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lunes, 17 de mayo de 2021

CHILE: OTRA SORPRESA...

 Para quienes alguna vez aspiraron a ello, ya pudieron pisar las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentada, parafraseando al cantautor cubano Pablo Milanés. Lo pudieron hacer desde hace rato, con el retorno a la democracia en Chile. A raíz de las protestas de 2019 ocurrió otra cosa. La derecha y la extrema derecha chilenas (básicamente Renovación Nacional-RN y Unión Democrática Independiente-UDI), con el presidente Sebastián Piñera, cedieron en casi todo con la fe puesta en que, de sesionarse para redactar una nueva Constitución, distinta de la pinochetista de 1980, podrían bloquear los artículos incómodos con un tercio de representantes. Pues bien, ni éso lograron, por lo que los bloqueos no podrán tener lugar (Vamos por Chile, justamente de la derecha y extrema derecha, obtuvo apenas 37 escaños de los 52 necesarios para influir en el contenido de la Carta Magna). La oligarquía fue hecha a un lado.

     Es un poco pronto para echarse a correr por las grandes alamedas y hacer retórica con palabras del presidente Salvador Allende, muerto a raíz del golpe de Estado de Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973. Por algún motivo, Chile e incluso algunos intelectuales del progretariado creyeron en una tradición democrática chilena fuerte inexistente:  De la suerte corrida por José Manuel Balmaceda a la matanza de Arturo Alessandri, pasando por el exterminio de los mineros de Iquique, Chile distó de ser un oasis democrático. El análisis tuvo que ser hecho entre otros por el fuerte Partido Comunista de Chile (PCCh) entre sus exiliados en Alemania Oriental, después del golpe contra Allende. Chile ha tenido tradición de luchas obreras, pero no las bases de propiedad para un régimen sólidamente democrático.

      Lo que sucedió en la elección de este 16 de mayo para gobernadores, concejales, alcaldes y para la Convención Constituyente (la encargada de redactar una nueva Constitución) es, primero, que hubo una alta abstención (casi un 60 % del padrón electoral). La participación fue especialmente baja en los municipios pobres y populares: desde 2019 se dijo que se trataba de una revuelta de clase media. Lo segundo es que los socialistas y sus aliados (los partidos de la Concertación) no recibieron mayor votación. La lista Apruebo quedó con 25 escaños (con un particular descalabro para la Democracia Cristiana) por debajo de los comunistas y el Frente Amplio (28 escaños, lista Apruebo Dignidad), pese a los frecuentes desbarres de ambos al exigir a como diera lugar paridad de género, escaños para los pueblos originarios (tendrán 17 asegurados) y tuitear para "todes", como estila ahora la ex líder estudiantil Camila Vallejo Dowling. 48 escaños fueron en realidad para candidatos independientes (independientes a secas, independientes "no neutrales", Lista del Pueblo, Nueva Constitución), dándole un carácter más ciudadano que partidista al ánimo de cambiar las cosas. Eso sí, el PCCh le arrebató Santiago, la capital, a la derecha, al imponerse la candidata Iraci Hassler a Felipe Alessandri (UDI-RN) con cerca del 40 % de los votos. Por este motivo, es erróneo decir que "no ganaron los partidos tradicionales", contra lo que aseveró por ejemplo el periódico mexicano La Jornada, o hacerse de la vista gorda como el portal progresista Alainet. Los tradicionales que no ganaron fueron los de la Concertación, y el mensaje pudiera ser que una parte de la sociedad chilena se cansó de las componendas, es decir, de las formas de hacer política oligárquicas que también han permeado a la izquierda, en particular la no comunista, por décadas, incluyendo a Cuba (aunque lo único que notó el portal oficial cubano Cubadebate fue el triunfo de Hassler y no el hartazgo ciudadano).

     No se trata de las grandes alamedas porque nadie está proponiendo el socialismo, a lo sumo el "vivir bien", y además algunos están demasiado cerca de intereses "a la estadounidense", pero si se logra dejar de hacer política al estilo oligárquico -politiquería, al fin y al cabo- ya será un logro, histórico para Chile. El silencio progresista y del Grupo de Puebla (que condenó junto al mandatario estadounidense Joseph Biden al presidente salvadoreño Nayib Bukele) no deja de ser llamativo. El "progresismo" ha perdido en el Uruguay, el Ecuador, El Salvador y ahora en Chile, sin que todo sea negativo (salvo el Ecuador). Se queda el cantante chileno Víctor Jara (da click en el botón de reproducción):



viernes, 14 de mayo de 2021

QUÉ FEO ES EL TOTALITARISMO, ¿NO?

 Al reunificarse las Alemanias poco después de la caída del Muro de Berlín, en 1989, empezaron todas las fantásticas "revelaciones" sobre la República Democrática de Alemania (RDA), socialista: tal parecía que en ese país todo el mundo espiaba a todo el mundo a través del Ministerio para la Seguridad del Estado (STASI). Con esta campaña de "revelaciones" se omitió que en la RDA hubo una desnazificación efectiva.

     El problema oculto es que no puede decirse lo mismo de la muy democrática República Federal de Alemania (RFA), más allá del hecho, conocido, de que bastantes altos jerarcas nazis encontraron refugio en Sudamérica, notoriamente en la Argentina populista de Juan Domingo Perón, pese a que se quiera negar en la intelectualidad progresista. En más de un aspecto, los regímenes populistas no estuvieron desligados del nazi-fascismo. Por cierto, refugiado en Sudamérica, Josef Mengele, el "Angel de la Muerte" del campo de concentración de Auschwitz, pudo viajar tranquilamente en 1956 a Gunzburg, en Alemania, para visitar a su familia, sin usar siquiera una identificación falsa, ya que la RFA le facilitó todo. Convertido en ciudadano argentino, Mengele pasó a Paraguay y luego a Brasil, sin ocultar demasiado su identidad. No es lo único: mediante la Operación Paperclip y otras relacionadas, un mínimo de 700 científicos nazis (hasta mil 600 según fuentes rusas) fueron llevados a trabajar a Estados Unidos después de la guerra. El cerebro de la operación fue Allen Dulles, abogado del abuelo de George W. Bush, Prescott Bush, un aliado estadounidense de los nazis. No faltaron jerarcas nazis en el programa espacial estadounidense: Kurt Debus, miembro del Centro Espacial Kennedy (y antiguo integrante de las SS nazis, "escuadras de protección" que debían ser la "élite racial"...y policíaca), Arthur Rudolph, diseñador del cohete del Apolo II, o Wernher von Braun, Ingeniero Jefe en la NASA.

      De acuerdo con el Libro marrón,  publicado en 1965 por el Frente Nacional de la RDA y a cargo de Albert Norden, nunca muy difundido, altos jerarcas nazis -más de dos mil- pudieron ocupar sin ser molestados cargos de relevancia en la RFA: Walter Scheel, ni más ni menos que presidente de este país (1974-1979), antes vicecanciller federal y también Ministro de Asuntos Exteriores, alguna vez condecorado con la Cruz de Hierro del régimen nazi y miembro del partido nazi desde 1942; Heinrich Lubke, presidente de la RFA entre 1959 y 1969, diseñador de campos de concentración nazis que llevaban su firma;  Kurt Georg Kiesinger, canciller federal entre 1966 y 1969, se había afiliado tempranamente al partido nazi y durante la guerra trabajó en el departamento de radiodifusión del Ministerio de Asuntos Exteriores, a cargo de Joachim von Ribbentrop; o Hans Globke, jefe de gabinete del canciller Konrad Adenauer de 1953 a 1963, y uno de los encargados de "Asuntos Judíos" durante el régimen nazi. En la RFA ocuparon el cargo de Ministro Federal para Personas Desplazadas, Refugiados y Víctimas de Guerra el miembro del partido nazi Theodor Oberlander, considerado uno de los arquitectos de la "solución final", y el juez de las SS en Polonia, Hans Kruger. Cabe señalar que la inmensa mayoría de los casos denunciados por Norden fueron corroborados después de la reunificación alemana, y se supo que faltaban nombres. En un principio, en 1967, la RFA intentó impedir la difusión del libro. En 2011, investigaciones del Parlamento alemán ratificaron mucho de lo denunciado por el Libro marrón y encontraron aún más.

     No se trata de casos aislados o que se les hayan escapado a las autoridades germano-occidentales. Después de todo, hasta el nazi austríaco Kurt Waldheim, ligado al campo de concentración de Jasenovac (entre otras "hazañas") y condecorado con la Medalla de la Corona del Rey Zvonimir por el régimen croata ustasha aliado de los nazis, fue de 1972 a 1981...secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU).. Waldheim, miembro de un cuerpo paramilitar nazi durante la guerra (SA-ReiterCorps) todavía alcanzó a ser presidente de Austria (1986-1992). Ninguna revelación pudo tumbarlo de ningún lado.

     Simplemente sucede que en Occidente no se quiso hacer una desnazificación en serio, y es probable que el asunto haya llegado más lejos, puesto que hay aspectos de la mentalidad nazi-fascista que no desaparecieron del todo. Desde luego, este es el tipo de asuntos que no son abordados nunca por quienes ven "fascistas" y "populistas" por doquier, ni por quienes no dudan en lanzarse contra el "totalitarismo soviético", a nombre de una equivalencia (fascismo=comunismo) que en realidad no les importa a quienes la usan para infundir miedo (comunismo=fascismo, es lo que tratan más bien de endilgar), yendo cada vez más lejos en su reelaboración de la Historia. Jamás hablarán del Libro marrón, como tampoco dirán que, al igual que más de un intelectual de los años '80 para acá, el ideólogo nazi Alfred Rosenberg quiso borrar del mapa desde 1921 los ideales de la Revolución Francesa, como el historiador ex comunista francés  Francois Furet, hasta desembocar en El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. A juzgar por el rostro de Furet (foto), pues es algo muy cool.


 

 

martes, 11 de mayo de 2021

COVID, COVID, COVID...

 El capitalismo de la estafa, para el que son tan duchos los estadounidenses, sigue su marcha mientras algunos lo toman por el del verdadero "rostro humano", por la cantidad de gente de la que quiere ocuparse.

     En México, la epidemia de la Covid 19, incluso con sus variantes, ha estado bajando regularmente desde enero del año en curso, según lo han reconocido las autoridades . Así las cosas, la baja podría tener que ver con una inmunidad natural, a título de hipótesis, aunque lo cierto es que prácticamente no tiene nada que ver con la vacunación, que avanza lentamente. Si acaso, un trecho de la baja de casos de contagio entre los adultos mayores tendría que ver con la aplicación de vacunas, pero la baja es notoria y pronunciada entre los menores de 60 años también. Que se sepa, las autoridades sanitarias no han presentado ninguna explicación para esta baja ya sostenida, siendo que por lo demás, al decir del subsecretario de Salud Hugo López-Gatell, se esperaba una "tercera ola" (sobre todo después de Semana Santa) que nunca tuvo lugar. Quienes ponen por delante "La Ciencia" no tienen en realidad mayores explicaciones, incluyendo a los "expertos" de la oposición mexicana que no hacen sino repetir a su manera lo último dicho por alguna autoridad estadounidense o gran farmaceútica. ¿Ya saben que la mortalidad en Estados Unidos es mayor en los estados con confinamiento estricto que en los desconfinados? Ni siquiera es seguro que “ los expertos”repitan correctamente, puesto que en Estados Unidos las vacunas no han pasado de ser "medicamentos experimentales" y oficialmente dejarán de serlo -cuando se hayan terminado los ensayos requeridos- como mínimo en enero de 2023. Es imposible afirmar que se trata de vacunas "seguras": en el caso de AstraZeneca, se mezclaron las fases de ensayos clínicos y no se llegó bien a la fase III. Da un poco de lástima ver en varios países latinoamericanos a candidatos progresistas ofrecer vacunas como dulces a los niños a la salida de la escuela. Dicho sea de paso, es probable que el gobierno mexicano debió explicar con qué tratamiento se curaron varios de los funcionarios contagiados, incluyendo el presidente Andrés Manuel López Obrador, porque ello indica que estos tratamientos sí existen y son eficaces. Incluso para el también contagiado Hugo López-Gatell.

     Desde luego, se puede uno quedar a la espera de que alguien explique por qué Haití casi no ha tenido muertes en la epidemia. Si en un principio fue obligatorio andar con cubrebocas en bancos y supermercados, ya ni éso. Nadie sigue las recomendaciones, no hay ninguna "sana distancia" y tampoco está rebasado en nada un sistema de salud desde luego que de lo más precario. Ninguna explicación. "La Ciencia" no se va a detener en Haití.

     A estas alturas se ocultan datos y estudios valiosos para evaluar la situación. Países que han visto caer los contagios y las muertes con la vacunación, como Israel y Gran Bretaña, ya los habían tenido a niveles igualmente bajos sin la aplicación de la vacuna, según lo demostró el Consejo Científico Independiente francés. En el primer país, la vacunación colocó la mortalidad al nivel...del otoño 2020. ¿Por qué Portugal, que ha vacunado muy poco, tiene una mortalidad como la de Israel, que aplicó la vacuna ya a todo el que se dejó?¿Por qué en países que han vacunado mucho, como Hungría, Serbia o Chile, la mortalidad ha subido desde el inicio de la vacunación?¿Por qué se tiende a ocultar los datos de mortalidad postvacunación de Israel?¿Por qué en los Emiratos Arabes Unidos la mortalidad se duplicó después de la vacunación? Lo anterior puede sugerir una evolución natural de la epidemia al margen de una vacunación con pocos efectos.  Se sabe además que algunas vacunas occidentales no protegen contra variantes como la brasileña o la sudafricana.

     Entretanto, se ocultan sistemáticamente los datos de muertes ligadas a la vacunación, e incluso sucede por ahí que la gran empresa farmaceútica Pfizer/BioNTech le carga un poco la mano de accidentes a AstraZeneca (que los tiene) para tapar que, en esta materia, es Pfizer que bate todos los récords, mientras sigue haciendo presión sobre autoridades estadounidenses y sobre la Unión Europea para que le compren "la" vacuna. Pfizer, con unos dos mil 500 accidentes mortales en algunos países seleccionados hacia finales de abril, ha tenido entre tres y cinco veces más muertos que AstraZeneca y Johnson&Johnson (20 veces más por parte de Pfizer en Estados Unidos). Pfizer tiene un 70 % de efectos secundarios, lo que no se había visto nunca en ninguna vacuna (es de dos a tres veces más que con la vacuna contra la gripe). En suma, la causa podría estar en la tecnología que más se presume, el ARNm. Tampoco se menciona que 57 científicos solicitaron a distintos gobiernos del mundo la interrupción de las vacunaciones con una explicación perfectamente bien detallada sobre los efectos nocivos de las vacunas de ARNm (mensajero). Se ha insistido en que no se trata de vacunas, sino de terapias génicas o de terapias con vectores de vacunas. En algunas vacunas se conoce por lo demás el componente que puede desatar reacciones alérgicas (polietileno glicol o glicol de polietileno), llevando a choques anafilácticos y a trombosis graves y/o mortales.

     Entretanto, ha reinado el mayor silencio sobre la efectividad de los tratamientos. El hecho es que la vacunación masiva tampoco va viento en popa a nivel internacional, incluso pese a los intentos de algunos países por crear "pasaportes Covid". Ante un asunto que bien visto sigue teniendo de estafa, se ha vuelto a poner en duda el origen del SARS-Cov-2, no que se haya tratado de un complot, pero sí -es hipotético- de que se le haya escapado por accidente a un laboratorio sino-estadounidense, lo que no quiso desmentir la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

     Sería agradable que alguna gente se abstuviera de presionar socialmente a favor de la vacuna, siendo que ésta es voluntaria, y que en todo caso, tal vez no debiera ir más allá de los grupos de riesgo (y sin incluir la vacunación de ARNm). En campañas de miedo como la reciente a partir del contagio y las muertes en India, se ha dicho poco de la irresponsabilidad del primer ministro de extrema derecha hinduísta Narendra Modi, favorito del presidente estadounidense Barack Obama en su momento, y de la política seguida en un país federal, donde las decisiones recaen en cada estado: por contraste con el desastre de Maharashtra, donde se encuentra Mumbai (Bombay), Uttar Pradesh logró durante un buen tiempo tener la epidemia a raya con el uso incluso profiláctico de ivermectina (Uttar Pradesh es el estado más poblado de India, con unos 240 millones de habitantes) y Kerala consiguió con su gobierno comunista (entiéndase población educada y preparada ante una contingencia para actuar con disciplina, y servicios de salud en buen estado, no derruidos por el capitalismo "a la Modi") mantener el problema controlado . Ya no es difícil sorprender a las grandes agencias noticiosas, que están detrás de la elaboración de la noticia, en flagrancia tendenciosa.



domingo, 9 de mayo de 2021

MÉXICO: ¿EL PODER POR EL PODER?

 ¿Se puede dejar guiar la historiografía por los rumores de la calle? No debería ser así, pero sucede. Así se armó en México la ficción del Maximato, y hasta hace poco tiempo, parte de la intelectualidad cercana a la actual oposición mexicana e incluso al Partido Revolucionario Institucional (PRI) se dejó llevar por el ánimo de demoler toda autoridad, más si ligada a la construcción del Estado nacional.

      El presidente Plutarco Elías Calles (1924-1928), al que ahora algunos "teóricos" políticos de la inteligencia progresista acusan de "autoritario", no estuvo detrás de la muerte de Alvaro Obregón en 1928. Ante los rumores de la calle que lo inculpaban, Calles dejó la investigación del asesinato en manos de obregonistas, para lo cual el general Roberto Cruz fue sustituído para la indagatoria como Inspector General de Policía por el muy obregonista Antonio Ríos Zertuche. Calles no aprovechó para seguir en el gobierno, sino que argumentó que era tiempo de pasar de un país de un hombre a otro de instituciones y leyes por lo que, como les encanta decir a los estadounidenses, dió un paso al costado. Tampoco fue quien designó al sucesor. El presidente interino Emilio Portes Gil (1928-1930) fue nombrado por el Congreso, y era por lo demás obregonista. Las Memorias de Portes Gil nunca fueron demasiado cálidas para Calles, y el sindicalismo de Luis N. Morones favorable al segundo fue demolido por el primero (laborismo, cromismo). Si Portes Gil llamó muy temporalmente a Calles como secretario de Guerra y de Marina (por apenas unos meses en 1929) para perseguir la rebelión escobarista, fue porque el general Joaquín Amaro, a quien le correspondía la tarea, quedó incapacitado por un grave accidente en un ojo. ¿Qué decían los rumores de la calle sobre la muerte de Obregón? "Cálles-e". ¿Y sobre el presidente interino? "Según te Portes, Gil". Contra la información que abunda en Internet, Calles nunca se "autoproclamó" Jefe Máximo de la Revolución, sino que fue la ocurrencia de un periódico capitalino llamarlo así, seguramente porque los aduladores nunca faltan. Calles tampoco puso al candidato del Partido Nacional Revolucionario (PNR), Pascual Ortiz Rubio. El candidato de Calles era Aarón Sáenz y al supuesto "Jefe Máximo" le significaron que Sáenz, demasiado cercano a los empresarios (de Monterrey en particular), podía dividir a la "familia revolucionaria", por lo que el supuesto Jefe Máximo cambió de parecer empujado, entre otros...por Lázaro Cárdenas, quien algún día reconocería en sus memorias que ya con Ortiz Rubio, Calles no conseguía la cohesión de los distintos intereses de la "familia revolucionaria". La influencia "callista" sí se hizo sentir como sea durante la presidencia de Ortiz Rubio, incapaz de gobernar a raíz de un atentado que lo cimbró psicológicamente. Para cuando Ortiz Rubio renunció (había sido presidente dos años, e hizo por lo demás alguna que otra cosa encomiable), el escritor Fernando Benítez reconoció que la influencia de Calles había ido menguando. El siguiente presidente interino, Abelardo L. Rodríguez, giró instrucciones por escrito a su gabinete para que se abstuviera de pasarse el tiempo consultando al supuesto Jefe Máximo. A lo sumo, el "poder tras el trono" tuvo fuerza por dos años de los seis que debió haber gobernado Obregón. Pero Ortiz Rubio era "el nopalito" (por baboso) y el que actuaba "apascualado": la calle decía al mirar el castillo de Chapultepec, residencia oficial, "el presidente vive aquí, pero el que manda vive enfrente", en referencia a la casa de Calles en la colonia Anzures. Luego terminaría Calles exiliado por el presidente Lázaro Cárdenas, de quien, para la anécdota, Abelardo L. Rodríguez decía que era sensible a la adulación y a los chismes.

     Jorge Ibarguengoitia (Los relámpagos de agosto) y otros (como Federico Campbell) quisieron de alguna manera "torcer" el sentido de la figura de Hilario Jiménez (Calles) en La sombra del caudillo, de Martín Luis Guzmán, para dar a entender que la creación del Estado mexicano moderno se basó en hechos de sangre y casi mafiosos. A finales de 1927, Francisco R. Serrano y Arnulfo R. Gómez, contrarios a Obregón, fueron pasados por las armas sin juicio, el primero en Huitzilac, entre la ciudad de Cuernavaca y la capital mexicana. Calles se vió envuelto en el asunto. Serrano le había planteado a Calles "disolver las Cámaras" con ayuda del ejército para evitar la reelección de Obregón, pero se trataba de un método tal, por razones obvias, que el presidente se negó. Por otra parte, el Congreso había aprobado la reelección constitucional para abrirle la puerta a Obregón, pero con oposición de los callistas, y en alguna ocasión Calles le confesó a Joaquín Amaro su aversión a la reelección del mismo Obregón. Más allá  de una conspiración con parte del ejército para asesinar a Obregón, Calles y Amaro, la orden de matar a Serrano la dió Obregón, aunque la orden escrita la haya dado Calles. Al ser recibido el cadáver de Serrano, que distaba de ser "el pobrecito", en el castillo de Chapultepec, un testigo dijo de Calles: "tengo la impresión de que estaba profundamente asqueado en esos momentos...". ¿Y cómo no? Estaba en una disputa en la que ni Obregón ni Serrano renunciaban a las armas para dirimir diferencias políticas. Lo demás es Historia: llamado a fabricar por escrito un falso "Consejo de Guerra Sumarísimo" por Calles y Amaro, José María Pacheco se negó. Era el padre del escritor José Emilio Pacheco. Y lo cierto es que Calles y Amaro a aquél simplemente lo dejaron ir...Roberto Cruz, el inspector de Policía, afirmó que Calles difícilmente habría aceptado ejecutar a Serrano y hubiera preferido desterrarlo, pero que la presión ineludible fue de Obregón. Por lo demás, gente ligada a los sucesos y que los precipitaron (como el gobernador del estado de Morelos) fue al poco tiempo cesada por Calles. La recreación académica de una época no puede ser la de los rumores de la calle sobre las personalidades del momento.

     No hay "70 años del PRI", aunque sea porque el ideal de Calles para el PNR, fundado en 1929, no excluía la competencia política. La puerta al presidencialismo y a la corporativización de las masas la abrió Cárdenas con el Partido de la Revolución Mexicana (PRM), y el PRI, con su derecha política incluida, se creó en 1946, 17 años después del PNR, lo que ya hace menos de 70 años. Sí es posible creerle al último presidente priísta, Enrique Peña Nieto (quien parece haber estado para efectos protocolares): "no me levanto cada mañana pensando cómo fregarme a México". Si el presidente de Acción Nacional, Felipe Calderón, tuvo sus razones para actuar como lo hizo, deberían ser consideradas (ahí está el libro Decisiones difíciles), así se refuten. Aunque le falta autoridad y no pierde ciertas costumbres de activista, que no van con su investidura, tampoco es posible pensar que el actual mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, no es más que el enésimo enfermo de poder llegado a la silla presidencial en Palacio y al mismo tiempo el último de los ineptos. No se puede orientar el análisis y el debate por los rumores de la calle, o incluso de lo que se le quiere hacer decir a la calle, por ejemplo desde los medios de comunicación masiva. Hasta el doble Emérito y partidario del presidente estadounidense Joseph Biden (y de López Obrador), el historiador mexicano Lorenzo Meyer, debería detenerse a revisar el origen del ingenio El Mante (menos corrupto de lo que parece, según estudios históricos fehacientes) antes de darlo por prueba del interés de "los sonorenses" por "los negocios" en tiempos de Calles (la cuenta de Twitter de Meyer refleja fallas sistemáticas de apreciación de las cosas, por lo demás), siendo que "los sonorenses" no actuaban al unísono ni eran por cierto todos escuela de "disimulo y picardía", contra lo que dice...el sonorense Ignacio Almada Bay, que pareciendo "conocedor" le presta cosas algo fantásticas a Calles supuestamente en las bancas del puerto de Guaymas como dormitorio. ¿Se trataría de investigar o de buscar supuestas "pruebas" del prejuicio establecido? Los resortes de los hombres en el poder no se reducen forzosamente al poder por el poder, aunque pueda ser algo frecuente, incluso entre los rumores de la calle, ni se diga en la petulancia de los medios. Las razones de Estado también existen y pueden no ser maquiavélicas ni contrarias a la ética. Y las humanas, igualmente, para bien o para mal, así que a oír algo de música...sonorense por ejemplo (da click en el botón de reproducción). !Lo muy nuestro!



viernes, 7 de mayo de 2021

EL SALVADOR: BUENO, ¿Y QUÉ?

 En estos días, a raíz de medidas que serán comentadas enseguida, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, fue criticado, de muy mala manera, si es que no fue más bien atacado y descalificado. En algo reproducido por el periódico mexicano Reforma, Andrés Oppenheimer se preguntó si Bukele no es "un nuevo dictador" en América Latina. En el periódico salvadoreño digital El Faro, por lo demás con mentiras, se acusó al mandatario de El Salvador de actuar "a la manera de los dictadores tropicales" y de estar "matando la República". The New York Times llamó a Bukele "autócrata" y no faltó quien lo comparara además con Hugo Chávez. "Autócrata", como lo indica la palabra (auto-cracia) es la persona que gobierna para sí misma y se aplicaba sobre todo para los zares en Rusia. No queda claro qué quieren decir quienes han comenzado a ver zares por doquier. Lo cierto es que Bukele no es Arturo Armando Molina ni Carlos Humberto Romero, por mencionar tan sólo a dos dictadores "modernos" de El Salvador, que no dudaron en matar. Tampoco es Maximiliano Hernández Martínez, el dictador salvadoreño en 1932, año de la Matanza, quien consideraba que era peor matar a una hormiga que a un hombre, porque el segundo tenía una oportunidad de reencarnar que la primera no. Al parecer, cualquier cosa es buena con tal de sugerir que Bukele no es democrático, y que debe ser tratado en consecuencia. Más allá de ésto, las palabras están perdiendo cada vez más su sentido. ¿Hay estado de excepción en El Salvador?¿Hay represión con muertos, desaparecidos o exiliados?¿Hay el equivalente del militar asesino Alberto Chele Medrano, precursor de los escuadrones de la muerte?

     ¿Ha habido un golpe de Estado o un "autogolpe"? A decir verdad, tampoco. La Asamblea Legislativa salvadoreña, dominada ampliamente por Nuevas Ideas desde los últimos comicios legislativos, decidió destituir al fiscal general Raúl Melara, ligado al partido de extrema derecha Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), y a los magistrados de la sala constitucional de la Corte Suprema. Contra lo que miente El Faro, el poder legislativo está facultado con el mandato constitucional para hacer las destituciones que hizo. Como lo recordó Bukele, es el tipo de medidas que toma cualquier ganador de las elecciones, por ejemplo en Estados Unidos: el mandatario estadounidense nombró a la fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch; Donald Trump nombró a William Barr, y Joseph Biden nombró a su vez a Merrick Garland. En El Salvador, los cambios ni siquiera fueron directamente por nombramientos desde la presidencia, sino desde la Asamblea Legislativa. ¿Qué sentido tuvo que la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, la emprendiera contra el actual gobierno salvadoreño, en dos ocasiones, diciendo que Bukele "debe responder" por lo hecho?¿Entonces Estados Unidos debe responder por quitar a Barr? Si tanto le preocupara a Washington, capital estadounidense, el estado de la Justicia en América Latina y el asunto tan llevado y traído de los "pesos y contrapesos", hace rato que debió aislarse al gobierno ecuatoriano de Lenín Moreno, por ejemplo, que liquidó el estado de Derecho. Nada más que lo que Moreno hacía para perseguir a la Revolución Ciudadana y favorecer a la oligarquía, no se hace en El Salvador, donde por mandato popular la ley debe enfilarse a castigar a los corruptos, así se resista la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), que en el pasado no aceptó ni los tímidos intentos de Reforma Agraria de Molina.¿Alguien ha hecho notar la orden de captura contra Norman Quijano (ARENA, ex candidato presidencial y ex presidente de la Asamblea Legislativa), con "la fe puesta en Dios" para ver si se libra de las acusaciones de fraude electoral y asociación con pandilleros?¿Alguien ha hecho notar el éxito de la reciente Operación Monarca en Zacatecoluca, para detener a alcaldes acusados de corrupción?¿O de la Operación Montaña, para frenar el contubernio de políticos y crimen organizado en Sonsonate?¿O la nueva ley FODES (Fondo para el Desarrollo Económico y Social), para que los municipios que reciban dinero no lo usen discrecionalmente (para enriquecimiento personal, campañas electorales y un pequeño resto para pavimentar un callejón), sino que garanticen un 75 % de gasto en obras para la comunidad? Al parecer, y aunque diste de ser perfecto, hay coherencia en el gobierno de Bukele, salvo que se prefiera esta forma de impartir justicia (he aquí una audiencia en San Salvador, capital salvadoreña):


De manera absolutamente lamentable, y contraria a la ley, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, consideró necesario pedir "respeto para la Constitución salvadoreña" (a la que el gobierno de Bukele no le estaba haciendo nada) y para la "separación de poderes". Curiosamente para la izquierda progresista que se sumó a la condena contra Bukele, fue China quien recordó que las relaciones entre países, de acuerdo con Naciones Unidas, deben regirse por la no injerencia en asuntos internos. En respuesta a Estados Unidos, Bukele dijo: "estamos limpiando la casa, y éso no es de su incumbencia".

     Una nueva pausa:


No se peleó una guerra en El Salvador en los años '80 para compartir el poder con la oligarquía. Tampoco tiene sentido, por parte del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), acusar a Bukele de "fascista", como lo sugirió por ejemplo Norma Guevara, dirigente de esta organización, pero sin comentar el grandioso nepotismo de unos 20 líderes de esta izquierda cuando estuvo en el gobierno. Bukele no le ha hecho tomar aceite de ricino a ninguno de los cuatro representantes que le quedaron al Frente en la Asamblea, ni se ven las chimeneas de cámaras de gas en Usulután, ni hay corporativización barata de las masas en las Juventudes Bukelistas, la Central de Trabajadores Bukelistas y la Confederación Nacional de Campesinos Bukelistas.

      Es probable que, allende su mala simpatía por el comandante guerrillero Joaquín Villalobos, tenga razón el escritor salvadoreño Geovani Galeas. Si no se tiene el concepto de algo, no se puede ver algo, de acuerdo con la antigua sabiduría china. Así las cosas, sin el concepto de "buey", alguien no puede reconocer en el campo a un buey y decir "he aquí un buey", con tales y tales propiedades (cuernos, patas, etcétera). Si se ha tenido por décadas la creencia de que la política, además de no ser para el pueblo, es cosa de resolver las diferencias a tiros o de componendas y clientelas, no se puede reconocer lo que no es politiquería, porque se confunde política y politiquería. En este caso, no se puede interpretar lo que hace Bukele más que como la enésima maniobra para beneficio personal y no como política de verdad y al servicio del soberano, el pueblo. En el caso de Estados Unidos probablemente se trate de otra cosa, dada la inclinación de los Demócratas por el fraude. Como sea, de acuerdo con el ex comandante del FMLN Dagoberto Gutiérrez, es la lucha anti-oligárquica la que está moviendo a El Salvador. Aquí un poco de música de Ahuachapán, El Salvador (click en el botón de reproducción).



martes, 4 de mayo de 2021

MÉXICO: BLABLABLAR NACIONAL...

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dió a conocer recientemente que su gobierno está trabajando en la reelaboración de libros de texto gratuitos para darles un sentido más humanístico e impulsar -ésto es más dudoso- el amor al prójimo (¿hay que amar al empresario Claudio X. González, por ejemplo?). Esta medida iría en el mismo sentido que la distribución de la Cartilla moral de Alfonso Reyes y luego la elaboración de la Guía ética para la transformación de México, que a duras penas sorteó pifias "libertarias". Con una "revolución de las conciencias", según López Obrador, se podría lograr que los cambios que busca introducir el actual gobierno mexicano queden "en el pensamiento". El mandatario mexicano ha sido claro desde el principio sobre la importancia de cambiar mentalidades, pero no ha tenido mucho eco, ni siquiera entre sus propios partidarios, que están más ocupados en politiquería.

     Debe quedar claro que esta costumbre no es para nada ajena a la intelectualidad autodenominada "demócrata liberal", que por décadas ha acaparado el poder cultural, y que no está dispuesta a soltarlo, para lo que se ha atrincherado en los medios de comunicación masiva. Basta ver las cuentas de Twitter de algunos (Enrique Krauze, pongamos por caso) o ciertos programas de televisión para darse cuenta de que en el fondo subsiste la tradición oligárquica, hoy ciertamente de "mafia del poder": las cosas se hacen en "la familia grande", es decir, en un círculo reducido y endogámico, incapaz de abrirse a "lo otro" y de reconocerlo en su alteridad. Cuando esto "otro" despunta, es antidemocrático, porque curiosamente los llamados "demócratas liberales" tienen clara conciencia de lo que es un monopolio a no soltar. Durante décadas, caudales de dinero de por medio, dos grupos intelectuales, Letras Libres y Nexos, buscaron copar la vida cultural mexicana. Los mismos nombres y amigotes se repiten al infinito y sin sentido del límite, al grado de que el acaparamiento crea sensación de impunidad. De este modo, hoy se puede decir cualquier cosa, como cuando Roger Bartra, de origen marxista y converso desde su paso por universidades estadounidenses en la segunda mitad de los años '80, dice de López Obrador que es "retropopulista" o "populista de derecha". Las palabras "evocan" pero no remiten a ningún concepto preciso. Siendo de origen marxista, Bartra debería saber que el populismo implica un Estado corporatista (que no existe de ninguna manera en el México de hoy) que es una forma degenerada del socialismo de Estado y próxima en más de un rasgo al fascismo. Es lo de menos: invitado a debatir fuera de su cenáculo y a otra cosa que a oír el eco de su propia importancia, Bartra no puede y se vuelve despectivo, como pudo constatarlo el periodista Hernán Gómez Bruera.

      El problema está en que, por un asunto de un tal vez inveterado complejo en el terreno, López Obrador no puede ver que los intelectuales del lópezobradorismo repiten la misma actitud, alejados por lo demás y para variar del pueblo, algo que viene de la época colonial y que los hace preferir los hábitos cortesanos (a lo mejor de la llamada "corte de los halagos"), según demostrara el estudioso estadounidense Richard Morse, predilecto...de Enrique Krauze. ¿En serio se cree que un pueblo como el mexicano se preocupa de lo que crean o dejen de creer Krauze, Castañeda, Aguilar Camín y otros? Pues lo mismo sucede con los intelectuales del lópezobradorismo, y no cambia por el hecho de que Francisco Paco Ignacio Taibo II esté convencido de que ser populachero es lo mismo que popular. Los resultados de Taibo II al frente del Fondo de Cultura Económica (FCE) no han sido buenos, más allá, por cierto, de haberle entregado la revista El Trimestre Económico a otra camarilla, simplemente de otro signo, pero al fin y al cabo camarilla. La secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, jura y rejura en su cuenta de Twitter que "la cultura es la herramienta más poderosa para cualquier transformación social", pero no se pasa de cierta "gestión" y de la creencia de que esa cultura no es asunto de creación colectiva latente por despertar, sino de unos cuantos figurones...y hasta vedettes como Mon Laferte, para terminar de desbarrar. Es la misma creencia de los autodenominados "demócratas liberales", siempre a la caza de "nombres". Como los socialistas chilenos cuando Salvador Allende llegó al poder, la consigna pareciera "ahora nos toca a nosotros". Ahí está para muestra la sonrisa desvergonzada de quien tiene la actitud de cowboy vendiéndole whisky a apaches despistados: copando a morir en la televisión y la universidad pública, al grado de la majadería (baste recordar el altercado con la escritora Sabina Berman), despunta John M. Ackerman Rose, quien ni siquiera es "intelectual" (¿cuál es su obra?), haciendo relaciones públicas "revolucionarias" con gran frenesí. El Instituto de Formación Política del Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa) no funciona mayormente. Es que las cosas no pueden funcionar si se trata nada más de manosearse felices entre unos "10 intelectuales", según los contó López Obrador. Dussel se la pasa a Ackerman, Pedro Miguel se la pasa a Rafael Barajas, Héctor Díaz Polanco a Taibo II...Encima, López Obrador considera como "intelectuales", además de a una bola de moneros, a personas que no lo son, como Epigmenio Ibarra con sus interminables provocaciones. ¿Lo que pasa? Que, a diferencia por ejemplo de Gómez Bruera, y sin que se trate de comulgar con nadie, el peligro no son los leales, sino los incondicionales del líder, incapaces de hacerle ver al lópezobradorismo sus errores (como por lo visto no hay nadie para decirle a un Roger Bartra o a otros "nombres" de los "demócratas liberales" que pudieran estarse equivocando). El lópezobradorismo tampoco se abre al debate con otros: igual descalifica a los "chayoteros" y se acabó. Lo que prueba lo anterior es la ausencia, de lado y lado, de cultura ciudadana y del espacio público, para el debate y por ende para otra cosa que para "agarrar para sí", que es lo que hacen Ackerman, Taibo o Epigmenio Ibarra, mientras difícilmente se puede defender a un plagiario como Fabrizio Mejía (y mal autor, a juzgar por su retrato de Fernando Gutiérrez Barrios en Un hombre de confianza). Para su mala fortuna, López Obrador no parece asustarse de los incondicionales. Después le hacen lo que Elenita Poniatowska: acusarlo de dividir al país en sus conferencias de prensa matutinas ("Mañaneras") con la palabra "fifí" y al "repetir siempre lo mismo". !Qué delito! Tampoco son buenas influencias las muy, muy cercanas y tal vez tampoco críticas: ahí está López Obrador pidiéndoles perdón a los mayas, en un gesto innecesario, por una guerra de castas en Yucatán a mediados del siglo XIX en la que aquéllos, al menos en parte, se dejaron utilizar por los ingleses...

       Ahí está el problema. La historia mexicana sufrió en los últimos sexenios bastantes manoseos de los "demócrata liberales", dispuestos a destruir la idea misma de Estado nación en nombre del cosmopolitismo (tan bien practicado por Letras Libres, por ejemplo). Sin darse cuenta de que hay un Estado nación por defender, la "intelectualidad" lópezobradorista igual puede colarnos por enésima vez a Francisco Villa y Emiliano Zapata, para nuevos reduccionismos. La sola idea de "Cuarta Transformación" es simplista, además de pretenciosa. Hay que esperar resultados y el tiempo dirá...López Obrador ha dicho, con razón, que ojalá hubiera más gente joven creando cultura en el país, como en tiempos del vasconcelismo. Lo cierto es que no la hay: es el saldo del mal llamado "neoliberalismo", del alejamiento generalizado de la intelectualidad de los problemas del país, y de la incapacidad de la izquierda intelectual para salir de la búsqueda de la "trascendencia" para pretender dar un servicio...que seguramente, como en los señoritos del "otro lado", se considera algo que rebaja...Ya lo han advertido algunos simpatizantes de López Obrador: no se está creando nada que vaya más allá de una figura y un sexenio, y no deja de ser lamentable. Sobre todo que no hay mucho qué reivindicar del lado de quienes creen que es "antidemocrático" no comulgar con su acaparamiento del poder cultural.

     Francisco J. Múgica, revolucionario preferido de López Obrador, decía que la política debía dejar de ser "éso" que se hace "entre políticos" para pasar a ser "éso" que se hace entre el gobierno y el pueblo. La cultura debería dejar de ser "éso" que se hace entre unos cuantos intelectuales.



domingo, 2 de mayo de 2021

PERU: NEGRITO EN EL ARROZ...

 Las últimas elecciones presidenciales en el Perú dieron la sorpresa: las ganó el socialista (marxista-leninista) y mariateguista Pedro Castillo, un simple maestro de pueblo, que ahora irá a la segunda vuelta contra quien resultó en el segundo lugar, Keiko Fujimori, hija del ex presidente peruano Alberto Fujimori.

     Llama la atención que, cuando las cosas son de abajo para arriba, aún con dificultades y contradicciones, los de enmedio no se mueven. Pese a la postura del ex presidente boliviano Evo Morales (sindicalista como Castillo, y también directamente procedente del pueblo) y curiosamente la del ex mandatario uruguayo José Mujica, el progresismo latinoamericano, encarnado hoy en buena medida por el Grupo de Puebla, no ha movido ni un dedo por Castillo, aunque éste haya partido como favorito en las encuestas. Tampoco ha habido nada del lado cubano o venezolano. Por lo visto, el pueblo está bien mientras le "gestionan" sus asuntos los de enmedio, pero no cuando toma las riendas y se convierte en sujeto activo de su destino. La candidata fallida del progresismo, Verónika Mendoza, no ha ido muy lejos en su apoyo a Castillo y tampoco el nacionalista Ollanta Humala.

      El escritor Mario Vargas Llosa definió a la derecha latinoamericana: primero delincuentes que comunistas. Keiko Fujimori, formada en Estados Unidos, casada con un estadounidense, ya ha estado en la cárcel y está siendo aún investigada por corrupción en el escándalo Lava Jato, ya que la actual contendiente habría recibido dinero ilícito de Odebrecht para la campaña electoral de 2011. No muchos se han encargado de recordárselo. El asunto del "comunismo" es una pura etiqueta contra Castillo: no ha existido ni existe en la actualidad ningún país comunista en el mundo, lo que ha existido es socialismo de Estado (mientras que Castillo propone una "economía popular con mercados") y ni Cuba, ni Venezuela ni Nicaragua son inspiración del candidato peruano, por lo que no cabe hablar de "castrochavismo", menos si Fidel Castro y Hugo Chávez están bajo tierra, que se sepa. Castillo se ha manifestado más cercano a las vías de desarrollo -comprobables por cualquier organismo internacional- del Ecuador del mandatario Rafael Correa y de Bolivia (es exactamente lo que reconoce Vargas Llosa). No tiene ningún sentido afirmar que Castillo es de "extrema izquierda", como no sea para arrancarle concesiones, y es penoso insinuar un "golpe de Estado" para pararlo, como lo hace el escritor. Quien contraste la toma de postura de Vargas Llosa ("Asomándose al abismo") con el programa de Perú Libre (de Castillo) podrá asombrarse de las mentiras del escritor. Es falso que Castillo no defienda a la mujer: llama a no desvalorizarla reduciéndola a la prostitución o la trata y a la imagen de "portadora de enfermedades de transmisión sexual". Aunque Castillo no esté a favor de la homosexualidad o del matrimonio igualitario, es falso que rechace por completo el aborto: simplemente no quiere que se use como método anticonceptivo. Es igualmente falso lo dicho por Vargas Llosa de que Castillo está contra la minería, puesto que apoya el extractivismo dentro de ciertos límites y tiene propuestas para legalizar la minería ilegal. Castillo no ha hablado en ningún momento de "socialismo del siglo XXI", ya que nadie persigue esta idea, ni siquiera en Venezuela y más allá de la cabeza del profesor Heinz Dieterich Steffan. Nadie se ha apresurado tampoco a recalcar la importancia que podría tener una segunda Reforma Agraria (propuesta de Perú Libre) para el simple desarrollo del Perú, ni las ideas en materia de salud y más aún de educación, pésima en el Perú de hoy al grado de tener al país en el sótano de la comprensión lectora (!último lugar mundial!).

     De una vez: no es "terruco" (terrorista) por definición quien busca un auténtico cambio social. De adolescente y joven, Castillo fue rondero, es decir, miembro de las rondas campesinas que protegían al pueblo del terrorismo de Sendero Luminoso y de la guerrilla del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA).

     No queda claro si se trata de "todos por el mal menor", como llamó Vargas Llosa a Keiko Fujimori, o de saber leer, informarse y votar por programas, siendo que el de la hija de Alberto Fujimori, dispuesta a golpear de la peor forma,  no hace más que terminar de regalarle el Perú al sector privado. Hace rato que Rafael Correa demostró que "Estado vs mercado" es algo mal planteado: en porcentaje del producto interno bruto (PBI), el gasto público es más cercano al ideal de los mal llamados "neoliberales" en Bangladesh (15%), Chad (19%) o Sudán (18%) que en  Noruega (58 %), Finlandia (56 %), Francia (62%), Alemania (51%) o Bélgica (60%). Perú, claro está, se encuentra más cerca de Sudán (21 %). El programa de Castillo muestra que ha comprendido muy bien la "chatarrización" que implica pasar al sector privado asuntos como los de la educación, la salud y la seguridad, pero las cifras no dejan lugar a dudas: así como Lima, la capital peruana, es favorable a morir a Keiko Fujimori, a la derecha no le molesta demasiado tener un Sudán detrás de la fachada de abundancia con sus sirvientes.

      Cabe señalar que de acuerdo con la Constitución actual del Perú, que data del "autogolpe" de Alberto Fujimori y sus secuelas (1993), el Estado no puede hacer mayor cosa, además de que se anuló toda referencia a la Reforma Agraria y a la garantía de estabilidad laboral, lo que puede contrastarse con el programa de Perú Libre. Castillo ha llamado a una nueva Asamblea Constituyente.

     En todo caso, si es por los medios de comunicación masiva, el Perú es libre de seguir por rutas como por ejemplo la del comunicador Diego Acuña, quien antes de las elecciones nunca entrevistó a Castillo, por la simple y sencilla razón de que durante toda la entrevista “ concedida”el periodista se ocupó de engañar al actual candidato. La primacía del "mercado" sobre el Estado no pasa de ser una engañifa. Nos quedamos con música del Perú (da click en el botón de reproducción).




    

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...