El ensayista y escritor ecuatoriano Fernando Tinajero Villamar (foto, abajo) probó recientemente su proclividad a la deslealtad y a la disociación entre lo escrito y lo actuado personalmente, cosa no muy rara en la intelectualidad. Tinajero Villamar fue galardonado por el gobierno del presidente Rafael Correa con el Premio Eugenio Espejo (2015), al que se le agregó una remuneración no menor que antes no existía. De igual modo, Tinajero Villamar tuvo la oportunidad de trabajar en el gobierno del mismo Correa, en particular en el Ministerio Coordinador de la Política, bajo la dirección de Beatriz Tola y Doris Soliz, ambas cuencanas. En ese trabajo, Tinajero Villamar pudo publicar sin cortapisas a sus amigotes como clásicos del pensamiento ecuatoriano y de paso aprovechar para una que otra bajeza ideológica contra Benjamín Carrión, lojano fundador de la Casa de la Cultura ecuatoriana. Nadie parece haberle dicho mayor cosa ni molestado, al menos no públicamente donde se estila la maledicencia en privado.
El ensayista y escritor mencionado ha guardado silencio sobre la traición del gobierno actual de Lenín Moreno no nada más a Correa, sino a todos los que votaron por Alianza País, como ha guardado silencio sobre las persecusiones judiciales -a cual más absurda- contra los simpatizantes de la que fuera la Revolución Ciudadana y contra el mismo Correa. Tinajero Villamar pudo haber guardado un silencio cauto sobre el pasado, pero en una entrevista para El Comercio, periódico que lo alberga con una columna semanal, no pudo dejar de mostrar, muy a la moda, su gratitud con el poder. Entrevistado sobre el fanatismo, declaró: "fuimos testigos hace poco de cómo en el país se defendía con entusiasmo y apasionamiento un régimen al que se le está empezando a descubrir todas sus verdades ocultas". Agregó, a propósito del "fanatismo que más daño ha causado en la sociedad ecuatoriana" y olvidando desde Gabriel García Moreno hasta la tragedia del héroe liberal Eloy Alfaro: "quizá el vivido durante el anterior gobierno (sic). El daño más grave que hizo fue haber llevado a la gente a confundir el socialismo con lo que se vivía. Hoy el socialismo está completamente desprestigiado, porque se lo identifica con el anterior régimen. Ahora sabemos (¿quiénes?) que no era socialismo sino un populismo perverso" (sic). Tinajero Villamar asumió hasta el final su papel de "pensador crítico", el tipo de persona que está por encima de todo, que para "no ensuciarse" es capaz de deslealtad y de cualquier acomodo, y que a fin de cuentas no cesa de destruir (algo muy del agrado de la sierra centro-norte del Ecuador). Por lo mucho recibido del gobierno de Correa, no queda claro si le quedó algo de gratitud para lo que no está en el poder. No es la gratitud una virtud que se practique demasiado en la época actual.
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lunes, 17 de febrero de 2020
viernes, 14 de febrero de 2020
MEXICO: Y MIENTRAS TANTO EN LA 4T...
El lópezobradorismo tiene a sus seguidores, aunque no se declaren abiertamente como tales, en la universidad pública. Un caso es el de José Guadalupe Gandarilla Salgado, quien tiene por especialidad, cosa común, ponerse a la sombra de algún capo (Dussel, Quijano, etcétera...) para medrar en un mundo cortesano que considera que la mejor forma de movilidad no es el mérito, sino las "relaciones", algo que el filósofo Luis Villoro detectara desde los años '70 como una verdadera enfermedad de la sociedad mexicana (y es un enfermedad de poder). Así, se pueden escribir libros enteros con citas para "saber relacionarse" -citando a la persona adecuada- y asegurarse padrinazgos. Para colmo, este es el tipo de "pensamiento" que Venezuela ha venido premiando desde tiempo atrás.
El problema con Gandarilla (fotos), como lo muestra por ejemplo uno de sus últimos textos (Colonialismo neoliberal. Modernidad, devastación y automatismo de mercado), es que en lugar de pensar (lo que supone detenerse y silenciarse, algo con lo que tampoco pueden otros intelectuales lópezobradoristas) se dedica prácticamente a glosar "autoridades" poniéndolas casi de forma rapera. Dicho de otro modo, un autor para quien "colonialismo" y "neoliberalismo" pueden ir juntos (lo que en realidad no puede suceder) "rapea" lo que encuentra por ahí: y dice Fanon/que está muy cañón/porque el neoliberalismo/es un colonialismo/que te da más de lo mismo/ y con mucho eurocentrismo/, etcétera.
Veamos. En el texto referido, agarrándose de la autora Mabel Moraña, quien habla del campo de los estudios latinoamericanos como un "emprendimiento transnacional", Gandarilla escribe: "desde tal plataforma de emplazamiento es imprescindible clarificar de qué tipo de transnacionalismo hablamos, y qué tipo de fuerzas son las que impulsan su dinámica y hacia qué horizonte jalonan su proyección (global o planetaria, sic, y de inacabables objetivos, movidos, como son, por su desmesura). Colocar tal exigencia nos inscribe de suyo en una discusión que hace comparecer los ámbitos de la política y de la historia y sus implicancias para el ejercicio del pensar, en orden a (sic) clarificar nuestros puntos de interés y su intersección (latinoamericanismo y descolonización). Ello quizá también se revele útil para distinguir de mejor modo la historicidad de tal entrecruzamiento y las diferentes genealogías o tradiciones en las que se anclan ambas dimensiones. Desde qué tipo de latinoamericanismo hablamos y a qué momento, estructura o densificación de la relación colonial hacemos referencia". ¿Qué tal, chatos? Como sea, ya cité a Moraña y pocas líneas más adelante me citaré a mi mismo, porque el eurocentrismo/es un historicismo/ ¿qué dice de sí mismo?/ si no es liberalismo/ viva el escepticismo/ y no quiero tu optimismo/ como americanismo. Pues bien, es una de nuestras próximas autoridades intelectuales. Ahí está el detalle.
El problema con Gandarilla (fotos), como lo muestra por ejemplo uno de sus últimos textos (Colonialismo neoliberal. Modernidad, devastación y automatismo de mercado), es que en lugar de pensar (lo que supone detenerse y silenciarse, algo con lo que tampoco pueden otros intelectuales lópezobradoristas) se dedica prácticamente a glosar "autoridades" poniéndolas casi de forma rapera. Dicho de otro modo, un autor para quien "colonialismo" y "neoliberalismo" pueden ir juntos (lo que en realidad no puede suceder) "rapea" lo que encuentra por ahí: y dice Fanon/que está muy cañón/porque el neoliberalismo/es un colonialismo/que te da más de lo mismo/ y con mucho eurocentrismo/, etcétera.
Veamos. En el texto referido, agarrándose de la autora Mabel Moraña, quien habla del campo de los estudios latinoamericanos como un "emprendimiento transnacional", Gandarilla escribe: "desde tal plataforma de emplazamiento es imprescindible clarificar de qué tipo de transnacionalismo hablamos, y qué tipo de fuerzas son las que impulsan su dinámica y hacia qué horizonte jalonan su proyección (global o planetaria, sic, y de inacabables objetivos, movidos, como son, por su desmesura). Colocar tal exigencia nos inscribe de suyo en una discusión que hace comparecer los ámbitos de la política y de la historia y sus implicancias para el ejercicio del pensar, en orden a (sic) clarificar nuestros puntos de interés y su intersección (latinoamericanismo y descolonización). Ello quizá también se revele útil para distinguir de mejor modo la historicidad de tal entrecruzamiento y las diferentes genealogías o tradiciones en las que se anclan ambas dimensiones. Desde qué tipo de latinoamericanismo hablamos y a qué momento, estructura o densificación de la relación colonial hacemos referencia". ¿Qué tal, chatos? Como sea, ya cité a Moraña y pocas líneas más adelante me citaré a mi mismo, porque el eurocentrismo/es un historicismo/ ¿qué dice de sí mismo?/ si no es liberalismo/ viva el escepticismo/ y no quiero tu optimismo/ como americanismo. Pues bien, es una de nuestras próximas autoridades intelectuales. Ahí está el detalle.
miércoles, 12 de febrero de 2020
MEXICO: ¿ES LA HORA DE LA JUSTICIA?
Al parecer, el problema de la impartición de justicia no es algo que inquiete especialmente a los intelectuales lópezobradoristas mexicanos, quienes deben creer que, a fin de cuentas, el poder garantiza inmunidad e impunidad.
Así que la noticia del día pudo ser la captura en España de Emilio Lozoya, "pez gordo" del régimen anterior. En realidad, la noticia estaba en otra parte. El mandatario de México, Andrés Manuel López Obrador, hizo suya la iniciativa de reforma al Poder Judicial que propuso el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar. De este modo, se partió del Poder Judicial mismo, respetando su independencia, para que el Ejecutivo mande al Legislativo la propuesta de Zaldívar.
Zaldívar busca apuntalar al Consejo de la Judicatura Federal (el órgano que vigila las acciones de los jueces y magistrados) para acabar con formas de discrecionalidad que incluyen corrupción, venta de plazas y tráfico de influencias desde hace décadas. Todavía a finales de 2018 se daba a conocer, a título de ejemplo, que el 51 % de los jueces en México tiene al menos un familiar en el Poder Judicial. Así, las redes familiares -y de una manera general, de corrupción- impiden un filtro meritocrático.
De manera muy positiva, la iniciativa de Zaldívar asumida por López Obrador implica entre otras cosas consolidar un verdadero sistema de carrera judicial basado en criterios objetivos, condiciones de igualdad de oportunidades y méritos. Se impulsaría una auténtica escuela federal de formación judicial en el Poder Judicial de la Federación, incluyendo a la Defensoría Pública Federal. En algo que de manera inaudita no parece importarle a la fauna intelectual lópezobradorista, más preocupada de hacerse al vapor de una "gran visibilidad" (si es posible, latinoamericana), Zaldívar propuso acercar el Poder Judicial a la gente y en particular a los más pobres, que en México no tienen los recursos para salir adelante cuando todo es asunto de compra-venta. Habría entonces un nuevo perfil de jueces, al mismo tiempo más capacitados y más sensibles, y un nuevo perfil de defensores públicos, que puedan fungir como verdaderos abogados de la gente sin recursos, y para llevar la justicia hasta los rincones más aislados en el país.
La iniciativa de Zaldívar incluye políticas de adscripción sobre la base de criterios objetivos y por las necesidades de servicio para recobrar la legitimidad del Poder Judicial ante la gente; el fortalecimiento de las facultades institucionales para el combate al nepotismo, la corrupción y el corporativismo judicial; consolidar el sistema de carrera de la Escuela Federal de Formación Judicial y ampliar sus servicios, para fortalecer al Instituto Federal de la Defensoría Pública.
Zaldívar consideró que con un Poder Judicial funcional -que funcione- se podría devolver la esperanza en la justicia a quienes la han perdido, y que en México no son pocos. Un asunto importante es desde luego que se logre la profesionalización del servicio. Toca al Congreso trabajar con la propuesta, pero es una buena noticia, y con López Obrador de vez en cuando las hay.
(puedes ver el spot dando click al botón de reproducción)
Así que la noticia del día pudo ser la captura en España de Emilio Lozoya, "pez gordo" del régimen anterior. En realidad, la noticia estaba en otra parte. El mandatario de México, Andrés Manuel López Obrador, hizo suya la iniciativa de reforma al Poder Judicial que propuso el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar. De este modo, se partió del Poder Judicial mismo, respetando su independencia, para que el Ejecutivo mande al Legislativo la propuesta de Zaldívar.
Zaldívar busca apuntalar al Consejo de la Judicatura Federal (el órgano que vigila las acciones de los jueces y magistrados) para acabar con formas de discrecionalidad que incluyen corrupción, venta de plazas y tráfico de influencias desde hace décadas. Todavía a finales de 2018 se daba a conocer, a título de ejemplo, que el 51 % de los jueces en México tiene al menos un familiar en el Poder Judicial. Así, las redes familiares -y de una manera general, de corrupción- impiden un filtro meritocrático.
De manera muy positiva, la iniciativa de Zaldívar asumida por López Obrador implica entre otras cosas consolidar un verdadero sistema de carrera judicial basado en criterios objetivos, condiciones de igualdad de oportunidades y méritos. Se impulsaría una auténtica escuela federal de formación judicial en el Poder Judicial de la Federación, incluyendo a la Defensoría Pública Federal. En algo que de manera inaudita no parece importarle a la fauna intelectual lópezobradorista, más preocupada de hacerse al vapor de una "gran visibilidad" (si es posible, latinoamericana), Zaldívar propuso acercar el Poder Judicial a la gente y en particular a los más pobres, que en México no tienen los recursos para salir adelante cuando todo es asunto de compra-venta. Habría entonces un nuevo perfil de jueces, al mismo tiempo más capacitados y más sensibles, y un nuevo perfil de defensores públicos, que puedan fungir como verdaderos abogados de la gente sin recursos, y para llevar la justicia hasta los rincones más aislados en el país.
La iniciativa de Zaldívar incluye políticas de adscripción sobre la base de criterios objetivos y por las necesidades de servicio para recobrar la legitimidad del Poder Judicial ante la gente; el fortalecimiento de las facultades institucionales para el combate al nepotismo, la corrupción y el corporativismo judicial; consolidar el sistema de carrera de la Escuela Federal de Formación Judicial y ampliar sus servicios, para fortalecer al Instituto Federal de la Defensoría Pública.
Zaldívar consideró que con un Poder Judicial funcional -que funcione- se podría devolver la esperanza en la justicia a quienes la han perdido, y que en México no son pocos. Un asunto importante es desde luego que se logre la profesionalización del servicio. Toca al Congreso trabajar con la propuesta, pero es una buena noticia, y con López Obrador de vez en cuando las hay.
(puedes ver el spot dando click al botón de reproducción)
lunes, 10 de febrero de 2020
MEXICO: DUSSEL A LA VANGUARDIA
Enrique Dussel Ambrosini, "ícono" o "figura emblemática" de la intelectualidad lópezobradorista mexicana, es la clase de persona latinoamericana que, incluso con algo de sencillez y hasta bonachonería, cree estar por encima de todo, como no deja de ocurrirle a un "señor" digno de este nombre. Dussel es, según Wikipedia, autor de más de 50 libros y, según su propio twitter, de más de 60: se antoja imposible que todo lo escrito sea serio o tenga profundidad, salvo que se trate de un genio (al menos tiene visos de ostentarse como tal). "Naturalizado mexicano, de padres argentinos y de ascendencia europea" (?????), según su Wikipedia, Dussel no tiene empacho en decir auténticas burradas que seguramente calan porque, eso sí, son demagógicas (es decir que halagan al oyente, la audiencia): así, este genio puede declarar que "somos tan dependientes como cuando llegó Cortés" en materia científica. Poco importa que México no existiera a la llegada del Conquistador español pero, peor, que no existiera dependencia ninguna de la ciencia del exterior entre los aztecas, los tlaxcaltecas o quién sabe quién. El truquito está en ese plural del "nosotros", quienes desde luego estábamos aquí cuando llegó Cortés (!!!). De una manera general, por lo demás, Dussel Ambrosini es incapaz de distinguir entre españoles y otros europeos al momento de la Conquista. !Todo sea con tal de repetir el mantra contra el eurocentrismo! Como sea, después de fundirse con las víctimas, el filósofo se lanza a la vanguardia de todo sin sonrojarse: "los latinoamericanos -afirma- hemos dado el primer paso hacia la descolonización epistemológica", algo que es imposible de hacer por la existencia de la universalidad, que no se suspende por el decreto de un sempiterno "estado de excepción". Nadie negaría la existencia de singularidades, de lo único e irrepetible en cada rincón del mundo, pero para Dussel es al mismo tiempo "cientificista" considerar que la ciencia es universal, lo que confunde con creer que es la misma en Londres, Berlín o México. No importa: "los latinoamericanos -considera Dussel- estamos poniendo en debate al mundo científico y tecnológico mundial", sin que se sepa bien cómo si andamos como cuando nos llegó don Hernán Cortés.
El buen ánimo de Dussel por superarlo todo va lejos. "La izquierda del siglo XX ha dejado de tener una ideología que le permita analizar realmente lo que pasa, dice en una entrevista. El marxismo-leninismo tradicional -prosigue- con sus categorías no funciona más. Y hay que tomar en serio esto, redefinir una teoría y, por tanto, una estrategia práctica, lo cual supone releer a Marx de una manera inédita; y entonces quizá la lucha de clases de que se hablaba empiece a ser una lucha de los pueblos, y éstos son no sólo la clase obrera sino la campesina, los marginales en Europa, en EUA y, sobre todo, entre nosotros". El pueblo resultan ser los marginados (!!!), con toda la demagogia de la promesa de inclusión. Dussel no puede partir de experiencia ninguna porque comparte con muchos que "aquellito" no funcionó o que ha dejado de funcionar, por lo que hay que empezar desde cero, o más bien, desde Dussel, quien afirma "estar trabajando mucho en el tema". ¡Desechar una experiencia colectiva para releer desde cero a Marx, siguiendo a Dussel! He aquí alguien que no parece saber que la ciencia es colectiva (Marx, que se opuso a considerarse "marxista", nunca partió de cero ni de él mismo, como lo explicó entre otros Lenin en Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo). Este tipo de cosas pega en lugares como los del subdesarrollo en los cuales suele creerse que que el avance científico es cosa de arranques geniales individuales: así que he aquí al adalid de "los marginados" y a quien no deja de ser, más allá de cierta sensatez ocasional, quijotesco. Como se puede ver, está pensando.
El buen ánimo de Dussel por superarlo todo va lejos. "La izquierda del siglo XX ha dejado de tener una ideología que le permita analizar realmente lo que pasa, dice en una entrevista. El marxismo-leninismo tradicional -prosigue- con sus categorías no funciona más. Y hay que tomar en serio esto, redefinir una teoría y, por tanto, una estrategia práctica, lo cual supone releer a Marx de una manera inédita; y entonces quizá la lucha de clases de que se hablaba empiece a ser una lucha de los pueblos, y éstos son no sólo la clase obrera sino la campesina, los marginales en Europa, en EUA y, sobre todo, entre nosotros". El pueblo resultan ser los marginados (!!!), con toda la demagogia de la promesa de inclusión. Dussel no puede partir de experiencia ninguna porque comparte con muchos que "aquellito" no funcionó o que ha dejado de funcionar, por lo que hay que empezar desde cero, o más bien, desde Dussel, quien afirma "estar trabajando mucho en el tema". ¡Desechar una experiencia colectiva para releer desde cero a Marx, siguiendo a Dussel! He aquí alguien que no parece saber que la ciencia es colectiva (Marx, que se opuso a considerarse "marxista", nunca partió de cero ni de él mismo, como lo explicó entre otros Lenin en Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo). Este tipo de cosas pega en lugares como los del subdesarrollo en los cuales suele creerse que que el avance científico es cosa de arranques geniales individuales: así que he aquí al adalid de "los marginados" y a quien no deja de ser, más allá de cierta sensatez ocasional, quijotesco. Como se puede ver, está pensando.
viernes, 7 de febrero de 2020
ARGENTINA: DE CHIQUILLOS, CHIQUILLAS Y CHIQUILLES
El presidente argentino Mauricio Macri llegó a invocar la meritocracia contra lo que llamó "la viveza criolla mal entendida" (¿hay viveza criolla bien entendida?). Sin embargo, Macri parecía confundir meritocracia con emprendedurismo y probablemente con la habilidad para los negocios. La actual vicepresidente argentina, Cristina Fernández de Kirchner, llegó a enfrentarse con Macri sobre el tema, criticando la meritocracia, que no es otra cosa que la recompensa al esfuerzo y la capacidad individuales: para la que fuera mandataria argentina, se trataba de una "coartada del neoliberalismo" para evitar pensar en el modelo económico y el rol del Estado.
El actual presidente Alberto Fernández parece haberse olvidado de toda meritocracia (criticada por Agenda Argentina) para privilegiar la equidad. La última novedad es que Axel Kicillof implementará el lenguaje inclusivo en la provincia de Buenos Aires, que administra, y bajo influencia de la Ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, Estela Díaz. Así, se buscará sustituir el masculino por alguna otra opción (que puede ser una X o una E, o bien el impersonal) cuando el caso lo amerite. Se hará en decretos, memos, resoluciones y otros medios de comunicación gubernamentales. No se descarta que la disposición llegue a las escuelas. Para Díaz, quien desconoce como muchos las reglas del idioma español, "cuando se habla en masculino no están incluidas todas las personas". El gobernador Kicillof, por su parte, dijo encontrarse, al igual que el Estado, según él, en "proceso de deconstrucción". El resultado es que Alberto Fernández ha tenido que hablar de la siguiente manera: "prometo trabajar cada día para que cada chico, cada chica, cada chique...". Fue lo que dijo hace poco en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Cabe señalar que el lenguaje inclusivo, absolutamente innecesario para quien entienda español, fue promovido desde hace unos 20 años por Naciones Unidas y en particular por la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), hasta llegarse a la actualidad, cuando puede hablarse de "les niñes atentes", "les chiques simpátiques" y payasadas, payasados y payasades por el estiles. Fernández no puede zafarse tan fácilmente, considerando que su hijo drag queen se ha declarado abiertamente bisexual (fotos, abajo).
Esto es la política de equidad que remplaza a la meritocracia: no cuenta el trabajo realizado, sino la pertenencia al lobby de turno y su capacidad para ganarse audiencia a través de medios de comunicación masiva totalmente receptivos a cualquier escándalo o frivolidad que permita hacer negocio. Entretanto, no está de más señalarlo, Alberto Fernández, más allá de lo declarativo, no ha hecho mayor cosa por la siempre soñada (y por ende ilusoria) integración latinoamericane.
El actual presidente Alberto Fernández parece haberse olvidado de toda meritocracia (criticada por Agenda Argentina) para privilegiar la equidad. La última novedad es que Axel Kicillof implementará el lenguaje inclusivo en la provincia de Buenos Aires, que administra, y bajo influencia de la Ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, Estela Díaz. Así, se buscará sustituir el masculino por alguna otra opción (que puede ser una X o una E, o bien el impersonal) cuando el caso lo amerite. Se hará en decretos, memos, resoluciones y otros medios de comunicación gubernamentales. No se descarta que la disposición llegue a las escuelas. Para Díaz, quien desconoce como muchos las reglas del idioma español, "cuando se habla en masculino no están incluidas todas las personas". El gobernador Kicillof, por su parte, dijo encontrarse, al igual que el Estado, según él, en "proceso de deconstrucción". El resultado es que Alberto Fernández ha tenido que hablar de la siguiente manera: "prometo trabajar cada día para que cada chico, cada chica, cada chique...". Fue lo que dijo hace poco en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Cabe señalar que el lenguaje inclusivo, absolutamente innecesario para quien entienda español, fue promovido desde hace unos 20 años por Naciones Unidas y en particular por la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), hasta llegarse a la actualidad, cuando puede hablarse de "les niñes atentes", "les chiques simpátiques" y payasadas, payasados y payasades por el estiles. Fernández no puede zafarse tan fácilmente, considerando que su hijo drag queen se ha declarado abiertamente bisexual (fotos, abajo).
Esto es la política de equidad que remplaza a la meritocracia: no cuenta el trabajo realizado, sino la pertenencia al lobby de turno y su capacidad para ganarse audiencia a través de medios de comunicación masiva totalmente receptivos a cualquier escándalo o frivolidad que permita hacer negocio. Entretanto, no está de más señalarlo, Alberto Fernández, más allá de lo declarativo, no ha hecho mayor cosa por la siempre soñada (y por ende ilusoria) integración latinoamericane.
miércoles, 5 de febrero de 2020
CHINA: DE CONTAGIOS A CONTAGIOS
¿Un país diligente, como lo sugieren sus partidarios más acérrimos? No parece ser exactamente el caso, si las autoridades chinas fueron alertadas con tiempo del riesgo de la aparición del coronavirus y reaccionaron mal ante algunos científicos. Tampoco sería el caso si los chinos mantienen costumbres bárbaras como las del mercado de la ciudad de Wuhan y su venta de fauna salvaje muerta y viva. Con todo, China tomó medidas adecuadas y ha aceptado que para algunas cosas requiere de ayuda internacional. Desde el principio no había para este imprevisto suficiente equipo médico ni mascarillas en Wuhan.
La cantidad de muertos (cerca de 500 o apenas un poco más, hasta ahora) es ridícula en comparación no nada más con la población china (casi mil 400 millones de habitantes), sino con la de Wuhan (11 millones de personas, actualmente aisladas, en la mayor cuarentena de la Historia). China tiene su parte de razón al pedirle a Estados Unidos que no siembre el pánico, pero lo que es más contagioso es la ocasión de hacer negocio con una epidemia que no es pandemia ni siquiera en Wuhan. La misma Organización Mundial de Salud (OMS) ha reconocido que no se trata de una pandemia, por lo que los medios de comunicación masiva no deberían tratar el brote como si fuera un nuevo potencial apocalipsis.
El coronavirus no es forzosamente mortal. El 80 % de los fallecidos son personas con 60 años o más y el 75 % tenía otras condiciones subyacentes, como diabetes. La tasa de mortalidad entre infectados, del 2.1 %, se mantiene muy por debajo de los muertos por el SARS (10 %, Síndrome Respiratorio Agudo Severo), de 2002-2003. 97 % de los fallecidos son de Wuhan.
Muy cerca de Wuhan, en una localidad cercana a Jingshan, una mujer estaba a punto de ser violada por un malhechor, Xiao (sic), de 25 años de edad. Se le ocurrió a la señorita decirle, poniéndose a toser, que acababa de estar en Wuhan y que estaba infectada por el coronavirus. El agresor de Yi (nombre de la mujer), el tal Xiao, prefirió no pasar al acto y llevarse el equivalente de unas cuantas centenas de dólares que encontró en casa de la víctima, quien se encontraba sola y alegó estar en cuarentena. El atacante no pudo ser encontrado dado el uso generalizado de mascarillas, pero se fue a entregar al día siguiente.
Ante la sospecha de que un murciélago estuvo en el origen del coronavirus (lo mismo se atribuyó al SARS), un doctor de la universidad pública mexicana, conocido como "el Batman de México", dijo que en realidad no hay evidencia: para el biólogo, los murciélagos son los animales más injustamente tratados del mundo, junto con los alacranes, las serpientes y los tiburones. Los murciélagos son controladores de plagas en el café, el té y el algodón; la ceiba, los agaves tequileros y los mezcaleros son polinizados por los murciélagos. Muchas frutas dependen de los murciélagos para dispersar sus semillas. Así, este científico argumentó sobre esta especie que "es justo que les demos respeto, cariño y cuidado por todo lo que hacen por nosotros". Para este "Batman" el problema no es el estado sanitario de mercados como el de Wuhan y la indolencia de las autoridades ante estos casos, sino que el Hombre se está metiendo demasiado con la naturaleza, idea seguramente compartida por la señorita Yi: "puede ser -declaró el biólogo- que alguien tocó una planta o acarició un animal o se lo comió y pudo estar infectado por este virus". Insistió sobre los murciélagos: "son uno de los animales que más servicios ambientales ofrecen, se estima que cada noche consumen 10 toneladas de insectos". Si desaparecieran los murciélagos, se perderían frutas como la guayaba y la ciruela, que ellos polinizan. El director del Programa para la Conservación de los Murciélagos Mexicanos prometió seguir promoviendo la buena imagen del animal, aunque en realidad no son los que están en cuestión, sino los mercados chinos que llegan a hacer porquería y media. Por lo pronto, una foto de las ingeniosas hermanas de Yi: !Xiao!
lunes, 3 de febrero de 2020
EU: OTRO INTENTO DEL ESTADO PROFUNDO
Resulta extraño que la izquierda haya coincidido con los autodenominados "liberales" en festinar la tentativa de impeachment lanzada por la líder Demócrata estadounidense (presidente de la Cámara de Representantes) Nancy Pelosi (foto) contra el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Trump fue acusado de suspender ayuda militar a Ucrania y de chantajear al presidente ucraniano actual, Volodímir Zelenski (foto), a cambio de información comprometedora sobre Hunter Biden, el hijo del precandidato Demócrata a la Casa Blanca, Joseph Joe Biden, una persona oscura.
Hunter Biden habría estado haciendo negocios sucios con una empresa ucraniana, Burisma, dedicada al gas, y en la mira del Departamento de Estado estadounidense desde 2014 por crímenes financieros. Fue el entonces vicepresidente estadounidense, no otro que Biden, quien habría ayudado a su hijo Hunter a entrar en la junta directiva de Burisma. Así pues, el asunto data de antes de que Trump llegara a la Casa Blanca. Trump pudo enterarse de que los recursos que su país mandaba a Ucrania se perdían en el camino (por ejemplo, en las fábricas de chocolate del antiguo presidente Petró Poroshenko), pero, más allá de falsedades divulgadas por medios de comunicación masiva interesados, no habría presionado a Zelenski, quien parece tener un comportamiento más correcto que algunos de sus predecesores.
Un supuesto topo de la Central de Inteligencia Americana (CIA) habría "delatado" a Trump, pero resulta que el ex oficial de esa central de espionaje, Edward Ned Price, trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional del gobierno de Barack Obama. El enviado especial de Estados Unidos para asuntos de Ucrania, Kurt Douglas Volcker, también ex oficial de la CIA, y quien renunció inesperadamente a su cargo para denunciar a Trump, trabajó para el Instituto McCain, cuyos principales donantes son la Open Society de George Soros y Arabia Saudita. Por si no quedara claro que hay problemas entre Trump y el "Estado profundo" estadounidense, el hasta hace poco asesor de seguridad nacional John Bolton, un auténtico halcón, también buscó hundir a Trump. Hace rato que la izquierda -la latinoamericana, por ejemplo- no entiende que al buscar la caída del actual mandatario estadounidense favorece a dicho "Estado profundo" y se coloca del lado a la vez de los Demócratas y de ciertos republicanos "halcones". Como sea, por lo pronto el asunto del impeachment contra Trump (foto, abajo) no lo ha hecho caer, y los Demócratas no controlan la instancia necesaria del Senado.
Trump fue acusado de suspender ayuda militar a Ucrania y de chantajear al presidente ucraniano actual, Volodímir Zelenski (foto), a cambio de información comprometedora sobre Hunter Biden, el hijo del precandidato Demócrata a la Casa Blanca, Joseph Joe Biden, una persona oscura.
Hunter Biden habría estado haciendo negocios sucios con una empresa ucraniana, Burisma, dedicada al gas, y en la mira del Departamento de Estado estadounidense desde 2014 por crímenes financieros. Fue el entonces vicepresidente estadounidense, no otro que Biden, quien habría ayudado a su hijo Hunter a entrar en la junta directiva de Burisma. Así pues, el asunto data de antes de que Trump llegara a la Casa Blanca. Trump pudo enterarse de que los recursos que su país mandaba a Ucrania se perdían en el camino (por ejemplo, en las fábricas de chocolate del antiguo presidente Petró Poroshenko), pero, más allá de falsedades divulgadas por medios de comunicación masiva interesados, no habría presionado a Zelenski, quien parece tener un comportamiento más correcto que algunos de sus predecesores.
Un supuesto topo de la Central de Inteligencia Americana (CIA) habría "delatado" a Trump, pero resulta que el ex oficial de esa central de espionaje, Edward Ned Price, trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional del gobierno de Barack Obama. El enviado especial de Estados Unidos para asuntos de Ucrania, Kurt Douglas Volcker, también ex oficial de la CIA, y quien renunció inesperadamente a su cargo para denunciar a Trump, trabajó para el Instituto McCain, cuyos principales donantes son la Open Society de George Soros y Arabia Saudita. Por si no quedara claro que hay problemas entre Trump y el "Estado profundo" estadounidense, el hasta hace poco asesor de seguridad nacional John Bolton, un auténtico halcón, también buscó hundir a Trump. Hace rato que la izquierda -la latinoamericana, por ejemplo- no entiende que al buscar la caída del actual mandatario estadounidense favorece a dicho "Estado profundo" y se coloca del lado a la vez de los Demócratas y de ciertos republicanos "halcones". Como sea, por lo pronto el asunto del impeachment contra Trump (foto, abajo) no lo ha hecho caer, y los Demócratas no controlan la instancia necesaria del Senado.
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