El gobierno mexicano decidió recientemente distribuir unos 10 millones de Cartillas morales a través de los maestros, para reforzar la enseñanza de la ética y el civismo. Enhorabuena, estas dos materias volverán a impartirse más o menos correctamente, después de ser arrumbadas, junto con Historia, durante los sexenios pasados, en especial panistas (del partido derechista Acción Nacional). Por otra parte, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) está debatiendo la posibilidad de distribuir entre sus integrantes la Cartilla, para mejorar la convivencia interna. Tal vez otras universidades públicas tuvieran algo que aprender, en vez de atrincherarse en una autonomía que está sirviendo para hacerlas colapsar en los hechos mediante formas de privatización apenas encubiertas. Al mismo tiempo, pese a que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (fotos), probablemente está pagando un favor, no es lo más apropiado que el texto de Alfonso Reyes sea distribuido por la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, que a cambio está pidiendo espacios en radio y televisión e incluso el derecho de pastores a ser postulados a cargos de elección popular. Con todo, no está dicho que muchos no hayan entendido la laicidad sino como libertinaje, algo en lo que fueron duchos algunos sectores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), por lo que una parte del pueblo optó por buscar refugio en el protestantismo.
Mucho más que los crasos errores del grupito -la camarilla- del Instituto de Formación Política (Ifp) del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), la distribución de la Cartilla moral de Reyes a través de los maestros podría limitar en algo los estragos del tipo de capitalismo que ha vivido México desde hace ya varias décadas, muchas: no es nada más problema de corrupción "arriba", sino de la creencia generalizada de que cada quien puede hacer (y tiene el sacrosanto derecho a hacer) lo que le venga en gana, desde ser insolente y faltar al más elemental respeto hasta matar, sin que haya mayores consecuencias ni daños para la sociedad. Muchos de los mismos que se lamentan por la fuertísima descomposición de la sociedad mexicana se oponen a cualquier moral y a la idea de hacer una "Constitución moral" (sin carácter obligatorio), y ofrecen resistencia en nombre de "las libertades", que a la larga consisten en un comportamiento convenenciero a ultranza y al mismo tiempo desobligado. En franjas enteras de la población se quiere tener el derecho a recibir del Estado sin darle o retribuirle, que es lo mismo que han percibido quienes lo han saqueado de manera ignominiosa desde arriba. En realidad, la distribución de la Cartilla moral a través de los maestros le dará cierto carácter obligatorio, y es algo que resulta positivo desde el punto de vista a la vez ético y del civismo. Ojalá sea una semilla para que futuras generaciones no crezcan instaladas en la creencia, con frecuencia inconsciente, de que la actitud francamente antisocial es la deseable y normal. Hasta nuevo aviso, vivimos en una sociedad y no en una jungla, y es apenas de ésto que va el texto de Reyes, por increíble que parezca.
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viernes, 30 de agosto de 2019
miércoles, 28 de agosto de 2019
ESTALLA NUEVA REVOLUCION EN MEXICO. DIVISIONES "FRIDA", "JESUSA" y "LA PONI" CERCAN TORREON Y ZACATECAS. EL GENERAL GEORGES "GAVROCHE" VOLPI LANZA LA PROCLAMA DE LA DIAMANTINA Y SE ACUARTELA EN LA ZONA ROSA. EL APOSTOL RICARDO RAPHAEL LANZA EL PLAN DE "GUADALUPE". LA FAMOSA FEMINISTA R.ROBLES ES DETENIDA Y EXIGE EL FIN DE LA PERSECUSION HETEROPATRIARCAL. BROTE DE COLERA EN LA GLORIETA DE INSURGENTES.
Hace pocos días, una marcha de féminas por algunas calles del centro de la Ciudad de México culminó en gloriosos actos de vandalismo, desde pintas a un monumento histórico e incendiar una estación de Metrobús hasta, por parte de un provocador, propinarle una heroica madriza a un reportero que cubría los acontecimientos. Jorge Volpi (foto) escribió lo siguiente en el periódico Reforma: "(Es) el inicio de un movimiento que, basado en la ira y el hartazgo, podría convertirse en el disparador del cambio drástico que con tanta urgencia requiere nuestro país (...) Porque una revolución es lo que México necesita. Tengo la intuición de que este movimiento es a la vez feminista y juvenil, y que en estos dos pilares se encuentran sus posibilidades de éxito". Dicho sea de paso, al evento de protesta asistieron entre 3 mil 500 y 6 mil personas, básicamente, en efecto, mujeres jóvenes. Según el diario español El País (“Los peligros del relato patriarcal“, Brenda Lozano, 24 de agosto 2019), la información dominante de los actos de vandalismo fue heteropatriarcal, ya que esos mismos actos tuvieron lugar al final de la protesta y, entonces, los medios no dieron cuenta más que del momento de la “eyaculacion”.
Ya entrados en gastos, Ricardo Raphael escribió en el semanario Proceso: "Nosotros, los Menelaos del siglo XXI, podemos matar por celos, hacer la guerra si la furia nos consume, reventarlo todo, porque arbitrariamente está escrito en nuestra biología. En cambio ellas, las Circes contemporáneas, nada pueden contra la ira masculina. Están obligadas a soportar, a callar, a retirarse del conflicto, aunque en ello se jueguen la vida y la dignidad. Es frente a esta doble impostura que ellas están protestando: contra el derecho de los varones a ejercer su ira incontenible contra las mujeres, y también a favor del derecho de las mujeres para que su propia ira, tan humana, justa y digna como la del mejor revolucionario, sirva para pacificar lo que hoy es un territorio en guerra".
Desde 2016, según Marta Lamas (en el mismo número de Proceso), han aparecido proclamas como la siguiente: "nosotras, mujeres obreras, campesinas, indígenas, mestizas, estudiantas, militantes, maestras activistas, trabajadoras sexuales y trabajadoras del hogar, artistas, cocineras, lesbianas, bisexuales, heterosexuales, mujeres trans, disidentas sexogenéricas, mujeres de todas las corporalidades, mujeres con discapacidades, mujeres de todas las clases, profesionistas, analfabetas, encarceladas, guerrilleras, presas políticas, parteras, chamanas, mujeres en situación de calle..., tenemos un propósito común: manifestar nuestro absoluto hartazgo, nuestra rabia acumulada en contra de la violencia estructural, cultural e institucional que crecientemente provoca cifras alarmantes de feminicidios (...), etcétera".
Hasta un Ministro de la Corte felicitó a Volpi y un ex Ministro del mismo órgano (sic) pidió que no se limpien las pintas hasta que no haya un feminicidio más. No se fincaron responsabilidades por los actos de vandalismo, salvo en el caso del agresor al reportero, para no "criminalizar la protesta". Lo bonito es ser antisocial: desde quien viola y/o mata a una mujer hasta las féminas que causan alegremente destrozos, incendian, pintarrajean monumentos históricos, golpean a puntapiés para romper comercios a cristalazos, etcétera, mientras las festejan. Es seguramente lo que se llama "la bola" y un gran jolgorio. Aquí una muestra (da click en el botón de reproducción).
Ya entrados en gastos, Ricardo Raphael escribió en el semanario Proceso: "Nosotros, los Menelaos del siglo XXI, podemos matar por celos, hacer la guerra si la furia nos consume, reventarlo todo, porque arbitrariamente está escrito en nuestra biología. En cambio ellas, las Circes contemporáneas, nada pueden contra la ira masculina. Están obligadas a soportar, a callar, a retirarse del conflicto, aunque en ello se jueguen la vida y la dignidad. Es frente a esta doble impostura que ellas están protestando: contra el derecho de los varones a ejercer su ira incontenible contra las mujeres, y también a favor del derecho de las mujeres para que su propia ira, tan humana, justa y digna como la del mejor revolucionario, sirva para pacificar lo que hoy es un territorio en guerra".
Desde 2016, según Marta Lamas (en el mismo número de Proceso), han aparecido proclamas como la siguiente: "nosotras, mujeres obreras, campesinas, indígenas, mestizas, estudiantas, militantes, maestras activistas, trabajadoras sexuales y trabajadoras del hogar, artistas, cocineras, lesbianas, bisexuales, heterosexuales, mujeres trans, disidentas sexogenéricas, mujeres de todas las corporalidades, mujeres con discapacidades, mujeres de todas las clases, profesionistas, analfabetas, encarceladas, guerrilleras, presas políticas, parteras, chamanas, mujeres en situación de calle..., tenemos un propósito común: manifestar nuestro absoluto hartazgo, nuestra rabia acumulada en contra de la violencia estructural, cultural e institucional que crecientemente provoca cifras alarmantes de feminicidios (...), etcétera".
Hasta un Ministro de la Corte felicitó a Volpi y un ex Ministro del mismo órgano (sic) pidió que no se limpien las pintas hasta que no haya un feminicidio más. No se fincaron responsabilidades por los actos de vandalismo, salvo en el caso del agresor al reportero, para no "criminalizar la protesta". Lo bonito es ser antisocial: desde quien viola y/o mata a una mujer hasta las féminas que causan alegremente destrozos, incendian, pintarrajean monumentos históricos, golpean a puntapiés para romper comercios a cristalazos, etcétera, mientras las festejan. Es seguramente lo que se llama "la bola" y un gran jolgorio. Aquí una muestra (da click en el botón de reproducción).
lunes, 26 de agosto de 2019
EDUCACION: ¿PARA QUE?
La educación es necesaria cuando se tiene la idea de que hay algo qué aprender, prácticamente a cualquier edad, salvo tal vez en la tercera, cuando desde la vejez lo que existe es algo o mucho por transmitir a los más jóvenes, a partir de la experiencia. Desde el momento en que hay algo que aprender, es de suponer que un ser humano, si no cambia radicalmente, lo que no está excluido, por lo menos evoluciona. Más allá de rasgos muy muy generales, nada está dado de una vez y para siempre en la naturaleza humana, aunque en los últimos tiempos se hable casi como coartada de la "condición humana" como algo eterno, inmutable.
El capitalismo, en su etapa actual, no transmite que el aprendizaje sea necesario, digamos que para sacar lecciones de la experiencia. A lo sumo, se adquieren unas cuantas habilidades o competencias, sin que lleguen a convertirse realmente en un aprendizaje serio y vital, humano y no meramente técnico. En el límite, aplicar una técnica no constituye un verdadero aprendizaje porque no implica conocimiento, sino destreza. Lo que el capitalismo actual supone es una naturaleza humana invariable: todo ser humano actúa "siguiendo sus intereses" o "tiene intereses" (lo que no tiene nada de negativo), lo que se traduce (y aquí ya no es positivo) que cada quien se rige por "lo que le conviene". El que no se mueve así queda relegado a fracasado de antemano e idiota. Por lo demás, para jugar esa conveniencia, cada ser humano es "libre de hacer lo que quiera", sin ninguna obligación hacia el prójimo, ni siquiera por que éste sea un "próximo". Actuar a conveniencia supone mimetizarse con el entorno, sin ninguna distancia, y con frecuencia "emocionalmente", para obtener "lo que más convenga", es decir, para obtener el mayor beneficio al menor costo, aunque no aparezca directamente así. Es la habilidad o destreza fundamental que hay que tener. Más allá de lo anterior, aprender puede aparecer como una pérdida de tiempo si no conduce pragmáticamente a "sacar algo" (del prójimo incluido)..
El asunto es tal que, mientras se hace mofa de la figura de profesor, se conmina con una autoayuda que no dice sus premisas a "ser uno mismo" ("sé tu mismo") y "auténtico", lo que supone una naturaleza humana inmutable, incluso desde la infancia ("descubre a tu niño interior"), como si los niños fueran siempre inocentes y no el receptáculo acrítico del entorno social. El resultado es la conveniencia -que incluye el cálculo- "enmascarada" por una supuesta espontaneidad de infante o la autenticidad de un guerrero tolteca resiliente. Quien se atreva a cuestionar la "naturaleza humana" a la vez convenenciera y espontánea hasta lo cool o light se expone a quedar como un extraño (o un "rijoso" o "conflictivo", cuando no como una "personalidad difícil"). Así que hay una naturaleza humana inocente y guerrera que no hay más que buscar para, en realidad, "reencontrarla". Pero de aprendizaje, nada, se trata apenas de "expresar" la naturaleza invariable. !Sácala!!Suéltate!!Déjate ir! En estas condiciones, en vez de aprender, hay que saber "adaptarse" y portarse mala leche con quienes "no se adaptan" y no juegan "el juego que todos jugamos". La educación no es demasiado necesaria más allá de cositas elementales. De moldear al ser humano sin educarlo, para extraer de él su "verdadera naturaleza"- se encarga "el mercado" que no siempre dice su nombre (el capitalismo que muestra su poder en las influencias sociales).
El capitalismo, en su etapa actual, no transmite que el aprendizaje sea necesario, digamos que para sacar lecciones de la experiencia. A lo sumo, se adquieren unas cuantas habilidades o competencias, sin que lleguen a convertirse realmente en un aprendizaje serio y vital, humano y no meramente técnico. En el límite, aplicar una técnica no constituye un verdadero aprendizaje porque no implica conocimiento, sino destreza. Lo que el capitalismo actual supone es una naturaleza humana invariable: todo ser humano actúa "siguiendo sus intereses" o "tiene intereses" (lo que no tiene nada de negativo), lo que se traduce (y aquí ya no es positivo) que cada quien se rige por "lo que le conviene". El que no se mueve así queda relegado a fracasado de antemano e idiota. Por lo demás, para jugar esa conveniencia, cada ser humano es "libre de hacer lo que quiera", sin ninguna obligación hacia el prójimo, ni siquiera por que éste sea un "próximo". Actuar a conveniencia supone mimetizarse con el entorno, sin ninguna distancia, y con frecuencia "emocionalmente", para obtener "lo que más convenga", es decir, para obtener el mayor beneficio al menor costo, aunque no aparezca directamente así. Es la habilidad o destreza fundamental que hay que tener. Más allá de lo anterior, aprender puede aparecer como una pérdida de tiempo si no conduce pragmáticamente a "sacar algo" (del prójimo incluido)..
El asunto es tal que, mientras se hace mofa de la figura de profesor, se conmina con una autoayuda que no dice sus premisas a "ser uno mismo" ("sé tu mismo") y "auténtico", lo que supone una naturaleza humana inmutable, incluso desde la infancia ("descubre a tu niño interior"), como si los niños fueran siempre inocentes y no el receptáculo acrítico del entorno social. El resultado es la conveniencia -que incluye el cálculo- "enmascarada" por una supuesta espontaneidad de infante o la autenticidad de un guerrero tolteca resiliente. Quien se atreva a cuestionar la "naturaleza humana" a la vez convenenciera y espontánea hasta lo cool o light se expone a quedar como un extraño (o un "rijoso" o "conflictivo", cuando no como una "personalidad difícil"). Así que hay una naturaleza humana inocente y guerrera que no hay más que buscar para, en realidad, "reencontrarla". Pero de aprendizaje, nada, se trata apenas de "expresar" la naturaleza invariable. !Sácala!!Suéltate!!Déjate ir! En estas condiciones, en vez de aprender, hay que saber "adaptarse" y portarse mala leche con quienes "no se adaptan" y no juegan "el juego que todos jugamos". La educación no es demasiado necesaria más allá de cositas elementales. De moldear al ser humano sin educarlo, para extraer de él su "verdadera naturaleza"- se encarga "el mercado" que no siempre dice su nombre (el capitalismo que muestra su poder en las influencias sociales).
viernes, 23 de agosto de 2019
CHINA'S PRIDE
En China ya no es tan rara la vigilancia de la población con cámaras, al igual que en otros países, pero además con reconocimiento facial, algo que, digamos, tal vez no sea tan sencillo (ver foto).
Como sea, el sistema se está utilizando, por ahora de modo voluntario pero tal vez pronto obligatorio, para "puntuar" a los habitantes según tengan buenas o malas acciones. Así, tirar basura en la calle, dañar un árbol o no ceder el asiento en el transporte pueden conllevar la pérdida de puntos y de acceso a determinados servicios estatales. En sí, la idea no parece tan mala: según dicen algunos, se trata de reducir la creencia de que ser deshonesto "tiene bajo coste". Ahora bien, en el fondo, se encarga a un "protocolo" (un conjunto de reglas formales) con cámaras lo que debería ser propio de una buena educación cívica (que no es, por cierto, una especialidad china, no en todo caso en la actualidad). En otros términos, no se crea ciudadanía, llevando a la gente a interiorizar lo que significa en la conducta (y a negarse a hacer fraude consigo misma), sino que se la observa y castiga o recompensa con un criterio costo/beneficio. No queda garantizada así ninguna interiorización y el sistema se asemeja a los "protocolos" que rigen muchas cosas en países como Estados Unidos, donde existe la convicción de que no se puede hacer nada para cambiar una supuesta "naturaleza humana" proclive a no responder más que a su propia conveniencia, para bien o para mal.
Peor es el asunto de partir de cámaras y reconocimientos faciales para determinar el comportamiento financiero o, más grave aún, la "eficiencia laboral", como si no interviniera en esta última el factor humano y no contara más que el resultado. Ciertamente, la vídeovigilancia, como otros instrumentos tecnológicos recientes, son necesarios en grandes conglomerados de masas, pero no pueden convertirse, en manos de tecnócratas, en formas de deshumanización y de renuncia a toda educación, bajo el supuesto de que el mundo es hobbesiano ("el Hombre es el lobo del Hombre"). Como sea, sorprendimos a este chino (llamado Ai Wei Wei, Ay wey wey en español) con la siguiente expresión muy alerta en el C5 (Centro de Atención a Emergencias y Protección Ciudadana) de Beijing, capital china.
Como sea, el sistema se está utilizando, por ahora de modo voluntario pero tal vez pronto obligatorio, para "puntuar" a los habitantes según tengan buenas o malas acciones. Así, tirar basura en la calle, dañar un árbol o no ceder el asiento en el transporte pueden conllevar la pérdida de puntos y de acceso a determinados servicios estatales. En sí, la idea no parece tan mala: según dicen algunos, se trata de reducir la creencia de que ser deshonesto "tiene bajo coste". Ahora bien, en el fondo, se encarga a un "protocolo" (un conjunto de reglas formales) con cámaras lo que debería ser propio de una buena educación cívica (que no es, por cierto, una especialidad china, no en todo caso en la actualidad). En otros términos, no se crea ciudadanía, llevando a la gente a interiorizar lo que significa en la conducta (y a negarse a hacer fraude consigo misma), sino que se la observa y castiga o recompensa con un criterio costo/beneficio. No queda garantizada así ninguna interiorización y el sistema se asemeja a los "protocolos" que rigen muchas cosas en países como Estados Unidos, donde existe la convicción de que no se puede hacer nada para cambiar una supuesta "naturaleza humana" proclive a no responder más que a su propia conveniencia, para bien o para mal.
Peor es el asunto de partir de cámaras y reconocimientos faciales para determinar el comportamiento financiero o, más grave aún, la "eficiencia laboral", como si no interviniera en esta última el factor humano y no contara más que el resultado. Ciertamente, la vídeovigilancia, como otros instrumentos tecnológicos recientes, son necesarios en grandes conglomerados de masas, pero no pueden convertirse, en manos de tecnócratas, en formas de deshumanización y de renuncia a toda educación, bajo el supuesto de que el mundo es hobbesiano ("el Hombre es el lobo del Hombre"). Como sea, sorprendimos a este chino (llamado Ai Wei Wei, Ay wey wey en español) con la siguiente expresión muy alerta en el C5 (Centro de Atención a Emergencias y Protección Ciudadana) de Beijing, capital china.
miércoles, 21 de agosto de 2019
FELICES POR SIEMPRE
De un tiempo a esta parte, incluso a la izquierda "progresista" le dió por la felicidad a toda costa: resulta que había que "perder el miedo a ser feliz" o que cada quien debía saber que tenía, por ejemplo en la capital mexicana, "su DF" (su derecho a la felicidad). De repente, ya no se trató de pasar al socialismo, por ejemplo, sino a la felicidad (tal vez del tipo que muestran algunos en las fotos, como es el caso del prócer boricua Ricky Martin, hasta abajo). Era parte del "bienestar" y como ya se ha dicho, de una imitación burda de la Constitución estadounidense que obliga a the pursuit of happiness. También es una hermosa forma de hacerse el idiota con una sonrisa Colgate por delante y de negar cualquier problema, asimilado a conflicto.
Pues bien, resulta que, en todo caso y más allá de la "happycracia" de la psicología positiva, que deja en cada individuo la responsabilidad por el "éxito" o el "fracaso" (sin considerar ninguna determinación social), la ciencia ha demostrado que no, que el Hombre no está diseñado para la felicidad permanente (si acaso para algunos momentos de alegría). En efecto, una sensación permanente de felicidad "no tiene base biológica", según Rafael Euba, médico del King's College London (Reino Unido), quien explica que el ser humano "no fue diseñado para ello", ni tampoco, tal vez, para una industria de la autoayuda y la motivación que genera 11 mil millones de dólares al año. Según Euba, el Hombre está diseñado para sobrevivir y reproducirse, pero también, nótese bien, para analizar, por lo que la base biológica favorece las "capacidades analíticas" sobre la habilidad natural de experimentar felicidad. Se debería acabar el circo de la "vida" contra el "intelecto" ("los intelectuales no saben vivir", etcétera) y desinflar a los perversos que olvidan lo que decía el escritor ruso Fiódor Dostoievski: "sumerja un buen tiempo a un Hombre en la felicidad y verá brotar a partir de cierto momento las burbujas", se entiende que del ahogado.
Naciones Unidas instituyó desde 2013, cada 20 de marzo, el Día Internacional de la Felicidad, para colmo, y hay que andar midiendo qué países son los más felices del mundo (Buthán iba a la cabeza, pero seguramente ya no es líder Costa Rica en América Latina). Así como para algunos autores la tristeza tiene un buen papel en la evolución de lo que algunos llaman "la especie", Euba sugiere que el cerebro experimenta al mismo tiempo placer y dolor. Para el científico, perseguir todo el tiempo la felicidad huyendo del sufrimiento únicamente lleva a la frustración y un sentimiento de carencia, y a la incapacidad para percibir las señales de fracaso. No es malo fracasar de vez en cuando. En fin, que es probable que este par de gozosos en la foto sean completamente falsos, o, como se dice, personalidades as if ("como si"). Es mejor experimentar la bondad de los malos sentimientos, como lo ha dicho la escritora Susana Méndez Gago (justamente en La bondad de los malos sentimientos). Y nada de "repúblicas amorosas", por favor.
Pues bien, resulta que, en todo caso y más allá de la "happycracia" de la psicología positiva, que deja en cada individuo la responsabilidad por el "éxito" o el "fracaso" (sin considerar ninguna determinación social), la ciencia ha demostrado que no, que el Hombre no está diseñado para la felicidad permanente (si acaso para algunos momentos de alegría). En efecto, una sensación permanente de felicidad "no tiene base biológica", según Rafael Euba, médico del King's College London (Reino Unido), quien explica que el ser humano "no fue diseñado para ello", ni tampoco, tal vez, para una industria de la autoayuda y la motivación que genera 11 mil millones de dólares al año. Según Euba, el Hombre está diseñado para sobrevivir y reproducirse, pero también, nótese bien, para analizar, por lo que la base biológica favorece las "capacidades analíticas" sobre la habilidad natural de experimentar felicidad. Se debería acabar el circo de la "vida" contra el "intelecto" ("los intelectuales no saben vivir", etcétera) y desinflar a los perversos que olvidan lo que decía el escritor ruso Fiódor Dostoievski: "sumerja un buen tiempo a un Hombre en la felicidad y verá brotar a partir de cierto momento las burbujas", se entiende que del ahogado.
Naciones Unidas instituyó desde 2013, cada 20 de marzo, el Día Internacional de la Felicidad, para colmo, y hay que andar midiendo qué países son los más felices del mundo (Buthán iba a la cabeza, pero seguramente ya no es líder Costa Rica en América Latina). Así como para algunos autores la tristeza tiene un buen papel en la evolución de lo que algunos llaman "la especie", Euba sugiere que el cerebro experimenta al mismo tiempo placer y dolor. Para el científico, perseguir todo el tiempo la felicidad huyendo del sufrimiento únicamente lleva a la frustración y un sentimiento de carencia, y a la incapacidad para percibir las señales de fracaso. No es malo fracasar de vez en cuando. En fin, que es probable que este par de gozosos en la foto sean completamente falsos, o, como se dice, personalidades as if ("como si"). Es mejor experimentar la bondad de los malos sentimientos, como lo ha dicho la escritora Susana Méndez Gago (justamente en La bondad de los malos sentimientos). Y nada de "repúblicas amorosas", por favor.
lunes, 19 de agosto de 2019
ARGENTINA: NO SOLTARSE
Muy bien, está claro que el presidente Mauricio Macri hundió a la Argentina en el desastre. Al mismo tiempo, todo parece indicar que la fórmula victoriosa de las primarias previas a las elecciones de octubre, Alberto y Cristina (Fernández & Fernández), no será demasiado radical en caso de llegar a la Casa Rosada. No es exactamente que vuelva el progresismo, pero ya hay quienes lo están festejando así y sumando los países de América Latina como si estuvieran jugando un extraño Monopoly de izquierda, en el cual se entrecruzan, como en la Agenda Argentina promovida por Alberto Fernández, algunos reclamos sociales con las típicas exigencias de derechos especiales por parte de la nueva izquierda. No es seguro que vuelva la misma Cristina Fernández de Kirchner (fotos) que, por lo demás, no fue tan radical tampoco.
A fin de cuentas, y pese a haber sido llamado a hacerlo desde dentro de sus propias filas, el progresismo latinoamericano no generó mayor análisis de las derrotas previas, simplemente porque el análisis interesa mucho menos que el poder. Analizar supondría plantear algún problema y, por increíble que parezca, se asimila "problema" con "conflicto" y se tapa de inmediato en nombre de la unidad, la resistencia o cualquier cosa parecida. La izquierda no piensa: al parecer, es llevada por "olas", "ciclos" y volteretas por el estilo. Se prefiere lo siguiente, aderezado con la denuncia ritual contra Macri y el Fondo Monetario Internacional (FMI): la victoria del Frente de Todos (F&F) en las recientes primarias argentinas es, para alguien como el columnista del periódico mexicano La Jornada, Angel Guerra Cabrera, a quien en pleno manoseo (se acostumbra en la izquierda) sus "amigos" llaman "Guerrita", "un hecho no sólo de gran trascendencia nacional, sino regional y mundial" (sic). Bueno, ya empezamos con la desmesura, porque la retórica lo exige. Resulta imprescindible pasar por la lisonja: "la victoria obtenida, prosigue "Guerrita"- demuestra la maestría estratégica de la ex presidenta -y claro, su altura de miras-, pues la asunción por Alberto (sic) de la candidatura presidencial, junto a su experimentado oficio político y don de gentes, arrojó magníficos frutos en lo que hace al aglutinamiento de gran parte del peronismo (...)". Nos encontramos así ante dos genios a punto de cambiar la correlación de fuerzas mundial y de provocar lo que "Guerrita" llama un "terremoto continental". Todo aderezado tal vez con alguna sabia conclusión de José el Pepe Mujica.
Aquí no ha pasado nada, es el lema que siempre ha imperado en América Latina, a la derecha como a la izquierda, salvo en contadas y nuevas excepciones. Ni siquiera importa detenerse mucho en quién es en verdad "Alberto". Importa llegar al poder. !Y no soltarse!
A fin de cuentas, y pese a haber sido llamado a hacerlo desde dentro de sus propias filas, el progresismo latinoamericano no generó mayor análisis de las derrotas previas, simplemente porque el análisis interesa mucho menos que el poder. Analizar supondría plantear algún problema y, por increíble que parezca, se asimila "problema" con "conflicto" y se tapa de inmediato en nombre de la unidad, la resistencia o cualquier cosa parecida. La izquierda no piensa: al parecer, es llevada por "olas", "ciclos" y volteretas por el estilo. Se prefiere lo siguiente, aderezado con la denuncia ritual contra Macri y el Fondo Monetario Internacional (FMI): la victoria del Frente de Todos (F&F) en las recientes primarias argentinas es, para alguien como el columnista del periódico mexicano La Jornada, Angel Guerra Cabrera, a quien en pleno manoseo (se acostumbra en la izquierda) sus "amigos" llaman "Guerrita", "un hecho no sólo de gran trascendencia nacional, sino regional y mundial" (sic). Bueno, ya empezamos con la desmesura, porque la retórica lo exige. Resulta imprescindible pasar por la lisonja: "la victoria obtenida, prosigue "Guerrita"- demuestra la maestría estratégica de la ex presidenta -y claro, su altura de miras-, pues la asunción por Alberto (sic) de la candidatura presidencial, junto a su experimentado oficio político y don de gentes, arrojó magníficos frutos en lo que hace al aglutinamiento de gran parte del peronismo (...)". Nos encontramos así ante dos genios a punto de cambiar la correlación de fuerzas mundial y de provocar lo que "Guerrita" llama un "terremoto continental". Todo aderezado tal vez con alguna sabia conclusión de José el Pepe Mujica.
Aquí no ha pasado nada, es el lema que siempre ha imperado en América Latina, a la derecha como a la izquierda, salvo en contadas y nuevas excepciones. Ni siquiera importa detenerse mucho en quién es en verdad "Alberto". Importa llegar al poder. !Y no soltarse!
viernes, 16 de agosto de 2019
LA DONNA E MOBILE
Mediante testimonios casi todos anónimos para Associated Press (salvo el de la mezzosoprano Patricia Wulf), el tenor español Plácido Domingo acaba de ser acusado de acoso sexual, con hechos que en algunos casos se remontan a más de 30 años atrás. Son, desde cierto punto de vista, los típicos casos de "memoria recuperada" a la estadounidense que entre otras cosas permiten ponerse a extorsionar, si se llega a tribunales. Domingo está actualmente en la ciudad estadounidense de Los Angeles y tuvo que doblar las manitas, diciendo que los "estándares actuales" son muy altos, aunque tenía entendido que las relaciones sexuales que sostuvo (y hasta donde lo fueron, en algunos casos) eran consensuadas.
Una de las supuestas víctimas declaró, por ejemplo, "me rendí y me acosté con él. Me quedé sin excusas", y pensó: "esta bien, supongo que esto es lo que tengo que hacer". Vaya, se acostó con el tenor "por amor al arte". Hay una todavía más simpática, porque veía a Don Plácido ni más ni menos que como a Dios. "Estaba totalmente intimidada -confesó- y sentía que decirle que no sería como decirle que no a Dios. ¿Cómo le dices que no a Dios?" Cierto, no debe ser fácil. En fin, tuvo con Don Plácido una experiencia religiosa, tal vez hasta divina.
Todo indica que el tenor tenía por momentos cierta proclividad a ponerse cachondo. En alguna ocasión puso la mano en una rodilla y en otra la tal mano llegó hasta debajo de la falda. Por cierto que Wulf no fue ni siquiera tocada, simplemente el tenor se le insinuó. Pero la donna e mobile (la mujer es voluble) (en la foto, el Dios Plácido rodeado al parecer de admiradoras "móbiles").
La cantante de ópera Ainhoa Arteta defendió al tenor y dijo que en todo caso "esas cosas se hacían antes y se siguen haciendo ahora". La soprano Pilar Jurado y Paloma San Basilio también defendieron a Plácido Domingo, alguien con reputación de hombre recto. Lucía Marín, considerada una de las mejoras directoras de orquesta españolas, llamó a tener cuidado con la definición del límite entre seducción y acoso sexual. La mezzosoprano canaria Nancy Fabiola Herrera dijo que el asunto "huele a venganza" -las pequeñas envidias sin duda hacen grandes males- y recalcó que ninguna de las relaciones "fue a la fuerza". "Dando un 'no' rotundo con amabilidad se pueden manejar estas situaciones", afirmó Herrera. Ainhoa Arteta dijo de plano que no tiene nada de malo que a un hombre le gusten las mujeres. "¿A cuántos hombres les gustan las mujeres?", se preguntó, aunque en la actualidad la respuesta tal vez no esté tan clara. "A esto se le llama antiguamente ligar", dijo Arteta. Al parecer, quienes se inspiran en el tiránico #MeToo (que se lleva poder, notoriedad y subvenciones y trata a la mujer como menor de edad) están llegando a sobrepasarse y a manosear los casos, sobre todo que los testimonios indican que Domingo no forzó a nadie.Así anda el feminismo: qual piuma al vento. En el video de hasta
abajo (da click en el botón de reproducción) podemos ver a otro cábula,
Luciano Pavarotti, poner unos ojitos muy traviesos (!en serio, vean bien a ese chato!) y tomar de forma peligrosa y cachonda la mano de una
dama, para luego pasar al "acto" . El que sigue, por favor, que estamos en Salem y sus "juicios".
Una de las supuestas víctimas declaró, por ejemplo, "me rendí y me acosté con él. Me quedé sin excusas", y pensó: "esta bien, supongo que esto es lo que tengo que hacer". Vaya, se acostó con el tenor "por amor al arte". Hay una todavía más simpática, porque veía a Don Plácido ni más ni menos que como a Dios. "Estaba totalmente intimidada -confesó- y sentía que decirle que no sería como decirle que no a Dios. ¿Cómo le dices que no a Dios?" Cierto, no debe ser fácil. En fin, tuvo con Don Plácido una experiencia religiosa, tal vez hasta divina.
Todo indica que el tenor tenía por momentos cierta proclividad a ponerse cachondo. En alguna ocasión puso la mano en una rodilla y en otra la tal mano llegó hasta debajo de la falda. Por cierto que Wulf no fue ni siquiera tocada, simplemente el tenor se le insinuó. Pero la donna e mobile (la mujer es voluble) (en la foto, el Dios Plácido rodeado al parecer de admiradoras "móbiles").
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