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viernes, 11 de diciembre de 2020

EU: ¿CERCA DEL GOLPE BLANDO?

 Las evidencias de fraude han seguido saliendo en Estados Unidos en medio del silencio sepulcral de los medios de comunicación masiva. La novedad es que el estado de Texas, que, hay que recordarlo, se opuso en tres ocasiones a la instalación de las máquinas de conteo de votos de Dominion, ha interpuesto una demanda ante la Justicia (Corte Suprema) para que no sean reconocidas las votaciones en los estados de Michigan, Georgia, Pennsylvania y Wisconsin. La demanda texana ha sido apoyada por otros 17 estados de la Unión Americana y por el gobierno del mandatario Donald Trump. Lo que argumenta Texas es que el uso intensivo de votos por correo volvió el proceso "propenso al fraude" aprovechando la epidemia del coronavirus. De manera más concreta aún en el plano jurídico, Texas ha acusado a los cuatro estados mencionados de haber modificado la ley electoral de manera inconstitucional (para permitir el voto por correo), lo que ya ha sido demostrado punto por punto por una jueza de la Mancomunidad en el estado de Pennsylvania. Por lo demás, y siempre en relación con el alegato de Texas, nunca había sucedido en la historia de Estados Unidos que cinco estados decidieran exactamente al mismo tiempo parar el conteo de votos (a las 3:30 de la madrugada) y mandar a casa a los representantes de casilla Republicanos, para luego seguir contando sin éstos (!). La Corte Suprema está autorizada a dirimir disputas entre estados, aunque lo hace en contadas ocasiones. Esta vez falló contra el recurso interpuesto por Texas.

     Entretanto, cabe señalar que se ha ido recortando la posibilidad para el público de tener acceso a diferentes fuentes de información. Youtube, en particular, anunció que suspenderá los contenidos relacionados con el fraude. Twitter pone un cintillo indicando que cualquier información ligada con el tema está en tela de juicio y las grandes cadenas televisivas y de prensa no recogen las pruebas concretas expuestas por el equipo de Trump, como si no se tratara de hechos.

     Trump recibió 12 millones de votos más que en las elecciones pasadas y cerca de 75 millones de votos, el mayor número de votos para un presidente en la historia de Estados Unidos (si se deja de lado el supuesto triunfo del candidato Demócrata), por lo que no deja de resultar extraño que sea ignorado por los medios de comunicación masiva. Barack Obama, el tan popular, recibió menos votos para su segundo mandato. Curiosamente, es la primera vez en la historia de Estados Unidos que un presidente que logra más votos que para su primer mandato sale derrotado. Rarezas como ésta hay muchas: es un hecho que el candidato Demócrata Joseph Biden no era especialmente popular en vísperas de las elecciones. Así las cosas, no es descabellado sugerir, como lo han hecho algunos analistas, que de llegar definitivamente Biden habrá sido gracias a un "golpe blando". En fin, que tratándose de Texas, da click en el botón de reproducción, sin olvidar que más del 40 % de los hispanos votó por Trump:



martes, 8 de diciembre de 2020

COVID 19: TENGAN FE, QUE ÉSTO NO SE ACABA AQUÍ

 Al parecer, el "licenciado cardenista", doctor Jorge Alcocer, secretario mexicano de Salud, corrió, como ya lo había hecho antes con el ineficaz antirretroviral Remdesevir, detrás de lo que le parece bien al doctor Anthony Fauci, del NIAID (Instituto Nacional de Enfermedades Alérgicas e Infecciosas, por sus siglas en inglés) estadounidense y "epidemiólogo de la Casa Blanca": las vacunas de Pfizer y Moderna, hechas sobre la base de manipulación genética (gene editing). Con Pfizer estuvo trabajando la empresa alemana BioNTech, que recibió todo el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates. Desde el principio se sabía que la crisis sanitaria dizque "exige una vacuna" y que Gates jugaría un papel de primer orden, puesto que también está detrás de la vacuna de Oxford/AstraZeneca. Se sabe menos, por ejemplo, que Fauci es capaz de pasar por encima de lo que sea con tal de hacer negocio: promovió en el pasado junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) una vacuna contra el dengue que no había pasado por las comprobaciones correctas y se llevó la vida de 600 niños que tuvieron "reacciones paradójicas".

     Con las vacunas de Pfizer y Moderna, en realidad terapias génicas, no se tienen pruebas suficientes de su seguridad ni de que sean ajenas a ciertos riegos, en particular en materia de cáncer y de efectos sobre la fertilidad humana. Lo mismo vale para la vacuna de Oxford/AstraZeneca, que utiliza adenovirus de chimpancé: tampoco hay estudios de largo plazo que aseguren contra riesgos como los mencionados. El Centro ruso de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, que creó la vacuna Sputnik V, se manifestó recientemente extrañado por el hecho de que se estén utilizando en Occidente -aunque también se haría en China vía BioNTech- vacunas no seguras, que no han sido estudiadas por mucho tiempo (y asegurarse de la eficacia de una vacuna puede tomar años). En cambio, otras vacunas, entre ellas la rusa (Sputnik V), las de China y algunas más (Johnson & Johnson) se basan en adenovirus humano, algo probado durante décadas y que ha demostrado su seguridad en millones de seres humanos. En estos casos, no hay experimentación, a diferencia de las terapias génicas y la "vacuna del mono" de Oxford/Astra/Zeneca. La vacuna de Johnson & Johnson (Janssen) podría costar 10 dólares, unos 200 pesos mexicanos. Sin embargo, el "licenciado cardenista" ha preferido Pfizer para actuar a la brevedad, al igual que Fauci. La vacuna china de CansinoBio, más segura, tendrá menor distribución en México.

     Dicho sea de paso, no se trata de un asunto "ideológico", contra lo que sostiene el científico mexicano llamado ahora simpáticamente Toño Lazcano (de una vez: ¿Tony Lazcano?). La ideología, que siempre se disfraza de evidencia, consiste en creerse que Fauci es el Gran Gurú de La Ciencia y que una marca transnacional es garantía de seguridad. Hasta ahora, lo que se ha logrado bastante bien es bloquear las curas existentes contra la Covid 19, no vender antivirales probados (favipiravir/Avifavir) pero repartir a diestra y siniestra un fármaco ineficaz (Remdesivir), para lanzarse dentro de poco a vacunas no ajenas a riesgos y bloqueando las más seguras (como la Sputnik V, dado que el Centro Gamaleya, creado en 1891, tiene una experiencia de décadas con éxito con una plataforma tecnológica basada en adenovirus que se encuentran en los adenoides humanos ). 

     Lo más exquisito está en decir que la vacunación, que se prevé masiva, no exentará de riesgos, por lo que, según la universidad pública por ejemplo, las medidas de contingencia tendrán que prolongarse por lo menos dos años más. Tal vez no quede claro que el asunto de la Covid 19 da para varios negocios más. Falta el Great Reset. Para que nadie pierda la fe en el progreso y la nueva normalidad...(date un click en el botón de reproducción).


 

domingo, 6 de diciembre de 2020

EU: UNETE A LOS OPTIMISTAS

 Por lo general, quienes se autodenominan "demócratas liberales" dicen que no les gusta "la ideología": critican a quien "está ideologizado" y aspiran a ser "transparentes". La ideología es sospechosa y la asimilan a la propaganda. Es, sin duda, lo típico de los regímenes que llaman "totalitarios".

     Pues bien, estos fervientes partidarios de la transparencia se acaban de ganar, en el equipo del Demócrata estadounidense Joseph Biden, a alguien como Richard Stengel, que no tiene el menor empacho en llamarse a sí mismo propagandista: "no estoy contra la propaganda, dice. Todo país la utiliza, y lo tiene que hacer con su propia población (!). No pienso que sea necesariamente horrible". Gracias. Uno podrá pensar entonces con toda libertad que Biden no habla de "los valores estadounidenses", sino que hace vulgar propaganda, como lo hacía el mandatario Barack Obama al decir que "su" país es "excepcional". De hecho, Stengel trabajó en el Departamento de Estado bajo Obama. Contribuyó a crear una entidad específica para "combatir la desinformación rusa", el Centro de Compromiso Global (Global Engagement Center). Stengel se ocupó con mucho cuidado de supervisar qué información podía llegarle al público y cuál no. El señor es un abierto partidario de la "guerra de la información" y hasta ha escrito un libro sobre el tema. Stengel ha llegado más lejos: considera que debiera revisarse la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que garantiza la libertad de expresión. Dicho sea de paso, Stengel es parte del Consejo Atlántico (Atlantic Council), muy vinculado a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y que ha recibido fondos de empresas petroleras, productoras de armas, gigantes de la high tech y monarquías del Golfo Pérsico. Stengel, quien ha trabajado en censurar medios independientes, se la pasó en MSNBC alegando sobre una colusión entre el presidente Donald Trump y Rusia. Ahora podría entenderse que era desinformación y propaganda. Stengel podría encontrarse a la cabeza del equipo de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales (United States Agency for Global Media). Fue creada por la Central de Inteligencia Americana (CIA) para generar desinformación contra los soviéticos. 

     Hay cosas mejores: ¿para qué cambiar la Primera Enmienda? Para sancionar y censurar a quienes hacen "discursos de odio". Se puede adivinar que quien diga que los Demócratas estadounidenses son machuchones o camajanes puede ser censurado y privado de la posibilidad de hablar, por "incitar al odio" y a la "polarización". En fin, que con el complejo-militar industrial, las grandes corporaciones de Silicon Valley y las grandes empresas farmaceúticas se tendrá aún más derecho a lo que en gran medida ya se tiene: la menor discrepancia, ya ni se diga contradicción, con lo que además se reconoce como propaganda, resultará en el mejor de los casos una "realidad alternativa", del tipo de las que se viven en un viaje con hongos de María Sabina, y en el peor una muy censurable incitación a que cuelguen a Biden de un poste. Será desde la propaganda y la desinformación desvergonzadas que se decidirá qué es la realidad y quién está en ella, y qué son en cambio fake news y posverdades. Por si no se entiende, es desde la desinformación que se decretará que lo que no conviene...pues es desinformación. 

     ¿Acaso no es bello? Si alguien ve a las 4:30 de la madrugada un camión de basura lleno de papeletas de voto para Biden en Detroit, debe recordar que no es la realidad la que nos afecta, sino el modo en que la interpretamos. Usted, por sus zonas erróneas, está viendo mal ese camión y las papeletas porque es partidario de Trump, con lo cual se está autolastimando, así que cambie su interpretación: felicítese de que son papeletas para Biden y muy obviamente dejará de reaccionar de manera negativa e incluso de incitar al odio contra Biden. Recuérdelo: Trump desunió a los estadounidenses y Biden quiere unirlos, y usted no querrá quedarse afuera ¿o sí?¿En serio preferiría ser un odiador y amargarse cuando la vida le sonríe? En fin, ¿cómo le hago para que usted permita el fraude si no es cambiándole el chip, es decir, señalándole que su interpretación es errónea y que si acaso le están viendo la cara es por su propio bien?

      No es todo. El equipazo de Biden incluye también a gente como Neera Tanden, presidenta del Centro para el Progreso Estadounidense (Center for American Progress) y amiga personal de los chicos Clinton, Hillary y Bill. Tan amiga que se encargó entre otras cosas de quitar del camino a Bernard Sanders. Tanden fue también parte del equipo de Obama, como muchos de quienes integran ahora el equipo de Biden. El Centro mencionado está ligado a John Podesta,jefe de la campaña de Hillary Clinton en 2016 y miembro de la Comisión Trilateral,  quien se está asegurando de que los medios de comunicación masiva y los políticos a la mano consideren, mediante la influencia de unas 100 personalidades,  las denuncias del equipo de Trump sobre el fraude como "falsedades" (recuerde: quien considera normal desinformarlo le indicará dónde está la desinformación, ¿okay folks?), a lo sumo producto de la legalización de la mariguana en Colorado o de drogas más duras en Oregon. Para éso se creó el Proyecto para la Integridad de la Transición, con políticos, académicos y periodistas, para estar seguros de que Trump se vaya "haiga sido como haiga sido". Ya habrá ocasión de hablar sobre cómo Biden tiene en mente recetarle además a Estados Unidos los experimentos del doctor Anthony Fauci, "epidemiólogo de la Casa Blanca" al que Trump le dijo lo que es: un idiota. Como sea, ya se sabe que quienes se oponen a toda forma de propaganda son los primeros en tragarse y en inculcarnos la propaganda "excepcionalista" y uber Alles de Biden y su gente. Ya es tiempo de que des click en el botón de reproducción:


 




jueves, 3 de diciembre de 2020

CONEJILLOS DE INDIAS

 El subsecretario mexicano de Salud, Hugo López-Gatell, seguramente insista en "tomarse en serio" la epidemia de la Covid 19 sin prestarle ni la menor atención a un dato curioso: México ya va por encima de los 100 mil muertos por la enfermedad, mientras que Haití, un país pobrísimo y con una infraestructura de atención médica difícilmente en buen estado contabiliza 232 muertes. Desde principios de octubre, el país caribeño se la ha pasado simple y llanamente la mayor parte de los días con cero muertos, luego de que se pronosticara un "apocalipsis", incluso desde la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tal vez la explicación esté en que los haitianos no comen gansitos. También podría estar en que desde un principio se agotaron en Haití en las farmacias los lotes de Nivaquine (cloroquina a secas) y el gobierno decidió luego importar de Africa una hierba utilizada contra la malaria, la artemisia. Desde agosto pasado, un comité de expertos validó remedios herbarios en el país caribeño para luchar contra la Covid 19. Ya se sabe: digan lo que digan las cifras, no se puede autorizar nada que no sea la dexametasona, porque lo demás, incluyendo el dióxido de cloro, no funciona a partir de "medicina basada en evidencias". Desde el principio, lo único que se espera es que llegue la vacuna, así las cifras de mortalidad por la Covid 19 no justifiquen una campaña de vacunación masiva.

      El "licenciado cardenista" Jorge Alcocer, secretario de Salud mexicano, se movió en algún momento -casi al mismo tiempo que el doctor Anthony Fauci, "epidemiólogo de la Casa Blanca" estadounidense-, en busca del Remdesivir, antirretroviral de la empresa californiana Gilead. La Unión Europea fue más lejos: a pesar que desde casi principios de año se sabía que el Remdesivir no servía para nada, la Comisión Europea le compró a Gilead 500 mil dosis para unos 36 países. En Francia, por ejemplo, fue la gran campaña de los médicos pagados (por Gilead, entre otras empresas) para desacreditar la hidroxicloroquina, al grado de proscribirla, y luego para distribuir Remdesivir a diestra y siniestra. Entetanto, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó de emergencia el fármaco (con el nombre de Veklury), basándose en estudios "con evidencias", puesto que no faltaron los ensayos clínicos randomizados (aleatorizados: a un paciente se le da el medicamento y a otro un placebo, etcétera). El gobierno estadounidense compró sus buenas dosis de Remdesivir y con tanto éxito, pese a las advertencias de algunos, Gilead se llevó en Bolsa en un trimestre unos 100 millones de dólares (la Comisión Europea compró Remdesivir por mil millones de dólares). Un número reciente de la revista Science confirmó lo que algunos doctores habían advertido: que el Remdesivir no sirve, lo que para colmo terminó reconociendo incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales de noviembre. No se sabe de ningún escándalo: Gilead pudo como quiera hacer su negocio, puesto que en Europa y Estados Unidos le compraron el fármaco.

     Ahora, el "licenciado cardenista", el doctor Alcocer, firmó con la empresa estadounidense Pfizer  un convenio para adquirir 34.4 millones de vacunas contra la Covid 19. La vacuna ya fue aprobada en el Reino Unido (Pfizer-BioNTech), no en productores de recetas de hierbas como Madagascar.Una maravilla, la "luz al final del túnel" -según la OMS- omitiendo otra vez las advertencias: varias de las vacunas por las que se está corriendo no son en realidad tales, sino terapias génicas, todo un experimento riesgoso - que sólo se ha hecho con legumbres (para hacer productos genéticamente modificados)- al cual se va a exponer a una parte de la población, para el caso "conejillos de Indias". Son "vacunas" que dependen de la inoculación de un ARN mensajero ("instrucciones genéticas") fabricado en un laboratorio. Por lo demás, tanto en Estados Unidos como en la UE (la Comisión Europea cerró un convenio para comprarle a la estadounidense Moderna unos 160 millones de dosis), se firmaron acuerdos con los fabricantes de vacunas que, atención, los exentan de toda responsabilidad -correrá por cuenta del Estado- si aparecen efectos secundarios o complicaciones de cualquier índole. Cabe señalar que estas terapias génicas no han sido probadas nunca a gran escala (tampoco en animales) y los propios fabricantes dicen tranquilamente que no garantizan la erradicación del virus. No se han visto los estudios necesarios que validen este tipo de terapias, sino las cotizaciones en Bolsa de las empresas farmaceúticas productoras. Asimismo, no se han hecho estudios serios de serología que indiquen qué proporción de la población podría estar ya inmunizada contra el virus, ya que si la hubiera, e importante, restaría mercados a las vacunas. No está de más rematar señalando que mientras se corre al experimento genético, que tendrá suficientes lobbystas para negar que sea tal, se le ponen trabas a vacunas más tradicionales pero más seguras (no están hechas con material genético), como la china (Sinovac) y la rusa (Sputnik V), que la Comisión Europea no incluyó en sus compras.

     Ocho de cada diez mexicanos están dispuestos a vacunarse con la Sputnik V, así que era sin duda el momento de experimentar con Pfizer, después de haber negado las curas existentes y probadas, al grado que se desconozca por ejemplo un estudio internacional revisado por pares que muestra un 84 % de reducción en las hospitalizaciones y muertes gracias al uso temprano de hidroxicloroquina+azitromicina+zinc. El tema ya se cerró para beneficiar un negocio de Gilead puramente especulativo. Ahora se sincronizará el miedo de la gente sobre "La Vacuna" para los siguientes negocios, sin importar demasiado que algunos se lleguen a ofrecer incluso como fraudulentos, así sea sin decirlo directamente. Y aún falta algo de lo más suculento: Oxford/AstraZeneca. Por cierto, en el New England Journal of Medicine receta directamente Bill Gates: miles de millones de dosis de vacunas, más financiación pública y privada (¿la primera para la segunda?), etcétera. La receta no puede ser más clara: "aumentar la financiación pública minimizará el riesgo para las compañías farmaceúticas". En nombre del bien público, para lo que está el Estado -así es desde la segunda posguerra- es para garantizar los negocios privados, así terminen en fraude. ¿También van a vacunar a todos los haitianos? Desde la isla de la Guadeloupe, "Kobay" (da click en el botón de reproducción).



    

martes, 1 de diciembre de 2020

EU, FUERA DE LA LEY

 No queda muy claro en qué creen muchos latinoamericanos, más de izquierda, al apresurarse a gritonear contra el mandatario estadounidense Donald Trump y dar por "presidente electo" al Demócrata Joseph Biden, a reserva de que finalmente lo sea. No es muy elegante que ahora la que se presume como la gran democracia del mundo, lista a "liderar de nuevo", se haya estado dedicando en estos días a amenazar de muerte no nada más a abogados del presidente como Jenna Ellis (le llenaron el celular de amenazas), sino también a testigos comunes y corrientes del fraude electoral en Estados Unidos. Si algunos están pensando en el "bonachón" de James Carter, presidente estadounidense en los '70, resulta que advirtió en una comisión bipartidista en 2009, junto al ex secretario de Estado James Baker, que permitir el voto por correo era hacerlo con un día de campo para el fraude. Tal vez hay quien crea que algo positivo puede haber desde el momento en que Bernard Sanders es Demócrata, pero le roban las elecciones en su propio partido sin que chiste. Puede que se crea que en Estados Unidos está "el imperio de la ley", olvidando que está en todo caso el reino del negocio a ultranza, así haya que pasar, justamente, por encima de la ley.

       No hubiera estado mal que algo se difundiera de la audiencia del equipo de abogados de Trump en el estado de Arizona. Rudolph Giuliani sugirió que, aunque tiene gente honesta, el partido Demócrata no es el mismo desde la época de William Clinton. Está secuestrado por gente con una gran codicia por el dinero y el poder. Agreguemos que es de esperar que no sea justamente lo que fascina en un mundo no exento de arribistas, que por definición están entonces dispuestos a dejar de lado su propia integridad. Lo siguiente es algo muy claro de la audiencia de Giuliani, y viene de un gringo, no de Karl Marx: "es el gran negocio que se beneficia del sistema en la forma en que funciona en este momento. El deseo es hacer no que Estados Unidos sea primero, sino que se ponga donde sea mientras ellos puedan hacer beneficios. Podríamos ser terceros, podríamos ser quintos, podríamos no existir siempre que estén obteniendo ganancias. No tienen ningún sentido de lo importante que es este país para la sobrevivencia de este mundo como un lugar decente". Es de esperar que algunos no se estén creyendo que el ex mandatario Barack Obama es, como lo dijo equivocadamente el presidente ecuatoriano Rafael Correa, un "buen tipo". No lo es, sino que es parte de la codicia y basta con ver la forma escandalosa en que se ha enriquecido.

     Podría seguirse durante un buen rato con las pruebas: en Pennsylvania, por ejemplo, se expidieron un millón 800 mil votos para que se sufragara por correo, pero se contaron 2 millones 500 mil votos por correo. Es el tipo de cosas que se están "certificando" en los estados con gente "de ley" que, siguiendo al analista Paul Craig Roberts, no está preparada para ser imparcial, sino entrenada para favorecer a las minorías, las mujeres y este tipo de asuntos. Es de la misma manera en que, siempre siguiendo a Craig Roberts, un gringo, se han sustituido los intereses de la gente que trabaja por los de "las identidades", la misma confusión que comparte más y más la izquierda latinoamericana, al unísono con quienes se autodenominan "demócratas liberales". Si se menciona Pennsylvania, es también porque ahí la jueza de la Mancomunidad, Patricia McCullough, hizo notar que en realidad se hizo de tal suerte que se aprobara un voto por correo contrario a la Constitución, la local al menos, pero de tal forma que deja mal parados a otros estados. Se invocó un Acta para que pudieran distribuirse masivamente votos por correo, pero de acuerdo con la ley de Pennsylvania sólo se puede "votar en ausencia" a petición expresa, individual, y explicando los motivos para no presentarse, mientras que ahora se enviaron en cambio boletas masivamente so pretexto de la emergencia del coronavirus. Hasta el mismo fiscal general de Estados Unidos, William Barr, evocó los riesgos de un gran fraude electoral y se alegó que nunca se había visto un uso de las papeletas como el que se propuso, no a partir de peticiones individuales desde una dirección específica, sino del envío a todo el mundo a partir de listas de votantes conocidas por lo demás por su imprecisión. Barr había advertido contra este absurdo desde principios de septiembre. Al parecer, este fiscal cercano a George Bush padre prefiere ahora no insistir demasiado.

     Giuliani debe conocer bien su país. Con tal de hacer grandes negocios, se está cerca de pasar por encima de la ley que según muchos es sagrada en Estados Unidos. No tanto: parece que las "reglas" no escritas pudieran imponerse, y que se está castigando no jugar el "juego que todos jugamos" (games people play...), al menos como lo presentan los medios de comunicación y ciertas redes sociales que han borrado (Twitter lo ha hecho) denuncias clave. En adelante se puede pensar entonces que quienes corrieron a festejar a Biden y estuvieron practicando el linchamiento de Trump no lo hicieron por nada que tenga que ver con la ley, sino con la posibilidad de lucrar y hacerse de poder. Queda "High Sierra": Emmylou Harris, Linda Ronstadt y Dolly Parton (da click en el botón de reproducción).



    

domingo, 29 de noviembre de 2020

EU: CRUZANDO LA FRONTERA

 Cuando hace un discurso, el Demócrata Joseph Biden difícilmente puede evitar, al igual que el ex mandatario Barack Obama, hacerle sentir a la gente que Estados Unidos es un país superior a los demás, sin que quede claro por qué. Lo más llamativo es la cantidad de personas dispuestas a convencerse de que sí, las cosas son así y no pueden ser de otro modo. Al presentar su gabinete, Biden afirmó: "...Estados Unidos ha vuelto. Listo para liderar el mundo, no para retirarse de él. Listo para confrontar a nuestros adversarios, no para rechazar a nuestros aliados y listo para defender nuestros valores". Pudiera incomodar que Biden se esté refiriendo a "los aliados", cuando, que se sepa, nadie está en guerra. ¿Qué maneras de hablar son éstas que parecieran dar por sentada una beligerancia perpetua en vez del anhelo de un mundo de paz? Biden agregó al mostrar su gabinete: "en las llamadas que he tenido con dirigentes mundiales desde que gané la elección, me he sorprendido por cuánto esperaban que Estados Unidos recupere el histórico papel de líder del mundo".

     Encima, está el modo de referirse a esta beligerancia. Queriendo colocar a Estados Unidos de nuevo en "el lugar de respeto mundial", Biden dijo poco antes de presentar a su gente: "vamos a meternos de nuevo en el juego. Ya no es Estados Unidos solo". ¿Cuál juego?¿Hay un juego?¿Estamos jugando a algo en las relaciones internacionales, o es que encima de todo a los Demócratas la beligerancia les parece un juego?

     Biden implica resucitar los mismos tópicos de siempre. "He pretendido ocupar (el) puesto, ha afirmado, para resucitar el alma de Estados Unidos, reconstruir la esencia de nuestra nación, la clase media. Y para conseguir que Estados Unidos vuelva a ser respetado en todo el mundo". Biden quiere situar a Estados Unidos "de nuevo en la cabeza de la mesa", al parecer disponiendo de quién se sienta dónde y ocupa qué lugar. Ya echado a andar, Biden es capaz de declarar, como lo hizo, que "Estados Unidos es el faro del mundo". Por cierto, Biden ha acusado al actual mandatario estadounidense Donald Trump de no hacer nada de Irán a Norcorea, de Siria a Afganistán y Venezuela. Tal vez Biden quiera hacer énfasis en el exterior porque en el interior no podrá mucho: su plan de infraestructuras supone subir impuestos, y si los republicanos siguen controlando el Senado, Biden no podrá.

      Algunas nominaciones van en el mismo sentido. Quien sería secretario de Estado, Anthony Blinken, es un belicista que no quiso retirarse nunca de Afganistán, que quiso meterse en Siria incluso cuando Obama dudaba en hacerlo, etcétera. Blinken ha sido así partidario, como Biden, de lanzar "guerras preventivas" contra países que no amenazaban a nadie. En el fondo, una "política exterior para la clase media" (la estadounidense) es garantizarle a Estados Unidos la succión del excedente de medio mundo, por las buenas o por las malas, para mantener el nivel de vida estadounidense. Aún falta ver el de quién en Estados Unidos: son en realidad a la carga los intereses de las grandes GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft+ Twitter) y la high tech, del Pentágono y sus empresas, de Wall Street (un lugar eufórico con Biden), el Big Pharma, etcétera, por lo que no se cree más que en el negocio (Biden está cerca de las ideas del Foro Económico Mundial y su Great Reset) y de ser necesario las cañoneras para respaldarlos. Otro ejemplo: la nominada para embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Linda Thomas-Greenfield, es una antigua empleada de Susan Rice, la arpía asesora de Seguridad Nacional de Obama que optó por bombardear Libia y apoyó la invasión de Iraq, además de haber contribuido a decisiones que facilitaron el genocidio ruandés. Thomas-Greenfield estuvo cerca de los proyectos africanos de George W. Bush (Millenium Challenge Account) y ha sido parte del Albright Stonebridge Group, que hace lobby para el complejo militar industrial. En el actual equipo de transición de Biden hay otras joyas, como Roberta Jacobson, antigua embajadora estadounidense en México: alguna vez miembro del mismo Albright Stonebridge Group, trabajó con Obama para designar a Venezuela "una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos", como si fuera para tanto. Otra integrante del equipo de transición, Kelly Magsamen, antigua del Pentágono, defendió con uñas y dientes al enviado especial estadounidense para Venezuela, el siniestro Elliott Abrams, alguna vez metido en el escándalo Irán-Contras y halcón considerado "arquitecto de la guerra de Iraq". Abrams fue subsecretario de Estado con el presidente estadounidense Ronald Reagan y encubrió los crímenes de la derecha en Centroamérica. Fue ayudante especial de George W. Bush y participó en el golpe de 2002 en Venezuela. Magsamen considera simpáticamente que Abrams es un "fiero abogado de los Derechos Humanos". Casos como los citados no son pocos entre la gente de Biden. Que sean mujeres o miembros de minorías no cambia mucho las cosas, aunque en gustos se rompen géneros: ¿usted prefiere que su casa la bombardee un hombre, una mujer o un negro?

     Volvamos sobre el principio. Algo debe haber entre quienes han detestado a Trump y abonado el camino a Biden (quien al momento de escribir estas líneas no es el presidente de Estados Unidos de acuerdo con las leyes federales/nacionales del país) para creer que sin Estados Unidos el mundo es incapaz de autogobernarse (es la tesis de Blinken). Para los mismos Estados Unidos, ésto supone colocarse en una posición de superioridad, pero para quienes lo creen (y que difícilmente serán atendidos por gente como la de Biden), supone aceptar el vasallaje. Lo más simpático es que se hace en nombre de "los derechos y las libertades". No queda claro qué hace gran parte de la izquierda latinoamericana en esta relación como vasalla. De los autodenominados "demócratas liberales" puede esperarse otra cosa: no creen más que en "los intereses", y si grandotes, pues mejor. La coincidencia de percepción en todo caso ahí está. Es Deep State (Estado profundo) contra Deep Country (País profundo). Algo de estilo estadounidense, entonces...(da click en el botón de reproducción).





 



jueves, 26 de noviembre de 2020

MÉXICO: ¿SE ACEPTA UNA GUIA ÉTICA, O SE PREFIERE NO TENERLA EN LO MÁS MÍNIMO?

 En un gesto muy positivo, el gobierno mexicano del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) finalmente se decidió a dar a conocer una Guía ética para la transformación de México, cuyo primer efecto debería ser el de que nadie le haga caso, como lo mostraron enseguida los intelectuales lópezobradoristas, enfrascados en sus "movidas" y enfermos de protagonismo. Tampoco habrá mayor repercusión entre los dizque "demócratas liberales", salvo que se trate de descalificar, como ya lo hizo el ex presidente derechista Felipe Calderón, porque los adalides de "los derechos y las libertades" consideran que nadie, y mucho menos el Estado, debe "dictarles la moral", aunque la guía tuvo el cuidado de no aspirar a ser una "Constitución" (como estaba inicialmente planteado) y de no hablar precisamente de "moral", sino de ética, apelando a la conciencia de cada individuo. Igual puede ser que se considere, lo que no es del todo errado, que para moverse en el mundo actual no se necesita de ética, sino más bien, digámoslo suavemente, de "sentido de la oportunidad". La ética debe ser una rareza para estudio de filósofos. Pura ociosidad, vaya.

      Como era de prever, dada la presencia de gente como la señora de mi compadre Epigmenio o de Pedro Miguel, la guía en cuestión no pudo ahorrarse las cantinelas de moda sobre "las diferencias", las "orientaciones sexuales", las mujeres y el cuidado de los animalitos y las plantitas. Sucedió al grado de empezar por alabar "las diferencias" en un país donde la gente no hace más que orientarse por ellas ("mugre vieja" si se pasó el semáforo, "pinche indio" si me pidió dinero, "guero" si lo ví medio blanquito, "morenito"para identificar a un fulano de raza negra, "oaxaco tenía que ser" para distinguir al albañil, "pinche intelectual" para el académico que "no baja al pueblo" y casi "pinche pueblo" para el que no sube a la intelectualidad, etcétera, más fifís, chairos y lo que se quiera...). El tufillo libertario y contrario por principio a la autoridad apareció en particular en el punto 4, "De la libertad": "para ejercer tu libertad es necesario que nada ni nadie, particularmente las autoridades, interfiera en tus elecciones personales.. (!!!)", con el añadido del llamado a combatir "las prohibiciones sin sentido" y "las limitaciones absurdas". Con un poco más, este apartado pudo haber sido llamado "haz lo que se te pegue tu regalada gana", algo peligroso en un país de herencia señorial y en un mundo sin límites. Claro, con el llamado "neoliberalismo" repitiendo: "mientras no dañes a otros", o "mientras los perjudiques con su consentimiento" (no es broma: la guía señala: "nadie puede humillarte si no te humillas"...). No podía faltar el desliz clasemediero (5, "Del amor"): "...una vida sin amor es el vacío más árido y la peor carencia que puede padecer un ser humano". Bien, comamos amor: hay gente anoréxica de amor y otra obesa de amor. La guía se puso por cierto algo cachonda: "sé una persona amorosa, desde tu cama y tu mesa hasta la fraternidad universal". Roberto Carlos y un poco de yoga para transformar a México. Cóncavo y convexo para gusto de Argos.

     En medio de lo anterior, que era esperable, se colaron muy buenas intuiciones sobre los males del subdesarrollo y ciertas formas de combatirlo. Por ejemplo, el punto 2, "De la vida", sugiere : "no la desperdicies en cosas que tú mismo consideras que no valen la pena. Otórgale un sentido y un propósito hasta el fin de tus días", lo que no está mal ante la pandemia social de estilo estadounidense que parece dictar que la gente sea idiota para todo, salvo para el cálculo de su conveniencia. De manera muy perspicaz en un país como México, el punto 3, "De la dignidad", sugiere que "no se debe humillar a nadie", donde cualquiera que se siente con algo de poder y de impunidad considera que debe hacerlo para ostentarlos (y para autoconvencerse de que lo parió Dios). Pese a un llamado muy autóctono y pésimo al gozo ("Goza sin más limitaciones que las de no dañar a nadie"), la guía alcanza a advertir también con mucha perspicacia: "no conviertas tu placer en ostentación", donde justamente se hace hasta el mayor ruido y atronador con tal de ostentar (lo que lleva del placer el goce, dicho sea de paso). El punto 8 es especialmente necesario para los tiempos que corren ("De la gratitud"), cuando la moda es "agarrar" sin devolver nada: atención, "la gratitud es un atributo que dignifica como ningún otro, y su contrario, la ingratitud, degrada como pocos". 

     Aunque la parte sobre el perdón no podía venir sin un dejo de tarjeta de Sanborns, es perspicaz señalar: "hay una resistencia natural a disculparse porque quien lo hace siente que se rebaja, se humilla o se rinde", en un país donde nadie quiere estar abajo de nada ni de nadie (de donde una grandeza nacional sin parangón en la Tierra y planetas aledaños). No deja de estar sugerido que el perdón se otorga a quien lo pide "...sinceramente y se dispone a reparar el daño o el dolor causado" (uno puede conocer en la vida gente que, después de hacer algún daño, encima le otorga el perdón a la víctima, más si se le ocurrió defenderse...). Hay más perspicacia para un país como México: "una forma particularmente perniciosa de la falsedad es prometer algo y no cumplirlo", o "prometer acciones en un sentido y posteriormente actuar en sentido contrario, es decir, faltar a un compromiso adquirido" (12, "De la verdad, la palabra y la confianza"). Está dicho, es el imperio de la deslealtad. No todos podemos ser plomeros o chilangos (si ambas cosas, catástrofe): el punto dice "exprésate siempre con veracidad, honra tu palabra y no abuses de la confianza de nadie". Todo un desafío en un país como México, la verdad sea dicha. El punto 18 ("Los acuerdos") lo refrenda: "los compromisos se cumplen". Igualmente llamativo es que se reivindique el trabajo, "universal como un derecho y como un deber" (16, "Del trabajo"), y no "porque no hay de otra", aunque se crea que la familia, y no el trabajo, es la célula de la sociedad (la familia vive del trabajo, en realidad, y no es, como llega a creerse en el compadrazgo, entre políticos o en la izquierda de amigotes, que "el trabajo vive de la familia"). Lo que no está mal en un mundo gregario es el llamado a "...respetar la individualidad y la autonomía de cada uno de los familiares" (19, "De la familia").

     El punto 10 no es para políticos ("De la redención. No se debe enfrentar el mal con el mal"). Maquiavelo sugería que hay dos cosas que no se pueden hacer mal: el bien y el mal. Pero no está mal que quien actuó mal pueda arrepentirse (o diríase que ser hasta un poquito "reeducado", lo que no hacen las cárceles actuales, por ejemplo). Un punto puede ser valorado en un gobierno que peca de asistencialista, por bien que haga al buscar eliminar toda clase de intermediarios: el lema "Primero los pobres", dice la guía, "no significa otorgar a éstos un privilegio en detrimento de quienes no se encuentran en situación de pobreza sino atenuar las desventajas...". No hay, entonces, populismo, y sería grave que no se difunda este punto (11, "De la igualdad"), so pena de dar en una nueva versión de "Nosotros los pobres" y "los blancos me la deben". El punto sobre la justicia y las leyes no es especialmente bueno. Pero está claro (15, "De la autoridad y el poder"), que "el poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás", algo que, aunque raramente, existe en México y en su historia, la presidencial incluida. Un cargo público es para representar a los demás, no para provecho propio. La guía llama adecuadamente a participar activamente en política para no permitir que se descuiden cosas que son del interés general.

     Dejamos (punto 20) a los animales, las plantas y las cosas. De entrada, la guía en cuestión se distribuirá entre 8 millones de ancianos para que la platiquen con sus hijos y sus nietos. No es el mejor principio, como tampoco lo fue la elección de alguna de la gente metida a redactar el documento. Supuestamente se debatió en muchos foros, pero pasaron por completo desapercibidos y no se trató de una convocatoria realmente amplia. El peso de décadas del llamado "neoliberalismo", de la norteamericanización de la vida y del egoísmo es enorme, de tal forma que la Guía ética para la transformación de México no deja de reflejar las tensiones entre anhelos populares y anhelos distintos, de clase media, muy compartidos con los autodenominados "demócratas liberales". Con todo, una guía ética dista de estar de más, sobre todo si alguien, o algunos alcanzaron a buscar que sirva para atenuar varios de los comportamientos más nocivos en una sociedad muy descompuesta y tan expuesta a la norteamericanización. A la clase media, como se sabe, sea de derecha o de izquierda, "nadie le dice qué hacer", así que es probable que siga decantándose por la idiotez y el simple cálculo de conveniencia, incapaz de ver más allá de sus narices. Pero este tipo de iniciativas tampoco son puro idealismo. Tal vez logren afianzar la common decency (George Orwell) o "decencia común" existente en parte del pueblo y sobre todo entre la gente que trabaja. En síntesis, la guía es otro monumento a las contradicciones del lópezobradorismo, pero están los elementos suficientes para que la parte sana de los sectores populares pueda reconocerse en lo que en principio le pertenece: la misma honestidad que llevó, sobre todo a gente de trabajo, a darle un enorme voto de confianza a AMLO. Al menos debería haber lugar para un poco de gratitud. El hombre de aquí abajo (foto) te está buscando a ti...



AQUÍ NO HA PASADO NADA

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