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miércoles, 7 de febrero de 2018

ECUADOR: EL BUQUE FANTASMA

Poco antes de la consulta popular en el Ecuador, que tuvo lugar este 4 de febrero, algunos intelectuales (Atilio Borón, Stella Calloni, Theotonio Dos Santos y Fernando Buen Abad) se lanzaron en una carta a la defensa ditirámbica del ex mandatario ecuatoriano Rafael Correa. La carta lamentaba que el ex presidente no pudiera reelegirse en el año 2021 de ganar el "sí", pero decía muy poco sobre la total ruptura del orden constitucional en el Ecuador, en particular por la pregunta 3 de la consulta. Por lo visto, mientras un mandatario como el ecuatoriano, Lenín Moreno, no cree más que en la prevaricación (la consulta fue inconstitucional), en la izquierda no se cree más que en hombres providenciales, lo que se anuncia desde ya en las intenciones de reelección de Nicolás Maduro en Venezuela y de Evo Morales en Bolivia. No es que la reelección en sí sea negativa (la señora Angela Merkel en Alemania va en su cuarta reelección sin que nadie la acuse de imperdonable beodez), pero pasó a ser síntoma de que la institucionalidad es muy difícil de lograr en los procesos "progresistas", sin duda porque el clientelismo puede más.
      Lo llamativo del Ecuador es que Correa no quiso reelegirse indefinidamente, fue de gira al Ecuador antes de la consulta sobre todo para promover el "no" a la pregunta 3 (la pregunta sobre la reelección era la 2), y antes de regresar a Bélgica, donde reside, volvió a insistir en que no aspira más a la presidencia ecuatoriana, contra lo que suponía o daba a entender la carta de los intelectuales mencionados. Correa no está enamorado del poder.
     ¿Cómo pudo ser posible la traición de Moreno y una victoria como la del "sí" en las 7 preguntas de la consulta popular, salvo en la siempre liberal provincia de Manabí? Wladimir Iza, cercano a la lideresa Gabriela Rivadeneira (favorable a Correa), explicaba hace poco en Counterpunch: "de manera entendible, teniendo que hacer con todos los déficits históricos que el país había acumulado en su sistema de salud, su sistema educativo, su infraestructura, desdeñamos algo muy importante que siempre debíamos tener en mente. Necesitábamos politizar nuestro trabajo, enfocarnos en el desarrollo político de los miembros del partido, y fortalecer realmente el papel de los ciudadanos en la política y en el quehacer político. Nuestra Revolución Ciudadana llevó al ascenso de una nueva clase media que había sido previamente pobre y abandonada pero que no es lo suficientemente consciente de cómo y por qué mejoró su situación". En suma, la Revolución Ciudadana falló política y culturalmente, pese a diez años de muchos logros, reconocidos por lo demás internacionalmente. Y Correa no podía resolverlo todo. ¿Por qué gente como Borón, Calloni, Dos Santos y Buen Abad esquiva sistemáticamente la autocrítica pública? Incluso Correa le dijo al pueblo ecuatoriano: "siento que les fallé". Por su parte, Moreno deja que gente cercana a la Central de Inteligencia Americana (CIA), como Fernando Villavicencio, demande a Correa por cualquier cosa, o que aparezca incluso en listas de "prestigio para el combate a la corrupción" (es el caso de la lideresa indígena Lourdes Tibán, pagada por la USAID- Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, o de Martha Roldós, también ligada a la CIA). Un tratado de libre comercio entre Ecuador y Estados Unidos estaría en ciernes y liquidaría las bases para el desarrollo que sentaron los gobiernos de Correa. El problema no era "sí" o "no" a una persona, sino al desarrollo de un país que iba por buen camino para conseguirlo.