En las elecciones legislativas del 11 de marzo, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), forma civil de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, sufrió una derrota estrepitosa: obtuvo 0,34 % de votos para el Senado y 0,22 % para la Cámara de Representantes. Peor aún, por una enfermedad coronaria tuvo que retirarse de la carrera presidencial el candidato de la FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko. La campaña legislativa no estuvo exenta de amenazas y agresiones contra los ex guerrilleros que, según uno de los cuentos de la oligarquía colombiana, iban a "lavar dinero del narcotráfico" en las elecciones, lo que evidentemente no ocurrió.
Desde que las FARC se incorporaron a la vida civil, luego de haber sido derrotadas militarmente por el mandatario Alvaro Uribe y el Plan Colombia, en alianza con Estados Unidos,las tierras que controlaba la guerrilla han sido poco a poco penetradas por narcotraficantes, paramilitares y por la minería, desde la ilegal hasta la de grandes corporaciones. Desde luego que el cultivo de coca no ha disminuido: de acuerdo con The Wall Street Journal, citado por Vicky Pelaez en el portal de Sputnik Mundo, la extensión de tierra para cultivos de coca de 2016 a mayo de 2017 aumentó en 43,3 %, y no faltan reportes en este sentido. Entre 2015 y 2016, los cultivos de coca en Colombia crecieron en un 52 %. Y el Plan Colombia estaba supuestamente destinado a erradicarlos...Simple y llanamente, el Estado colombiano no tiene una presencia consolidada en un 60 % de su territorio donde viven 6 millones de habitantes.
La periodista Natalia Orozco, autora del documental "El silencio de los fusiles", llegó a declarar: "las FARC nunca hubieran firmado un acuerdo de paz con el gobierno de Colombia si supieran del odio que generan entre los habitantes de las zonas urbanas del país". Como acostumbrado cada vez que la oposición armada entrega las armas en Colombia, se dieron con mayor fuerza los asesinatos de líderes sociales, que a estas alturas se cobran muchas más muertes que la esporádica guerra con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), guerrilla restante que por cierto hizo una tregua durante las elecciones legislativas: desde la firma de los acuerdos de paz, más de 200 líderes sociales fueron asesinados en Colombia (2016-2017), y para principios de 2018 se contabilizaban 30 líderes sociales muertos (hasta febrero).
Colombia votó en grande este 11 de marzo al uribismo, coludido con el narcotráfico y el paramilitarismo, y al delfín de Alvaro Uribe, Iván Duque, del graciosamente llamado Centro Democrático. Uribe fue el senador más votado. La "Colombia urbana", aún viviendo en buena medida del saqueo de la "Colombia rural", tiene por héroes a personajes que, como el difunto Pablo Escobar, ocupan las biografías y las series televisivas. En conjunto, la derecha colombiana tiene probablemente suficiente fuerza para bloquear una reforma agraria pedida con ahínco -desde hace medio siglo, en realidad- por las FARC y reivindicada tímidamente por el progresista Gustavo Petro. Sin esa reforma Colombia difícilmente tendrá verdadera paz.
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viernes, 16 de marzo de 2018
miércoles, 14 de marzo de 2018
EL SALVADOR: FMLN A PIQUE
Gente como el intelectual Emir Sader sólo se ocupa de "grandes elecciones" latinoamericanas en las cuales, de preferencia, esté en juego "algo grande" (México, Brasil, Colombia). Sin embargo, este año 2018 también hay elecciones generales significativas en países pequeños (Paraguay, Costa Rica) y legislativas en otros.
Las elecciones legislativas y municipales del 4 de marzo pasado en El Salvador significaron un desastre para la izquierda. Por lo visto, no es lo mismo "hacer la maniobra" en la guerrilla que gobernar un país: en medio de una gran abstención, de entre 67 % y 70 % del electorado, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) perdió la alcaldía de San Salvador y 12 de las 14 cabeceras departamentales, con la excepción de Zacatecoluca (La Paz) y San Miguel (San Miguel). El ganador, la muy derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), tendrá el control del Parlamento y podrá bloquear al Frente, eligiendo sin él a nuevos magistrados de la Sala Constitucional, Fiscal General, Corte de Cuentas, Procurador General y Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos.
Según la Asociación de Radios y Programas Participativos de El Salvador (ARPAS), el "'voto de castigo se debe básicamente al descontento del electorado de izquierda, incluidas bases históricas, que decidieron pasar factura a la dirigencia efemelenista por sus imposiciones. Ese descontento hizo que campañas de la derecha y llamados a anular el voto provocaran una derrota mayor a la prevista". Siempre de acuerdo con ARPAS, "el FMLN necesita hacer la autocrítica que no ha querido y las rectificaciones (a las) que se ha negado, a pesar de las advertencias de organizaciones aliadas que desde hace dos años le propusieron buscar correlación con el pueblo y hacer cambios significativos en las estrategias, en las políticas y en la integración del gabinete". No es que el FMLN no haya tenido logros, pero su mentalidad lo lleva a "hacer la maniobra" antes que a pensar políticamente. Fue lo que sucedió de manera absurda con la expulsión, en octubre de 2017, de las filas del Frente del alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, quien ahora busca la presidencia con una flamante organización, Nuevas Ideas. El FMLN pudo gobernar mientras realizó alianzas amplias, como ocurrió durante la presidencia de Mauricio Funes, objeto de ataques del poder mediático y del judicial.
Por lo pronto, el Frente busca sus opciones para las presidenciales de 2019 (el vicepresidente Oscar Ortiz, el ex ministro Gerson Martinez), sin descartar, entre algunos (no todos) una alianza con Bukele, pese a su expulsión. ¿Podría el FMLN dejar de hacer política de clientela para maniobrar o podría conseguirlo Bukele?
Las elecciones legislativas y municipales del 4 de marzo pasado en El Salvador significaron un desastre para la izquierda. Por lo visto, no es lo mismo "hacer la maniobra" en la guerrilla que gobernar un país: en medio de una gran abstención, de entre 67 % y 70 % del electorado, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) perdió la alcaldía de San Salvador y 12 de las 14 cabeceras departamentales, con la excepción de Zacatecoluca (La Paz) y San Miguel (San Miguel). El ganador, la muy derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), tendrá el control del Parlamento y podrá bloquear al Frente, eligiendo sin él a nuevos magistrados de la Sala Constitucional, Fiscal General, Corte de Cuentas, Procurador General y Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos.
Según la Asociación de Radios y Programas Participativos de El Salvador (ARPAS), el "'voto de castigo se debe básicamente al descontento del electorado de izquierda, incluidas bases históricas, que decidieron pasar factura a la dirigencia efemelenista por sus imposiciones. Ese descontento hizo que campañas de la derecha y llamados a anular el voto provocaran una derrota mayor a la prevista". Siempre de acuerdo con ARPAS, "el FMLN necesita hacer la autocrítica que no ha querido y las rectificaciones (a las) que se ha negado, a pesar de las advertencias de organizaciones aliadas que desde hace dos años le propusieron buscar correlación con el pueblo y hacer cambios significativos en las estrategias, en las políticas y en la integración del gabinete". No es que el FMLN no haya tenido logros, pero su mentalidad lo lleva a "hacer la maniobra" antes que a pensar políticamente. Fue lo que sucedió de manera absurda con la expulsión, en octubre de 2017, de las filas del Frente del alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, quien ahora busca la presidencia con una flamante organización, Nuevas Ideas. El FMLN pudo gobernar mientras realizó alianzas amplias, como ocurrió durante la presidencia de Mauricio Funes, objeto de ataques del poder mediático y del judicial.
Por lo pronto, el Frente busca sus opciones para las presidenciales de 2019 (el vicepresidente Oscar Ortiz, el ex ministro Gerson Martinez), sin descartar, entre algunos (no todos) una alianza con Bukele, pese a su expulsión. ¿Podría el FMLN dejar de hacer política de clientela para maniobrar o podría conseguirlo Bukele?
lunes, 12 de marzo de 2018
EN TU DIA
El Día Internacional de la Mujer se celebra con cada vez menor éxito el 8 de marzo, frente al consumismo desaforado de celebraciones de origen estadounidense como el Día de la Madre, que data de las reuniones caseras que organizaba Ana María Reeves Jarvis en Virginia a finales del siglo XIX y que en 1914 el presidente Woodrow Wilson convirtiera en conmemoración pública.
Fue en el año 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, que por iniciativa de la comunista alemana Clara Zetkin se propuso celebrar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer o Día de la Mujer Trabajadora ("Jornada de Solidaridad Internacional entre Mujeres Proletarias"). En esta lucha participaron otras mujeres de izquierda como Rosa Luxemburgo, Alexandra Kolontai, Nadezhda Krupskaya e Inessa Armand. El Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez en 1911 en varios países europeos y las participantes exigieron el derecho al trabajo y la no discriminación laboral. Curiosamente, esta lucha se oponía al feminismo, que reclamaba el voto únicamente para las mujeres de las clases altas, mientras que las mujeres mencionadas pedían el sufragio universal. La división se puso claramente de manifiesto ante la Primera Guerra Mundial: las feministas pidieron ser incorporadas al esfuerzo de guerra, por lo que el gobierno británico, por ejemplo, reconoció el derecho al voto de 8 millones de mujeres de clases altas, mientras que las mujeres socialistas de la IIa Internacional llamaron a una Conferencia contra la Guerra, un conflicto que se convirtió en una carnicería -de hombres- para beneficio de unas cuantas potencias imperialistas. Dicho sea de paso, Alexandra Kolontai, la primera mujer en ocupar un puesto de gobierno en una nación, logró en la Unión Soviética el voto de la mujer y la legalización del divorcio y el aborto. También se otorgaron a la mujer salarios de maternidad y guarderías y hogares para niños. Kolontai logró que se celebrara el 8 de marzo en la Unión Soviética, aunque no fue sino hasta 1965 que se volvió día no laborable. Kolontai fue la primera mujer embajadora de la Historia (en Noruega, Suecia y México). Por su parte, Clara Zetkin se vió obligada a irse de Alemania -se exiló en la Unión Soviética- por el ascenso de los nazis. Naciones Unidas no descubrió seriamente el Día Internacional de la Mujer sino hasta 1975, para lanzarse luego a lo más parecido a la "opción preferencial por las mujeres", lo que no tiene nada que ver con la igualdad (igualdad y paridad no son lo mismo).
En la actualidad, el feminismo está alejado de un socialismo inexistente y del mundo del trabajo, y más cerca de la "unión de mujeres" original del siglo XIX: es poco lo que se hace por la mujer trabajadora y por evitar que la mujer sea convertida de mil y un formas en objeto (¿ya reparó alguna feminista en la epidemia de suicidios de mujeres en la industria pornográfica?) por el sistema económico imperante, algo que en realidad está culturalmente aceptado. Kolontai reprobaba la misma prostitución que el feminismo hoy quisiera incluso legalizar. Como lo hiciera notar hace poco Robert Abele en Counterpunch, reacciones como #MeToo están más cerca del "progresismo" que de la tradición liberal: no apuntan al cambio social, sino -con o sin motivo- contra personas (en este caso, hombres), sin reparar mayormente en los engranajes de la colectividad que deshumanizan por igual a hombres que a mujeres. No se trata de la mujer como persona, porque entonces se trataría también del hombre como persona. Se trata de competencia y de "empoderar" para competir como sea y pasando por sobre quien sea. Para el caso, ha resultado mucho más interesante la reacción mexicana #YoNoDenuncioPorque, al mostrar justamente un fenómeno colectivo de encubrimiento de la agresión sexual.
Fue en el año 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, que por iniciativa de la comunista alemana Clara Zetkin se propuso celebrar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer o Día de la Mujer Trabajadora ("Jornada de Solidaridad Internacional entre Mujeres Proletarias"). En esta lucha participaron otras mujeres de izquierda como Rosa Luxemburgo, Alexandra Kolontai, Nadezhda Krupskaya e Inessa Armand. El Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez en 1911 en varios países europeos y las participantes exigieron el derecho al trabajo y la no discriminación laboral. Curiosamente, esta lucha se oponía al feminismo, que reclamaba el voto únicamente para las mujeres de las clases altas, mientras que las mujeres mencionadas pedían el sufragio universal. La división se puso claramente de manifiesto ante la Primera Guerra Mundial: las feministas pidieron ser incorporadas al esfuerzo de guerra, por lo que el gobierno británico, por ejemplo, reconoció el derecho al voto de 8 millones de mujeres de clases altas, mientras que las mujeres socialistas de la IIa Internacional llamaron a una Conferencia contra la Guerra, un conflicto que se convirtió en una carnicería -de hombres- para beneficio de unas cuantas potencias imperialistas. Dicho sea de paso, Alexandra Kolontai, la primera mujer en ocupar un puesto de gobierno en una nación, logró en la Unión Soviética el voto de la mujer y la legalización del divorcio y el aborto. También se otorgaron a la mujer salarios de maternidad y guarderías y hogares para niños. Kolontai logró que se celebrara el 8 de marzo en la Unión Soviética, aunque no fue sino hasta 1965 que se volvió día no laborable. Kolontai fue la primera mujer embajadora de la Historia (en Noruega, Suecia y México). Por su parte, Clara Zetkin se vió obligada a irse de Alemania -se exiló en la Unión Soviética- por el ascenso de los nazis. Naciones Unidas no descubrió seriamente el Día Internacional de la Mujer sino hasta 1975, para lanzarse luego a lo más parecido a la "opción preferencial por las mujeres", lo que no tiene nada que ver con la igualdad (igualdad y paridad no son lo mismo).
En la actualidad, el feminismo está alejado de un socialismo inexistente y del mundo del trabajo, y más cerca de la "unión de mujeres" original del siglo XIX: es poco lo que se hace por la mujer trabajadora y por evitar que la mujer sea convertida de mil y un formas en objeto (¿ya reparó alguna feminista en la epidemia de suicidios de mujeres en la industria pornográfica?) por el sistema económico imperante, algo que en realidad está culturalmente aceptado. Kolontai reprobaba la misma prostitución que el feminismo hoy quisiera incluso legalizar. Como lo hiciera notar hace poco Robert Abele en Counterpunch, reacciones como #MeToo están más cerca del "progresismo" que de la tradición liberal: no apuntan al cambio social, sino -con o sin motivo- contra personas (en este caso, hombres), sin reparar mayormente en los engranajes de la colectividad que deshumanizan por igual a hombres que a mujeres. No se trata de la mujer como persona, porque entonces se trataría también del hombre como persona. Se trata de competencia y de "empoderar" para competir como sea y pasando por sobre quien sea. Para el caso, ha resultado mucho más interesante la reacción mexicana #YoNoDenuncioPorque, al mostrar justamente un fenómeno colectivo de encubrimiento de la agresión sexual.
viernes, 9 de marzo de 2018
RUSIA: EL PROGRAMA DE PUTIN
Sin presentarse a ningún debate, el actual mandatario ruso, Vladimir Putin, ha hecho una oferta electoral que, como lo explicara hace poco Gilbert Doctorow en el portal Consortium News, le apuesta a la tecnología a diferencia de la izquierda (que prefiere privilegiar la redistribución de la riqueza) y de la derecha (que quiere independencia y equilibrio de poderes).
Cuando Putin llegó por primera vez al gobierno, en el año 2000, la esperanza de vida masculina rusa estaba cayendo por debajo de los 60 años. Hoy es en promedio de 73 años y la idea es llevarla a 80 años en el 2030.
En el año 2017 tres millones de rusos se mudaron a mejores viviendas. La idea es que 5 millones lo hagan cada año durante el próximo periodo de Putin.
Putin quiere mejorar la logística y el transporte. Busca gastar el doble en la construcción y reparación de carreteras, en especial regionales y locales, que siguen siendo deplorables. Quiere mejorar el ferrocarril al Extremo Oriente y reducir el tiempo de transporte de contenedores de Vladivostok (Extremo Oriente) a la frontera europea. La carga en tránsito por la "Ruta del Norte" debe incrementarse.
Putin quiere mejorar con inversión privada la generación de energía (electricidad) y pasar a la tecnología digital, de tal modo que en el 2024 todo el país tenga Internet de alta velocidad.
El gasto en salud debería duplicarse y debería ayudarse a las pequeñas ciudades con estaciones paramédicas y clínicas externas, además de crearse unidades móviles para las ciudades más pequeñas.
Los pequeños negocios deberían emplear para el 2025 a 25 millones de personas, por arriba de los 19 millones actuales.
Putin planea incrementar las exportaciones no energéticas: ingeniería y servicios, incluyendo turismo, transporte, educación y salud.
El lugar asignado a la educación y la cultura es mínimo -se trata de poner a todos al son de "lo numérico"-- y no está cuantificado. Es probable que en estos rubros siga el extravío y continúen los homenajes -con nombres en las calles, monumentos, etcétera- a farsantes como el extinto escritor Alexander Solzhenitsin y a "las tradiciones", mientras la modernización económica sin cultura (ni moderna ni de ninguna otra, porque el mundo de la aldea se está muriendo) sigue siendo una fábrica de gente hecha como para algún reality show. El problema de los valores sigue en el limbo, como en China.
Cuando Putin llegó por primera vez al gobierno, en el año 2000, la esperanza de vida masculina rusa estaba cayendo por debajo de los 60 años. Hoy es en promedio de 73 años y la idea es llevarla a 80 años en el 2030.
En el año 2017 tres millones de rusos se mudaron a mejores viviendas. La idea es que 5 millones lo hagan cada año durante el próximo periodo de Putin.
Putin quiere mejorar la logística y el transporte. Busca gastar el doble en la construcción y reparación de carreteras, en especial regionales y locales, que siguen siendo deplorables. Quiere mejorar el ferrocarril al Extremo Oriente y reducir el tiempo de transporte de contenedores de Vladivostok (Extremo Oriente) a la frontera europea. La carga en tránsito por la "Ruta del Norte" debe incrementarse.
Putin quiere mejorar con inversión privada la generación de energía (electricidad) y pasar a la tecnología digital, de tal modo que en el 2024 todo el país tenga Internet de alta velocidad.
El gasto en salud debería duplicarse y debería ayudarse a las pequeñas ciudades con estaciones paramédicas y clínicas externas, además de crearse unidades móviles para las ciudades más pequeñas.
Los pequeños negocios deberían emplear para el 2025 a 25 millones de personas, por arriba de los 19 millones actuales.
Putin planea incrementar las exportaciones no energéticas: ingeniería y servicios, incluyendo turismo, transporte, educación y salud.
El lugar asignado a la educación y la cultura es mínimo -se trata de poner a todos al son de "lo numérico"-- y no está cuantificado. Es probable que en estos rubros siga el extravío y continúen los homenajes -con nombres en las calles, monumentos, etcétera- a farsantes como el extinto escritor Alexander Solzhenitsin y a "las tradiciones", mientras la modernización económica sin cultura (ni moderna ni de ninguna otra, porque el mundo de la aldea se está muriendo) sigue siendo una fábrica de gente hecha como para algún reality show. El problema de los valores sigue en el limbo, como en China.
miércoles, 7 de marzo de 2018
ELECCIONES A LA RUSA
Las elecciones presidenciales en la Federación Rusa se han puesto a funcionar de una manera no muy distinta de otras latitudes, donde intervienen de manera decisiva los poderes mediático y judicial.
Dado que es un agroempresario ("rey de la fresa") exitoso, el candidato del Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF, por sus siglas en ruso), Pavel Grudinin, fue objeto de una campaña un tanto graciosa proveniente del entorno del mandatario ruso Vladimir Putin: fue acusado, en efecto, de ser un "oligarca" con cuentas en el extranjero (!hasta 11 cuentas y algunas en oro!). La acusación no vino de cualquier instancia, sino de la Comisión Electoral Central (CEC), que logró propalarla por los medios de comunicación federales (en especial la televisión). Hecho ésto, la Comisión nunca procedió a expulsar a Grudinin de la contienda, como correspondía por ley, ni notificó nada al KPRF. Mientras tanto, en la programación de la noche de esos medios, algunos miembros de la CEC dijeron que en realidad no había quejas contra Grudinin ni problemas con él, pero la noticia casi no se transmitió.
La cuenta de Facebook de Grudinin fue hackeada y en el sitio "anti-Maidán" se revelaron datos personales sobre el candidato (esposa civil, padres...). Desde antes, el presentador Dmitri Kiselyov (canal Rossiya 1), cercano al Kremlin, insinuó que el hecho de que Grudinin no saliera de las filas del KPRF (de hecho, Grudinin fue alguna vez miembro de Rusia Unida, la agrupación oficialista) dividiría a ese partido y a los votantes. Kiselyov omitió decir que Grudinin fue electo por el KPRF no por una decisión de su secretario general, Guennadi Ziuganov, sino mediante elecciones internas democráticas que involucraron por lo demás a otras organizaciones de izquierda. Pervy Canal y Rossiya 1 lanzaron una campaña para desprestigiar la granja agrícola de Grudinin, la cual, supuestamente, no habría prosperado gracias al cultivo de fresas sino a la especulación con tierras. Además, los medios de comunicación masiva le dieron mayor importancia a la organización (creada en 2012) "Comunistas de Rusia", que postuló a Maxim Suraykin.
Como acostumbrado, el Kremlin sacó a la lucha electoral a Vladimir Zhirinovski, del Partido Liberal Democrático de Rusia (PLDR), que no es ni liberal ni democrático, pero sí está siempre premiado por la televisión estatal, en programas de gran audiencia como "En la noche con Vladimir Soloviov", de Rossiya 1. Personificación de la grosería maliciosa del burócrata soviético, Zhirinovski está siempre en liza para golpear al partido comunista con un discurso chovinista, aunque esta vez, adicionalmente, insultó en público a Ksenia Sobchak, candidata de Iniciativa Civil ("contra todos"), quien respondió arrojándole a la cara un vaso de agua. Zhirinovski no se detuvo: trató de "puta" a Sobchak y pidió "que no se trajeran verduleras al programa".
Sovross.ru, portal afín al KPRF, aseveró que "(...)el gobierno obstinadamente se niega a una conversación reflexiva sobre el futuro de Rusia. No hay un debate normal, ninguna oportunidad de mostrar la experiencia real (...). Todo un grupo de candidatos fue empujado a las elecciones sin experiencia, ni programa, ni equipo real. Se nos ofrecen escándalos, lenguaje obsceno, rociado con agua y denigrar a los participantes en la carrera pre-electoral. Lanzan información provocativa, sin estudiar ni verificar los hechos reales (...) Lo que está pasando no tiene nada que ver con la democracia. Esto desacredita al poder y difama la idea misma de las elecciones. Protestamos contra la bacanal de la información y la anarquía política".
Grudinin ni siquiera hizo campaña contra Putin, quien decidió olímpicamente no presentarse a los debates, y el candidato por el KPRF encomió las labores del actual ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, y de Defensa, Serguei Shoigú. Ante la imposibilidad de reflexionar, Grudinin optó varias veces por retirarse del plató: en una de ésas explicó que no había modo de discutir sobre la apremiante situación económica y financiera de Rusia (lo que la agencia de noticias Sputnik no reprodujo por completo), y en otra en Pervy Canal simplemente se retiró después de pedirle una disculpa a Sobchak en nombre de todos los hombres y regalarle un ramo de flores por el Día Internacional de la Mujer. "Estoy contento de que hayan leído mi programa y lo hayan metido en sus tesis", dijo Grudinin antes de concluir: "es todo, me voy del evento". Como escribiera un portal de oposición a Putin, ni los mejores misiles del mundo son una garantía contra la descomposición social y la bajeza de capas medias imperante en buena parte de la sociedad rusa.
Dado que es un agroempresario ("rey de la fresa") exitoso, el candidato del Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF, por sus siglas en ruso), Pavel Grudinin, fue objeto de una campaña un tanto graciosa proveniente del entorno del mandatario ruso Vladimir Putin: fue acusado, en efecto, de ser un "oligarca" con cuentas en el extranjero (!hasta 11 cuentas y algunas en oro!). La acusación no vino de cualquier instancia, sino de la Comisión Electoral Central (CEC), que logró propalarla por los medios de comunicación federales (en especial la televisión). Hecho ésto, la Comisión nunca procedió a expulsar a Grudinin de la contienda, como correspondía por ley, ni notificó nada al KPRF. Mientras tanto, en la programación de la noche de esos medios, algunos miembros de la CEC dijeron que en realidad no había quejas contra Grudinin ni problemas con él, pero la noticia casi no se transmitió.
La cuenta de Facebook de Grudinin fue hackeada y en el sitio "anti-Maidán" se revelaron datos personales sobre el candidato (esposa civil, padres...). Desde antes, el presentador Dmitri Kiselyov (canal Rossiya 1), cercano al Kremlin, insinuó que el hecho de que Grudinin no saliera de las filas del KPRF (de hecho, Grudinin fue alguna vez miembro de Rusia Unida, la agrupación oficialista) dividiría a ese partido y a los votantes. Kiselyov omitió decir que Grudinin fue electo por el KPRF no por una decisión de su secretario general, Guennadi Ziuganov, sino mediante elecciones internas democráticas que involucraron por lo demás a otras organizaciones de izquierda. Pervy Canal y Rossiya 1 lanzaron una campaña para desprestigiar la granja agrícola de Grudinin, la cual, supuestamente, no habría prosperado gracias al cultivo de fresas sino a la especulación con tierras. Además, los medios de comunicación masiva le dieron mayor importancia a la organización (creada en 2012) "Comunistas de Rusia", que postuló a Maxim Suraykin.
Como acostumbrado, el Kremlin sacó a la lucha electoral a Vladimir Zhirinovski, del Partido Liberal Democrático de Rusia (PLDR), que no es ni liberal ni democrático, pero sí está siempre premiado por la televisión estatal, en programas de gran audiencia como "En la noche con Vladimir Soloviov", de Rossiya 1. Personificación de la grosería maliciosa del burócrata soviético, Zhirinovski está siempre en liza para golpear al partido comunista con un discurso chovinista, aunque esta vez, adicionalmente, insultó en público a Ksenia Sobchak, candidata de Iniciativa Civil ("contra todos"), quien respondió arrojándole a la cara un vaso de agua. Zhirinovski no se detuvo: trató de "puta" a Sobchak y pidió "que no se trajeran verduleras al programa".
Sovross.ru, portal afín al KPRF, aseveró que "(...)el gobierno obstinadamente se niega a una conversación reflexiva sobre el futuro de Rusia. No hay un debate normal, ninguna oportunidad de mostrar la experiencia real (...). Todo un grupo de candidatos fue empujado a las elecciones sin experiencia, ni programa, ni equipo real. Se nos ofrecen escándalos, lenguaje obsceno, rociado con agua y denigrar a los participantes en la carrera pre-electoral. Lanzan información provocativa, sin estudiar ni verificar los hechos reales (...) Lo que está pasando no tiene nada que ver con la democracia. Esto desacredita al poder y difama la idea misma de las elecciones. Protestamos contra la bacanal de la información y la anarquía política".
Grudinin ni siquiera hizo campaña contra Putin, quien decidió olímpicamente no presentarse a los debates, y el candidato por el KPRF encomió las labores del actual ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, y de Defensa, Serguei Shoigú. Ante la imposibilidad de reflexionar, Grudinin optó varias veces por retirarse del plató: en una de ésas explicó que no había modo de discutir sobre la apremiante situación económica y financiera de Rusia (lo que la agencia de noticias Sputnik no reprodujo por completo), y en otra en Pervy Canal simplemente se retiró después de pedirle una disculpa a Sobchak en nombre de todos los hombres y regalarle un ramo de flores por el Día Internacional de la Mujer. "Estoy contento de que hayan leído mi programa y lo hayan metido en sus tesis", dijo Grudinin antes de concluir: "es todo, me voy del evento". Como escribiera un portal de oposición a Putin, ni los mejores misiles del mundo son una garantía contra la descomposición social y la bajeza de capas medias imperante en buena parte de la sociedad rusa.
lunes, 5 de marzo de 2018
MI COMPLICE, LA SOCIA DE MIS SUEÑOS
Empezó con un pequeño taller de sastrería en Metzingen, al sur de Stuttgart, Alemania, en medio de serias dificultades económicas, aunque las sorteó, entre otras cosas, robándole maquinaria y locales a un empresario judío. En 1931 se afilió al partido nazi, y no tardó en encontrar un negocio: no hacerle el diseño, pero si vestir con su producción a las Waffen SS , cuerpo de combate de élite de las SS (Schutzstaffel); por un tiempo, a las SA (Secciones de Asalto) de Ernst Rohm y luego a las Juventudes Hitlerianas. En 1935, el sastre abandonó la producción de ropa civil para dedicarse exclusivamente a la militar, incluyendo además paracaídas, mochilas y guantes. Las ventas y el negocio se habían incrementado. Los pedidos militares de uniformes fueron tales que en 1939 el antiguo pequeño sastre de Metzingen planeó comprar una fábrica de telas. La guerra no tardó en comenzar y el productor elegido para vestir a la tropa fue el modista de Metzingen. Se volvió acaudalado y recibió incluso pedidos del ejército regular (Wehrmacht) y del Estado Mayor (Stab) de la Oficina de Asuntos Generales del Ejército. Lo que había comenzado como un pequeño taller se convirtió en la segunda empresa textil de la Alemania nazi, que empleaba por lo demás a cautivos de campos de concentración, en particular polacos (y más aún, mujeres polacas y deportadas francesas). A falta de cierta materias primas, la empresa llegó a funcionar durante la guerra con toneladas de ropa requisada en los territorios ocupados.
Al final de la guerra, el sastre fue considerado por los aliados "beneficiario del régimen nazi": perdió su derecho al voto y se hizo acreedor a una multa que pagó vendiendo seda que se utilizaba para confeccionar paracaídas. La empresa "cambió de giro", como se dice, y se dedicó a los uniformes de trabajo. El sastre nunca obtuvo el perdón del gobierno de la República Federal de Alemania (RFA) y murió en 1948. Se llamaba Hugo Boss.
Los descendientes de Hugo Boss, Siegfried Boss y Eugen Holly, decidieron desde los años '50 -después de fabricar uniformes para carteros y policías y "ropa para hombres"- cambiar la orientación de la empresa, que hoy es sinónimo de lujo y de fragancia. Con todo, en 1997 se descubrieron cuentas inactivas en Suiza, la siempre "libre de toda sospecha": databan de la guerra y la marca Hugo Boss fue demandada por sobrevivientes del trabajo forzado durante el conflicto internacional. La marca Hugo Boss decidió, esta vez, llevar las cosas en paz: en 2011 se hicieron pagos a sobrevivientes (aunque Hugo Boss AG ya pertenecía a la italiana Marzotto) y se publicó una nota "pidiendo perdón", lo que no impide copiar diseños de los tiempos nazis y usar trabajo de Europa del Este (y chino).
Al final de la guerra, el sastre fue considerado por los aliados "beneficiario del régimen nazi": perdió su derecho al voto y se hizo acreedor a una multa que pagó vendiendo seda que se utilizaba para confeccionar paracaídas. La empresa "cambió de giro", como se dice, y se dedicó a los uniformes de trabajo. El sastre nunca obtuvo el perdón del gobierno de la República Federal de Alemania (RFA) y murió en 1948. Se llamaba Hugo Boss.
Los descendientes de Hugo Boss, Siegfried Boss y Eugen Holly, decidieron desde los años '50 -después de fabricar uniformes para carteros y policías y "ropa para hombres"- cambiar la orientación de la empresa, que hoy es sinónimo de lujo y de fragancia. Con todo, en 1997 se descubrieron cuentas inactivas en Suiza, la siempre "libre de toda sospecha": databan de la guerra y la marca Hugo Boss fue demandada por sobrevivientes del trabajo forzado durante el conflicto internacional. La marca Hugo Boss decidió, esta vez, llevar las cosas en paz: en 2011 se hicieron pagos a sobrevivientes (aunque Hugo Boss AG ya pertenecía a la italiana Marzotto) y se publicó una nota "pidiendo perdón", lo que no impide copiar diseños de los tiempos nazis y usar trabajo de Europa del Este (y chino).
viernes, 2 de marzo de 2018
CARRERA ARMAMENTISTA: CUANDO RUSIA SUPERA A EU (Y TU NI TE ENTERAS)
Contra lo que se cree incluso entre la intelectualidad ultraizquierdista (como lo demostró penosamente Noam Chomsky en una entrevista este 1o. de marzo con Rafael Correa para Russia Today), Estados Unidos dejó de ser la primera potencia militar del mundo: perdió la carrera armamentista ante la Federación Rusa.
En un mensaje dirigido a las dos Cámaras de la Asamblea Federal, el presidente ruso, Vladimir Putin, presentó 6 nuevas armas. Entre ellas está un vehículo submarino no tripulado (algo así como un "dron" submarino) que puede desplazarse a gran profundidad y cubrir distancias intercontinentales, a una velocidad que supera varias veces la de los submarinos, torpedos y buques de superficie más rápidos. Estos vehículos submarinos pueden ser equipados con cargas convencionales o nucleares.
Rusia creó el sistema hipersónico Kinzhal (Daga), ya en servicio, con un misil que vuela a una velocidad 10 veces superior a la del sonido y que puede maniobrar en todos los tramos de su trayectoria. Puede superar todos los sistemas de defensa existentes llevando cargas convencionales y nucleares a 2 mil kilómetros de distancia.
Putin presentó asimismo el misil Avangard (Vanguardia), capaz también de alcanzar velocidades supersónicas y de maniobrar en las capas densas de la atmósfera terrestre.
El mandatario ruso expuso que esperaba que el armamento descrito (junto a otros descubrimientos militares) "haga volver a la realidad a todo potencial agresor", considerando que el escudo antimisiles occidental ya está operativo en Rumania, próximo a operar en Polonia, instalado en Alaska y California y por desplegarse en Japón y Sudcorea. Putin argumentó que mientras no pareció tener fuerza, Rusia no fue escuchada por nadie, pero agregó: "escuchen ahora...".
No es nada seguro que los políticos y la dizque "opinión pública" occidentales vayan a escuchar, entre otras cosas porque están desinformados -ni siquiera leen, mucho menos indagan- y funcionando sobre la base de estereotipos y la más refinada mala fe (la misma que ve "la mano del Kremlin" por doquier). Pero los militares no funcionan igual. Estados Unidos preparó recientemente el derecho a responder con armas nucleares a un "ataque cibernético" o simplemente "convencional", por lo que una provocación que retrate a la Federación Rusa como el agresor -en el más puro estilo hitleriano- no puede descartarse. Sin embargo, los militares estadounidenses y sus aliados, dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y fuera de ella (en Asia), ya deben estar haciendo el "cálculo de placeres y penas": una agresión, así pinte a Rusia como el atacante, corre ahora el riesgo de tener más costos que beneficios, algo contrario a lo que se esperaba con el "avance hacia el Este" -incluso con armas nucleares tácticas en Europa- y un eventual "primer golpe nuclear". Ni siquiera se trata ya de destrucción mutua asegurada (MAD, por sus siglas en inglés): Occidente y sus aliados quisieron salir de está lógica para entrar en otra, la de la ganancia sin costos, y ahora arriesgan la pérdida en grande, es decir, la derrota en una confrontación nuclear. ¿Se afianzará la paz o seguirán los occidentales provocando por su cuenta y riesgo? La posibilidad de una agresión demoledora y "gratis" contra la Federación Rusa parece haberse esfumado.
En un mensaje dirigido a las dos Cámaras de la Asamblea Federal, el presidente ruso, Vladimir Putin, presentó 6 nuevas armas. Entre ellas está un vehículo submarino no tripulado (algo así como un "dron" submarino) que puede desplazarse a gran profundidad y cubrir distancias intercontinentales, a una velocidad que supera varias veces la de los submarinos, torpedos y buques de superficie más rápidos. Estos vehículos submarinos pueden ser equipados con cargas convencionales o nucleares.
Rusia creó el sistema hipersónico Kinzhal (Daga), ya en servicio, con un misil que vuela a una velocidad 10 veces superior a la del sonido y que puede maniobrar en todos los tramos de su trayectoria. Puede superar todos los sistemas de defensa existentes llevando cargas convencionales y nucleares a 2 mil kilómetros de distancia.
Putin presentó asimismo el misil Avangard (Vanguardia), capaz también de alcanzar velocidades supersónicas y de maniobrar en las capas densas de la atmósfera terrestre.
El mandatario ruso expuso que esperaba que el armamento descrito (junto a otros descubrimientos militares) "haga volver a la realidad a todo potencial agresor", considerando que el escudo antimisiles occidental ya está operativo en Rumania, próximo a operar en Polonia, instalado en Alaska y California y por desplegarse en Japón y Sudcorea. Putin argumentó que mientras no pareció tener fuerza, Rusia no fue escuchada por nadie, pero agregó: "escuchen ahora...".
No es nada seguro que los políticos y la dizque "opinión pública" occidentales vayan a escuchar, entre otras cosas porque están desinformados -ni siquiera leen, mucho menos indagan- y funcionando sobre la base de estereotipos y la más refinada mala fe (la misma que ve "la mano del Kremlin" por doquier). Pero los militares no funcionan igual. Estados Unidos preparó recientemente el derecho a responder con armas nucleares a un "ataque cibernético" o simplemente "convencional", por lo que una provocación que retrate a la Federación Rusa como el agresor -en el más puro estilo hitleriano- no puede descartarse. Sin embargo, los militares estadounidenses y sus aliados, dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y fuera de ella (en Asia), ya deben estar haciendo el "cálculo de placeres y penas": una agresión, así pinte a Rusia como el atacante, corre ahora el riesgo de tener más costos que beneficios, algo contrario a lo que se esperaba con el "avance hacia el Este" -incluso con armas nucleares tácticas en Europa- y un eventual "primer golpe nuclear". Ni siquiera se trata ya de destrucción mutua asegurada (MAD, por sus siglas en inglés): Occidente y sus aliados quisieron salir de está lógica para entrar en otra, la de la ganancia sin costos, y ahora arriesgan la pérdida en grande, es decir, la derrota en una confrontación nuclear. ¿Se afianzará la paz o seguirán los occidentales provocando por su cuenta y riesgo? La posibilidad de una agresión demoledora y "gratis" contra la Federación Rusa parece haberse esfumado.
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