El aparato de justicia ecuatoriano está tan maltrecho que hace un año fue encarcelado el vicepresidente Jorge Glas. Se le decretó una prisión preventiva ilegal y se lo condenó, después de todo un linchamiento mediático, sin que hasta hoy haya una sola prueba en contra ni se haya encontrado un solo centavo malhabido. Sucede que el entonces vicepresidente del Ecuador había sido uno de los primeros en advertir que el presidente Lenín Moreno estaba pactando con la derecha e incumpliendo el programa que lo llevó al gobierno. Moreno jamás toleró esa discrepancia pública. Para colmo del ridículo, Glas, quien hoy es un preso político, fue condenado con un código penal ya derogado, dado que de otro modo no alcanzaba prisión. Más grotesco aún es que Moreno haya decidido perseguir a quien fue el artífice de un importante cambio de matriz energética en el Ecuador, convirtiendo a este país de importador en exportador de energía, entre otros logros que encaminaban al desarrollo. Ahora, lo único que alcanza a decir una prensa en manos de grandes intereses privados es que Glas está preso ni más ni menos que "por la fuerza de las circunstancias". Dicho sea de paso, de la empresa brasileña Odebrecht, con la que se quiso vincular a Glas, no cayó nadie preso. Y debe quedar asentado que, como los Humala (el ex presidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia) en el Perú, Glas se presentó voluntariamente ante la justicia.
La "justicia" ecuatoriana se ensañó después con el ex mandatario Rafael Correa en el "asunto Balda". Quedó probado que es falso que Correa se haya entrevistado con el agente de policía Raúl Chicaíza para ordenarle el secuestro de Fernando Balda, que lo haya llamado y que haya enviado cheques para aquél. Ante este cúmulo de falsedades, salió lo increíble: el fiscal del caso alegó que Correa tuvo un "influjo psíquico" sobre Chicaíza, algo que requeriría de un vidente o algo así -de parapsicología- para el análisis experto. Por lo visto, se volvió normal, como en el caso del proceso contra Glas, acusar recurriendo al fraude procesal, que consiste en mentir tranquilamente, diciendo cualquier cosa, ante autoridades ante las cuales se está obligado a decir la verdad. No hubo sanción ninguna contra quienes cometieron dicho fraude, pero lo mejor es que el presidente Lenín Moreno afirmó que Correa, quien vive en Bélgica, podía volver al Ecuador y estar seguro de tener un juicio justo ante una "justicia independiente" en realidad inexistente. El hecho es que Moreno y los suyos decidieron perseguir a un hombre, Correa, cuyo conocimiento académico permitió llevar a cabo una política seria de desarrollo en el Ecuador. Por lo visto, los políticos latinoamericanos no quieren salir del atraso, y lo cierto es que, por lo general, ya ni siquiera lo prometen.
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miércoles, 3 de octubre de 2018
lunes, 1 de octubre de 2018
POPULISMO SIN CLASE
En Del fascismo al populismo en la Historia, Federico Finchelstein afirma, probablemente con una buena dosis de razón, que "el populismo moderno nació del fascismo". Queda por probar por qué el muy eficaz populismo mexicano no nació del fascismo: no se lo encuentra en el cardenismo. De paso, no tiene sentido sugerir el vínculo populismo-fascismo y ubicar en el "populismo neoclásico de izquierda" (!) a gobiernos que ni remotamente tienen que ver con el fascismo, como el de Rafael Correa en el Ecuador o el de Evo Morales en Bolivia. Querer ubicar un "populismo de izquierda" y otro de "derecha" es problemático: con frecuencia han coexistido como "corrientes" dentro de un mismo populismo, como ha sucedido dentro del peronismo argentino y del Partido Revolucionario Institucional (PRI) mexicano.
Finchelstein se topa con el problema de una sociología actual que no puede hablar de clase (social) porque es tabú. El resultado es el siguiente: "el populismo comparte con otros grandes ismos del siglo pasado -el liberalismo, el comunismo, el fascismo- la idea de que la soberanía popular es la fuente principal de legitimidad de lo político. En otras palabras, continúa el autor, en todos esos ismos el liderazgo se define como la representación del pueblo por el pueblo. Así, el populismo, el fascismo. el liberalismo y el socialismo real coinciden en que el pueblo es la principal fuerza de legitimación de la representación política". Es falso. Cuando en el sovietismo se habla de "pueblo", se lo hace en referencia a lo sumo al "pueblo trabajador", porque al socialismo inspirado en el marxismo-leninismo no le interesa la vaguedad del "pueblo", algo en lo que cabe de todo, hasta el lumpen, sino "la clase trabajadora" o, dicho de manera más abrupta, el proletariado. A lo sumo, el "pueblo" tomará durante buen tiempo la forma de la alianza obrero-campesina. Lo anterior no impide que un régimen socialista pueda tener rasgos populistas o degenerar en populismo, justamente al perder la perspectiva de clase.
El populismo surge como una reacción anti-oligárquica, al menos en apariencia o por un tiempo (es muy notable en el caso de México, y como consecuencia de una Revolución), pero se trata también de una maniobra de cooptación y mediatización dirigida hacia las clases trabajadoras, bloqueándoles su independencia y, de hecho, el acceso al poder. Este proceso coincide con la entrada de una sociedad en la "era de masas" y la confusión entre "pueblo" y "masa" (es así que el PRI mexicano tiene un sector obrero, uno campesino y curiosamente uno más "popular" encarnado en la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, CNOP). Con todo, el populismo suele mantener esa cooptación, corrompiendo a las clases populares, y renunciar a enfrentarse con la oligarquía o pasar a ser el canal para la aparición de una capa de "nuevos ricos" enriquecidos a la sombra del Estado. ¿Rasgos comunes con el fascismo? Justamente la corporativización de las masas y la puesta de la "maquinaria" al servicio del gran capital, aunque parezca lo contrario, por el "acarreo" de las grandes mayorías. Pareciendo "popular", el populismo no lo es, a diferencia del socialismo con contenido de clase (del sovietismo, no del socialismo real de posguerra). Lo cierto es que sin ciertos conceptos no puede entenderse el fenómeno populista, que poco tiene que ver con lo que ocurre actualmente a la derecha y a la izquierda de la democracia "liberal".
Finchelstein se topa con el problema de una sociología actual que no puede hablar de clase (social) porque es tabú. El resultado es el siguiente: "el populismo comparte con otros grandes ismos del siglo pasado -el liberalismo, el comunismo, el fascismo- la idea de que la soberanía popular es la fuente principal de legitimidad de lo político. En otras palabras, continúa el autor, en todos esos ismos el liderazgo se define como la representación del pueblo por el pueblo. Así, el populismo, el fascismo. el liberalismo y el socialismo real coinciden en que el pueblo es la principal fuerza de legitimación de la representación política". Es falso. Cuando en el sovietismo se habla de "pueblo", se lo hace en referencia a lo sumo al "pueblo trabajador", porque al socialismo inspirado en el marxismo-leninismo no le interesa la vaguedad del "pueblo", algo en lo que cabe de todo, hasta el lumpen, sino "la clase trabajadora" o, dicho de manera más abrupta, el proletariado. A lo sumo, el "pueblo" tomará durante buen tiempo la forma de la alianza obrero-campesina. Lo anterior no impide que un régimen socialista pueda tener rasgos populistas o degenerar en populismo, justamente al perder la perspectiva de clase.
El populismo surge como una reacción anti-oligárquica, al menos en apariencia o por un tiempo (es muy notable en el caso de México, y como consecuencia de una Revolución), pero se trata también de una maniobra de cooptación y mediatización dirigida hacia las clases trabajadoras, bloqueándoles su independencia y, de hecho, el acceso al poder. Este proceso coincide con la entrada de una sociedad en la "era de masas" y la confusión entre "pueblo" y "masa" (es así que el PRI mexicano tiene un sector obrero, uno campesino y curiosamente uno más "popular" encarnado en la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, CNOP). Con todo, el populismo suele mantener esa cooptación, corrompiendo a las clases populares, y renunciar a enfrentarse con la oligarquía o pasar a ser el canal para la aparición de una capa de "nuevos ricos" enriquecidos a la sombra del Estado. ¿Rasgos comunes con el fascismo? Justamente la corporativización de las masas y la puesta de la "maquinaria" al servicio del gran capital, aunque parezca lo contrario, por el "acarreo" de las grandes mayorías. Pareciendo "popular", el populismo no lo es, a diferencia del socialismo con contenido de clase (del sovietismo, no del socialismo real de posguerra). Lo cierto es que sin ciertos conceptos no puede entenderse el fenómeno populista, que poco tiene que ver con lo que ocurre actualmente a la derecha y a la izquierda de la democracia "liberal".
viernes, 28 de septiembre de 2018
THE NEW LOOK FOR SOCIAL RESEARCH
Federico Finchelstein es una joven promesa que ha relacionado de modo interesante al populismo con el fascismo en un texto reciente, Del fascismo al populismo en la Historia (Taurus). Negándose a salir de la equivalencia entre "los totalitarismos", Finchelstein sin embargo los diferencía de una manera exquisita, digamos que en un lance de academia gourmet, con un "toque" especial:
"En el totalitarismo, en suma - escribe- el Estado pasaba a ser un criminal que aborrecía la normatividad ilustrada. Sin embargo, aunque en la práctica era totalitario, Stalin nunca rechazó el legado iluminista desde un punto de vista teórico. Esa era, por supuesto, la falla ética de la ideología comunista" (¿excuse me?). Y prosigue, refinadísimo: "el hecho de que los nazis gozaran escuchando a Beethoven en pleno Auschwitz contrasta con la incapacidad de Lenin de escuchar al compositor alemán en medio del terror comunista. Lenin creía que escuchar a Beethoven lo ablandaría a la hora de ocuparse de reprimir a sus opositores políticos (!qué poco exquisito!). Como cuenta la película alemana La vida de los otros (2006), para Lenin la música de Beethoven representaba la razón, concretamente el legado del Iluminismo. Era la señal de que Lenin reconocía que no se podía escuchar a la razón mientras se actuaba contra ella (...) Para los nazis, en cambio, el compositor alemán representaba la belleza desnuda y la violencia (...)".
En suma, con su "falla ética", Lenin no sabía darse uno que otro gustito mientras mataba o mandaba matar (!), o incluso mientras intentaban asesinarlo, como lo hizo Fanny Kaplán. Simplemente le hubiera bastado cambiar a Beethoven por Rimski-Kórsakov. ¿No? El caso es que Lenin, al parecer, sabía perfectamente bien que actuaba contra la razón mientras reprimía, y sin embargo, pues !prefería seguir actuando contra la razón! Esto da una idea de lo orate que era el líder bolchevique, al saber que hacía mal las cosas y sin embargo hacerlas, y además, exigiendo silencio para regarla. !Schhhht, la estoy regando! En cambio, los nazis estaban locos de remate y se asumían como tales, por lo que llenaban las cámaras de gas al ritmo de una sinfonía de Beethoven. Es decir, llenaban esas cámaras al ritmo de "bellezas desnudas". A todo lo de Finchelstein se le llama "academia" y lo transcrito es parte ¿cómo diríamos? de una "ensalada rusa" (nada de música, ni del gay Chaikovski, por favor)-
"En el totalitarismo, en suma - escribe- el Estado pasaba a ser un criminal que aborrecía la normatividad ilustrada. Sin embargo, aunque en la práctica era totalitario, Stalin nunca rechazó el legado iluminista desde un punto de vista teórico. Esa era, por supuesto, la falla ética de la ideología comunista" (¿excuse me?). Y prosigue, refinadísimo: "el hecho de que los nazis gozaran escuchando a Beethoven en pleno Auschwitz contrasta con la incapacidad de Lenin de escuchar al compositor alemán en medio del terror comunista. Lenin creía que escuchar a Beethoven lo ablandaría a la hora de ocuparse de reprimir a sus opositores políticos (!qué poco exquisito!). Como cuenta la película alemana La vida de los otros (2006), para Lenin la música de Beethoven representaba la razón, concretamente el legado del Iluminismo. Era la señal de que Lenin reconocía que no se podía escuchar a la razón mientras se actuaba contra ella (...) Para los nazis, en cambio, el compositor alemán representaba la belleza desnuda y la violencia (...)".
En suma, con su "falla ética", Lenin no sabía darse uno que otro gustito mientras mataba o mandaba matar (!), o incluso mientras intentaban asesinarlo, como lo hizo Fanny Kaplán. Simplemente le hubiera bastado cambiar a Beethoven por Rimski-Kórsakov. ¿No? El caso es que Lenin, al parecer, sabía perfectamente bien que actuaba contra la razón mientras reprimía, y sin embargo, pues !prefería seguir actuando contra la razón! Esto da una idea de lo orate que era el líder bolchevique, al saber que hacía mal las cosas y sin embargo hacerlas, y además, exigiendo silencio para regarla. !Schhhht, la estoy regando! En cambio, los nazis estaban locos de remate y se asumían como tales, por lo que llenaban las cámaras de gas al ritmo de una sinfonía de Beethoven. Es decir, llenaban esas cámaras al ritmo de "bellezas desnudas". A todo lo de Finchelstein se le llama "academia" y lo transcrito es parte ¿cómo diríamos? de una "ensalada rusa" (nada de música, ni del gay Chaikovski, por favor)-
martes, 25 de septiembre de 2018
COLOMBIA: Y PUES BIEN, NO QUEREMOS DESARROLLO...
No queda claro si la oligarquía colombiana entendió el significado de los acuerdos de paz que firmó con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). No existe ningún país en el mundo que haya logrado el desarrollo sin pasar por una reforma agraria. Dichos acuerdos no la consiguieron, pero sí algo parecido, la llamada "reforma rural integral".
Esta reforma debería pasar por regularizar la tenencia del 40 % de los poseedores de tierra en Colombia, que están en situación irregular y carecen por lo tanto de certeza jurídica. En el segundo país más desigual de América Latina y el Caribe y uno de los que tienen la peor concentración de la tierra en el mundo, se volvió necesario elaborar un registro de tierras disponibles (fondo de tierras) para distribuir entre la gente más desprotegida del campo: tierras por extinción de dominio, baldías indebidamente usadas o expropiadas, tierras inexplotadas, etcétera....En total, se calculó a raíz de los acuerdos que debían distribuirse unos 3 millones de hectáreas. Por increíble que les pueda parecer a los "liberales" mercenarios de los medios de comunicación masiva, estas medidas buscaron fortalecer la pequeña y mediana propiedad privada en el campo y chocaban por lo demás con los intereses, entre otros, de los narcotraficantes. En los acuerdos se decidió la formalización de 7 millones de hectáreas poseídas por campesinos colonos.
Todo lo anterior suponía la formación y/o actualización del catastro y el impuesto predial rural, para ayudar de paso a la inversión pública y beneficiar incluso a empresarios. Las buenas intenciones no pasaron de 170 municipios que por lo demás se quedaron esperando a que se les cumplieran las promesas hechas. Había más medidas, algunas para llevar servicios básicos al campo (educación, salud, electrificación, vivienda, riego, drenaje, etcétera...), pero las autoridades colombianas optaron por no asignar los recursos realmente necesarios. Y pese a lo decidido por la Corte Constitucional para habilitar el fondo de tierras, el Congreso prefirió dedicarse al tortuguismo, en algunos casos sin siquiera enviar los proyectos de ley correspondientes. Entretanto, se ha dejado pasar al extractivismo y el agronegocio que despojan a los campesinos y las comunidades indígenas. Lo enumerado es como si las FARC hubieran propuesto una vía al desarrollo capitalista y la oligarquía colombiana hubiera creído que la querían llevar al comunismo, mientras los medios de comunicación creían ser transportados al paraíso del narcotráfico. Es lo que se llama ser obtuso. En tiempos pasados, a la gente vulgar y de escaso conocimiento se la llamaba filistea. Con el agravante de que traicionó lo pactado y firmado.
Esta reforma debería pasar por regularizar la tenencia del 40 % de los poseedores de tierra en Colombia, que están en situación irregular y carecen por lo tanto de certeza jurídica. En el segundo país más desigual de América Latina y el Caribe y uno de los que tienen la peor concentración de la tierra en el mundo, se volvió necesario elaborar un registro de tierras disponibles (fondo de tierras) para distribuir entre la gente más desprotegida del campo: tierras por extinción de dominio, baldías indebidamente usadas o expropiadas, tierras inexplotadas, etcétera....En total, se calculó a raíz de los acuerdos que debían distribuirse unos 3 millones de hectáreas. Por increíble que les pueda parecer a los "liberales" mercenarios de los medios de comunicación masiva, estas medidas buscaron fortalecer la pequeña y mediana propiedad privada en el campo y chocaban por lo demás con los intereses, entre otros, de los narcotraficantes. En los acuerdos se decidió la formalización de 7 millones de hectáreas poseídas por campesinos colonos.
Todo lo anterior suponía la formación y/o actualización del catastro y el impuesto predial rural, para ayudar de paso a la inversión pública y beneficiar incluso a empresarios. Las buenas intenciones no pasaron de 170 municipios que por lo demás se quedaron esperando a que se les cumplieran las promesas hechas. Había más medidas, algunas para llevar servicios básicos al campo (educación, salud, electrificación, vivienda, riego, drenaje, etcétera...), pero las autoridades colombianas optaron por no asignar los recursos realmente necesarios. Y pese a lo decidido por la Corte Constitucional para habilitar el fondo de tierras, el Congreso prefirió dedicarse al tortuguismo, en algunos casos sin siquiera enviar los proyectos de ley correspondientes. Entretanto, se ha dejado pasar al extractivismo y el agronegocio que despojan a los campesinos y las comunidades indígenas. Lo enumerado es como si las FARC hubieran propuesto una vía al desarrollo capitalista y la oligarquía colombiana hubiera creído que la querían llevar al comunismo, mientras los medios de comunicación creían ser transportados al paraíso del narcotráfico. Es lo que se llama ser obtuso. En tiempos pasados, a la gente vulgar y de escaso conocimiento se la llamaba filistea. Con el agravante de que traicionó lo pactado y firmado.
domingo, 23 de septiembre de 2018
UNA COLOMBIA SOÑADA
Antes de las más recientes elecciones colombianas, el Marqués de Vargas Llosa le dió su apoyo al candidato de ultraderecha (por el llamado "Centro Democrático") Iván Duque, quien resultó ganador. El divino marqués, un dizque liberal con título nobiliario, afirmó que con Duque quedaba asegurada "la libertad" en Colombia.
El País, el mismo periódico español en el cual publica Mario Vargas Llosa, acaba de informar que los narcocultivos en Colombia volvieron a crecer. De hecho, parecieran estar disparándose. En el año 2017, el número de hectáreas dedicadas a cultivos ilícitos pasó de 146 mil a 171 mil. Colombia es hoy el mayor productor de coca en el mundo. La producción de cocaína alcanzó, también para el año 2017, un nuevo récord: mil 379 toneladas. Los niveles más bajos de cultivo de hoja de coca se alcanzaron en los lejanos años 2012 y 2013. Para ese entonces, todavía había Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Hoy ya no las hay y las llamadas "disidencias de las FARC" llegarían apenas al 10 % de los supuestos 13 mil hombres en armas que tenía la organización, hoy convertida en el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. Lo dicho significa que no eran las FARC las que fomentaban el narcocultivo. Seguramente el periódico español se equivoca cuando escribe: "las drogas ilícitas han sido, por décadas (!), el principal combustible para el conflicto armado en Colombia". Ya no hay prácticamente conflicto armado, puesto que la actividad del Ejército de Liberación Nacional (ELN) es marginal, y aún así el combustible sigue dándole energía al narcotráfico. ¿No ocurrirá más bien que sus verdaderos sujetos siguen impunes? Las "disidencias de las FARC" no deben explicar gran cosa, aunque sean en realidad paramilitares..
Desde la firma de los acuerdos de paz con las FARC, Colombia estuvo registrando, al menos hasta mediados del año en curso, el asesinato de un líder social cada tres días. ¿Cual libertad, salvo la de traficar hasta con las creencias de la gente? Desde el 24 de noviembre de 2016 fueron ejecutados 178 de estos líderes; y 311 desde el primero de enero de 2016 (hasta junio). ¿Cómo lo contó El País? "La cocaína, afirmó, en el fondo es la causa principal de esta crisis de seguridad". Ello seguramente explique lo que el mismo periódico español llamó "la habitual indefensión de los líderes comunitarios, en el punto de mira de caciques locales y redes mafiosas". ¿Qué, las FARC no estaban evitando la "habitual indefensión"? La justificación del rotativo del divino marqués es en realidad absurda: que se utilice a narcotraficantes como paramilitares no quiere decir que la cocaína explique las luchas sociales de los líderes comunitarios contra distintos tipos de intereses (extractivistas, mineros, agroindustriales, de acumulación por despojo, etcétera...).
Duque prometió proteger a los líderes sociales, pero también modificar los acuerdos de paz con las FARC. La "libertad" en Colombia es tal, con una de las oligarquías más sanguinarias de América Latina, que algunos jefes de la FARC, como Iván Márquez y Hernán Darío Velásquez, prefirieron (fueron 9 en total) ir a confundirse con el paisaje hasta no saber qué curso tomarán las cosas. Después de todo, a otro ex líder guerrillero, Jesús Santrich, parecen haberle sembrado una acusación de narcotráfico para amenazar ahora con la extradición de aquél a Estados Unidos. Con todo y su "combustible", la oligarquía colombiana tiene la añeja tradición de traicionar los acuerdos de pacificación. Es el tipo de "libertades" que celebra el muy simbólico liberal-aristócrata Marqués de Vargas Llosa.
El País, el mismo periódico español en el cual publica Mario Vargas Llosa, acaba de informar que los narcocultivos en Colombia volvieron a crecer. De hecho, parecieran estar disparándose. En el año 2017, el número de hectáreas dedicadas a cultivos ilícitos pasó de 146 mil a 171 mil. Colombia es hoy el mayor productor de coca en el mundo. La producción de cocaína alcanzó, también para el año 2017, un nuevo récord: mil 379 toneladas. Los niveles más bajos de cultivo de hoja de coca se alcanzaron en los lejanos años 2012 y 2013. Para ese entonces, todavía había Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Hoy ya no las hay y las llamadas "disidencias de las FARC" llegarían apenas al 10 % de los supuestos 13 mil hombres en armas que tenía la organización, hoy convertida en el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. Lo dicho significa que no eran las FARC las que fomentaban el narcocultivo. Seguramente el periódico español se equivoca cuando escribe: "las drogas ilícitas han sido, por décadas (!), el principal combustible para el conflicto armado en Colombia". Ya no hay prácticamente conflicto armado, puesto que la actividad del Ejército de Liberación Nacional (ELN) es marginal, y aún así el combustible sigue dándole energía al narcotráfico. ¿No ocurrirá más bien que sus verdaderos sujetos siguen impunes? Las "disidencias de las FARC" no deben explicar gran cosa, aunque sean en realidad paramilitares..
Desde la firma de los acuerdos de paz con las FARC, Colombia estuvo registrando, al menos hasta mediados del año en curso, el asesinato de un líder social cada tres días. ¿Cual libertad, salvo la de traficar hasta con las creencias de la gente? Desde el 24 de noviembre de 2016 fueron ejecutados 178 de estos líderes; y 311 desde el primero de enero de 2016 (hasta junio). ¿Cómo lo contó El País? "La cocaína, afirmó, en el fondo es la causa principal de esta crisis de seguridad". Ello seguramente explique lo que el mismo periódico español llamó "la habitual indefensión de los líderes comunitarios, en el punto de mira de caciques locales y redes mafiosas". ¿Qué, las FARC no estaban evitando la "habitual indefensión"? La justificación del rotativo del divino marqués es en realidad absurda: que se utilice a narcotraficantes como paramilitares no quiere decir que la cocaína explique las luchas sociales de los líderes comunitarios contra distintos tipos de intereses (extractivistas, mineros, agroindustriales, de acumulación por despojo, etcétera...).
Duque prometió proteger a los líderes sociales, pero también modificar los acuerdos de paz con las FARC. La "libertad" en Colombia es tal, con una de las oligarquías más sanguinarias de América Latina, que algunos jefes de la FARC, como Iván Márquez y Hernán Darío Velásquez, prefirieron (fueron 9 en total) ir a confundirse con el paisaje hasta no saber qué curso tomarán las cosas. Después de todo, a otro ex líder guerrillero, Jesús Santrich, parecen haberle sembrado una acusación de narcotráfico para amenazar ahora con la extradición de aquél a Estados Unidos. Con todo y su "combustible", la oligarquía colombiana tiene la añeja tradición de traicionar los acuerdos de pacificación. Es el tipo de "libertades" que celebra el muy simbólico liberal-aristócrata Marqués de Vargas Llosa.
jueves, 20 de septiembre de 2018
NICARAGUA: SOLAPAR LA BARBARIE
Hace poco, durante el auge de los disturbios en Nicaragua, un policía antinarcóticos muy joven, de 23 años, de nombre Gabriel Vado Ruiz, cayó en manos de "opositores" cerca de una barricada de Masaya, ciudad de ese país centroamericano cercana a la capital, Managua. El policía fue torturado y quemado en la barricada. Durante los disturbios, no fue el único caso que se presentó: hay otras evidencias de jóvenes policías quemados, mientras los "opositores" gritan de júbilo y como si estuvieran en alguna fiesta.
Lo aberrante del caso del policía en Masaya es que quienes lo torturaron y quemaron siguieron las instrucciones de un sacerdote del lugar, Harvin Salvador Padilla. Un audio que cualquiera puede oír en Youtube recoge las palabras del cura quien, con voz aflautada por cierto, recomienda a quienes están perpetrando los hechos esconder el cadáver de la policía antimotines, "aunque sea en un excusado". Hay otros videos en los cuales altos jerarcas católicos "bendicen" la tortura de sandinistas mientras la población les reclama airada a aquéllos. Es lo que habría sucedido en Diriamba. Desde luego, en la quema de rivales no se trata de formas de protesta pacífica, sino de actos vandálicos que además adquieren, como lo sugirió el presidente nicaraguense Daniel Ortega, visos de ritos satánicos. Es bastante sorprendente ver a los sacerdotes instigar al odio y a los actos de barbarie. El general sandinista en retiro Glauco Robelo lo consideró una especie de maldición.
En su lucha contra la dictadura de Anastasio Somoza, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) nunca cometió este tipo de barbaridades, que huelen a droga y se asemejan a la violencia del crimen organizado en otros países latinoamericanos. O bien se trata de información completamente amañada y es Ortega el que se está buscando mayores condenas internacionales y locales para caerse del poder, porque carece de cualquier racionalidad, incluso la del poder mismo, o se trata otra vez de jóvenes lumpen haciéndole la tarea sucia al interés golpista. Queda por saber, si hay investigación de verdad y no sesgada por organismos internacionales, redes sociales y organizaciones no gubernamentales, por qué ante este tipo de crímenes callaron los opositores a Ortega. Estos opositores intelectuales, como Sergio Ramírez, Gioconda Belli y Carlos F. Chamorro estaban pidiendo que se largara "!ya!" un gobierno legítimamente electo y cuyo periodo termina en principio en el año 2021. En otras palabras, los intelectuales anti-Ortega se colocaron en una ilegalidad, la del golpe blando, desde la cual no debe ser fácil condenar la siembra del terror en las calles. Que un intelectual solape a criminales no debiera llamar demasiado la atención: lo hace a cada instante el Marqués de Vargas Llosa, por ejemplo.
Lo aberrante del caso del policía en Masaya es que quienes lo torturaron y quemaron siguieron las instrucciones de un sacerdote del lugar, Harvin Salvador Padilla. Un audio que cualquiera puede oír en Youtube recoge las palabras del cura quien, con voz aflautada por cierto, recomienda a quienes están perpetrando los hechos esconder el cadáver de la policía antimotines, "aunque sea en un excusado". Hay otros videos en los cuales altos jerarcas católicos "bendicen" la tortura de sandinistas mientras la población les reclama airada a aquéllos. Es lo que habría sucedido en Diriamba. Desde luego, en la quema de rivales no se trata de formas de protesta pacífica, sino de actos vandálicos que además adquieren, como lo sugirió el presidente nicaraguense Daniel Ortega, visos de ritos satánicos. Es bastante sorprendente ver a los sacerdotes instigar al odio y a los actos de barbarie. El general sandinista en retiro Glauco Robelo lo consideró una especie de maldición.
En su lucha contra la dictadura de Anastasio Somoza, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) nunca cometió este tipo de barbaridades, que huelen a droga y se asemejan a la violencia del crimen organizado en otros países latinoamericanos. O bien se trata de información completamente amañada y es Ortega el que se está buscando mayores condenas internacionales y locales para caerse del poder, porque carece de cualquier racionalidad, incluso la del poder mismo, o se trata otra vez de jóvenes lumpen haciéndole la tarea sucia al interés golpista. Queda por saber, si hay investigación de verdad y no sesgada por organismos internacionales, redes sociales y organizaciones no gubernamentales, por qué ante este tipo de crímenes callaron los opositores a Ortega. Estos opositores intelectuales, como Sergio Ramírez, Gioconda Belli y Carlos F. Chamorro estaban pidiendo que se largara "!ya!" un gobierno legítimamente electo y cuyo periodo termina en principio en el año 2021. En otras palabras, los intelectuales anti-Ortega se colocaron en una ilegalidad, la del golpe blando, desde la cual no debe ser fácil condenar la siembra del terror en las calles. Que un intelectual solape a criminales no debiera llamar demasiado la atención: lo hace a cada instante el Marqués de Vargas Llosa, por ejemplo.
miércoles, 19 de septiembre de 2018
SUDAMERICA: COARTADAS PARA LA JUSTICIA
Salvo hasta hace poco en el caso de Luiz Inácio Lula da Silva, líder que ya no pudo competir en octubre por la presidencia de Brasil, la izquierda latinoamericana se ha quedado callada ante los asuntos dizque "judiciales" fabricados contra varios líderes de la región. La derecha, por su parte, parece más preocupada por brindar las coartadas para estas inculpaciones, que lo serían contra "líderes populistas y corruptos", que por vigilar que el aparato de justicia sea realmente tal, imparcial, y no un instrumento de persecusión política. Muy por el contrario, la derecha está haciendo la parte política e ideológica de la persecusión, y socavando de esta manera, en nombre del "liberalismo", el funcionamiento de las democracias.
Por lo que hace al Perú, el ex presidente Ollanta Humala escribió recientemente en su cuenta de twitter: "lo dicho. Si antes teníamos sospechas, hoy los audios y las declaraciones dadas por diferentes fiscales nos confirman la interferencia política dentro del sistema de administración de justicia, por parte de quienes ejercen el poder desde el Congreso". Humala está siendo ligado de nuevo a presuntas desapariciones en Madre Mía entre 1991 y 1993, durante la guerra interna contra la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso. El Congreso formó la Comisión Madre Mía. Hace rato que el asunto fue declarado cosa juzgada, pero se le "agrega" a Humala, declarado inocente por lo acontecido en el Alto Huallaga, donde está Madre Mía, lo que resulte en la semana. Entretanto, se descubre un desembolso de la empresa brasileña Odebrecht para 7 obras por un valor que supera un millón 100 mil dólares, para un gobierno aprista. Pero no se mueve ni una hoja.
El "caso Balda" en el Ecuador ya estaba juzgado. Mientras se le activa una nueva acción legal, ahora por "delincuencia organizada" y vinculada a Odebrecht, Rafael Correa ha logrado probar en un dos por tres que el asunto Balda está fabricado, aunque ahora la carga de la prueba recae en el inocente y no en el acusador, que es para lo que preparan los ideólogos de la derecha y la ultraizquierda con sus linchamientos en los medios de comunicación masiva. Para que lo sepa el extraviado señor Raúl Zibechi, la "cooperación eficaz" del policía Raúl Chicaíza contra Rafael Correa no se sostiene, y el abogado del mismo Chicaíza, Diego Chimbo, ha admitido que no tiene pruebas de nada. Chicaíza dijo en un principio que se había reunido con Correa, pero el entonces mandatario se encontraba...en otra ciudad. Asimismo, Chicaíza alegó que el 14 de agosto de 2012 recibió una llamada de Correa media hora después de llegar a Quito, capital ecuatoriana, a las 19 hrs, pero resulta que el agente llegó a las 19:54 hrs. Mientras tanto, Correa se encontraba a las 20:30 hrs por los aires en un vuelo del avión presidencial. El secuestro del "político" Fernando Balda en Colombia habría sido el 13 de agosto de 2012. La delación de Chicaíza no posee ningún valor, peso así está funcionando la democracia ecuatoriana, que tiene por lo demás a un preso político en el ex vicepresidente Jorge Glas.
En Argentina, la "justicia" decidió procesamiento y prisión preventiva para la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner sin tener ni una sola prueba, como ya había ocurrido por cierto con los Humala (Ollanta y Nadine Heredia) en el Perú. Fernández de Kirchner está protegida por fuero, pero despunta una situación similar a la de otros líderes de izquierda latinoamericanos.
Por lo que hace al Perú, el ex presidente Ollanta Humala escribió recientemente en su cuenta de twitter: "lo dicho. Si antes teníamos sospechas, hoy los audios y las declaraciones dadas por diferentes fiscales nos confirman la interferencia política dentro del sistema de administración de justicia, por parte de quienes ejercen el poder desde el Congreso". Humala está siendo ligado de nuevo a presuntas desapariciones en Madre Mía entre 1991 y 1993, durante la guerra interna contra la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso. El Congreso formó la Comisión Madre Mía. Hace rato que el asunto fue declarado cosa juzgada, pero se le "agrega" a Humala, declarado inocente por lo acontecido en el Alto Huallaga, donde está Madre Mía, lo que resulte en la semana. Entretanto, se descubre un desembolso de la empresa brasileña Odebrecht para 7 obras por un valor que supera un millón 100 mil dólares, para un gobierno aprista. Pero no se mueve ni una hoja.
El "caso Balda" en el Ecuador ya estaba juzgado. Mientras se le activa una nueva acción legal, ahora por "delincuencia organizada" y vinculada a Odebrecht, Rafael Correa ha logrado probar en un dos por tres que el asunto Balda está fabricado, aunque ahora la carga de la prueba recae en el inocente y no en el acusador, que es para lo que preparan los ideólogos de la derecha y la ultraizquierda con sus linchamientos en los medios de comunicación masiva. Para que lo sepa el extraviado señor Raúl Zibechi, la "cooperación eficaz" del policía Raúl Chicaíza contra Rafael Correa no se sostiene, y el abogado del mismo Chicaíza, Diego Chimbo, ha admitido que no tiene pruebas de nada. Chicaíza dijo en un principio que se había reunido con Correa, pero el entonces mandatario se encontraba...en otra ciudad. Asimismo, Chicaíza alegó que el 14 de agosto de 2012 recibió una llamada de Correa media hora después de llegar a Quito, capital ecuatoriana, a las 19 hrs, pero resulta que el agente llegó a las 19:54 hrs. Mientras tanto, Correa se encontraba a las 20:30 hrs por los aires en un vuelo del avión presidencial. El secuestro del "político" Fernando Balda en Colombia habría sido el 13 de agosto de 2012. La delación de Chicaíza no posee ningún valor, peso así está funcionando la democracia ecuatoriana, que tiene por lo demás a un preso político en el ex vicepresidente Jorge Glas.
En Argentina, la "justicia" decidió procesamiento y prisión preventiva para la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner sin tener ni una sola prueba, como ya había ocurrido por cierto con los Humala (Ollanta y Nadine Heredia) en el Perú. Fernández de Kirchner está protegida por fuero, pero despunta una situación similar a la de otros líderes de izquierda latinoamericanos.
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