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miércoles, 17 de enero de 2024

EL OTRO FESTÍN

 En una reciente entrevista a CNN Prime Chile, el expresidente ecuatoriano, Rafael Correa, explicó las circunstancias que explican que el Ecuador se vea envuelto en la violencia actual: habiendo salido aquél de la presidencia, sus sucesores, por distintos motivos, debilitaron los aparatos de seguridad y de justicia, entre otras cosas eliminando el Ministerio Coordinador de Seguridad (que se coordinaba con Colombia), el Ministerio del Interior encargado de la policía, para la seguridad ciudadana, y el ministerio de Justicia (encargado de las cárceles), para dejar nada más un aparato dedicado a inventarle cargos a Correa y otros integrantes de la Revolución Ciudadana (RC), llamada "correísta". Dicho de otro modo, fue quedando un gobierno sin Estado. Correa desmontó el siguiente argumento, en el sentido de que no debió irse la base militar estadounidense de Manta (a la cual simplemente Rafael Correa no le renovó el contrato): no hay ni una sola base estadounidense en El Salvador y el presidente de este país, Nayib Bukele, dió al traste con la inseguridad; hay siete bases militares estadounidenses en Colombia que no impiden todo el trasiego de cocaína, en parte hacia el Ecuador. Si acaso, en la entrevista mencionada, Correa se equivocó al decir que Bukele "cruzó líneas rojas" en materia de Derechos Humanos, lo que es inexacto y no pasa de ser un "dicho" -con escasa comprobación- de los medios de comunicación fuertes y "globalistas", estadounidenses y de algunos países europeos. Pueden haber algunos errores en lo hecho por Bukele, pero nada que esté enfilado a permitirse o a alentar violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos.

      Conforme a argumentos previamente expuestos aquí y gracias a varios artículos del portal Rebelión (en particular de Juan Paz y Miño), el problema de la droga estaba latente desde antes del mandato de Correa y se complicó después, mientras que durante dicho mandato fue controlado y se redujo en mucho la violencia, pese a que las medidas tal vez no hayan sido lo suficientemente duras (en particular con las pandillas y el tráfico al menudeo, según testimonios de residentes en Quito). Lo interesante de lo aportado por Paz y Miño está en que confirma lo sostenido aquí (y que ya habían estudiado economistas franceses como Pierre Salama): desde bastante antes de Correa, era visible, para quien lo quisiera ver, el lavado de dinero en ciudades como Quito, capital ecuatoriana, pese a la frecuente negativa a admitirlo, por ejemplo entre la intelectualidad. Desde hace rato que  el lavado de dinero ilcíto en el Ecuador representa, según estudios citados por Paz y Miño, tres por ciento del producto interno bruto, con un 75 % que se va sobre todo a bancos y "construcciones", lo que no puede no haber ido de la mano de la dolarización, hasta que se adoptó el dólar. Los ricos están involucrados: por ejemplo, a través de la disimulación en los embarques de banano, siendo por cierto (sin establecer relación directa) que el actual mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, es hijo del gran magnate del banano del país, Alvaro Noboa. Guayaquil, gran centro económico costero, es el lugar de exportación bananera y el más disputado entre cárteles, junto con tener por ejemplo uno de los barrios pobres con más altos índices delictivos del mundo, siempre según Rebelión. Para más señas, dado que el Ecuador NO produce droga, el tráfico de ésta, según la agencia AP ("Cárteles explotan industria bananera de Ecuador para traficar cocaína"), se incrementó desde Colombia después del desmantelamiento de las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Si se desmantela el aparato de seguridad, lo que hizo en particular la presidencia de Lenín Moreno,  según acusara en algún momento el consejero de Seguridad ecuatoriano, Paco Moncayo, en octubre de 2023 (Radio Pichincha) y no disminuye la producción en Colombia y el tráfico, se crearon entonces las condiciones para lo que ocurre actualmente.

      La ocasión hace al ladrón, se dice a veces, así que se ha confirmado que la situación de violencia en el Ecuador está siendo aprovechada para beneficio estadounidense, lo que también confirma Rebelión. Ecuador se ha vuelto el país sudamericano que más asistencia militar estadounidense recibe, habiendo debancado a Colombia. Ni así se impide lo ocurrido: un reciente acuerdo entre Estados Unidos y el presidente saliente Guillermo Lasso, que reforzó la cooperación militar, no evitó el estallido reciente. Personal del Comando Sur puede pasearse con inmunidad por el Ecuador y contribuir a patrullar el espacio aéreo y marítimo, según Rebelión. Cabe recordar que Estados Unidos está creando una base militar en las islas ecuatorianas Galápagos.

      En la entrevista mencionada más arriba, Correa, pese a apoyarlo, considera que Noboa y su equipo son incompetentres para un combate eficaz al problema de la violencia (Correa citó el caso de una ministra sin CV, pero buena para Tik Tok). Como ya se ha dicho, hay países en situaciones similares, como Haití o hasta cierto punto Paraguay, en los que Estados Unidos no hace gran cosa (salvo beneficiarse para una mayor intromisión militar, como en Paraguay). Cuando más álgido estaba el problema de las pandillas en El Salvador, llegando a la tasa de homicidios más alta del mundo, Estados Unidos no movió ni un dedo, pero se molestó con la mano dura de Bukele. Por cierto, Lenín Moreno, el mismo que desmanteló el aparato de seguridad ecuatoriano, está refugiado con lujos en Paraguay. Ocurre que, acusado de vínculos mafiosos por el Congreso ecuatoriano, Lasso evitó el juicio político y salió tan impune como Moreno. Los medios de comunicación masiva poderosos no lo mencionan, y prefieren seguir con la retahíla de "Correa lo uno y Correa lo otro". Habida cuenta de lo mencionado aquí, el de la violencia no es un problema que se vaya a arreglar pronto en el Ecuador, que por cierto no era una "isla de paz" en algún pasado idílico: no por nada, según lo muestran las redes sociales, alguos añoran al presidente de los '80, León Febres Cordero y sus grupos paramilitares, antes de ser parado por el alzamiento militar de Frank Vargas. El Ecuador no es un país exento de tradición de violencia y crueldad, ni de reiteradas intromisiones estadounidenses. Lo nuevo es la propagación de la inseguridad de la que creían estar a salvo quienes en los '90 (pasada la temporada de golpes de Estado) creían ver petróleo donde había cocaína. "El festín del petróleo" siguió con más fiesta, y como toda fiesta, al alegre principio sigue un triste final (da click en el botón de reproducción).




domingo, 14 de enero de 2024

Y SIN LA FRENTE MARCHITA

 Ante la situación que vive el Ecuador, que no debe ser magnificada, por grave que sea, Estados Unidos decidió, según las agencias noticiosas citadas por Yahoo, tomar cartas en el asunto enviando a la jefe del Comando Sur, Laura Richardson, al jefe de la oficina antinarcóticos del Departamento de Estado, Todd Robinson, y a policías para "ayudar en investigaciones criminales". Es lo primero que debe tomarse con reserva: desde 2021, Estados Unidos, a través de su embajada en el Ecuador, afirmó que hay "narcogenerales" en la policía ecuatoriana, pero, pese a solicitudes como la de la actual líder de la Revolución Ciudadana (RC) y ex candidata a la presidencia, Luisa González, la súperpotencia se ha negado reiteradamente a proporcionar los nombres de aquéllos, sin que, por lo demás, la Fiscalía ecuatoriana haga nada para indagar, de acuerdo con la misma González en distintas entrevistas transmitidas en Youtube.

      Estados Unidos ha dicho querer tomar esas medidas "por la evolución del Ecuador hacia un narcoEstado", siempre según las agencias noticiosas reproducidas por Yahoo. Si la preocupación de Estados Unidos es ésa, puede hacer algo por otros países de América Latina infestados por el narcotráfico y la violencia, como Paraguay y Haití. En este caso, hay una selección, y tal vez quepa preguntarse si magnificar no es una manera de obtener respaldo para un criterio selectivo. En Haití, hace pocos años (julio de 2021), el presidente Jovenel Moise fue asesinado, según se supo a la larga incluso por periódicos estadounidenses, por querer pasarle a Estados Unidos una lista de políticos haitianos involucrados en el tráfico de drogas. Hasta la fecha, Estados Unidos no ha hecho nada. Según documentales serios de Youtube, cerca de Puerto Príncipe, capital haitiana, aterrizan y despegan avionetas con droga destinadas al mercado estadounidense, como con el mismo destino pasa droga por puertos haitianos, en medio de la corrupción aduanal. Entretanto, buena parte de Puerto Príncipe está en manos de pandilleros que extorsionan, secuestran y asesinan, sin que sea del todo nuevo, sino algo incubado desde tiempo atrás, incluso los '90, de acuerdo con lo dicho por haitianos residentes en México, como Guy Duval. Según lo que arroja la indagación en la Web, con distintas fuentes, el primer ministro haitiano Ariel Henry no es ajeno a la situación (The New York Times) y ha bloqueado a los pocos que se atreven a indagar sobre lo ocurrido con Moise. Lo único es la posible llegada a Haití de policías de Kenia "para ayudar". No es que Estados Unidos deba intrometerse, pero es posible constatar que decide hacerse de la vista gorda en algunos casos -ni siquiera hay convocatoria a elecciones en Haití-. Simplemente, Haití es un Estado fallido, en el que las instituciones no funcionan. Distintas fuentes -como Alai, hasta hace poco- han dado cuenta de una situación similar en Paraguay, al menos en trasiego de droga, sin mayor condena de Estados Unidos. 

      Luisa González dijo hace poco que el Ecuador es un Estado fallido. Cabe recordar que lo mismo se dijo en Estados Unidos sobre México en tiempos del presidente Felipe Calderón (2006-2012), cuando éste y en particular su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, hoy encarcelado en Estados Unidos, no estaban en ninguna "guerra contra las drogas", sino abriéndole el paso -quitándole rivales de encima- al Cártel de Sinaloa, el predilecto de Estados Unidos, según se desprende de las investigaciones hechas por la periodista mexicana Anabel Hernández en Los señores del narco y El traidor. Cuando el anterior presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, decidió "combatir el narcotráfico", lo hizo de tal manera que desató la protesta de los asociados al CJNG (Cártel Jalisco Nueva Generación), por ser blanco exclusivo, sin que se persiguiera a los rivales "Choneros" (por la ciudad de Chone, en la región costera ecuatoriana, en la provincia de Manabí), vinculados al Cártel de Sinaloa. Los indicios sugieren que Estados Unidos no busca terminar con el narcotráfico, sino controlarlo "en asociación con", lo que también se hizo desde bases militares en Afganistán, según lo reveló en su momento el libro El cártel de Bagram. A partir de lo dicho, se abren dudas sobre lo que ocurre en el Ecuador y sobre las recientes noticias de que Estados Unidos busca la manera de "ayudar". De los fugados de cárceles, Adolfo Macías, "Fito", es líder de "Los Choneros", entiéndase que de la franquicia del Cártel de Sinaloa. El otro ya ofreció entregarse.

     De poco sirve decir que, siendo presidente (2007-2017), Rafael Correa sacó la base militar estadounidense de Manta, en la costa manabita ecuatoriana, ya que ésto no impidió que el Ecuador, según cifras internacionalmente reconocidas, se convirtiera en el segundo país más seguro de América Latina hasta 2018. No es necesaria la intromisión estadounidense cuando hay voluntad de terminar con el crimen organizado, como lo hizo Nayib Bukele en El Salvador para poner fin al "caos controlado" (es una expresión de medios estadounidenses). Entonces Estados Unidos y el mundo mediático se le fue encima a Bukele, según es fácil constatar en la Web. El actual presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, no es ningún Bukele. Como se colige de las noticias reproducidas por Yahoo, Noboa probablemente sigue instrucciones de otros, como Lasso y como el presidente Lenín Moreno, del que se supo por distintas fuentes en la Web que estaba directamente asesorado por Estados Unidos, que entonces contribuyó a la situación actual, puesto que Moreno y Lasso dejaron sin recursos a las fuerzas de seguridad. La droga que sale de Colombia (sin que Estados Unidos haya dicho nada sobre el tema) por el Ecuador va a Europa: gran parte de la droga que entra por Amberes, 30 % de la que entra por Grecia y 50 % de la que llega por Turquía llega del puerto ecuatoriano de Guayaquil, según Rebelión: Luisa González había contactado a representantes de la Unión Europea (UE) para colaborar en mitigar el tráfico de droga. Pero ahora es Estados Unidos que decide "ayudar". Es probable que no se trate de luchar contra el narcotráfico, sino de hacerlo "menos ruidoso" y de controlarlo: es posible pensar que, de otro modo, se atacaría más la fuente, en Colombia, más que Estados Unidos tiene buenas relaciones con el presidente colombiano, Gustavo Petro, visitado por Laura Richardson, según se dió a conocer en su momento y consta en la Web. Richardson se entrevistó igualmente con Dina Boluarte, presidente de Perú, al caer el anterior mandatario, Pedro Castillo, sin que hasta la fecha se convoque a nuevas elecciones, y con autoridades paraguayas. Tampoco parece incomodar el creciente problema con trasiego de drogas a través de Uruguay y Brasil, tema que ha sido abordado por ejemplo por el portal Rebelión.

     Daniel Noboa está por poco tiempo en la presidencia ecuatoriana, ya que suple la salida de Lasso para evitar un juicio político. El "estado de guerra" no parece involucrar la limpieza "arriba", siendo que son los propios estadounidenses que hablaron de "narcogenerales" y que, si Lasso iba a ser enjuiciado, es entre otras cosas por su cercanía con la mafia albanesa, objeto de numerosos reportajes. Estados Unidos es un país muy hábil para calcular: no es que no se haya desbordado la situación en parte del Ecuador (no en todo el país), sobre todo en las cárceles y parte de Guayaquil, sino que, si hay antecedentes de ello (como están demostrados en el México de Calderón), no es descartable que se trate de "mitigar y controlar" para reorientar el caos en forma conveniente de cara a elecciones -no falta mucho- en las que el indeseable es Correa: antes se prefiere al caos controlado, al menos que la RC se "orille al centro". Entonces, se trata de restablecer el control en el Ecuador, tal vez calculando lograrlo al 2025. Si parece exagerado, Estados Unidos no repara mucho en medios para lograr sus objetivos: el candidato presidencial Fernando Villavicencio, asesinado durante la última campaña electoral, había sido agente de la Central de Inteligencia Americana (CIA), según un libro sobre el tema publicado en el Ecuador (de Jaime Galarza). 

     No cabe adelantarse a especular demasiado, pero Rafael Correa, en una entrevista corta con el programa "La base", consideró como parte de la gravedad de la situación ecuatoriana la infiltración del crimen organizado en las altas esferas del gobierno. No es la prioridad del actual presidente Noboa, siendo incluso que, según familiares del ejecutado, Villavicencio perdió la vida "en modo sicariato" por un descuido de la seguridad que le proporcionaba el gobierno. Si fuera como Bukele en El Salvador, habría que ir hasta las altas esferas políticas coludidas con el narcotráfico, como habría que hacerlo en Haití .no es intención de nadie- o Paraguay. La situación ecuatoriana no sólo es violenta; es turbia, así se quiera hacer aparecer que, si hay algo turbio, está del lado del gobierno con el cual el Ecuador era el segundo país más seguro de América Latina. Se ha hecho de todo para impedir que regrese, y es posible constatar que, entretanto, Estados Unidos trata de volver por sus posiciones en Sudamérica.(da click en el botón de reproducción).





     





sábado, 13 de enero de 2024

Y NO ES SOPLAR Y HACER BOTELLAS

 En este blog rara vez se ejercita la fuerza contra alguna persona en particular, ni se busca tampoco engañar ni hacer fraude. Se trata de brindar un servicio con información comprobada y sugerir posibilidades de análisis, con énfasis en lo siguiente: no hay, a diferencia de lo que suele ocurrir con diversos "periodistas", el ánimo de golpear, menos para congraciarse con empresas o clientelas, y mucho menos de no hacer más que golpear con saña, repetidamente, a la misma persona, día tras día, semana tras semana o mes tras mes, sin siquiera cambiar de vez en cuando el tema. En este sentido, es preferible orientar la crítica hacia quienes no saben hacer otra cosa que golpear de la manera mencionada y, además, ni siquiera en defensa propia, aunque a veces se alegue estar siendo "atacado". Lo único que, muy ocasionalmente se hace aquí, es destacar a personas que son, por así decirlo, flagrantes y que se benefician no nada más de privilegios (este blog, en cambio, es un servicio gratuito), sino de impunidad porque, en algunos hábitos psicosociales, se admira al impune "porque se las puede" y, en consecuencia, se calla.

      Rara vez se ha mencionado así, por ejemplo, al mentiroso serial (no son palabras de aquí), anticomunista y de la más refinada mala fe "periodista" Jorge Fernández Menéndez, al servicio de Excélsior. Estando el Ecuador en una situación muy grave (y mientras a Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad no se les ocurre más que la DELACIÓN de ecuatorianos en México, hagamos notar que práctica que no se tiene en este blog), y sin que se pueda considerar el ser directo -lo que no excluye la posibilidad del error- como "fuera de tono", el "periodista" mencionado desliza que lo que sucede es el resultado de la política de "abrazos" del presidente Rafael Correa. Lo dice porque las antiguas FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC), fueron pilladas en una parte remota del territorio ecuatoriano y bombardeadas en el lugar por colombianos, causando la muerte de Raúl Reyes. Fernández Menéndez reitera en la colusión de las FARC con el narcotráfico, los vínculos de un funcionario del gobierno de Correa -en ese entonces, Gustavo Larrea- con las FARC y de un comandante de las FARC, el Mono Jojoy, con los narcotraficantes Arellano Félix. En suma, es la "política de abrazos" a las FARC, o "narcoFARC", en el "dejar hacer, dejar pasar", que estaría en el origen de la incrustación actual del narcotráfico en el Ecuador. De entrada, es, en lo de "abrazos", el enésimo golpe al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador: no que sea un héroe o un santo, pero, a estas alturas, ya debió quedar claro que pegarle a cada rato al mandatario es, al parecer, no tener nada mejor que hacer, o estar quedando bien con el patrón así haya que verle la cara al lector, lo que aquí no hacemos.

      Para precisiones, hoy no existen las FARC armadas, luego de Acuerdos de Paz (de La Habana, de hace ocho años), si acaso "disidencias" casi todas delictivas. La droga que entra a territorio ecuatoriano llega desde Colombia, sin FARC desde hace rato, por lo que la primera pregunta es: ¿quién trasiega la droga desde Colombia hacia el Ecuador sin ser molestado en Colombia? Ya que Fernández Menéndez menciona el "gran" Plan Colombia, ¿porqué, a pesar de éste, no cesó y más bien se incrementó -pasadas las FARC-?¿O el objetivo del Plan Colombia eran las FARC y no el narcotráfico? En este blog procuramos respetar la lógica. Gustavo Larrea, el "flaco querido" del presidente Lenín Moreno, sucesor de Correa, se "coló" en el gobierno ecuatoriano teniendo fuertes vínculos con "la embajada". Error de Correa si no supo ver a tiempo quién era Larrea y quién Moreno. O si no supo prevenir que Reyes se internara en territorio ecuatoriano, lo que sigue siendo fácil en zonas remotas de la Amazonía, con presencia de bandas delictivas. Fernández Menéndez hace un montaje que no muestra ningún vínculo directo de Correa con las FARC, pero además se salta datos a la torera: durante los mandatos de Correa, de 2007 a 2017, el Ecuador se convirtió en el segundo país más seguro de América Latina. La situación, aún con antecedentes, se deterioró después, de manera notoria en los últimos cinco años, lo que remite a Lenín Moreno y al presidente Guillermo Lasso. Sin vínculos con las FARC, para no decir cualquier cosa, si los Acuerdos de Paz fueron de 2016. Simplemente, al glorioso ritmo privatizador de Moreno y Lasso, y con el que seguirá Daniel Noboa, sucedió lo que en México no con López Obrador, sino con Felipe Calderón (2006-2012), sino es que desde antes: gobiernos -no Estados- sin un quinto para meter orden en las cárceles ni para pertrechar a la policía y darle poder de fuego e inteligencia para combatir a la delincuencia. No fue con Correa, sino después, que el crimen organizó, infiltrándose en él, gangrenó al Estado ecuatoriano, algo del conocimiento de "la embajada" a quien se le ha pedido que dé los nombres que conoce (de los "narcogenerales"). Tampoco fue con Correa que comenzaron los motines carcelarios. Es una pena, pero muchos, si no es que casi todos, de los periodistas dedicados a golpear con saña a López Obrador, prefiriendo "quedar bien" con el patrón, no sólo le ven la cara al lector, suponiendo que les importe, sino a quienes han demostrado la existencia de la lógica para evitar escribir incoherencias.

     Tampoco que se hagan los supuestos interesados en el Ecuador, siendo un pretexto para seguir y seguir golpeando a López Obrador. En primer lugar, las bandas delictivas no le han decretado la guerra al Estado ecuatoriano, porque no existe, sino que es a lo sumo un "Estado fallido", que distintos indicadores muestran que no era en tiempos de Correa, quien no fue el que liquidó el estado de derecho en el Estado ecuatoriano, sino los que se sirvieron perversamente del aparato de Justicia: advenedizos para fines personalistas, vendiendo la creencia que el advenedizo y con intereses personales era Correa, siendo que renunció expresamente a reelegirse y se fue a Bélgica. El procedimiento mafioso está enquistado en los más recientes gobiernos ecuatorianos (¿o no sabe Fernández Menéndez quién llevó la mafia albanesa al Ecuador?), como parte de dinamitar al Estado. ¿Nadie se dió cuenta, salvo los involucrados, que el asunto, totalmente ajeno a Correa, se agravó cuando Lasso ostensiblemente siguió la recomendación de perseguir a un cartel para beneficiar al favorito?¿Fernández Menéndez no lee ni a sus colegas en México, más valientes que él, como Anabel Hernández en Los señores del narco o en El traidor?¿Fernández Menéndez cree que Adolfo Macías, "Fito", acaba de fugarse solicito de la cárcel, siendo el líder de "Los Choneros", aliados del cartel que todos quieren? Al final aquí abajo viene el corrido dedicado a "Fito", para los que en la "expertís" dicen que México no tiene gran cosa que ver en lo que pasa en el Ecuador.

     Hay más. Curiosamente, un mapa de donde operan más las bandas delincuenciales en el Ecuador (la costa, sobre todo Guayaquil, más El Oro, Manabí, Esmeraldas y Los Ríos, casi todos con infraestructura portuaria, y la Amazonía norte) votaron abrumadoramente por Luisa González, candidata de la Revolución Ciudadana (ligada a Correa). Votaron por el presidente ecuatoriano actual, Daniel Noboa, la sierra y los lugares de la Amazonía (centro y sur) que siguieron en el anti-Correa sin inquietarse en el riesgo, por la sencilla razón de que la presencia de bandas delictivas no es tan grave, cuando ni siquiera están presentes, como en Guaranda/Bolívar. No pensaron en la nación, sino en sus intereses localistas y personalistas. Así se la vive en el otorgamiento del disimulo buena parte de la sociedad ecuatoriana, como de la mexicana: negando de dónde sale el dinero (que destruyó la capital, Quito, con un boom inmobiliario que NO coincide con los años de bonanza petrolera) y queriendo al mismo tiempo seguridad. ¿Qué es éso? Gran parte del boom  es de cuando, después de los años '70, los precios del petróleo en los años '80 habían caído, no subido, a diferencia de los edificios en la González Suárez. Así que no salga Fernández Menéndez recitando a Mario Vargas Llosa para decir: ¿cuándo se jodió el Ecuador? No con Correa: mucho antes, a principios de los '90, el Ecuador ya era el de los balnearios para caleños, el de las carreteras infestadas de caravanas de automóviles con placas colombianas, el de los supermercados vendiendo vallenatos (que no se estilan en el Ecuador), el del habla que hasta hoy usa palabras colombianas que no existían en el Ecuador, y luego llorando -para seguir exportando lágrimas. ¿El petróleo provocó la colombianización del Ecuador? "Fito" -véase su sombrero- empezó su carrera delictiva siete años antes de que Correa apareciera en política. Es como México a toda banda sinaloense y molesto al mismo ritmo con la inseguridad. Que sea Julión, chiapaneco -mientras aparece en Chiapas el cártel que todos quieren- no quita que sean ya 24 años de la misma "música regional"

     El Ecuador tiene 20 mil pandilleros -cuidado, todo un ejército-, pero para un país con más habitantes que El Salvador, y que dista mucho de ser el que está penando, salvo que no se repare en la tragedia de Haití. Es decir que la supuesta "guerra" en el Ecuador no le importa humanamente a gente como Fernández Menéndez, salvo para seguir embolsando y burlándose del público. Eso sí, con mala fe refinada y no con un tono directo como el empleado aquí. Pueden existir errores, pero rara vez, salvo si ya es demasiado sinverguenza, con blancos personales (¿No se llama un programa de Fernández Menéndez "Todo personal"?), y sin recurrir a tener "mareado" al lector con maniobras. Al menos que al "periodista" le moleste lo dicho por Correa: con ciertos medios de comunicación no puede hacerse efectiva ninguna democracia. Entre otras cosas porque al "periodista", que no duda en censurar, no le importa colocarse en la inconstitucionalidad, salvo que no sepa que él, como bastantes otros, tienen la suerte de que Presidencia no los acuse de lo que hacen, que se tipifica como daño moral. En fin, que éste es "Fito", por su parecido con uno que otro intelectual ecuatoriano (da click en el botón de reproducción). Noboa hará cárceles "como las de El Salvador y México". ¿Y México?¿Como Puente Grande o lo que fue Topo Chico? Si no es soplar y hacer botellas, tuiteó Bukele.



martes, 9 de enero de 2024

NO PUES...NI PENSARLO

 Los "demócratas liberales" suelen tener una contradicción llamativa: presumen u ostentan, por alguna razón, lo que rara vez practican, es decir que diciéndose abiertos, tolerantes y plurales, se rigen salvo excepciones por criterios endogámicos, a veces nepotistas, cerrados a la menor contradicción y francamente clientelistas: en los grupos de los Woldies, de los Krauze o de Aguilar Camín no se admite a quien no comulgue con ciertas pleitesías (por ejemplo, a Octavio Paz), una visión única de la democracia (en función de "los derechos y las libertades") y la vista gorda ante un comportamiento al mismo tiempo personalista y de "clan". Simplemente, la práctica real, concreta, no tiene congruencia con lo pregonado, es decir que no deja cabida a la menor objeción ni al menor señalamiento de errores. Entre los más duros están los Woldies por golpeadores, hasta cansar o aburrir. Es siempre "la maniobra": el error del otro, llegado a manejar como culpa, como flanco débil y autorización para rehuir el autoexamen. Es totalmente arcaico o medieval y belicoso, pero es de suponerse que, también, arriesgado al ir vedando el autoexamen de tal forma que, mediante correcciones, quepa el aprendizaje. Como no cabe y tampoco hay tolerancia de verdad, estos "clanes" no se mueven nunca de un solo lugar y descalifican todo lo que se mueva de lo establecido.

      El problema se complica cuando la izquierda procede igual. Agarrada de la "causa justa", considera que el autoexamen y el reconocimiento de errores es "prestar el flanco" (débil, se entiende) al "enemigo". Partiendo de aquí, se prefiere reiterar en la denuncia y la lluvia no de ideas, sino de calificativos ("neoliberal", "fascista", etcétera), de tal modo que al mismo tiempo se gana en impunidad, puesto que "no es correcto" meterse con una "buena causa" ("el pueblo", en particular). A nombre de "la causa", los abajofirmantes obtienen patente de corso para que no se los contradiga, para que no se les señale errores y para ahorrarse el autoexamen. La izquierda puede ser asunto puramente mental: una postura que no impide comportamientos señoriales, por ejemplo, o igualmente endogámicos, nepotistas (Taibo, por ejemplo), belicosos ("de combate") e incapacitados para el aprendizaje, porque no lo es deslindarse y terminar zafándose de toda historia propia para no perder adeptos, fieles, lectores o e-lectores. Vociferar que el mundo está hecho de "chayoteros", "paleros" y "rateros" no hace avanzar en lo más mínimo algún debate de ideas, así no falte quien crea tenerlas. Los medios de comunicación masiva deben felicitarse de conseguir que un posible debate de ideas desaparezca detrás de asuntos de personas y grupos. Para colmo, el mundo ha logrado hace rato crear un exquisito repertorio psicológico que le permite a cualquiera rebajar lo dicho a la expresión de alguna baja pasión: es "discurso de odio", rencor, resentimiento, venganza, trauma de infancia, negativa a ser feliz, "toxicidad", en fin, siempre "algo oculto" suficiente para descalificar o desacreditar. Que habla el "dogmático" o el "estalinista", el "racionalista" o "cartesiano", pero también el "nostálgico del pasado", el que lo dice "porque no es de aquí", el de apellido Gutman o Kleinbort, el "vendido", etcétera. En los medios, es circo romano, así queden todavía algunos que aparenten "equilibrio de intereses" al estilo priísta de antaño. Parte de las novedades en el entretenimiento está en algunas nuevas modalidades de descalificación: no se refuta el argumento de una mujer sino que se es "misógino", un hombre no lo dice sino porque es parte del "micromachismo", lo que sea que diga un blanco es "eurocéntrico" y no es válido criticar a un miembro de un pueblo originario o a un "afrodescendiente", porque no es más que dominación hetero-patriarcal-occidental o cosas por el estilo. Sin autoexamen, sin autocorrección, con todas las licencias y las descalificaciones, cabe ver qué hay más allá de "La Corneta" y la hora de rebajarlo todo para que no quepa razón alguna. "Entrar en razón" está vedado y juzgar "no se hace". Que todos los gatos sean pardos, así se haya hecho de noche.

     Al ser humano le costó miles de años pasar de ser homo erectus a homo sapiens El segundo llegó a usar, además de varias herramientas (no siempre la misma pluma para darle el mismo golpe a la misma persona), adquirir un lenguaje complejo (se entiende que para un mundo a comprender un poco más complejo que la reiteración de estereotipos, los "psicoanalíticos" incluidos) y, nótese bien, para aprender a través del intercambio de ideas. Homo sapiens es, en latín, "hombre sabio", seguramente en el sentido de aprender y enseñar. Luego sigue el homo sapiens sapiens, considerado inteligente ("sabe que sabe", o "sabe que es capaz de saber"), tendiente a la monogamia y no al poliamor o las fiestas de swingers. El "hombre que piensa" se interesa por "dar forma" -no por deformarlo todo a conveniencia para salir siempre bien librado-, y por crear: desde ornamentos hasta pinturas rupestres. Hasta que llegue el "ya no lo pienses tanto", el "¿para qué le piensas?", el "ni lo pienses" ,"me importan un comino los demás", el intercambio de ideas es para "chaqueteros intelectualoides" y "las chicas sólo quieren divertirse" en este inicio de año magnífico y fabuloso, por no decir que 2024 francamente monstruo. Es más, ¿para qué tomársela en serio? Sobre todo si el intercambio de ideas no se justifica, puesto que no hay verdad alcanzable, mucho menos común: puras interpretaciones, al gusto de cada quien. Si en gustos se rompen géneros, queda incluido de tal modo un género, el género humano, que a final de cuentas no es sino "especie" y no muy diferenciable de lo que se llama "animales no humanos" (acreedores a un trato que la indiferencia prohíbe hacia el competidor, puesto que si el asunto va de especies es "la lucha de las especies", con cada ser humano como potencial depredador).. Ni intercambio de ideas, "ni pensarlo". Como es de regresión que se trata, es decir, de animalización y no de evolución de hominización, a nombre de las mejores intenciones se puede no pasar de la conducta arcaica, gregaria, de clan, endogámica a la fase de vuelta al orangután, el chimpancé, el mandril y el bonobo que son muy diversos, algo simpaticones y entretenidos (lo que se pide hoy de la gente), adaptables a los estímulos, sociables si los dejan y les dan un plátano, no muy complicados, tantito afectuosos si no los agreden y, podría decirse, con tendencia al bienestar y la felicidad. ¿Algo más? Ni pensarlo. Uno viene al planeta a pasarla bien, ir tirando por la vida y a evitarse problemas. Ni pensarlo. Un esfuerzo pequeñito para click en el botón de reproducción.



domingo, 7 de enero de 2024

Dr. ZAIUS EN ACCIÓN

 La técnica, muy avanzada en la actualidad, es en sí neutra y no implica forzosamente una mejor calidad de vida. Como lo señalara alguna vez el estudioso francés Bernard Stiegler, la técnica es, para utilizar una muy vieja palabra de los griegos, un pharmakón; a la vez un remedio y un veneno, según se utilice.

       La internet, de origen militar, por cierto, es un gran descubrimiento y una importante fuente de información, pero de no haber educación para utilizarla, no implica forzosamente mayor conocimiento, saber. Es un espacio lleno de cosas contradictorias, algunas valiosas y muchas falsas. En la medida en que está conectada a la Web, ocurre lo mismo con la Inteligencia Artificial (IA): puede ser útil (y hasta un tanto simpática para conversar), pero también arrojar cualquier cantidad de errores, simplemente porque, siendo una máquina, está hecha por seres humanos, y no cualesquiera que sean. Dicho de otra manera, un adelanto tecnológico no es garantía automática de mejor calidad de vida, aunque abre grandes posibilidades para ésta. Es como un coche: sirve para un mejor traslado, pero también para que alguien lo estrelle por exceso de velocidad o para encontrarse en un embotellamiento infernal. El utilitarismo capitalista tampoco es garantía con su creencia en "la felicidad del mayor número": por ejemplo, en la Ciudad de México, a falta de buena planificación, un coche para el mayor número volvería el tráfico todavía más insoportable, más con la renuncia a civilizar a los automovilistas, metida la  idea de libre albedrío señorial (soy libre de dar vuelta donde está prohibido si "me da la gana" y "me las puedo").

       La internet está distribuida de manera desigual por países, regiones y grupos de edad. Lo cierto es que el teléfono celular ya puede ser considero un bien masivo: en el mundo tienen uno tres de cada cuatro personas mayores de diez años. Puede servir para mejorar la comunicación, avisar de una emergencia o de una localización y hasta para cortesías, al igual que el WhatsApp. o, en la versión de iPhone, por ejemplo, para completar el cuadro de lo que los estadounidenses llaman un couch potato: pasarse el tiempo incluso echando para atrás la capacidad del lenguaje, empobreciéndolo al máximo, sin que se quiera decir que es a través de mensajes de texto que se descubrirá al próximo Cervantes. De quienes tienen celular, el 65 % está conectado a la internet, a riesgo de creerse cualquier cosa que salga ahí. Todavía un tercio de la población mundial no tiene conexión. El ideal, difícilmente alcanzable para el 2030, sería la conectividad universal para 2030. Predomina en un 80 % la banda ancha fija en el tráfico mundial. El problema para el abono a banda ancha móvil es más complejo porque hay que pagarlo. En los países de alto ingreso es 0,4 % del salario, pero 8,6 % en los de bajos ingresos.En los países de bajos ingresos predomina el 3G y el 4G sólo llega al 39% de la población. En Europa, Estados Unidos y Rusia (este último país, realmente fanático del celular), 90 % de la población tiene acceso a internet. En Africa, 37 %. Los jóvenes de entre 15 y 24 años son los mejor conectados (79 %). 81 % de la población urbana tiene acceso. Más allá de las desigualdades (no muy marcadas entre hombres y mujeres), es un gran potencial, pero también puede representar una alienación más o menos generalizada.

     Lo que debe saberse para la Web como para la Inteligencia Artificial es que, en cuanto al tráfico global de la internet, casi el 60 % está en manos de Google, Facebook, Netflix, Amazon, Microsoft y Apple, a los que se han incorporado Tik Tok, YouTube, Instagram e iCloud. Es una fuerte concentración y para hacer negocio, no para brindar un servicio público, lo que implica sesgos sistemáticos, al igual que la IA. Así como se abren importantes capacidades para el conocimiento, si hay cómo indagar, existe el riesgo ya mencionado de alienación, es decir, de uso de la máquina -incluso adictivo- no al servicio del ser humano, sino, en apariencia al menos, de la máquina, sus propietarios y, por ejemplo, lo que algunos llaman la "algoritmocracia", que dicta qué "seguir". Tal y como está hecho, como negocio, y sin educación para el uso, en vez de calidad de vida este pharmakón puede traer incluso regresión en el proceso evolutivo del ser humano, que incluye el uso adecuado del lenguaje. En vez de homo sapiens u homo sapiens sapiens, parte del género puede ir un poco de regreso al primate que tiene sentimiento de sí, pero no piensa y sí más bien responde a "señales": conversaciones del tipo "jajaja", "holis", malos emojis y mal usados (pese a que los hay de buen gusto), incapacidad para el intercambio, incomprensión del diálogo, etcétera, junto a otros fenómenos que han estado haciendo que los estudiantes, por ejemplo, sepan cada vez menos educarse y estudiar, y quieran cada vez más algo así como enseñanza Gerber: todo de apariencia resuelto, como en los algoritmos. Era en los años '70 que se promovía desde Estados Unidos una pequeña serie llamada "El planeta de los simios". Mal usada, la técnica puede servir para una regresión monumental, y no es cuestión nada más de su reparto desigual, salvo que se trate de igualdad en el acceso...al embrutecimiento. El agravante está en la presentación del algoritmo o la "noticia verificada", por ejemplo, como comodidades que dispensan de pensar. Ya nada más faltaría, para completar la interrupción del proceso evolutivo y la animalización, la justificación de que el ser humano, supuestamente "especie" y no "género", no es más que un amasijo de automatismos que reacciona (siempre con sentimiento de sí) sin siquiera saber detenerse ni proceder por ensayo y error. El pharmakón se vuelve así veneno: por las características de su propiedad, pero también, a nivel de "fuerza productiva", por la alienación mencionada como contraria a la verdadera creatividad individual. Lo enumerado empuja a la creencia de que todo lo de apariencia viva es humano y a no discernirlo de lo inhumano. Al grado de desacreditar lo propiamente humano, como lo hacían los simios del Dr. Zaius (da click en el botón de reproducción)







       

viernes, 5 de enero de 2024

URUGUAY INAUGURA

 Sebastián Marset es un narcotraficante uruguayo, pero éso no es todo, aunque sí bastante, para un pequeño país, el Uruguay, que alcanza la fama de muy tranquilo -en más de un aspecto, lo es- y que en algún momento fue llamado "Suiza de América".

       Pues bien, los estadounidenses, más en concreto la DEA (Agencia de Control de Drogas), luego de agarrar a Marset en Dubai, logró soltarlo e irlo a sembrar en Bolivia. Para ésto se lo colocó a la sombra de organizaciones neonazis, rara vez mencionadas, de Santa Cruz (Unión Juvenil Cruceñista), en el oriente boliviano, y que participaron en 2019 en el golpe contra el entonces presidente Evo Morales. Es, en parte (hay otros), el tipo de "amistades" que cultiva Estados Unidos. Este país es el as de la manipulación. "Sembrado" Marset en Bolivia, sirvió para acusar a este país de narcotráfico, pero no a los que participan en la ruta de salida de la droga a Europa: Paraguay y Uruguay y Brasil. Cuando el gobierno boliviano trataba de detener a Marset, a éste alguien le daba el aviso para que se pusiera a buen recaudo. Además del tipo de amigos, es el tipo de procedimiento de los estadounidenses, para quienes pudieran creer que tienen interés en limitar el tráfico de droga. Tienen en realidad interés en controlarlo y en usarlo para diversos fines.

      Marset se dió el lujo de querer "lavar" su imagen en entrevista para la televisión uruguaya, desde "algún lugar", y protegido también por más gente de antecedentes tristes: "Papacho" Cartes, tío del expresidente paraguayo, Horacio Cartes, y jefe político del actual mandatario de Paraguay, Santiago Peña. A Marset le aparecieron además vínculos con los Bordaberry (Pedro Bordaberry), los de la dictadura uruguaya en los '70. Todo fue a estallarle en la cara al gobierno del actual mandatario uruguayo, Luis Lacalle Pou.

     Si se toma en cuenta lo sucedido con Augusto Pinochet (uno de los iniciadores del narcotráfico en el Cono Sur) o con Hugo Bánzer (dictador boliviano con el que se fue incrustando el narcotráfico en el oriente boliviano), y con los sucesores (como el tal Bordaberry en el Uruguay), para no ir más lejos (el involucramiento en el narco de la gente del peruano Alberto Fujimori), es una extraña "defensa de la civilización occidental y cristiana", que es lo que se alegaba para perseguir a la oposición y a los comunistas.

      Hecho curioso, en el Uruguay, de larga tradición laica y buena educación, sin demasiados golpes de Estado aunque sí con personalismos (los Battle) y con fuertes tendencias clasemedieras, para mal de la izquierda, no hay feriado de Navidad ni de Reyes, desde 1919. Navidad es simplemente el Día de la Familia; el Día de Reyes es el Día del Niño, Semana Santa es Semana del Turismo y el Día de la Virgen es el Día de las Playas. Es un conjunto de decisiones que se remonta a una separación temprana entre Iglesia y Estado, desde el siglo XIX, lo que no le impide a la gente ser un poquito religiosa y, además, con arranques "depresivos". Desafortunadamente, lo que tiene derecho en los últimos años a la resurrección es el señor "payador" José Mujica, gurú de la "izquierda democrática", en el sentido de gurú, pregonando una dizque "filosofía de la vida" pésima y propia de libros de autoayuda, y....pues un súper narcotraficante, Marset. Para que una fuerte izquierda, no exenta de importante tradición sindical, se haga una que otra pregunta y se pregunte por trayectorias como la de Mujica y su gobierno. Con legalizar la marihuana no basta, ni parece la solución.

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miércoles, 3 de enero de 2024

CAOS CONTROLADO

 Contra lo que intentó festinar la izquierda, por cierto que de manera extrañamente "oceánica", estos años no se han visto marcados por una nueva "ola progresista" (¿sobre la cual surfear?), ni "marea rosa", ni mucho menos "tsunami". Mucho indica un empate de fuerzas que, por sus características, creen ser hegemónicas y estar en todo caso dispensadas de debate: culpar y/o descalificar al otro se vuelve licencia para no asumir responsabilidades, por ende consecuencias y posibles errores propios.

      En el Ecuador, la Revolución Ciudadana que encabeza Rafael Correa creyó que, pasada la traición de Lenin Moreno, hasta hoy impune y prófugo, era posible hablar con la derecha del presidente Guillermo Lasso o con la del actual mandatario Daniel Noboa, pero no hay modo: la persecución judicial como pretexto para la exclusión política ha seguido, según lo muestra el caso del exvicepresidente Jorge Glas, con quien, al igual que con Correa, se trata de saña. Glas está en espera de que México eventualmente le conceda asilo, y en el pasado se logró demostrar que simplemente se le "sembró" algo para inmovilizarlo. Parte de la dirigencia importante de la Revolución Ciudadana ha tenido que salir a México.

     Después de que el presidente Pedro Castillo cometiera un error -lo que gran parte de la izquierda peruana no quiere reconocer- que le costó el cargo, fue el pretexto para "lavar" a los Fujimori, de tal modo que Alberto Fujimori salió en libertad con la presidente Dina Boluarte. Cosa no nueva en el Perú, sino ya de varias décadas (desde antes de los años '80 y el surgimiento de Sendero Luminoso), y pese a los aspavientos sobre "la toma de Lima", capital peruana, lo que no funcionó pese a la represión previa, la izquierda peruana está muy fragmentada. No es con "más represión" que se va a "levantar el pueblo", en lo que sigue siendo la antigua creencia en que "lo bueno de ésto es lo malo que se está poniendo". Tampoco ha funcionado en el Ecuador: que las cosas estén mal no es garantía de que saldrán bien (!), pero sí de la frecuente autoexoneración, pese a que Noboa está por ahora por poco tiempo y la Revolución Ciudadana tendrá una nueva oportunidad, siendo la única fuerza nacional. En el Perú, en cambio, es la derecha que no entiende lo que expresaron las últimas elecciones: que el país está cortado en gran medida entre Lima y el interior, sobre todo serrano, de tal modo que el fujimorismo saca ventaja sobre todo del miedo sembrado a supuestos "terrucos" (terroristas) y hacia la izquierda, gana el hartazgo con el fujimorismo. Sigue siendo cosa de personas más que de programas, como se ha intentado fabricar en el Ecuador, a favor o en contra de un Correa que por lo demás se encuentra lejos, asilado en Bélgica. Quienes votan "contra Correa", por "un nuevo Ecuador" creyendo que el de Correa es de clientela, lo que no es, pese a ciertas pifias, no entienden lo que se les dice cuando se habla del país como "Estado fallido". Y, a su manera, habida cuenta de la conducta del Congreso y del aparato judicial, el Perú es también una suerte de "Estado fallido", o en todo caso del "caos controlado" que es, en gran medida, la aspiración de Estados Unidos mientras se sigue con el negocio.

      Difícilmente va a ser del peronismo que se extraiga una autocrítica luego del triunfo del actual presidente argentino "motosierra", Javier Milei, que puede llevar a otra modalidad de "caos controlado", sin que a la izquierda se haya tocado ni con un pelo la incompetencia del saliente Alberto Fernández, una pifia. Hay veces en que denunciar y denunciar es una manera de ahorrarse un vistazo sobre sí mismo, práctica del antiiimperialismo cubano que sigue empeñándose en ahogar una discusión interna que como quiera hay en Cuba. De la sola denuncia a Milei no saldrá gran cosa.

     En Colombia, el mandatario Gustavo Petro es tan tibio que sí ha sido objeto de críticas, sobre todo que no es para nada antiimperialista. Y en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva llegó en tales condiciones de "coalición" con el centro y el centro derecha que tiene que pasarse el tiempo cediendo a las exigencias del centrao y renunciar a sus planes, desgastándose y sin que lo defiendan siquiera sus admiradores "demócratas liberales", al menos que la idea de la democracia sea un fin en sí mismo que asegure un estado de cosas, sin mayor cambio -en Chile ya se volvió un enredo fenomenal- y en un supuesto sistema de "pesos y contrapesos" de tal modo que todos se paralicen entre sí. En suma, por hábitos de poder, maniobrar o manipular para mantenerlo sin saber bien a bien para qué, cuando se sigue la coyuntura -marcada por los medios de comunicación masiva- sin considerar el sentido. Tímidamente, Petro y el presidente chileno Gabriel Boric han tenido una que otra iniciativa de interés, pero en medio de una profunda inercia conservadora. Regresando a esa curiosa forma de "sentimiento oceánico" que se va en augurar olas, mareas y tsunamis, las cosas están más bien en formas tales de empate que no despunta nada parecido a una nueva estabilidad -tampoco de derecha-, sino a cualquier orden visto como "autoritario" y contrario a "las libertades". En fin, Jobim (da click en el botón de reproducción).



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...