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lunes, 4 de julio de 2022

NICARAGUA: EL PROGRESISMO NO SE INFORMA

 Una de las cosas sin duda más bonitas -o habría que decir tal vez obscenas- de quienes se consideran "demócratas liberales" es su recuperación del lenguaje de izquierda. Resulta que hoy Ucrania es víctima del "imperialismo" ruso, aunque la palabra "imperialismo", que en principio remite a un concepto, no se usa para describir la acción de Estados Unidos en ninguna parte. Así, resulta que el "imperialismo ruso" se está empantanando en Ucrania debido a la "resistencia", porque ahora son los mismos "demócratas liberales" quienes ven cómo elogiar hasta lo que no existe. No existe tal "resistencia", más allá de los bolsones de neonazis -que no abundan en Rusia- que todavía no han terminado de perderse en el Donbás. Si la operación militar rusa transcurre despacio, es porque esos neonazis se escudan en la población civil, tomada de rehén, y porque las tropas rusas buscan desalojar a las ucranianas afectando lo menos posible a los civiles.

     El asunto se extiende cuando, para variar, coinciden "demócratas liberales" y progresistas como los presidentes de Argentina y de Chile, Alberto Fernández y Gabriel Boric, respectivamente, que acaban de solidarizarse automáticamente con lo que les pareció causa justa, el mandatario ucraniano Volodímir Zelenski, apto para recibir ayuda de estos conosureños que no parecen tener siquiera un sistema de información que les permita detectar a qué clase de gente ayudan, al menos que, como otros, estén simplemente aplicando un esquema o modelo al margen de la realidad.

      Es llamativa la manera en que los "demócratas liberales" son incapaces de reconstituir hechos y dar buenas pruebas: tal vez sea lo propio de países con la idea de justicia algo torcida. En el sistema capitalista todo es posible, y en particular reconocer al otro, la alteridad, el derecho a la diferencia o temas por el estilo, pero la verdadera diferencia, en el derecho a la contradicción, es imposible. Así las cosas, se puede pasar por alto que gobiernos agredidos por Estados Unidos son víctimas del imperialismo: desde la Federación Rusa, que es el país más sancionado del mundo, hasta pequeños como Cuba, pese al repudio internacional generalizado contra el bloqueo, o como Nicaragua. Decirlo no es manejarse con simplismo binario y de caricaturas de "buenos" y "malos": Cuba tiene problemas endógenos que no se pueden atribuir todos al acoso del imperialismo, y en Nicaragua tal vez no sea de lo más formidable la personalización del poder en Daniel Ortega y la vicepresidente extravagante Rosario Murillo.

     A pesar de las sanciones, estos países suelen tan mal que bien salir adelante. Después del "golpe blando" fallido de 2018, Nicaragua se ha recuperado.. Hubo en ese momento participación de los mayores capitales nicaraguenses para financiar los "tranques" (bloqueos de carreteras).  El Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) le apostó al derrumbe de la economía, retirando de la banca privada todo el dinero posible, contribuyendo a la quiebra de tres mil micro y pequeñas/medianas  empresas y a pedir la cancelación de préstamos internacionales. Se acosó a los trabajadores del Estado y se contribuyó al despido de 200 mil de ellos. Pese a estas y otras medidas de hostigamiento, otro sector de la empresa privada (Asociación de la Promoción y la Sostenibilidad de Nicaragua, Aprodesni), que integra a 520 empresas privadas, prefirió no comulgar en el hostigamiento al sandinismo y contribuyó a que, para el año 2022, en enero Nicaragua estuviera teniendo un crecimiento económico de más del 10 %, para los fetichistas de este indicador.. Entre otras cosas, la economía nicaraguense volvió a caracterizarse por su estabilidad.

     Es desde el apoyo a Nicaragua por sus logros que quienes le dan la mano han podido denunciar a una izquierda "a la medida de Estados Unidos", lo que incluye a la mexicana presurosa de distanciarse del sandinismo actual. Ya que la llamada "izquierda democrática" pertrechada en Antonio Gramsci ama tanto a la sociedad civil, cabe destacar que, para 2020, estaban registradas en Nicaragua más de seis mil organizaciones sin fines de lucro (lo que no es exactamente lo mismo que organizaciones no gubernamentales); la Asamblea Nacional canceló la personalidad jurídica de 460, apenas el 6.8 % de las inscritas. En actos delictivos fueron detectadas 40 organizaciones. Para delinquir recibieron 20 millones de dólares del extranjero, en particular de Estados Unidos y la Unión Europea. Parte de las leyes que permitieron sancionar a un muy reducido grupo de organizaciones data de 1992 (no estaba al frente del gobierno Daniel Ortega) y otra parte de 2020, con la Ley de Regulación de Agentes Extranjeros: ¿por qué hay organizaciones que no quisieron registrarse? Cabe señalar que es un tipo de regulación que existe en Estados Unidos, Australia, Israel, El Salvador, Rusia y Hungría, por lo que habría que explicar por qué Nicaragua no puede hacer lo mismo que Estados Unidos y encima hay que solidarizarse a morir con quienes desconocen leyes similares a las estadounidenses. Un tercio de las organizaciones suspendidas estaba por lo demás sin funcionar, por lo que nadie la emprendió "contra la sociedad civil".Otras organizaciones no habían hecho más que violar sus propios estatutos. Si fuera por la familia Chamorro, Nicaragua debería operar con arreglos informales al margen de la ley y de un mínimo de patriotismo, es decir, a gusto oligárquico.

     Las universidades privadas intervenidas por el Estado no rendían cuentas de nada, como sucede impunemente en muchos países, y la Academia local de la Lengua (las Letras) estaba en el total desorden administrativo, pese a recibir 62 mil dólares anuales del gobierno. En materia de salud, las organizaciones no gubernamentales fueron respetadas y por lo demás se revelaron falsos los alarmismos sobre una supuesta incapacidad nicaraguense para hacer frente a la Covid 19.

     Las noticias de persecusión contra la Iglesia resultaron igualmente falsas. Lo que sucedió fue sobre todo que prosiguió la tendencia ya existente al cambio de congregación.

     Hay algo de los "demócratas liberales" que no está muy claro que digamos. Nicaragua no ha hecho más que endurecer medidas para proteger su soberanía nacional. Al parecer, sería algo más bien obsoleto en tiempos de globalización y de propagación de los Derechos Humanos, lo que daría pie para meterse en asuntos internos nicaraguenses. En este caso, Rusia se metió no desde luego a toda Ucrania, sino al Donbás, para proteger los Derechos Humanos de los ucranianos rusohablantes, lo que no tiene nada que ver con imperialismo y sí con algo así como la "responsabilidad de proteger". No puede estarse de acuerdo con algunos argumentos legales débiles de Rusia para entrar en territorio ucraniano, aunque lo descubierto da cuenta de que desde Ucrania se estaban preparando ataques de distinta índole contra la soberanía rusa, por lo que los rusos simplemente se adelantaron. Pero resulta que aquí sí es válido pegar reiteradamente de gritos por la "soberanía violada", lo que no cuenta para Nicaragua. Más allá de ésto, de algún modo le hacen los "demócratas liberales" para encontrarse, qué curioso, siempre del lado estadounidense y de paso de más de uno de baja ralea. Lo mejor es que el aderezo libertario lo ponga la "izquierda democrática".Todo ocurre por lo demás en "modo fraude" automático, es decir, sin considerar las pruebas -como si la ley no hubiera descubierto nunca la indagatoria- porque se llama a tomar lo dicho !por evidencia! De remate, es la clase de gente opuesta a las "ideologizaciones" y que se precia de tener algún criterio, confundido en realidad con una "firma" que se toma por marca. Que gobernantes se traguen esta oferta da cuenta de que no tienen tallas de estadistas. Desde tierras nicas (da click en el botón de reproducción).









jueves, 30 de junio de 2022

MÉXICO: YA SE MAREÓ EL PUNTO

 La oposición mexicana y los medios de comunicación masiva imperantes, efectivamente conservadores, dedican casi todo su tiempo a criticar al presidente Andrés Manuel López Obrador, pero no pueden formular ninguna idea de país, seguramente porque tienen la cabeza -y con frecuencia también los bolsillos- en Estados Unidos. De estos conservadores no sale nada constructivo. La otra cara de la moneda está en la manera en que se expone el mandatario mexicano olvidando los daños del presidencialismo. Como lo ha señalado recientemente la excelente periodista Viridiana Ríos, el "obradorcentrismo" sirve para no asumir ninguna responsabilidad: lo bueno o lo malo dependen de una sola persona, que no ha sido capaz de frenar la corrupción en las esferas intermedias, sean municipales o de gobernadores. Y entretanto, el país no se mueve de verdad e incluso en algunas cosas empeora, por popular que sea el presidente. No cabe imaginarse qué podría moverse cuando todo el mundo tiene "derechos y libertades" y nadie es llamado a responsabilidades u obligaciones, nótese que ni siquiera López Obrador por sus opositores, a veces más interesados en el volumen físico del último de los hijos del mandatario, como si la adolescencia de una persona fuera parte de "los grandes problemas nacionales". No es posible saber hasta donde hay quienes se percatan del grado de "norteamericanización" de un "debate" en realidad inexistente.

     Del lado lópezobradorista, no se puede esperar ni siquiera al último año para que empiece la carrera presidencial del 2024, con dos ya en campaña. Está a punto de cometerse un error de gravedad. Alguna vez, como candidato a la presidencia, el integrante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Manlio Fabio Beltrones, sugirió: "primero el programa, después el nombre", sin ningún resultado, de tal forma que la mercadotecnia hizo pasar al presidente Enrique Peña Nieto. En el actual Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa) no hay ni asomo de programa, pero ya se están cruzando apuestas entre dos con exposición mediática, el canciller Marcelo Ebrard y la jefe de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, para decidir "por encuesta". ¿La encuesta será independiente de la influencia de los medios de comunicación masiva, que han entrado sin ningún problema en la carrera?¿Y se harán al margen del programa de los candidatos?¿E incluso, contra lo que se cree, de la voluntad del presidente, quien ha sugerido otras posibilidades?¿Quién está dirigiendo y hacia dónde, a reserva de quien esté en el gobierno?¿Por qué los reflectores se orientan en dos direcciones de las que no es difícil suponer que seguirán con el espíritu de Estado Libre Asociado que impera en México? Lo único que sucede es que las "caballadas", como se les llama, empiecen a moverse desde ya descuidando responsabilidades, hasta donde las asumieron. Curiosamente, López Obrador, siempre con su creencia en la política como arte de "escoger entre inconvenientes", ha dejado que suceda lo que ya está sucediendo rumbo al 2024. Es de esperar que no se sume el bochorno de la secretaria de Educación Pública (SEP) postulándose -ya dijo que por qué no- para la gubernatura del estado de México sin haber hecho mayor cosa en la misma SEP, en una pavorosa inutilidad.

     El sentido común de López Obrador fue desaprovechado. No lo tienen los favoritos a sucederlo. La una atrae a quienes creen que el activismo da para dirigir un país, cuando está quedando demostrado que un "luchador social" no basta. El otro seduce porque nadie  desconoce su origen, a la izquierda priísta, y por lo mismo parece ofrecer el recobramiento de una investidura perdida. De lo que se trata es de mantener al pueblo, lo que sea que quiera decir, fuera de las decisiones que dicen buscar su "bienestar": es un asunto de nuevas clases medias y prácticamente nadie de origen popular ni con vocación de superación ha sido promovido a altas esferas, donde más de uno, como el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, puede quedar como monumento a la ineficacia. Resulta riesgoso, desde todos puntos de vista, que el sexenio pueda terminar con un aparato de Justicia inoperante: es en medio de características como ésta (y ésta muy en especial) que progresismos van y progresismos vienen sin terminar de convencer. López Obrador llegó con un pésimo programa, a tal punto que Cuauhtémoc Cárdenas llegó a declarar que no había proyecto de nación. Es de esperar que el sucesor llegue con algo más integral y privilegiando el profesionalismo por encima del "amor", la "fraternidad universal" y otras ocurrencias no propias de un estadista. Se necesitaban ideas, no marear al líder con ocurrencias libertarias y laxistas.

     Muy bien por la oposición: cuando se trata de echar el hombro y ser constructivos, el tema de debate es si un Chocoflán sí o un Chocoflán no.



miércoles, 29 de junio de 2022

EL SALVADOR: BUEN CAMINO

 El presidente salvadoreño Nayib Bukele, con su estilo particular, ha seguido con lo que le importa a la población: resultados. Resulta llamativo que la poca oposición restante, de origen oligárquico y clientelista, no tenga nada qué decir sobre dichos resultados, y mucho menos sobre la cuestión social.

      En El Salvador no ha habido política de "abrazos, no balazos" con el crimen organizado, especialmente en las pandillas, contra las cuales se ha endurecido la represión. Algo debe tomarse en cuenta: la parte sana del pueblo quiere trabajar y ganarse la vida honradamente, y tiene todo el derecho a conseguirlo sin ser víctima de pandilleros. Con la represión se está protegiendo a quien quiera ganarse la vida con honestidad y no quitándosela a otros. En tres meses se ha logrado la captura de cerca de 40 mil pandilleros y se han acumulado ya 141 días con cero homicidios. Si había algún tipo de acto entre el gobierno y alguna pandilla, los pandilleros midieron mal el asunto. La represión se ha endurecido y con el Plan Control Territorial habrá a mediano plazo un miembro de seguridad (fuerza armada y/o policía) por pandillero. A ésto se le llama el derecho de vivir en paz. El origen popular de los pandilleros no puede ser excusa, salvo que alguien haya fijado el monto de ingreso a partir del cual debe ser respetada la vida de la gente trabajadora. Contra lo que creen otros gobiernos de América Latina, el pueblo no es algo homogéneo.

     Pese a que el gobierno salvadoreño actual no tiene afinidad por el de Nicaragua, ambos firmaron recientemente un acuerdo para garantizar la seguridad alimentaria. Aquí hay más resultados: El Salvador se ha posicionado en Centroamérica como el país con el costo más barato en la canasta básica. Así las cosas, el acceso a la alimentación se suma a las mejoras en materia educativa, de infraestructura (se piensa comunicar mejor a un extremo del territorio salvadoreño con otro con tren, crear la biblioteca más moderna de la región, un aeropuerto en el oriente, etcétera) y de práctica del deporte. Al parecer, la oposición salvadoreña no tiene gran cosa que decir sobre los logros mencionados, salvo para oponerse de una u otra forma a una represión necesaria. Nayib Bukele ha logrado hacerse de autoridad. No lo resolverá todo, pero como saneamiento del Pulgarcito de América, no está mal. Desde El Salvador, a donde México se niega a mirar con detenimiento, da click en el botón de reproducción:



domingo, 26 de junio de 2022

MÉXICO: CUANDO NO HAY AUTORIDAD

 El gobierno mexicano del presidente Andrés Manuel López Obrador, pese a que éste se lo propusiera, no ha logrado nada que se parezca ni de lejos a una "revolución de las conciencias". La corrosión de valores sigue presente, sobre todo por algo obvio: la izquierda no tiene ninguna alternativa que levantar. Tan es así que, apersonándose al Día del Orgullo LGBTTTIQA+, la jefe del gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, no llegó más que a tuitear a favor de "las libertades y los derechos", que es lo único que tienen que decir los "demócratas liberales". El estado de cosas es mucho más conservador de lo que parece, y la autodenominada "Cuarta Transformación" no está muy lejos, sea con Sheinbaum o con el canciller Marcelo Ebrard, de arribar a una nueva versión de "la norteamericanización que todos quieren", aunque sea porque la inducen los medios de comunicación masiva prevalecientes.

      La cultura ha sido completamente despreciada por el lópezobradorismo, y la secretaria del ramo, Alejandra Frausto, ha pasado desapercibida, siendo abogada y gestora cultural, salvo para dar en uno que otro lugar común manido: Fuentes, Monsivaís o Poniatowska. Es mucho menos relevante de lo que pudiera parecer, y López Obrador, con su proverbial acomplejamiento ante los intelectuales, ha mostrado no saber nada del tema. La cultura, ni siquiera mexicana, la inculcan los medios de comunicación masiva, con frecuencia transnacionalizados.

     Ante este medio hay otro fracaso, no desligado del no funcionamiento de Notimex: el Estado tiene el deber constitucional de informar (artículo 6), pero no lo ha hecho, y no puede darse por equivalente el sucedáneo de las "mañaneras" del presidente, o por algunos programas en las "benditas redes sociales", que imposibilitan una visión objetiva de lo que ocurre y de los resultados gubernamentales. El alcance de la "Cuarta Transformación" es imposible de conocer, salvo en que la gente reconoce la honestidad de las altas esferas gubernamentales y del presidente, y recibe ayudas sociales, pero sin que nada se traduzca en participación activa en los asuntos del país.

      López Obrador buscó no dejar la subjetividad de lado, llamando primero a la lectura de la Cartilla moral de Alfonso Reyes y luego con la creación, que no consiguió escapar del espíritu "libertario", de la Guía ética para la transformación de México. Se quiso jugar erróneamente sobre la creencia de que se trataba de "catequizar" o de volver "obligatorio" un comportamiento. El hecho es que ni los elaboradores de la Guía se encargaron de hacerse preguntas sobre la difusión de la misma.

     Lo anterior tiene mucho que ver, al igual que en algunos otros procesos progresistas, con una creencia en la libertad hecha de tal modo que el solo hecho de educar parece coartarla. La educación está al abandono mientras se está con todos los aparatos electrónicos que se quiera. No hay enseñanza que transmitir, ni aprendizaje por hacer: lo que necesitan "los pobres", por igual en Brasil (lo ha dicho abiertamente Luiz Inácio Lula da Silva) que en Argentina o en México, es tragar tres veces al día, distraerse y ascender lo que se pueda, pero no hay humanismo en juego: la izquierda no puede no saber que lo abandonó junto con la renuncia a toda verdadera alternativa. La izquierda carece de otros valores que los progresistas del capitalismo, "derechohumanistas", sin tocar la cuestión social. Si lo hace, es con la visión salida de las universidades estadounidenses, irrespirables con frecuencia: basta oír al encargado de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en México, Marx Arriaga,hacerse el portavoz de los saberes ancestrales, contra el eurocentrismo y el patriarcado, pero encima, sin entenderla, contra la meritocracia, al igual que otros cercanos al lópezobradorismo (Asa Cristina Laurell, Gibrán Ramírez...). Las ideas comunitarias de Arriaga no están lejos de los arcaismos "Ubuntu" de la recién electa vicepresidente de Colombia, Francia Márquez: el individuo y toda posibilidad de individualismo como desarrollo de la personalidad propia y singular deben ser sacrificados a la comunidad, en vez de que haya una sociedad que permita el florecimiento de las individualidades y las premie, antes que inculcar  "el derecho a participar en la distribución". El lópezobradorismo cometió errores en parte del artículo 3o. constitucional. No se trata de hacer proliferar los ghettos.

      No hay mejor prueba del rumbo norteamericanizado de la autodenominada "Cuarta Transformación" que lo ocurrido con el Instituto de Formación Política del Movimiento de Regeneración Nacional, el partido lópezobradorista: el "trabajo cabeza por cabeza" resulta ahora en llevarle a "la gente" una agenda a la vez de clase media y transnacional (feminismos, masculinidades, LGBTTTIQA+, medio ambiente, pueblos originarios), en vez de escuchar las inquietudes que pudieran surgir desde abajo. No hay que ser muy ducho para darse cuenta de que es dicha clase la que está imponiendo sus intereses y adulterando el sentido del cambio, desde estructuras intermedias a las que las preocupaciones del mundo del trabajo les importan muy poco, y que encima -en México, incluso contra la Constitución y el respeto a la Etica que indica- tachan de "fascista" a cualquiera que no comulgue. Es bastante tiempo haciendo trampa, y además doblándole las manos a López Obrador.



miércoles, 22 de junio de 2022

COLOMBIA: Y SE ME VAN CON CUIDADO, POR FAVOR...

 Al ritmo que lleva, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, tercer comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, puede peregrinar de rodillas a la sede presidencial colombiana, el Palacio de Nariño, para implorar perdón por haber nacido: este señor maneja las cosas de tal manera que la guerrilla puede llegar a ser vista -lo que está en más de un colombiano- no como lo que fué, una organización de autodefensa campesina y opuesta al paramilitarismo, sino como una banda del crimen organizado. El triunfador de las recientes elecciones presidenciales en Colombia, Gustavo Petro, tuvo al celebrar su triunfo un desliz, al llamar al acuerdo nacional al uribismo. A estas alturas, el ex presidente Alvaro Uribe parece intocable, al igual que el narcoparamilitarismo: Londoño no parece percatarse de que lo están juzgando en exclusiva, sin tomar en cuenta que, si los secuestros son "crímenes de guerra y de lesa humanidad", el paramilitarismo no se quedaba atrás: se le puede preguntar a la política liberal Piedad Córdoba, que incomoda a Petro. Londoño no parece darse cuenta de que está en un problema: como sobreviviente, tiene la necesidad de renunciar a todo lo que defendió. Petro, por cierto, se lavó las manos a su manera: aún siendo miembro de la guerrilla del M-19 cuando ésta asaltó el Palacio de Justicia, aduce hoy no haber estado en la decisión, aunque la tomó "su" organización. En fin: uno puede olvidarse de que está en un cementerio y hacerse de la vista gorda del lugar. Lo único que puede decirse es que ojalá y la decisión del nuevo presidente de hacer una "reforma agraria" -sin tocar el escandaloso latifundio en Colombia, pero repartiendo tierras improductivas y fortaleciendo la pequeña propiedad rural- entronque con el verdadero cambio propuesto en los Acuerdos de Paz de La Habana de 2016.

     No queda claro por qué algunos defensores de la verdad en el periodismo insinuaron que Petro podía representar el "socialismo del siglo XXI", cuando dijo a los cuatro vientos, y tiene razón, que le conviene el capitalismo a Colombia, así falte saber cuál. En su discurso de celebración por su triunfo, Petro se mostró como lo que es, alguien hábil para la retórica, aunque quepa preguntarse si se da cuenta de que está encerrado en contradicciones: algunas medidas propuestas apuntan hacia un capitalismo con desarrollo, otras no tanto. El escritor y ensayista colombiano, William Ospina, cerca de haber sido ministro de Cultura y Medio Ambiente en caso de que ganara Rodolfo Hernández, dijo ver en Petro "costumbres de político", no para bien.

      La celebración del triunfo, de no ser por el mismo Petro, estuvo cerca de virar a lo totalmente grotesco con el asalto al escenario de negros de quilombo encabezados por la vicepresidente Francia Márquez, que en vez de estar a la altura de las dificultades muy serias de Colombia salió con el lema de "vivir sabroso", como si fuera a gobernar Totó la Momposina. Márquez, salida de una agrupación con nombre de canción de José José ("Soy porque Somos"), saltó al ruedo a recitar. Debe advertirse que en todo un sector del progresismo, no desdeñable, se está estableciendo el funcionamiento del "cerebro colectivo" de los medios de comunicacion masiva, como les ocurre a los "demócratas liberales" por igual: interconectados, parecieran que se leen la mente unos a otros, para salir a decir todos lo mismo, sin criterio propio, e invitando a algo peligroso: la detección de la singularidad individual para anularla como tal. Esta singularidad individual no tiene nada que ver con los coros sobre las minorías y las mujeres, ni con la Colombia "de colores" que anticipó juguetonamente Petro, al grado que cabe el color parduzco de Uribe. Estas maneras de proceder representan un desafío a la libertad de pensamiento y al derecho de cada uno de ser único e irrepetible, no un "caso particular" de negro, mujer, LGBTTTIOA+, indígena y ambientalista. Insistamos: esta sincronización de los cerebros interconectados puede convertirse en un "sensor" de singularidades para no hacerles el menor caso, lo que representa un cataclismo para la riqueza de expresiones humanas. En fin: si de vivir sabroso se trata, da click en el botón de reproducción:



martes, 21 de junio de 2022

MÉXICO: BUENAS INTENCIONES

 El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador cometió desde el principio de su sexenio algunos errores que lo instalaron en contradicción. Lo primero fue modificar ad hoc la ley, dejando de lado todo juarismo, para que Francisco Ignacio Taibo Mahojo, alias Paco Ignacio Taibo II, fuera nombrado al frente del Fondo de Cultura Económica. Era un premio político: para dirigir una institución, se nombró a alguien de quien se puede decir que, siendo libertario, detesta el sentido institucional. Hasta ahora, no está probado que haya sido la designación de una persona óptima para el cargo.

     En esta perspectiva, se han dado más movimientos de este tipo. En un inicio, el historiador Pedro Salmerón fue propuesto por López Obrador para embajador en Panamá. El asunto de saber si es o no un acosador sexual es secundario (no hay nada grave contra él): ocurre que no tenía la menor experiencia diplomática. En medio del escándalo, al mandatario mexicano no se le ocurrió nada mejor que otro premio político: proponer para el cargo a la activista y cabaretera Jesusa Rodríguez, que lo desconoce todo de la diplomacia. El presidente de México no se detuvo aquí: para la embajada en Venezuela se le ocurrió a otro luchador social, Leopoldo De Gyves hijo (De la Cruz), sin la menor idea tampoco de la diplomacia. En este mismo terreno, López Obrador nombró cónsul en Barcelona, España, a la ex gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich (del Partido Revolucionario Institucional), y a Quirino Ordaz, del mismo partido y ex gobernador de Sinaloa, embajador de México en España. No están mal las alianzas o los reconocimientos, pero ni Pavlovich ni Ordaz saben nada de diplomacia. Se trató, otra vez, de premios políticos, en este caso a gente con larga trayectoria en la política, como otros la tienen en la lucha social o el activismo. Nada de lo enumerado hace una carrera diplomática, y no deja de recordar cómo el antiguo partido oficial repartía algunas embajadas. Hay más casos: por pura recompensa política se le encargaron a Raquel Sosa Elízaga, una universitaria incompetente, las Universidades del Bienestar Benito Juárez García. Fue lo que se conoce en México como "chapulineo": Sosa ya había fungido como titular de Desarrollo Social  y luego de Cultura, dos cargos sin relación entre sí, cuando López Obrador fue jefe de gobierno de la Ciudad de México.

     No está dicho en ningún lugar que tener determinadas creencias (en algunos casos difícilmente se puede hablar de convicciones) sea garantía de profesionalismo. En algún momento afirmó el presidente de México que prefería la honradez a la capacidad, pero aún queda por ver si es honrado servirse del gobierno para promover una iniciativa particular (la Brigada "Para leer en libertad", de Taibo II) o dar el peor de los tratos a maestros (Sosa Elízaga). Lo enumerado marcó el incumplimiento parcial de separar la política, sobre todo en el mal sentido, de "politiquería", de la conducción del gobierno.

     Este ánimo de manejar cargos profesionales con criterios políticos tuvo otras manifestaciones: Olga Sánchez Cordero, por ejemplo, no estaba capacitada en lo más mínimo para conducir la delicada Secretaría de Gobernación. De la misma manera, nombrar a Tatiana Clouthier al frente de la Secretaría de Economía parece haber sido otra decisión eminentemente política. Rosa Icela Rodríguez (Seguridad Pública y Protección Ciudadana) es periodista, no policía, a diferencia del eficaz nieto del secretario de la Defensa Nacional, Marcelino García Barragán, e hijo del director de la Dirección Federal de Seguridad, Javier García Paniagua, el secretario de Seguridad de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, cuyos resultados se han hecho sentir.

     Hay de todo en los movimientos descritos, desde gente honorable hasta lacras. Lo cierto es que, en más de una ocasión, López Obrador prefirió lo que él entiende como lealtad a tener gente capaz. Lo extraño es que el mandatario mexicano crea que "izquierda" es algo así como sello de garantía, cuando también puede ser una forma de santurronería que sirve para hacerse rendir culto y desentenderse del oficio bien hecho al servicio de la gente, no del ego propio. De nueva cuenta, el asunto apareció cuando un político con vida dedicada a la pura política, y bastante incapaz, Pablo Gómez, fue nombrado en lugar de a quien tal vez no haya sido adecuado aceptarle la renuncia, Santiago Nieto, quien no cometió deslealtad alguna y fue eficaz en la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). También dió resultados. !Qué curioso! Dan resultados quienes están formalmente capacitados para ello.

     López Obrador, como al armar su primer gabinete, prefirió las consideraciones políticas y más de una de tipo personal (Irma Eréndira Sandoval, Román Meyer), y se inclinó por otros criterios que los del profesionalismo en los casos enumerados, que no son los únicos. No se trata de corrupción, pero sí de la creencia de que el activismo y cierta política pueden ocupar el lugar del trabajo arduo. Sucede incluso con la educadora Delfina Gómez, secretaria de Educación Pública (SEP). De hecho, el presidente de México le llama "trabajar" a reunirse con otros del gabinete, sermonear temprano por la mañana y salirse a cada rato a pueblear, pero se trata de un sinfín de protocolos y no exactamente del trabajo de un estadista. Digamos que el agravante es que el señor presidente es honesto, es decir, está lleno de buenas intenciones.

     No cabe decir que López Obrador sea del tipo de gente que considera que el único pecado que no se perdona en México es el de no entrar en complicidades. Al mismo tiempo, ha tenido por sus decisiones que vérselas con dos tipos de presión: la de quienes confunden izquierda y activismo, habiendo desaparecido la militancia; y la de quienes, gracias a la santurronería, confunden la adhesión a una creencia con el derecho a la clientela propia y al tributo, lo que se llama en algunos aspectos "amiguismo". No son los mejores acompañantes de un proyecto de transformación...instalado en el presente y con poca visión integral de un futuro nacional. Aquí abajo, nuestro hombre en Panamá.



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domingo, 19 de junio de 2022

COLOMBIA: NUEVA REPÚBLICA AMOROSA

 El recientemente electo presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha sido encasillado en la "izquierda" por los medios de comunicación masiva prevalecientes, pero el ganador se considera simplemente "progresista" y no dejó lugar a dudas: al considerar al país sudamericano con muchos rasgos de feudalismo, prometió: "nosotros vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia. No porque lo adoremos, sino porque primero hay que superar la premodernidad en Colombia", lo cual es cierto. Sin estas palabras, Rodolfo Hernández, contrincante que no quedó muy atrás de Petro (y que en ocasiones anteriores lo había apoyado, por cierto), se proponía algo similar, pero por otra vía: la de terminar con la corrupción en el Estado. Las propuestas de Petro en este terreno no llegan muy lejos.

     Hernández podía llegar amarrado al uribismo, aunque se deslindó de éste. Petro llega amarrado a quienes lo movieron al centro y a un programa y dichos no muy alejados del estilo Demócrata estadounidense. "Somos parte de una resistencia que ya tiene cinco siglos", afirmó el ganador. La vicepresidente Francia Márquez ha puesto lo suyo con diatribas contra la colonialidad (seguramente que la del poder, porque Colombia no es una colonia de nadie), el patriarcado, etcétera. Con algunas buenas ideas para el campo (Hernández también las tuvo), Petro está al mismo tiempo comprometido en la aventura de las nuevas energías, algo sobre lo que Estados Unidos no ha parado de presionar, como lo probó recientemente y con desverguenza el funcionario estadounidense John Kerry en México, secundado por un embajador de Estados Unidos, Ken Salazar, a quien se le permite cualquier injerencia. En este orden de cosas, Colombia es uno de los países latinoamericanos con más bases militares estadounidenses en su territorio, sin que parezca una anormalidad.

     Petro tiene otros desbarres sesentaiocheros. Llamó a la oposición a dialogar para un acuerdo basado en "amor, paz y esperanza". "Necesitamos del amor, dijo, entendida la política del amor como una política del entendimiento, del diálogo de entendernos unos a los otros". Un poco a la mala, pero es probable que Hernández tuviera autoridad. No es seguro que Petro la tenga: el hecho es que, en la perspectiva de construir un capitalismo democrático, hay cosas interesantes y otras no tanto.

     Colombia ha roto con siglos de bipartidismo y se abre la posibilidad de romper con la práctica oligárquica de resolver las discrepancias a tiros. Lo interesante está sobre todo en los planteamientos para el agro. Sería un error no llevar a buen puerto los Acuerdos de Paz de 2016 en La Habana, pese a la catástrofe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia: dejaron sembrada la semilla de una reforma agraria que es el pilar de todo capitalismo democrático, la clave para desplazar a la oligarquía en los hechos, no en el discurso, y para cesar los asesinatos de líderes sociales. Toda experiencia de capitalismo exitoso lo prueba. Es de desear que a Petro lo dejen gobernar, y que lo haga para quienes estén interesados desde abajo en su capitalismo democrático (desde tanto amor, o demasiado amor, da click en el botón de reproducción).



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...