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jueves, 18 de noviembre de 2021

CAPITALISMO CON BENDICIÓN

 El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, acusado por su manejo de la epidemia de la Covid-19 de "genocida" por el líder izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, nunca suprimió el programa estrella del segundo, Bolsa Familia, que ayudó a algunos millones de brasileños a salir de la pobreza extrema y la pobreza, y tuvo resultados, no demasiados, en materia de combate a la desnutrición infantil y para la educación. Apenas ahora se planteó cambiar dicho programa por otro, Auxilio Brasil, que durará por lo pronto hasta 2022. Bolsonaro sostenía que Bolsa Familia era, para el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, una manera de comprarse los votos de los pobres. Lo llamativo es que ahora es Bolsonaro quien está acusado exactamente de lo mismo de cara a las elecciones brasileñas de 2022.

     Bolsa Familia es algo que fue celebrado por ejemplo por el Banco Mundial. No falta algún representante del gran capital, como lo es el presidente estadounidense Joseph Biden, que no deje de recurrir a medidas de ayuda para los más pobres. Y a su modo, en síntonía con Biden (quien también propuso cambios en los impuestos), el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador propuso recientemente ante Naciones Unidas este tipo de transferencias a escala planetaria. Lo particular de López Obrador es que aspira a que estas ayudas sociales lleguen a la gente pobre sin que haya intermediarios, de tal forma que se minimice el potencial uso clientelista del dinero.

     Lula hizo las cosas de lo más contradictorias: Bolsa Familia junto con permitir la acelerada desindustrialización de Brasil. López Obrador no es ajeno a contradicciones similares: desde el principio del sexenio ha sido advertido de que las ayudas sociales no resuelven para nada los problemas de fondo de la economía mexicana, aunque hay algo más de novedoso: el dinero sale, en principio, de lo ahorrado en el gobierno al lucharse contra la corrupción, lo que no era el caso de programas sociales de gobiernos anteriores. Es muy pronto para juzgar de los resultados de esta lucha, que también ha emprendido a su modo el presidente salvadoreño Nayib Bukele, expresando que "si nadie roba alcanza para todos". El hecho es que, hasta ahora, en México el programa estrella es el de ayuda para los adultos mayores. No es seguro que otros programas estén funcionando tan bien y entre los peor evaluados están, por cierto, los que tienen que ver con las Universidades del Bienestar Benito Juárez.

     Este tipo de ayudas, como este tipo de insistencia en el "bienestar", no deja de tener un origen keynesiano, aunque el Estado no esté despilfarrando para financiarlas. Esto quiere decir que, de manera indirecta, se trata de evitar que no se caiga el consumo porque se vería perjudicada entonces la iniciativa privada, que no tendría a quién vender. Lo que queda claro, y le ha sido señalado desde el principio a López Obrador, es que estos programas sociales no resuelven ningún problema de fondo, aunque si solventan el consumo en medio de una prolongada crisis capitalista. Como sea, las ayudas tampoco son sensacionales en sus montos, antes al contrario, ni existe orientación clara sobre el modo en que se pueden usar, lo que sí es en cambio el caso de Bolsa Familia, por lo que mejoraron indicadores de nutrición y educación (Bolsa Familia condicionó la ayuda al recibimiento de educación). Pese a la eliminación de intermediarios, las ayudas sociales en México no conllevan ninguna orientación para su uso: un estudiante "becado" puede por igual comprarse libros que gastarse lo recibido en cervezas. No es el caso de El Salvador, dicho sea de paso, donde el gobierno ha estado orientando el gasto hacia infraestructura vial, reparación de escuelas y construcción de hospitales, por ejemplo.

      Jair Bolsonaro llevó a cabo durante un tiempo de la crisis sanitaria la renta básica universal. Esta idea la promueven desde el Foro Económico Mundial de Davos, explícitamente temeroso de protestas sociales, hasta el muy gentilmente caritativo Papa Francisco. No queda muy claro por qué -como sucede con la ayuda a los adultos mayores en México- se universaliza en vez de focalizar, y tampoco está entonces claro por qué se debería restarle a quien lo necesita para darle a quien francamente no lo necesita. La creencia que subyace, "derechohumanitaria" llevada al terreno económico, es que todos los seres humanos son iguales porque toda vida es en sí misma respetable, lo que es jurídicamente cierto, y de manera muy abstracta: no se puede colegir que no haya diferencias de fondo (más allá de las que están de moda: de género, raciales, incluso de ingreso...) que lleven a poder distinguir entre un ser humano realmente humano y otro inhumano, aunque sea por el hecho de llevarse una parte de riqueza que no ha para nada creado y que, en este sentido, no debiera pertenecerle, por el solo hecho de ser propietario privado. Es "el valor de la persona humana" al margen de toda consideración ética, de palabra y sin tomar en cuenta hecho alguno, mucho menos si es social. No cuentan las diferencias basadas en el trabajo, en el esfuerzo, en el mérito, en los valores, etcétera, sino que toda vida es igual a otra por el simple hecho de ser vida, "condición humana", "naturaleza humana": para el caso, se le podría dar la misma ayuda social a un productor que a un parásito, el mismo trato a un verdugo que a su víctima, el mismo gusto a un libertino que a un decente, hasta caer en lo que ya se pregona desde hace rato, contra la posibilidad de hacer juicios de valor: no existe manera de discernir y por este motivo algunos programas de ayuda social e ideas como la de una renta básica universal empujan en el sentido de perder el discernimiento, por la creencia de que fuera de "la vida" en general no existe ningún patrón de medida, mucho menos socialmente establecible, que pueda fijar un "más allá" de cada individuo por separado.

     Hay etapas por las que pueden pasar países subdesarrollados, sin que les hagan mayor mal, pero de lo que se trata es de buscar salvar al capitalismo. Hay que observar quiénes proponen la renta básica universal. Así sea -como debe ser- con bendición papal. !Salud!


 


martes, 16 de noviembre de 2021

MÉXICO: DEFINITIVAMENTE DOMINGO

 Se le atribuye al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la creencia de que "la política es el arte de escoger entre inconvenientes". Cabe preguntarse qué ocurre cuando la pesada herencia del llamado "neoliberalismo" no deja más que inconvenientes: uno de ellos es que una parte de la clase media se sienta con derecho a "apadrinar al pueblo" sin promover a gente del mismo pueblo a ningún cargo ni permitirle una movilidad ascendente de verdad al poder, algo que por lo general se rehúye (o ni siquiera se piensa).

     Uno de los resultados puede ser el manejo de ciertos programas sociales en un estilo de hacienda, como lo hace por ejemplo la señora "universitaria" Raquel Sosa Elízaga en las bastante fallidas Universidades del Bienestar Benito Juárez. Simplemente se trata -y denegando con toda arrogancia el reclamo popular- a gran parte de los maestros como a peones sin derecho alguno, en un asunto que ya lleva un buen rato y que es un desperdicio para un proyecto no tan malo, pero en manos equivocadas, sin que López Obrador se dé mayor cuenta. Eso sí, el trato a muchos maestros como peones de hacienda no es un invento de la funcionaria mencionada, puesto que a ciertos niveles la universidad pública no procede mejor con su tropa de asignatura.

     Otro ejemplo es el del inamovible sinverguenza de origen estadounidense John M. Ackerman. Por si no se ha dado cuenta Guillermo Sheridan (y no puede hacerlo), quien logra combinar la más refinada mala fe con la grosería maliciosa, en otro legado del estilo populista, Ackerman no hace más que reproducir, como su mujer y Dios se lo dan a entender, lo que puebla Nexos o Letras Libres: el hábito clientelar, que se acompaña de acaparamiento y de una muy peculiar forma de endogamia, con la alegre participación de toda (o casi) la intelectualidad lópezobradorista. Es así que, gracias a que la universidad pública no hace mucha academia pero sí mucha política y muñequeo en exceso, el de origen gringo (porque ésto le da un estilo desembozado a su cinismo, con menos máscara) puede publicar con "editoriales de reconocido prestigio" (que se prestan) pseudolibros sin más valor que el que les otorga la coyuntura, y en lo que se embarca lamentablemente a personas con ética como el ex mandatario ecuatoriano Rafael Correa (sin que se salve en cambio demasiado el “Demócrata “ ex funcionario del Ecuador, Rene Ramírez Gallegos). No falta la voz de personas fallecidas que, luego de haber creado sectas de abuso sexual, literalmente, consiguen encima colarse para "darle la vuelta a la muerte", es decir, para cumplir con el anhelo de más de un intelectual en América Latina: "trascender", desde luego, de tal forma que algunos se crean que están ante un ser inmortal al que lo inhumano le es por lo mismo perfectamente permitido, hasta llegar al desdoblamiento entre lo que se escribe y se "dicta" y lo que se hace con los demás con la actitud en el día a día. Es lo mismo para la señora Sosa Elízaga, y se puede leer en el rostro la ínfula y la incapacidad para mover un solo músculo de alguna emoción. 

     A la mitad del sexenio, la cultura y la educación parecen ya casi definitivamente perdidas en el lópezobradorismo, que en este terreno es, como lo sugiriera hace poco con delicadeza Armando Bartra, incapaz de construir, porque -tal vez para "trascender"- es más fácil pasársela en la "resistencia". No deja de ser algo simpático que gente del lópezobradorismo como Pedro Miguel o Epigmenio Ibarra siga en una feroz "resistencia"...ante una oposición más bien nula, y que encima se roba tranquilamente los temas y lemas de la izquierda (en efecto, son ahora los "demócratas liberales" quienes están en pié de lucha contra el "pensamiento único" y en un plan de "hasta la victoria, siempre").

     Algo no está nada bien en esta conducción de clase media que no permite el ascenso de gente de abajo, que por lo demás necesita ser educada, formada y vuelta consciente, por más "buena" que parezca en su espontaneidad. No queda claro por lo demás si una parte de esta "gente buena del pueblo", como el Bryan o el Brandon, no está en espera de un estilo de vida que termine de hacerle perder sus raíces. ¿Lo que se ofrece es un estilo de vida en lugar de educación, cultura y desde luego, trabajo? (foto: el señor De la Concha).




viernes, 12 de noviembre de 2021

MÉXICO: QUIÉN CONSTRUYE Y QUIÉN DESTRUYE

 Una de las cosas más sorprendentes de la oposición actual en México es su carencia de ideas, y ni se diga de ideas propositivas o constructivas. No es asunto exclusivo de la oposición: el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador llegó al gobierno en 2018 con un programa en más de un aspecto pobre, muy notoriamente en cultura y educación, temas que distaban de tener alguna importancia. Ese programa había sido coordinado por el empresario Alfonso Romo.

     En el caso de la oposición, ya se ha sugerido que lo suyo es descalificar, en particular al presidente, con un notorio encono, y sin que falte lo rayano en el insulto. No hay en la oposición programa de nada, como por cierto, según lo señaló en su momento el centro izquierdista Cuauhtémoc Cardenas, tampoco destacó el lopezobradorismo por tener proyecto de nación. Esta visión estaba ausente en el programa coordinado por Romo. Es el resultado de un capitalismo que no tiene por objetivo pensar,sino” ganarse a la gente”. Hasta la fecha, no queda claro qué hacen en en el lopezobradorismo Secretarias como la de Educación Publica o la de Cultura, sin ser las únicas ineficaces. Pero si en estos casos impera la inercia, en la oposición se trata de destruir todo si construir nada: absolutamente todo - y a diario- lo que hace López Obrador resulta ser negativo, cuando no la actuación de alguien que, dado por “ fuera de la realidad”, no puede entonces sino representar un peligro. Esta es la forma de hablar de la oposición: junto con descalificarlo todo, ver “ peligro” en todo lo que no sea ella misma, porque fuera de “ la democracia” y “ los derechos y las libertades” no hay más que el camino al Gulag. Llega al grado de que ex priistas ( del Partido Revolucionario Institucional, PRI), como la señora Beatriz Pages Rebollar, u otros inspirados, creen que México está en las garras bolivarianas o en la imitación del llamado “ grotesco” gobernante nicaragüense Daniel Ortega, siendo que en realidad (tal vez bajo la influencia del canciller Marcelo Ebrard) son ya por lo menos dos ocasiones en que Lopez Obrador se acerca, digamos que con total imprudencia, a los Demócratas estadounidenses y su presidente Joseph Biden: con la propuesta de una unión abiertamente panamericana (de todo el continente) ante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños ( Celac) y con un reciente discurso en Naciones Unidas con creencias similares a las de Biden. Para más señas, los “ bolivarianos” del lopezobradorismo ya se han decantado abiertamente por el estilo californiano de la jefe de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum. Si la oposición confunde Berkeley con Caracas, tal vez esté en un problema, y por cierto que no muy distinto del que aqueja a…los propios bolivarianos, a juzgar por su manera de otorgar, salvo excepciones, el Premio Libertador a cuanta moda culturalista se atraviesa.

     La oposición destruye y destruye como si no se hubiera percatado de que no ha gozado del favor popular: actúa como quien no ha perdido el poder -que ciertamente está en disputa-, para lo que se apoya en los medios de comunicación masiva, sobre todo, y en los más recalcitrantes círculos de negocios. Con dicha destruccion, no se trata nada más de “tomarle la medida” al presidente y hacerlo aparecer como “ mandatario de fantasía” ante una opinión pública a fin de cuentas inexistente; se trata de mostrar, puesto que no hay ninguna propuesta alternativa detallada, que no tiene caso buscar luchar contra la corrupción porque, después de todo, “ la corrupción somos todos”, como dijera alguna vez Rius. Es por “ no compartirla” que el presidente mexicano es estigmatizado como alguien extraño, ajeno, con pretensiones de omnipotencia ( nosotros los “ falibles” le entramos, porque es parte de la naturaleza humana o de la condición humana, supuestamente) y de “ moral” (cuando de lo que se trata es de ética). Es necesario destruir para demostrarse a sí mismo que no se han hecho opciones equivocadas ( lo que por lo demás puede sucederle a cualquiera), y para eludir por lo demás el riesgo del criterio propio: no es que “se está conmigo o contra mi”, sino que se persiste en “ se está con nosotros o contra nosotros” repitiendo todos lo mismo en lo que no deja de mostrar el gusto clientelar, ni siquiera mayormente ocultado. Política de grupos y endogamia, pues, como herencia de haber crecido a la sombra del populismo priista. Casi todos en la oposición repiten al unísono, sin que falte quien en el coro parezca tener voz propia, pero nunca realmente con un “ solo”, porque “el que se mueve no sale en la foto”.La diferencia, como quiera, existe, aunque no la noten a veces ni siquiera los mismos izquierdistas: búsquese a quien tiene propuestas constructivas y a quienes tienen la negativa a todo, hasta el encono, lo que crea ambientes patológicos, como si hubiera algo de anormal en el conflicto y todo debiera ser la gran armonía, aunque Lopez Obrador busque supuestamente sembrar la discordia (es posible preguntarse como un escritor como Enrique Serna puede hacer gala de tontería, o de la soberbia intelectual contra la que hizo un libro). A ver si funciona lo que Fernando Benitez mostraba magistralmente en “ El agua envenenada”: en el pueblo se ha lanzado el rumor de que se quiere envenenar a la gente, y se prepara un linchamiento. No es que en el lopezobradorismo todo esté bien: es que la oposición parece salida de Canoa o algún pueblo poblano por el estilo. Se rumora que se quiere envenenar el alma de la gente, y se prepara un linchamiento ritual, sin que importe mayormente quién es quien.




martes, 9 de noviembre de 2021

NICARAGUA: ¿QUIÉN VA POR MÁS?

 Es inútil esperar de las cotorras, las cacatúas, los pericos y los papagayos que hagan otra cosa que repetir. Se puede esperar de ciertos medios periodísticos que den lugar a voces con independencia de criterio: en un país como México algunos dan la apariencia de hacerlo, para alegar pluralidad, pero también se sabe que el escritor Enrique Serna ha podido recuperar su muy buen humorismo, luego de un pésimo libro, a partir de posturas políticas propias de alguien ignorante; que Jorge Zepeda Patterson comparte los anhelos de más de un autodenominado "demócrata liberal" cuando se trata de criticar al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador; que Rafael Rojas hace cosas de calidad que terminan infaliblemente torcidas por sus prejuicios, o que alguien tan inteligente como Fernando Escalante Gonzalbo no deja de salir con rarezas bien avenidas para quien lo ha albergado. Gran parte del resto ni se preocupa por su público, sino por el típico "quedar bien para ganarse favores", si es necesario cayendo incluso más allá de la descalificación grosera contra López Obrador y rayando en los insultos; todo es para complacer al grupo al que se pertenece y no lo hacen mal, por ejemplo, quienes están ligados al seductor de la patria y fueron alguna vez parte del MAP (Movimiento de Acción Popular) o tienen vínculos con el Instituto de Estudios para la Transición Democrática, que copan espacios no desdeñables en la universidad pública (y más allá). No se puede esperar ni el menor asomo de independencia, hasta donde repiten al unísono.

      Desde luego, y con gente de izquierda democrática presente, debe entenderse que las recientes elecciones en Nicaragua, ampliamente ganadas por Daniel Ortega, fueron una "farsa", etcétera. Se podría criticar una tendencia al personalismo que en la historia latinoamericana no ha sido exclusiva de la izquierda, las excentricidades de la vicepresidenta nicaraguense Rosario Murillo o lo que se quiera. El problema se complica cuando quienes andan con la pluralidad en la boca no consideran la voz del oponente porque de lo que se trata es de acallarlo.

     Así pues, seguramente se considere innecesario difundir que Ortega y el sandinismo se presentaron a las elecciones con un extenso programa de cerca de 200 páginas (Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano 2022-2026).

     Para quienes dicen que la "represión de Ortega" (de "la autocracia", "la dictadura", etcétera) ha causado el exilio de muchos, seguramente sea igualmente innecesario considerar que, pese a las sanciones crecientes por parte de Estados Unidos y la crisis sanitaria, apenas el tres por ciento de las aprehensiones en la frontera con Estados Unidos son de gente de Nicaragua, mientras a los "demócratas liberales", que se llenan la boca o la pluma de palabrotas contra el gobierno de Ortega, les tiene sin cuidado, por ejemplo, la marejada de haitianos llegados a México tratando de adentrarse en Estados Unidos. Prácticamente no hay emigración nicaraguense por motivos políticos, sino que es por motivos económicos, pero sin alcanzar las proporciones del "triángulo norte" centroamericano (Guatemala, Honduras, El Salvador). Por lo que se refiere a Costa Rica, no estaría mal dejar de adulterar las cifras: desde hace muchísimos años, con o sin Ortega, hay un flujo de trabajadores temporales de Nicaragua a Costa Rica para la agricultura y los servicios. Si los casos de nicaraguenses buscando entrar a Estados Unidos se incrementaron, ocurrió lo mismo con los de hondureños (en un 600 % el año pasado También deberían callarse un poquito quienes no parecen ver la emigración de cubanos.).

    Durante la reciente campaña electoral en Nicaragua, miles de cuentas de nicaraguenses pro-sandinistas fueron cerradas y censuradas por Twitter, Instagram y Facebook. Lo que se sabe menos es que ésto ya había ocurrido en el año 2018, el del intento de "golpe blando" contra Ortega, para evitar que los sandinistas pudieran dar su propia versión de los hechos. El argumento para el cierre, que se trataba de "granjas de trols", era falso. De ésto existen muchos testimonios.

     Un dato más: para el 4 de noviembre ya estaba vacunado contra la Covid 19 cerca de la mitad de la población (más de tres millones de personas), con equilibrio entre vacunas rusas (Sputnik Light), cubanas y estadounidenses y la burla de la gente trabajadora sobre la preferencia de la clase media por la inyección gringa. No hay accidentes mortales con las primeras; sí se conoce de casos con vacunas estadounidenses.

     Ejemplos de que no todo es condenable en el actual gobierno sandinista no faltan, pese al personalismo de la familia Ortega-Murillo. Pero puede que haya gente, incluyendo a intelectuales, que prefiera estar del lado de un puñado de oligarcas insolentes, como la familia Chamorro, del lumpen, de una empresariado no sandinista transnacionalizado y además de la Iglesia, que a la primera ocasión traicionó el pacto con Ortega. ¿Alguien le conoce a Carlos Fernando Chamorro otra cosa que un gran poder mediático que le permite repetir a tontas y a locas la palabra "democracia" sin ofrecer ningún programa concreto? De hecho, podría notarse que hay quienes no tienen ningún programa concreto para construir nada, sino que, fuera de elogiarse mutuamente, se dedican a destruir todo lo que no es una réplica exacta de su limitada representación del mundo y de su "democracia sin adjetivos". (da click en el botón de reproducción para recordar al fundador del sandinismo).






sábado, 6 de noviembre de 2021

AMLO: LOS "NUEVOS DERECHOS"

 El asunto no fue muy lejos, aunque alguien preguntó por ahí: "¿qué está pasando?". Con la franqueza que lo caracteriza y que pareciera costarle incluso -según sus propias palabras- problemas en casa, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador declaró que, mientras se saqueaba al país, se tomó por costumbre poner por delante los "nuevos derechos": derechos humanos, feminismo, ecologismo...y derecho de los animales (no humanos, se entiende).

      No es "liberal" la defensa de "los derechos y las libertades", aunque no falten quienes se hagan pasar por "demócratas liberales", sino que es más bien el estilo establecido en 1948 por Naciones Unidas, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. No se le hacía demasiado caso al tema hasta que empezó a ponerlo de moda el aparentemente bonachón presidente estadounidense James Carter en los años '70 del siglo pasado. La deriva se debió en buena medida al hecho de que este tema fue utilizado para incomodar al sovietismo; deriva, en el sentido de que la Declaración mencionada se redujo con frecuencia a sus componentes meramente políticos y jurídicos.

     No se podía invocar el lado "social" porque lo resolvía mejor el sovietismo, pero ya es otra época. Lo que dice el artículo 25 de dicha Declaración es: "toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad". Puede que lo resuelva la agenda 2030, pero desde 1948 el asunto va lento: hoy, casi la mitad de la población mundial vive en la pobreza.

     El artículo 23 de la misma Declaración reza: "toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo". El 60 por ciento de la población económicamente activa en el mundo, unos dos mil millones de personas, está en el sector informal. El 75 % de la población empleada en el mundo (el 75 % de los trabajadores) carece de un empleo estable: minicontratos, contratos cero hora, trabajos informales. En el "subempleo"o el desempleo disfrazado, o con un mal empleo, siempre con el riesgo de ir a parar en algo peor: la inmensa mayoría de la población económicamente activa no tiene un trabajo satisfactorio. Sólo una cuarta parte de los trabajadores a nivel mundial tiene un contrato que no es temporal o de corta duración.

     Aparte de lo dicho, cualquiera puede hacer lo que le venga en gana: tener libertad de opinión, de expresión, de pensamiento, de reunión, de conciencia, de religión, de circular libremente por el planeta, de presunción de inocencia, a la igualdad ante la ley, de no ser torturado, de no ser sometido a nada ultrajante y, al ritmo que se va, de fornicar con quien le apetezca, ya se sabe, siempre y cuando no se dañe al otro, al menos sin su consentimiento (puesto que el sado-masoquismo ya no es considerado como una enfermedad o un trastorno de la personalidad).

       El artículo 29 se menciona poco: "toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad", suponiendo que aún se trate de ello y no de no quedarse atrás como parte de la enajenación de masas, no vaya a ser que a alguno lo castiguen por sensato.

      Vayamos un poco más lejos. Alrededor de un quinto de la población mundial se lleva el 90 por ciento de la riqueza. Lo que está en boga no es acabar con la extrema riqueza, que ofende muy poco; tampoco terminar con la pobreza -es mucha, la verdad-, y menos aún garantizar trabajos estables (al parecer, vuelven a la gente floja). Se trata de "reducir la desigualdad".

      Pareciera que este discurso destinado a parchar temporalmente las cosas está destinado a una franja muy especial de la población mundial, que podría ser ligeramente mayoritaria. La hipótesis de otros estudiosos es que el 85 % de la población mundial vive en realidad por debajo de la línea de pobreza de los países desarrollados de Europa y Estados Unidos: con 30 dólares al día o menos, en "pobreza moderada" (son alrededor de 12 mil pesos mexicanos al mes). Se puede tomar el asunto como se quiera: o poco más de la mitad de la población es de alguna u otra forma de clase media, o hasta las tres cuartas partes del planeta están en "pobreza moderada". Se trata de un mercado no desdeñable y de una bonita manera de autopercibirse: con la dicha de no residir en India, Nigeria, el Congo, Etiopía o Bangladesh, que concentran la mitad de la pobreza mundial. Si además de ciertas posibilidades de consumo hay "derechos y libertades", pues qué mejor. Que el precio a pagar sea un trabajo de porquería con atrofia de la personalidad y una calidad de vida ni siquiera entendida, tal vez no importe. Dicho de otro modo: en términos de ingresos, siempre hay esperanza, aunque en términos de trabajo, de personalidad y de "nivel de vida adecuado" no haya mayores derechos de nada ni tampoco verdadera libertad, salvo la del precariato generalizado. Todo está permitido, aunque nada sea posible. Hay temas que para los adalides de "los derechos y las libertades", entre quienes se incluye buena parte de la izquierda "derechohumanitaria" (porque no llega a "derechohumanista"), están simplemente en una realidad alternativa, o en India, Nigeria, el Congo, Etiopía y Bangladesh. La izquierda progresista está cumpliendo con los Derechos Humanos, en la medida en que una existencia no muy conforme a la dignidad humana "será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social", según la Declaración. Pero no es un camino que ofrezca alternativas sólidas de trabajo, personalidad y decencia en la calidad de vida, si bien hay líderes conscientes de esta necesidad y que han propuesto, para los de en medio, una "honrada medianía" que no les apetece, por decirlo de algún modo. Prefieren sucedáneos y coinciden todos, eso sí, en la opulencia de los "nuevos derechos".

¿Me entiendes, Méndez? (da click en un botón de reproducción no editado, por favor...)


 


     

     

miércoles, 3 de noviembre de 2021

FELIZ TITANIC

 Pocos recuerdan hoy que durante los años '80 del siglo pasado se vivió un clima de enfrentamiento que pudo desembocar en un conflicto nuclear entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Seguramente se crea que todo peligro pasó no gracias a la política exterior soviética, sino al grandioso presidente estadounidense Ronald Reagan -admirado por alguien como el ex mandatario Barack Obama-, quien se dedicó en pleno al chantaje. Desde entonces, en Estados Unidos y algunos otros lugares se estila "pasarle la cuenta a los rusos" por lo que sea, sin que nadie se inmute por este reflejo. Dice mucho sobre la manera en que muchos entendieron lo ocurrido en 1991. No se ha querido establecer ninguna relación entre dicha política exterior y la posterior del presidente ruso Vladimir Putin y el hecho de que el mundo viva una paz inusitada. Tampoco se toma demasiado en cuenta que la delantera rusa en la carrera armamentista, gracias al armamento hipersónico, parece haber enfriado más de una cabeza occidental. Ya se ha dicho, agradecimiento no hay, y es más, lo que se hace aún es todo el esfuerzo al alcance para negar que la derrota del nazi-fascismo se le debe, en lo fundamental, a la Unión Soviética. Antes bien, ya se está en la afirmación de que la última conflagración mundial fue provocada por "los dos totalitarismos", el nazi y el soviético, se supone.

     El hecho es que, contra lo que creen los adalides de la llamada "globalización", en realidad se perdió la idea de una Humanidad compartida, que apenas se había ganado en algún momento de los '80, cuando había el riesgo de que dicha Humanidad se extinguiera. La Unión Soviética supo advertir sobre ello, por ejemplo con la película Cartas de un hombre muerto. Estados Unidos, en cambio, andaba en El día después ingeniándoselas para encontrar sobrevivientes. El asunto no ha terminado: en medio de la indiferencia total, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a la que le falló el intento de "decapitación nuclear" de Rusia, sigue jugando a la guerra nuclear con ejercicios militares en Europa que involucran armas nucleares tácticas, tipo Steadfast Noon (en Italia), y violan el Tratado de No Proliferación Nuclear...poco importa, "los rusos pagan la cuenta" y ha dejado de pensarse en una calamidad bélica que signifique el fin de la vida humana sobre la Tierra. Insistamos: la idea de una Humanidad compartida se acabó.

     En lugar de dicha idea, el capital se ha puesto a jugar al apocalipsis con el cambio climático, un asunto muy controvertido, pero que sirve muy bien a las necesidades de reconversión del capital para recuperar la tasa de ganancia, o al menos intentarlo. No hay acuerdo unánime sobre dicho cambio ni las medidas a tomar, pero resulta simpático caer en la inconsciencia de tragarse el cuento de este supuesto "apocalipsis" sin tener idea de que un mal manejo de las provocaciones de la OTAN puede conllevar o el fin del mundo, o un golpe mortal hipersónico para las ahora endebles defensas militares del mundo occidental. En realidad, esto significa que se trata de seguir el último grito de la moda con el ecologismo en vez de detenerse a pensar en el tipo de "juego" que se entabla con Rusia. O dicho de otro modo: la posibilidad de que el mundo se acabe importa un rábano, justamente porque se perdió la idea mencionada, pero lo que no puede perderse de ninguna manera es la oportunidad de sacar algún beneficio particular de lo supuestamente "común". El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, puede decir que "estamos cavando nuestra propia tumba" o que "basta de tratar al mundo como un retrete". El mismo Guterres puede decir falsamente que "el mundo nunca ha estado tan amenazado" (es completamente falso). Luego viene lo otro: el llamado de quien se ha arrimado al Foro Económico Mundial, más o menos, a que "debemos estar juntos", sin decirle nada, éso sí, ni a la OTAN ni a ninguno de los "protagonistas" que apuestan a la división del mundo entre "excepcionales" y "líderes" y los demás. Entonces, al parecer, hay que arrimar el hombro con el capital, que ha avanzado lo suficiente para que se confunda su salvación con la de la Humanidad. En fin, es nuestro futuro común: darle un rostro humano a la inhumanidad, que tiene en el capitalismo en formas propias. No nada más se perdió la idea de una Humanidad compartida como interés general entre iguales. Ahora se cree en un destino común entre saqueados y saqueadores, lo que es todavía mejor, es de suponer, a diferencia de la propuesta universalista del sovietismo que era otra y buscaba paz para discernir. Es esta facultad la que se extravió en el capitalismo de la estafa, que incluye por cierto al demagógico pontífice, el Papa Francisco, recibiendo alegre al presidente estadounidense (y católico) Joseph Biden. Digamos que, ante las olas apocalípticas del cambio climático, es hora de echar a andar...en el crucero del amor. Luego cabrá acordarse de todos los pronósticos alarmistas errados: ¿o es que ya no se recuerda que el mundo se iba a terminar por un agujero en la capa de ozono hoy en el olvido? (vélo todo maravilloso: da click en el botón de reproducción).



martes, 2 de noviembre de 2021

ECUADOR: UN lÍDER CON ÉTICA

 De manera un tanto inusitada, el ex mandatario Rafael Correa señaló hace poco ante una televisora española que la campaña de la Revolución Ciudadana -encabezada por el candidato Andrés Arauz- fue "un desastre" que permitió que se hiciera del gobierno Guillermo Lasso. Según Correa, se pecó de triunfalismo, se andaba repartiendo el poder antes de tenerlo, con gente "haciéndose necesaria" -a la que Arauz prestó oídos- y no se oyó mucho a dirigentes con experiencia. El asunto estaba complicado de inicio, puesto que los dirigentes más fuertes de la Revolución Ciudadana están en la cárcel o en el exilio.

     Hay algo más, que merecería una reflexión muy a fondo: según Correa, el m978ovimiento popular (agreguemos: hasta donde se puede hablar de tal cosa en el Ecuador) es "marginal" frente a los poderes económicos y mediáticos, que inclinaron la elección a favor de Lasso. No son pocos los países que dan esa misma impresión, la de un descontento popular que no consigue hacerse valer ante la fuerza mediática y del chantaje económico.

     El presidente saliente, Lenín Moreno, dejó un país sin la menor noción del estado de Derecho. Lasso se encuentra por lo demás con un país sumido en una grave crisis de inseguridad, dado el uso que han estado haciendo los cárteles de la droga de las costas ecuatorianas. El problema estriba en que el Ecuador ya no es nada más paraíso del lavado, algo que tantos ecuatorianos se negaron a ver siendo que salta a la vista. Ahora se trata también de un país de tránsito y, desde aquí, el camino no es largo para que el lugar se convierta en uno de consumo. Es suficiente para repetir casos de otros países que no han estado lejos de convertirse en "Estados fallidos". El hecho de que Lasso haya decretado el estado de excepción no deja de ser significativo.

     Los escándalos desatados por cierta prensa internacional, de los Panama Papers a los recientes de los Pandora Papers, difícilmente pueden verse como "filtraciones" siempre bienintencionadas. Esta vez el asunto cayó sobre Lasso, quien al tener cuentas offshore en determinado momento no habría podido presentar su candidatura a la presidencia, aunque no queda claro hasta donde vale la pena "sacudir el cocotero" día tras día para saber si entre otros cocos cae el actual mandatario. Curiosamente, en el camino se ha olvidado que Moreno se vió involucrado en los INA Papers sin caerse ni tener que rendir la menor cuenta.

     Por enésima vez, queda claro que la derecha no es capaz de gobernar, cuando se lo propone, porque Lenín Moreno ni siquiera se lo propuso. El problema está en que, a falta de capacidad de organización y expresión de los sectores populares, la clase media no parece tener el empuje y la claridad suficiente para encabezar una transformación sostenida. No es difícil ver en el caso del Ecuador a gente de esta misma clase pasearse por todo el espectro político, desde la izquierda hasta Estados Unidos, como tan bien lo hizo Moreno, y no queda claro que se promueva la movilidad ascendente de gente de pueblo, como tampoco ocurre en otros procesos progresistas, salvo excepciones. De nada sirve poner indígenas en el lugar de los sectores populares, confundiéndolos a partir de un criterio racialista. Más de un "originario" sigue pegado de las faldas de Lasso. Puede que el actual mandatario no esté a la altura, pero quienes si lo estuvieron fueron los estadounidenses, que supieron hábilmente dividir a los ecuatorianos para bloquear la Revolución Ciudadana, en la que al menos Correa, aunque no muy acompañado, sigue reivindicando el "socialismo del buen vivir" y desconfiando de cualquier política exterior estadounidense. No queda claro si el país no le queda chico a un líder sin duda grande. Digamos que Lasso está desafortunadamente más "al tamaño", al menos de la incapacidad para otra cosa que no sea la inveterada simulación, sobre todo de la sierra centro-norte, que desde la Colonia no es más que lugar de conquistadorzuelos desesperados por la falta de botín. No es seguro que el Ecuador pueda tener la capacidad autorreflexiva -que buscó Benjamín Carrión como hombre de cultura, así fuera con su idea de la "nación pequeña"- para sostener un buen proceso de cambio bajo la égida de la Revolución Ciudadana. Y ahora, Enrique Males (da click en el botón de reproducción).



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...