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domingo, 14 de junio de 2020

TRUMP EN WEST POINT

Ningún medio de comunicación masiva lo reprodujo, con la tenue excepción de Russia Today y Sputnik Mundo. Los globalistas ni se inmutaron, y la izquierda progresista no tomó nota. El presidente estadounidense, Donald Trump, hizo hace poco un significativo discurso en West Point, ante los graduados 2020 de la academia militar. En el discurso, pese a cierto acento en el "excepcionalismo estadounidense", Trump dijo que Estados Unidos no tiene por qué ser "el policía del mundo". De igual modo, el mandatario dijo que se terminará con las "guerras sin fin", y agregó que no le corresponde a la súperpotencia "resolver viejos conflictos en tierras lejanas de las que muchas personas no han oído siquiera hablar". Trump afirmó que el trabajo de un soldado estadounidense no es "reconstruir naciones extranjeras". El huésped de la Casa Blanca aseveró que Estados Unidos actuará cuando sus intereses se vean amenazados. No renunció por completo al injerencismo, pero cabe insistir en que quienes tildan a Trump de "matón fascista" o lo comparan con Hitler no parecen entender que los significantes no sirven nada más para hacer el mismo ruido que los amigotes (con pavor al criterio propio), sino que tienen significados, que con frecuencia requieren de conceptos para ser aprehendidos. No parece ser exactamente Trump quien tiene un comportamiento animal. No está de más recordar que, en vísperas de la elección del actual mandatario en Washington, la capital estadounidense, la candidata Demócrata Hillary Clinton se estaba proponiendo crear una "zona de exclusión aérea" en Siria para caldear más los ánimos con Rusia. Por si no se sabe, recientemente, a principios de junio, Trump reconoció que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro,  "no es tan fácil de derrotar", por lo que agregó: "tal vez deberíamos reconsiderar esto". Lo testimonió Fernando Cutz, ex funcionario del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense. El "fuhrer de la Casa Blanca", dice por ejemplo Angel Guerra. "Un nazi", tuitea este mismo siendo que Trump no ha perseguido a la oposición (no hay presos políticos en Estados Unidos, ¿o sí?), no le ha hecho tomar a nadie aceite de ricino, no ha homogeneizado el sentir de los estadounidenses, no ha corporativizado a las masas, no ha construido un solo campo de concentración, no ha invadido ni un solo país (ni siquiera Venezuela, pese a los alaridos de Maduro), ni se ha metido a la "cacería de rojos".
     La izquierda, desde este punto de vista, está que da pena, mientras los globalistas se atrincheran en un libro del halcón John Bolton o algún dicho de otro, el "perro enfermo" (mad dog) Jim Mattis. Para más señas, este (da click en el botón de reproducción) es el candidato Demócrata y la clase de gente que defiende el intelectual Noam Chomsky para "detener el fascismo", es de suponer:
Quienes desde la izquierda procubana o provenezolana acusan a Trump de "fascista" o "nazi" vienen coincidiendo, desde 2016, con la derecha dizque "liberal" o "demócrata" que ha repetido exactamente lo mismo, sobre la base de las mismas fuentes. Es la misma escuela que, al fin, se junta en su carácter vasallo y dice o escribe en español lo que piensa -o más bien cree- en inglés. No se lee a articulistas, sino a "subtítulos", o se escucha a algo así como ventrílocuos.  Aquí está el discurso de Trump en West Point y no deja mucho lugar a dudas (en inglés para los lectores angloparlantes).
Será aunque sea porque, como lo acaba de recordar el presidente ruso Vladimir Putin,  la Federación Rusa ocupa el primer lugar en desarrollo de nuevo tipo de armas, en particular hipersónicas, y también porque, cuando otras potencias  lleguen tal vez a tenerlas, "con un alto grado de probabilidad, tendremos un medio para combatirlas", según el mismo Putin.

jueves, 11 de junio de 2020

MEXICO: DIALOGAR POR LA DEMOCRACIA

Volvemos por única ocasión sobre el tema, ya que en México el sexenio corre y no se ha escuchado lo que tuvieron algunos que decir sobre las razones del fracaso de más de un gobierno progresista al sur del Suchiate, el río que separa territorio mexicano del guatemalteco: no se atendió la educación ni la cultura, algo que poco tiene que ver con "politizar a las masas" a ultranza. En el límite, a la gente se la maleducó, al estar dándole sin pedirle nada, ni mucho menos llamarla a cumplir con obligaciones (basta ver lo que ocurre en la Ciudad de México, "capital de los derechos": ni el menor cambio en la conducta cívica). Por lo visto, la secretaria de Cultura mexicana, Alejandra Frausto, no despega y tiene cierta tendencia a creer que la cultura, más que creación y herencia colectivas, es asunto de arranques de unas cuantas "grandes personalidades", lo mismo que cree la derecha, que no sale de unos pocos "genios" muertos(como se supone que lo fue Octavio Paz)  o vivos (como Mario Vargas Llosa, el Marqués). De la misma manera en que la derecha se agrupa en unos pocos cenáculos con sus "personalidades" (Letras Libres, Nexos, el "narrismo" universitario que se toma en sus desplegados por "La Comunidad Científica"...), la izquierda lo imita, y mal. El lópezobradorismo tiene unos cuantos aspirantes a "figurones", pero no mucho más, si se descarta el mundo youtubero.
       La derecha no está muy calificada para criticar el nepotismo: que papá Enrique (Krauze) se la pase retuiteando a su hijito León (Krauze) no es muy glorioso. Algunos le han buscado al lópezobradorismo nepotismos inexistentes. Tomemos el ejemplo de los "siete parientes" (algunos francamente muy indirectos) que un periódico le quiso sacar a la secretaria de Trabajo y Previsión Social, Luisa Alcalde. Ninguno de la parentela estaba en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, más de uno estaba en la función pública desde antes de la llegada del mandatario Andrés Manuel López Obrador y, que se sepa, Alcalde no intervino ni influyó para la nominación de ninguno, tampoco. La secretaria explicó que cada uno "tiene su propia historia" y que no había antecedentes familiares de tráfico de favores o de influencias. Que Bertha Luján, madre de la secretaria, tenga un papel destacado en el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) tampoco indica que Alcalde la haya colocado (aunque sí que el nombramiento de Alcalde "le sonó" a López Obrador por el antecedente de Luján, sin que ello implique que fue ésta quien empujó a su hija al cargo). Tampoco se le puede buscar mayor cosa a la secretaria de Energía, Rocío Nahle, ya que no fue con su cargo actual que le consiguió a su esposo una jugosa jubilación de Petróleos Mexicanos (Pemex). No estaría de más agregar que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) le rechazó sus ventiladores al hijo de Manuel Bartlett, director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y con cierto estilo priísta de mezclar los dineros y las señoras. Hasta aquí, a grandes rasgos, se cumplió uno de los 50 lineamientos generales para el combate a la corrupción planteados desde 2018 por López Obrador: punto 26, no podrá contratarse a familiares. Ninguno de los mencionados los contrató.
      Algo un poco distinto sucede en el mundillo intelectual: entre los encargados de redactar la Constitución Moral se amaneció Verónica Velasco, quien no sabe del tema, salvo que a las mujeres mexicanas se las vaya a poner al libertinaje de Las Aparicio. Velasco es la esposa de Epigmenio Ibarra, el periodista y hombre de Argos, toda una escuela televisiva del destrampe, sin necesidad de pasar por "La Bandida" o "La Comanche". La periodista Lydia Cacho hizo bien en recordarle a Ibarra que nadie lo censuró en el pasado, pero hay más: pareciera que a Ibarra le dieron vuelo para que terminara de demostrar, muy en el estilo priísta, que se le puede hacer a todo, y que, ya que acabaremos todos en cadáver putrefacto, podemos irnos pudriendo de una buena vez. Gracias a Argos, la corrupción de las costumbres bien podía empezar a aparecer como ejercicio de "los derechos y las libertades". Los medios de comunicación masiva mexicanos actuales, opositores, no parecen entender que en el lópezobradorismo, no exento de defectos (como los de quienes quieren "trascender"), no hay mayor vocación de podrirse sin la menor convicción de nada.
       Al secretario de Adulación Pública, John M. Ackerman Rose, lo encumbró antes del lópezobradorismo el "narrismo" universitario (no exactamente el priísta, sino el fiel a las prebendas del seductor de la patria), con una trayectoria meteórica sin mayor mérito científico, aunque sí muchas "conexiones" (Open Society Institute de George Soros, Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional-USAID, etcétera...). Al poco rato, la universidad pública, siempre atenta al "equilibrio de grupos políticos" antes que al mérito académico, le dió a dicho secretario, émulo de la desverguenza de un Butch Cassidy o un Sundance Kid (se trató de asaltabancos gringos en Argentina y Bolivia a finales del siglo XIX), un programa con el que efectivamente, como lo ha señalado Guillermo Sheridan, se ha dedicado al activismo contra el Estatuto General universitario y además, al nepotismo. Junto con su lanchera, la cuasi-acapulqueña Irma Sandoval (actual secretaria de la Función Pública), igualmente promovida vertiginosamente por el "narrismo", el secretario en cuestión colocó en su programa a la tía y a la prima de su señora. Aquí sí se trata de nepotismo. No está mal echarle un vistazo al comité académico asesor, lo que Sheridan omite: resulta que Elenita Poniatowska es académica (y también que en dicho comité están los favores pagados). El comité directivo deja ver las maniobras de la pareja, Bonnie & Clyde del "narrismo", y es una pena que se haya querido utilizar a Margarita Ríos-Farjat para algo que es, aunque Sheridan quiera ser malicioso como acostumbrado, efectivamente"cuasi-bolivariano". Basta con saber del dinero recibido de parte del chavismo por el español Juan Carlos Monedero (algo así como el Joaquín Sabina del asunto, para seguir en sinverguenzas), miembro del consejo asesor internacional del programa. Cosas del Estado Libre Asociado, este podría ser el próximo Diálogo por la Democracia (imagínate dando click en el botón de reproducción las andanzas soñadas del secretario por el campus):

      





martes, 9 de junio de 2020

MEXICO: AL REY DE LAS FLORES....(QUEDÓ PARTIDO EN DOS MITADES...)

Los programas sociales actuales del gobierno mexicano tal vez sean menos espectaculares de lo que se cree, así esté llegando hoy por lo menos una ayuda a cada uno de los hogares del país. No es con este tipo de programas que se abatirá la violencia de manera importante, dándole entonces seguridad a la clase media y a los ricos (para que no sean secuestrados, extorsionados, etcétera...). Los "pobres" no son un grupo homogéneo y no hay automatismo material que convierta a un lumpen, por ejemplo, en un hombre de bien, o que haga que un sicario rectifique ante la cantidad gubernamental ofrecida, infinitamente menor a lo que puede hacer brillar el crimen organizado.
     Por momentos, la visión del "pueblo" en algunos círculos oficiales es tan penosa que se propuso, por ejemplo, un "Memorial de Tlahuelilpan", como si hubiera algo que "conmemorar" en esa localidad donde 137 personas perdieron la vida -eran gente de pueblo- por dedicarse de manera completamente irresponsable al llamado "huachicoleo". El gobierno pidió que "las víctimas" (?) "no sean estigmatizadas" por el hecho de haber muerto cuando, poco antes de que explotara la toma clandestina, se encontraban (hasta alegremente, se puede decir) llenando recipientes con combustible robado. ¿A partir de qué nivel de ingreso se puede exigir algo de responsabilidad? La creencia de que la pobreza, incluso extrema, conduce a la delincuencia o al robo de combustible no honra mucho a lo que alguna vez fue el pueblo mexicano: todavía hasta los años '70, cualquier pobre decía que prefería el peor de los trabajos a robar, por lo que algo cambió en la educación y la cultura, aunque sea por el desparpajo del saqueo desde arriba y la demolición de toda alternativa. Aunque el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, sepa que las cosas no son exactamente así (pueblo=ideal), no parece haber en el gobierno actual un esfuerzo mayor por sacar al pueblo de la ignorancia gracias a la educación y la cultura (la secretaria de Cultura no tiene ni conciencia del problema y el secretario de Educación no siempre responde a los mejores intereses, aunque rescate Civismo e Historia). Dicho de otro modo, los "estímulos materiales" no garantizan que se salga de dicha ignorancia. Por cierto que tampoco parece preocuparle a otros sectores de la sociedad (clase media o ricos) que la gente del pueblo salga de la ignorancia mencionada, que a su manera comparten otros  (incluso en el gabinete de López Obrador, podría decirse). Es algo que se acostumbra tanto que hasta un presidente (Vicente Fox) consideró que leer es casi un riesgo para la salud.
     De los programas sociales, a veces en cierto estilo estadounidense, algunos son interesantes, como "Sembrando Vida", de apoyo a pequeños productores campesinos (es de la Secretaría de Bienestar, a cargo de Maria Luisa Albores... ¿alguien ha visto al secretario de Agricultura?) de tal forma que sean activos en la recuperación productiva y en el ahorro. Es un ingreso para campesinos por debajo de la línea de bienestar rural para que establezcan sistemas productivos agroforestales, combinen cultivos tradicionales con árboles frutícolas y maderables y creen cultivos de milpa intercalada entre árboles frutales. Dos programas se antojan obligados o "de cajón": de ayuda a discapacitados y de ayuda a madres solteras, padres solos (sic) o tutores que trabajan. En cambio, se entiende menos que se universalicen apoyos a los adultos mayores o a estudiantes (Becas Benito Juárez) sin considerar las diferencias de ingresos y por ende de necesidades. En estos casos, se trata de una forma de igualitarismo que le otorga absurdamente lo mismo a quien le toca que a quien no le toca, por lo que no se trata de programas que exijan algo en retribución. ¿Es que al pueblo no se le puede poner delante de ninguna obligación? Lo podrían hacer, como se ha sugerido en redes sociales sobre las becas para los jóvenes. No es dinero para gastar en Bacardí, toques, perico, chelas, gomichelas, plebonas o trajineras, y por cierto que tampoco es cuestión de "responderle al que paga los impuestos", sino al Estado, que para el caso es algo distinto del gobierno y los contribuyentes. Con buena parte de la población económicamente activa en la informalidad (y algunas profesiones liberales exentas), México no es el país de "los contribuyentes" (aunque importa que haya mejorado la recaudación y que se evada menos, sobre todo entre empresotas).
      Si los intermediarios son eliminados, los programas resultan menos clientelistas. Tal vez no esté mal elevarlos a rango constitucional, pero López Obrador y su secretario de Adulación Pública, John M. Ackerman, se equivocan al considerar que se trata de derechos y no de igualdad de oportunidades. Si se tratara de lo segundo, justamente se le daría más a quien le toca que a quien no le toca, para igualar circunstancias y capacidades, pero en las filas de lópezobradorismo reina la total confusión sobre lo que significa una meritocracia a la que se confunde erróneamente con el "neoliberalismo" y por ende se denosta (en el capitalismo subdesarrollado se le da al que ya tiene, algo que es un ejercicio predilecto entre intelectuales, por ejemplo, y se le quita a quien casi no tiene). Como sea, estos programas (el de "Jóvenes construyendo el futuro" es un extraño regalo al empresariado) no son el meollo de un proyecto centrado en acabar con la corrupción gubernamental. Si lo último resultara de verdad, al menos en el servicio público y para beneficio popular, México sentaría un precedente único y de gran avanzada en América Latina. Mucho de lo demás cojea y no es nuevo: bastaba con leer el proyecto de nación que llevó al actual mandatario al gobierno (¿fue leído ese proyecto coordinado por Alfonso Romo?) para darse cuenta de que educación y cultura importan muy poco y no cuentan más que como algo "externo", aunque tampoco está mal, para dejar de lado la corrupción, que el gobierno deje de comprarse aduladores y omisos por cantidades astronómicas. Como "toca de oídas", es probable que el presidente de México (foto, abajo) ignore que a su secretario de Adulación Pública lo encumbró no un pueblo del que nada sabe, sino la cooptación oportuna del "porro perfumado" priísta (y hoy ex priísta), cuyas huestes lo convirtieron en la persona de élite que en realidad no es. Hay que estar en la desverguenza al mejor estilo estadounidense y asesorado en la "maniobra" al mejor estilo guerrerense para afirmar que el mandatario mexicano, además de haber superado a Benito Juárez, es "un científico". Aquí se le da a quien no le toca, aunque cree que le requetetoca.
Para los lectores de este blog en diversos idiomas y dada la censura no muy disimulada de Google, los blogs estarán igualmente disponibles en Twitter: @CuevaPerus y Facebook: Marcos Cueva Perus







lunes, 8 de junio de 2020

CUANDO SE CUELA UN CHIMPANCÉ

Muchos medios de comunicación masiva, incluyendo Russia Today en Español, estuvieron repercutiendo durante días un estudio de la revista médica The Lancet que descalificaba la hidroxicloroquina en el tratamiento de la Covid 19. El problema está en que dichos medios casi nunca recogieron lo que decían no pocos científicos, en el sentido de que el artículo podía ser un fraude. No pasó mucho tiempo, sin embargo, hasta que tres de los autores del texto se retractaran de él aduciendo que "no pueden dar fe de la veracidad de las fuentes de datos", colectados por la empresa Surgisphere, de Chicago, Estados Unidos, que no cuenta con más de cinco empleados y que pretendía haber recogido cifras de centenares de hospitales -con decenas de miles de dossiers- en los seis (sic) continentes del mundo. Los tres autores se disculparon y la revista retiró el artículo. Que se sepa, The Lancet no se disculpó. El problema está en saber cómo un artículo que tenía bastantes elementos obvios de fraude (los detectó incluso un político como el francés Francois Asselineau, sin ser científico) pudo ser dictaminado, si lo fue (es decir, revisado por pares), y pudo haber pasado antes por un Comité Editorial (si es que pasó). ¿O fue una elección discrecional del editor de la revista, conocida por cierto gusto por pegarle desde el Reino Unido a la investigación hecha en Francia? La corrupción no estaba nada más en la empresa Surgisphere. Algo tuvo que haber pasado en The Lancet para que nadie se percatara o quisiera percatarse de que se trataba de un fraude. ¿O, como sugieren otros, se trataba de ganar en factor de impacto?
     Publicado el artículo, el gobierno francés optó por suspender el suministro de hidroxicloroquina, reservado por lo demás, de manera muy tonta, a pacientes hospitalizados. ¿Olivier Véran, el ministro de Salud francés, no se dió cuenta de que el artículo era un fraude, o ni siquiera lo leyó? Por lo demás, en Francia este tipo de decisiones es colegiado: ¿El Alto Consejo de la Salud Pública (HCSP, por sus siglas en francés) tampoco se percató de lo dudoso del artículo, o ni siquiera fue leído? Hasta esta fecha, el ministro Véran no ha corregido su decisión. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también partió del artículo en The Lancet para suspender la hidroxicloroquina en los ensayos clínicos Solidarity Trial. Cabe la misma pregunta: ¿nadie leyó el artículo ni se percató entonces de que era dudoso, por decir lo menos?¿Así se toman las decisiones en la OMS? Tal vez no haya sido más que negocio: más de uno estaba esperando "vender la idea" de que la hidroxicloroquina no sirve, entre otros motivos porque no se espera en ciertas esferas una cura para la Covid 19, sino La Vacuna. La OMS restableció finalmente la hidroxicloroquina, pidiendo disculpas, pero de tal forma que volvió sobre la necesidad de "ensayos clínicos" y "evidencias" que hablan de un modo de concebir "La Ciencia" que no impide el fraude, salvo que en el fondo tienda a propiciarlo. Es el viejo asunto de que un chimpancé puede inscribirse en una carrera de la universidad pública y terminarla sin que nadie se percate. Suceden cosas algo similares en la realidad: se puede recibir para dictamen un artículo de doctorado que no pasa de ser un texto de bachillerato, pero si quien dictamina expresa su rechazo se gana la animadversión de la revista que no quiere quedarse sin material ni financiamiento. Sobre las necesidades de la ciencia se ha impuesto, como lo señalara recientemente la periodista francesa Natacha Polony, la lógica administrativa que busca "protocolos aplicados mecánicamente" y "procedimientos formateados". ¿Qué sucedió? No fue un error ni un accidente. Tal vez desde The Lancet hasta la OMS se buscó evitar pensar (lo que supone detenerse) y los "responsables" se guiaron por dicha lógica, además de un probable "consenso" -imposible en las ciencias- contra la hidroxicloroquina por un prejuicio favorable a "La Vacuna".
     El asunto de la vacuna es igualmente dudoso: puede tardar en llegar y no ser forzosamente tan efectiva como se espere, como sucede con muchas vacunas. Ahora resulta que incluso agencias noticiosas oficiales rusas (otra vez Russia Today) parecen enternecerse sobre la "pobre víctima de teorías conspirativas", Bill Gates. Lo cierto es que éste se encuentra financiando proyectos de vacuna y ninguna cura, sobre todo que ya hay también un antiviral que ha demostrado bastante éxito y que se distribuirá en los hospitales rusos a partir del 11 de junio para 60 mil tratamientos: el favipiravir, ya probado antes en China, también con buenos resultados, y de origen japonés (Toyama/Fuji). Lo que puede decirse es que a Gates le interesa ante todo el negocio con el 80 % de la población mundial y no el tratamiento efectivo para quien enferma. No hace más que comportarse como cualquier capitalista, al margen de lo que se le atribuya. Gates amenaza con que quien no se vacune correrá el riesgo de morir: los recientes descubrimientos sobre la inmunidad cruzada ante el SARS-Cov-2 lo desmienten (un porcentaje importante de la población puede estar inmunizado al haber luchado antes los linfocitos T contra otros coronavirus, ya que existen varios y cuatro de ellos estacionales) y se sigue a la espera de los "10 millones de muertos" anunciados por el magnate en su charla TED de 2015. Hasta ahora, los muertos por la Covid 19 en el mundo siguen sin alcanzar el mínimo de fallecimientos anuales por gripe estacional.
     Queda por saber si los medios de comunicación masiva también hacen ciencia. Recientemente, otra vez un portal oficial ruso (Sputnik France) le reprochó al doctor francés Didier Raoult el haberle dicho a una entrevistadora, Margaux de Frouville (sic, como Apolline de Malherbe o Cécile de Ménibus) "!cállese!", simplemente porque la tipa, en su arrogancia, no lo dejaba hablar ni terminar un razonamiento, lo que se ha vuelto habitual en los medios mencionados, en los cuales se tiende a gritonear, interrumpir, cortar la palabra al entrevistado de manera grosera, convertir una conversación en merienda de negros, etcétera. ¿Hace ciencia quien tiene más rating? De hecho, es lo que se quiso obtener en los medios con la publicidad para el artículo fraudulento de The Lancet.
      Entretanto, otros países, como México, han mostrado fallas en sus modelos de predicción de la evolución de la epidemia (lo que incluye a sectores tanto oficiales como no oficiales), dando cuenta de nuevo de que La Ciencia -la infalible- no existe, y mientras tanto sigue el erróneo "tómate un paracetamol y véte a casa", para no despertar al señor secretario de Salud, Jorge Alcocer. Lo que ha quedado demostrado es que la medicina está maltrecha en muchos lugares del mundo: hay excepciones que no confunden su trabajo -curar a los pacientes- con un negocio y muchos otros que parecen carecer de escrúpulos, como todos los que se vieron involucrados en el bochornoso asunto del artículo fraudulento de The Lancet. Las "disculpas" de unos y otros no deberían dispensar de pensar (valga la redundancia) en lo que se hace, en vez de "seguir intereses" y "aplicar protocolos". (la canción, da click en el botón de reproducción, es para Olivier Véran, y dice: "!ah, si pudieras cerrar tu hocico!")



viernes, 5 de junio de 2020

EU: DEREK CHAUVIN MATÓ EN UNA ESQUINA....

¿Racismo? El asunto parece un poco más complicado. Uno de los cuatro policías que participaron en el homicidio involuntario del negro estadounidense George Floyd, Tou Thao, no es ningún blanco WASP (White, Anglo-Saxon, Protestant, Blanco, Anglosajón y Protestante), sino un miembro de la etnia asiática hmong, originaria de Laos, y cuyos integrantes colaboraron con Estados Unidos durante la guerra de Vietnam, para buscar a partir de 1975 refugio en la súperpotencia. Thao es quien estuvo "haciendo pantalla" entre quienes filmaban los hechos en Minneapolis y el policía que tuvo su rodilla por varios minutos sobre el cuello de Floyd, hasta matarlo. Los hmong refugiados, más bien pobres, se hallan diseminados entre Minneapolis, Milwaukee y Fresno (California). Es frecuente que los hombres sean policías. Hay más: Derek Chauvin, el policía que tenía la rodilla sobre el cuello de Floyd, estaba casado (el asunto le costó también el divorcio) con una mujer laosiana, Kellie May Xiong (Thao). Otro de los policías, Thomas Lane, ayudaba en voluntariado a jóvenes somalíes en el vecindario de Cedar Riverside. No parece exactamente una dura batalla del supremacismo blanco contra las minorías. Ningún supremacista se casa con una laosiana. Chauvin tenía antecedentes de abuso de fuerza, llevaba 19 años en servicio y difícilmente se le puede acusar, como lo han hecho varios medios de comunicación masiva, de "haber participado en varios tiroteos": es algo para lo que está un policía. En la escena del homicidio, Chauvin se ve entre pasmado y medianamente sicópata (es decir, típicamente estadounidense), actuando como un bruto sin mayor conciencia mientras es filmado y cuestionado.
      Nadie tiene por qué linchar a un actor colombiano, como sucedió, por decir que Floyd no era un angelito, aunque no se duda de que haya sido un "gigantón dulce". El negrovivió el típico (mal) destino de su comunidad en un lugar como Estados Unidos, y los medios de comunicación masiva se encargaron de borrar buena parte de su biografía. Buen jugador de fútbol americano y baloncesto, bueno también para el hip-hop, era de Houston (Texas), donde en 2007 se estrenó con un robo a mano armada en un hogar (con "invasión de hogar"), por lo que en 2009 fue a dar cinco años en prisión. Se había mudado a Minneapolis para rehacer su vida. Hay indicios de que se resistió a ser arrestado, primero a ser esposado y luego a ser metido en la patrulla: es perfectamente entendible que no deseara volver a tener líos con la Justicia. El incidente de origen no está claro: el adolescente que despachaba en una tienda de conveniencia le habría pedido a Floyd, si era él, que devolviera cigarrillos comprados porque pagó con un billete de 20 dólares supuestamente falso (¿realmente lo era?). El drama de Floyd no acaba aquí: acababa de perder su trabajo en medio de la epidemia de Covid 19. La autopsia reveló problemas cardíacos y tendencia a la hipertensión, pero también consumo reciente de fentanilo y metanfetaminas. El despachador de la tienda alegó, cierto o falso, que Floyd parecía "borracho o algo así" al negarse a devolver los cigarrillos. Se puede ser un gigantón dulce y recaer cuando ocurre la gran desgracia de perder el trabajo. "Mi papi cambió el mundo", dijo la hija de Floyd luego de su muerte. Parece sobre todo que el sistema estadounidense cambió con indiferencia y brutalidad, por 20 dólares, el destino de varios involucrados que se equivocaron o "resbalaron" (Chauvin había sido descrito como todo un caballero por su ahora ex esposa).

      En la comunidad negra estadounidense se añoran liderazgos como el del reverendo Jesse Jackson (foto, arriba), desplazado a la larga por gente poco confiable como Louis Farrakhan o por organizaciones dudosas como Antifa o Black Lives Matter. Un hipócrita consumado como el ex mandatario estadounidense Barack Obama, quien no es descendiente de esclavos sino hijo de un keniano, no llena el hueco. Simplemente sale a hacer campaña, con la misma hipocresía que un Joe Biden, candidato Demócrata, quien repitió para que "resonara en todo el país" que "no puede respirar" (él tampoco), poco tiempo después de haber dicho que "los negros que votaron por Trump no son negros". No es un asunto del supremacismo blanco, contra lo que suele creer por ejemplo el analista yucateco Alfredo Jalife-Rahme. Trump ha llegado por momentos de su mandato a tener la aprobación de hasta un 45 % de "hispanos", por encima del promedio nacional de aprobación, y en febrero de 2020 uno de cada tres latinos apoyaba al actual mandatario. También hay un sector de negros, eso sí no muy grande, que respalda a Trump. Lo más fantástico es lo que hace John Saxe-Fernández en el rotativo mexicano La Jornada: hablar de "nacional-trumpismo" y comparar, como los dizque "demócrata-liberales", a Trump con Hitler por consejo del fallecido atorrante y guarro Roberto Fernández Retamar, quien fue vitalicio y fervientemente anticomunista presidente de la cubana Casa de las Américas (en el estilo fidelista de no dejar jamás el cargo y mucho menos el micrófono, llegando a espectáculos deplorables con el líder en La Habana, capital cubana). Hitler no se inspiró de la esclavitud en Estados Unidos, sino del exterminio de los pieles rojas, y en la campaña del norte de Africa hubo negros que pelearon al lado de los nazis luego de desertar de las tropas francesas. Mejor dejamos la historia de Floyd en un episodio para Rubén Blades (con la vida dándoles sorpresas a todos, los policías asesinos incluidos) y nos quedamos con esta policía de Laredo, Texas:


miércoles, 3 de junio de 2020

EU: EN PERIODO ELECTORAL

Seguramente el actual presidente estadounidense, Donald Trump, no pase de ser un hombre de negocios con moditos de granjero de Iowa, aunque todo parece indicar que el llamado "Estado profundo" de Estados Unidos no lo quiere. Trump ha dicho que busca enfrentarse a dicho "Estado", que lo tiene en todo caso cercado hasta con personas como el secretario de Estado Michael Mike Pompeo. El hecho es que quienes critican a Trump a estas alturas omiten algunos hechos elementales: mientras el mandatario Barack Obama se pasó sus presidencias en guerra, Trump no ha lanzado ninguna. Poco importa, porque los medios de comunicación masiva a estas alturas se interesan poco por el asunto de la guerra y la paz, que la izquierda progresista tampoco entiende, salvo para escandalizar con el "apocalipsis termonuclear", en el estilo del "profesor" Heinz Dieterich (quien es incapaz de acertar en algún pronóstico y confunde la labor del cientista social con la de un tarotista o un astrólogo) o de Noam Chomsky, quien administra su fama con un dejo de desverguenza muy al estilo estadounidense (¿por cierto, qué pasó con la "hecatombe de millones de muertos" por coronavirus que prometió Dieterich, quien cree que Trump es un Nerón y no entiende nada de Charles De Gaulle?). Trump, el presidente que hasta ahora no ha sido más imperialista que Obama, tampoco, atención, ha deportado a más migrantes que su antecesor. Simplemente, las cifras de deportaciones con Trump son bastante menores a las de la época de Obama.
     No es en lo absoluto placentera la manera de la policía de Minneapolis de conducirse con un negro arrestado (si bien las imágenes de lo ocurrido y lo ocurrido mismo dejan dudas sobre la conducta del arrestado), y Obama y Hillary Clinton ya salieron desde luego a la condena, pero es llamativo que coincidan con un grandísimo "halcón" como George W. Bush, quien se arrancó a decir que está "angustiado por la asfixia que sufrió George Floyd", el negro arrestado y asesinado. Si alguien, con tal de dárselas de progresista, quiere coincidir con Bush hijo, involucrado en el autoatentado del 11/S de 2001, o con Joe Biden, el actual candidato Demócrata, adelante. El problema está en asumir lo que se dice: ni siquiera la decisión de parar por la fuerza los disturbios callejeros en Estados Unidos hace de Trump un "fascista". La izquierda no debería tener en principio nada que ver con grupos como Antifa o Black Lives Matter, el segundo apoyado por el siniestro magnate y especulador húngaro-estadounidense George Soros.
     Biden, el mismo que no perdió otra ocasión de lanzarse sobre Trump, tiene más antecedentes imperialistas que éste, aunque Dieterich no se de cuenta, cegado como lo está por la administración de su fama con los chinos y CNN (Cable News Network), una fábrica de mentiras y medias verdades o, dicho de otro modo, la clase de noticia que le puede decir al espectador que está viendo no una vaca, sino una "media vaca", encontrando encima quien se lo crea ("!claro, es una media vaca!"). ¿Listos para oir los mugidos de o para ordeñar a "media vaca"?. Si lo dice CNN, pues sí.
      Por lo pronto, Biden se encargó directamente de que en 2016 fuera despedido el procurador general de Ucrania, Viktor Shokin. Biden amenazó con impedir un préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Ucrania si Shokin no dimitía. La presión fue a través del entonces presidente ucraniano Petró Poroshenko. Resulta que Shokin quería investigar a la empresa del gas ucraniana Burisma Holdings, en la que participaba Hunter Biden, hijo del actual candidato Demócrata y también con "negocios" en China. Hunter Biden fue instalado en la empresa justo después de la salida del mandatario ucraniano Viktor Yanukovich en 2014. La administración de Obama manejó a Joe Biden como uno de "sus hombres" en Ucrania, lo que le permitía poner y deponer políticos en el convulsionado país del Este europeo y fronterizo con Rusia. Consta en una grabación de Victoria Nuland, entonces Asistente de Estado estadounidense, la misma grabación en la cual esta persona lanzó su famoso !fuck the European Union!. Biden debía ser quien lo "pegara todo" para hacer "cuajar" a los políticos ucranianos. Otro que aterrizó en la dirección de la empresa Burisma fue un amigo de la familia del entonces secretario de Estado, John Kerry. Después del golpe contra Yanukovich, la injerencia estadounidense era tan descarada que el primer ministro de Finanzas de Ucrania fue un ciudadano de Estados Unidos, antiguo oficial del Departamento de Estado, a quien se le dió la nacionalidad local un día antes de que asumiera el puesto. Por su parte, Biden padre se ufanó de que había logrado correr a Shokin en tan sólo seis horas. El actual presidente en Kíev, capital ucraniana, Volodimir Zelenski, llegó a considerar que todo este caso amerita una investigación policíaca, pero cuando Trump quiso también que el asunto se ventilara, le cayó en Estados Unidos otra amenaza de impeachment, no fuera a destapar los "moditos" del "Estado profundo" que a muchos les importan menos que los exabruptos verbales de Trump y su blofeo en política exterior.
     Por cierto, se ha ocultado hasta ahora bastante bien que la administración Obama coincide con la presidencia del derechista Felipe Calderón en México (Acción Nacional) y que fue Hillary Clinton quien elaboró la "reforma energética" mexicana. No está de más recordar que la izquierda (se incluye a Cuba) y los dizque "demócratas liberales" han coincidido en la manera de ver a Trump y de festinar a los Demócratas, incluso para "pedir Un Científico" contra el coronavirus (estilo Biden) y cosas por el estilo (para los angloparlantes e francófonos, este pedazo de entrevista en el cual Trump habla de su intención de quebrar el "Estado profundo", da click en el botón de reproducción).
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lunes, 1 de junio de 2020

¿LA MEDICINA? ¿CUAL MEDICINA?

Lo que parece haber sido un intento de la revista The Lancet por desacreditar a la hidroxicloroquina como cura para la Covid 19 se topó con pared.  Más de 100 médicos y estadísticos del mundo declararon que los datos del trabajo debían ser revisados para corregirlos o retirar el texto. Aunque el responsable del programa contra la malaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Pedro Alonso, afirmó que el trabajo tiene "inconsistencias alarmantes", el mismo organismo se mantenía hasta el día de hoy en la suspensión del ensayo clínico con el fármaco, decisión tomada sobre la base de un fiasco. El editor de The Lancet, Richard Horton, recibió una carta de científicos británicos de renombre solicitando que se dieran a conocer los dictámenes doble ciego del artículo, ya que éste incluso inventó datos sobre Australia y Africa. Inexplicablemente, la publicación fue repercutida de inmediato (sobre todo en medios globalistas, tipo CNN-Cable News Network) aunque se tratara de una estafa. Lo que es igual de grave, a través de Russia Today en español, Inna Afinogenova se refirió al texto de The Lancet como si acabara de hablar, otra vez, La Ciencia o La Medicina, cosas que no existen, como tampoco, salvo en ámbitos limitados, existe La Comunidad Científica, del mismo modo en que no existe La Comunidad Deportiva, La Comunidad Bailarina o La Comunidad Periodística. Como lo ha recordado el doctor marsellés (Francia) Didier Raoult, la ciencia se mueve gracias a la controversia. Y el artículo de The Lancet fue repercutido como "el fin de la controversia". No está de más señalar que al menos uno de los firmantes del artículo (el mismo que olvidó declarar ciertos vínculos de interés) es de la Escuela Médica de Harvard (Harvard Medical School) que tiene entre quienes la financian a la Fundación Bill y Melinda Gates y a la Fundación Rockefeller. El actual presidente de la Fundación Rockefeller, Rajiv Shah, trabajó para la Fundación Bill y Melinda Gates en Africa y luego fue nombrado por Hillary Clinton a la cabeza de la Agencia de Estados Unidos pra el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), sirviendo por lo demás de puente para que la señora se reuniera con altos jerarcas militares estadounidenses. La Fundación Rockefeller ha propuesto, al igual que Bill Gates, planes "jerarquizados" (más o menos de "acuartelamiento") para la población en casos de pandemias.
      Algunos gobiernos decidieron no hacer mucho caso de la suspensión de la OMS, como Senegal o Rusia, pero también como El Salvador, que no hizo más que una recomendación formal, dejando a pacientes y médicos en libertad de usar hidroxicloroquina (la toma de manera profiláctica el presidente salvadoreño Nayib Bukele, para más señas). Costa Rica reveló que estaba usando hidroxicloroquina con muy buenos resultados: sólo poco menos del 30 % de los pacientes tuvieron efectos adversos que no fueron cardíacos, sino gastrointestinales, por lo que la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) optó por seguir con los estudios en curso sobre el antipalúdico. España tomó una decisión similar.
    El asunto va más lejos: Anthony Fauci, el "epidemiólogo de la Casa Blanca", opuesto al desconfinamiento y partidario de un eterno "distanciamiento social", se había mostrado más que escéptico sobre la hidroxicloroquina, dando a entender que es "peligrosa",  pero no puede no saber que el fármaco se reveló útil contra el SRAS-Cov (Síndrome  Respiratorio Agudo Severo, el primero) según estudios publicados en 2002 y 2005 por el Journal of Virology, por lo que en ese entonces la cloroquina fue aprobada por los CDC (Centers for Disease Control, Centros para el Control de Enfermedades, por sus siglas en inglés) estadounidenses. ¿Qué tanto ignora o finge ignorar Fauci, quien además de inmunólogo es reumatólogo? El Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés), a cargo de Fauci, trabaja con la Fundación de Gates en busca de una vacuna. Por cierto, recientemente, The Lancet bloqueó un artículo según el cual 100 mil reumatólogos se expresan bien de la hidroxicloroquina (usada para enfermedades autoinmunes).
     Por lo visto, lo que se espera es La Vacuna (y Gates quiere el pasaporte Covid 19, es decir, la certificación de haber sido vacunado para poder viajar). Dicho sea de paso, Rusia, según el portal oficial Sputnik, probó con éxito un antiviral contra la Covid 19. En realidad, el portal omitió decir que el fármaco ya fue probado con éxito en China (donde la cloroquina está desde febrero en la Guía de Tratamientos contra la Covid 19) y es de origen japonés (favipiravir). Como la hidroxicloroquina, se trata de un medicamento barato y que se puede fabricar en genérico. Con el aplomo que la caracteriza para errar con cierta frecuencia, la esposa del mandatario de México, Beatriz Gutiérrez Muller, aseveró: "hasta que no exista vacuna contra el Covid 19 debemos seguir cuidándonos". Así que el plan es mantenerse socialmente disgregados en lo que llega una vacuna, a sabiendas, por lo demás, de que ésta no representa forzosamente una garantía absoluta (ahí está el caso de la vacuna contra la influenza). Habiendo tratamientos efectivos, sobre todo en fases precoces de la Covid 19, se insiste como Fauci en que "no hay nada", en medidas erráticas (Suecia casi no confinó y tuvo curvas epidémicas similares a las de países que sí confinaron, además de una tasa de mortalidad por millón de habitantes superada por Bélgica, España, Francia, Reino Unido e Italia) y en seguir ciegamente a una ciencia dudosa.
     Según Richard Smith, antiguo redactor en jefe del British Medical Journal, "la mayoría de los estudios científicos son erróneos, y lo son porque los científicos se interesan en el financiamiento y en sus carreras antes que en la verdad", lo que es igualmente válido para las ciencias sociales y se traduce por medidas estrafalarias de medición disfrazada del rating y de evitación de toda controversia (no se discute nada en colectivo, sino que cada quien se lanza al ruedo con su speech en busca de likes mediante la bibliometría). "La profesión médica, continúa Smith, está comprada por la industria farmaceútica, no solamente en términos de práctica de la medicina, sino también en términos de enseñanza e investigación. Las instituciones académicas se permiten ser los agentes remunerados de la industria farmaceútica, es vergonzoso". Patricia J. García ya se había expresado así en 2019 en The Lancet: "la corrupción forma parte integrante de los sistemas de salud. A lo largo de toda mi vida como investigadora, de especialista en salud pública y como ministra de salud (lo fue en el Perú, nota nuestra), pude constatar que la deshonestidad y el fraude estaban anclados por todas partes. Aunque sea uno de los principales obstáculos a la puesta en marcha de una cobertura médica universal, la corrupción rara vez es evocada abiertamente".
     En realidad, no hay nada extraño bajo un sistema en el cual se confunde trabajar con hacer negocios, lo mismo que le pasa por lo demás a la educación superior. Y los gremios médicos todavía se enojan cuando el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, les dice que la medicina se volvió en las últimas décadas en asunto de "comerciantes de la salud". ¿Se indignan los galenos mientras los títulos de médico se venden a 150 mil pesos, según un denuncia reciente?¿No entienden por qué en muchos países no hay personal especializado para atender este tipo de emergencias, desde gente conocedora de bioestadística hasta la capaz de manejar intubaciones? Habría que cuidarse de idealizar a los médicos, quienes muchas veces no son ningunos héroes, y a la ciencia, que no se juega en los medios de comunicación masiva y su manera de recurrir a "los expertos dicen...".











AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...