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viernes, 2 de febrero de 2018

EL GRAN DISPENDIO

Se hace en nombre de la lucha -generacional- contra la enseñanza "unidimensional y dogmática", pero se instala el equivalente de la "anarquía de la producción" porque no se planifica ni se dan siquiera orientaciones generales: !Qué viva la libertad! Así, un buen día, muchísimos, hasta el macho más odioso, el que se maneja  con "humores", descubren una vocación por la equidad de género, de tal forma que los estudios de género lo invaden todo.
     Se supone que hay en la universidad una instancia dedicada específicamente al género, pero en otras instancias muchos otros quieren dedicarse a estudiar el género, de tal modo que se hace una y mil veces en distintas instancias, más allá de la específicamente designada para tal causa. Después de todo, claro está, hay por doquier una perspectiva de género, aunque sea porque no hay institutos ni facultades al 100 % masculinos, femeninos o "ninguna de las dos". De repente, los eventos son con harta frecuencia sobre asuntos de género, por aquí y por allá. Las revistas, ellas también, permiten el pulular de artículos sobre asuntos de género. Las optativas son de género. Los eventos internacionales, con asociaciones de género. Pareciera a ratos que es una nueva forma de ligar, al menos entre ciertos hombres: declararse antipatriarcales y comprensivos con la causa de tod@s. Es más que duplicar funciones, porque termina por ser redundante y por saturar, y entretanto se dejan al abandono muchos otros temas y disciplinas enteras. Ya había pasado algo similar cuando todos se descubrieron amigotes de la Madre Tierra y listos para estudiar la ecología, la sustentabilidad, etcétera...En fin, que todos están al natural con tal de participar de un contagio que no es ajeno al fund raising (la colecta de fondos).
     La tecnocracia, ella, se pone feliz. No se discute nada, se gestiona la cantidad, la "cuota de género" (que igual puede ser la de amigos de la naturaleza o de los pueblos originarios). ¿Qué podría discutirse donde todo el mundo está de acuerdo?¿O qué, alguien va a rebatir el derecho a la equidad de género, o a la defensa de la Pachamama, o la del indígena?
     Tres se ponen de acuerdo para hacer un artículo, porque se premia más al colectivo que al descarriado. Cada uno reporta ese artículo, desde luego, por cuenta propia (puesto que participó, supuestamente al menos) y la tecnocracia reporta una productividad altísima de tres artículos. Así se maquillan cifras y se consiguen rankings. Nadie gobierna, se gestiona: la "anarquía de la producción" permite la felicidad y el presupuesto de coyuntura en coyuntura, que se gasta en "más de lo mismo", con tal de que sea "más", y de que dé la impresión de que "se está creciendo", así sea cuando se está despilfarrando en grande. La relación con el gobierno se reduce al "que nos den más plata", "que nos den más plata". La causa lo vale. Y que el efecto lo pague el Estado.