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viernes, 30 de agosto de 2024

EL TIEMPO ES ORO

 El teléfono móvil es como cualquier instrumento técnico, incluyendo la Internet, para la que no se educa, porque educar es "conducir" (e-ducere), y hoy puede parecer "autoritario". ¿Quién y con qué derecho puede pretender "conducir" a otro?

       El teléfono fijo, algo en desuso, no siempre era bien utilizado, pero era doméstico, o si estaba en la calle, cabe notar que con la idea de reserva para hablar, en mayor o menor grado, con cabina, ni se diga en los países con inviernos difíciles. Así, en el espacio público que era la calle, los teléfonos fijos estaban hechos de tal modo que no fueran motivo para enterarse de vida, santo y seña de cada uno, si bien había bromas, por ejemplo sobre la manera de parlotear de un albañil ('qué? no pus ¿por qué? Nooo, qué. O bueno, ¿qué?, o ¿de qué o qué?, y así durante largo tiempo). También había horas para llamar.

      Algo cambió, es posible recordarlo, con el beeper, bastante típico de gente de negocios que a cualquier hora puede que le propongan uno o que le aparezca un cliente. Es el "estilo de vida" del ejecutivo de empresa, que debe estar localizable en cualquier momento para "la transacción" o alguna oferta. Después de todo, hasta hoy los bancos no respetan horarios y llaman casi en cualquier momento si alguien tiene "un excelente historial crediticio por lo que se hizo acreedor a una promoción que dura solamente este mes y que...". Ni se diga en caso de un mínimo atraso de pago: el teléfono suena a cada rato, así se trate de una mínima cantidad, o se molesta a un familiar también en cualquier momento, porque es ya plan de "cacería". El que tenía su pequeño beeper debía interrumpir lo que estuviera haciendo -aunque hubiera ganado en algo de libertad- si mandaban mensaje el jefe o la secretaria. ¿Era el problema del pequeño aparatito? No: lo era del negocio que, como lo indica la palabra, debe estar 24/24, porque es neg-otium, ni el menor tiempo de "ocio" o libre, sino la necesidad de "rendir" a toda hora. Si acaso, alguna educación debiera consistir en mostrar que el celular tiene un uso distinto según quien lo tenga. Pero ya no era exactamente así desde la época del teléfono fijo.

        Hay países como Ucrania o Rusia en los cuales el celular es casi manía nacional. En todo caso, no sólo se han difundido las comodidades del instrumento, sino que con ellas, el problema es que se ha propagado cierta conducta como si cualquiera fuera hombre de negocios, disponiendo y estando disponible a cualquier hora. La calle es ahora un mundo de ejecutivos de empresa cualquiera sea su condición, porque el celular es bastante igualitario y, bueno o malo, todo el mundo tiene uno. Se puede caminar por la calle y oír de repente cómo alguien detrás de uno vocifera "Lisette, ¿vas a pasar a la escuela por los niños sí o no?". Resulta incómodo voltear y ver que en un espacio público no queda claro ni siquiera si uno es Lisette y debe pasar por sabrá Dios qué chiquillos. Igual en lugares de venta: el que en el súper va pegado al "cel" y avienta el carrito porque ni siquiera se fija por dónde va. La mujer que arriesga un accidente en el tránsito porque, claro, "ahí va hablando esa señora por su cel" y se distrae. El que cruza la calle (esto es verídico) hablando por su "cel", gritando "va voy para arriba" y casi se le hace realidad cuando le pega un coche que apenas alcanzó a frenar al dar la vuelta: el chavo no se percató de nada porque, en resumidas cuentas, el uso de "negocios" del teléfono móvil hace perder el sentido del espacio, y más del público, hasta donde es compartido. Se deshacen todas las reglas. Y entonces se va estrechando el espacio público y la idea misma de lo que implica cooperar para convivir. Que coopere tu madre: estoy recibiendo una llamada de...y con el "cel" siempre es urgente.

      El espacio privado, doméstico, también cambia. Hay chiquillos y chiquillas de México que ya no van del cuarto o recámara a la cocina para ver si ya está lista la cena, sino que se lo preguntan a mamá por WhatsApp. Hay parejas o familias que exhiben su aburrimiento e incapacidad para estar solos pegándose del celular en vez de interesarse mínimamente por el otro. La cena está lista y cada uno sigue imperturbable con su "cel" como si estuviera pendiente del curso de las acciones en la Bolsa de Tokio cuando cerró la de México y la de Nueva York. Es una manera -de tantas hoy- de hacer sentir que se es importante y que, como el señor ejecutivo o gerente, se lo es porque se está realmente muy muy ocupado. Es conocido que en México se mira el "cel" para fingir que no se está solo. Sí claro: uno tiene "un millón de amigos" y en cualquier momento uno de ellos puede querer "cantar más fuerte". Hasta pasar al "cel" fetiche con "apps" para todo. Igual, es útil: avisar que se está retrasado, que se tuvo un contratiempo, concertar una cita, un comentario rápido, lo que se quiera: no es el instrumento en sí, es el que se cree "hombre de negocios" y, como diría la canción, luego "todo lo quiere con socios". Con este uso, la propagación del "cel" sin educación -tampoco es la especialidad del hombre de negocios- da en algo entre "un mundo maravilloso" (se supone que para la comunicación) y lo que por momentos se parece bastante, en la calle o en casa, a un asilo de alienados. (da click en el botón de reproducción).



martes, 27 de agosto de 2024

PASEO DE LA REFORMA

 Ken, en realidad Kenneth Lee Salazar, difícilmente puede decir que se siente "méxico-americano", porque es hijo de estadounidenses de ascendencia española, que se reivindican como tales -para diferenciarse de los mexicanos- en algunos estados de la Unión Americana. Contra lo que dicen algunos medios, Kenneth Lee usa sombrero de ranch, sin excluir corbatín "vaquero", pero no es una texana, mucho menos en el sentido en que se entiende en México, por la forma. O Kenneth Lee es algo provinciano, de Denver, Colorado, nada raro para un estadounidense, o está en algún show. Es más probable que, como típico estadounidense, sea a la vez muy provinciano y con creencias de sabrá Dios qué "superioridad", por ser de Estados Unidos. Es Kenneth Lee, no Pancho Pistolas. Kenneth Lee, gente de Barack Obama, se pasó todo el sexenio mexicano que termina invitándose a la política mexicana, siendo que está prohibido por la ley. No es todo, porque Kenneth Lee tiene el típico trastorno de personalidad de la época, que pasa por un proceso psíquico llamado "denegación": se le pueden poner delante pruebas y argumentos válidos para que corrija o reflexione; dirá "sí ya sé, pero sin embargo", es decir que parecerá que entendió, pero seguirá como si nada y sin la menor idea de límite, a conveniencia propia. A pesar de que se le dijo diplomáticamente a Salazar que dejara de entrometerse en asuntos internos de México, el tal Kenneth Lee hizo una oda a la soberanía nacional y enseguida se metió todavía más en lo que no es su asunto. El mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, pidió respeto. Kenneth Lee dijo "siempre trabajamos con el máximo respeto a la soberanía de México," , para seguirle de inmediato sobre "la identificación de acontecimientos que limitarían innecesariamente nuestra capacidad para alcanzar objetivos juntos". Otra cosa típica del trastorno mencionado: mete a ambos no nada más tratándose de un asunto que no le incumbe, sino para ver si le resuelven el de él. Se le acababa de decir que no es de "juntos", sino que hay un límite que separa, por lo que Salazar encontró el "modo" de volverse a "volar la barda"; "la embajada" agregó que le "preocupa mucho que la elección popular de jueces no aborde la corrupción judicial ni fortalezca el Poder Judicial del Gobierno de México". O sea: "sí, ya sé lo de la soberanía, pero sin embargo....", y vuelta a lo mismo. La palabra del otro sólo sirve para tomar de ella ("si, ya sé...") lo necesario para "darle la vuelta" ("pero sin embargo..") sin tomarla en cuenta. Esto implica que Estados Unidos ha dejado de ver en México un límite, aparte de que Salazar tiene un trastorno de personalidad de perversión narcisista (el tipo de persona que se resume en "con todo respeto, te voy a faltar al respeto"). La perversión está en el "modo": sacarle "la vuelta" con denegación de lo dicho por el otro, y ni se diga lo que de narcisista puede tener verse en la imagen de un país que se cree superior o con algo que le da "el derecho y la libertad" de imponer y dominar. Es lo que no hay que soltar.

       No es sencillo, desde el punto de vista lógico, entender el rechazo a una "elección popular de jueces" en cierta medida mal entendida, puesto que nadie ha hablado de cuestionar la relación con Estados Unidos, mucho menos en materia de "libre" comercio e inversión extranjera. Por el contrario, tanto López Obrador como la presidente electa, Claudia Sheinbaum, no han parado de vanagloriarse de la capacidad de México para atraer "inversiones históricas". López Obrador no cuestionó el TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá), y nada más buscó que no se afectara directamente la soberanía energética mexicana, petrolera en particular, además de parar el fracking (que tanto le gusta a Kenneth Lee), las concesiones mineras y la injerencia en el litio. No hubo mayor escándalo: ¿por qué entonces ahora sí, más allá de chantajear en la transición para, como se dice coloquialmente, "meterle un calambre" a Sheinbaum, como ya se le hizo para precipitarla -como sucedió- a ratificar al secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez?  

      El aparato judicial se ha convertido, junto a los medios de comunicación masiva, en un instrumento muy socorrido para obstaculizar a los gobiernos "progresistas" de América Latina. Esto suele suponer la corrupción en grande de dichos aparatos, que no incomoda a Estados Unidos, que antes no había dicho nada sobre los problemas muy graves de la Justicia mexicana y sus irregularidades, por decir lo menos. ¿Por qué nunca dijo nada Estados Unidos?¿Qué sentido tiene hablar de una "independencia judicial" que no existe, puesto que en México la justicia se rige por el dinero y los tráficos de favores e influencias? Es en parte con lo que Estados Unidos ha aprendido a hacer: se ha servido de la corrupción para el negocio propio, haciendo igual que más de un mexicano. La idea tal vez sea seguir así: en distintos países, la "Justicia" se ha utilizado para "criminalizar" a oponentes a los intereses dominantes, incluso tibios, desde Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina hasta Ollanta Humala en el Perú o Rafael Correa en el Ecuador. Estados Unidos se ha entrometido en asuntos de Justicia en Panamá y en Honduras, además de buscar tutelar indirectamente el aparato judicial en Guatemala, El Salvador y Honduras, a través de "comisiones" internacionales (en Guatemala y El Salvador no funcionó). ¿Acaso estas supervisiones terminaron con el "Pacto de corruptos" guatemalteco o con el completo relajo que había en la Justicia salvadoreña, que organizaba tables en los tribunales en vez de perseguir a los pandilleros?¿Ha habido algún interés por hacer justicia en el caso haitiano del asesinato del presidente Jovenel Moise, quien quería denunciar contubernios de políticos locales con el narcotráfico? ¿O es que Estados Unidos no sabe nada de estos contubernios? Ningún interés en parar: en la mayoría de los casos, con beneplácito de Estados Unidos, se ha permitido o incluso alentado la corrupción del aparato judicial para fines políticos y para chantajear reiteradamente. El Poder Judicial mexicano, salvo excepciones, ya ha demostrado que es capaz de rebasar sus funciones, politizarse y entrometerse en lo que no debe, por ejemplo en funciones del Legislativo. ¿Estados Unidos ha dicho algo? No, nada. Tampoco sobre la ineficacia de la Fiscalía General de la República. ¿El asunto es por la "elección popular de los jueces", o por el temor a que el Poder Judicial deje de someterse a redes de tráficos de influencias y favores, limitando así la capacidad del poder económico para influir en las decisiones judiciales?¿Para qué dar una imagen distorsionada de lo que significa esta elección, como si mañana se pudiera candidatear cualquiera, o un "Chapito"? La reforma incluye requisitos académicos para ser elegible que difícilmente puede tener un narco, salvo que la próxima sea de narcos con muy buen promedio y práctica profesional de abogacía. O se trata de hacer creer que la elección popular consiste en meter de jueces a pepenadores, cargadores de La Merced, empleados de limpia de la Cdmx y vendedores ambulantes. Se puede estar de acuerdo o no con el sistema de elección, pero no se trata de insinuar lo que no es. Es tan carente de lógica lo dicho por Kenneth Lee que sale a alertar contra la infiltración del narco en el aparato Judicial. ¿Qué en la actualidad no se acostumbra a soltar a delincuentes, y por qué no dice nada Estados Unidos? Es decir, Salazar dice que puede ocurrir lo que ya ha ocurrido sin que Estados Unidos diga ni pío. Tan es falto de sentido que poco falta para que Kenneth Lee diga que la reforma va a corromper al Poder Judicial. ¿Por cierto, no prohíbe acaso la reforma en curso financiar pública o privadamente a los candidatos?

       Una fabricación le impidió a Lula presentarse anteriormente como candidato a la presidencia de Brasil: en dicho invento, es sabido que hubo injerencia de personal del Departamento de Justicia estadounidense y del FBI (Oficina Federal de Investigación, por sus siglas en inglés). Los casos de Odebrecht fueron montados con el mismo Departamento -entre otros, contra Humala y en el Ecuador contra Jorge Glas-, hasta que la misma gente de la empresa reconoció que fabricaba cosas. Tal vez Salazar pueda decir un poco más de lo que le "soplan" desde Estados Unidos a la periodista mexicana Anabel Hernández para tratar de armarle un "caso" a López Obrador, a partir de apariencias legales como las usadas en el asunto de Odebrecht: "testigos protegidos" que, hecho el daño, reconocen que se inventaron lo dicho, o algunos francamente desacreditados.

      En varios países de América Latina, la "justicia" está bajo influencia o asesoría directa de Estados Unidos. Eso ha implicado que el aparato judicial sea aún más torcido. Si en México se hiciera valer la ley, Kenneth Lee Salazar hace rato que estaría de vuelta en Denver o en algún southwestern roots ranch de por el rumbo. El menor resquicio ya no se diga de soberanía, sino de independencia, incomoda a más de uno, porque desde 1994 no falta quien quiera "la enchilada completa". Ah, eso sí, cada vez mejor: Stevie Wonder o su equivalente les da la bienvenida...a México (da click en el botón de reproducción).



                                                                                                                                                         

domingo, 25 de agosto de 2024

CHALE: TODOS TACUBOS

 Parte de la influencia lumpen se ha hecho notar en México en el vocabulario usado por "clases" medias e incluso gente acomodada. Esto se debe al nulo interés actual de la clase dominante en dirigir, por ende en educar, menos cuando tiende a creer que son máquinas las que se encargarán de todo: a veces, en vez de empleo doméstico, ya todo es máquina "inteligente" con la que se habla para dar órdenes, como una aspiradora o la luz que se prende al oír una voz. Es parte de la descualificación creciente de la mano de obra.

      Más allá de lo que en vez de "padre" o "a toda madre" está "chido", y del supuesto encanto o estatus de la referencia reiterada a la flatulencia, hay algo más, y que no es precisamente el "arte de amar" de Erich Fromm, sino la creencia en el sexo oral como parte de la humillación, al igual que la sodomía. Así, se plantea todo un problema capitalino shakespeariano: ¿mamar o no mamar? Alguien fuerte físicamente, la clase de individuo que pasa un bien tiempo en el gym y que luce sus pectorales y bíceps, no es, pongamos por caso, "campeón", palabra más bien reservada a los perros: es alguien que está "bien mamado" o "muy mamado", por lo que, como lo mostraba una antigua película mexicana, Bala mordida, la superioridad es de quien "se hace mamar", y lo chocante, lo del "mamón". Lo que prolifera ahora es hablar de "mamadas", como algo a rechazar ("puras mamadas", "esas son mamadas"), o como invitación a no pasarse: "no mames".. Este vocabulario, aderezado con referencias a flatulencias, puede invadir la conversación en un grado en el que cabe preguntarse qué es lo que hay, en lugar de la famosa "materia gris", en una mente con este tipo de fijaciones. El chilango (habitante de la Ciudad de México) siempre ha sido algo vulgar, a diferencia del provinciano, y por cierto que no hay novedad en el albur, por ejemplo, que ha dado gente famosa en el "barrio bravo"" de Tepito. Lo nuevo es lo lumpen, propio de chavo banda, incorporado como marca de estatus. Muchos pueblos utilizan groserías e insultos, dentro de ciertos límites, pero sin caer en la reiteración del vocabulario lumpen, y por lo demás, muy reducido. Si algo resulta molesto, es una especie de regodeo en estas dos o tres expresiones y en ir escuchando por la radio "La corneta", de tal modo y con tal volumen que muestra lo que algunos han estudiado para otro país, el Ecuador: un buen grado de "genitalidad", se entiende que como patología. Es la nueva modalidad de provocación, indiferencia y ostentación: si antes era el manejo de la pistola, motivo de más de una burla hacia algún "azul" o "tamarindo" (policía), que no parecía distinguir entre sus "armas", ahora resulta que es una manera de "sacarse la corneta" a voz en cuello, en público y con regodeo, lo que más de un taxista, por ejemplo, considera que además debe estar "mostrando" al pasajero, todo en medio de una moda de "respeto" y "tolerancia" (¿y si el pasajero es mujer?). No es ya tiempo de volver a cuando las "faltas a la moral" podían ser incluso pretexto para el abuso de algún "mordelón" (policía); sin embargo, tampoco está dicho que deba renunciarse a un mínimo pudor, o que renunciar a éste sea una marca de alguna superioridad por "darse el chance". ¿De qué y hasta dónde hay que dar chance? En los términos de "la banda" que ha pasado a parte de la "clase" media: "¿es neta?". Porque suena, para decirlo también en este registro corporal, "muy culero".

        Puede dejarse de lado la moral, porque no es el problema de fondo. Tampoco se trata de que haya gobierno sobre pedos y mamadas de nadie. Así como "nadie manda en corazón ajeno", tal vez pueda decirse que "nadie manda en pedos ajenos" o en "mamadas ajenas" Desde hace bastante tiempo, no faltan psicólogos y psicoanalistas para alertar contra algún "superyó" coercitivo o represivo, cuando es época de derechos y libertades: en particular, de "deschongarse", soltarse el pelo, las agujetas de zapatos viejos, de desinhibirse y desacomplejarse, para dar rienda suelta al deseo. Tampoco falta quien, al que señale alguna regla, le diga "juzgón", en plena trampa: decirle a alguien "juzgón" es juzgarlo "juzgón", como decirle a alguien "criticón" es criticarlo. Puede que haya quien quiera licencia para seguir su deseo sin que se le diga nada, mucho menos objetando. El problema está en saber no si se quiere vivir con o sin "reglas sociales", sino si se quiere o no vivir en un Estado o, para decirlo de manera menos rimbombante, con espacio público, en el que todos los que lo integran sean formalmente iguales, con lo que ésto implica: que "lo personal no es político", contra lo dicho por Carol Hanisch, o, para expresarlo de otra manera, que los espacios público y privado tienen una mínima separación, para asegurar la existencia de una sociedad como tal.. Ya ha habido ocasión de sugerir que es algo que se está extinguiendo, porque lo privado se vuelve público y se privatiza lo público. En este sentido, los derechos y libertades son los de ir ocupando un espacio de todos con "pedos" y "mamadas" muy personales, como si fueran de interés público, al grado de gritonear; la otra es, como en "La corneta", estar "al aire" -es decir, ante un público- exhibiendo opiniones personalísimas (y a fin de cuentas, privadas) sobre asuntos que antes eran considerados "íntimos", mientras que ahora hay que estar al tanto de cómo "lo" hacen en casa tal y cual. ¿Es de interés público saber cómo cogen o defecan Eduardo Videgaray y José Ramón Sancristóbal, y entonces cualquiera que lo desee "lo" puede exhibir, o es que hay que tolerarlo porque tienen no una corneta, sino un micrófono, y en su patología se creen que es un poder?¿El chófer de taxi está dando un servicio por el que es pagado, o está "sacando lana" sin importarle que le reviente el oído al pasajero, con banda sinaloense o con las "revelaciones" de "La Corneta", si acaso además con las bocinas del coche en la parte trasera, en otra muestra de patología, porque cree en el derecho y la libertad de hacer su deseo sin tomar en cuenta en lo más mínimo que no ha sido pagado para "ello"?¿Creen los habitantes de ciertas colonias que sus perros tienen prioridad sobre los peatones, sin considerarlos en lo más mínimo, porque los perros son "muy de ellos" y hay que imponerlos por cuestión de estatus?¿Creen algunos que en un restaurante el de la mesa vecina tiene algún motivo para oír una conversación casi a gritos de medio hípsters sobre "pedos" que afortunadamente, por la frecuencia en que se repiten por minuto, no salen más que de la boca, al menos en el momento? No es nada más el aspecto lumpen. Es también la conversión del espacio público en reality show en el que hay plenos derechos y libertades de exhibir lo que tanto ocupa a los universitarios: cuerpos y emociones (y ni siquiera afectos que ni gestualmente se dan). En vez de policías de tránsito, puede contratarse a émulos de Cristina (Saralegui). La cosa es "no reprimirse", sino "soltarse": si eres feo, gordo o anoréxica, !muéstralo y gózalo!

       Sea de manera abierta o en algún rinconcito, lo anterior supone darse licencia para imponer -pasando límites-, creerse que por algún motivo hay quien "se las puede" (por ser joven, mujer o por estar con un micrófono) y quien tiene que dar su consentimiento. Es la regla de Grey que no aguantó ni la misma Grey en sus "50 sombras": el sadomasoquismo ya no es considerado una patología en el DSM (Manual de diagnóstico de trastornos mentales), lo que, para decirlo de otro modo, implica que se toleran las conductas sádicas y se promueve el consentimiento masoquista (lo "BDSM", muy sencillo de encontrar en la red, para "jugar" con los roles de dominación y sumisión). Como en realidad tampoco se trata de un tema sexual, es cosa de naturalizar que haya quienes, al creer que "se las pueden" o que tienen licencia -derecho y libertad- para ello, dominen, al grado de rayar en buscar aniquilar la integridad del otro, y quienes deban dar su consentimiento, aunque sea porque no tienen de otra (¿me bajo del taxi?¿me salgo del restaurante?¿me cambio de acera?¿me callo mi opinión?). Es parte de lo que han logrado los libertarios: hacer pasar la dominación y la sumisión por asuntos de "libertad y derecho", como si hubiera libertad y derecho de dominar (ah, pero el que no consienta, puede irse "libremente", por lo que está siendo tratado como un explotado, libre de cambiar de patrón: cambia de taxi, de restaurante, de acera o de interlocutor "si no te gusta"). No es difícil de notar cómo quienes, como parte de un grupo político, hablan de "conversación pública" y en vez de "conversar", se pasan el tiempo golpeando, sin que se sepa sobre la base de qué supuesto "atributo": una pluma, un micrófono, una cámara.... Dicha "conversación"" no es ni siquiera palique, chacoteo, cotorreo, sino circo romano: creyendo tener "la audiencia", lanzar a quien se deje a los leones. Todo en medio de un creciente deterioro de lo que fue hecho para sacar al ser humano de su animalidad: educación, civismo, etcétera, y no que no haya que decir ni una grosería o ni un insulto, pero sí evitarse de tres a cinco menciones de "pedos" en un minuto, porque es, como se dice coloquialmente, necesario a veces "limpiarse la boca con jabón". Y como el lenguaje es expresión de la conciencia...Entonces no está clara la crítica -si no es una trampa- del psicólogo al "deber ser" ridiculizado como must -urbación (del inglés "debe", must): pareciera que uno que otro tiene en mente que la norma -!el deber ser!- dicta que tener estatus es darse licencia para no salir del habla de lépero y ostentarla. (da click en el botón de reproducción).



viernes, 23 de agosto de 2024

PURITITAS COINCIDENCIAS

 Cualquiera en México sabe que la justicia se da poco y tiende a prevalecer la impunidad. No es raro que se considere que la balanza de la justicia se incline ante quien puede comprársela: más de un abogado encuentra de lo más natural "soltar lana" (dar dinero)para conseguir una resolución favorable. Tampoco escasean abogados con el reflejo de que lo primero que hay que hacer ante la "Justicia" es alguna "maña" para colocarse en situación ventajosa, y contraria a la imparcialidad. El hoy ex magistrado Arturo Zaldívar no logró enderezar el aparato judicial. En las cárceles mexicanas abunda la gente inocente, sin defensa y sin sentencia; fuera de la cárcel abundan las prácticas contrarias a la ley, y tampoco es secreta cierta proclividad a soltar a delincuentes. Como muchas otras cosas, la Justicia es cuestión de "relaciones" -como lo probó Hernán Gómez Bruera en Traición en Palacio, a propósito del intocado Julio Scherer Ibarra, hijo de Julio Scherer García-, de clientelas personales e incluso de nepotismo, en perjuicio de quienes no tienen recursos para sobornar. El aparato de Justicia está amafiado y así lo ha mostrado de manera contundente otro periodista, J.J. Lemus, en El cártel judicial. Por lo demás, parte de ese aparato tiene privilegios exorbitantes. En las condiciones descritas, es totalmente entendible que el Poder Judicial deba reformarse, salvo que se tenga el cinismo de decir que funciona y que es "independiente" (¿del dinero?). Otra cosa es la discrepancia sobre el modo de proceder: Zaldívar, como se ha dicho, no consiguió demasiado, y no es seguro que sea un Poder para ser "votado", porque la justicia no se vota. El problema -que según Gómez Bruera incluye a Zaldívar- está en el traslape de funciones institucionales del Estado, que debieran ser válidas e iguales para todos, y las razones de dependencias y preferencias personales al margen del mérito de quien quiera que se trate. El aparato judicial no es el único que tiene este problema: bastaría con indagar por qué, por ejemplo, se traslapan los intereses de una universidad pública con los de un grupo político que hace y deshace de acuerdo con incondicionalidades personales, si es necesario haciéndolas pasar por encima del interés institucional, al grado de supeditarlo al extranjero para asegurar al mismo tiempo los privilegios del "grupo" que hace de intermediario, y al que no le importa que la universidad no logre cumplir con sus funciones sustantivas. Traslape, pues, de lo que debiera ser interés general, en términos de igualdad para todos los ciudadanos, en el Estado, e intereses particulares, muy personales, siempre a la caza de situaciones de ventaja y de privilegios como negación de dicha igualdad. O dicho de otra manera: la justicia es ciega, o bien se descubre la facultad de ver quién le paga mejor, quién se maneja con recomendaciones, quién es familiar de quién y amigo de quién, para hacer distingos que encima se hacen pasar por naturales y de gran ""calidez". Eso sí, pobre del que no tenga "palancas". Así se maneja también parte del sistema de salud, además de lo dicho sobre parte del educativo. No tiene ningún caso perorar sobre "pesos y contrapesos" e "independencia del Poder Judicial" si es sabido de todos que, aunque hay excepciones, se vende al mejor postor y es en realidad ciego a la impartición de Justicia. No es ciega; es o se hace tuerta.

     Es completamente falso que Estados Unidos tenga alguna preocupación por el Poder Judicial mexicano, porque aprovecha su corrupción, y es al grado que existen empresas transnacionales con "partidas para corrupción". Hay una parte de supuesto escándalo hecha para no mostrar los motivos de lo dicho o lo hecho. El aparato de Justicia ecuatoriano, por ejemplo, está completamente podrido, pero no es Estados Unidos quien vaya a gritarlo o empeñarse en sancionar por ejemplo asaltos a sedes diplomáticas. Según el portal de Rebelión, el fujimorismo -político y no exento de vínculos con el crimen organizado- controla el Poder Judicial del Perú, que opera como gobierno pero no como Estado, por lo que no es "parejo":  el Tribunal Constitucional y la Defensoría del Pueblo responden a intereses de grupo que acechan al Ministerio Público y la Junta Nacional de Justicia, sin que Estados Unidos ni nadie diga nada. En Brasil, el Legislativo se dedica a entorpecer sistemáticamente al Ejecutivo, porque, a la hora del presupuesto, los legisladores ven por la "tajada" que pueden llevarse para corrupción a nivel local y no por ningún Estado-nación de nada. Tampoco hay problema. El ánimo de Estados Unidos es paralizar y seguir haciendo negocio. El de los medios de comunicación es ponerse al sensacionalismo para nada: ¿ya se sabe qué pasó realmente con Ismael El Mayo Zambada o se cree que va a "soltar la sopa", como se dice coloquialmente en México, y tal vez contra la llamada "Cuarta Transformación"? Qué interesante. Igual de sensacionalista que la alharaca sobre la invitación del gobierno de México al presidente ruso Vladimir Putin, con una horda de gente de "expertís" preguntándose si habrá que capturarlo o no y no si va a llegar a México a exponerse. Chantajear con que "cante" Zambada, o chantajear con que si viene Putin. Estarse todo el tiempo a presión para obtener algo.

        Es en estas circunstancias, y al margen del rumbo que tome en México la reforma del Poder Judicial, que ésta no es lo que importa, salvo como pretexto para chantajear a la presidente electa Claudia Sheinbaum, a muy poco tiempo de que termine su mandato Andrés Manuel López Obrador. Para el caso, se da la fabricación de otra supuesta relación de causa a efecto, cuando no es el propósito de la reforma planteada: que va a afectar la inversión extranjera y el libre comercio, incluyendo el TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá). No hay la menor lógica: ¿entonces el aparato judicial mexicano no funciona porque no afecta a la inversión extranjera ni al libre comercio? ¿Israel Vallarta está en la cárcel por la inversión extranjera y el libre comercio, que hacen que en el estado de Durango se coloque en juzgados a decenas de familiares? El embajador estadounidense Ken Salazar tiene la suerte del laxismo del aparato judicial mexicano y del Ejecutivo, por lo que dicta "la 33" (el artículo 33 de la Constitución mexicana: "los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país"). Otra cosa es que, sin que se sepa bien a bien qué camino va a tomar, esta reforma sea criticada de antemano por parte de la alta finanza, tipo Citibanamex, Fitch o Morgan Stanley. Debe ser consigna, porque a Salazar -cuyo apellido no es de origen latino, sino hispano southwestern roots- se le ocurrió decir que la Reforma Judicial, además de favorecer a políticos y narcos, "amenaza la histórica relación comercial construida entre México y Estados Unidos".  Salazar es muy de la época, porque agrega que respeta la soberanía nacional mexicana (sí: el estilo de hoy es "con todo respeto, te voy a partir la madre"). No hay absolutamente nadie en México que haya establecido alguna relación entre la reforma y el libre comercio o la inversión extranjera. Y ni siquiera porque desde 1994 se hagan con el libre comercio cosas que van contra la legislación mexicana.

    Al ser electa, Sheinbaum tuvo que correr a nombrar al titular de Hacienda y a "tranquilizar a los mercados" mediante las mil y un reuniones con gente de negocios. Ahora, Estados Unidos, sin importar las incoherencias, sale con otra cosa y otra más para chantajear de tal modo que Sheinbaum no haga mucho caso de López Obrador, se "orille a la orilla" y se atenga a lo que "se tiene que", no vaya a ser que se fuguen capitales, se devalúe la moneda o se frene la inversión extranjera por una reforma judicial. Al rato por una supuesta "sobrerrepresentación", por la institución electoral o por cualquier otra coartada, con tal de "crear un topón" y "cerrársele" al menor intento por distanciarse del "modelo" instaurado desde los '80.  Es al mismo tiempo "correr al centro"" para que haya convergencia en la subordinación a Estados Unidos y dividir para reinar. Con lo que sea. Es harina de otro costal cómo se elijan los jueces y qué se pueda hacer para que haya en México menos injusticia e impunidad. Por cierto, tampoco es que ahora vayan a ser magistrados "el Tuercas", "el Patotas", "el Charlie" y "el Muñeco". Ken, la alta finanza y unos cuantos más se invitaron solos: es el problema de ponerse al open house con todo el país. Encima de llegar de gorrones, hablan como si estuvieran "en estado inconveniente" y "se pasan" con los asistentes, que, como Ricardo Monreal, en vez de hacerla de sacaborrachos les manifiesta él también "todo su respeto, aunque no haya que hacerles caso" ("con todo respeto, me vales madre"). Ahora no se sabe si la gente es "respetuosamente grosera" o "groseramente respetuosa". Have a nice day. De los contadísimos países en los que se elije directamente a los jueces, uno es...Estados Unidos. (da click en el botón de reproducción)



martes, 20 de agosto de 2024

MÁS ARTIFICIAL, MENOS INTELIGENTE

 A diferencia del pasado, hoy no se hace mayor proyección de algún "futuro luminoso" o de alguna "utopía", aunque esta palabra significa "en ninguna parte". Lo que se ha creado como expectativa es a lo sumo lo dicho por la Agenda 2030 de Naciones Unidas -destinada a lograr el "desarrollo sostenible"- y por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés). Gran parte de dicha Agenda no se cumplirá, aunque el capitalismo tiene capacidad de reducir la pobreza extrema (la indigencia o miseria) y conseguir ser "sostenible", en el sentido de evitar derrumbes o colapsos como los que llegaron a anticiparse con la Gran Depresión de los años '30. Uno de los asuntos controvertidos tiene que ver con el cambio climático: no que no exista, sino que hay diferencias sobre las causas. De los objetivos (son 17) de la Agenda 2030 es probable que pueda avanzarse en materia de pobreza extrema (no de pobreza), de mayor igualdad para la mujer (en lo que se entiende o malentiende por "empoderamiento"), y de medio ambiente: el capitalismo no forzosamente liquidará por doquier el entorno ambiental, aunque sea porque la ecología, como parte de la pobreza extrema y del feminismo, se han convertido en negocio, para ampliar "nichos de mercado". Menos pobreza extrema es en parte algo más de consumo, como la entrada de mujeres al mercado de trabajo y el corporate greenwashing. La idea de un "colapso ecológico" suele hacer que se crea en factores "externos" a las relaciones humanas (relaciones sociales): huracanes, tsunamis, sequías, cambios de temperatura, lo que se quiera. En cambio, no se cree que el capitalismo pueda ir generando desde dentro, desde el tipo de relación humana y social que genera, un deterioro progresivo, es decir, deshumanizante.

      El WEF ha agarrado la creencia en un "capitalismo inclusivo", que atienda a todos, y a los designados como "vulnerables": originarios y afrodescendientes, mujeres históricamente relegadas por el patriarcado, jóvenes con sueños (es decir, con deseos e ilusiones), discapacitados que no eran tomados en cuenta al ser dados por "minusválidos", y hasta animales, para que no sean objeto de maltrato. Además de esta "oferta", no exenta de significar nuevos "nichos de mercado" -como lo son las minorías sexuales-, está en ciernes la que entronca con la Agenda 2030 en la introducción de energías renovables para la "descarbonización", pese al desacuerdo sobre el origen del cambio climático. Adicionalmente, ya despunta algo más propio del WEF: el uso de Inteligencia Artificial (IA). Cabe agregar cierta pasión por la robotización. En todos los casos, se trata de técnicas, y como lo ha dicho el extinto estudioso de la técnica, Bernard Stiegler, es un remedio o un veneno (pharmakón), lo que es muy fácil de constatar. El automóvil puede ser de gran utilidad, pero también contribuir a perder horas en un embotellamiento irracional. El teléfono celular puede ser útil, pero también algo que aliene, si se está pendiente más de este objeto que de lo que sucede en el entorno, desde la calle hasta el hogar. La técnica en sí es neutra, aunque, por ser mercancía, algo que se compra y se vende, en el capitalismo se la convierta en fetiche, algo también fácil de probar: no falta quien crea que tiene algún poder especial, casi mágico, por tener un Ferrari o la última marca de iPhone. En este sentido, las energías renovables (eólica, solar, etcétera) o la IA pueden ser útiles, pero también ser convertidas en fetiche: no es difícil probar que más de uno cree en la IA como en un poder casi mágico que le va a responder a todo, sin saber cómo está hecha por seres humanos. Ni las energías renovables, ni los coches eléctricos, ni la IAA son seres vivos. Son remedios o venenos según se usen, como la Internet, el teléfono o la televisión. Ahora bien, las condiciones de uso dependen de relaciones humanas y sociales, porque las "cosas" no hacen nada solas: un avión no vuela solo (ni un dron), un teléfono no "cotorrea" solo, un iPhone no manda mensajes solo, la ""caja idiota" (la TV) no "habla". Así que no hay nada que indique que nuevas técnicas impliquen un mundo humanamente mejor: después de todo, cualquiera puede ver qué hubo en el mundo cuando se descubrieron la máquina de vapor, el telégrafo o la radio. En 1900, la gente andaba de lo más "quitada de la pena".

      Volviendo a la Agenda 2030, no hay por ahora signos claros de lo siguiente: de que se tendrán fuertes crecimientos económicos (ningún organismo internacional lo tiene previsto, y más bien, si se habla de "atonía", es por "falta de tono" o "vigor"); de que habrá reducción de las desigualdades;  de que mejorarán la salud y la educación, su calidad y el acceso a ambas (más bien la tendencia es al deterioro, incluso en países desarrollados); o de que habrá más paz y justicia. Dejamos de lado lo que ocurra con el agua y con los bosques, habiendo situaciones diversas en el planeta, o lo que ocurra con la infraestructura ("conectividad", "movilidad", etcétera). Si se observa correctamente, pueden darse novedades técnicas, pero, dejando de lado la problemática del crecimiento (que mide el ritmo de acumulación de capital), no hay elementos para creer firmemente en mejoras de humanización como en la salud, la educación, la seguridad, la justicia y el problema de las desigualdades. No puede excluirse la conjugación de nuevas técnicas con un mayor deterioro humano, y no sería nada nuevo: por ejemplo, desde el seductor de la patria se creó en México una imagen del Porfiriato de "buena economía" (los ferrocarriles, la entrada de inversión extranjera, etcétera) a la que le habría faltado "buena política" (democracia). Sucede que, economía y política aparte, lo que ocurrió en el Porfiriato con la propiedad y el trabajo fue una calamidad que preparó la Revolución. Los salarios bajaron, para quienes los recibieran y no tuvieran que estar con tiendas de raya infamantes, y los despojos se incrementaron para precipitar la concentración de la tierra, todo pese al Paseo de la Reforma y las novedades técnicas.

      El gran capital es el que ha apostado por las energías renovables, la IA, la digitalización e informatización de todo lo posible y algunas cosas más: no es un secreto que lo enumerado supone, digamos, un "problema" para el empleo, porque se tiende a remplazar "trabajo vivo" (de personas) por "trabajo muerto" (de máquinas), sin contar el efecto mental de estar rodeado de "cosas automáticas", si se recuerda el filme Tiempos modernos, de Chaplin, sobre lo que fue la cadena de montaje. Más máquinas y menos personas supone dos cosas: una tendencia a menos creación de ganancia (no la crean las máquinas, sino que la crea el trabajo, y las máquinas NO trabajan, como tampoco "trabajan esos chilaquiles") y a menor capacidad de consumo (que se puede paliar en parte con programas sociales). Aunque se tenga la expectativa de mayores ganancias gracias a nuevas técnicas, no es más que el fetichismo de algunos ricos, porque nada está exento de contradicción, y en este caso, de problemas sociales en el empleo, el consumo, la enajenación a máquinas, etcétera. Más bien pueden aumentar la precariedad y la inseguridad, y a través de éstas, la deshumanización, al grado de perder de vista lo que distingue lo humano de lo no humano. Es en este sentido que, fuera de promoverse como "inclusivo", con la creencia de que "habrá para todos", el capitalismo que venció al socialismo no tiene mayor ejemplo de sociedad que proponer, salvo la vaga idea de una "Gran Clase Media Universal", herencia de la segunda posguerra, mientras otras tendencias no indican mayor movilidad social ascendente ni mejor calidad de vida para "todos". Si acaso, tendría que retomarse un fuerte crecimiento, bajo el supuesto (no probado, por lo demás) de que, si "crece el pastel", habrá mayores pedazos para "todos", o para las "tres cuartas partes". No son las expectativas de los organismos internacionales, ni se cumplirá la dimensión social de la Agenda 2030, ni hay automatismo del estilo del WEF que garantice que un "mundo verde", "limpio", etcétera, solucione problemas sociales que se atienden poco o por encima, para "salir del paso" y ""controlar monitoreando", y que pueden seguir descomponiéndose -como la educación y la salud- hasta que tal vez huela bastante a putrefacto. Por ahora, no falta quien crea que la librará con su aromatizante de vainilla, fresa o canela, y que queriendo ser incluido pase por encima "de todos menos consigo" (mismo). El Foro Económico Mundial ya ni siquiera habla de sociedad, porque sociedad ya no hay, ni interesa que la haya si es algo realmente en común u organizable: lo putrefacto es lo que, al descomponerse, se va desintegrando, en grupos de interés, comunidades, familias e individuos; el caos como lo único estable y garantía de desorganización (da click en el botón de reproducción).



domingo, 18 de agosto de 2024

AL ESTILO AMERICANO

 Parte del espectáculo creado alrededor de la captura en Estados Unidos de Ismael El Mayo Zambada consiste en decir todo y su contrario: hablar para que las cosas no se aclaren u "ocultar mostrando", algo barroco. El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, tuvo la gentileza de enredarla todavía más. Afirmó casi que había gente en El Paso, Texas, en Estados Unidos, que vió un objeto volador no identificado (ovni) y le gritó desde tierra: "oh, please come, come on, please come here", a lo que sorpresivamente el objeto dió una vuelta, fue bajando y finalmente aterrizó. Se bajó un tipo llamado Joaquín, pidió un intérprete y afirmó: "¿a que no saben qué les traje?". No había terminado de decir "pues nomás chequen" que bajó Zambada y lanzó: "ya llegué". Claro, Estados Unidos no tuvo que ver en nada, y Salazar se siguió hablando de "cooperación", cuando él mismo dió a entender que no hubo ninguna, puesto que no "se" sabe de dónde diablos salió el avión, ni de dónde despegó, ni cómo voló, ni si había o no algún acuerdo con un "Chapito", etcétera. Zambada le puso su toque de salsa a través de su abogado al decir que "lo agarraron los sheriffes/todos con pistola en mano", y que él nada más iba a hacer una llamada de teléfono, o lo que es más, ya que ya saben ustedes "que la violencia no funciona", a platicar con un par de políticos sobre el rectorado de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), porque el Mayo es todo un académico y un político, además; pues que llega al punto de encuentro, lo meten a un cuarto y sale volando para caer en Texas, pues como que no son ondas, uno queriendo mejorar el plan de estudios y otros en otro plan, etcétera, etcétera.

       Dejando de lado lo dicho por la periodista María Idalia Gómez, en el sentido de que lo propio de las operaciones de inteligencia es enredar las versiones como cortina de humo para que no se sepa de lo ocurrido, alguien se quemó. En efecto, la periodista Anabel Hernández ya no parece tener interés en México, sino en servir a Estados Unidos, que le ha querido "meter un calambre" a la autodenominada Cuarta Transformación. Anabel Hernández ya había mostrado su poco cuidado de las fuentes: en alguna ocasión, "le dijeron" que Joan Sebastian era algo así como el campeón del narco, y lo repitió, lo que le valió que la ex del cantautor, Maribel Guardia, le pidiera pruebas: videos, audios, lo que hubiera. Nada. Es que "le dijeron", como siempre "La Jennifer" y otra gente de la DEA (Drug Enforcement Agency-Agencia de Control de Drogas, que metió en México a Edgar Valdéz La Barbie). La segunda fue que Lucha Villa ligaba con un narco. También "se lo dijeron" a la periodista. A ver: no es que en una ocasión Villa no haya ido a ver al narco, pero es algo que carece de relevancia si no se precisa, más si fue en una ocasión y por un momento, no lo suficiente para quemar así a la Grandota de Camargo. Igualmente, Joan Sebastian perdió dos hijos baleados, pero en el segundo caso el cantautor dió una larga conferencia de prensa explicando el origen de su dinero, entre otras cosas para que no le fueran a catear la casa indebidamente. Finalmente, Anabel Hernández optó por lo que "le dijeron testigos protegidos" para sacarse de la manga historias del estilo "pues que estaba el candidato en un mitin y luego se fue a un cuartito con El Grande y salió del lugar con maletines llenos de dólares". Menos mal que no con joyas, como Lucha Villa. No es nada más que Anabel Hernández tal vez deba diversificar sus fuentes; es que, digamos, debiera "cambiar de Cártel".

      La segunda víctima es...la oposición encabezada por Claudio X. González y carita de "yo no fui" María Amparo Casar, ligada a un grupo muy bien llamado Nexos. Resulta que ambos encabezan Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), organización de la siempre muy inocente "Mme La Sociedad Civil", como la llamaba José Joaquín Blanco. Pues bien, mientras Ken Salazar afirma que todo está como en Disneylandia, resulta que "la embajada" se la pasó el sexenio que termina financiando a MCCI, junto con National Endowment for Democracy (NED-Fondo Nacional para la Democracia) y la USAID (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional). Ya ha habida ocasión de decir cómo, por su parte, la Open Society Foundation de George Soros metió su cuchara en el feminismo universitario. Todo muy al estilo de Bugs Bunny preguntando "¿qué hay de nuevo, viejo?". Dicho sea porque, desde los años '80, como ya ha habido ocasión de decirlo, el Comité de Santa Fe reaganiano decía que Estados Unidos debía fortalecer a la sociedad civil: todo el mundo empezó a hablar de esta Mme y a sentirse "miembro de la sociedad civil", además de creerse que las organizaciones no gubernamentales son  hermanas de la caridad, cuando suelen recibir dinero del extranjero e incluso de gobiernos del extranjero. Ahora resulta que los tentáculos de Estados Unidos llegan todavía más lejos. Ken dice que no se mete en nada: caray, claro, no es él, sino el dinero de "la embajada" el que se mete. Ken "nada más" opina sobre la reforma judicial mexicana, con toda imprudencia, y advierte que "no se metan con su TMEC" (Tratado México Estados Unidos Canadá). "Estamos Unidos, mexicanos" se convierte en "Estados Unidos, mexicanos", desde que en los años '80 en la capital mexicana, entonces Distrito Federal, ya empezaba a haber mucho en inglés. Cómo se pasa la vida, parafraseando a Ricardo Garibay (da click en el botón de reproducción).



viernes, 16 de agosto de 2024

A VER A QUÉ HORAS

 Como en otros territorios de América Latina, en el del actual Ecuador la población indígena u originaria, como se quiera llamar, es bastante diversa. Pese a "levantamientos" en los '90 que sorprendieron por inesperados, cuando se estaba a 500 años del Descubrimiento de América, es falso que en todos los casos hayan sido "500 años de resistencia". Los pueblos originarios del actual Ecuador estaban sometidos al imperio inca y se le resistían en más de una ocasión. Por lo mismo, hubo grupos que en la llegada de los españoles se les unieron -como los cañaris, en la sierra centro-sur-, al igual que los tlaxcaltecas en el actual México contra los aztecas. Otros, como Rumiñahui, pelearon en parte contra imposiciones incas y contra los conquistadores españoles. Es una historia difícil de aprender, por la "guerra civil" inca. Hubo también grupos transportados desde otros lugares del imperio inca al "Ecuador", en calidad de mitimaes. Hasta la actualidad, los pueblos originarios del Ecuador son muy diversos: algunos son más bien prósperos y hacen comercio en el extranjero, de Estados Unidos a Europa Occidental, y se los puede encontrar por lo demás en algunas calles céntricas de la Ciudad de México, porque son grandes artesanos: son los otavaleños, de Imbabura, al norte de Quito, capital ecuatoriana, y bien integrados igualmente con el turismo. Otros indígenas son llamativamente pobres, en la sierra centro, y presas fáciles de sus cabecillas; algunos más son hoscos y aguerridos, como los saraguros, en la sierra sur. Los indígenas amazónicos son un mundo aparte. Es por lo mismo que las diferencias políticas no escasean, y que no es fácil tratar con varios líderes que tienen sentido de estamento, como si no hubiera problemas dentro de los distintos grupos. Los hay tempranamente ligados a Estados Unidos y con gente de estudios en el extranjero. Al actuar como estamento, es decir, primero como grupos indígenas y después como ecuatorianos, no hay sentido de ciudadanía, es decir, de igualdad con los demás ecuatorianos, y más de un pueblo originario ecuatoriano puede pasar de ser discriminado de la peor manera a sentirse "especial" y con una mezcla de derechos y privilegios. En cada elección, los indígenas se lanzan aparte, incluyendo indígenas "a medias" como Yaku Pérez, y no es raro que terminen votando por el patrón, es decir, a la derecha. Aún así, la Revolución Ciudadana (RC), ligada al ex presidente Rafael Correa, ha logrado avanzar en parte de los territorios de fuerte presencia indígena, como Imbabura y parte de la sierra centro. En las elecciones venideras, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) ya tiene "su" candidato, Leonídas Iza.

      Para aunar a la diversidad, los indígenas amazónicos tienen desde los años 50 influencia de evangélicos estadounidenses -aunque en una que otra ocasión los contactos terminaran mal- y la tuvieron después por parte del Instituto Linguístico del Verano. Si bien el "levantamiento"" serrano de 1990 fue previo a una moda que se instaló en 1992 y que ignora la historia (también los amazónicos han acostumbrado pelearse entre sí, legos de cualquier "vida en comunidad" idealizable), la antropología, en gran medida estadounidense, ha hecho un gran daño, junto a quienes creen en las universidades en lo que quieren ver de los indígenas, y no en lo que son, sea para bien o también para mal. Detrás está la creencia libertaria y hippie en la "vida en comunidad" (sí claro, los amazónicos intercambiaban como signo de paz incluso las mujeres) y en la "fusión con la naturaleza", pero suelen haber comportamientos -los pudieron constatar quienes trataron a los huaorani- en los que los grupos sacrifican a su propia gente. Los indígenas en conjunto son una minoría de la población, y cerca del 60 % se concentra en la sierra centro-norte, además de un 14 % en la Amazonía, dependiendo de las fuentes  (algunas dan cifras más altas para sierra y Amazonía). Ahora bien, los indígenas ecuatorianos en conjunto no llegan ni al 10 %% de la población (siete por ciento aproximadamente, según la Comisión Económica para América Latina-CEPAL). Esto quiere decir que tienen cierta facultad de "arbitrar" votaciones mientras se les haga caso y las elecciones sean reñidas, pero no queda claro por qué las universidades ya no pueden dar cuenta de los problemas del 90 % o más de la población.

      Ante el verdadero problema que representa gente con un "sentimiento aparte" e imprevisible, la RC ha decidido volver a lanzar como candidata a la presidencia a Luisa González, de la provincia costera< de Manabí, bastión de la misma RC y tierra liberal por excelencia. González quedó casi empatada con el actual presidente, Daniel Noboa, que consiguió buen respaldo en la sierra centro y centro-sur. Luisa González tiene gran inteligencia práctica y experiencia de gobierno: es una forma peculiar de intuición para no dejar sin resolver los asuntos de gobierno. Sin embargo, esta vez va para vicepresidente Diego Borja, quiteño, como llamada a gente de centro y centro-derecha, pero también a una parte de "las izquierdas"; Borja no es "correísta", antes bien, al contrario, y tiene por lo demás una buena calidad profesional. Ya existe el antecedente de que hay quienes, ligados al empresariado, como Carlos Rabascall (atraía más votos que los indígenas), pueden atraer votos para la RC. La idea es no depender de la última arbitrariedad indígena para tratar de ganar, de ser posible, en la primera vuelta en 2025. Se entiende que, en parte, la RC se recorre al "centro", pero aquí es ante la apremiante necesidad de evitar que el Ecuador termine de desplomarse como Estado fallido. La derecha y Estados Unidos han estado buscando hacer lo de siempre: además de lanzar a Noboa, que no da una, "dispersar el voto" con candidaturas de ocasión, a lo que puede contribuir parte de la izquierda, y con la idea de obtener "su parte" en lo que el ex vicepresidente Jorge Glas llamó "la patria del tongo": de reparto clientelista. La "dispersión del voto" se juega entre los "intereses especiales" de los indígenas y los clientelistas de ocasión, lo que implica que Estados Unidos apuesta a la vez por la modernización de fachada ("modernización pasiva") y por mentalidades retrógradas. Con Borja se dificulta el "anticorreísmo".(click en el botón de reproducción).



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...