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lunes, 2 de abril de 2018

PERDIENDO EL TIEMPO

La investigación aplicada tiene mucha valía, y permite, entre otras cosas, retroalimentar la ciencia básica. La condición es que haya verdaderamente investigación. Y que para ello se planteen problemas, en vez de esquivarlos sistemáticamente. Plantear un problema, lo cual no tiene nada de negativo, implica hacerse preguntas. Investigar, según la Real Academia Española, es "el acto de llevar a cabo estrategias para descubrir algo" e "incrementar los conocimientos sobre un determinado asunto". En principio, se descubre tanto en la ciencia básica como en la aplicada.
     Pese a su carácter "práctico", orientado a "beneficios inmediatos" y con frecuencia empírico ("basado en la experiencia o la observación de los hechos"), la ciencia aplicada no es el equivalente de la tecnología. "Algunas de las diferencias entre la ciencia y la tecnología, explica Mario Bunge, pueden detectarse en el lenguaje de los informes técnicos, donde aparecen palabras típicamente tecnológicas como uso, reparación, confiabilidad, eficiencia, seguridad, amigable, control de calidad, productividad, regla, norma, política, plan y costeable. (...)Los objetos centrales de la tecnología son artefactos, ya sean cosas o procesos, inanimados, vivos o sociales, y su meta es controlar los sistemas o procesos naturales o sociales para beneficiar a algún grupo social. El científico se presenta con nuevas proposiciones que se piensa que son verdaderas, el tecnólogo con propuestas originales o bien probadas, con miras a la eficiencia". Las tareas universitarias orientadas a la eficiencia y la productividad son así, ante todo, tecnológicas y no científicas, y buscan alguna forma de control (basado en la misma tecnología, que lo vuelve "amigable"), algo muy distinto de la evaluación ("valoración"), pero perfectamente interiorizado por muchos "controladores" que se sirven por lo demás de la "regla, norma, política o plan" para hacer y deshacer a su antojo.
     Frente al aparato de control, se abandona la investigación, mientras que la ciencia en la que se basa la tecnología se hace en otro lugar (tecnologías de la información y la comunicación, TICs, con todo importado en el país periférico). El atractivo del tecnólogo es que, según Bunge, "su tarea específica no es explorar el mundo sino fabricar herramientas (materiales o intelectuales) para cambiarlo (para bien o para mal)". El que "gestiona" y "controla" la eficiencia y la productividad puede no tener ni remota idea de lo que es realmente "explorar el mundo", investigar.
     Entretanto, cabe citar la siguiente observación de Bunge: "la ciencia aplicada utiliza la ciencia básica, pero no se desprende automáticamente de esta última: implica investigación original. Si no implicara investigación y no arrojara nuevos conocimientos, podría calificársela de especialidad, pero no de ciencia". El conocimiento, "facultad de la razón", no puede funcionar muy bien que digamos donde se cuestiona la razón misma y la posibilidad de llegar a "nuevas proposiciones que se piensa que son verdaderas", por relativa que sea la verdad. "La mayoría de la gente, explica Bunge, confunde la tecnología con la ciencia o con la industria, y algunos científicos explotan esta confusión popular para obtener recursos para investigación prometiendo vagos resultados prácticos". En las Humanidades, se ofrece "la experiencia de la vida misma", autentificada. Para lograrlo, y a las prisas, se deja de indagar y de buscar nuevos conocimientos para limitarse a ejecutar una vaga especialidad. Se gestionan así cada vez más en la universidad pública "especialidades" y se convoca a "conversatorios con especialistas" en un entorno que debe ser "amigable", lo suficientemente cool y light como para hacer pasar por "no amena" la ciencia, sea básica o aplicada. La universidad está convertida así en imitación de un instituto tecnológico, en el que salen perdiendo las ciencias sociales y Humanidades que no estén reducidas a pequeñas especialidades o incluso al simple entretenimiento. El alumnado, en estas condiciones, termina por ver el aprendizaje de las ciencias básica y aplicada como verdaderas pérdidas de tiempo.

viernes, 30 de marzo de 2018

EL CASTIGO A LA CIENCIA BASICA

Uno de los efectos de la mercantilización de la universidad pública ha sido relegar a segundo plano, cuando no al olvido, a la ciencia básica (investigación básica), sobre todo en los países periféricos. La ciencia básica es la que se ocupa de conocer los principios fundamentales "de la naturaleza o la realidad", lo que incluiría las "propiedades de la realidad". Una ciencia de este tipo no puede durar desde el momento en que se postula que la realidad no tiene "naturaleza" (o propiedades) que puedan ser conocidas y traducidas mediante una verdad, por relativa que sea. Supuestamente, todo intento por encontrar esas propiedades en la realidad estaría destinado al fracaso, al menos en las ciencias sociales: la realidad misma, además de no poder ser conocida, no podría ser modificada. Unicamente se podría "tomar de ella" de acuerdo con las preferencias de cada quien. A fin de cuentas, los "principios fundamentales" están reducidos a preferencias en el mercado y a calcar una dudosa teoría económica triunfante. Ya no es extraño oír a un pseudosociólogo que da peroratas sobre "las preferencias en el mercado religioso" o a otro para quien la democracia no es el gobierno del pueblo, sino un modo de conocer "nuestras preferencias".
     En los países periféricos, la ciencia básica se da por hecha (en otra parte) y simplemente se importan los "paquetes" de investigación aplicada ya elaborados para ser reproducidos, con nombres rimbombantes ("temas emergentes", "nueva agenda", etcétera). No importa la ciencia básica porque, supuestamente, "no es útil" al no reportar "beneficios inmediatos", y el país periférico es incapaz de pensar el largo plazo saliendo de coyunturas sucesivas. El rechazo a la ciencia básica -que se hace pasar por rechazo a la ideología, el "ensayo de opinión", etcétera-, y que consiste en castigar cualquier intento por debatir los "principios fundamentales" más allá del mercado- fácilmente se convierte en anti-academia, en nombre de "lo práctico". Se consideran la teoría y la conceptualización como "pasatiempos ociosos".
     Wikipedia dice que la ciencia básica es un ejercicio de curiosidad, una "cualidad humana básica" y "una de las razones de la actividad científica de todos los tiempos". El hecho de que se arrumbe la ciencia básica implica que ya no haya curiosidad por saber ni razón para la actividad científica. Lo que predomina en la ciencia es la investigación aplicada (en el mejor de los casos), o incluso la simple reproducción (con "especialidades" sin ciencia) o glosa (comentario de texto) de los "paquetes" importados (o pregonados por organismos internacionales), en el caso de los países periféricos. Incluso a los jóvenes se les ha inculcado esta visión de la ciencia que provoca repulsa por la ciencia básica, para que prefieran el entretenimiento. Mediante el dictamen "experto" se castiga sistemáticamente la ciencia básica aunque ello signifique sacrificar a la ciencia misma en su conjunto: tal vez poco le importe al "científico" cuyo fin es el beneficio inmediato y la aplicación de lo que sea que "rinda" de coyuntura en coyuntura, el tiempo de hacerse de fama y de lucrar con ella.

miércoles, 28 de marzo de 2018

PERU: EL FUJIMORISMO INVENTA LA ESCLAVITUD DEL SIGLO XXI

En su época, Marx se indignaba de lo que llamaba "la esclavitud asalariada", pero el mundo de los negocios ha llegado hoy más lejos, al uso de la esclavitud pura y simple.
     Recientemente, por iniciativa fujimorista, el Congreso peruano hizo pasar una ley por la cual los estudiantes técnicos pueden trabajar durante tres años en una empresa sin recibir salario ninguno. Como hay que hablar el lenguaje de los organismos internacionales, el régimen creado se llama de "experiencias formativas en situaciones reales de trabajo". ¿Pasantía?¿Servicio social? No, habida cuenta de la duración de la "formación". Los jóvenes pueden trabajar hasta 20 horas semanales (4 horas diarias, un medio tiempo) para las empresas, sin salario, a cambio de "complementar su formación teórico-práctica". En total, unas 448 horas como máximo sobre un periodo de tres años. La ley ya se conoce en el Perú como "ley del esclavo juvenil". La congresista fujimorista (Fuerza Popular) Rosa Bartra la justificó como un "convenio" entre institutos y empresas -y de ninguna manera un contrato- para que "los chicos de los institutos" puedan "aprender en una situación real de trabajo". Como ya es costumbre, a los jóvenes, objeto de todas las demagogias, las universitarias incluidas, no se les ofrece la posibilidad de hacerse de un oficio o una profesión bien remuneradas al mérito, ni por ende un futuro con un mínimo de certidumbres.
     Unicamente dos parlamentarios de izquierda (Nuevo Perú), Marisa Glave y Alberto Quintanilla, votaron contra esta ley peruana que le permite a una empresa realizar el sueño de la plusvalía gratuita, el más salvaje de los sueños capitalistas, la ganancia sin ningún costo humano, en capital variable. !La explotación total! Los parlamentarios de Nuevo Perú señalaron que así las empresas tienen la tentación de hacerse de una "renta" con "fuerza laboral gratuita". Para la congresista Rosa Bartra, la actitud de la izquierda es "mezquina", pero además "terrorista", porque el fujimorismo acostumbra tachar así cualquier discrepancia. Cabe señalar que Indira Huilca, congresista de Nuevo Perú, había propuesto una ley más sensata: incentivos para las empresas que contraten a trabajadores jóvenes e inviertan en su capacitación y co-financiamiento del Estado en salud y pensiones. Nada: lo que no está contemplado como negocio redondo para el poder del dinero es "populista" o, peor, "terrorista".

lunes, 26 de marzo de 2018

PERU: 500 E EU FAZER VISITA....

Algunos alocados han querido interpretar lo que ocurre en el Perú como una épica batalla de una "ciudadanía buena" (y harta) contra una "clase política mala" (todos son iguales). En estas andaba por ejemplo -y andadaba que bufaba- el comentarista de Russia Today, Jorge Rodríguez Carrasco, al abordar la renuncia del hasta hace poco presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski. Al parecer, nadie le había informado a Rodríguez de la fuerza del fujimorismo en el Perú.
     A finales de febrero, Jorge Henrique Simoes Barata, exsuperintendente de la constructora brasileña Odebrecht, declaró que la empresa aportó 8,4 millones de dólares a las campañas políticas en el Perú de 2006 a 2014. El dinero vino de los fondos ilícitos de la compañía, desde el "Departamento de Operaciones Estructuradas". Cabe señalar que muchas empresas transnacionales cuentan con un rubro especial para corromper autoridades en países atrasados, rubro que en algunos países es muy simpáticamente deducible de impuestos. Barata, en todo caso, destapó financiamientos para las candidaturas de Keiko Fujimori, Alan García, Pedro Pablo Kuczynski y Alejandro Toledo. De paso, se habrían entregado a la campaña de Ollanta Humala 3 millones de dólares. Actualmente, Toledo se encuentra prófugo fuera del Perú, en Estados Unidos, Kuczynski está fuera de la presidencia y Ollanta Humala y Nadine Heredia, su esposa, están por 18 meses en prisión preventiva. Si uno pone atención en la lista de Barata, salta a la vista que ni Keiko Fujimori ni Alan García han sido tocados. A la candidatura de la hija de Alberto Fujimori le llegaron de Odebrecht en 2011 unos 1,2 millones de dólares, a través de Jaime Yoshiyama Tanaka y Augusto Bedoya Cámere. El aporte se hizo en efectivo y queda la frase de Marcelo Odebrecht:"aumentar 500 para Keiko e eu fazer visita". En reuniones con Barata para recibir los sobornos de Odebrecht estuvieron presentes importantes miembros de  la Confiep (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas). En otro asunto, en el año 2006, según Barata, se entregaron 200 mil dólares en efectivo para la campaña de Alan García, a través del conocido dirigente aprista Luis Alva Castro. Cabe señalar que la fujimorista Fuerza Popular y la APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) -Partido Aprista Peruano son el tipo de partidos que bien podrían ser tildados de populistas por quienes son los comentócratas expertos en encontrar populismos hasta bajo la alfombra en América Latina y más allá. Pero nada.
       Hay algo que destacó en las declaraciones de Barata: afirmó que Humala y Heredia no tenían conocimiento de que hubiera dinero ilícito en la campaña del Partido Nacionalista. En primer lugar, los Humala no tenían función pública en 2011 y en segundo lugar, desconocían que hubiera dinero ilícito en su campaña. Contra lo que dijo Marcelo Odebrecht, Nadine Heredia negó haber solicitado apoyo económico del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño, el partido de Luis Inácio Lula Da Silva, y pidió del mismo PT un desmentido, que no llegó o ni siquiera trascendió, porque en la derrota hay un tipo de izquierda que sale corriendo a esconderse. Como sea, Heredia tuiteó mediante su abogado: "a quienes sí recibieron coimas camufladas en servicios a empresas amigas, offshores o conferencias ni se les formaliza investigación".
     Ollanta Humala y Nadine Heredia, probablemente inocentes, están en la cárcel desde el 13 de julio. Alan García está dedicado por su parte a pontificar, y Keiko Fujimori se dedica a hacer caer presidentes -le acaba de pasar a Kuczynski- mientras goza de impunidad, si su hermano Kenji se lo permite. El poder del dinero se inclinó por Keiko Fujimori. El "buen ciudadano" peruano tal vez asiste a estos escándalos -que hacen creer que "todos los políticos son iguales"- como quien lo hace a un espectáculo, a la espera de que salga un vencedor y sin enfrentar, desde luego, a quien pudiera serlo. "La paz nace de la justicia", dijo hace poco Nadine Heredia, y no parece que el Perú vaya a tenerlas mientras reine el fujimorismo.
    

viernes, 23 de marzo de 2018

!BLURP!

Una vez que tal o cual intelectual ha conseguido fama, quiere decir al mismo tiempo que es una celebridad en la Tierra y alguien que habla desde otro mundo, el de la "trascendencia", de tal forma que hasta la última de las banalidades proferidas es importantísima y sagrada, es decir, intocable. El tiempo dedicado a emitir opiniones en la comentocracia y a viajar deja suponer que el intelectual en cuestión en realidad ha dejado de tener disponibilidad para indagar o incluso para hacerse de las informaciones más simples. Es más importante reproducir la fama en desayunos, comidas y cenas con amigos all over the world, yo- te- invito- tú- me- invitas, mantener el rating con eventos a cual más magistral y no perder nada de lo que hoy se llama "visibilidad".
      Entrevistado hace poco por Democracy Now, el muy afamado intelectual de ultraizquierda estadounidense Noam Chomsky dejó entender, sin evidencias, que el gobierno sirio de Bashar al-Asad había realizado ataques químicos, algo por lo demás prácticamente imposible. Como es costumbre en este tipo de gente, Chomsky se subió al tribunal, "se sintió superior a cualquiera" y acto seguido comentó en la entrevista: "el régimen de Asad es una desgracia moral. Está llevando a cabo actos horrendos, y los rusos junto a él". Este es el tipo de declaración que no sirve para nada, salvo para facilitarle la tarea a los grandes medios de comunicación masiva corporativos que tienen así el aval de una "voz independiente". ¿Alguna prueba que presentara Chomsky? Ninguna, simplemente repitió lo que "anda por ahí". ¿Y el asunto de los rusos? El típico guiño de ojo a los cómplices en la moda. Chomsky agregó que no entendía por qué al-Asad tiraba armas químicas cuando iba ganando la guerra ni por qué los rusos se lo permitían. Supongamos que al-Asad haya lanzado sus "gases": ¿cómo supo Chomsky que "los rusos se lo permitieron"? En realidad, hace años y para seguir evitando provocaciones, Moscú urgió al gobierno sirio a deshacerse de todas sus armas químicas, lo que efectivamente sucedió bajo supervisión internacional (incluyendo a Washington). ¿Algún otro acto horrendo que haya cometido el gobierno de al-Asad? Chomsky no citó nada. Simplemente hizo una declaración moral con el desenfado que tanto académico le envidia al intelectual que es intocable. Después de todo, Chomsky pudo por igual haberse limitado a eructar: como sea hubiera trascendido ("!Blurp!, declara el reconocido intelectual Noam Chomsky"). Hay que saber ponerse serio mientras se es completamente frívolo, lo que para otros es signo de un muy deseable "desenfado". Hay que permitírselo para "dar a entender" entre gente mundana. Más allá de ésta, lo que dicen Chomsky o Vargas Llosa carece en realidad por completo de valor. No es realmente periodístico, ni realmente académico. Es simplemente celebérrimo.

miércoles, 21 de marzo de 2018

LA COLOMBIA DEL MARQUES

El marqués de Vargas Llosa ha tomado la costumbre de entrometerse en la política de varios países latinoamericanos para hablar de lo que no sabe: también en el mundo intelectual es posible la impunidad. El escritor peruano del Marquesado ya había celebrado la consulta popular en el Ecuador alabando el "criterio democrático" del presidente ecuatoriano Lenín Moreno, cuando en realidad éste se saltó a la torera a la Corte Constitucional y la Constitución (artículos 104, 138 y 443). Más recientemente, el ilustre marqués acusó al candidato colombiano de centro-izquierda Gustavo Petro de "demagogo peligroso", pero agregó: "Petro tendría mucha dificultad porque hay que recordar que Colombia, a pesar de todos los problemas terribles que ha tenido que enfrentar, es una democracia que funciona. Las instituciones en Colombia funcionan". "Petro -prosiguió Vargas Llosa- puede empujar a Colombia a soluciones de tipo colectivista y estatista, es decir, a un populismo que abriría una muy riesgosa vía para el futuro colombiano". El marqués alentó a Iván Duque, candidato del ex presidente Alvaro Uribe Vélez por el muy chistosamente llamado Centro Democrático.
     En las elecciones legislativas colombianas del 11 de marzo, el 53 % de los habilitados para votar no lo hizo, lo que representa un porcentaje alto de abstención para un país que funciona "tan bien". De más de 36 millones de personas habilitadas, sufragaron cerca de 17 millones y medio. Para las dos consultas interpartidistas (primarias), pidió el tarjetón apenas cerca del 26 % de los votantes: sufragaron cerca de 10 millones de colombianos. Además, para el Congreso hubo cerca de 3 millones de votos nulos y cerca de un millón 400 mil votos no marcados. Por cierto que hace algún tiempo, en el plebiscito para aprobar o rechazar los acuerdos de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, hoy Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), votaron poco más de 13 millones de personas sobre casi 35 millones de habilitadas.
       La institucionalidad colombiana funciona "tan bien" que ahora el senador "más votado" (de la Historia) fue el mismo Uribe (cerca de 900 mil votos). La Corte Suprema de Justicia de Colombia ha acumulado 28 procesos contra el gran senador, la mayoría por sus presuntos vínculos con el paramilitarismo de extrema derecha, al cual la Colombia urbana no parece detestar como a las FARC. En la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes (diputados) se han recibido 400 denuncias contra Uribe por delitos que van desde el homicidio y el financiamiento ilegal de campañas políticas hasta el auspicio de grupos paramilitares. La democracia colombiana "funciona": elige a un criminal que goza de total impunidad mientras se trata de criminales a las FARC y el grueso de la población se hace de la vista gorda.
      Con el analfabetismo político una democracia puede ciertamente funcionar. Después de las legislativas, la derecha colombiana puede tener la fuerza suficiente para hacer tortuguismo en el debate sobre las leyes de desarrollo rural y reparto de tierras, resultantes de los acuerdos de paz. El debate debiera incluir el fondo de tierras para la paz y la titulación de unos 7 millones de hectáreas para familias campesinas junto a la sustitución de cultivos. Los territorios campesinos se deberían constituir en reservas forestales, tierras baldías y latifundios improductivos. Ningún país que no haya hecho una reforma agraria integral ha salido del subdesarrollo, por lo que la FARC y en parte Petro están buscando abrir el camino al desarrollo, así sea capitalista (ahí están ejemplos como los de Sudcorea o Formosa-Taiwán, entre los más recientes). Pues bien, satisfechos con lo bien que funciona todo, ni el marqués ni la oligarquía colombiana quieren salir del atraso para lograr un verdadero progreso capitalista. Entretanto, obsesos del poder socialdemócrata como el intelectual de izquierda Emir Sader han llamado a hacer a un lado a la FARC y a Piedad Córdoba (liberal) para privilegiar el tímido progresismo de Petro. Todos quieren poder sobre el lomo de una población campesina que anhela justicia. !Pero qué bien que funciona el narcomoney!
    

lunes, 19 de marzo de 2018

RUSIA: SOMOS UN EQUIPO, DIJO PUTIN

El presidente ruso, Vladimir Putin, se reeligió para un cuarto mandato, de seis años, con un respaldo impresionante: casi 77 % de los votos (poco más de 56 millones de votos), con una abstención más bien baja (participó el 67 % de los habitantes inscritos, poco más de 74 millones de electores). Putin obtuvo altas votaciones incluso en las grandes ciudades, donde tiende a ser menor el fervor por el mandatario. Con una votación así, es muy difícil que Occidente pueda sostener una "quinta columna" para desestabilizar a la Federación Rusa y fabricarle algún "Maidán" en medio de pleitos de oligarcas, "a la ucraniana". Como en lo militar, los planes occidentales han fracasado en lo político, aunque no deja de conllevar problemas la dependencia de un solo hombre, en cuyo entorno no despuntan reemplazantes de idéntica altura y vocación de servicio.
     El resultado era esperado e incluso en la prensa occidental se especulaba sobre un 80 % de votos para Putin. Lo que no faltó fue la descalificación contra el candidato del Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF, por sus siglas en ruso), Pável Grudinin, quien de todos modos obtuvo cerca del 12 % de los votos (cerca de 9 millones de votantes, una cifra no desdeñable) y se colocó en segundo lugar detrás de Putin. Cabe señalar que Vladimir Zhirinovski, la eterna marioneta del Kremlin, esta vez se desplomó y sacó cerca de 6 % de votos (unos 4 millones de votantes). Maxim Suraikin, de Comunistas de Rusia (a quienes el Kremlin nunca incomodó), obtuvo medio millón de votos (0, 68 %).
     Las elecciones tuvieron lugar luego de campañas con "cancha inclinada", al ser Putin presidente y dedicarse los medios de comunicación masiva rusos, de manera obtusa, a criticar a uno solo de los candidatos, Grudinin. Según cálculos del KPRF, mientras los demás candidatos tuvieron por lo general comentarios de neutros a favorables en las noticias, el 80 % de las críticas le llovieron al candidato del KPRF. El cotidiano Vedomosti mostró que desde mediados de enero se soltó la jauría contra Grudinin: no pararon las "revelaciones" sobre él, sus supuestas "cuentas bancarias escondidas en Suiza" y de sus "co-accionistas", y su presunta "villa en Europa". Para mediados de febrero, la Comisión Electoral amenazó con sacar a Grudinin si no "cerraba sus cuentas en Suiza".
     El presentador de televisión Dmitri Kiseliov es uno de quienes más lejos fue, al incluir en sus ataques referencias a "la villa del hijo de Grudinin en Letonia", ya que la esposa de Grudinin habría adquirido la nacionalidad letona. Kiseliov insinuó que Grudinin tenía un pie fuera de Rusia (en un "aeropuerto de emergencia"), listo para largarse en caso de dificultades (como un oligarca cualquiera, vaya), y sugirió que el líder histórico del KPRF, Guennadi Ziuganov, "cambiara de candidato". Por lo demás, se difundían encuestas dándole el 7 % de votos a Grudinin y algunas que incluso lo situaban por debajo de Zhirinovski. Kiseliov difundió encuestas que supuestamente demostraban la división entre los comunistas del KPRF. Si ya se sabía que Putin es "el líder absoluto en el Olimpo político ruso", como lo llamó su vocero Dmitri Peskov, no había necesidad de tanto cochinero durante las campañas. Triunfó el más simpático invento ruso, el sovietismo anticomunista.
   

ESTEBAN FROYLÁN PORTILLO URBINA

 Como México es el país más feliz del mundo, los médicos están felices de ejercer su profesión y la disfrutan muchísimo, y los pacientes est...