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domingo, 13 de octubre de 2013

HELL NO (I AM NOT ALRIGHT)

No faltó quien se revolcara de risa en el piso cuando el ensayista y escritor Morris Berman, estadounidense radicado en México, afirmó que el movimiento Ocuppy Wall Street no tenía ninguna ideología coherente, ni organización, y que el pueblo de Estados Unidos es incapaz de proponer alguna forma de cambio social positivo. Berman dijo algo más fuerte aún: el "99%" quería en realidad entrar en el "1%".
     De todos modos, Occupy Wall Street fue festejado como si se tratara de un gran movimiento "antisistémico", como ocurrió con el seudozapatismo mexicano (que en 2006 hizo hasta lo imposible por rivalizar con López Obrador) y seis años más tarde con el movimiento YoSoy132 (que le hizo al mismo López Obrador otro de los flacos favores a los que acostumbra la clase media con pretensiones intelectuales).
     Las pancartas de Occupy Wall Street eran efectivamente ambiguas. "Wall Street is our street", decían (Wall Street es nuestra calle). Si alguien de bajos recursos tiene conciencia de clase, no aspira a pasearse entre los ricos sugiriendo subliminalmente que él también es "parte de". Una pancarta más propia hubiera rezado: "Wall Street is NOT our street". Otra pancarta sostenía con grandilocuencia: "No freedom without equality" (No hay libertad sin igualdad). Normalmente, alguien de bajos recursos con conciencia de clase NO quiere ser igual a un rico que cree que tiene todas las libertades y puede hacer realidad todos sus fantasmas. El problema es más complicado: ¿qué igualdad? Nadie propuso darle al 1 % una rebajadita para que esté como el 99 %. La pancarta era ambivalente: ¿querían igualdad los de Occupy Wall Street para gozar de todas las libertades que sin duda tiene el 1 %?
     La incoherencia llega a sugerir que, si un CEO (un alto ejecutivo) estadounidense gana 350 veces más que un obrero, hay que subirle a éste el sueldo 350 veces. Sigue siendo el sueño del comunismo tosco, la abundancia para todos. Es muy de Obama, cuyo primer mandato, luego de la crisis de 2008, se rigió casi por el lema "por el bien de todos, primero los ricos". Lo que Occupy Wall Street se quedó esperando es el "bien de todos", lo mismo que dice Berman: que el 99 % por ciento sea empujado en masa hacia arriba para parecerse aunque sea un poco al 1 %. !Todos tenemos derecho a ser ricos! De hecho, Obama arrancó su segundo mandato prometiendo la derrama en ese 99 % que es, en la cabeza de un estadounidense, una gigantesca clase media, que además, como el rico, quiere erradicar el hambre en Zimbabue para que allá también haya clase media y luego ricos. El progreso de la Humanidad consiste en el enriquecimiento progresivo. Aburguesaos los unos a los otros. El rico también lo cree.