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viernes, 30 de enero de 2026

¿OYE VOCES?

 La más reciente orden ejecutiva del presidente estadounidense Donald J. Trump para castigar con aranceles a los países que le vendan petróleo a Cuba es algo propio de cavernícolas, no "fascismo" ni "genocidio" (contra lo que gritonea el líder cubano Miguel Díaz-Canel), y Cuba no es una "nación fallida". "Cavernícola" porque es pura actitud cerril: los Republicanos tienen ese lado, como lo tuvieron los presidentes Ronald Reagan y los dos George Bush, padre e hijo, con un grado extremo de simplismo, para no pasar del "bien" y el "mal" (Reagan con "el Imperio del Mal" y los Bush con sus "Ejes del Mal"; ahora Cuba que se alía con "actores malignos"). Llegados a temas personalísimos, ya no hay el menor argumento que se sostenga, como cuando Trump describe a Cuba como "amenaza" para Estados Unidos o su seguridad nacional, por lo que hay que declarar una "emergencia". Trump tiene ese lado: no se percata de ciertas "maneras" que son ridículas, pero que más de un mercenario intelectual se tomará en serio si espera que le saquen las castañas del fuego.

      No sabemos aquí si Cuba da refugio a gente de Hezbolá o de Hamás, pero es secundario, dado que Israel ya los redujo a casi nada. Cuba no está en brazos de China, y en este sentido es una situación diferente de la de Venezuela. Pero donde sale lo más primitivo es cuando resulta que Cuba "difunde el comunismo en el hemisferio occidental", "lo que amenaza la política exterior de Estados Unidos". En este momento, Cuba no es para nadie ejemplo de mayor cosa, ni siquiera en América Latina. Es falso que se persiga con tortura a presos políticos. Cuando el presidente estadounidense Barack Obama fue a Cuba y salió por enésima vez el tema, el entonces dirigente Raúl Castro, que no bloqueó ninguna apertura, simplemente pidió la lista de los "perseguidos" para liberarlos de inmediato. Silencio. La "generación histórica" en la dirigencia cubana ya casi no está, ni hay gerontocracia, y Raúl Castro se fue a su casa

       Hay algunas cosas que debieran ser conocidas, como la alternancia estadounidense de "la zanahoria y el garrote", y la zanahoria gusta, como ocurrió con Obama: se entiende que es preferible a "comer garrote". También hubo una época en que se decía en la escuela: "métete con los de tu tamaño". Absolutamente nadie desde Cuba se ha metido a molestar o amenazar a Trump ni a Estados Unidos. Es más, las medidas de Trump entorpecen el intercambio bastante importante -y que Raúl Castro nunca ha impedido- entre los cubanos de Estados Unidos y los de Cuba, considerando que Cuba depende ya hoy en buena medida de remesas, no de tabaco y rón. Lo que hace Trump es contraproducente para gran parte de esos cubanos en Estados Unidos, y es apenas para satisfacción del ala cubano-estadounidense más cavernícola, ella también. La comunidad cubana en el exterior nunca ha sido homogénea, como lo demostraron hace mucho los llamados "maceítos". Ni hay dictadura de Raúl Castro que haya impedido los vuelos entre Estados Unidos y Cuba y cosas hasta chuscas: para quienes por ejemplo necesitan refacciones para sus automóviles de los años '50 (!), llegan desde Estados Unidos. Lo mismo con las compras en línea que se podían hacer hasta hace poco. Una dictadura supone un estado de excepción: no lo hubo con Raúl Castro. No es éste, sino Trump quien tiró los puentes tendidos. Que haya o no "cambio político" es asunto de Cuba, como lo es de los estadounidenses saber si persisten en ser gobernados por una plutocracia de apenas dos colores, azul y rojo.

         El problema del petróleo y la electricidad es otro. La dirigencia cubana, desde los años '90, creyó salir de una grave crisis apostándole todo al turismo, por lo que la inversión disponible se orientó a este sector y descuidó otros, como el de la electricidad, por lo que no todo es "el bloqueo", ni "la política", sino que hubo errores económicos graves, sin excluir negocios de una parte de la dirigencia. De ahí que el sistema eléctrico nacional no tenga capacidad suficiente. Además, Cuba depende de petróleo importado, y ahora se cierra la fuente venezolana. Luego, sigue México, que ha actuado de manera ponderada. La decisión de mandar o no petróleo a Cuba, y en qué términos, es de México. Hace rato que medio mundo ha pedido el levantamiento del bloqueo y que Estados Unidos procede como si el Derecho Internacional no fuera su asunto, de tan a pecho que se toma que lo contradigan, y encima, a pocas millas de Florida. Como sea, Cuba no es un asunto meramente de "política", ni de geopolítica. El país debe decidir por cuenta propia -en función de la prueba y error y las consecuencias, y es entre otras cosas lo cerril de Estados Unidos que impide una mayor flexibilidad económica

       La mejor manera de evitar un régimen militarista o "de cuartel" en Cuba es dejar de agredir, hostilizar, cercar y, en lo que sí tiene razón Díaz-Canel, dejarse de habladurías "vacías de argumentos". Alguna gente en Cuba ha empezado a decir que si Trump está mal, es porque "la única amenaza para los cubanos es Cuba". Si son tan "yo tengo derecho a hacer lo que me venga en gana, mientras no dañe a 'terceros' (sic)", pues como va. Nadie está usando a Cuba como plataforma de nada contra Estados Unidos. Las afirmaciones a lo Zunzunegui -"Cuba es imperialista"- llevan a preguntarse qué hay más allá de la mala fe: agredir y salir a decir que se está amenazado es propio de lo que se conoce por delirio. A ver si Trump sigue más bien decantándose por su estilo de negociación y no por lo que, para colmo, es pésima ideología de quienes se la pasan diciendo que están contra la ideología. Si hay gente a la que le gusta el "viaje", debe saber que de "pasón" en "pasón" está el riesgo de quedar "enganchado". Hay formas de ideología adictivas porque "satisfacen", pero lo de Trump y algunos más sobre Cuba -para no quedarse sin vender- sí, es delirante, más que los absurdos de Cuba: a ver si el presidente estadounidense se ahorra la psicosis -por lo que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que se está creando una situación "inusual y extraordinaria"- y lo peligroso de cualquiera que ya no es dueño de sí, sino que actúa porque "oye voces". A lo sumo, que secuestre a Díaz-Canel, declare lo que quiera sobre Marco Rubio, secretario estadounidense de Estado, pésimo- y deje de molestar. No vaya a ser Make Cuba Great Again (para la mafia, o que se sepa de Frank Sinatra y a quién le cantaba en La Habana...). Así es suficiente, para volver a lo ordinario y no homologarse con décadas de guerras devastadoras. (da click en el botón de reproducción).



jueves, 29 de enero de 2026

CHICLE Y PEGA

 ¿Cuántos de la derecha, además intelectualmente deshonestos, como Francisco Martín Moreno, no se disfrazan de la Gran Moral, cuando se trata de Cuba, que no les importa en lo más mínimo? Según denuncias recientes de Aquiles Álvarez, de la RC (Revolución Ciudadana), alcalde de la gran ciudad portuaria de Guayaquil, centro económico del Ecuador, hay en este lugar brotes de tuberculosis y lepra, enfermedades supuestamente erradicadas, y el personal sanitario guayaquileño no tiene con qué atender. ¿Qué van a hacer los fariseos? Dar una clase de Gran Moral sobre algo real: la escasez de medicamentos en Cuba, donde, aún así, no se han registrado brotes de tuberculosis o lepra. No es doble moral: es mala voluntad, porque encima se piden cuentas sobre el petróleo mexicano enviado a Cuba.

        Cuba no se ha metido en la embajada mexicana. Sí lo hizo a la brava el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, para secuestrar al ex vicepresidente Jorge Glas: un acto delictivo contra un supuesto "delincuente". No se trata de palabrear para ver quién marea el punto. Veamos: según varias fuentes, empezando por el propio Álvarez y autoridades británicas, el 80 % de la cocaína que entra hoy a Europa lo hace desde puertos ecuatorianos. No es un tráfico en lanchas, para que no haya error del presidente estadounidense Donald J. Trump. ¿No bloquea los puertos ecuatorianos porque la droga va a Europa, no a Estados Unidos, o qué? Desde hace mucho se sabe cómo se envía esa droga: junto con banano.Por cierto que, como no todo es cuestión binaria, no todo tampoco anda mal en Venezuela y llega a suceder que la cadena Telesur informe lo que otras no. Por ejemplo, de los vínculos de empresas de Noboa con el tráfico de droga, no de los de Nicolás Maduro con un "Cártel de los Soles" que sólo existe en la maliciosa grosería de Pedro Ferriz de Con. Si no se quiere una fuente como Telesur, entonces la ecuatoriana Radio Pichincha: "los contenedores de Noboa Trading aparecen en chats de narcos", balcánicos, metidos "hasta las cachas" en el Ecuador. Están metidos -luego de la mafia albanesa en la provincia ecuatoriana y bananera de El Oro y los vínculos con el antiguo presidente Guillermo Lasso- el fugitivo serbio Nikola Dordevic y el capo montenegrino Darko Saric, según investigaciones del Investigative Journalism Bureau (periodismo colaborativo canadiense). Hay bastante más, como la empresa Blasti S.A., cercana a Noboa pese a las disimulaciones de los "sistemas matrioshka" y paraísos fiscales, a las que se les encuentran toneladas de cocaína. Cuando se quitan las "capas de muñecas", aparece la familia presidencial, empezando por la tía,- Isabel Noboa Pontón, y siguiendo con Isidro Romero Noboa, Casandra Sicre Noboa y Nastassia Sicre Noboa.-- El puerto es DP World Posorja, en la provincia de Guayas. Por lo demás, ya que a Francisco Martín Moreno le preocupa qué se hace con el petróleo y qué con la electricidad, un hermano de Daniel Noboa (Santiago Noboa) está metido en un asunto de corrupción y Ecuador a duras penas puede cubrir su demanda de energía (asunto que Glas había resuelto bien). Muy bien: por tercera vez, el Ecuador tiene al frente a la delincuencia, con Noboa, luego de Lenín Moreno (Ina Papers) y Lasso. Ah, ese no es el problema: es el ex presidente Rafael Correa. Esa es la "evidencia". ¿Alguien puede probar que Cuba se dedica a traficar droga y está gobernada por el crimen organizado?

         No es todo. Hay corrupción en Cuba, pero Noboa nada en corrupción. caso Porsche, con los Noboa tal vez ligados a un atentado, caso Cachorro por cocaína en una hacienda del grupo Noboa (Juján, Guayas), y más. ¿Salarios bajos en Cuba ? Sí, pero en el Ecuador policías y militares se dan de baja porque no tienen el más mínimo equipo para combatir el crimen organizado. Por si alguien se cree la Grave Represión contra El Pueblo Oprimido de Cuba, no hay nada más difícil que encontrar un policía en La Habana, y no porque haya cámaras (seguramente estarían descompuestas), sino por el grado alto de civismo de la población. Ah no, perdón: debe ser "totalitarismo".¿Electricidad? Noboa, como dice Álvarez, no ha construido ni un centímetro de línea eléctrica. Si gustan, los señores indígenas pueden seguirse así otros 500 años.

      Para tener una idea de cómo funciona la Justicia ecuatoriana, si mañana un sujeto asalta una joyería en Quito, capital del Ecuador, se abrirá un caso contra Correa por "influjo psíquico" (que es el que tiene), es decir, porque algo en la cabeza del asaltante hizo que la voz de Correa le dijera, pues: "ese diamante es tuyo". ¿Que los Noboa delinquen? La típica del oligarca ecuatoriano cuando "yo hago lo que se me pega mi gana": que allanen la casa de la ex candidata presidencial, Luisa González, por supuesto "financiamiento de Maduro". ¿En cajas o contenedores de banano?

       !Qué viva Marco Rubio, presidente de Cuba!!Viva la prócer de la Patria, Lilly Téllez, que vive en una dictadura contra la que pega de gritos a diario (por si es chicle y pega...)! ¿Maduro? Bien, gracias, como todo el que cae en la congeladora estadounidense. Debe haberse puesto demasiado prochino, no como Noboa que seguramente sabe de las razones de la saña contra Glas, porque ése es el estilo no de burguesía, sino de oligarquía zalamera con el poderoso e inmisericorde con el de abajo. Para hacer ideología y ponerse inmisericorde con Trump, a ver si la Santa Cede, y adular al pueblo de Cuba, por si quiere poner la sangre contra "la dictadura": todo, desde la comodidad del hogar, sin que se pueda saber si gran parte de la derecha es peligrosa sabiéndolo o porque "no entiende que no entiende". Si el resultado es el mismo, es de esperar que Trump se mantenga como hasta ahora: majadero, limitado en sus intromisiones y dando el menor número de muestras de amistad a gente como el ex presidente hondureño Juan "Robando" Hernández, este chico Noboa y sus "grandes cosas" y otras groserías, por más que se las pidan a gritos en el sub-D (subdesarrollo). Y por cierto: donde trabaja Aquiles Álvarez, de la RC ecuatoriana, baja del 70 % de los homicidios, en pocos meses. Si tienen tele, ahí se ven (da click en el botón de reproducción).




miércoles, 28 de enero de 2026

NO ME AYUDES, COMPADRE

 Como lo ha señalado en estos días una articulista de RT en español, los medios de comunicación masiva y las redes, con una posible "sobreabundancia" de información, si fuera el caso, están creando una atmósfera de confusión. El éxito de los negocios, según considera la articulista, no garantiza el de la información, lo que es fácil de considerar: no se busca la verdad ni entender, sino el sensacionalismo porque vende. Quien quiera no cierta previsión, sino especular o hacer apuestas y construir escenarios (siendo que la prospectiva es muy difícil), el lugar es Wall Street, las Vegas o Hollywood, y además "a lo grande". Vamos a decir que aquí se es "no binario", en el sentido de que no es "o, o": se trata de dar información y proponer análisis como servicio, sin retribución alguna, ni en dinero ni en reputación.

        Quienes consideran que el presidente estadounidense Donald J. Trump es "fascismo", que armen su organización para resistir y griten "!No pasarán!", aunque quepa preguntarse si no están parasitando la antigua causa republicana española. Por cierto, pasaron.

       Quienes desde la derecha está buscando complicarle la vida a Cuba, para lo cual tocan a la puerta de Trump, si acuden a la mayor potencia del mundo contra un país del tamaño de Cuba, lo menos que se puede decir es que no es una actitud valiente. Eso no es todo. Si en Cuba hay "dictadura", debe suponerse que es por un régimen de partido único, además "comunista" (por el nombre del partido) y que reprime cualquier disidencia. Si éste es el criterio, debe de solicitarse de inmediato, absoluta y perentoriamente, un bloqueo contra China: régimen de partido único, "comunista", cabe decir que censura y reprime más que en Cuba. O entonces se trata de otro asunto. De negocios, aunque parezca de prosperidad: aunque no hay pobreza extrema, la mayoría de la población china vive en la pobreza y las clases medias son minoritarias, aunque, eso sí, China es un paraíso para el capital transnacional (Cuba lo es, en ciertos sectores limitados, como el gran turismo).

       Si el problema es otro, "la escasez", debe argumentarse. No basta con seguir al señor Juan Miguel Zunzunegui, quien ya pasó al lado de la mezcla de mala voluntad e ignorancia, al decir que quien defienda la autodeterminación de Venezuela defiende el "derecho" del régimen a reprimir y a instalar "la escasez", por lo que no se conduele de cada venezolano concreto. Aquí NO sabemos mayormente sobre la situación interna de Venezuela. Pero sí se ha podido observar la de Cuba, en parte. La población cubana, en términos generales, se ve en mejor estado físico que -también en términos generales- la mexicana, pese a la reciente mejora de ésta, que es notoria. Después de unas pocas décadas de las llamadas "neoliberales", aparecieron en México desde una población enflaquecida y empequeñecida hasta la monstruosa por comer comida chatarra, para no hablar de alcohol y droga. En Cuba NO hay nada de ésto, aunque se aprecie cierta baja en el aspecto físico. Si de lo que se trata es de ayudar a la gente en situación de "vulnerabilidad" -y en Cuba sí hay gente pobre y también marginal-, porque se quiere ser "humanitario", entonces que se vea también por Haití. O entonces otra vez se trata de otro asunto, porque no es de "muertos de hambre" en general. Cuba NO necesita asistencia humanitaria: no debe darse ayuda con esta palabra, porque no es Somalia, Sudán del Sur, Afganistán, Irak, etcétera, donde -como ya se hizo en Haití- en nombre de la "ayuda humanitaria" terminan empeorándose las cosas. Cuba no es un país de "muertos de hambre", así sea imaginados para creerse que "al menos no estamos como en Cuba". Lo anterior, pese a que hay retrocesos serios en Cuba en materia de indicadores de calidad de vida. Bolsones de miseria, son mínimos: casi pareciera que uno que otro anciano para vista turística en La Habana Vieja. Esto en términos de "cada" cubano.

        Contra lo que dice el "experto" "Rafa" Rojas, no son las reformas de Raúl Castro -hoy fuera del gobierno- las que llevaron a una mayor desigualdad en Cuba, que es por lo demás relativa, pese a que hay gente sin duda acomodada y con privilegios, aunque poca. Dichas reformas no se pudieron llevar a cabo, en parte por una burocracia inepta, y en parte por un problema delicado: ¿hasta dónde se puede crear un empresariado "libre" sin que se lo trague Estados Unidos? Si no se quiere tanta rigidez del Estado, que molesta a muchos en Cuba, que se deje de hostigar, porque la centralización fuerte es, en parte, una necesidad de mantener la mayor unidad posible frente a un exterior bastante hostil. Todos los socialismos de Estado reaccionan igual, y es un problema que da en el inmovilismo.

      Tampoco, si preocupa "cada" cubano, se juega irresponsablemente con el riesgo de dividir aún más a un país que, de hecho, lo está. Hay quienes atribuyen los problemas al bloqueo, pero también quienes ya se hartaron de "ellos", los que están en el gobierno, y es probable que ambos sectores tengan su parte de razón. El bloqueo existe como un buen grado de ineptitud gubernamental, que llega a serias irracionalidades. Esto se discute por lo demás en Cuba, pese a que la inercia arriba escucha poco o nada -ni a Raúl Castro. ¿Qué provoca un secuestro como el del ex presidente venezolano Nicolás Maduro? Que el líder cubano Miguel Díaz Canel, además de decir tonterías, ponga al país en estado de guerra, como mensaje disuasorio: va en serio, pero al mismo tiempo es la enésima ocasión para hacer recaer las dificultades nada más en el exterior.

       Sí, en Cuba, a diferencia de Ixtapaluca, no hay tres centros comerciales por tres cuadras; el único centro comercial digno de este nombre, y en dólares, en realidad es una porquería; el problema de la moneda da en un desorden mayúsculo; hay fallas de electricidad que dan en las situaciones más absurdas, y sí, la gente se cansa. Hay vivienda en mal estado, y no sólo en La Habana Vieja; pero lo que cabe recordar es que no hay país donde haya metido sus narices Estados Unidos o algo "humanitario" y "multinacional" que no haya dado en una gigantesca regresión. Se le puede decir a la derecha que suelta toda suerte de bulos: !gracias por participar!, y si en verdad les preocupa "cada" ser humano y no "abstracciones", dejen de arriesgar a la población cubana nada más porque no resulta entendible que Cuba mantenga su independencia -y conste que incluso mermada. Casi no hay lugar "liberado" por Estados Unidos que, fachada de prosperidad aparte (sí: no la hay en La Habana), no la haya pagado por décadas o que, desde los '90, no sea un Estado fallido. Por lo demás, que no sea en Cuba como en otros lugares: que se aborten las posibilidades de cambio, que pide gran parte de la población, y que debieran ir surgiendo DESDE ADENTRO Y DESDE ABAJO, no en aras de satisfacer a los de ARRIBA Y AFUERA, cuyo único interés de fondo es el negocio, dejando lo demás a la confusión y el caos. Ni siquiera les importa contradecirse.  Como ha sucedido en gran parte de América Latina. (da click en el botón de reproducción)



domingo, 25 de enero de 2026

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Si los líderes de Francia, el Reino Unido o Canadá creyeran en lo que fueron a decir en el Foro Económico Mundial de Davos, contra la "ley del más fuerte", hubieran hecho algo concreto -lo hicieron en Groenlandia- para detener la ocupación israelí en Gaza. En realidad, ni siquiera es asunto de doble moral, sino de perversión y de fariseísmo, al permitir la delincuencia y al mismo tiempo los golpes de pecho. Síntoma de toda una época de adoración equivocada, que consiste en creer ante todo en el gran negocio.

     Fue con el presidente estadounidense Joseph Biden que Israel, sionista y no "fascista", se lanzó no sólo contra Gaza, sino también contra el gobierno sirio de "Bashar". ¿Reacción? Ninguna. El presidente entrante en Estados Unidos, Donald J. Trump, pidió a Israel parar, y lanzó un plan de paz cuyos detalles se conocen mejor a raíz de Davos.

       Israel lleva mucho tiempo desconociendo por completo el Derecho Internacional, pero le está permitido en los hechos. ¿En algún momento los líderes de Francia, el Reino Unido y Canadá pensaron en interponer una fuerza de paz en Gaza, como la propuesta para Ucrania?¿O en sanciones contra Israel? ¿En algún momento alguna izquierda confrontó a Israel en serio por lo hecho en Siria, sin el "pero" de "Bashar"? Ya hubo ocasión de referirse a cómo terminaron varios movimientos del antiguo Tercer Mundo. La "causa palestina", muy olvidada por décadas, resurgió en parte, como ocurrió en la universidad pública mexicana, por influencia de sectores de magnates interesados en bloquear a Trump. Desafortunadamente, hay enfrentamientos en los que no es obligatorio tomar parte: como hubo ocasión de explicar, la "causa" palestina se terminó junto con la Guerra Fría, el liderazgo prolongado del hoy extinto Yasir Arafat y los Acuerdos de Oslo de 1993 que significaron lo que la izquierda no quiere reconocer: una DERROTA. Lo que siguió fue, en parte misma por el efecto de la derrota y la desorientación, la corrupción creciente de la dirigencia palestina (Autoridad Nacional Palestina) y la radicalización a la derecha, especialmente en Gaza, con Hamas, una agrupación de lo más dudosa. Pagó la población palestina, pero "causa" no hay desde hace tiempo: además de condenar a Israel, no estaría de más señalar que algo no es tan inocente entre los palestinos, y que "el Sur" no basta para justificarlo todo. Ni es cuestión de repetir "resistencia" al infinito: como dijo alguna vez el panameño-nica José de Jesús Martínez, no se trata de ir "de victoria en victoria hasta la derrota final" (de la que Panamá, por ejemplo, ya no se repuso). Vaya actitud de familia acomodada: cae la Unión Soviética y "aquí no ha pasado nada". A la causa palestina le pasó, y hubo por lo demás gente para advertir sobre las consecuencias y los males internos de los palestinos y sus dirigencias. La agresión sionista es sólo una parte de la historia.

        Tal vez alguna gente de buen corazón haya decidido ayudar a la población palestina, y atenderla debió ser la prioridad, ante la falta de fuerza real para detener a Israel. Aunque por lo pronto signifique algo de paz, el plan de Trump para la "nueva Gaza", un "espectáculo digno de ver", es más de lo mismo: promoción inmobiliaria desaforada -hasta 180 rascacielos- y urbanización en la zona de Rafah, a lo largo de la costa mediterránea, con infraestructura para el turismo. "Riviera Gaza". Un puerto junto a la frontera con Egipto y un aeropuerto. El yerno de Trump, Jared Kushner, encargado de presentar el proyecto en Davos, condicionado a una paz duradera, habló de una "nueva Rafah" y una "nueva Gaza" con viviendas, escuelas e instalaciones médicas. La "nueva Gaza" debiera ser un centro industrial. El estilo es "a lo Dubái". ¿Se cumplirá? Es ante todo un plan de negocios y, como tal, es imperialista, para completar el sionismo israelí que controla más de la mitad de Gaza y la ciudad de Rafah.

      De los males, es el menor, antes que la polarización entre el sionismo y el extremismo de Hamas. Todavía no está dicho que el plan se cumplirá. Pero culmina la derrota palestina en medio de una cierta vocación de supuesta "resistencia" que incluye la negativa a reconocer las consecuencias de la caída de la Unión Soviética sobre la causa palestina y lo sucedido dentro de ésta y la relación entre dirigencias y población. Todo el mundo habla de ella, pero se quedó sola. Que es frente a lo que se preferirá "aquí no ha pasado nada". Si es que además el asunto no se pudre o no aparece una Gaza de "dos velocidades" con corporativos y hoteles gigantes medio vacíos. Que el plan estadounidense aparezca como el menor de los males no impide que aparezca también la idiotez de la ganancia, cuando hay cosas más apremiantes que crear fachadas de prosperidad,suponiendo que funcione la Junta de Paz (da click en el botón de reproducción).



viernes, 23 de enero de 2026

COMO NUNCA ANTES LO HABÍAS VISTO

Como ya se ha observado antes, lo que existe actualmente en las relaciones internacionales es, a muy grandes rasgos, una pugna que, en rigor, no es del interés de los que trabajan: entre globalistas y "soberanistas", como división de la clase dominante sobre el modo de intentar salir de una crisis que se inició a finales de los años '60, y que no ha desembocado en ningún periodo de relativa estabilidad y prosperidad -también relativa- similar al de la segunda posguerra, que es el referente de quienes pregonan el "bienestar" o el "orden con reglas". Cuando una crisis dura tanto y no tiene más que momentos episódicos de "recuperación", cabría pensar en algo más que la coyuntura: ¿qué puede estar sucediendo a largo plazo, si la crisis tiene ya casi 60 años de duración, y se inscribe en una comprobada larga baja tendencial de la tasa media de ganancia (no lineal, con esporádicas recuperaciones)? Hasta ahora, contando lo sucedido entre los años '70 y 90 del siglo XIX y los años 30, es, de lejos, la crisis más larga del capitalismo, el mismo que se presenta como vencedor, pero que no atina a nada equivalente a la "Edad de Oro" de los 50-60. ¿Para adelante, qué? Desde 1991, algunos pronostican un "orden mundial" a la vuelta de la esquina, otros la "decadencia de Estados Unidos" -que no es más que relativa-, y algunos un "mundo multipolar" que no llega.

       El mundo de los trabajadores se hundió, cuando menos desde los '80, si no es que desde los '70, cuando apareció el desempleo estructural en los países centrales. La deslocalización se aceleró en los 80, entre otras cosas con la apertura china desde 1978. El remate vino en 1989-1991: como hay, ciertamente, un vencedor en términos sociales, cualquier alternativa está desacreditada por "terror y escasez", y no puede haber por lo demás tampoco alternativa mientras persista la creencia en que el capitalismo puede "derramar" o "redistribuir", junto a la nostalgia de la "sociedad de los tres cuartos" de posguerra en Estados Unidos, cuando se consideraba que la gran mayoría de la sociedad estadounidense era de "clase media". Si bien suele persistir esa "nostalgia del pasado", idealizado, salvo excepciones, más allá de proyectarlo al futuro no hay alternativa social, sino a lo sumo remiendos, por temor instintivo a un desbordamiento de descontento. No hay mayor teoría, ni capacidad para detectar contradicciones y tendencias de estructura, que muchas veces ya no puede ser pensada, en particular en materia de Estado: los "soberanistas" piensan más en materia de nación, y Estado y nación no son lo mismo. No toda derecha es "soberanista": algunas derechas están en realidad muy asociadas al capital transnacional y a Estados Unidos.  El globalismo actúa de varias maneras y, a diferencia del "soberanismo", haga lo que haga creer perdió toda medida del límite, como está perdida en la alta finanza y en parte en el sector militar, junto a la creencia en que las nuevas tecnologías lo pueden todo. La nación ya no existe más que como lugar para hacer negocios. Como lo advirtiera en su momento el estudioso francés Michel Clouscard, lo más parecido a una salida "fascista" a la crisis es el globalismo, aunque pese a sí mismo es en realidad una utopía.

       Si se remiten las cosas a su secuencia sin "editar", el globalismo ha provocado desde los '90 una guerra tras otra, sin contar la intervención de 1989 en Panamá; la primera guerra del Golfo Pérsico, la intervención fallida en Somalia, la guerra de destrucción de Yugoslavia, la segunda guerra del Golfo, la intervención multinacional en Afganistán, el bombardeo de Sudán, la invasión de Libia y la destrucción de Siria, a cada vez logrando anuencias y complicidades, en la izquierda incluida, lo que llevó a Domenico Losurdo a escribir La izquierda ausente . Se le podría agregar el silencio sobre la secuencia de lo ocurrido en Ucrania. Para más señas, ponerse a pegar de alaridos o hacerse el indignado por Groenlandia o porque el presidente Donald J. Trump "no es el de la paz como nos dijeron" es hasta ahora una falsedad y fariseísmo: en cinco años (primer mandato incluido), Trump, pese a más de un aspaviento, no ha desatado una sola guerra, ni siquiera por la operación quirúrgica de secuestro del ex presidente venezolano Nicolás Maduro, y la doctrina "Donroe" es DEFENSIVA, en el sentido de no querer ver en la esfera de influencia propia manos ajenas, a diferencia del OFENSIVO Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC) de George W. Bush, que llevó a meterse desde Medio Oriente hasta adentro de Eurasia y a concebir el Prompt Global Strike. Cabe recordar que una parte de los Republicanos coincide con los Demócratas en el ánimo de supremacía MUNDIAL, lo que "coincide" con no decirle nunca nada a China, que es globalista, con tal de no cambiar de "modelo". En cambio, Trump, sin ir a provocar a China (a diferencia de "Nancy la loca" Pelosi en Taiwán), para lo que debe recordarse por lo demás el entendimiento anterior con el gordito norcoreano (¿ya se olvidó?), no quiere que aquélla le coma la retaguardia y lleve la delantera tecnológica, todo en términos básicamente económicos. Como ya se ha observado, los Demócratas se estuvieron metiendo a fondo en varios lugares de América Latina, Sudamérica incluida, con el suficiente sigilo (como todo el avance hacia las fronteras rusas) sin que "los indignados" dijeran ni pío, además de que George W. Bush se alió tranquilamente con el ex presidente Demócrata Barack Obama contra Trump. Fue Obama quien amagó con el pivot to Asia.

      Desde los '90, hay a grandes rasgos un consenso bipartidario Republicano y Demócrata. El problema con Trump es otro: su no pertenencia al "club" de la expansión "global", que es en realidad del capital transnacional entrelazado de las potencias de la Tríada (Estados Unidos Unión Europea Japón), en la que la Unión Europea (UE) acaba de mostrar toda su buena disposición hacia China, según lo demostró el presidente francés Johnny Halliday -perdón, Emmanuel Macron. Los globalistas controlan por lo demás los grandes medios de comunicación. No es seguro que los "soberanistas" puedan salir adelante, y los globalistas le apuestan al desgaste de Trump y a chantajearlo, lo que ya funcionó sobre Groenlandia para PERVERTIR la idea económica inicial de Trump y expandir aún más a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), según lo logrado por su secretario general, Mark Rutte, quien entiende muy bien la importancia de no fracturar a la Tríada. El segundo punto ha sido el sabotaje a Trump en el intento de arreglo en Ucrania, frente a la cual no reclama ningún "antifascista", salvo excepciones. Tampoco se trata de "péndulo" ni de "oleadas", como se desprende de que la "segunda ola progresista" no se produjo. Tampoco se trata de alianza con Trump, menos cuando algunos Republicanos son de cuidado, pero sí de ir un poco más allá de la captación de la atención en la coyuntura y considerar lo siguiente: hasta ahora, en perspectiva, la "línea Trump" (como excepción entre los Republicanos) es mucho menos belicista que el consenso Demócrata-Republicano y sus aliados en el armamentismo de algunas antiguas potencias europeas y en el desaforado Japón, y es preferible recuperar la escala nacional para hacer más, como recuperar parte del capitalismo, a carecer de la idea de límite y poner las cosas en una escala de gigantismo y desmesura -con "los mercados" orientando y mediando- que, luego de haber debilitado al Estado, también considera que la nación puede irse fragmentando en Lander federados, de donde en parte el sueño de Alemania (ya hace rato conocido, por ejemplo por el estudioso Pierre Hillard, pese a sus limitaciones ) o la creencia de algunos en que es para "ya" la "guerra civil" en Estados Unidos. Como no parece tampoco "el fin de la globalización", lo que apenas puede aventurarse es que llegará tal vez el día -si antes no se antepone la disyuntiva grave de la guerra y la paz- en que se vea la época como la de cualquier cantidad de apuestas de casino malhadadas, para el "orden" o La Gran Catástrofe.

        Nada más podemos decir que, si Trump es majadero a la estadounidense, es preferible ubicarlo como tal y evitar hacerle el caldo gordo al interés "globalista" que, aunque tampoco pueda triunfar -hay crisis sin salida-, no entiende más que de lo que le atribuye al otro: la ley del más fuerte. Desde luego, hay crisis para largo y sin salida cuando se ha cancelado toda alternativa y se ha hecho el equivalente de cerrarla bajo llave para, además, perderla. La sensación claustrofóbica, en los medios, ya está: y todo por "no quedarse afuera" (da click en el botón de reproducción).





miércoles, 21 de enero de 2026

HAREMOS COCHINERO

 En el Foro Económico Mundial de Davos, después del amago del presidente estadounidense Donald J. Trump sobre Groenlandia, más de uno se ha descubierto una nostalgia por el "orden basado en reglas", a nivel internacional, algo que ya había mencionado hace algún tiempo ya el presidente ruso Vladimir Putin. Otros, como el ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, se han referido a lo mismo.

        Esta creencia es en parte cierta, a raíz de los más diferentes acuerdos logrados al final de la Segunda Guerra Mundial, y las instituciones que surgieron, desde Naciones Unidas hasta el patrón oro-dólar (el sistema monetario de Bretton Woods) y el FMI (Fondo Monetario Internacional), entre otras formas de regular las relaciones internacionales. La entonces Unión Soviética faltó dos veces a la regla de Naciones Unidas, al intervenir en 1956 en Hungría y en 1968 en Checoslovaquia, si no es que también al actuar con imprudencia durante la crisis cubana de los misiles en 1962. Es posible que fueran más muestras de anquilosamiento e ineptitud que de capacidad ofensiva, salvo en Cuba, ya que Hungría y Checoslovaquia formaban parte del Pacto de Varsovia.

       Para quienes como García Linera se quejan hasta hoy, durante el "orden basado en reglas" de la segunda posguerra Estados Unidos intervino en reiteradas ocasiones en América Latina: en 1954 en Guatemala, causándole a este país un daño de décadas; en 1961 en Cuba (Bahía de Cochinos/Playa Girón), de la mano de la dictadura nicaraguense de Anastasio Somoza, y en una incursión de mercenarios derrotados en poco tiempo; y, de manera brutal, en 1965 en República Dominicana, con otro daño duradero que desembocó en el autoritarismo de Joaquín María Balaguer. Lo hecho en Cuba en 1961 y en República Dominicana en 1965 fue con presidentes estadounidenses Demócratas (John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson). Recientemente, se ha documentado como actuó Estados Unidos en 1964 en Brasil para derrocar al gobierno de Joao Goulart, que no era radical. Siempre durante el mismo periodo "basado en reglas", Estados Unidos metió sus narices en el conflicto armado interno colombiano y vejó a estudiantes panameños el nueve de enero de 1964 (Día de los Mártires). Salvo en Cuba, en ningún otro lugar se trataba de movimientos radicales. Por lo demás, a Estados Unidos no le hizo problema apoyar a dictaduras como las de los Somoza en Nicaragua, los Duvalier en Haití -que hasta hoy tiene secuelas- y la de Alfredo Stroessner en Paraguay, también con secuelas hasta hoy. La regla, con Republicanos o Demócratas, era que Estados Unidos podía hacer lo que se le viniera en gana en "su" esfera de influencia: no era la Doctrina Monroe, pero sí el panamericanismo. De lo que eran capaces gente como los Duvalier, los Somoza, Balaguer o Stroessner no tiene nada que ver con las muy supuestas "dictaduras" que se atribuyen o a tal o cual, incluyendo Nicaragua y Venezuela, donde más bien fue la derecha proestadounidense la que recurrió al paramilitarismo (como con las "guarimbas"). La regla, a lo sumo, es que en contraparte la Unión Soviética podía entrar a tiros en Hungría y Checoslovaquia, en la "esfera de influencia" propia, por lo establecido en los Acuerdos de Yalta (1945). Esto ocurría pese a que, gracias a Yalta, se había buscado que los conflictos se resolvieran lo más pacíficamente posible a través de Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad.

         Así, sí se ejercía la ley del más fuerte y se violentaban soberanías que, para muchos, fueron difíciles de conquistar. Como parte del derecho a la soberanía y la autodeterminación (que no son exactamente lo mismo), en la segunda posguerra se dió la descolonización en Africa y Asia: baste recordar cómo desde mediados de los '60 entendió Estados Unidos el "orden basado en reglas" en Vietnam, para no hablar del tipo de régimen instalado en Corea del Sur, brutalmente dictatorial, o las narices en gigantescas masacres en Indonesia por Suharto a mediados de los '60. Si acaso, a partir de Yalta, el acuerdo era no escalar al grado de que las dos súperpotencias -Estados Unidos y la Unión Soviética- llegaran a las manos. Era la regla que culminó ya en los '70 con la MAD (Destrucción Mutua Asegurada) y la llamada "distensión". Pero en perspectiva, ese "orden basado en reglas" fue más violento que el mundo actual, y no siempre por la creencia china de la relación entre los más grandes como dispuestos a servirse del Tercer Mundo, al menos no hasta los '70. En el momento actual, los conflictos locales y regionales son mucho más limitados: no hay equivalente de la guerra de Biafra o de crisis como la de Suez en 1956. Al mismo tiempo, el riesgo nuclear es hoy más alto: no por la "amenaza Putin", sino por la amenaza que se llevó a las fronteras rusas.

      Lo que ocurre es que la Tríada (Estados Unidos Unión Europea Japón) sacó del "modito" del presidente estadounidense Ronald Reagan y de la caída del Muro de Berlín y la Unión Soviética la creencia exactamente contraria a lo que van a decir varios líderes europeos en Davós: los conflictos se resuelven por el chantaje, la extorsión y, si hay ocasión, por la fuerza. Se le atribuyen estas características a Trump, descubriendo tal vez el hilo negro, pero las principales potencias europeas no han hecho otra cosa hacia Rusia e incluso cuando menos desde 2014 en Ucrania (otra vez, con Demócratas a la cabeza de Estados Unidos). Ya se ha explicado aquí que lo propio del perverso narcisista es presentarlo todo al revés: es lo que hace la más refinada mala fe del presidente francés Emmanuel Macron al decir en Davos que rechaza la "ley del más fuerte", las "ambiciones imperiales" y el hecho de que el mundo se dirige ahora "sin ley", cuando es lo que hizo Francia con los Acuerdos de Minsk o es lo que hace al desconocer a la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa), que prohíbe aumentar la seguridad propia a costa de la ajena. Ya no es la hipocresía burguesa o el tartufismo (el del falso devoto), sino la patología de quien quiere ponerse con otros a ver con Rusia "quién es más fuerte", creyéndola débil o haciéndolo creer para "el público", o hablando de "independencia" cuando se sacrifica a Francia a la UE a ciegas. Ya no es asunto de "reglas del juego", sino la presentación invertida de la creencia omnipotente en un mundo sin límites, pero además con la malicia de colgarse de errores ciertos de Trump para actuar en función de la Europa de la alta finanza. La coartada o licencia sirve en realidad, como lo ha hecho el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, para chantajear a Trump y no ocuparse del problema económico del Ártico, sino del militar, como en Ucrania. Por lo demás, quejarse de un "intento por subordinar a Europa", creyendo en lo que no es, no suena bien cuando, si es con los Demócratas, la UE se apresura a ser el vasallo que se espera de ella y al que incluso se le grita "!fuck you!", como lo hizo -sin que nadie la criticara- Victoria Nuland en 2014 en Ucrania.

        El orden basado en reglas surgió de una guerra y del acuerdo por evitarla lo más posible cuando menos entre los antiguos dos grandes y en Europa: con antecedentes desde principios de la crisis, a finales de los '60 y en 1971 (fin del sistema monetario de Bretton Woods y del patrón oro-dólar), no hay reglas, salvo las que cree instaurar con "los mercados" la alta finanza: por lo mismo, de inmediato sale Úrsula von der Leyen, jefe de la Comisión Europea, a prometer no sólo invertir en Groenlandia (lo que no es del interés prioritario de Trump), sino a ofrecer mayor "seguridad y defensa" para el Ártico: el negocio de las armas por delante -ofreciendo de entrada rompehielos-, no una que otra acción para ampliar ante todo el negocio a costa de los competidores ECONÓMICOS.

       Por lo que respecta a lo que se dice, es del nivel primitivo de la Guerra Fría, cuando salirse así fuera un poquito "del huacal", como se dice coloquialmente en México, ya era ser "comunista". Moverse un poquito -y qué tanto es tantito- de la norma de la alta finanza es caer en todo un catálogo para evitar el menor debate y ser descalificado, que por "dictador", "autócrata", "populista" y lo que sea que se "desvíe", después de haberse creído la eternidad y la omnipotencia. Por éso no hay más que una cosa que tema el perverso narcisista, bajo diversas formas: perecer. Ante quien se cree inmortal, cualquier límite -como en el niño malcriado- es motivo de lloriqueos, berrinches (como se dice también coloquialmente en México), gritos y pataletas, además de chantajes. No es lo que se aprendió como "regla", sino como "natural" o "lo que corresponde". El "orden sin reglas" tal vez sea el que deja a más de uno quieto, que es lo que en más de una ocasión se necesita, además de saber detenerse. Ningún líder de potencia europea ha pensado recurrir a Naciones Unidas, por ejemplo: si el niño malcriado no cree en la autoridad, un negociante como Trump nada más calcula en cuánto le va a salir, y qué pérdidas y beneficios ECONÓMICOS (da click en el botón de reproducción).



     

lunes, 19 de enero de 2026

HAZTE PAYASITO

 Ahora se puede partir de que el mundo funciona al revés. No es la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) la que avanzó hacia Rusia, al grado de tener presencia de hecho en Ucrania (además de que este país solicitó su adhesión al organismo militar  desde 2008 y mencionó este paso como "objetivo estratégico" desde 2005), sino que es Rusia "la amenaza" que avanzó hacia la OTAN al meterse en el Este de Ucrania. El siguiente paso puede ser, para el globalismo hoy afianzado en parte de la Unión Europea (UE), ofrecerse en Groenlandia como antiimperialista y en defensa del derecho a la autodeterminación, en este caso, de Dinamarca. A las tres grandes potencias de la UE no les importa en lo más mínimo la autodeterminación: si así fuera, hubieran cumplido desde hace muchísimos años con los Acuerdos  de - Minsk, el Donbás hubiera tenido autodeterminación DENTRO de Ucrania -en lo que Rusia estaba de acuerdo- y no se hubiera llegado a la situación actual.

       Si ya todo es cuestión de disparate, de meterse por la fuerza en Groenlandia, territorio danés, un país de la OTAN, Estados Unidos, agrediría a otro y, en rigor, por fin podría activarse el capítulo 5 de la Carta de la OTAN, que obliga a todos a reaccionar en defensa del agredido. De hecho, ya está: como "no dan chance" los de la UE, el presidente estadounidense les lanzó a varios una andanada de aranceles a la que los agredidos respondieron, y Dinamarca reforzó su presencia militar donde se pueda, porque Groenlandia es casi un enorme macizo de puro hielo. No deja de resultar algo extraña la situación actual, tanto por la extravagancia del presidente estadounidense Donald J. Trump, que cree que todo es cosa de "compra-venta", como el muy supuesto interés de la UE en "la soberanía", cuando es un asunto entre aliados.

       En rigor, además de que el interés estadounidense -en lo militar- en Groenlandia no es ninguna novedad, es muy difícil buscar entender si se parte de que Trump, como acostumbran decir algunas generaciones, "está loquito" y que por momentos es un "loco peligroso". Tal vez más de alguno calculó que "ya pasaría" o, como se dice coloquialmente en México, "darle el avión" con sus aranceles. No es tan simple: ni es un "loco", como lo demuestran los pasos calculados desde Panamá hasta Venezuela, ni parece que tenga por completo perdido el juicio de realidad. Ya hubo espectáculo parecido con George W. Bush y la vociferación contra "el fascismo", el peligro de "guerra mundial" y asuntos por el estilo, siendo que Baby Bush, por lo demás, no se caracterizaba por su cordura, ni su sentido del cálculo: era ÉL quien, rodeado de "neocons", proyectaba a nivel internacional un "nuevo siglo americano" que ya no fue. Trump es algo distinto, y las personas cuentan (si no, que le pregunten vía espiritismo al difunto líder soviético Mijaíl Gorbachov): a diferencia de varios de quienes lo critican, Trump no tiene por único interés dárselas de interesante, y hasta ahora no es el "gran garrote". Ojalá y la creencia de que Trump es un niño malcriado no sea una proyección. No es George W. Bush. Tal y como actuó en Venezuela, no es obvio que Estados Unidos vaya a emprenderla militarmente en México, Colombia o Cuba. No lo hizo en Panamá y fue "quirúrgico" en Venezuela.

       El deshielo de parte del Ártico ha facilitado la navegación, y tan lo sabe la OTAN que está muy posicionada en Noruega. Lo que no se puede obviar es que, dejando de lado la presencia de Rusia en la parte que le corresponde y que no debiera incumbir a Trump, China tuvo la idea de incluir el Ártico entre sus rutas de la Franja y la Ruta. Es algo así como una "ruta de la Seda Polar" y una ruta marítima muy corta. China ha llegado a autodefinirse como "país cercano al Ártico". (2018), lo que es un sinsentido. Como el Canal de Panamá o el de Suez (cerca del cual Israel está haciendo su parte), la ruta polar Ártica, aunque en ciernes, podría a cierto plazo convertirse en otra "llave" disuasiva, al igual también que el estrecho de Malacca, del que China dependería menos. Como ya se señaló, no es nuevo que Groenlandia sirva para alerta en caso de problemas con Rusia, para lo que está el plan de la "Cúpula Dorada" antimisiles. Tan es así que Estados Unidos tiene base militar en Groenlandia (Thule, aeroespacial Pituffik), y no hay por lo demás mucho por invadir.

       El problema que se plantea está en saber por qué de repente la UE "se le pone al brinco", como se dice también coloquialmente en México, a Estados Unidos, cuando Trump, fiel a su costumbre, lleva al límite para lograr un acuerdo, tal vez considerando el grado de autodeterminación que tiene Groenlandia dentro de Dinamarca. El mensaje de Trump, en términos comerciales, tiene un destinatario que es seguramente el mismo que el que se le mandó a Panamá y a Venezuela, y que Panamá entendió. Pero en una de esas, Trump se acelera, secuestra a un esquimal y lo pone a celebrar el Día de Acción de Gracias en una cárcel estadounidense, para repetir que económicamente China no puede irse comiendo el comercio a su antojo. Si Trump dice que ve en el círculo polar "puros barcos chinos y rusos", la pregunta, si la UE es antirrusa, es ¿qué ve, más allá de la Cúpula Dorada, que sí ve?¿Lo mismo que los globalistas en China? Por lo que respecta al "pueblo de Groenlandia", al "proletariado de Groenlandia" y la cantidad de gente que con tal de hacerse la interesante cada día anuncia algo "histórico", un "gran peligro" o el "fin del mundo" y la "locura del poder" (¿por qué nunca con alguien como Ronald Reagan en la presidencia estadounidense, siendo que era por lo demás actor?), está para quedarse helado. Trump quiere acuerdos concretos, no arranques de fariseísmo. Por lo demás, es el tipo de asuntos que se arreglan internacionalmente, dado el problema marítimo que implica, y no, tampoco, "a lo chino". Otro asunto, soberano, es el corredor transártico ruso, aunque el gobierno ruso mida mal y persista en la temeridad ciertas asociaciones internacionales. Por cierto: si en más de una ocasión Trump da la impresión de no pensar lo que dice, los globalistas la dan de no decir lo que piensan. Ya nada más falta un !Fuera Manos de Groenlandia!, que es lo mismo...que considera Trump (da click en el botón de reproducción).



     

!HEY CANTINERO!

La atmósfera creada en los medios de comunicación masiva es ambigua, por parte de los "globalistas": hay andanadas reiteradas contra el presidente estadounidense Donald J. Trump, pero es apoyado cuando va en el sentido esperado por los propios globalistas, que prosiguen sin idea alguna del límite, y como si fueran eternos. La atmósfera descrita está cargada de violencia, y más de un analista medianamente serio pierde la cabeza y la serenidad. Hasta ahora, como acostumbrado, Trump se ha caracterizado por llevar verbalmente las cosas lejos para buscar luego negociar y obtener lo más posible en términos de dinero. Es por lo mismo que ya se ha observado que, por lo pronto, lo ocurrido en Venezuela es equiparable en parte a lo hecho con el militar iraní Qasem Soleimaní. No más.
       Lo dicho no es una justificación de Trump, sino el ánimo de indicar que deben sopesarse las alternativas, y no se trata de ver quién escandaliza más, entre otras cosas para no seguir en el tono que llegar a poner el mismo presidente estadounidense. No ha atacado, invadido o colonizado Venezuela, ni por cierto que tampoco Panamá, donde el gobierno entendió de inmediato que no tiene soberanía real, y cedió a la exigencia de ponerle límites a China. Es probable que ahí termine el asunto. A falta de soberanía real, parece que también la opositora venezolana María Corina Machado no encontró nada menos ridículo que regalarle su Premio Nobel a Trump. Prácticamente no hay explicación sobre por qué Trump prefirió seguir con el actual régimen venezolano y la presidente encargada Delcy Rodríguez. ¿Qué no permitía el ex presidente Nicolás Maduro que parece por lo pronto permitir Delcy Rodríguez?¿Por qué la alharaca sobre Panamá cuando lo primero que hizo el presidente panameño José Raúl Mulino fue obedecer y poner límites a empresas chinas?¿Por qué la renuencia a señalar que la "doctrina Donroe" no puede estar dirigida sino contra China?¿Porque con China se puede hacer grandes negocios?
         Trump, como en el mandato pasado, no ha mostrado mayor interés en el TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá), que considera irrelevante para su país, y que en parte lo es, salvo porque las autoridades económicas mexicanas no saben del significado de las estadísticas o no quieren saberlo. La economía estadounidense, como ya se ha demostrado anteriormente, no depende de la mexicana, mientras que sí sucede al revés: por algún problema en parte ideológico, se cree que Estados Unidos necesita de México, y a tal grado que "los tenemos agarrados". No es así. Los efectos del libre comercio sobre la economía mexicana son, por decir lo menos, contradictorios, pero, en vez de mirar hacia adentro, se prosigue con el añejo "efecto demostración", por el cual se cree que lo de afuera es forzosamente mejor, y se llega a formas algo bochornosas de colgarse del exterior, mientras que, luego de entregar el cuerpo u ofrecerlo, se repite que se conserva el alma propia, libre, independiente y soberana, para lo que ya nada más faltaría agregar que hay que "ganarse la vida" y que "se hace por necesidad". Ya se sabe que es un oficio como cualquier otro, pero además tal vez se tema que de no salirse a "talonear" se quede el país en la pobreza. A pesar del plan México y de algunas otras iniciativas, que datan del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, no hay ningún paso fuerte hacia la soberanía real. El discurso sobre la soberanía y la independencia se acompaña de lo que se conoce coloquialmente en México como "andar de ofrecido", sin que haya manera de saber si se entiende o no el SENTIDO de lo que se hace, y hasta qué grado no se tiene confianza en fuerzas propias, a lo que seguramente debe agregarse alguna creencia del tipo "es libre comercio o Corea del Norte". Para colmo, se cree que México está en condiciones de "dictarle" a Estados Unidos, como se cree por "Un día sin mexicanos" que la economía estadounidense sin inmigración mexicana se terminaría o sabrá Dios qué más que no tiene sustento estadístico. Todo está en la incomprensión parcial de que sin autonomía económica no puede haberla en la política: sólo "intermediación" para negociar alguna "tajada". Eso sí, es imperativo, y se puede lograr, que Estados Unidos no meta sus narices en México con armas, ya que la política mexicana de seguridad está dando muy buenos resultados, y tangibles. Lo que no va es la escuelita generacional de economistas formados en los '80, ni la intelectualidad "postmexicana" (!) cosmopolita y que reduce México a la corrupción y el autoritarismo. Tampoco es así.
        Incluso pese a lo proferido por Trump sobre Groenlandia, el presidente estadounidense atiende los intereses estadounidenses, en parte, y no los del capital transnacional ni los de la alta finanza que parece haberle declarado la guerra. En cambio, hay otros países en donde alguna gente confunde los intereses propios con los ajenos y, es más, los de dicho capital y dicha finanza, cuya apuesta, por lo demás, ha estado ligada a China. Actualmente no existe alternativa ligada al mundo del trabajo, debilitado, cuando no inerme. No se trata de "escoger al patrón", pero sí cuando menos, escándalo aparte, de saber qué está en juego en la división en la clase dominante y qué es posible hacer con fuerzas propias. El fariseísmo no ayuda en nada. (da click en el botón de reproducción)


lunes, 12 de enero de 2026

QUE LA DEJEN IR AL BAILE SOLA

 Al parecer, la derecha globalista ha estado perdiendo la cabeza y se dedica a lo que se conoce coloquialmente en México como "amarrar navajas", es decir, a buscar crear conflictos casi "nomás porque se las puede", a partir de una victoria en parte de "chiripa" en la Guerra Fría. En esto hay en gran medida un consenso bipartidario en Estados Unidos: no hubo del socialismo más que terror y escasez (con una notoria falta de papel higiénico) y la partida se ganó gracias al presidente estadounidense Ronald Reagan y el más simplista de los recursos sobre el "Imperio del Mal" y la persistente amenaza de fuerza (Guerra de las Galaxias). ¿Se tiene que aprender algo cuando se gana? No parece: es la incesante repetición de sofismas y de lo mismo para persuadir, no para analizar. Y tampoco sirve de mucho hacer lo mismo del otro lado.

        La "coalición de voluntarios" creada por tres países europeos (Francia, Alemania y Reino Unido) ha vuelto por lo pronto a sabotear una eventual paz entre Rusia y Ucrania, tratando de "amarrar" al presidente Donald J. Trump con negocios. Rusia ya ha dicho en todos los tonos que jamás aceptará que haya una fuerza multinacional en Ucrania. Los "aliados", que hablan así desde hace mucho como en referencia a una guerra, no pueden no saber que están saboteando, probablemente con la enésima intentona de hechos consumados, para proseguir con lo desatado en 2014 con el golpe en Ucrania, dado por los Demócratas, para seguir la escalada contra Rusia. ¿Alguien protestó por la ilegalidad del Euromaidán, que antecede al conflicto armado en lo que ya es por lo demás el ex Este de Ucrania, que pasó por referéndum a manos rusas? La "coalición de voluntarios" no puede no saber que Rusia no aceptará un plan de "paz" que le cuele una fuerza multinacional en las narices, de acuerdo con un guión ya ensayado en varias guerras desde 1991. Dicha "coalición" adulteró el plan inicial de Trump y enredó a sus enviados. No se trata de negociar, sino de colarse para como mínimo seguir amedrentando. Rusia ya contestó que una fuerza multinacional como la mencionada se volverá enseguida un blanco. Por ahora, desafortunadamente, hay entre allegados a Trump poca claridad sobre qué hacer.

     A raíz del secuestro de Maduro, se está repitiendo una actitud errónea ante Trump, sin que se trate de justificar todo lo que hace, y ya está por lo demás clara ahora la amenaza a Cuba, cortándole los suministros de petróleo venezolano. Sin embargo, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, está exagerando la nota al decir que Trump es "una amenaza para la paz mundial", lo que recuerda la alharaca armada con la presidencia estadounidense de George W. Bush. ¿El secuestro de Maduro pone en riesgo la paz mundial?¿Alguien cree en serio que China va a tomar alguna medida (y Rusia no lo va a hacer)? Estados Unidos ni siquiera se está comportando como un "hegemonista desenfrenado" (?) Es de suponer que Rodríguez entiende la diferencia entre Venezuela y Cuba, y en un análisis medianamente imparcial cabe considerar que Cuba también está dividida, entre quienes, ya con mala fe como el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, atribuyen todas las dificultades en Cuba al bloqueo y una parte no desdeñable de la población que, según lo sugirió recientemente Rebelión, no es ciega a la ineptitud frecuente del Estado cubano, que tiene por lo demás relaciones con muchos países. Cuba, en parte, ni siquiera está viviendo de recursos propios (entre otras cosas por la importancia de las remesas). Trump intentó en el pasado crear un problema en Nicaragua, y falló, como a la postre falló en Bolivia. Lo que diga Trump no es "mi palabra es la ley". Siempre fuerza para negociar. Ni lo hecho en Nicaragua en abril de 2018 ni el golpe en Bolivia (atribuido a los servicios de seguridad británicos) en 2019 funcionaron. Cuando el ignorante y cerril Baby Bush llegó a la presidencia, más de un cubano salió a gritar contra "el fascismo". Cuba y Nicaragua aparte, o Telesur en Venezuela, América Latina no ha hecho nada, o casi, por oponerse al cerco contra Rusia ni al peligro que supone, salvo por una iniciativa inepta del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. África ha hecho más y entiende mejor porque no hay hábito de fuero, es decir, la creencia de ser excepción a la regla. Tampoco se puede seguir en mandar a callar "por no tener verguenza" a quienes NO atribuyen todas las dificultades económicas en Cuba al exterior. Es un error similar al de Maduro y que reduce todo a gritería antiimperialista para que los sectores medios cubanos sean intocables y puedan seguir paseándose extorsionando con el victimismo. La población cubana no es ciega y, por cierto, con frecuencia no teme hablar, sino que no gusta de hacerlo ante sordos.

       La escatología sobre el fin del mundo termina volviendo ilegibles muchas cosas en los medios, como la notoria mala fe de quienes irresponsablemente buscan escalar conflictos, entendiéndose por "irresponsabilidad" no medir las consecuencias. Lo que ha venido haciendo la "Coalición de voluntarios" ante Rusia es simplemente ignorar por completo al otro y no contar más que con la escalada de fuerza. Es igual para los globalistas, pero América Latina también es "aquí no ha pasado nada" o "no pasa nada", mientras no sea tocado el fuero propio. No es sólo la creencia "a mi no me va a tocar", sino también importa poco "mientras a mi no me toque", Que se agarren Rusos y Ucranianos. Pus total, ya qué. Tampoco es honrosa la actitud que llama a cortar con Cuba para no ser perjudicado por "Donroe" Trump: "salvo el pellejo y no me importa si otro se friega" Es falta de escrúpulos y el egoísmo más craso, además de apostarle a mayores dificultades que los habitantes de Cuba, tenaces y con frecuencia agradecidos, no se merecen. Como tampoco boconería oficial sobre "hasta la última gota de sangre". El tema en este momento son gotas de petróleo y nubarrones en ciertos países de la Unión Europea (UE). (da click en el botón de reproducción).



jueves, 8 de enero de 2026

O SOLE MÍO

 Como ya se señaló aquí, fue Marco Rubio, secretario estadounidense de Estado, quien concluyó que el ex presidente Nicolás Maduro era alguien "con quien no se podía trabajar". Decir que, como presidente, Maduro tal vez cometió errores no lo convierte en víctima propiciatoria, como se verá. Simplemente, como otros, a lo mejor no conocía lo que decía el general panameño Omar Torrijos: "se juega con la cadena, pero no con el mono". 

         Desde tiempo atrás, se venían abriendo canales de negociación, entre otros a través de Jorge Rodríguez, hermano de la actual presidente encargada venezolana, Delcy Rodríguez, y presidente de la Asamblea Nacional, y con representantes de petroleros texanos (Richard Grenell, con quien Maduro siguió insistiendo en habla). A juzgar por lo que afirmó parte de la prensa europea, sobre todo española (El País), Rubio, en cambio, estuvo empujando en otra dirección, hacia la solución de fuerza, por considerar que Maduro se dedicaba a "ganar tiempo" y a "engañar", lo que no es del todo descartable. Por motivos propios, Estados Unidos, como ya había sucedido en el primer mandato de Donald J. Trump, la agarró en especial con Venezuela, como se recordará de lo sucedido con el "presidente encargado" Juan Guaidó, lo que siguió por lo demás con los Demócratas. ¿Cuál fue el contenido de las conversaciones entre Trump y Maduro? El segundo ofreció apertura a inversiones estadounidenses, en el petróleo incluido. Pero podría decirse que fue casi "pillado" in fraganti: antes de ser capturado -y secuestrado-, Maduro acababa de reunirse con un alto funcionario chino, Qiu Xiaqi, enviado por el presidente de China, Xi Jinping. A las pocas horas de celebrar con los chinos "la unión perfecta (!), a toda prueba y a todo momento, siempre victoriosos", Maduro estaba camino a Nueva York en manos gringas. Y de paso, se impuso Rubio.

         Las acusaciones de narcotráfico o "narcoterrorismo" contra Maduro se desvanecieron. El "Cártel de los Soles" es una invención mediática de los años '90, y el Departamento de Justicia estadounidense ya no volvió sobre el asunto, limitándose más bien a acusar a Maduro de "clientelismo" y "corrupción", lo que no debe ser del todo falso, en parte al menos del aparato estatal venezolano. Los "soles" son insignias militares, pero el tal "Cártel" no existe. Como Manuel Antonio Noriega en su momento en Panamá, Maduro ofreció colaborar contra el narcotráfico, en medio de otro problema: el "Tren de Aragua", crimen organizado venezolano, es algo surgido de la emigración venezolana y, para no variar, en parte de dicha emigración en Estados Unidos. No es nada nuevo. Más de un allegado de Noriega hasta el último momento no creyó en la invasión de 1989 a Panamá, pese a las advertencias. Tal vez Maduro no entendió, y se puso a "maniobrar", lo que terminó por llevar a Trump a seguir a alguien cerril como Rubio, que no es el primer "halcón" alrededor del mandatario estadounidense. Ahora, Venezuela se despertó como país tutelado. Sin embargo, es preferible no escandalizar, ya que es una forma de tutela e injerencia, pero no una invasión comparable a la de Panamá u otras muchas, además de Granada (República Dominicana en 1965, Cuba en 1961, Guatemala en 1954, Haití en varias ocasiones). Ni se trata de neocolonialismo: Venezuela nunca ha sido colonia estadounidense. Como se dice coloquialmente en México, Trump podrá "decir misa", pero es preferible analizar y no ponerse a la alharaca en el "capitalismo del póker".

         El problema está en saber si del actual régimen venezolano puede surgir una alianza con algún empresariado no tutelado (o es nada más un grupo compradore), y por lo demás pese a las "horcas caudinas" estadounidenses, lo que es difícil, pero es la rendija abierta. Después de todo, es en parte lo que hay en Nicaragua, y que no puede haber en Cuba, dada la cercanía con Estados Unidos y la "gusanería" cubano-estadounidense. Salvo cuando hay algún Mijaíl Gorbachov en juego, el "dominó" no existe -y ni siquiera le funciona plenamente a la Unión Europea (UE), con cuya iniciativa Global Gateway, dirigida a parar a China, trató Delcy Rodríguez. Una cosa es "capitalismo político", y otra encontrar un grado de autocentramiento que permita relativizar la tutela estadounidense, entendiéndose por "tutela" hacerse cargo de menores de edad o incapacitados.  Ni la oposición venezolana, ni el oficialismo son totalmente monolíticos en Venezuela. Hasta ahora, hay algo inusual: nadie está en el "todo o nada".

        Estados Unidos puede pensar que se puede poner a la "técnica del salami" para obtener una concesión tras otra, pero el tiempo tampoco está a favor de Trump, menos cuando los globalistas y cosmopolitas se despiertan como supuestos "soberanistas". En sentido estricto, Maduro es inocente. Pero no brilla por su inteligencia y se puso a jugar con el mono, exasperándolo, cuando hay además gente de riesgo como Rubio. Menos tontería se le pone al asunto, mayores posibilidades habrá de evitar un conflicto violento entre venezolanos. Para que no sea el pueblo en cuyo nombre habla medio mundo el que, como se dice coloquialmente en México, el que "pague el pato". Por lo pronto, quienes se creen en un casino y apostaron a "Maduro o no Maduro" se equivocaron, pese a que hay un mensaje para el aparato estatal venezolano y lo que pueda tener de clientelista, corrupto y personalista. Lo sucedido muestra que no todo es "nación contra imperio", u "oligarquía vendepatria", porque también cabe esperar lo que sigue y es, en parte, incógnita, tomando en cuenta la bravuconería de Trump, quien como sea no se apresuró a poner de títere a María Corina Machado, salvo cambio de opinión (puede haberlos), a diferencia de lo sucedido en Panamá en 1989, para arruinar a este país, que pese a un intento de empresariado propio en los '90, al centro (Ernesto Pérez Balladares -Partido Revolucionario Democrático), ya no se repuso del tutelaje, pese a tener el Canal.

     Pese a lo sucedido y la inocencia de Maduro y, en lo que cabe, de Cilia Flores, quien optó por ir con él, y pese a las bravatas de Trump, hay consenso contra él entre Republicanos "halcones" y Demócratas cuyos planes van de manera mucho más peligrosa más allá de América Latina: sería preferible no agarrarse de Venezuela para hacerles el caldo gordo a quienes en los hechos, desde los '90 -y como parte del consenso bipartidario- han escalado diversos conflictos. Al menos que haya una alternativa a lo que por lo pronto es, en parte, división de las clases dominantes. Si se cree en algo distinto a "no hay más que de dos sopas", como se dice coloquialmente en México, al menos hay que explicar qué es. Como alternativa, no como otros 500 años de resistencia. La división es muy fuerte, en los países centrales o...en lugares como Venezuela. Las reacciones "de campanario" no son forzosamente prudentes.

       Por lo demás, no es Trump que se impuso al Pentágono y al "Estado profundo", sino que éste considera periódicamente asegurarse la retaguardia para una proyección más internacional, a riesgo de que allegados de Trump sigan cometiendo errores graves. Nada de todo lo anterior es un asunto bursátil, de especulación y derivados ni por ende de "escenarios", extrapolaciones al vapor, vacaciones en Las Vegas para apostar ni juegos de mesa. Con la pena, pero es frecuente que más de un líder latinoamericano se crea con fuero, y por lo tanto una excepción. Noriega en su momento se lo creyó, y probablemente Maduro también. No funciona sí. (da click en el botón de reproducción).



martes, 6 de enero de 2026

SE SOLICITA DISCRECIÓN

 El "modito" del presidente estadounidense Donald J. Trump ante Venezuela llega a provocar el olvido de que no es algo nuevo, y sí por lo pronto diferente de lo que estilaban los presidentes de Estados Unidos, Ronald Reagan, y George Bush padre, bastante más brutales.

        Durante la administración Demócrata de Joseph Biden, Estados Unidos se estuvo metiendo en Sudamérica, pero sin hacer ruido, por lo que, por momentos, pareciera que se le reprocha a Trump no ser un burgués tradicional, y por ende hipócrita -de sentimientos y pensamientos ocultos-, sino, en una inversión ideológica, un advenedizo, cuando los advenedizos son los Demócratas, desde los 90.

       Estados Unidos con Biden, entre otras personas a través de la encargada del Comando Sur, Laura Richardson, se estuvo metiendo con frecuencia en varios países latinoamericanos, nada más que, en vez de con el garrote, de modo más sutil. Baste con recordar lo extraño de lo sucedido en el Ecuador con la muerte del candidato Fernando Villavicencio, en la primera elección del presidente Daniel Noboa, además del castigo al ex vicepresidente Jorge Glas. Villavicencio fue opositor al gobierno del presidente Rafael Correa entre otras cosas "denunciando" la presencia china, como ocurrió en el libro Ecuador made in China, y para más señas, era un "activo" de la CIA (Central de Inteligencia Americana).. Además, Villavicencio "denunció" una deuda del Ecuador con China que llevaba a "pagar con petróleo". No era lo único, pero sí algo importante en la labor de Villavicencio, que luego se fue a meter en denuncias de problemas de narcotráfico. ¿Fue lo que le costó la vida?¿O fue un "trabajo interno" en el que, dicho sea de paso, hubo participación en grupo de colombianos, como en el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moise? Villavicencio fue asesinado en agosto de 2023 y se le quiso colgar el cadáver al "correísmo", lo que llevó a una campaña mediática que le restó votos. A su  vez, con los Demócratas en el gobierno en Estados Unidos, Moise fue asesinado en 2021

        Hay más, puesto que el presidente colombiano Gustavo Petro trató con Richardson, permitiéndole la injerencia en asuntos de Defensa y seguridad. Luego, cuando a raíz de un error cayó el presidente Pedro Castillo en el Perú, en 2022, también periodo Demócrata, es sabido que la antigua presidente sustituta Dina Boluarte fue corriendo a la embajada estadounidense. Richardson fue además a meter sus narices en Paraguay, y siempre se dijo que era para crear una "barrera contra China", como hay interés en crearla en el Perú. Todo se hizo con "discreción", al grado de que hasta hoy, por ejemplo, no hay nada claro sobre el operativo para "servirse" -puede ser- de Villavicencio ni sobre Moise. Los Demócratas estuvieron negociando presencia militar estadounidense en el Ecuador. En suma, desde antes de que Trump mostrara el garrote en Venezuela, Estados Unidos estaba trabajando en limitar la presencia china en Sudamérica y, desde los '90, como lo señalara la estudiosa Ana María Ezcurra, se forjó cierto consenso bipartidario en Estados Unidos sobre la forma de actuar a nivel internacional. Por lo demás, también en periodo Demócrata, la "embajada" se las ingenió para dividir a la izquierda boliviana.

        Desde luego, es condenable lo hecho por el gobierno de Trump, considerando que, como país soberano, Venezuela puede elegir a sus amigos, que el ex presidente Maduro difícilmente estaba metido en asuntos de droga (aunque también ayudaba a Hezbolá) y que es la política del "gran garrote". Sólo que, además de pragmáticos y sofistas, la actual es época de fariseos: medio mundo se descubre una vocación antiimperialista contra Trump cuando durante años se calla ante la intromisión Demócrata, que por lo demás es de mayor alcance. Los Demócratas han hundido a países como Haití -con todo lo que hizo la Fundación Clinton- y como Ecuador; el embajador previo en México,  Kenneth Salazar se estuvo paseando en México como como Pedro por su casa, como se dice coloquialmente en México, e incluso en Palacio Nacional, sin que se incomodara nadie, y el presidente Barack Obama armó "Rápido y furioso", entre otras cosas.

       Probablemente por ahora, cuando no hay invasión de Venezuela, a diferencia de lo sucedido con Granada en 1983 y Panamá en 1989, y no hay modo de saber aún who is in charge (quién está a cargo) en el país sudamericano, es necesario un compás de espera antes de ponerse a la Gran Alharaca Antiimperialista y, también como se dice en México, poner el grito en el cielo o andar con el Jesús en la boca, no vaya a ser que lo que se está pidiendo es que Estados Unidos actúe "en lo oscurito", cuando no se dice NADA, como no se dice del motivo de la saña contra Glas (caso Sinohydro para la hidroeléctrica Coco Codo Sinclair, cuando los sobornos chinos iban en realidad al intocable Lenin Moreno: vaya), otro mensaje a China (da click en el botón de reproducción).



domingo, 4 de enero de 2026

ESE HOMBRE ES MÍO

 Venezuela no acaba de ser colonizada ni esclavizada por nadie. El presidente estadounidense, Donald J. Trump, tampoco derrocó bruscamente a ningún régimen. Pese a cierto parecido, no es lo sucedido en Panamá en 1989, cuando se destruyó al ejército panameño (FDP-Fuerzas de Defensa de Panamá), se utilizaron armas desconocidas con saña contra población civil, en particular en el barrio El Chorrillo, en Ciudad de Panamá, se abatió la resistencia de los Batallones de la Dignidad y se pasó a un buen momento de ocupación, algo de lo que Panamá hasta hoy no se repone. Salvo excepciones, la izquierda se puso a mentir, incluyendo sobre Manuel Antonio Noriega, capturado y llevado a prisión en Estados Unidos para ser silenciado, y con verdades a medias. Es probable que haya parte de lo mismo en la captura del hoy ex presidente venezolano, Nicolás Maduro, de entrada con un mensaje para algunos cubanos de su círculo de seguridad, como lo reconoció el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. 

     Algo similar ocurrió cuando Estados Unidos intervino en 1983 en Granada, luego de una traición izquierdista -de Bernard Coard- al gobierno de Maurice Bishop. El problema con Noriega fue, en parte, el fracaso de un golpe de Estado previo, de Moisés Giroldi, desde dentro de las FDP. No hubo "golpe de Estado" estadounidense. Tampoco es nuevo que el aparato venezolano tuviera fisuras, y es menos creíble la acusación de "narco" contra Maduro, aunque la "primera comandante" Cilia Flores no se destacara por su probidad, dadas sus tendencias al nepotismo y sus narcosobrinos. Ya se sabe que Trump se pasó por alto el Derecho Internacional, como George Bush padre en Panamá, sin que se hiciera nada. No es el regreso ahora de la Doctrina Monroe, como se verá, porque viene de antes, como lo probó toda la actuación de los Demócratas en el Ecuador desde hace años. La diferencia es de grado.

     Pocos panameños a la izquierda quisieron reconocer lo que sin embargo reveló en su momento la estudiosa británica Charlotte Elton: empresas japonesas muy grandes estaban metidas de lleno en Panamá, y el gobierno panameño veía en ellas una alternativa a Estados Unidos, en un momento en el que se creía que Japón podía autonomizarse, aunque sin una alianza frontal de Panamá con Japón. La invasión de 1989 fue, además de un mensaje a Cuba y a parte de las FDP, para Japón, que en lo sucesivo bajó su presencia en América Latina. Es falso que la empresa estadounidense Bechtel no quisiera los contratos para la ampliación de Panamá, y regateó hasta el último, pese a que dicha ampliación se le dió en particular a la empresa española Sacyr. Esta empresa va ahora en retirada frente a Estados Unidos, al no poder ganar en este país un arbitraje por sobrecostos en la ampliación. Si bien a raíz de la invasión no se le dieron los contratos a la Bechtel, contra lo erróneamente dado a entender, el sindicalista (hoy extinto) panameño Luis Anderson no dijo la verdad de los intereses de la empresa estadounidense en el periódico mexicano Uno más Uno. La Bechtel siguió presionando. Por lo demás, nunca hubo idea de "colonización de Panamá" en 1989, sino de captura o secuestro de Noriega -además de destruir las FDP, y el Canal y zonas aledañas fueron devueltas, salvo que Estados Unidos se reservó el derecho de intervenir militarmente la vía. Se sustituyó la presencia formal por la informal y hoy Panamá no tiene economía propia.

      Trump no escondió los intereses imperialistas de Estados Unidos en Venezuela, al volver sobre el "rancho de los Rockefeller" -el interés por el petróleo-, sin que sea lo principal, o en todo caso no lo único: Maduro no paraba de acercarse a China. Aunque el petróleo venezolano es un cuatro por ciento de las importaciones chinas, entre 2023 y 2025 el ingreso en divisas en Venezuela osciló entre 55 % y 80 % de exportaciones hacia China. Este país se estuvo preparando cada vez más para refinar petróleo venezolano e ir creando una "reserva estratégica". Trump fue claro en señalar que Estados Unidos no quiere permitirse que Venezuela "caiga en otras manos". La captura de Maduro fue un mensaje a China: se puede admitir cierto condominio, pero no un desequilibrio a favor de China. Por lo demás, fue también un mensaje para el aparato venezolano. La presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez,  por lo pronto, reaccionó entre otras cosas diciendo que se extiende "la invitación al gobierno de Estados Unidos en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido (!), en el marco de la legalidad internacional y una convivencia comunitaria duradera (!)". Como sea, es muy pronto para saber del papel de Rodríguez o de "transición": como Trump tampoco quiso hacer en lo inmediato un show como el de Bush padre para instaurar un gobierno títere, ni poner a María Corina Machado, hay que evitarse las "pastillas demasiado grandes para ser tragadas", como dicen los rusos. Delcy Rodríguez tiene un abanico de interlocutores en Venezuela y con empresarios nacionales e inversores extranjeros. A ver: el "halcón" Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, dijo que Maduro era alguien "con quien no se podía trabajar".

       Para relativizar "el petróleo", con Maduro ya había regresado la empresa Chevron a Venezuela, y el mismo Maduro estaba ofreciendo más a petroleras estadounidenses. Hay empresas como Repsol en el golfo de Venezuela. Además de Repsol, operan en Venezuela empresas como Telefónica y un banco español. Se trata de crear un entorno de lo que se conoce hoy como "más amigable" para los negocios estadounidenses, no para salvavidas de Cuba o penetración china. Dado el carácter " quirúrgico" de la operación estadounidense, se parece más a lo hecho durante el primer mandato de Trump contra el líder iraní Qasem Soleimaní.

      Como sea, lo hecho por Trump tiene el dejo de la ley del Viejo Oeste, como una invitación a hacer negocios, pero una carta de presentación a balazos. El "modito" es suficiente para ser rechazado, y lo que es penoso es que no falten quienes, en América Latina, vean con buenos ojos que les saquen las castañas del fuego. Es parte de lo que Maduro, con su Teoría de la Dependencia a cuestas, nunca entendió, porque lo suyo no es la inteligencia: no basta con el problema del imperialismo, sino que es necesario saber si desde adentro de algún país latinoamericano puede surgir una clase dirigente que haga de tal, con menos boconería, menos entreguismo -a cualquiera: no es cuestión de cambiar de amo o maniobrar a los patrones- y menos corrupción. Y las "revoluciones de la libertad" tampoco se hacen con la llamada "diplomacia de las cañoneras". Es mejor, como si dice coloquialmente en México, ponerle "un ojo al gato y el otro al garabato". No hay más que 32 cubanos y algunos venezolanos que optaron por la lealtad personal: no se puede rápidamente conocer el alcance y la seriedad de lo sucedido, más allá de algunos antecedentes, a la espera de saber qué sigue después del chacoteo mediático. (da click en el botón de reproducción=).



         

sábado, 3 de enero de 2026

VIENTOS HURACANADOS

 Más allá de un par de desmitificaciones, sobre la Conquista y la Independencia, la "revolución de la libertad" del divulgador Juan Miguel Zunzunegui, de habla fácil y ojos claros, suficiente para ser creído en un país como México, y del empresario Ricardo Benjamin Salinas Pliego, muestra sin quererlo uno de los problemas mexicanos: la incapacidad de la clase dominante para dirigir la nación. Esta incapacidad, se creyó un tiempo, debía ser suplida por el Estado. Esto no tiene nada que ver, en lo absoluto, con Marx, quien dejó escrito que no se trataba de tener gobiernos grandes y/o fuertes, y esperaba a largo plazo la extinción del Estado para pasar a la "administración de las cosas".

      "Muera el mal gobierno" no es nada más grito popular, sino también empresarial, por más que gran parte de las funciones del Estado se hayan dedicado a subsidiar al sector privado, como hasta hoy, entre otras cosas con infraestructura pública y prestaciones y ayudas sociales que liberan dinero para el consumo privado. Ni así. Como ya se ha señalado, el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa ha demostrado cómo un buen nivel de vida -como el escandinavo- coincide con un gasto público bastante importante. Si se escucha a Salinas Pliego, quien además parece detestar muy a la gringa el menor impuesto, el ideal, para seguir a Correa, es Sudán del Sur, donde el Estado no gasta casi nada y se acerca a la inexistencia, salvo para cosas mínimas. Estarse ya sin Estado y sin gobierno es Puerto Príncipe, capital de Haití: toda una "revolución de la libertad", como la de matar impunemente.

        Las caricaturas del estilo Cuba-Nicaragua-Venezuela como futuro dizque "comunista" son un fraude. Es una pena que coincidan izquierdistas universitarios -a costa del erario- con Salinas Pliego (a costa del erario, hasta prueba de lo contrario) en la creencia de que el gobierno mexicano es una "secta política", que para el señor Salinas Pliego permite el despilfarro y el despojo de las arcas públicas" (¿por no querer pagar impuestos?), además de que en México no se han perdido "libertades de los ciudadanos", por lo que el mismo Salinas Pliego puede decir lo que se le antoje. Por lo demás, en Venezuela no ha habido ningún socialismo y, como ya se ha explicado aquí, hace rato que se abandonó -desde Hugo Chávez- la creencia en el "socialismo del siglo XXI". No se trata del significado de las palabras, sino de usarlas para su "efecto" persuasivo: asustar, si hay quien se deje, y para que más de alguno repita sin saber.

       No tiene ningún caso hablar con sofistas. Parte del problema del Estado ha sido, en México, su uso clientelista, para acaparar poder político, y su ineficiencia, en el sentido de no operar ligando el salario a la generación de excedente en la empresa pública. Aún así, se ha llegado a liquidar empresas que no estaban en números rojos. Partir de problemas reales para hacer de la parte el todo o para llamar a liquidar el "mal gobierno" es sofística. Al mismo tiempo, como parte del "capitalismo político", la costumbre ha sido llegar al gobierno para desde este hacer negocios, con corrupción, y para beneficio de empresarios beneficiados desde arriba -como Salinas Pliego en 1993. Así, el gobierno sirve también de "pararrayos": se lleva la crítica por robo y el empresario se evita la crítica por explotador. Simplemente, la costumbre en el capitalismo "político", donde un empresariado incapaz delega, es caerle al gobierno y no tener idea de la explotación. Igual maldicen al "mal gobierno" desde abajo, desde en medio y desde el empresariado, en plena rebatinga, a ver qué saca cada uno, en plan buitre. Es a lo que le apuesta la oposición mexicana, que sabe muchísimo de "cómo hacerlo": a que el actual gobierno haga lo mismo, aunque desde ya la escala es bastante menor.

      Las ideas de Salinas Pliego en economía no existen: repite teoría de finales del siglo XIX, a lo que con Zunzunegui agrega un recetario de Tus zonas erróneas y cosas por el estilo. Zunzunegui averigua poco: oye "comunismo" y siente la irrefrenable necesidad de ponerse al sofisma, adulterar, falsear sin rubor, etcétera, y ni caso tiene hablar. No se trata de debatir nada, sino de sofismas para "persuadir". La idea de que todo empezó con el jacobino francés Robespierre data de los '80, uno que otro filme del polaco Andrzej Wajda ("Dantón") y de la historiografía francesa de la época (Francois Furet, Stéphane Courtois), ya varias veces demolida desde dentro. La "batalla cultural" en nombre del italiano Antonio Gramsci data de los '80 con el Comité republicano de Santa Fe I y II. Nada nuevo bajo el sol, ni la creencia de que la Revolución se reduce a una camarilla de tontos ambiciosos que buscan tomar el poder. Tal vez como el grupo de tecnócratas que ascendió en México en los '80, o como los Demócratas estadounidenses a partir de los '90. De remate, Zunzunegui alaba mal a la Rusia de Putin, surgida de una camarilla de ambiciosos de San Petersburgo y de los servicios secretos para, en parte, el bochorno del saqueo en los '90, e ir a caer en la trampa de la Tríada (Estados Unidos, Unión Europea, Japón). El ropaje da igual: comunista o anticomunista, por lo que no se entienden mal Rusia y China.  Teorías del siglo XIX, ni siquiera a la altura de Marx, o de los '80, hace casi medio siglo.

       El dueño de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo, "soldado de la revolución", decía que México era un "país de jodidos" (de "clase modesta jodida, que no va a salir de jodida"). Zunzunegui y Salinas Pliego llegan a más, con la cabeza en inglés: México es un país de losers que no han leído La mentalidad ganadora y tienen miedo de salir adelante. Son "traumados" por la historia oficial, "fracasados" y no manejan más de 250 palabras, de las diez mil que tiene el español, mientras que Salinas Pliego, como su "Escorpión Dorado", es seguramente exquisito, salvo que crea que hay que ganarse audiencia entre los jodidos. No es que al empresariado y el capital extranjero no les importe educar -ni Salinas Pliego tiene educación-, sino que una "bola de revoltosos" de la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación)  lo echan todo a perder (en Oaxaca y Guerrero). Los mexicanos se victimizan de Cuauhtémoc para acá y casi resulta que tienen miedo al éxito y a ser emprendedores y winners. Mentalidad de perdedores, fracasados, traumados, derrotistas, analfabetas y revoltosos. Si fuera así, ya Benito Juárez había dicho que el pueblo mexicano no está contento con nada que no sea un mitote. Ni Azcárraga Milmo era tan ojeis, como se dice coloquialmente en México.

        Ya que los jodidos ni leen, tal vez alguno que otro de clases medias se quiera creer ya no a Salinas Pliego, sino el alud de disparates de Zunzunegui, que no entiende conceptualmente nada. Ni importa en realidad ningún "comunismo" ni "socialismo", que no hay ni por asomo en México. Lo que importa, además de hacerle fraude al fisco, es hacérselo a la gente explotada para que, encima de que la explotan, se sienta "emprendedora", es decir, que en vez de tener intereses propios, los confunda con los del patrón. Para ponerse la camiseta y echarle muchas ganas, pero además, bajo chantaje: la alternativa es el terror y la escasez. Si quieres ser parte de "la familia Azteca", sígue echándole muchas ganas y viéndote a tí mismo como un ganador, quien quita y un día seas como el jefe. Si no, te espera una pandilla a la salida para timarte y matarte o dejarte todavía peor. En suma: soy tu peor es nada, así que eres libre de escoger. Zunzunegui tendrá sus motivos para no temerle a la llegada al fraude intelectual. Y luego por qué no se sale de un país de jodidos: porque no se sabe cómo, de la misma manera en que el mexicano digamos "promedio" trabajo mucho, pero no siempre sabe cómo, porque dirección no hay, ni lo es el discurso de la guatemalteca Gloria Álvarez, del mismo nivel. Del estilo "sé libre de ser atontado". Presentando las cosas al revés. Lléguenle a la secta Azteca, a los fans de "Zunzu" (!) y a los lamentables espectáculos de Lilly Téllez: nunca falta un roto para un descosido, o quien tenga interés en dejarse impresionar. (da click en el botón de reproducción).



jueves, 1 de enero de 2026

SOLO SÉ QUE NO SÉ NADA

 Hay más de un elemento para pensar que el gran vendedor Juan Miguel Zunzunegui siguió la ruta del hoy extinto líder del 68, Luis González de Alba, en su Las mentiras de mis maestros, respecto de la Revolución Mexicana. Debiera evitarse, de entrada, no ver en Victoriano Huerta más que un matón entre tantos. HUerta jugó un pésimo papel, y no todos son iguales.

        Probablemente no sea necesario hablar de Francisco I. Madero como "el apóstol", aunque ni él, ni Venustiano Carranza, ni mucho menos Álvaro Obregón eran "aristócratas" (Obregón dijo que su "linaje" no le importaba gran cosa), entre otras cosas porque nunca se ha hablado en América Latina de ninguna aristocracia: las pretensiones de "linaje" han sido vistas como parte de una peculiar vocación por el despojo, a lo que se dedicó la oligarquía con "don" Porfirio Díaz, creando descontento. La aristocracia no se define por "lo tuyo es mío", y el despojo está muy bien documentado: explica justamente que Emiliano Zapata, no precisamente pobre, haya caído en lo sorprendente de reclamar tierras de tiempos virreinales, sin ir mucho más lejos de una pequeña región, ciertamente, lo que ha sido hace rato profusamente explicado ("estos eran unos campesinos que hicieron una revolución porque querían volver atrás"). Tampoco es novedad que Francisco Villa era lo que hoy se llamaría coloquialmente en Mëxico "una fichita", cualquiera sea la explicación: de John Reed, o sobre todo de Martín Luis Guzmán (Villa, ojos de "fiera en su cubil"), o el vano intento de Felipe Ángeles por apaciguar a "Pancho". Ya es sabido que, llegados a la Ciudad de México, Zapata y Villa no lograron gran cosa y se fueron, y la descripción de Guzmán no es nada benévola. Es igualmente cierto que ni Zapata (pese al Plan de Ayala) ni Villa (pese a que la División del Norte no era cualquier cosa, lo que ha demostrado el historiador Pedro Salmerón) tenían grandes ideas. De todos modos, el último en creer en Zapata fue el seductor de la patria, por el nombre de un hijo y del avión presidencial, y vínculos con el historiador John Womack. Así que a explicar por qué un gran modernizador se agarró de Zapata -como los "zapatistas" en 1994-. Tal vez por demagogia como degeneración progresiva del populismo.

      En México no son feriados los aniversarios luctuosos de Zapata ni de Villa, y sí el 20 de noviembre porque el chaparrito Madero inició la Revolución. No es novedad que Madero era cuando menos ingenuo, pero tal vez se hubiera logrado más si en vez de tumbarlo y matarlo realmente a la mala -y no importa mayormente lo que haya dicho Benito Juárez de Victoriano Huerta, él sí patológico y también una fichita- lo hubieran dejado gobernar. Se desataron cuando menos -son más- diez años de guerra civil, aunque el inicio se le atribuya a Zapata por irse contra Madero. Tampoco es un secreto que Venustiano Carranza estaba rodeado de gente corrupta -lo que incomodó incluso a carrancistas como Lucio Blanco, por ejemplo- y que era moderado ante el ímpetu de los que hicieron la Constitución de 1917. Se puede igualmente convenir en que el ejido no fue ninguna solución adecuada (y como es costumbre, Lázaro Cárdenas es tan poco tocado como José López Portillo, por aquéllo de los mitos). Pero en medio de las discusiones a balazos, a partir de 1920 se fue buscando pacificar al país y pasar a la "fase constructiva", por lo que nadie niega que la previa haya sido muy destructiva, incluyendo para lo heredado de "don" Porfirio. Que el régimen nacido a partir de los años '30 de la Revolución haya sido cuando menos contradictorio -entre lo que dijo proponerse y lo que hizo, igual que el capitalismo- es como la canción de "Cadetes de Linares": "pero aquí no hay novedad". Un detalle: nadie se propuso -ni siquiera el más radical, Francisco J. Múgica- ningún comunismo ni nada por el estilo. 

      Reducir, como lo hace Zunzunegui, TODA Revolución a la toma del gobierno por una pandilla de ambiciosos es apenas una verdad a medias, y habría que preguntarse a qué revolución se la dejó en paz: a la de Octubre de 1917 en la futura Unión Soviética le siguió la intervención armada de 14 países extranjeros y, a la vuelta de los años, menos de dos décadas, la invasión nazi. Corea del Norte tal vez no sea preferible al helado de vainilla, pero surgió ese país en medio de una guerra brutal que formalmente hasta hoy no ha terminado, como Cuba desde muy pronto a partir de 1959/1960 no ha tenido respiro, y Nicaragua fue acosada de muchas maneras en los '80. Frente a cercos externos, los gobiernos no se vuelven amables y sí, son rígidos y hasta represivos (sin exagerar la nota), para bien y para mal. Aparentemente, las cosas van mejor cuando no se molesta desde el exterior, como con China, pese a más de un desastre del chairman Mao. Ni se diga lo que se le hizo pagar al Vietnam de Ho Chi Minh. Si hablan de "la revolución de la libertad", ¿por qué no dejaron hacer la revolución en libertad y recurrieron a la agresión permanente, directa o indirecta? 

    México corrió con mejor suerte, salvo que González de Alba y Zunzunegui, tan preciosistas, ignoraron dos cosas de Estados Unidos (cuando menos): "no queremos un Japón como vecino", como dijo el "halcón" Zbigniew Brzezinski, y "con el libre comercio se acaba el nacionalismo" (Memorándum Negroponte). Si van a ser let it be, que sea de verdad let it be. Ni al chileno Salvador Allende (1970-1973) lo dejaron en paz. Cuando, a diferencia de alguien como Domenico Losurdo, puedan hacer alguna historia de revoluciones sin guerra de por medio, avisen (Japón fue absolutamente salvaje en China poco antes de la Revolución de 1949). Porque en muchos casos la rigidez represiva SIGUIÓ al acoso externo. Sin negar errores o problemas internos, ni la existencia de ambiciosos, por lo demás. Por cierto, en más de un caso no se enriquecieron a lo grande los líderes, a costa de nadie. No fue el caso soviético.

      Si no fuera entonces más que una parte de la historia que el "tonto" de Madero recibió ayuda de Estados Unidos (y por cierto que no fue el único), habría que saber por qué Estados Unidos quiso poner lo suyo, al menos en armas, para una guerra civil entre mexicanos. Tal vez Villa no estuvo en Columbus. Pues tanto mejor o tanto peor, porque prácticamente nadie se ha metido a guerrear en territorio estadounidense: lo de Pearl Harbor lo dejaron hacer, para entrar en guerra en el Pacífico, y lo del 11/S está en espera de que le quiten algunas tachaduras al expediente para terminar probablemente de corroborar que fue "autogol", como el ya probado supuesto misil del Pentágono. El pleito corto de principios del siglo XIX fue con los británicos en Canadá, sobre todo, y para 1814 se terminó. Desde 1865, cuando concluyó un problema armado interno, la Guerra de Secesión, Estados Unidos no ha tenido ninguna guerra civil, por más de un siglo y medio, entre otras cosas porque nadie ha ido a crearles problemas (hasta del tipo "Rápido y Furioso"). Quitando la guerra de Secesión, interna, Estados Unidos lleva más de dos siglos sin que nadie se atreva a decirle qué hacer ni intervenga en su territorio.

      ¿Que Alemania y Japón? Se levantaron desde 1945 gracias a una gran ayuda económica estadounidense, por la Guerra Fría, como se hizo por cierto con represión fuerte el éxito de Corea del Sur. Lo hecho por González de Alba y Zunzunegui para divulgación tiene algunos puntos de interés para no andarse con mitos, sobre todo sobre la Conquista y la Colonia, y en parte sobre la Independencia (!convenciones!). Como luego, en nombre de la libertad, se trata de "editar" los hechos y su secuencia para ir a dar al otro extremo -la Revolución Mexicana no sirvió para absolutamente nada-, queda lo siguiente, para una tarea (por favor): ¿por qué, con la excepción de Costa Rica a partir de 1948, México fue el país más estable de América Latina, y está a tres años de cumplir un siglo sin intentonas armadas?¿Por qué la presencia de la Iglesia aturde menos que en otros países de América Latina?¿Y por qué la violencia se fue desatando -se les dijo "no despierten al México Bronco"- a medida en que desde en particular en los '80 los mirreyes tomaron el gobierno y, como se dice coloquialmente en México, se pitorrearon de la Revolución o de "Bomberito Juárez", "balconearon" a la patria y declararon la puritita libertad absoluta? Que por un pueblo "baboso" no funciona, ni es todo asunto de los cañonazos de pesos de Obregón: parte de la gente de abajo en México hasta los '70 DETESTABA robar y esperaba salir adelante con educación, el típico "crié a no sé cuantos hijos e hijas profesionistas". No se va a cambiar el mito de la Conquista, el de la Colonia o parte de el de la Independencia por el mito de Zunzunegui o González de Alba. Y hay mucho de vino nuevo en odres viejos, por más que a México no le haga bien deambular entre mitómanos españoles e idólatras indígenas. A la espera del que salga con que "Zunzunegui es mi ídolo".

        No se trata de regodearse en el pasado como panteón de ilustres humillados y ofendidos. Pero tampoco de que la síntesis errónea para salir adelante sea compensar el complejo de inferioridad y la agresividad, además de la mezcla de mitomanía e idolatría, con lo "mega", "híper", "súper" y "monstruo" de influencia estadounidense, para estarse de "se hacía grandote" a "se hacía chiquito", arriba o abajo, y no como los demás. En cuanto a lo dicho por González de Alba, es erróneo que México no haya sabido atraer a "europeos bien trabajadores", como lo demuestra la presidentA Claudia Sheinbaum, y como si se estuviera en Argentina, donde se dice erróneamente que mientras los mexicanos descienden de los árboles, los argentinos de los barcos: mismo discurso del presidente argentino Javier Milei, "íbamos a ser potencia, y que llega la casta política". Sencillito y carismático. Compensar un sentimiento de inferioridad con uno de grandeza es más de lo mismo. Pobre Mexiquito; mejor payaso de rodeo (da click en el botón de reproducción).



SE ACABÓ LA DIVERSIÓN

De los tres país que la derecha y una parte de la izquierda (la "auténticamente democrática") en América Latina muestran como el ...