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martes, 30 de mayo de 2023

CALLEJONES ANDINOS

 Tres países andinos (Ecuador, Perú y Bolivia) pueden dar una impresión de inestabilidad política, pero ésta tiene lugar sobre todo en el Perú.

     En el Ecuador, con la salvedad del actual presidente Guillermo Lasso, los tres anteriores (dos mandatos de Rafael Correa y uno de Lenín Moreno) pudieron terminar sus mandatos. Correa gobernó prácticamente una década (2007-2017), pero no quiso reelegirse indefinidamente ni hacer arreglos constitucionales para tal fin. Lenín Moreno pudo cumplir su periodo -siendo en gran medida el derechista Lasso quien gobernaba tras bambalinas- pese a haber traicionado por completo a la Revolución Ciudadana de Correa, de la que provenía. A Lasso se le complicó por la intención de la Asamblea ecuatoriana de hacerle un juicio político. El presidente saliente (aunque se reservó el derecho a presentarse en las próximas elecciones), más allá de su decisión de "muerte cruzada" (disolver la Asamblea y gobernar por decreto hasta las próximas elecciones) demostró, como ha sucedido en varios otros países latinoamericanos (Guatemala, Honduras, El Salvador, Perú, Paraguay, Colombia, México) que la derecha no puede resistir la tentación de ligarse de uno u otro modo con el crimen organizado. Lasso iba a ser destituido, si prosperaba el juicio en su contra, por peculado, pero le apareció además una posible financiación de su campaña por el narcotráfico. El cuñado del mandatario ecuatoriano, Danilo Carrera, apareció vinculado con la mafia albanesa (a cargo de Dritan Gjika), que influyó en la designación de cargos públicos. El que mediaba, Ruben Chérres, fue asesinado. Gjika se instaló por más de una década en Guayaquil, la principal ciudad económica del Ecuador, para hacer negocios (con banano, pescado, etcétera) relacionados con una importadora de Albania relacionada con el narcotráfico. Los cargos públicos incluidos eran, por ejemplo, de servicio de Aduanas, para permitir el paso de drogas y armas., y otros para lavar de dinero. Podrá haber sorpresa por una mafia albanesa, pero no está de más recordar que en la Riviera Maya mexicana han estado operando, con todo y balaceras, mafias rumana (Florian Tudor) y vietnamita (en Xcaret), para que no se haga menos la capacidad latina de internacionalización. El problema de la corrupción y la falta de estado de Derecho no es de "bla bla", sino que crea "porosidades" que vuelven insegura la situación de poblaciones que creen poder ahorrarse el problema haciéndose de la vista gorda (¿cuántos capitalinos en México no se fueron a Guadalajara o a Cancún para ahorrarse la inseguridad?).

      Bolivia no tuvo inestabilidad en todos los años que gobernó Evo Morales (2006-2019), de izquierda, y no la ha tenido con Luis Arce, también de la izquierda de Morales, aunque hay una fuerte disputa entre ambos sobre el modo de gobernar y hacer alianzas. Si Morales cometió el error de querer forzar su reelección con un arreglo constitucional, no hizo fraude, sino que la derecha le dió un golpe sin poder asegurar gobernabilidad alguna y con métodos que le costaron finalmente la cárcel a la presidente provisional Jeanine Añez.

     El problema con Perú es que no hay izquierda en el gobierno, aunque cuando la hubo no imperó la inestabilidad: sin comulgar con algo así como el club de amigos de Fidel y Chávez, Ollanta Humala completó su periodo (2011-2016). Luego empezó la feria, siendo destituidos Pedro Pablo Kuzcynski, Martín Vizcarra y el izquierdista Pedro Castillo. A reserva de que se le está fabricando todo lo que se pueda, Castillo cometió un error al querer disolver el Congreso, para lo que no estaba facultado. Al mismo tiempo, el Congreso se apoya en la Constitución fujimorista que permite sacar a un presidente por "incapacidad moral", fórmula de lo más ambigua (Castillo difícilmente iba a ser sacado). Hasta 2020, el fujimorismo, de derecha, dominaba el Congreso, pero luego éste se fragmentó, pero los fujimoristas encontraron las alianzas necesarias para hacerle imposible gobernar a Castillo, por lo demás inexperimentado. El Congreso se ha negado ahora a convocar a nuevas elecciones, pese incluso a la petición de la presidente Dina Boluarte. La izquierda peruana considera que es necesaria una Asamblea Constituyente, pero la bloquea la derecha en el Congreso, que tiene en contra al 90 % de la población, es el más desprestigiado de América Latina y con muchísimos casos de corrupción. Aún así, ha tumbado a dos y logró que Castillo se diera un balazo en el pie. A diferencia de Ecuador y Bolivia, que no tienen antecedentes parecidos, Perú carga con toda la inercia heredada del fujimorismo, al mismo tiempo conservador y corrupto (la hija de Alberto Fujimori, Keiko Fujimori, fue la contendiente de Castillo en las últimas elecciones presidenciales y casi empató con el ganador), suficiente para dedicarse a "impedir", así sea al precio de que se caigan un presidente tras otro. Así que para Julcán (da click en el botón de reproducción).



domingo, 28 de mayo de 2023

EL MELATE

 Gracias a los medios técnicos disponibles, hoy se hacen con frecuencia muchas proyecciones a futuro, a partir de estados presentes. Es así que está de moda agarrarse de China, pese a que diversos autores han sugerido que en este país asiático no hay socialismo. Los chinos no lo presumen.

     Ciertamente, China se convirtió en "taller del mundo" y, luego de la Gran Recesión de 2008, en locomotora de la economía internacional. China tiene una presencia comercial y de inversiones importante en el mundo, en particular en Asia, Africa y Sudamérica. Lo que es tabú es de qué trata el sistema socioeconómico chino, más allá de que haya tenido éxito en liquidar la pobreza extrema.

     Hay indicios de que trata, como en tantos lugares, de alegrar a una clase media que ha ascendido por sus vínculos con el partido. Pocos son los que, como Myléne Gaulard o el extinto analista mexicano Alejandro Nadal, que destaca por su criterio propio, han alertado contra los riesgos de lo que estuvo haciendo China en medio del éxito. Ahora lo ha hecho el analista estadounidense William Engdahl.

     Hasta los Juegos Olímpicos de 2008 en China, parece que los chinos sabían controlarse. Desde hace cerca de dos décadas, sin embargo, no supieron escapar a la tentación especulativa. Actualmente, entre el 25 % y el 30 % de la riqueza china está en el sector inmobiliario, en inversiones en casas, departamentos, oficinas, etcétera. Muchos chinos se pusieron a comprar en el sector inmobiliario en auge, hasta dos o más departamentos, no para habitarlos, sino para "el futuro", mientras que la tierra, en manos del partido comunista, era arrendada a empresas constructoras, que a su vez pedían prestado para edificar. Nada que no recuerde auges inmobiliarios de otros lugares, por si se quiere preguntar en algunas alcaldías de la Ciudad de México, en Benito Juárez por ejemplo. Las municipalidades chinas empezaron a depender en serio del arriendo de tierras y proyectos de infraestructura: muy listos para entrar en la opulencia. Más de un chino pedía prestado para el departamento completo, no para el enganche, algo inédito. Nadal se había metido en Google Earth y notado la cantidad de espacios en China de edificios de apartamentos vacíos. Se estaba creando una "burbuja" aprovechando precios altos y el hecho de que un bien de este tipo llega a parecer seguro. La gracia es que no caigan los precios de lo comprado. Sin embargo, desde septiembre de 2021 los precios cayeron en dos tercios en las propiedades de las 70 mayores ciudades chinas. De qué inquietar a gobiernos locales dependientes hasta en cerca del 40 % de ingresos del sector inmobiliario. Fue en grande, sin que quede claro qué tiene que ver con el socialismo la especulación inmobiliaria desenfrenada, o, para agregarle, la proliferación de multimillonarios o de millones de migrantes de origen rural buscando empleos de una ciudad a otra. En la construcción, por ejemplo.

     Para inicios de 2023, China ya se había llevado un susto con las dificultades del mayor conglomerado inmobiliario, Evergrande, y llevaba 16 meses al hilo de caída en los precios del sector, A China le cayó encima otro problema: el surgimiento del nearshoring, que empezó a provocar que varias transnacionales (tipo Samsung, Sony, etcétera) buscaran producir "más cerca del mercado", por ejemplo en México, sin que los dos grandes candidatos mexicanos a la presidencia, Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard, muy preocupados en hacer negocios, se fijaran en que los salarios chinos aumentaron bastante. La salida de transnacionales hizo aumentar en China el desempleo, hasta un 20 % en jóvenes, con todo y títulos universitarios. Entre un quinto y un cuarto del sector inmobiliario del país asiático quedó destinado a pura especulación. No queda claro quien puede comprar si aumenta el desempleo. De paso, más de un banco está en dificultades, y no está claro cómo financiar el presupuesto de municipalidades que le apostaron a la especulación, más allá de toda demanda real.

     China quedó con 65 millones de apartamentos vacíos, de qué alojar a toda Francia. y buenas deudas, por lo que el país optó por ocultar cifras. No se puede adelantar demasiado, pero ante la crisis económica internacional, siempre incierta, ya no es tan seguro que China pueda volver a ser la gran locomotora si tiene que reorientarse a evitar problemas de deudas serios. Tampoco es seguro que pueda recuperar los préstamos del proyecto OBOR (One Belt, One Road o "la Franja y la Ruta"). Gaulard había advertido que China, como gran economía capitalista, estaba metida en un problema de sobreacumulación. Se puede dejar en que el país asiático no es ajeno al capitalismo y éste tiene leyes, así los pronóstico muy deportivos de hoy las ignoren en sus "quinielas". Todo vacío.




viernes, 26 de mayo de 2023

UN CASO DE EXPERTÍS

 Actualmente, no es raro que los medios de comunicación masiva presenten una noticia (de la que no hay que olvidar que ya está "fabricada", es decir, que ya ha seleccionado de entre los cables noticiosos una manera de armar la presentación) acompañada de la voz de algún experto. Se sacan en ocasiones expertos de los lugares más extravagantes, pero también se trata de una selección, con frecuencia nada inocente: se escoge (o se busca por recomendación) la "expertís" (!!) de la que no vaya a salir algún criterio propio que estropee la "línea", porque la hay. Existe en la medida en que dichos medios responden a grandes intereses económicos, incluso transnacionalizados. El problema se da de una manera un poco distinta en medios independientes, que los hay: no siempre logran la distancia adecuada de los medios dominantes.

     No importa mucho el medio, pero hace poco dos expertos escribieron una noticia/comentario augurando la próxima desdolarización del mundo (como parte de una "regionalización" y marcha hacia la multipolaridad), el paso del centro de gravitación económica "de Occidente a Oriente", el declive del Norte global frente al Sur global y, además, el fulgurante ascenso de China. Es cierto, puesto que lo demuestran con datos certeros los autores: hacia finales de los años '70 (1977), curiosamente cuando algunos ya hablaban de declive estadounidense, el 85 % de las reservas de divisas en el mundo estaba en dólares. Hoy no es "más que" 58 %, lo que ciertamente expresa un declive, pero relativo, porque el porcentaje no está mal.

     Acto seguido, y pese a que sin duda entre varios países ya no se usa el dólar en las transacciones, vienen dos cifras de la "expertís" que desmienten lo que la "expertís" dice: hay un 20 % en euros, por lo que casi el 80 % corresponde a Occidente y no es posible corroborar, al menos no en este terreno, el tan mentado paso "de Occidente a Oriente". Tampoco el gran ascenso de China: el renminbi no pasa del 3%, y la noticia no dice nada del yen japonés (el yen japonés y la libra esterlina británica son más usadas que la moneda china). El artículo se llama "el fin de la supremacía del dólar": tal vez el título haga escándalo, pero cerca del 60 % en las reservas internacionales de divisas, si no es abrumador, sí sigue siendo de la mayor importancia y lejos del fin. Por lo que hace al "creciente músculo de la proyección internacional de China", necesita ir un poco más al gimnasio: tres por ciento no hace algo musculoso comparado con cerca del 60 % estadounidense, y ni siquiera con el 20 % del euro. Tampoco hay regionalización, salvo parcial en parte de América Latina (sin incluir Sudamérica) y la Unión Europea; no es el caso de Asia-Pacífico, y no se ha consolidado en Eurasia, salvo parcialmente (Unión Económica Euroasiática, encabezada por Rusia). Que Rusia y China se la lleven en yuanes, que Rusia exija rublos y que comercie en otras monedas con algunos africanos, o que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ande buscando "desdolarizarse" con Argentina y prometa una "moneda única latinoamericana" no cambia las cifras mencionadas. 

     Son décadas de esta manera de proceder. Alguien se saca un "modelo" de alguna parte y se tiene que aplicar, no importa que la realidad esté diciendo que casi el 90 % de las reservas internacionales de divisas (incluyendo el yen y la libra) estén en manos del Norte, no del Sur ni de China, y por más que en Africa se le metan monedas de cacao al negocio, si se quiere. Eso sí, Estados Unidos no aprecia demasiado a quienes se cambian al euro (ya más de uno ha sido bombardeado) y, además de asegurarse que la Unión Europea no pueda disponer del acceso a los vastos recursos rusos, busca que este mismo bloque no sea un competidor, sino comparsa (para lo que el conflicto de Ucrania ha servido bastante). Tal vez no sea necesario ser un experto para tener idea de que Estados Unidos, a grandes rasgos, no piensa lo siguiente: "miren, ya me cansé, estoy senil (Biden lo está) y me voy a casa, porque estoy demasiado agotado para hacer beneficio por doquier". Ningún automatismo conduce a la regionalización ni a la multipolaridad, y los "modelos para aplicar" suelen fallar. Por lo pronto, es entendible que se hable de "narrativa" o de "relato", puesto que ficciones no faltan, ni expertos para hacer digerir cualquier cosa. Es que como digo una cosa digo otra.



miércoles, 24 de mayo de 2023

"ÉSO" NO SE HACE

 Cuba, Nicaragua y Venezuela son para muchos los "patitos feos" de América Latina, criticados por igual por los "demócratas liberales" que por el "centro-izquierda" y presidentes como el chileno Gabriel Boric. En el límite, hay quienes piensan que se trata  de "dictaduras", palabra que se utiliza para hacer ganancia y quedar bien en la clientela, pero que no guarda mayor relación con la realidad, puesto que no hay estados de excepción en ninguno de los tres países, ni están bajo control militar. Hablar de "dictaduras" en estos tres casos es burlarse de las víctimas de verdaderas dictaduras militares, como las del Cono Sur en los años '70 y un poco más allá.

        No se hace así más que seguir el dictado estadounidense con tres países que se atrevieron a oponérsele. No se trata demasiado de socialismo, al menos no en Venezuela, que ya abandonó el "socialismo del siglo XXI". Los tres países, con un fuerte ingrediente nacional-popular, son bastante diferentes entre sí: Cuba no tiene burguesía o empresariado, como se le quiera llamar, y es un tema delicado con la cercanía de Estados Unidos; Nicaragua tiene burguesía antioligárquica, lo que no es del agrado de familias de origen decimonónico como los Chamorro, y Venezuela tiene su "boliburguesía". 

     En Cuba no se habla mucho de socialismo, pese a la voluntad mayoritaria. En Nicaragua, la co-presidente Rosario Murillo se la pasa recitando la Biblia, y Hugo Chávez en Venezuela era un merolico con una ensalada ideológica en la cabeza. Venezuela es lo más cercano al populismo. En resumidas cuentas, lo que más de uno considera es que meterse con Estados Unidos es algo que "no se hace", de mal gusto. No es de pésimo gusto que Estados Unidos se meta en los países de América Latina. El discurso lo hace la "buena sociedad" y lo sigue en buena medida la izquierda.

     En Cuba no hay corrupción arriba, aunque sí algunos privilegios, y hay corrupción a otros niveles, en el pueblo incluído. En Nicaragua no hay corrupción galopante. Venezuela es otra cosa: en medio de una situación económica difícil, se lucra al amparo del Estado, como acaba de ser denunciado a propósito de la industria petrolera (PDVSA). A diferencia de Cuba y Nicaragua, en Venezuela, país con tradición rentista, por contraste con los otros dos (Cuba tiene sobre todo la costumbre "burdelera" de parasitar al extranjero y no trabajar demasiado), está a la vista, incluso espacialmente, que la "boliburguesía" ("burguesía “ bolivariana) se la pasa muy bien, o incluso de lujo, haciendo toda clase de trampas con las sanciones económicas para enriquecerse, mientras gran parte de la población se la pasa mal y tiene que salir del país. En Cuba ha pasado algo similar con una parte de la población, que se ha ido a Estados Unidos por oleadas, desde 1959 y el Mariel a principios de los '80 hasta otras más recientes; la isla vive ya en gran parte de remesas (a lo que se suma el turismo). 

   Nicaragua es ajena a este fenómeno y tiene un aparato productivo más diversificado, además de una buena economía social (en cooperativas, por ejemplo). Si Cuba es socialismo de Estado, en condiciones de subdesarrollo, Nicaragua no lo es tanto, e incluye también inversión extranjera. A fin de cuentas, el sandinismo nunca prometió otra cosa que economía mixta, que es lo que hay. El problema con Cuba no es una necesaria apertura al sector privado: es la falta de diversificación, como en Venezuela Saudita, como se la ha llamado, y la costumbre que recrean las remesas y el turismo de agarrarse del extranjero y de mirar poco hacia adentro. En términos culturales, los tres países son una desgracia, aunque Nicaragua se diferencía un poco más en el fomento a distintas actividades artísticas, cuando la señora Murillo no está con la retahíla de Rubén Darío. En Cuba se come mal, pero hay una obesidad discursiva con José Martí y Fidel Castro; es, en verdad, mucho más que sobrepeso. Venezuela, por su parte, estuvo derrochando su fortuna petrolera entre otras cosas con el Premio Libertador para un pensamiento latinoamericano por lo general dudoso, incluyendo al muy amoroso Enrique Dussel. Si se atiende a los portales oficiales, Nicaragua hace más y parlotea menos. Cuba no piensa y Venezuela, de "cambio" mucho más reciente, es un extravío ideológico llamativo. 

   Lo que sí, nada autoriza a Estados Unidos a entrometerse, aunque más de un cubano espera la apertura y Venezuela no es para nada radical. Diferencias y problemas no faltan, pero no es tan sencillo equiparar a los tres "patitos feos", salvo por el hecho, ya señalado, de que "están en pecado" por no plegarse a los designios estadounidenses.

     De la trama recientemente destapada por el presidente venezolano Nicolás Maduro, no tan popular, no queda claro si es un esfuerzo de limpieza o parte de disputas por la renta entre facciones "boliburguesas". Venezuela se está enrumbando por lo demás a otro problema: la creciente dependencia de hogares venezolanos de remesas desde el exterior, aunque nada más cerca de la mitad de los emigrantes las envíe. 

   Cuba y Nicaragua son el producto de dos importantes revoluciones, pero Venezuela no, pese a lo que se quiera hacer de Chávez. Dicho sea de paso, Nicaragua nunca tuvo partido comunista fuerte. Cuba hace anticomunismo (pese, hay que insistir, a la voluntad de la mayoría de la población), y Venezuela reprime al partido comunista local. Para llaneros (da click en el botón de reproducción).

PD: recientemente, el secretario general del Episcopado mexicano. Ramón Castro Castro, llamó a los feligreses a orar para que México no enfrente un panorama dictatorial como el de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Ni quien se inmutara, ni en el gobierno, ni tampoco entre los "demócratas liberales": en México, donde en realidad no hay estado de Derecho, está prohibida la intervención de la Iglesia en política, pero nada más en el obeso papel de raquítica ejecución.



 

domingo, 21 de mayo de 2023

PUES A VIVIR SABROSO

 El escritor y ensayista colombiano William Ospina dijo en su momento del mandatario electo de su país, Gustavo Petro, que era "político". Esta dicho en un sentido peyorativo. La actriz Margarita Rosa de Francisco, la de "Café con aroma de mujer", dice que Petro no podrá hacer gran cosa, pero que es "poesía pura". Petro optó, no está mal, por construir capitalismo en Colombia, pero parece que no toma muy en cuenta que, si este capitalismo no es endógeno, no hará en buena medida más que reproducir las taras del subdesarrollo, y, para empezar, tal parece que las tiene el mismo Petro.

      No queda muy clara la idea que tienen de los Demócratas estadounidenses ciertos líderes latinoamericanos, que parecen pensar sobre todo en Franklin D. Roosevelt (es un referente para el mexicano Andrés Manuel López Obrador) o en John F. Kennedy, que marcó a toda una generación. El cambio ocurrido entre los Demócratas de los años '90 para acá no parece perceptible.

     En estas circunstancias, Petro fue a entrevistarse recientemente con el presidente estadounidense Joseph Biden, a quien le pidió, ni más ni menos, que encabece -lideree, es más- una nueva Alianza para el Progreso de las Américas. Petro no es el único que va a Washington, capital estadounidense, a hacer este tipo de ofertas que algún izquierdista tildaría de entreguistas. López Obrador ya ha pedido que Estados Unidos encabece algo así como una "Unión Europea" para las Américas, idea que parece venir del canciller Marcelo Ebrard. Estados Unidos ha dejado de ser mal visto en la región, en parte del progresismo, con pocas excepciones, como la del líder boliviano Evo Morales, o el igualmente popular ex presidente peruano Pedro Castillo, quien no pudo dejar de constatar el papel de "la embajada" en la trampa para hacerlo caer. De vez en cuando, el en algún grado popular López Obrador también marca el alto a la prepotencia estadounidense y sus "moditos". Pero los que en el progresismo callan, o salen con propuestas como las mencionadas, no escasean. De paso, Petro fue a abrirle la Amazonía colombiana a los intereses estadounidenses.

     Lo que no parece notar esta actitud "puertorriqueñizadora" es que NI los Estados Unidos quieren: tienen su propio juego. La Alianza del Progreso fue concebida para contener la influencia de la Revolución Cubana, por lo que no queda clara qué imagen tiene Petro de ella, salvo que sea la que quisieron de fachada dar los estadounidenses: promover el desarrollo y ampliar la clase media. Biden no hizo más que contestarle a Petro con un mar de vaguedades, entre otras cosas porque no hay ninguna influencia revolucionaria que contener.

     No sería más que una ocurrencia desafortunada si Francia Márquez, la mujer negra que oficia de vicepresidente y que propone, además de "vivir sabroso", el "ubuntu" africano, no se hubiera ido de gira por Africa a cuenta de la Open Society del magnate George Soros. A ru regreso, Márquez tuiteó: "gracias a Open Society por su apoyo financiero y logístico a nuestra visita de alto nivel a Sudáfrica, Kenia y Etiopía.  Reconocemos el aporte  al fortalecimiento de lasd democracias en América Latina y el Caribe  y el papel de las comunidades étnicas frente a la crisis climática".  Al parecer, Márquez no tiene idea del "papel" que juega Soros en distintas latitudes, pero además no queda claro si la "crisis climática" está escogiendo en particular a lo que la vicepresidente de Colombia llama "comunidades étnicas", todo parece que indicar que con la cabeza en inglés. En conjunto con Petro y su pasión por las energías renovables, parece que "capitalismo" es apenas ponerse en sintonía con Estados Unidos y el gran capital transnacional, lo que no les ha faltado a otros, desde el presidente chileno Gabriel Boric hasta el argentino Alberto Fernández, ambos con una popularidad por los suelos.

     En fin: lo de Petro y el "vivir sabroso" de Márquez tal vez sea, en efecto, "poesía pura", sin el menor entendimiento (no es algo que se pida de los poetas, ni de los llamadas "hijos de poetas"). (Da click en el botón de reproducción).


 .

jueves, 18 de mayo de 2023

MÁS CABRÓN QUE BONITO

 Quiso decir exactamente lo que se le puede criticar. La universidad pública en México, como organismo descentralizado del Estado que es (lo establece la ley), corre el riesgo, propio de este tipo de instituciones y de su carácter jurídico y presupuestario, de convertirse en un feudo, el de un grupo de poder. No se trata de un problema de "hegemonía ideológica", sino de control de dinero subordinado a fines políticos (para cooptación, como ocurrió durante ocho años con el rector anterior), por no decir que clientelares -en el fondo, sin mayor sentido de Estado. En el área de ciencias sociales, la universidad pública tiende a tener orientaciones predominantes, aunque nieguen ser "ideológicas". En términos de legislación, la universidad pública dejó por lo menos desde los años '90 de ser útil a la sociedad, según lo demostraron estudios muy precisos sobre los temas de investigación en ciencias sociales y Humanidades. Hoy es caja de resonancia de intereses particulares enquistados, que tienen la manera de imponer sus temas y de hacerlos pasar por prioritarios. No son muy diferentes de los que escoge el consejo de ciencia, porque hay todo un espacio de convergencia en el "extremo centro" bajo influencia estadounidense y de organismos internacionales, entre "demócratas liberales" universitarios y centro-izquierda, aunque se disputen posiciones de liderazgo. No queda claro por qué un consejo de ciencia del Estado no respondería en líneas generales a orientaciones estatales. Este consejo también es, por ley, un organismo público descentralizado del Estado. Otra cosa es que, en la confusión entre Estado y gobierno, sea otro feudo. Lo fue en presidencias pasadas, de tal modo que la directriz fue privilegiar todo lo que fuera de negocios. Que ahora corra el riesgo de cambiar de dueño, pero sin dejar de ser feudo, no es tema "ideológico", sino de hábitos clientelares.

     Desafortunadamente, esos hábitos se mezclan con ánimos de "celebridad", desatando ambiciones al grado de perder el recato y llegar a la obscenidad, al parecer aconsejada por especialistas de imagen y mercadotecnia, a quienes no les incomoda privatizar lo público. Si no fuera así, las siguientes cosas no deberían ser consideradas del menor interés: que la jefe de gobierno de la Ciudad de México sea mujer; que tenga el orgullo de haberse convertido en abuela; que le anuncie a Martha Debayle que se va a casar, con Jesús (es el nombre del galán), a quien reencontró por Facebook; que fue su novio hace más de 30 años; que la mamá de la jefe de gobierno tiene más de 25 mil citas y es campeona de Scopus y Elsevier, y que la precandidata se dió unas vueltas por la ciudad con el Escorpión Dorado, que sabe muy bien que ahora se gana audiencia permitiéndose la vulgaridad, como forma de histrionismo. Está claro que es campaña y hacerse visible, pero las reglas las están poniendo los medios de comunicación, los mismos que hacen público la privado y de esta misma manera privado lo público, lo que es tanto como imponer lo privado a costa de lo público. Para ser francos, nada de lo mostrado interesa en lo más mínimo al Estado, o a la nación. Lo que cuenta es el programa, pero en el caso aludido no aparece por ningún lado, salvo para decir que habrá "continuidad con sello propio", dicho con tal aderezo que no es más que demagogia. En esto converge con quienes maniobran en nombre del "anti-injerencismo" para hacer de un espacio público, la universidad, un coto de poder privado, particular, eso sí con demagogia. El espacio público no es el lugar donde cada quien se asoma a "mostrarnosla", como no es el de la maniobra politiquera para crear un espantajo y agitarlo de tal modo que, en nombre de la "autonomía", un grupo disponga para sí y sus intereses -a través del manejo del dinero- de algo público, antes de que no queden más que diferencias de facciones.



miércoles, 17 de mayo de 2023

PRECAUCIÓN: HOMBRES TRABAJANDO

 En la mayoría de los países de América Latina hay un uso torcido de la ley, al grado que es difícil hablar de estado de Derecho.

     El presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, de derecha, acaba de disolver la Asamblea, para una "muerte cruzada", por la cual tiene que haber una próxima convocatoria a elecciones para completar el periodo 2021-2025. Las interpretaciones van y vienen. De acuerdo con los partidarios del ex presidente Rafael Correa, la medida de Lasso es inconstitucional, porque sólo se puede disolver el poder legislativo en caso de "grave conmoción social interna", lo que no sería el caso. En cambio, para Lasso, pareciera que tal "conmoción" sí existe, puesto que el mandatario, que cree que se trata de un "intento de desestabilización de la democracia", estaba a punto ser enfrentar un juicio político. Se lo ahorró, está dispuesto a seguir con decretos antipopulares y está tan a la baja que su tiempo parece haber terminado (cuenta con entre 10 y 20 % de aprobación, según las fuentes). Lo que despunta en el horizonte es el regreso del correísmo.

      Poco se ha mencionado, pero el ex presidente Lenín Moreno tiene encima el riesgo de prisión preventiva, por asuntos de corrupción, de la misma manera en que Lasso se encontró acusado de malversación de fondos. Por lo visto, la derecha no puede gobernar correctamente en América Latina. Es al grado que el Ecuador, actualmente uno de los países más violentos de América Latina, podría acabar, al ritmo que lleva, entre los más violentos del mundo, entre otras cosas por disputas entre dos cárteles mexicanos, uno de los cuales es ahora perseguido, en la sempiterna historia de las preferencias dictadas desde Estados Unidos (en este caso, por el cártel de Sinaloa, para amarga protesta del Cártel Jalisco Nueva Generación).

     Fuerzas armadas y policía se pronunciaron, lo que podían haber evitado, aunque lo hicieron de manera chusca, considerando constitucionales tanto el juicio político como la "muerte cruzada" decidida por Lasso. Para tener una idea, aquí sí cierta, la fiscal general del Estado, Diana Salazar (mujer y negra) tuvo el gusto de plagiar su tesis de grado. Las cosas se hacen ahora al estilo estadounidense: con fraudes y eternos pleitos legales contra ilegalidades reales o supuestas.

     En más de un país de América Latina, como acaba de mostrarlo el bastante feliz encuentro entre el presidente colombiano, Gustavo Petro, y el estadounidense, Joseph Biden, o como lo mostró la intentona de destronar al partido Colorado en Paraguay, Estados Unidos apuesta por fuerzas de centro-izquierda, por motivos políticos, para apaciguar el descontento con remiendos, pero también económicos, para asegurarse de clientes e inversiones, lo que Biden logró con las energías renovables en Colombia, puesto que Petro es "verde". Lo que no queda claro es la capacidad de la derecha no para gobernar, lo que no hace, sino para sacar ventaja u obtener beneficio de las pifias de la izquierda, como en Chile.

     Es en el contexto descrito, y en medio de las interminables barrabasadas de algunas organizaciones indígenas, que no queda claro lo que, de darse, representaría la vuelta del correísmo al Ecuador, si es que, por los problemas en la sierra y en la Amazonía, se decanta por el "centro": es algo que se está traduciendo por el voto conservador y a la derecha de una parte del electorado, que no es muy adepta a los desmanes "libertarios" de "demócratas liberales" y centro-izquierdistas, que ya pueden ubicarse en el "extremo centro". Hace rato que las votaciones en el Ecuador no muestran ninguna "avalancha" pro-Correa, salvo en la costa. Así que cabe prestar atención a la manera en que Lasso, la izquierda no correísta (que ya tiene algunos bastiones), los social-cristianos y los indígenas de Pachakutik se estarán moviendo próximamente. de un ecuatoriano famoso (da click en el botón de reproducción).


AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...