveles.
      Mientras algunos del público se sienten halagados al oír y ver a tan selectos personajes, éstos hacen valer en la academia sus actividades de vedettes fuera de ella, desvirtuándola y privándola de sus funciones sustantivas. Poco falta para que hagan valer sus tuits como actividades de divulgación de la cultura, pero ciertamente hacen valer en la academia sus actividades en los medios y/o redes, lo cual les reditúa, tal vez con doble contabilidad y paga. La academia los premia por su "contribución a la sociedad" y les da su like. Empieza una circulación extraña: de la academia a los medios y de vuelta, estas vedettes lo copan todo sin investigar nada, y la academia, urgida de lo que se ha dado en llamar "visibilidad", los premia otra vez (por ejemplo, con coordinación de grandes eventos sobre los "temas nacionales", eso sí de coyuntura, para no quedarse atrás de medios y redes). Ahora son las vedettes de una academia que ya no sabe de los límites de lo suyo, como los medios de comunicación masiva no distinguen los límites de nada. ¿Sabe aún la academia qué la distingue de los medios y/o redes? No le interesa, tal vez: quiere sobre todo "no quedarse atrás" o "no quedar fuera" de lo que, siendo con frecuencia una "burbuja", es hecho pasar por "sociedad".