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miércoles, 15 de agosto de 2018

PLAN ATLANTA

En el año 2012 se reunieron varios ex presidentes latinoamericanos en la ciudad de Atlanta, en Estados Unidos, para conformar la Misión Presidencial Latinoamericana. La actividad se realizó en el marco de la Global Peace Convention 2012, patrocinada por la organización sin fines de lucro Global Peace Foundation.
     Al evento asistió casi por casualidad el parlamentario dominicano por el Partido de la Liberación Dominicana, Manuel de Jesús Pichardo. "Casi por casualidad" porque, siendo de un partido de izquierda, le tocó oir, en una reunión de ex presidentes en una suite del hotel Marriot, al uruguayo Luis Alberto Lacalle decir lo siguiente: "como no podemos ganarles a estos comunistas (sic) por la vía electoral les comparto lo que sigue". Lacalle sugirió iniciar una campaña de desprestigio contra los líderes progresistas latinoamericanos para minar su liderazgo mediante el uso de los medios de comunicación masiva. Algunos de esos medios fueron mencionados, según Pichardo. Acto seguido, el uruguayo sugirió transformar las maniobras mediáticas en procesos judiciales para terminar con los mandatarios "incómodos", sin tener que recurrir al voto. Hubo mención de algunos individuos de aparatos judiciales, en especial de Brasil. Había que buscar "escándalos de corrupción", o "ventilar supuestos comportamientos cuestionables de la vida íntima" de los líderes progresistas, incluyendo, de ser necesario, a familiares, amigos o allegados.
     Recientemente, el ex vicepresidente uruguayo Raúl Sendic Rodríguez argumentó que el hostigamiento de los medios de comunicación masiva en su contra podía tener su origen en el Plan Atlanta. "Es el bullying más fantástico que he visto en mi vida", dijo a propósito de ese hostigamiento el mandatario uruguayo Tabaré Vázquez. "Cualquiera de nosotros ha cometido errores importantes, dijo Vázquez. Hay que marcarlos, corregirlos con firmeza, pero ¿marcar una y otra vez, golpear a toda hora, en cualquier lugar, pegarle en el suelo a una persona?¿Hacerlo foco de ataques permanentes como si hubiera cometido un delito de lesa humanidad? Eso desde el punto de vista humano es absolutamente inaceptable (....) ¿Machacar, machacar, machacar con impudicia?¿Y con alevosía?". Sendic, quien renunció a la vicepresidencia uruguaya en 2017, fue procesado por abuso de funciones y peculado, y sentenciado también por el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio, aunque es probable que la campaña contra el mismo Sendic haya buscado mermar a la organización de izquierda uruguaya.
      Debilitados los gobiernos progresistas, altos jerarcas estadounidenses han vuelto a las giras por la región. Fue el caso en junio de Michael Mike Pence, vicepresidente estadounidense, quien estuvo en Brasil, Ecuador y Guatemala, reabriendo la Oficina de Cooperación para la Seguridad en el segundo país, donde ahora persigue al ex mandatario Rafael Correa alguien como Andrés Páez, asambleísta y cómplice de la Central de Inteligencia Americana (CIA) . Y es el caso ahora del Secretario de Defensa James Mattis, de gira por Brasil, Argentina, Chile y Colombia, entre otras cosas en abierto desafío a los intereses chinos en la región, que no son del agrado de Washington.

lunes, 13 de agosto de 2018

NICARAGUA: ¿EL LUMPEN, BAJO CONTROL?

Hace poco fue publicado el libro El estallido del populismo, una compilación de Alvaro Vargas Llosa con un pésimo prólogo de papá, Mario Vargas Llosa, quien por lo visto ya no se esfuerza mucho y se limita a la más refinada mala fe. El libro es desigual: hay desde artículos interesantes como el de Enrique Krauze hasta verdaderas tocadas de guitarra como la de Carlos Alberto Montaner. Es una lástima que la izquierda no haya logrado articular una respuesta frente a esta embestida que ahora califica casi cualquier discrepancia como "populismo", sea de izquierda o de derecha.
     Lo cierto es que la compilación incluye un buen texto del escritor nicaraguense Sergio Ramírez, quien analiza desde las promesas incumplidas hasta las extravagancias de la pareja presidencial Daniel Ortega-Rosario Murillo. La información es interesante, y cabe la posibilidad de catalogar como "populista" al gobierno de Ortega, de la misma manera en que Yoani Sánchez aporta elementos no desdeñables para clasificar igual, como una forma de populismo, al régimen cubano. El problema estriba en que los análisis de ambos se pierden en la necesidad de complacer a la perversidad de la derecha dizque liberal. El texto de Ramírez, quien por cierto cita al embaucador Bernard-Henri Lévy, adalid del desastroso Maidán ucraniano, es previo a los sucesos recientes en Nicaragua, y ya deja entrever la cantinela de que "Ortega y Somoza son la misma cosa", algo que han repetido recientemente muchos medios de comunicación.
     50 mil nicaraguenses murieron en la batalla para expulsar a Anastasio Somoza del gobierno, a finales de los años '70. Somoza usó para reprimir incluso tanques Sherman, helicópteros armados con ametralladoras y rockets (helicópteros artillados), artillería, etcétera. Ante las protestas recientes, Ortega mandó a la policía a sus cuarteles y el asunto parece haberse calmado con la presencia en las calles de la policía voluntaria, compuesta por miembros del pueblo cansados de la inseguridad instalada por las pandillas de los opositores. El número de muertos oscila entre poco menos de 200 (cifra oficial) y 400 (cifra opositora). Comparar a Ortega con Somoza está fuera de toda proporción, como lo estuvo la acusación de "genocidio" del jovencito líder opositor Lesther Alemán. Por lo visto, se trata de una batalla por los medios de comunicación masiva y de ganar en ellos lo que no se puede ganar en verdadera legitimidad y por la razón.
     Sergio Ramírez escribió recientemente "La muchacha de Pernambuco", en homenaje a una joven estudiante brasileña de medicina asesinada absurdamente por un "paramilitar" de Ortega, o por un guardia de seguridad privada. Es cierto que el episodio parece lamentable. Pero Ramírez, buen "colonizado", no ha tomado la pluma para lamentar lo que sucede en los "tranques" (obstáculos a vialidades) instalados por la oposición; al menos en Masaya, esos lugares han sido pretexto para que el lumpen que se sublevó en Nicaragua viole a mujeres, incluyendo mujeres policías. ¿Y la heroicidad de Monimbó? Ninguna, si se toma en cuenta que ese barrio indígena de Masaya pasó a estar controlado un tiempo por nueve pandillas. ¿Autoconvocados pacíficos? Tampoco: en la misma Masaya se amenazó con quemar las casas de mujeres simpatizantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). "El pobre de derecha es el peor producto que puede dar este sistema", considera el dirigente sandinista Jacinto Suárez. "Aquí hay en Nicaragua, como en otros países del mundo, prosigue, un porcentaje de votantes, que aquí debe ser como de 30 por ciento, que (es) de derecha. !Y son pobres! Como en los años de la contrarrevolución, que era gente pobre la que se alzaba".
     Los vuelos líricos de un Sergio Ramírez terminan en acompañamiento al lumpen, en resumidas cuentas. Es algo no muy inusual en las oligarquías latinoamericanas. Y queda, desde luego, el tipo que no ve, porque no busca ver, algo extraño para su profesión: "ha habido mucha corrupción, mucha represión", pontifica Noam Chomsky delante de Amy Goodman en DemocracyNow!, cuyas fuentes en Nicaragua son pésimas y hasta aseguran que con Ortega ha habido "neoliberalismo". "Es autocrático, sin lugar a dudas", remata Chomsky. Son fáciles de reconocer, estos intelectuales que no informan, ni analizan ni debaten: nunca tienen "lugar a dudas". Y así se pierde lo que Sergio Ramírez o Yoani Sánchez hubieran podido aportar, aunque no está mal leerlos, como no es errado pedirle a Ortega corregir ya controlado el lumpen interno y externo. Al menos así lo considera Jacinto Suárez.

viernes, 10 de agosto de 2018

MOSCU-WASHINGTON: ESTADOS UNIDOS YA NO VA ADELANTE...

En el comienzo fue la decisión estadounidense de retirarse del Tratado sobre Misiles Antibalísticos (Tratado ABM, por sus siglas en inglés), que regía desde 1972 entre Washington y la Unión Soviética para limitar los misiles antibalísticos destinados a defender ciertos lugares contra misiles con carga nuclear. Estados Unidos se salió del Tratado en 2001 y calculó un golpe contra Rusia con el llamado "escudo antimisiles" en algunos países del Este europeo. La Federación Rusa encontró la respuesta: tiene ahora misiles que no son balísticos (es decir, distintos de aquéllos cuya trayectoria no puede cambiarse ni preverse) sino maniobrables después de su lanzamiento, con varias decenas de cabezas nucleares, cada una autónoma e igualmente maniobrable a distancia. Es parte de todo un arsenal que volvió a Moscú superior en tecnología militar a Washington. Estados Unidos ya no es "la" gran potencia militar del mundo.
     El problema es que, a diferencia del Pentágono, políticos, sociólogos, politólogos, abogados y periodistas, junto a un buen número de hombres de negocios beneficiarios del complejo militar-industrial, viven en Occidente fuera de la realidad, incapaces de convencerse de otra cosa que no sea su superioridad e impunidad. Viven en la "cultura militar pop", también conocida como "porno-militarismo y propaganda". Y por lo mismo, en vez de entender que podría abrirse un largo periodo de paz mundial, pueden cometer una tontería, para decirlo suavemente: lo harían ni siquiera por frustración, sino por "denegación", es decir, por el hecho de que el juicio de realidad para esta gente "no ha lugar". Es la clase de personas que cree que puede hacerse con Rusia una "guerrita" con apretar botones, por computadora y sin consecuencias. ¿Puede cambiar el imperio de las ilusiones, o ha empezado a hacerlo? No parece. Incluso la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) conminaron hace poco a Donald Trump, presidente estadounidense, a no atacar a una prensa que sin embargo empuja irresponsablemente a cualquier catástrofe que sea rentable y permita mantener al establishment intacto, aún si hay guerra, algo contra lo que ha advertido el huésped de la Casa Blanca.
     Frente a esta actitud occidental y en particular estadounidense, Rusia seguiría una política "esquiva", buscando evitar responder a las provocaciones y, al mismo tiempo, evitando también que lo anterior sea tomado por un signo de debilidad, máxime que, habiendo perdido la carrera armamentista y estando rezagados de muchos años, los occidentales siguen creyendo, porque no piensan, que tienen enfrente a un país vulnerable. Cuando era mandatario, Barack Obama llegó a declarar que la economía rusa "estaba en harapos" y el senador estadounidense John McCain cree que la Federación Rusa es "una tienda de conveniencia con apariencia de país". ¿Seguirán los medios de comunicación masiva occidentales queriendo orquestar un clima bélico, arriesgando a su propia población, que se hace por lo demás de la vista gorda?¿O se entrará efectivamente en un largo periodo de paz? En ambos casos, la Humanidad está ante un umbral histórico.

miércoles, 8 de agosto de 2018

RUSIA- ESTADOS UNIDOS: EL EQUILIBRIO MILITAR

Muchos occidentales seguramente siguen creyendo que la Federación Rusa es lo más próximo a un país bananero y que, en caso de ser agredida, no tendría los medios para defenderse. Sin embargo, Rusia es una superpotencia militar, contra quienes la creían destruida en los años '90: no se la puede atacar sin recibir en represalia un ataque "inadmisible" por lo devastador. Dicho de otro modo, en el curso de unos 20 años Estados Unidos perdió la carrera armamentísta con Rusia y Washington necesitaría años o décadas para recuperar el atraso. Por este motivo, Occidente ha buscado otros medios para hundir a Rusia, como las sanciones económicas, el aislamiento y las provocaciones en las fronteras, etcétera...
      Hay una razón de la recuperación rusa que por obvia pasa desapercibida: Moscú no tiene ningún despliegue ofensivo en el mundo, lo que implica un ahorro, mientras que Estados Unidos tiene que gastar en mantener un gigantesco imperio, con nada menos que 800 bases militares en el orbe (contra una decena de Rusia).
     En esta misma medida, Estados Unidos tiene muchos porta-aviones (contra uno de Rusia, que sale raramente de su base), unos once, cada uno con una flotilla escolta de una decena de navíos, por lo que en poderío naval Washington gasta más que Moscú. Los sistemas militares estadounidenses nuevos son costosos, como es el caso del sistema antibalístico THAAD (Terminal de Defensa de Area a Gran Altitud o Terminal High Altitude Area, por sus siglas en inglés) frente al cual Rusia tiene una respuesta asimétrica eficaz. Washington gastó mucho en un caza-bombardero de quinta generación F-35-JSF que resultó ineficiente.
      Uno de los problemas de base en Estados Unidos está en la educación. Mientras la Federación Rusa tiene desde tiempos soviéticos excelentes matemáticos y físicos y expertos en "ciencias duras" en general, Estados Unidos está perdiendo estudiantes por el costo de los estudios, por lo que muchos prefieren dirigirse a leyes y medicina, para poder rembolsar antes sus créditos; mientras, en Silicon Valley 55 % de los empleados en ciencias y tecnologías son de origen extranjero, en particular indios (hindúes) y chinos, gente que no puede trabajar en el sector militar, el cual requiere población 100 % estadounidense por razones de seguridad.
      Hay otros factores para que Estados Unidos se vaya rezagando: pierde su tiempo y gasta en guerras que lo desvían de sus adversarios estratégicos, con tal de hacer negocios, y hay por ejemplo sobrefacturaciones para las milicias locales en los países ocupados y destinadas a la protección de las tropas estadounidenses. Estados Unidos lleva como 15 años desgastándose en guerras como las de Afganistán y de Iraq. Así, Estados Unidos despilfarra y no gana en eficacia pese a tener un presupuesto de Defensa bastante superior al ruso. Mientras tanto, Rusia economiza. Las sanciones no golpearon al sector militar porque éste en la Federación Rusa no depende casi nada de las importaciones.
     Muchos en Occidente siguen creyendo que Estados Unidos es la única y la gran superpotencia militar, a juzgar por ciertos indicadores engañosos como la relación del gasto de Defensa al producto interno bruto (PIB), pero la realidad de la potencia armada dice otra cosa. Al mismo tiempo, una dizque "opinión pública" muy mimada difícilmente puede deshacerse de su sensación de omnipotencia y de su prepotencia. Desde la ultraizquierda se escriben mientras tanto verdaderas rarezas como la siguiente de Raul Zibechi: "hacia finales de este siglo China será el nuevo hegemón, sustituyendo a Estados Unidos como líder del mundo, siendo la única duda si habrá guerra nuclear durante el proceso" (!). ¿Acaso una guerra de este tipo no suspendería el "proceso"?!Vaya con no tener más de una duda!

lunes, 6 de agosto de 2018

LA ORTODOXIA DE PUTIN

El presidente ruso, Vladimir Putin, tiene ya rato de haberse inclinado ante la Iglesia Ortodoxa rusa. Esta Iglesia participa alegremente de la desfachatez que consiste en repetir en Rusia todo lo que venga del exterior, con tal de estar en la orgía antisoviética, algo poco habitual para un religioso, que supuestamente no entra en bacanales.
     El Metropolita Hilarión, jefe del Departamento Sinodal de Relaciones Externas de la Iglesia, habló hace poco de la necesidad de cambiar el nombre de las calles que llevan el nombre de los participantes en la Revolución de 1917. Para el Metropolita, en efecto, no hay necesidad de poner nombres de "terroristas" en las calles. "Ahora estamos combatiendo el terrorismo, estamos hablando del daño del terrorismo, estamos hablando del daño de una ideología terrorista, declaró, y por alguna razón, prosiguió, nuestras calles, ciudades y plazas y áreas aún llevan el nombre de los terroristas que llegaron al poder con la ayuda de los alemanes en 1917".
     No está de más repetir que hasta la fecha no existe ninguna prueba documental de que Lenin haya recibido dinero del Estado Mayor u otro departamento alemán. Pero es el último invento de la historiografía occidental, anglosajona en particular, y en Rusia, para seguir el glorioso consejo del "escritor" Alexander Solzhenitsin, hay que saber ganar "escupiendo el primero". Por lo demás, el Metropolita parece olvidar que los "blancos" de Alexander Kolchak, uno de los nuevos "héroes" rusos, asesinaron durante la Guerra Civil  a 25 mil personas tan solo en la provincia de Ekaterimburgo, hoy Sverdlovsk. Despúés de todo, los "blancos" tenían sus "Regimiento de la Virgen", "Regimiento de Jesús", "Regimiento de Elijah el Profeta", etcétera. Mataban en masa a nombre de la Iglesia.
     Mientras participa entonces del actual lavado de cerebro a los rusos, no está de más recordar lo que dijo el Patriarca Tikhon el 25 de enero de 1924, luego de la muerte de Lenin, cuatro días antes: "el Santo Sínodo de la Iglexia Ortodoxa Rusa expresa su sincero arrepentimiento por la muerte del gran libertador de nuestro pueblo del reino de la gran violencia y opresión en la senda de la completa libertad y autoconstrucción (...) La hermandad brilla intensamente para todos en la lucha por alcanzar la plena felicidad de las personas en la Tierra (...) Memoria eterna y paz eterna a tu paciencia, bondad y alma cristiana". O la Iglesia Ortodoxa rusa, como tantas otras, se emborracha fácilmente con cualquier poder, o habría que desterrar el nombre del Patriarca Tikhon por terrorista. Después de todo, como dice un dicho, los rusos tienen una energía envidiable para salir de los líos en los que ellos mismos se meten. ¿Será?

viernes, 3 de agosto de 2018

LAS CELEBRACIONES DE PUTIN

La política cultural del mandatario ruso Vladimir Putin consiste en no tener ninguna o, más bien dicho, en regodearse en todo lo que sea emigrado y anticomunista. Así, para el 2020, por decreto de Putin, el gobierno ruso hará un gran homenaje al emigrado y feroz anticomunista Iván Bunin (1870-1953).
     Para 2019 pudo haberse celebrado el 90 natalicio de Vasili Shukshin, pero no hubo decreto presidencial. Tampoco para Maxim Gorki, que este año cumpió su 150 aniversario. Putin se olvidó del 110 cumpleaños de Mijaíl Shólojov con tal de homenajear el 75 aniversario de Joseph Brodsky. Este es otro emigrado, que se fue a Estados Unidos, donde falleció (1940-1996). Resulta que Brodsky fue Premio Nobel de Literatura en 1987. Bunin, por su parte, fue el primer escritor ruso en ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1933.Bunin describió en su diario de1917-1918 al pueblo ruso integrado por criaturas "genéticamente incompletas". No está de más recordar que Ksenia Sobchak, candidata "liberal" a las últimas presidenciales rusas, tachó a sus compatriotas de "desechos genéticos".
     Ahora se venden en librerías de Rusia obras de Piotr Krasnov, atamán cosaco que colaboró con los nazis. Desde el 4 de agosto de 2007 tiene un monumento en Rusia. También está de moda el escritor y pensador ortodoxo Iván Schmeliov, que estuvo cerca de recibir el Nobel. Schmeliov es otro emigrado (1873-1950).
     Por lo visto, Putin quiere algo así como una "mejoría genética" del pueblo ruso, o no logra zafarse de los financistas "liberales" y pro-globalización "a toda costa" que giran en torno al primer ministro Dmitri Medvedev, alguien funesto. La Federación Rusa sigue comportándose en algunos aspectos como un país atrasado dependiente de la "aguja del petróleo": hay que celebrar lo mismo que el exterior y detestar lo mismo que el exterior, en este caso todo el sovietismo, es decir, hay que carecer de personalidad propia porque lo único que cuenta es la imagen que devuelve la "gente de mundo" y la renta del cosmopolitismo. Se entiende que Putin es un ser humano y que, como tal, está lejos de la perfección. ¿No? La manera en que muchos rusos escupen sobre su propio pasado es fantástica. O digna de novela, si se prefiere.

miércoles, 1 de agosto de 2018

TU MUÑECA, ESO ES...

Hace poco falleció Gudrun Burwitz. A primera vista, el nombre no dice nada, pero su apellido es el de casada. Su apellido original es Himmler. Gudrun Himmler, puppi (muñeca), fue la hija predilecta de Heinrich Himmler, responsable de los campos de exterminio nazi. Gudrun nació en Munich en 1929 y tuvo tiempo de conocer a su padre, a quien nunca dejó de adorar, incluso muerto. Himmler, en efecto, murió en 1945, en manos británicas.
     Con un falso nombre, Gudrun trabajó para los servicios secretos de la República Federal de Alemania (RFA), la cual, como queda demostrado una vez más, nunca llevó a cabo una desnazificación a fondo. Cuando la señora Burwitz trabajó para el Servicio de Inteligencia Alemán (BND), en los años '60, éste se encontraba a cargo del nazi Reinhard Gehlen, quien había sido general del ejército durante el nacional-socialismo. Gehlen fue reclutado al final de la guerra por Estados Unidos mediante la Operación Paperclip para utilizar su red de espías contra la Unión Soviética. Gehlen estuvo al frente del BND desde 1956 hasta 1968. Gehlen empleaba a cientos de nazis y colaboró estrechamente con la Central de Inteligencia Americana (CIA).
     Gudrun Burwitz, a su vez, fue un miembro destacado de Stille Hilfe (Ayuda Silenciosa), un grupo secreto de ayuda para ex nazis (en particular, ex SS, policía del régimen hitleriano). Fue en parte gracias a Stille Hilfe que algunos jerarcas nazis consiguieron refugiarse en Argentina. A través de esta organización, Burwitz ayudó por ejemplo a proteger a Anton Malloth, supervisor en la prisión de la Gestapo en Theresienstadt, pero que vivió después de la guerra 40 años sin ser molestado. Burwitz también protegió a Martin Sandberg, quien dirigió un escuadrón de élite que asesinó a miles de judíos, comunistas y gitanos en los países del Báltico para terminar sus días en la comodidad del hogar en Stuttgart, Alemania Federal. La hija de Himmler ayudó desde 1951 a antiguos criminales de guerra y negó la realidad de los campos de concentración, además de querer reivindicar la imagen de su padre. En la ultraderecha y más precisamente entre los neonazis, Gudrun llegó a ser conocida como "la Madre Teresa de los nazis". También la apodaban "la princesa nazi". Siguió en activo después de la caída del Muro de Berlín ayudando a criminales de guerra nazis condenados en la República Democrática Alemana (RDA)

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...