Mi lista de blogs

martes, 14 de julio de 2020

AHI VIENE EL GRAN REINICIO

El capitalismo se está planteando por enésima vez, desde que empezó la crisis, a finales de los años '60, presentar un "rostro humano". La nueva iniciativa surgió poco antes de la crisis sanitaria internacional, en el Foro de Davos, y no es resultado de la epidemia. Contra lo que sugiere el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, a quien además le ha dado por llorar, no es que "no podemos volver al mundo anterior". No hemos salido de él, espectáculos aparte, entre otras cosas porque la epidemia se ha manejado como negocio, salvo excepciones, y no ha sido vista como motivo para un cambio de raíz. En más de un país se puede decir que el manejo de la crisis sanitaria ha sido inhumano, desde la manera de hacer bailar las cifras para infundir miedo hasta el modo, al parecer ya en el olvido, de dejar a su suerte a los ancianos, que fueron quienes pusieron la mayor cuota de muertos en el mundo desarrollado, más por negligencia que por el virus. Seguimos en la ineptitud de las élites para gobernar, siendo que quieren limitarse a gestionar y controlar, y en formas de arrogancia que podrían incluso estarse renovando y encontrando desde luego ecos entre la intelectualidad, en la cual se repite como si fuera una competencia de loros que "ya nada será como antes".
      Este "ya nada será como antes", que la intelectualidad cree haber pensando por sí misma, siendo que ésta ya no es más que la caja de resonancia de medios de comunicación masiva privados, es la misma "idea" que desde poco antes de la epidemia incubaron los ricos en el Foro de Davos. Son las "ideas" que ha recuperado por su parte el candidato Demócrata a la presidencia estadounidense, Joseph Joe Biden, quien las repitió en un discurso muy reciente sobre la política económica que ofrece. Ya no se trataría del capitalismo de "unos pocos", sino "de todos": dicho de otra manera, no de los shareholders (accionistas), sino de los "interesados" o "partes interesadas", stakeholders: patronos, trabajadores, proveedores, sociedad en general, so pretexto, según el Manifiesto de Davos, de la Cuarta Revolución Industrial. De acuerdo con el Foro de Davos, es algo que el género humano no ha experimentado nunca antes, con los cambios tecnológicos digitales, físicos y biológicos, y tal vez en particular la ingeniería genética y las neurotecnologías (revolución 4.0 destinada a crear supuestamente un "mundo inteligente"). Desde luego, no se está planteando reflexionar sobre el asunto, sino "adaptarse", algo que la intelectualidad ya consiguió sin saber siquiera de qué se trata.
     Ya lo dijo Biden, no es Wall Street, son los trabajadores quienes crearon Estados Unidos, lo que no le impide al Demócrata ser el candidato del gran capital financiero, que no está desligado del cambio tecnológico, como no lo ha estado de la especulación con las curas contra la Covid 19. El Manifiesto de Davos 2020 podría parecer algo cómico si no fuera por algunas cosas que parece dar por supuestas. Ofrece cuidar el medioambiente, liquidar la corrupción, dar el mejor de los servicios al cliente, la competencia leal y, atención, un trato con "dignidad y respeto"al personal de la empresa . Ahora "respeta la diversidad y aspira a la mejora contínua de las condiciones de trabajo y el bienestar de los empleados" (o los ricos se cayeron de la cama o preparan el todo-virtual-desde-la-comodidad-de-tu-hogar). Ya está: "hay que mejorar las competencias y adquirir otras nuevas". Ahora las empresas se van a ocupar de las comunidades y pagar "un porcentaje equitativo de impuestos". Lo mencionó Biden, más impuestos a las corporaciones.
     Aquí unas líneas importantes del Manifiesto de Davos 2020: "una empresa es algo más que una unidad económica generadora de riqueza. Atiende a las aspiraciones humanas y sociales en el marco del sistema social en su conjunto". Bien, la empresa se va a ocupar de todo o, como ya vamos encarrerados, el mundo tiene que seguir convirtiéndose en una gigantesca empresa que ofrece inclusión, claro está !y de lo más diverso! La empresa total para la sociedad total (a buen entendedor, pocas palabras). Klaus Schwab, líder del Foro de Davos, considera ni más ni menos que lo que toca a las corporaciones privadas es convertirse en las "fideicomisarias" de la sociedad. Es decir, se debe depositar fe y confianza en dichas corporaciones para que administren la sociedad. Desde luego, "por el bien de todos". Este capitalismo "de las partes interesadas" es, se supone, la mejor manera de involucrar a la sociedad en un sistema de "metas compartidas" dirigido...por las corporaciones, claro está. Bien vistas, las ideas del fundador del Foro Económico Mundial, el mismo Schwab, deberían tomarse como un verdadero peligro. Es la promesa capitalista de una atención total a las "partes interesadas".
     Cabe señalar que la izquierda no comunista (y la comunista está reducida a casi nada) ya está entusiasmada por los esfuerzos gigantescos "a lo Joseph Stiglitz" ("capitalismo progresista") o "a lo Elizabeth Warren" ("capitalismo responsable") por darle "rostro humano" al capitalismo. Se sabe, por lo menos desde la socialdemocracia, que el interés no es otro y que a lo sumo, en vez de socialismo, se puede hablar de "un mundo diferente" o del "Green New Deal" "a lo Sanders", de quien se fueron a pegar algunos con la Internacional Progresista. El Foro de Davos ya anuncia para el 2021 el "Gran Reinicio" y los diálogos correspondientes. Incapaz de pensar con cabeza propia, y sobre todo distinta a la de los ricos, ya se anuncia la presencia del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres.
    Después de poner la crisis, porque se preparaba antes de la epidemia, el capitalismo ya ha puesto la salida. ¿Durará tanto como la salida de la Gran Recesión de 2008? Aquí queda la invitación (da click en el botón de reproducción) para los adeptos a un sistema que lleva casi medio siglo sin salir de la crisis, ni de su adicción a sí mismo.


domingo, 12 de julio de 2020

MEXICO:¿QUÉ ES LO QUE CUENTA?

A últimas fechas, buena parte del debate público en México se ha vuelto muy chabacano (soso). El presidente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), le dice "Lucas Alamán" al historiador Enrique Krauze, quien a su vez tiene la alucinación de ver a "Mariano Otero" y la tradición liberal en el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro. AMLO no encuentra nada mejor que recordar a Carlos Monsivaís, Monsi, como si fuera alguien en verdad "grande, grande" y no más bien populachero, y la esposa del mandatario, Beatriz Gutiérrez Muller, la arma en grande por algo completamente secundario, que ni siquiera llega a bullying, el hecho de que a su hijo Jesús Ernesto se le diga "Chocoflán".  Entretanto, se considera "clasista", "racista" y "discriminatorio" que el opositor Jorge G. Castañeda diga que Putla, pueblo de Oaxaca, es un lugar "horroroso", "arrabalero". Puede ser subjetivo, pero no todos los pueblos de México son mágicos. Los representantes de los putlecos se enojan y el conductor del programa Sin Censura, Vicente Serrano, tacha a Castañeda de "hijo de Putla". Alguien agarra a Gutiérrez Muller en un vuelo a Cancún y le espeta cualquier cosa, Epigmenio reclama todos SUS DERECHOS porque Ciro Gómez Leyva lo trató de "Goebbels de cuarta", etcétera...Medio mundo pide y da disculpas públicas innecesarias pero grandilocuentes.
     Hay algo muy notorio en los medios de comunicación masiva, en buena medida en manos de la oposición. Sus columnistas guardan un silencio sepulcral cada vez que AMLO destapa uno de los tantos escándalos de corrupción heredados de un pasado que consistió en saquear México. El ejemplo más reciente es el de las factureras simuladoras descubiertas por el Sistema de Administración Tributaria (SAT), en algo que sigue a lo que había encontrado y limpiado la antigua administradora del sistema, Margarita Ríos-Farjat: un gigantesco mecanismo para evadir al fisco mientras los adalides de "los derechos y las libertades" creen que se compraron el Estado porque "el contribuyente manda" (!habría que pagar primero!¿no?). ¿Que con AMLO se ha conseguido que grandes empresas paguen por fin impuestos? Igual, reina un silencio sepulcral, como sobre el aumento de la capacidad recaudadora. Es apenas un ejemplo. Igual podría mencionarse lo que ocurre con el sector salud: ninguna investigación sobre centenares de hospitales abandonados, venta de medicamentos a sobreprecio, etcétera, pero todos los focos sobre el menor movimiento del hijo de Manuel Bartlett, el actual director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
     Para los medios mencionados, AMLO está fuera de la realidad, es decir, de los negocios, como sea que se den, por lo que destapar la corrupción pareciera no aparecer más que como un costo que es preferible no mencionar y barrer bajo la alfombra. Vamos, entre hombres de negocios no se habla de pérdidas. Todavía falta el guapo que quiera cubrir de silencio sepulcral o con ruido infernal, el resultado es el mismo, las denuncias por desvíos de fondos académicos a empresas privadas que los dilapidaron sin rendir cuentas a nadie (los montos podrían ser superiores a los de la "estafa maestra", según lo dijera el año pasado el vocero de la presidencia, Jesús Ramírez Cuevas) y que llevaron en el pasado al total descuido de la investigación básica, para la que casi no hubo recursos. Comenzando por lo del "huachicoleo", llevamos dos años descubriendo las mil y un formas de saquear el Estado mexicano. Es incluso más fuerte que el caso Ayotzinapa, lo de la Chayo Robles y de Emilio Lozoya, para complacencia de las clases medias lópezobradoristas. ¿Sobre el saqueo? Ni una columna de opinión en los principales medios de comunicación masiva, y tampoco mucho que se diga en una izquierda tipo el rotativo La Jornada. Al parecer, no es que cada quien tenga "otras cifras". El asunto es tan grueso que cada quien tiene por lo visto "otro México".
     En cambio, si el mandatario mexicano visita a su homólogo estadounidense, Donald Trump, los columnistas de opinión, casi sin excepción, salen todos en tropel a expresar su punto de vista, como si fuera asunto de incumbencia mexicana y no de trato entre estadistas: es por el vasallaje, y de lejos más importante que las distintas formas de saqueo del país. Trump se considera una pérdida, además se nos quedó mirando feo y no se entiende que López Obrador se entreviste con él. !De verdad no sabe de negocios! Y la crítica no es ni siquiera porque el nuevo tratado de libre comercio pueda ser más lesivo que el anterior, en una pifia del presidente y su equipo económico. No, el asunto es ponerse al unísono a debatir como si nos resultara de mayor incumbencia el año electoral en Estados Unidos que el hecho de que bastantes mexicanos no paguen impuestos o hagan hasta prestidigitaciones para desaparecer el dinero público. En realidad, no es AMLO quien polariza, salvo que se considere que destapar la corrupción es "polarizar" y que "aquéllo" se debería arreglar como se negocian los problemas en las casas de los ricos, a escondidas y hablando lo menos posible. Polarizan quienes al parecer no se sienten mexicanos más que para saquear (y por lo mismo, instalarse en el golpeteo constante contra el presidente y su gabinete), es decir, para ser gente "a todo recibir" y no "a todo dar". No está de más repetirlo: si México consigue que el Estado deje de ser el principal mecanismo de acumulación y medio de enriquecerse, por motivos subjetivos y objetivos (herencia colonial, estrechez del mercado interno...), habrá sentado un precedente de avanzada en América Latina. Es mucho más importante que los programas sociales o que lo que el país haga o deje de hacer en el exterior, o que las burradas y contradicciones de la autodenominada "Cuarta Transformación" y otras ocurrencias. ¿Pero a la oposición en verdad le interesa que se liquide  la corrupción estatal, o en conturbenio público-privado? (abajo del presidente, unas coloridas hijas de Putla, para que no se diga que aquí no se es políticamente correcto).

viernes, 10 de julio de 2020

RUSIA ESTRENA CONSTITUCIÓN

Lo único que retuvo Occidente de la reciente votación sobre las enmiendas a la Constitución rusa es que el actual mandatario Vladimir Putin podría eternizarse en el poder. No es muy aconsejable que así sea, por bien que lo haga Putin, aunque al mismo tiempo han aparecido candados para que los oligarcas no puedan volver a tomarse el gobierno.
     En efecto, una de las enmiendas propuso que quien quiera ser candidato a presidente o a altos cargos en la Federación (desde primer ministro hasta gobernador regional o juez) no tenga doble residencia o nacionalidad, y que haya tenido una residencia permanente en Rusia durante 25 años. Se ha hecho notar que es un golpe incluso a los hijos de allegados a Putin: se hizo costumbre tener a los vástagos fuera del país, de tal modo que el hijo del ex primer ministro, Dmitri Medvedev, ya no podrá instalarse como lo soñaba en Estados Unidos para estudiar la universidad: el hijo del primer ministro Mijaíl Mishustin está en Suiza, la hija del vocero presidencial Dmitri Peskov se encuentra en Francia, etcétera, etcétera.
      En algo que muchos países son incapaces de hacer, por lo que se tragan cualquier directiva o intromisión de organismos internacionales, en la Federación Rusa se aprobó como enmienda que las leyes internacionales (de organismos interestatales o de tratados) no sean aplicadas en el país si en su interpretación contradicen la Constitución rusa. Se siguen restando motivos para injerencias extranjeras.
     Aunque ya estaba en gran parte constitucionalmente consignado, en el artículo 75 de la Constitución se aprobó que el salario mínimo no esté por debajo del mínimo de subsistencia para la población económicamente activa, y la indexación de las pensiones y otras prestaciones sociales. El salario mínimo debe ser indexado para cubrir el costo mínimo de  la vida, por lo que no puede estar por debajo de la línea de pobreza, lo que no deja de ser una muy buena noticia.
     Algunas enmiendas son más espinosas, como le designación del pueblo ruso como fundador del Estado, siendo que hay en la Federación Rusa muchos otros pueblos (unos 190, incluidos algunos que por Historia pueden considerarse legítimos fundadores del Estado). La nueva Carta Magna se propone la defensa de la verdad histórica, en particular sobre la segunda Guerra Mundial. En materia de cultura, se adoptó el "legado único del pueblo multinacional" y la buena idea de que le corresponda al Estado protegerlo.
     La nueva Constitución tomó la sana decisión de definir el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.
     Lo extraño, a raíz de la intervención de la Iglesia ortodoxa y del patriarca Kirill, es la mención de la "fe en Dios", aunque el patriarca se haya referido al hecho de que, según él, la mayoría de los rusos creen en la existencia de un ser divino superior. A falta de ideología clara y por rechazo de la ideología misma, que se confunde con propaganda, Rusia parece seguir buscando a tientas una salida a un problema que había sido denunciado desde antes de la caída de la Unión Soviética, con particular fuerza entre los años '70 y '80 (ya despuntaba la corrupción en las altas esferas, existían las mafias y el mercado negro, ya se quería todo lo occidental por principio de cuentas, etcétera): se trata de la pérdida de valores espirituales y la carrera desenfrenada de muchos tras el dinero y el estatus, al grado de pasar sin mayores problemas por encima del prójimo y de estafar a quien se deje, si occidental mejor. No es nada más asunto de oligarcas, sino que está bastante difundido en algunos estratos de la población, sobre todo en las grandes ciudades.
     Un 78 % de la población se pronunció a favor de las enmiendas, sin que faltara el empujoncito tradicional de la telecracia que tiene envenenados a muchos rusos, por ejemplo mediante la figura del conductor Vladimir Soloviov. Algunos burócratas más papistas que el Papa pudieran de paso ahorrarse un anticomunismo entre cretino y aburrido. Al parecer, no asisten ni a las librerías rusas, donde no escasean textos muy bien documentados sobre el verdadero pasado soviético, aprovechando que se han abierto muchos archivos..
     Queda sobre todo esperar que las leyes, que en conjunto no son malas, antes al contrario, se cumplan Y en Rusia no es tan sencillo. Te dejamos con Nadezhda Kadisheva (da click en el botón de reproducción), y Putin: !ocúpate un poco de las aldeas, se están cayendo!
    


    

martes, 7 de julio de 2020

ECUADOR-BOLIVIA: ! A PREVARICAR!

El aparato judicial ecuatoriano ha estado buscando todas las formas de impedir que el ex mandatario Rafael Correa (foto, abajo) vuelva a presentarse en unas elecciones (las presidenciales tendrán lugar en 2021), así sea como candidato a la vicepresidencia (no puede presentarse a la presidencia). El caso "Sobornos" debería haber llamado la atención internacional. Correa fue acusado de "cohecho", entre otras cosas con Odebrecht, la constructora brasileña, que para el caso no ha dicho absolutamente nada (ni fue acusada tampoco). Como no existe ninguna manera de probar que Correa haya tenido algún contacto con los presuntos implicados, la sentencia en su contra alega que tuvo "influjo psíquico" sobre un grupo de funcionarios. Se trata de algo que, si no fuera grave por lo que supone de disolución del estado de derecho, sería muy cómico y terminaría de probar que el Ecuador ha retrocedido, gracias al actual presidente Lenín Boltaire (sic) Moreno, a la fase más bananera de su Historia. Desde el punto de vista de dicho estado, sucede que en realidad el Ecuador carece de leyes, mientras la Fiscalía y el Tribunal están coludidos, hay archivos manipulados y sembrados en computadoras, testimonios anticipados sin juramento (que por lo demás no señalan ningún cohecho) y fórmulas jurídicas disparatadas ("autor mediato por instigación", etcétera). A cualquiera se le puede fabricar cualquier cosa y, bananos aparte, es una modalidad de protofascismo, la misma que se utilizó contra el ex vicepresidente preso Jorge Glas, juzgado con un código penal derogado y en la cárcel por lo que los medios de comunicación masiva han llamado "la fuerza de las circunstancias".
      Para poner la cereza del pastel, el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió que se reformara el reglamento interno de las organizaciones políticas, obligando a quien quiera presentarse a una elección a inscribirse personalmente. Así, ahora la proclamación y aceptación de precandidaturas de postulación popular debe ser "expresa, indelegable y personalísima", y en caso de ganar la candidatura para "dignidades nacionales", es menester para el vencedor presentarse en oficina y ante los delegados del CNE en Quito, la capital ecuatoriana. Si Correa pone un pie en el Ecuador, va inmediatamente preso por los cargos que se le han fabricado. No puede presentarse de manera "personalísima".
     Mientras tanto, en Bolivia, se utilizan audios adulterados para tratar de montar un juicio -sin notificación, siquiera, ni posibilidad de prestar declaración- al ex presidente Evo Morales por "terrorismo". La imputación parece haber salido de quien la estaba buscando, el ministro (interino) de Gobierno, Arturo Murillo. Cabe señalar que las masacres de Senkata y Sacaba (unos 37 muertos, 500 heridos) no fueron cometidas por Morales, sino por fuerzas militares y policiales del gobierno de Jeanine Añez, que abrieron fuego contra población civil.
      Bolivia y el Ecuador fueron los dos países que, mientras tuvieron gobiernos de izquierda, más avanzaron en el desarrollo (muchísimo más que Argentina, Brasil o Venezuela), algo reconocido por organismos internacionales a los que difícilmente se puede tachar de "ideologizados" o de ser prestidigitadores. En ambos casos, está por verse si la izquierda hoy en la oposición tiene posibilidades de regresar, habida cuenta de los candados legaloides que imponen los "gobiernos" de Añez y Moreno. Llama poderosamente la atención el uso protofascista de la ley, ya que está en manos de delincuentes probados. Se trata de un prototipo que no está dirigido nada más contra tal o cual opositor político, sino a la opinión pública, por lo que a veces se conoce como tipo "incendio del Reichstag". Lo único es que, por subdesarrollado, se trata de un protofascismo inepto.


domingo, 5 de julio de 2020

"ECOSISTEMAS" INTELECTUALES

En el medio intelectual, como en parte en el académico, suele crearse en América Latina un "ecosistema" particular. No es exactamente corrupto, si se sigue la definición, bastante mala, que el gobierno mexicano, por ejemplo, ha dado de la corrupción: el abuso de poder para beneficio personal. En realidad, es para beneficio personal y de los allegados (familiares o no), porque hay que saber repartir, así sea discrecionalmente. Quien no reparte es mal visto, ya que, después de todo, se supone que no se encumbró, sino que "fue encumbrado" por todos los que, esperando la llegada del favor, supieron "quedar bien".
     En el caso al que nos referimos, las ideas y la política no se juegan demasiado en público, sino en una familiaridad para la que se necesita "saber socializar" en casas particulares, algo así como casas-hacienda. Se trata de saber invitar a casa, puede ser que al asado o a la "tertulia", de tal manera que se comprometa al invitado que queda en deuda. No se compra, se endeuda sutilmente haciendo favores, que se mantienen como "deudas por cobrar". No interesa tanto cobrarlas como mantenerlas, de tal modo que el círculo de conocidos enganchados se amplíe en grande ("ayer estuve en casa de...", "vi a fulano o mengano en casa de...", "me  dijeron en casa de...", "no te ví en la comida de..."). En casa, en plena simonía colonial (compra material de lo espiritual) se intriga, se habla de los ausentes, se conspira, se arman complicidades, o hasta aparecen acostones, en el viejo estilo mexicano de La Bandida o La Comanche, que supieron llevarlo al extremo del lupanar informal, algo de lo que supo por ejemplo el escritor mexicano Carlos Fuentes, como ya es de dominio público. No son más que formas de relacionarse que pueden desembocar, ya en público, en tráficos de favores o de influencias sólo explicables a partir de esos encuentros privados, desconocidos de los no elegidos, y que llevan a los tratamientos preferenciales partiendo de "conexiones entre personas". Lo practica la intelectualidad de derecha, con "grandeza" cortesana, pero lo ha hecho también la de izquierda, por común origen y admiración por las formas oligárquicas (Octavio Paz había visto bien la dimensión cortesana en un texto sobre Sor Juana). La casa-hacienda es la pequeña Corte de tal o cual. Así fue el mundo de los exilios latinoamericanos (sudamericanos en particular), salvo excepciones, de los intelectuales revolucionarios y de ciertos encuentros en hoteles habaneros (a falta de casa-hacienda, o como complemento), muy lejos de una militancia que jamás se exigió a los "grandes de este mundo", puesto que "ya habían trascendido". Es el mismo mundo en el que se desenvolvió el dependentismo. Podía agregarse el folklore musical para la "nostalgia del terruño", el momento de cantar, de sacar una guitarra, de entonar "La Llorona" o de la anécdota sobre lo chusco del país de origen. Quedó, como sea, la costumbre de invitarse a comer, en el peor de los casos, y de la cena o los días pasados en la casita de campo, en el mejor. Insistamos: la simonía.
      Desde luego que este "ecosistema" de poder daña la capacidad de juicio sobre las cosas, que se perciben y hasta se evalúan a la luz de complicidades que se toman por amistades. Hasta uno bastante malón puede quedar convertido en "grande" si sabe volverse familiar y entrar en el tráfico de favores e influencias anudado "en casa de...". América Latina está llena de grandes figuras con méritos dudosos en el trabajo (o en la militancia), o incluso de merolicos convertidos en intelectuales gracias a este "arte" muy peculiar de saber traficar favores e influencias.
     En el límite, en el lópezobradorismo mexicano se ha llegado a crear la figura del gran impostor de izquierda que la familiaridad descrita impide descubrir, como ocurre con el secretario de Adulación Pública, John M. Ackerman Rose, ducho en esquivar las acusaciones fundadas de nepotismo, y en ofrecer verdades a medias sobre su sueldo universitario y sobre el premio (Espinosa Yglesias) de su lanchera, que difícilmente alcanza para la compra de dos departamentos. Es la lanchera la que está en el origen de la mitomanía y de lo que Custer llama "sabiduría": Pablo Sandoval Ramírez, el padre sindicalista y político, no puede ser dado por "el guerrerense más valiente, inteligente, consecuente del mundo" o "ejemplo de dignidad rebelde", que "dejó un enorme legado", para no mencionar otras palabrotas de sus familiares. El problema tampoco llega a la función pública: no se dice, pero sucede que es obsceno para un universitario, asalariado del Estado, y así reciba herencias familiares, tener una casona en Coyoacán y otra en "Tepoz", de dos mil metros cuadrados, con alberca y jardines, obviamente para hacer las veces de casa-hacienda y ponerse a "cultivar" relaciones como si no hubiera mañana y hubiera que gozar del poder sin el menor rubor o recato. Pero tampoco es algo muy alejado del tren de vida de más de un investigador y del modo de arreglar los destinos universitarios en lugares privados y ajenos a la mirada del público. Es un viejo asunto y siguió siendo la tónica con el narrismo: darse la gran vida a nombre de alguna causa. Si el dicho recogido por el periódico mexicano La Jornada es correcto, no falta el lapsus del secretario de Adulación Pública: "esta es una cuestión horrible -dice- de ataque a la honra y de afectación a la privacidad y al bienestar de mi familia" (el subrayado es nuestro). Es que la forma del bienestar no tiene nada que ver con la "honrada medianía" que reivindicara alguna vez el presidente mexicano Benito Juárez, ni con lo esperable de una trayectoria universitaria, que no es para oligarcas ni para hombres de negocios. ¿Que los pobres perseguidos están pisando los intereses más oscuros del viejo régimen? Digamos que el tren de vida es, justamente, el del "ecosistema" del viejo régimen, que así acostumbraba traficar. No se dice que la universidad pública permite cosas así: el resultado está en la familiaridad de muchos con un uso faccioso de un programa universitario, por parte de un desvergonzado Buffalo Bill cuyas pocas obras (como El mito de la transición democrática) están llenas de desfiguros. Parece claro que el haber pasado por el programa televisivo del señor secretario de Adulación Pública nubló el juicio de una parte del gabinete lópezobradorista, que parece encontrar normal que con algo menos de 50 años una pareja de universitarios y servidores públicos tenga seis propiedades, dos de ellas para vivir en plan de hacendado. Cuenta más la deuda con el conductor del programa, quien sabe perfectamente lo que está haciendo: para beneficio personal y, también, para repartir protagonismo entre los elegidos de un proceso que, como lo dijera por cierto Jesús Silva-Herzog Márquez, eligió "trascender" (autodenominándose Cuarta Transformación) antes mismo de cualquier juicio de la Historia y de cualquier resultado. Afortunadamente, no todo el gabinete de López Obrador, que tampoco es, como lo pretendió explícitamente, "el mejor gabinete de la Historia" (¿se compraron la posteridad con la simonía?), pareciera tener esta familiaridad que distorsiona el juicio de las cosas y la objetividad.
      La del moño colorado, que ya puede recibir en huipil, porque el asunto es volkisch, se protege en lo emblemático: siendo mujer, la atacan por misoginia. El señor secretario tiene suerte: su suegro era emblemático, su esposa es emblemática, el abuelo de su esposa fue emblemático (así lo describe la siempre infantilizante Elenita Poniatowska), su padre Bruce es emblemático, su madre Susan es emblemática, la causa es emblemática, así que el tren de vida sólo puede ser, él también, muy emblemático. No hay cuentas que rendir a nadie, porque ya se trascendió. Sería grave que lo emblemático del caso lo fuera para la "austeridad republicana", y lo es para la confusión entre lo público y lo privado en la universidad pública. Pongámonos nostálgicos de los tiempos venideros, donde seguiremos siendo los grandes de este mundo. ¿Es una cajita o un estuche de monerías? Da click en el botón de reproducción para que te acompañen "tus" indios.


viernes, 3 de julio de 2020

BOLIVIA: INCERTIDUMBRE

The New York Times no es precisamente un diario de izquierda que digamos. Aún así, hace cierto tiempo dió a conocer un estudio de investigadores independientes (Nicolás Ibrobo y Dorothy Kronick, Universidad de Pennsylvania; y Francisco Rodríguez, de la Universidad de Tulane) que, utilizando datos suministrados por el mismo rotativo estadounidense, llegaron a la conclusión de que el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre las últimas elecciones presidenciales en Bolivia era deficiente, por decir lo menos. Se basaba en datos incorrectos y técnicas estadísticas inapropiadas. En realidad, no había ocurrido un cambio súbito de tendencia entre el momento en que se suspendió el recuento de votos y se reinició. La OEA excluyó mil 500 cabinas de votación tardía y procesadas manualmente, la mayor parte de los votos finales supuestamente "sospechosos". El método estadístico de la OEA mostró artificialmente una ruptura en la tendencia de la votación. Así, fue el segundo estudio, después de otro realizado también por analistas independientes estadounidenses, que mostró que la OEA no tenía motivos para alegar fraude.
     En la actualidad, Luis Arce, el candidato del Movimiento al Socialismo (MAS) para las elecciones programadas para el 6 de septiembre, se presenta como favorito en las encuestas, sobre todo que la derecha en el gobierno es incapaz de unirse. Pues bien, siguiendo un guión muy similar al que se ejecuta en el Ecuador contra el ex mandatario Rafael Correa, en Bolivia el gobierno de Jeanine (sic) Añez ha estado buscando todo tipo de argucias legales -o leguleyas- para evitar la participación de Arce e incluso del MAS. El ministerio público boliviano acaba de poner en marcha un proceso contra Arce por supuesto "daño económico al Estado". Desde enero se había citado al candidato a declarar por otro caso (Fondo Indígena). Por su parte, el ex presidente Evo Morales quedó inhabilitado para postularse al Senado boliviano.
     Cabe señalar que las encuestas recientes no le dan a Arce un triunfo apabullante (36 %), pero sí desde la primera vuelta (Añez y Carlos Mesa obtienen 20 % cada uno). La sociedad boliviana está dividida y no termina tampoco de vencer los regionalismos, como sucede por lo demás en el Ecuador (en Bolivia, entre el altiplano y el oriente cruceño y amazónico). También es cierto que Morales y el MAS tuvieron sus fallas, pese a haber conseguido un muy llamativo desarrollo de Bolivia, casi diríase que excepcional. Andrónico Rodríguez, líder cocalero (vicepresidente de la Coordinadora de las seis Federaciones Cocaleras del Trópico), criticaba hace algún tiempo, antes de la designación de Arce como candidato, la tendencia vertical a imponer líderes, sin considerar las preferencias de las bases, y el conformismo de quienes ocupaban puestos, despreocupados de toda formación política. Por lo demás, no han faltado los dirigentes "autonombrados" y quienes, más que al trabajo en la militancia, se han atenido a lo que puede dar el ser amigo del ministro o del dirigente influyente de turno, según Rodríguez.
     Mientras tanto, un converso de mala leche como el Turu Lenin Carlos Toranzo Roca se ha empeñado en el diario Página Siete en llegar hasta el disparate, al vincular al MAS al narcotráfico, como si Bolivia fuera Colombia. En realidad, desde que Evo Morales había asumido la presidencia de Bolivia, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) constató la disminución del cultivo de hoja de coca, que se desplomó si se mide desde el año 1988 (la medición de Naciones Unidas partió desde 2005 para llegar a 2019). Bolivia no tiene más del 10 % del mercado de cocaína a nivel internacional y es una problemática muy distinta a la de, digamos, Perú, que hace transitar la droga por territorio boliviano rumbo al europeo. Toranzo Roca, ex catedrático de Seminarios de El Capital durante su exilio en México y furibundo anticomunista, fabrica ad hoc el "blanco" para los estadounidenses: Morales-fue-un-dictador-aliado-de-Maduro-y-del-narcotráfico, etcétera. Toranzo Roca no parece estar al tanto de que no hubo fraude más que en la cabeza de su amigote Carlos Mesa y algunos más que están haciendo retroceder a Bolivia.
      Queda un trecho hasta las elecciones y el gobierno boliviano sigue una estrategia diseñada desde el exterior, sin nada que ofrecer al desarrollo del país, a diferencia del MAS que habló con resultados. Mientras tanto, un poco de algarabía boliviana (da click en el botón de reproducción):

miércoles, 1 de julio de 2020

CIERTO "ECOSISTEMA" MÉDICO

En el mundo médico, no es raro que se prescriba bajo influencia. En países como Francia, se calcula que hasta un 90 % de los médicos ha recibido alguna vez un regalo de alguna empresa farmaceútica. Y como se sabe, cuando se recibe un regalo hay que dar en principio algo a cambio. "No hay almuerzo gratuito", llegó a decir alguna vez el economista estadounidense Milton Friedman.
     Siempre a propósito de Francia, aunque es perfectamente válido para otros países, como México, se sabe que los grandes laboratorios médicos del Big Pharma llegan más lejos: además de los bastante comunes almuerzos, pagan viáticos (por ejemplo, para asistencia a congresos médicos) y hospedajes, o llegan más lejos aún, cuando invitan a cantidades considerables de médicos a, por ejemplo, viajes en crucero, ni más ni menos. En México, tal o cual laboratorio, en ocasiones de consuno con una cadena de farmacias, puede gratificar al médico que le receta a su paciente tal o cual medicamento, digamos que con algún descuento, de tal modo que parezca que resultan beneficiados tanto el médico como su paciente. Estudios hechos en Francia han demostrado que, a medida que refuerzan este tipo de vínculos con las grandes empresas farmaceúticas, los médicos recetan más y peor. Dicho en otros términos, tienden a prescribir más medicamentos y sin reparar mayormente en lo que ésto conlleva, por ejemplo de efectos secundarios. Se han escrito libros sobre el tema, por ejemplo sobre el modo de actuar de la farmaceútica Merck: de repente, gracias a los procederes descritos, logra hacer pasar medicamentos no del todo probados y sin reparar demasiado en las quejas que puedan acumularse de parte de los pacientes.
     A juicio del doctor marsellés (Francia) Didier Raoult, quien dió una audición reciente ante la Asamblea Nacional, con estos "vínculos de interés" se crea un "ecosistema" particular. En efecto, aparece una familiaridad del médico con los laboratorios que afecta el juicio del mismo sobre las cosas. No se está forzosamente en la ilegalidad ni en la corrupción. Como sucede en el mundo plenamente capitalista, simplemente ocurre que el médico se ha vendido y que la empresa farmaceútica lo ha comprado. Una ideología lo suficientemente hábil puede hacer pasar lo anterior como nada más que un rejuego natural de intereses: una empresa en el mercado está naturalmente para hacer negocio y el médico para "seguir sus intereses", que puede interpretar también como los del negocio (lo que lo "beneficie"). Al rato, según lo ha demostrado algún trabajo sobre Merck, el médico ni siquiera entiende bien el folleto del medicamento que la farmaceútica le invita a prescribir, a tal punto aquél está redactado por "expertos" inintelegibles. El negocio pasa en la familiaridad, por ejemplo la del almuerzo, o la de la visita amable y con regalos de los hombres del maletín al consultorio. Los regalos no consisten siempre en cajitas de medicamentos para probar con el paciente. En México se llega hasta regalar para Navidad, de parte del laboratorio, un calendario con el nombre del médico (en letras doradas, por ejemplo). Según Raoult, cualquier vínculo de interés (y puede haberlos políticos o ideológicos) impide ser objetivo. Es por ello que la capacidad de juicio está por así decirlo "nublada", aunque aparezca envuelta en esa familiaridad casi Jingle Bells. Con la mayor credulidad del mundo (aunque suele ser algo un tanto distinto), si la ideología de "los intereses" ha hecho su labor, "interpelando" al médico, éste puede ponerse a creer ser el mejor habiendo mermado su capacidad de juicio y de objetividad. Está listo para estafar, en el límite, poniendo en riesgo a su paciente, ahora convertido en "cliente". Raoult ofreció la prueba: a mayores vínculos con la empresa estadounidense californiana Gilead Sciences, que quiso hacer pasar el antirretroviral Remdesivir (hasta ahora poco probado), mayores eran las posibilidades de dar por sentado que la hidroxicloroquina no sirve para tratar la Covid 19. ¿Y a los médicos, entonces, quién los cura? Ya habrá ocasión de ejemplificar cómo se crean este tipo de "ecosistemas" en la política (con la izquierda a su manera, desafortunadamente) y en el mundo intelectual y de los medios de comunicación masiva.









AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...