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jueves, 28 de mayo de 2020

MEXICO: LOS MEDIOS, UN DESCALABRO GENERALIZADO

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, no cuenta sin duda con "ideólogos" con un mínimo de inteligencia, para traducir el muy peculiar "buen juicio" del mandatario en algún "sentido común de época" y entroncar con el sentimiento de muchos mexicanos. Hasta cierto punto, algunos youtuberos, aunque rudimentarios, lo hacen mejor y con verdadero entusiasmo.
     El mundo de los medios de comunicación masiva (prensa, televisión y radio), con frecuencia opositor, parece destinado a pasarse todo un sexenio con un disco más rayado todavía que el de la "felicidad del alma" y el "bienestar". Algunas cosas ya han sido apuntadas en algunos rincones de esos medios. En primer lugar, se conducen como si hubieran ganado las elecciones y sin darse cuenta de que las perdieron y por mucho, salvo que la soberbia sea proporcional a la pérdida de "chayote": el miedo no anda en burro. Juzgan desde las grandes alturas en el estilo que no deja de recordar al del Marqués de Vargas Llosa, gran modelo e imperturbable en su altanería y en sus metidas de pata. No se puede concordar en la opinión de Alfredo Jalife-Rahme, quien no baja a Enrique Krauze de plagiario, porque no es una manera de discutir y Krauze tiene su mérito. El problema es que lo está perdiendo al buscar hacer encajar el curso de las cosas en un "modelo" (de democracia) que es puramente intelectual. Es de lejos preferible el Krauze historiador. En segundo lugar, como lo acaba de señalar un columnista de El Economista, dichos medios parecieran querer vender la fantástica creencia de que vivíamos en Suecia hasta que llegó "Lopitos" a convertirlo todo en "Mexiquito". López Obrador tiene razón: no denunciaron ninguno de los increíbles saqueos del país en las últimas décadas, pero están al acecho del menor centavo chueco en el gobierno actual o se indignan porque el presidente, que no se puede estar quieto en Palacio Nacional, le dió un beso en el cachete a una niña indígena al principio de la epidemia. En tercer lugar, se busca vender la creencia de que el mandatario mexicano está "fuera de la realidad" cada vez que no comulga plenamente con una cámara empresarial o acreditadora extranjera, que tampoco dijeron nada de la corrupción galopante en las últimas décadas. Resulta que la realidad son los negocios, pero ni siquiera bien entendidos, sino el "capitalismo de compadres" que era el imperante. En este orden de cosas, hasta alguien como el antropólogo Roger Bartra recita -y encuentra eco- que se está volviendo a los tiempos de Luis Echeverría, cuando López Obrador no ha estatizado nada. Es parte de lo mismo, hasta donde Echeverría fue el coco de los empresarios.- Muchos priístas no defienden nada de su pasado, salvo que, en lugar de Echeverría, prefieran quedarse con el autor del 2 de octubre de 1968, el señor Alfonso Corona del Rosal. No defienden ni a la buena gobernadora priísta de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano, como tampoco han defendido mayormente al ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira. Para redondear, ni el ex presidente Vicente Fox ni menos aún el ex mandatario Felipe Calderón parecen haberse dado cuenta de que ya salieron de Los Pinos.
     En los medios, pues, salvo uno (aunque La Jornada tampoco es tabla de salvación, y sí en cambio refugio de ultras), hay que soportar que se estén volviendo ilegibles a fuerza de repetir a coro que el presidente todo, absolutamente todo lo hace mal. No está a la altura de los columnistas. Como alguna vez lo viera con especial agudeza Plutarco Elías Calles, predominan la grosería maliciosa y la refinada mala fe. Grosería maliciosa, por ejemplo, la que destila alguien como "don" (sic) Guillermo Sheridan en sus tuits, que cuando no están en el culto a la personalidad de Octavio Paz parecen creerse que López Obrador es el camarada Kim Jong-un o algo así. Agarrar a Gerardo Fernández Noroña para pitorrearse de él no requiere de mayor esfuerzo, es facilón, sobre todo cuando no se tienen las agallas -a diferencia del "camarada" Fernández Noroña- para denunciar al totalmente gangsteril Genaro García Luna (lo tuvo que hacer sola durante bastante tiempo la aguerrida y auténtica periodista Anabel Hernández). Carlos Marín es otro que hostiga con su majadería: este "periodista donde los hay" debería estar amarrado por el Santo Oficio al Manual de Carreño, pero igual prefiere la grosería maliciosa, "la maña", el madruguete, el desplante de humor... De refinada mala fe pueden hablar desde Bartra hasta alguien envuelto en erudición como Jean Meyer Barth, panegirista de los cristeros (según lo llamara Fernando Benítez) que ha aprendido la regla del medio: "quedar bien" para ganarse favores, ser zalamero en el momento preciso (como lo fue en El Universal con "Nuestros valientes", algo un poco excesivo para Marín o Héctor Aguilar Camín) y "retomar sus espíritus" para en un "Narciso Rey" equivocarse de cabo a rabo sobre López Obrador. No falta el aprendiz, dizque proveniente de "la revolución con la que todos soñamos" (por unos días), que sin defender su origen priísta se suma al coro para hacer como todos los machos reconvertidos al fervor por las "chicas": mentir para convivir y siempre, siempre "quedar bien" para ganarse favores. De mercenarios como Pablo Hiriart, un caso patológico, o Jorge Fernández Menéndez, ya se ha hablado aquí. Ningún chile les embona.
     Nadie de esta fauna toma en cuenta en qué consiste el proyecto de López Obrador, el fundamental (acabar con la corrupción gubernamental): es que ta vez son "nostálgicos del pasado", si ya cobraron cierta conciencia de que sus medios no pasan por su mejor momento, y podrían no volver a tenerlo. Pero cuidado: habiendo perdido el gobierno, siguen teniendo el poder, al menos el de hacerle creer al incauto que, como todos acabamos en un puño de tierra, todos somos materia corruptible y destinada a la putrefacción (es decir, que todos somos susceptibles de "entrarle", por lo que el gobierno de López Obrador acabará, él también, en historias de cuates, compadres, amigos y socios, en el patrimonialismo galopante y en la corrupción). En serio: podría tratarse de "nostalgia del pasado". Porque de indagar algo no se trata, sino de una mezcla llamativa de soberbia con la peor ignorancia.
Tal vez todo sea vanidad de vanidades: a alguien como a José Ramón Narro Robles, un formidable corruptor, se le huele como la "fragancia" a un zorrillo. Como en el laidós griego, no tienen pudor ni escrúpulos cuando de dañar se trata.



miércoles, 27 de mayo de 2020

¿LA CIENCIA?¿CUAL CIENCIA?

A raíz de un artículo en la revista científica The Lancet, Francia decidió prohibir el tratamiento de la Covid 19 con hidroxicloroquina (que estaba reservado, en una aberración, a pacientes hospitalizados) y la muy corrupta Organización Mundial de la Salud (OMS) optó por suspender la participación de la sustancia en el ensayo clínico Solidarity. El artículo en cuestión fue hecho por autores con fuertes vínculos con la industria farmaceútica (uno de ellos olvidó declarar sus vínculos con la empresa estadounidense Gilead Sciences), cardiólogos (y no epidemiólogos o infectólogos), no a partir de la experiencia directa con enfermos sino mediante la informática (con la cual se recogieron datos de dossiers de distintos hospitales en el mundo que no fueron citados), sin la randomización (es un anglicismo) obligada por muchos ("aleatorización") y con pacientes en un estado avanzado de la enfermedad, para quienes se sabe que el fármaco cuestionado puede ser menos útil. Se observaron decesos por problemas cardíacos...entre pacientes con problemas cardíacos, a quienes justamente no se debe suministrar cloroquina o hidroxicloroquina. Ya se había presentado un problema similar en Brasil, donde un ensayo clínico terminó en la muerte de algunos pacientes en la ciudad de Manaos. Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente brasileño Jair Bolsonaro, tuiteó: "estudio clínico realizado en Manaos para descalificar la cloroquina causó 11 muertes después de que pacientes recibieran dosis muy por encima del estándar". Esta vez, con el asunto de The Lancet, unos 300 científicos brasileños se rebelaron: con Marcos Nogueira Eberlin a la cabeza, criticaron la excesiva injerencia de los medios de comunicación masiva (como Globo) en la oposición a la decisión presidencial de usar la cloroquina, mostraron que el artículo en cuestión estaba destinado ante todo a descalificar el fármaco (se usaron dosis inauditas de hasta 1,2 g, no hubo selección aleatoria, los pacientes no podían recibir hidroxicloroquina por sus condiciones cardíacas, no eran pacientes recién diagnosticados sino con por lo menos 2 días de hospitalización y entonces más de 10 días de enfermedad, etcétera...), obviando por lo demás la biterapia (hidroxicloroquina+azitromicina). Se presentó la hidroxicloroquina poco menos que como un "veneno mortal", en cuyo caso habría que prohibirlo a los pacientes con lupus o poliartritis reumatoide, que la toman por años y por lo general sin accidentes cardíacos. Los 300 científicos brasileños recordaron que la ciencia se basa en la duda, mientras que la OMS no dudó ni un solo instante en basarse en una publicación sin ningún rigor científico para tomar una decisión que involucra la vida de los pacientes. !Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general del organismo, se retrató solo!
     Lo que criticaron los científicos brasileños es el derecho que se han otorgado algunos de hablar en nombre de La Ciencia, algo que atañe tristemente también a México (basta con ver al señor Antonio Lazcano recomendado como El Experto), todo como si en la ciencia no hubiera en realidad debate, sino alguna verdad revelada. Uno se enfada de leer a las agencias noticiosas y quienes las resumen repetir lo que no saben sobre tal o cual medicamento, y amparándose en "los expertos". "Ciencia, ciencia, ciencia" repetía el antiguo ministro de salud brasileño Luis Henrique Mandetta para apoyarse en el estudio de Manaos que cometió errores pueriles, llegando a doblar dosis (de cloroquina) en pacientes graves o con comorbilidades. De acuerdo con Marcos Nogueira Eberlin, son varias las revistas científicas (incluidas algunas chinas) que presentan resultados a partir de errores garrafales. Cabe señalar que Brasil ya tuvo buenos resultados con la hidroxicloroquina en el ensayo Prevent Senior Clinic. Por cierto, ¿se sabe que a fin de cuentas el paracetamol causa más intoxicaciones que la hidroxicloroquina?
     Sucede lo mismo en las ciencias sociales. Uno se harta de quienes pretenden monopolizar lo que creen que es La Ciencia y que no se cansan de acaparar, aprovechando para convertirse en "intermediarios" entre la investigación y los medios de comunicación masiva (los "prestadores de servicios" en nombre de la expertise). Y no es la ciencia "de Trump" o "de Bolsonaro". No estaría de más recordar lo que ha dicho Richard Horton (11 de abril de 2015), quien fue redactor en jefe de The Lancet (!), en el sentido de que de que gran parte de la literatura científica, una buena mitad, podría ser simplemente falsa, entre otras cosas por conflictos de interés flagrantes (lo que fue el caso del estudio polémico contra la hidroxicloroquina) y por la manera de manipular números. Horton ha criticado en particular la tendencia casi obsesiva entre científicos de seguir tendencias de moda importantes pero dudosas. Otra médico llegó a declarar desde 2009: "ya no es posible creer en una gran parte de las publicaciones de investigación clínica, ni contar sobre el juicio de médicos experimentados o las directivas médicas de la autoridad" (Marcia Angell, antigua redactora en jefe del New England Journal of Medecine y citada por el líder francés de Los Patriotas, Florian Philippot).  ¿Qué pensar entretanto del director general de la OMS o del ministro de Salud francés, Olivier Véran, y su Alto Consejo de Salud Pública? Según el médico y senador Alain Houpert, de Los Republicanos, en Francia, es gente carente de lo que los griegos llamaban laidós, pudor y escrúpulos a la hora de hacer el mal, de dañar. El negocio, la total incapacidad para aceptar errores y el deseo de protegerse de toda responsabilidad parece que pueden más. Por lo demás, hay gente que no cree en ninguna cura y que, sin conciencia de las implicaciones, no quiere más que La Vacuna, sin oír nada más.


lunes, 25 de mayo de 2020

HISTORIAS OVALES

La actual crisis sanitaria ha puesto un poco en remojo las reivindicaciones feministas. Poco antes de que se agravara el problema de la Covid 19, el diario español El País estaba dando cuenta equivocada de un paro que afectó en México a una Facultad de la universidad pública, durante meses. El paro feminista daba a entender que las estudiantes eran víctimas de las autoridades y de los profesores, que podían aparecer como una verdadera escuela de violadores, abusando desde luego de su poder (el de asentar una calificación, el de otorgar un título, el de hacer un trámite, lo que se quiera). Las estudiantes decían: "que arda lo que tenga que arder". Las autoridades hicieron la peor demagogia, cediendo en todo. Ahora bien, de resultar ciertas las cifras de las propias autoridades, que las mujeres paristas nunca desmintieron, únicamente 11 % de las agresiones sexuales provinieron de autoridades o docentes, y el resto se dió entre alumnos, tal vez porque junto a la demagogia se les ofrece la creencia de que todo está permitido y en todos los terrenos.
      Fue por esos días que el ex presidente Bill Clinton volvió a la palestra, al ser recordado su affaire con Mónica Lewinsky.
El affaire no fue del agrado de Hillary Clinton, ni tenía por qué serlo. A la larga, tampoco resultó demasiado placentero para la ex becaria Lewinsky, quien aterrizó en #MeToo de manera rara, admitiendo que fue objeto de un "abuso de poder", pero "consentido". Bill, por su parte, confesó que era la forma de desfogarse de sus ansiedades, y pidió disculpas a todo el mundo, un verdadero teatro. En efecto, Lewinsky nunca fue la única escapada del ojo alegre, que ya como gobernador de Arkansas se distinguía por infidelidades que sus guaruras tenían que tapar. ¿Hillary únicamente se dió cuenta ya en la Casa Blanca y porque el asunto salió a la luz pública? Algunos biógrafos  de esta buena mujer sugieren algo más: "había invertido demasiado (sic) como para dejarlo ir".
¿Invertido para qué? Al parecer, no exactamente para su propia carrera, sino para sus ambiciones de poder, que a la postre se antojan más graves que los devaneos del "Gatsby" Bill. En un arranque de moralina, la agencia oficial rusa de noticias Sputnik describió al ex mandatario como la personificación del patriarcado: con Lewinsky, Bill abusó de "(...) la mujer cosa, el juguete de desfogue y a la vez de triunfo, donde el macho se siente no solo viril sino también poderoso. Es el patriarcado en su máxima expresión". ¿La sociedad estadounidense, patriarcal? No es seguro de que sea exactamente así. El ex gobernador de Arkansas volvió cual niño al redil y quien terminó sintiéndose todopoderosa fue la secretaria de Estado "Killary", quien acabó siendo una bastante aclamada candidata a la presidencia de Estados Unidos. A Bill se lo puede recordar como un chico travieso. A "Killary", en cambio, como alguien con un agudo sentido del poder, al grado de sugerirle a su marido bombardear Yugoslavia o de aprobar las invasiones de Iraq, de Libia y de Afganistán. Es una forma un poco distinta de desfogar la ansiedad, ¿no? Pero nunca se le reprochó a la señora Clinton, por ser mujer. Es más grave el blow job en el Despacho Oval. He aquí más historias de los Demócratas estadounidenses, gente que invierte en lo que hay que invertir. Seguimos en lo mismo: !ay la culebra! (da click en el botón de reproducción).



viernes, 22 de mayo de 2020

RUSIA: COVID, COVID, COVID.....

Rusia muestra algunos de los absurdos a los que ha llegado el manejo de la crisis sanitaria por la Covid 19. La enfermedad se presentó por primera vez en territorio ruso el 19 de marzo del año en curso. Hasta el 17 de mayo, Rusia tenía unos 272 mil infectados y 2 mil 537 muertos. Antes de entrar al absurdo, cabe señalar que la tasa de letalidad (muertos/contagiados) de Rusia (0,9 %) es de las más bajas del mundo, y no indica para nada una pandemia (por comparación, México tiene una tasa de letalidad que se ha ido acercando del 10 %, aunque sin ser aún "pandémica").
        Pues bien, antes de marzo, según lo hace notar en Sovross.ru el autor Valentín Katasonov, entre enero y febrero de 2020 fallecieron en Rusia unas 307 mil 254 personas, entre enfermedades, accidentes, asesinatos, suicidios, etcétera. En concreto, por enfermedad murieron poco más de 285 mil personas, casi 143 mil por mes, y ninguna por la Covid 19. Por enfermedades infecciosas y pulmonares, murieron entre enero y febrero, en pleno invierno, 15 mil 381 personas. "Siente la diferencia", dice irónicamente Katasonov. La mortalidad mensual por enfermedades es de 143 mil personas, y por Covid 19, de mil 300 personas. Así, las muertes por Covid 19 son el 0,9 % del total, lo que, como señala el articulista de Sovross.ru, no coincide para nada con el espacio de la nueva epidemia en los medios de comunicación masiva. Por neumonía, lo más cercano a la Covid 19, murieron en enero-febrero 4 mil 125 personas, y por otras enfermedades respiratorias, 6 mil 139 personas. Ya que se habla de neumonía (la novena causa de decesos en México), la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en el año 2015, por ejemplo, fue la causa de 920 mil 136 muertes de niños menores de cinco años en el mundo (hasta ahora hay 333 mil muertes por la Covid 19 en el mundo).
     La cifra de personas contagiadas en Rusia es muy alta y no faltaba el medio de comunicación masiva que estuviera listo para el próximo escándalo, pero resulta simplemente que Moscú hace muchas pruebas, aunque no todas fiables (la precisión de las pruebas que hace la empresa Vector sería de un 60 %). Se han hecho casi 7 millones de pruebas y desde el 17 de mayo la curva de contagios se ha aplanado. Dicho sea de paso, la mortalidad entre ancianos es muy baja en Rusia, menos del 20 % (edad promedio de muertos en Estados Unidos, 80 años, y en Rusia, bastante menor, aunque también prevaleciente en la tercera edad), aunque sea porque la esperanza de vida rusa es de unos 72 años. Ironías aparte, el cuidado de los adultos mayores parece ser mejor en la Federación Rusa que en países de Europa Occidental o en Estados Unidos. Si las pruebas permiten una detección temprana y el tratamiento, cabe volver sobre el hecho de que Rusia tiende a tratar con hidroxicloroquina por disposición oficial y gracias a la ayuda china.
     La pregunta que se hace Sovross.ru es por qué se detuvo la actividad en Rusia pese a lo demostrado sobre la Covid 19. Parte de la respuesta está en la obediencia a la OMS y sus predicciones, sólo que, hay que recordarlo, esta organización sugirió multiplicar las pruebas (el famoso "pruebas, pruebas y más pruebas" del director del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus), pero nunca ordenó cuarentenas, y llegó a lo sumo a sugerir "aislar, probar, tratar y rastrear" !a los enfermos! La idea de los confinamientos surgió de otra parte y está en el espíritu de las declaraciones de Bill Gates. Sovross.ru recuerda que alguna vez la OMS tuvo criterios específicos para decretar pandemias, pero que fueron cancelados. Esta vez, se estimó una letalidad del 3,4 %, pero ha resultado ser de entre 0,2 y 0,3 %, lo cual no tiene nada que ver con una pandemia.
     "Los funcionarios no están acostumbrados a hacer preguntas", concluye Sovross.ru. El doctor francés Didier Raoult (tratado con mala fe por Sputnik France), partidario del tratamiento hidroxicloroquina+azitromicina, hizo notar que los funcionarios, los médicos incluidos, probablemente ni siquiera leen: sus asesores les pasan notitas o un briefing. Tampoco parece que algunos medios de comunicación rusos razonen demasiado: la agencia oficial Sputnik Mundo criticó tranquilamente que en Brasil acaba de oficializarse el uso de la cloroquina y la hidroxicloroquina "sin evidencias científicas  y en contra de las recomendaciones" (!), siendo que Rusia usa casi lo mismo para tratar la enfermedad. ¿Sin evidencia científica y en contra de las recomendaciones se está matando a los pacientes rusos? Por su parte, el secretario de Salud mexicano, Jorge Alcocer, volvió a despertarse únicamente para alabar unas pruebas positivas de Remdesivir en 7 pacientes (!), mientras la universidad pública "alerta" contra los daños de la hidroxicloroquina. Bastó con que el presidente estadounidense Donald Trump dijera que la estaba tomando para que la mayoría de los medios de comunicación masiva alertaran sobre la "letalidad" del fármaco, en algo así como un deseo reprimido freudiano.
     Lo que sí, la heroicidad de la tecnocracia médica cambia. En México, cualquiera que caiga en un hospital puede ser llevado a la sala de la Covid 19, así haya llegado en realidad con un preinfarto o con un pie diabético ("pásele, ahorita lo atendemos", y el paciente sin la Covid 19 se arriesga a una historia delirante con "códigos morados" y otras señales logísticas para agarrar a los contagiados y hacer estadística). En Rusia, en cambio, una madre puede llevar a su hijo con una leve bronquitis o puede llegar una señora con cáncer terminal y el hospital no los tratará, niet, porque la orden victoriosa del gobierno es "salvar de la Covid 19", así estén vacías las camas y no se esté atendiendo a nadie. Los galenos esperan al enfermo con la Covid 19 y no se admite nada más. Ordenes son órdenes. Lo más llamativo es la historia de la enfermera que no aguantó el calor y prefirió atender casi en traje de baño a los pacientes con la Covid 19 (foto, abajo) en la ciudad de Tula, hacia la frontera europea. No pasó de una amonestación, ya que se trata de una buena trabajadora, e igual pudo recibir la tan de moda Orden de San Jorge.
      Todavía falta la ciencia ficción de la llegada de la "nueva normalidad", puesto que, según la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, no hay medicamento contra la Covid 19, por lo que se avecinan medidas estrambóticas en los centros de trabajo. Es la misma importación desde Estasdos Unidos que de las medidas aeroportuarias luego de los autoatentados del 11/S de 2001. !Control y más control!¿Habrá "nueva normalidad" en Rusia?

martes, 19 de mayo de 2020

DEMOCRATAS EN EU: IBAMOS A LA MOLIENDA....

No parece que vaya a ser un escándalo, o que se vaya a permitir que lo sea: es el Obamagate, que involucra al "ícono" -como se estila decir ahora- de la "globalización progresista", ni más ni menos que el ex mandatario estadounidense Barack Obama, quien a muchos les pareció "un buen tipo", y no el hipócrita consumado y advenedizo que es (los Obama multiplicaron su fortuna por 30 desde que aterrizaron en la Casa Blanca). Poco antes de salir de la Casa Blanca, Obama se aseguró, junto con el actual candidato Demócrata a la presidencia estadounidense, Joseph Robinette (sic) Biden, y con su asesora de Seguridad Nacional, Susan Rice, además del director del FBI (Buró Federal de Investigaciones, por sus siglas en in glés), James Comey, de dejar armado con el "Estado profundo" un equipo que saboteara al presidente Donald Trump. No se trata de "teorías conspirativas", sino de una profunda divergencia de intereses dentro de la clase capitalista, entre financieristas-globalistas e industrialistas-soberanistas.La mayor parte de la izquierda ha tomado partido por los primeros y coincidido en ello con los dizque "liberales" y candidatos a Letras Libres.
     Años de Russiagate (con rusos desembarcando hasta en el puerto mexicano de Veracruz, que es lo único que le faltó decir al no muy brillante Pepe Meade, candidato del oficialismo en las últimas elecciones presidenciales mexicanas) no fueron sino algo de lo que sus principales impulsores dicen ahora "no saber nada", aunque hubo que aguantarse el cuento mañana, tarde y noche por un largo tiempo. El actual Fiscal General estadounidense, William Barr (con todo, gente de George Bush padre) afirmó que las investigaciones emprendidas contra Trump desde 2016 fueron una "injusticia grave" y "sin fundamento".  El mismo Obama, el ídolo de las políticas de género y de las identidades de las minorías, se aseguró de crear algo así como una "administración paralela" que le hiciera a Trump la vida de cuadritos. El problema es que ahora hay material desclasificado que lo prueba. Incluso la empresa CrowdStrike, que acusó a Rusia de hackear los correos electrónicos y servidores del Partido Demócrata, ha declarado que no tiene prueba alguna de que así haya sido ni de los muy hipotéticos vínculos de Trump con Rusia. En realidad, nadie los tiene: fue una comedia Demócrata desde la administración y el Congreso para dejar intactos los intereses del "Estado profundo".
     Por si hubiera dudas sobre los modos de proceder de Obama, no está de más recordar que durante su administración se espió, con el aval de Eric Holter, Fiscal General, a un periodista de la cadena Fox, a los miembros del Congreso que se oponían a un acuerdo con Irán, y a la agencia periodística Associated Press. El director de Inteligencia Nacional de Obama, James Clapper, terminó mintiéndole al Congreso sobre asuntos de espionaje. El director de la Central de Inteligencia Americana (CIA), John Brennan, supervisó una agencia que espiaba al Senado. ¿Joe Biden sería el tercer mandato de Obama? Por cierto, fue el mismo Obama quien declaró que Venezuela es una "amenaza a la Seguridad Nacional de Estados Unidos", quien deportó a cantidades importantes de migrantes y quien decidió emprenderla en serio contra Rusia, al grado de estar cerca de prenderle más fuego al conflicto sirio con una gran mentira sobre armas químicas . Susan Rice estaba al parecer molesta con algún funcionario de Trump porque se las traía más con China que con Rusia. Premio Nobel de la Paz, y convencido del "excepcionalismo estadounidense", Obama es el único presidente estadounidense que transcurrió todos sus mandatos en guerra, si no en Libia, en Iraq, en Afganistán...
     De los años '90 para acá, la "globalización" ha sido en realidad un proceso de "americanización" y de "financierización" que encuentra sus raíces en el periodo de Ronald Reagan, alabado por Obama, pero con "rostro progresista", es decir, recuperando para el imperio el discurso de izquierda o lo que se le parece, a raíz de la caída de la Unión Soviética. Sigue sin quedar claro por qué presidentes como el ex de Ecuador Rafael Correa o el ex vicepresidente boliviano Alvaro García Linera fueron a meterse en la Internacional Progresista de Bernie Sanders, en la cual el intelectual estadounidense, Noam Chomsky, abierto partidario de Biden, acusó a Trump de "estar matando gente" por el mundo (!!!!!) y de "matar estadounidenses" por la Covid 19, siendo que el actual huésped de la Casa Blanca promovió una cura y se la bloquearon. Lo peor: Sanders se tragó por completo el Russiagate y otras gracejadas del "Estado profundo". !Qué gente! (amenízalos dando click en el botón de reproducción, y míralos bien, porque son prietas y tepocatas)

     

domingo, 17 de mayo de 2020

COVID 19: ¿Y SI LO QUE PARECE, ES?

Durante el gobierno de Rafael Correa, el Ecuador tuvo mejorías importantes en el sistema de salud. El gasto público en este rubro creció del 1,81 % del producto nacional bruto en 2007 a 4,21 % en 2016. Creció el número de médicos de 16 por cada 10 mil habitantes (2009) a 20,5 (2016). Las camas hospitalarias de emergencia pasaron de 473 (2006) a 2 mil 535 en 2018. Las camas hospitalarias normales pasaron de 19, 945 a 24, 359 en el mismo periodo. Desde marzo de 2019, sin embargo, ya con Lenín Moreno en la presidencia, las cosas empezaron a cambiar para mal: unos 10 mil empleados públicos perdieron su trabajo, y entre ellos entre 2 mil 500 y 3 mil 500 del sector salud, todo para "achicar el Estado" luego de que lo recetara el Fondo Monetario Internacional (FMI). Unos 300 trabajadores especializados en el control y el tratamiento de epidemias fueron considerados "sobrantes" y Moreno decidió de paso deshacerse de la asistencia de unos 400 médicos cubanos. Comenzada la epidemia del coronavirus, el mandatario ecuatoriano siguió tranquilamente "achicando el Estado" y recortando el gasto social. El gobierno ecuatoriano se comprometió a seguir cumpliendo puntualmente con sus obligaciones financieras externas, justo cuando, por la epidemia, el FMI y el Banco Mundial parecían aceptar suavizar sus exigencias. Moreno no dejó en ningún momento de perseguir a Correa: con unos dos mil juicios pendientes, se ocupó de uno, el del ex mandatario, en medio de la epidemia, para inhabilitarlo de cara a las elecciones de 2021. En eso se difundieron las imágenes de lo que estaba sucediendo en Guayaquil, "capital económica" costera del Ecuador: los cadáveres se multiplicaban en las calles y casas ante un sistema de salud desbordado y la inoperancia de la alcaldesa de la ciudad, Cynthia Viteri, del derechista Partido Social Cristiano (PSC). Con 147 muertos por millón de habitantes, el Ecuador está hoy entre los 15 países con mayor mortalidad por la Covid 19 en el mundo (lugar número 12). Correa sugirió que se hiciera cargo del país por lo menos Jaime Nebot, también del PSC y por muchísimo tiempo alcalde de Guayaquil (2000-2019).
     No ocurrió desde luego así, pero Nebot encabezó desde el 31 de marzo una organización privada, el Comité Especial para la Emergencia por Coronavirus en Guayaquil, sobre todo con aportes empresariales. En algo digno de ser mencionado y difundido, desde abril se llevaron a la ciudad del Guayas cantidades importantes de hidroxicloroquina (antipalúdico) y azitromicina (antibiótico) para enfrentar la epidemia. Al 5 de mayo, la situación era completamente otra: 22 muertos por día, contra 460 el 6 de abril, ni más ni menos que 95 % menos decesos. Los fármacos mencionados se entregaron de manera gratuita a pacientes hospitalizados y de consulta externa de los hospitales públicos  y ayudaron a que muchos casos no pasaran de graves a mortales. No está de más señalar que se educó más a la población (incluso en el uso de guantes) y se equipó mejor al personal de salud. Actualmente, la ciudad de Guayaquil, a la que está dedicada la canción al final (da click en el botón de reproducción), ya no depende del solidario saúco enviado mágicamente por los indígenas de Colta en la serranía y manda los medicamentos mencionados a Quito, la capital ecuatoriana, donde está pegando con un poco más de fuerza la epidemia. Cabe señalar que los medios de comunicación masiva, en especial los globalistas, que estuvieron prestos a filmar y fotografiar a Guayaquil en desgracia no dijeron absolutamente nada del modo en que muy rápidamente se recuperó la ciudad.
     En estas condiciones, cabe mencionar que en Brasil, contra la voluntad del presidente Jair Bolsonaro, el Ministerio de Salud se negó a oficializar el tratamiento con hidroxiclorquina, al grado que el ministro, Nelson Teich, prefirió renunciar, luego de considerar entre otras cosas que el fármaco puede provocar "efectos colaterales" (en décadas de administración de cloroquina a millones de pacientes, la Organización Mundial de la Salud no había reportado, hasta 2017, ni un solo caso de problema cardíaco). Nise Yamaguchi, oncóloga, inmunóloga y asesora de Bolsonaro, criticó el estudio en el cual murieron pacientes por el medicamento: se les dió cloroquina, en lugar de hidroxicloroquina, y en dosis demasiado elevadas.
     En la actualidad se usa la hidroxicloroquina contra la Covid 19 en Panamá (con orientación oficial por parte de la ministra de Salud, Rosario Turner, y junto con la azitromicina, tanto para la Caja del Seguro Social como para clínicas privadas) y República Dominicana (que lo recibió excepcionalmente de India). Se pueden quedar con Guayaquil quienes no quieran constatar este otro hecho: Venezuela, que usa la cloroquina y la hidroxicloroquina, junto con el ineficaz Kaletra (Lopinavir, Ritonavir), pero también el interferón Alfa 2B, tiene al día de hoy 10 fallecidos por la Covid 19.(sobre 29 millones de habitantes). Los casos de contagio siguen siendo de gente que regresa del exterior (más del 75 % de los casos). La cloroquina (difosfato) es fabricada por una empresa venezolana. Para quien prefiera a la derecha, el gobierno hondureño se ha estado asesorando con Vladimir (Zev) Zelenko, un médico de cerca de Nueva York que ha obtenido excelentes resultados con los dos fármacos mencionados (más zinc), con una reducción de la mortalidad del 99 %, aunque con la censura de los medios de comunicación masiva e incluso de entrevistas en Youtube. En las cuentas de twitter de Zev Zelenko y del médico marsellés (Francia) Didier Raoult se pueden encontrar cualquier cantidad de avales científicos al tratamiento hidroxicloroquina+azitromicina: se usa en toda el Africa occidental, Sudáfrica, Angola, Kenia, Egipto, Bárein o Turquía, por ejemplo, en este último país para todo aquél paciente que sea detectado como contagiado, de tal forma que pocos llegan a cuidados intensivos.
     En México, país que tiene un secretario de Salud fantasma (salvo para llamar a la empresa farmaceútica estadounidense Gilead Sciences), el subsecretario de Salud, el "bombón" Hugo López-Gatell, no ha pasado de decir que de la hidroxicloroquina "ya hay evidencias preliminares a nivel internacional de su posible potencial" (!), aunque la empresa farmaceútica Novartis donó cantidades del fármaco para 20 mil pacientes. Los medios de comunicación masiva casi no informan de los tratamientos (se supone !que son 14!) que reciben los enfermos y bailan al son estadounidense y globalista, sin indagar nada ni estar al tanto del resto del mundo (muy en el estilo estadounidense, también). Cabe señalar que hay países que en realidad han optado por no curar, sino por pasar del "nada, váyase a su casa" a la intubación final. Sirva la ocasión para pedir de Google o de quien corresponda que no censure sutilmente. !Por favor! Ya bastantes problemas extraños plantea la "nueva normalidad"...

jueves, 14 de mayo de 2020

RUSIA: ¿ESTE DIA LO ACERCAMOS COMO PUDIMOS?

El 9 de mayo pasado se cumplió el 75 aniversario de la victoria aliada sobre el nazi-fascismo. A estas alturas, la versión de la segunda Guerra Mundial predominante es la que enaltece a las "democracias liberales" que terminaron por intervenir para poner fin a un relajo armado por "los totalitarismos", en particular el alemán y el soviético. El preludio de la guerra habría estado marcado así por el pacto germano-soviético de 1939, entre un par de botarates a cual más sangriento, que después de repartirse Polonia no podían sino liarse a golpes entre ellos.
       En su programa de Russia Today en español, Inna Afinogenova ha recordado que la cronología no es exactamente así. En 1938, mediante el Pacto de Munich, Francia y Gran Bretaña le regalaron a Hitler los Sudetes checoslovacos, algo que Polonia, por cierto, aplaudió, para llevarse su parte. Checoslovaquia, con un régimen democrático a diferencia de la mayoría de los del Este europeo, no fue consultada. No es todo. Francia firmó tranquilamente el acuerdo Ribbentrop-Bonnet a finales de 1938 (un pacto de no agresión con la Alemania nazi), por lo tanto antes del pacto germano-soviético. Viendo cómo pintaban las cosas, Stalin propuso una triple alianza entre la Unión Soviética, Francia y Gran Bretaña para frenar a los hitlerianos. Hubo acuerdos preliminares, pero, a la hora de profundizarlos, lo que suponía ayudar militarmente a países vecinos en caso de agresión militar alemana, Francia y Gran Bretaña mandaron a las negociaciones a gente sin mayor representatividad, mientras Moscú ponía al ministro de Defensa, el mariscal Kliment Voroshílov. Por parte de las "democracias liberales", el almirante Reginald Drax y el general Aimé Douméne no estaban autorizados a tomar ninguna decisión sin la aprobación de sus respectivos gobiernos, el británico y el francés, a diferencia de Voroshílov. Las negociaciones, que habían durado de junio a agosto de 1939, se fueron a pique, y no fue sino hasta ese momento que se firmó el pacto Ribbentrop-Molotov (germano-soviético), el 23 de agosto de 1939. Lo que indica la cronología, si se remonta a 1938 (podría ir incluso hasta la anexión de Austria, el Anschluss, a principios de 1938) es que las "democracias liberales" pactaron tranquilamente con el nazismo -en la política llamada de "apaciguamiento"- y no quisieron acordar con Moscú alguna forma de ponerle límites al expansionismo nazi. Es cuando quedó constatado lo descrito que se firmó el pacto germano-soviético. En suma, las "democracias liberales", tal vez fieles al mercado, aplicaron ante Hitler la política del "dejar hacer, dejar pasar" (un laissez faire, laissez passer) que se negaron a acordarle a la Unión Soviética cuando propuso frenar entre todos al Tercer Reich.
      ¿La razón? Es aquí donde están atorados los rusos, ya que no tiene mucho que ver con considerar a los eslavos una raza inferior. Los croatas son eslavos y fueron fieles aliados de la Alemania nacional-socialista durante toda la guerra. Lo mismo sucedió con los bosnio-musulmanes, también eslavos, con eslovacos, ucranianos (en particular del oeste) y con más de un búlgaro (Bulgaria se alió con Alemania de 1941 a 1944, aún estando muy hermanada como eslava con los rusos). El problema está en que los alemanes del Tercer Reich veían muy mal el "bolchevismo" soviético (como parte de algún supuesto "complot judío", según aparece en Mi lucha). y resulta que Francia y Gran Bretaña...pues también veían con pésimos ojos al "bolchevismo", por lo que, para qué ocultarlo, preferían a Hitler, más si ofrecía "hacer el trabajo" contra "los rojos". El argumento racial no se sostiene demasiado: como las "democracias liberales", Hitler quería un mundo "libre de rojos", razón por la cual, atención, al momento de la invasión de la Unión Soviética, más que en toda la población, los nazis hicieron hincapié en la cacería de responsables comunistas (miembros del partido), y luego ya ni se diga en los partisanos, esperando esclavizar al resto o mandarlo más allá de los Urales. Ante la complacencia de las "democracias liberales", la Alemania nazi se lanzó al asalto de un sistema social, no de la "eterna esencia rusa" ni del dragón de San Jorge. No importa: los rusos siguen recordando su gran hazaña sin acordarse de qué los motivó a realizarla. "Con la razón no se puede comprender a Rusia", lanzaba en el siglo XIX el poeta Fiodor Tiutchev, a lo que otro ruso famoso le contestó que si para entenderla había que recurrir entonces al trasero . De hecho, a los dos años de 1953, fecha de la muerte de Stalin, ya se estaba perdonando a 55 mil soldados del ejército colaboracionista ruso-nazi de Andrei Vlasov, y a éste se lo intentó rehabilitar en 2001. No falta tampoco la ex procuradora de Crimea, Natalia Poklonskaya, que porta como foto del "regimiento inmortal" (los caídos en la guerra) al zar Nicolás II (?). Ideológicamente, es lo más parecido a una ensalada rusa, para no hablar de traseros. Y la canción inmortal siguiente ("Día de la Victoria"), típica del festejo de la victoria, es del muy brezhneviano año de 1975 (da click en el botón de reproducción para escucharla):

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...