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miércoles, 14 de julio de 2021

CUBA: LAS LIBERTADES DEL BURDEL...

 Es algo muy bello. En Haití, luego del asesinato del presidente Jovenel Moise, entró en vigor el estado de sitio, que de acuerdo con la legislación local sitúa a las fuerzas armadas como máximas garantes de la seguridad e implica la instauración de tribunales militares, al tiempo que abre la puerta al control de los medios de comunicación, pero la dizque "opinión pública" occidental se movilizó de inmediato para la defensa de "los derechos y las libertades" !pues en Cuba! Esto sucedió incluso en medio de versiones dudosas sobre la muerte de Moise.

     Basta ver las imágenes, sea en fotografía sea en video, incluyendo las reproducidas por la bloguera Yoani Sánchez, para darse cuenta de que un analista como Rafael Rojas mintió: en Cuba no salieron "decenas de miles" a manifestar nada ( no hubo ninguna concentración con más de 500 personas), e incluso podría pedírsele a CNN (Cable News Network) que no muestre manifestaciones de apoyo al régimen -por ejemplo, de empleados del Ministerio de Economía- como protestas antigubernamentales, de la misma manera en que se mostraron escenas de descontento en Argentina y en Egipto como si fueran en Cuba. Se nota a leguas, pese a la sincronización en varias ciudades, que las protestas en Cuba no fueron para nada masivas.

     De manera muy concreta, las protestas, que no tuvieron mayor eco entre la gente, fueron instigadas desde el exterior y no nacieron del hartazgo de la población cubana con nada. La instigación se hizo en redes sociales con uso intensivo de bots, granjas de trolls, algoritmos y cuentas creadas al vapor. 2 millones de tuits con la etiqueta #SOSCuba tuvieron su origen en España, y la automatización se hizo de tal manera que arrojara incluso cinco retuits por segundo (por lo que se utilizó inteligencia artificial, dado que ninguna mano humana puede hacerlo). Más de mil 500 cuentas que participaron en la etiqueta #SOSCuba fueron creadas en los dos días de protestas. Uno de los orquestadores de la campaña fue el argentino Agustín Antonneti, miembro de la Fundación Libertad, pero también tuvieron un papel importante laboratorios mediáticos de alta tecnología del estado de Florida, en Estados Unidos (ADN Cuba y Proactivo Miami Inc.). Se llegó, en nombre de la "asistencia humanitaria", a asegurar que en la base militar estadounidense de Guantánamo se estaban recibiendo flotillas de embarcaciones a la espera de la orden de intervención. Todo lo anterior se hizo violando las reglas de funcionamiento de Twitter ("no se pueden usar los servicios de Twitter con el propósito de amplificar o suprimir información de forma artificial,  ni llevar a cabo acciones que obstaculicen la experiencia de los usuarios de Twitter"), que entre otras cosas no activó sus cuentas antispam ni bloqueó ninguna de las cuentas falsas, pese a que se hicieron denuncias. Luego de que el gobierno de Cuba tuviera que censurar Internet (se estaban incluso alterando desde el exterior  perfiles de geolocalización para que se pensara que se activaban las redes desde Cuba, se sabe que hasta en un 60 %), comenzó un llamativo bloqueo sobre los sitios cubanos que denunciaron cómo fue hecha la operación. El  acoso a la isla tuvo financiamiento del Departamento de Estado estadounidense y de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

     Hace rato que el ex secretario general del Partido Comunista de Cuba (PCC), Raúl Castro, mencionó entre los candidatos a pasarse del lado estadounidense a los marginales, los intelectuales y los cuentapropistas. No faltaron artistas dentro de Cuba que salieran a lamentar la "falta de libertad" y la "represión", mientras la misma Yoani Sánchez decía en su cuenta de Twitter que los "desaparecidos" pues ya habían aparecido y que los detenidos ya habían sido liberados. Entre los artistas estuvieron personas favorecidas por el gobierno de Cuba, como la hija del cantautor Pablo Milanés, Haydée Milanés; los Van Van (una auténtica lástima), Jesús Chucho Valdés, fundador del otrora famoso Irakere, Leo Brouwer y otros.

      Este no es un servicio de análisis de Cuba, así que sin duda hay cosas que no van en la isla, a tal punto que probablemente no se pueda invocar de manera eterna el bloqueo para justificar fallas graves denunciadas por los propios líderes cubanos. Pero como Cuba no es Haití, no necesita ayuda humanitaria (a raíz del asesinato de Moise, las "autoridades" haitianas corrieron a solicitar la injerencia de Estados Unidos y Naciones Unidas, en el extraño entendido de que la súperpotencia no tuvo nada que ver en los hechos). Esto no es un motivo para, en nombre de alguna unidad monolítica, justificar los problemas de desabasto de alimentos o de medicamentos, o el descuido en el manejo de la epidemia de Covid 19. Si hubo vandalismo en las protestas recientes, ¿cómo explicar que el socialismo cubano produzca vándalos, de la misma manera en que produce oportunistas enquistados en pleno aparato y gente con espíritu rapaz clasemediero? Si el sistema de salud es tan bueno, ¿qué ocurrió recientemente con la epidemia? 

     Dado que como en todas partes lo que ocurre en Cuba es contradictorio, salvo en la cabeza del gobierno de la isla y en la de sus detractores, tan positivamente reaccionó este país que ya fue capaz de fabricar sus propias vacunas  (Abdala y Mambisa, Soberana), en fase final de ensayos y con eficacia probada.  Cuba podría estar en la situación de ser uno de los países que puede cubrir sus necesidades de vacunas con producción propia, lo que por lo demás es cuestión de seguridad nacional. El Instituto cubano Finlay de vacunas incluso exporta. Dicho sea de paso, y a reserva de lo que haya pasado en la provincia de Matanzas (en particular, falta de personal médico), los contagios volvieron a aumentar con el relajamiento de las condiciones de entrada y el turismo (más o menos desde noviembre pasado) y Cuba se mantiene entre los países del mundo con menor mortalidad por la Covid 19..

     En la proverbial ineptitud local para el trabajo, en particular cultural, que desde hace algún tiempo ha tomado en algunos la forma de admiración por lo lumpen - riesgos de andar viviendo del turismo y las remesas-, cabe preguntarse cómo pudo ocurrir que lo siguiente circulara como "expresión artística", cuando es una oda a la provocación. Son las sempiternas concesiones de Cuba a "las libertades" (da click en el botón de reproducción) y un ladito burdelero que persiste a más de 60 años del triunfo de la Revolución. Con el Tropicana ya era suficiente como para poner a un émulo de stripper a pedir libertad, ¿es mucha la putería?.


 


domingo, 11 de julio de 2021

¿Y YA VAN PARA EL AEROPUERTO?

 Alguna gracia tiene probablemente repetir al amo y decir palabrotas: ahora resulta que Estados Unidos, al retirarse de Afganistán, hasta donde lo haga por completo, estaría ante una situación similar a la que vivió en Vietnam. No es de ninguna manera el caso, y Estados Unidos y sus aliados no se metieron en Afganistán ni siquiera para capturar a Osama Bin Laden (lo dejaron ir cuando se lo propusieron), sino para tener un trampolín de entrada al Asia Central ex soviética. Es así que quien debiera estar cantando victoria, Rusia, no lo está haciendo y ha criticado la precipitación de la retirada ordenada por el mandatario estadounidense Joseph Biden.

     Esta retirada dejaría de nuevo cerca del poder a los talibanes, que por cierto no tienen ambiciones expansionistas fuera de Afganistán ni son muy aficionados al tráfico de droga (opio, heroína) al que con tanto celo se dedicó Estados Unidos en la región. Por lo demás, queda por ver si una parte del personal que sea retirado no irá a dar a Siria e Iraq. Por lo pronto, la complicación está en que se pueden producir choques entre los talibanes y los miembros del Estado Islámico y Al Qaeda que fueron a refugiarse en suelo afgano, con la intención de infiltrarse en el Asia Central ex soviética. No habría que comparar a los talibanes con el Vietcong ni al ejército oficial afgano o lo que quede de él con el ejército de Saigón. Una parte del ejército afgano, estimada en mil hombres, optó por ir a pedir refugio en la república ex soviética de Tadzhiquistán y este país solicitó a toda prisa apoyo ruso. Tadzhiquistán llamó a filas a 20 mil reservistas. No es exactamente que se tema algún ataque talibán, pero sí la caída de Afganistán en el siguiente caos que impacte de manera negativa al Asia Central ex soviética. La intervención estadounidense y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no dejó más que lo que ya había, un nido de víboras, y lo que están tratando de observar Rusia y en menor medida China es hasta dónde hay alguna fuerza capaz de darle un mínimo de estabilidad a los afganos, parando al mismo tiempo al Estado Islámico. Los talibanes no están lejos del Xinjiang (musulmán) chino ni tampoco de otra república ex soviética, Uzbequistán. Lo que habría que saber es si en algún momento los estadounidenses se propusieron realmente la derrota de los talibanes, porque aquéllos parecen haber estado dedicándose a otras cosas en el Asia Central (desestabilización de las repúblicas ex soviéticas, saqueo de minerales  y tráfico de droga).

      Por más que los estadounidenses hayan salido corriendo de la base de Bagram, no es fácil saber si no le están apostando a una forma de guerra (basada en drones, etcétera) que impida un arreglo definitivo, considerando que los talibanes han capturado más de la mitad del territorio. ¿Tal vez alguien se esté entusiasmando porque China los ve con muy buenos ojos?

     Por lo pronto, unos 650 militares estadounidenses se quedan cuidando "la embajada" en Kabul, capital afgana, pero probablemente algunas cosas más. En realidad, frente a la prensa Biden no quiso contestar: no se sabe el número de contratistas (mercenarios) y de fuerzas de operaciones especiales estadounidenses que podrían quedarse en suelo afgano, y puede que ni para el mandatario esté claro. No queda dicho, entonces, si se van o si buscarán el modo de mantener el "caos controlado". La foto de aquí abajo es de calles de Kabul en tiempos de la intervención soviética. Más abajo, fragmento de lo que le dijo Hamid Karzai, ex presidente afgano, al señor Biden...




viernes, 9 de julio de 2021

HAITÍ: MÁS INDIFERENCIA, POR FAVOR...

 Es desde la época del dictador Jean-Claude Duvalier que se tenía noticia de la infiltración del narcotráfico en Haití. Era a principios de los años '70 y se trataba apenas de algo de marihuana desde Jamaica, pero luego el negocio fue ampliándose a la cocaína proveniente de Sudamérica.

     Con el fin de la dictadura, a mediados de los '80, los puertos haitianos se quedaron sin mayor vigilancia aduanera y el problema se complicó, agregándose el tráfico de armas. En algún momento, el presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide buscó combatir el narcotráfico, pero fue derrocado. Su primer sucesor, el militar Raoul Cédras, fue más complaciente, por decir lo menos. La junta militar que estuvo tres años al frente de Haití luego de la caída de Aristide se sostuvo en buena medida gracias al dinero del narcotráfico y con el beneplácito estadounidense. Aristide regresó pero fue depuesto en una operación encabezada por Estados Unidos. Esta súperpotencia se había servido de criminales, no denunciados como tales, para derrocar a un mandatario, Aristide mismo, que no le convenía. Para el año 2000, Haití se había convertido en el centro de tráfico de drogas del Caribe. La fuerza multinacional instalada en Haití no paró el asunto. Luego del terremoto de 2010, los mismos Estados Unidos utilizaron Haití para afianzar el paso de droga, diciendo combatirlo, y aprovechando la debilidad del sistema judicial haitiano, muy corrupto e incapaz de sancionar duramente y hacer valer las penas por tráfico de estupefacientes. Al parecer, pese a numerosos ejemplos en América Latina, no queda clara la tendencia de Estados Unidos a favorecer el crimen organizado en la región y a gobiernos que lo protegen. Ahí están los casos del gobierno mexicano de Acción Nacional entre 2006 y 2012, que obedeció órdenes estadounidenses para favorecer al cártel de Sinaloa, hasta el del gobierno peruano de Alberto Fujimori metido hasta el fondo en el negocio de la cocaína.

     Es bastante simpático el "argumento" demócrata-liberal de que el problema con el socialismo era que "socializaba la escasez" -como lo haría Cuba-, mientras que se omite que Hatí tiene al 60 % de su población en la pobreza (no hay que alarmarse, es más o menos la misma tasa en México), a más del 40 % de la población económicamente activa en el desempleo y a casi 70 % de los que están empleados en el sector informal. No ha llegado el momento de que un comando armado se pasee por La Habana hasta llegar a la casa del presidente Miguel Díaz-Canel y balearlo.

     El hecho de que haya sido un comando con unos 26 colombianos, ex miembros del ejército de Colombia, que haya ido a plomear al presidente haitiano Jovenel Moise dice mucho. Haití ha caído desde hace rato en manos de bandas criminales -hay 500 mil armas en circulación, provenientes desde luego de Estados Unidos- que ahora se dedican en grande a controlar barrios enteros de Puerto Príncipe y al secuestro, llegando a exigir rescates de hasta 100 mil dólares estadounidenses. No es un fenómeno de la pobreza: estas bandas cierran los barrios cuando la gente busca salir a protestar (como lo hizo por el desvío gubernamental de fondos de Petrocaribe) y extorsiona a gente humilde (campesinos, vendedoras callejeras, agentes de policía...), poniéndose al mismo tiempo al servicio de facciones de la oligarquía.Quien fuera ministro de Justicia, Lucmane Délile, se había resuelto a enfrentar el problema de estas bandas, entre ellas G9 an Fanmi e Alyé, pero fue depuesto por Moise, quien por lo demás, antes de ser victimado, venía gobernando en solitario, por decreto y sin legisladores. La connivencia entre Moise y Jimmy Chérizier (a) Barbecue, un ex policía a la cabeza del G9, fue denunciada por medio mundo. El delincuente era tratado por la policía nacional como un "líder social" al repartir alimentos en barrios pobres como el de Delmas.Moise siempre dijo que estaba dispuesto a dialogar con la delincuencia y no hubo ningún escándalo internacional del tipo del que se le ha querido fabricar al mandatario salvadoreño Nayib Bukele.

     Tampoco es nueva la presencia de mercenarios en Haití. Un grupo de ellos, integrado entre otros por miembros de las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos,  fue utilizado para mover millones a una cuenta de banco. Se llegó a generar la sospecha de que mercenarios estaban asesorando a Moise en la represión contra protestas callejeras.

     Nadie se molestó por el hecho de que Moise, con quien ciertamente se estaban peleando otros oligarcas (Dimitri Vorbe y Pierre Réginald Boulos), representara residuos del neoduvalierismo. Fue promovido por el presidente Michel Martelly, ex paramilitar a sueldo de Duvalier, y patrocinado por Estados Unidos. Diversos personeros del duvalierismo ocuparon puestos en los gobiernos de Martelly y Moise sin que saliera nadie a gritonear que eran "otros Duvalier" o "peores que Duvalier".

      Moise parece haber sido ejecutado en un ajuste de cuentas. Por cierto, no deja de ser extraño que apenas sucedido el hecho, en las circunstancias descritas, el presidente colombiano Iván Duque saliera a pedir la intervención de una "misión de la Organización de Estados Americanos". Tabou Combo (Da click en el botón de reproducción) en medio del caos.





 



 




miércoles, 7 de julio de 2021

EU: EL GRAN SIMULADOR...

 Era de esperarse, pero hubo quienes no estuvieron lejos de ver en el presidente estadounidense Joseph Biden algo así como un Franklin D. Roosevelt redivivo y el "fin del neoliberalismo", según lo pregonó el diario mexicano de izquierda no comunista La Jornada.

     Biden difícilmente podía ignorar que su "gran plan" sería frenado en el Congreso entre los Republicanos y los Demócratas favorables a las grandes corporaciones, por lo que se está, parafraseando al analista William Engdahl, en algo así como "make Elon Musk great again". El "gran plan" de infraestructuras del actual huésped de la Casa Blanca iba por 2.3 millones de millones de dólares, y claro, luego de una buena discusión desembocó en algo más pequeñito, 579 mil millones de dólares.

     Por lo demás, queda por saber qué se entiende por "infraestructura". Al parecer, el muy poco innovador Biden lo comprende como siempre en lo que se conoce como capitalismo monopolista de Estado, más de lo mismo: ayudas sustanciosas del Estado para las grandes corporaciones privadas. De lo que se trata es de subsidiar la tecnología que pueda competir con China y las grandes empresas multinacionales que, en la medida en que se les impongan algunos impuestitos más, tendrán un nuevo pretexto para deslocalizar sus actividades, afectando el empleo en Estados Unidos. Biden prometió la creación de millones de empleos, lo que no forzosamente sucederá. La suma aprobada no serviría ni siquiera para recuperarse de los efectos de la Covid 19 y el "nuevo impulso" quedaría abortado.

     El dinerito aprobado no se usará demasiado "a la Roosevelt" para cubrir el déficit estadounidense de autopistas, puentes, líneas férreas, redes eléctricas y de agua potable de calidad. El "estímulo" tiene más que ver con la "Agenda Verde" de la que fue a agarrarse el gran capital, por ejemplo con los coches eléctricos. Se invertirá más en este rubro que en lugares decentes para el paso de los coches. Se darán igualmente créditos generosos a energías alternativas, libres de carbono ("Cero carbono"), para acelerar la desindustrialización de la súperpotencia. Si Alemania es el modelo a seguir, la energía muy verde de la canciller Angela Merkel ha creado los costos de electricidad más altos de Europa. De pasada, Biden destinará dinero para comidas escolares "verdes", con la gentileza de eliminar cubiertos de plástico para que los niños coman tal vez con las manos, es lo de menos. Por ahí hay uno que otro dinerito para asuntos raciales y de género, pero hay que estar de acuerdo: la "cuestión social" está fuera del programa, y en realidad lo está desde que Biden ni siquiera cumplió con el alza del salario mínimo que prometió. Por lo que resta, estos proyectos de Agenda Verde serían financiados por un mayor déficit federal y mayores aumentos de impuestos, los más importantes de los '90.

     No se reparará gran cosa y se seguirán perdiendo empleos, mientras se tomará del Estado para subsidiar a un gran capital urgido de cambios para recuperarse, sin lograrlo realmente desde hace rato. Tan sólo para reparar la infraestructura en mal estado en Estados Unidos se necesitarían 6 millones de millones de dólares, según la Sociedad estadounidense de Ingenieros Civiles, Para lo que es propiamente del público y del gobierno no hay dinero. Por ejemplo, se estima que un 40 % de las carreteras y autopistas de Estados Unidos están en condiciones malas o mediocres, pero en vez de reparar hay que introducir coches eléctricos. Entre las influencias sobre Biden están Brian Deese, director del Consejo Económico Nacional, y Adewale Adeyemo, miembro del equipo de Janet Yellen en la secretaría del Tesoro: simplemente, ambas personas tienen vínculos estrechos con el gigantesco Fondo de Inversión BlackRock, clave en la agenda de "Gran Reinicio" del Foro Económico Mundial de Davos. La alta finanza no puede sino apostarle a la recuperación de la tasa de ganancia, para lo que el Estado estadounidense dará un generoso empujoncito. Que sea "verde" no cambia mucho las cosas, de lo que se trata es de negocios, no de la gente, salvo que haya quien crea que los negocios son para la gente. Aquí queda el gran simulador, otro después de los mandatarios William Clinton y Barack Obama (da click en el botón de reproducción).


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lunes, 5 de julio de 2021

NICARAGUA: LOS QUE HABLAN DEMASIADO Y LOS QUE CALLAN

 En un tuit muy reciente, del 4 de julio, el progresista Grupo de Puebla, que tardó en darse cuenta de lo que ocurre en el Perú, rechazó tajante afirmaciones del periódico mexicano El Universal en el sentido de que aquél estaría apoyando al gobierno de Nicaragua, presidido por Daniel Ortega Saavedra. Una gran parte de la izquierda por lo visto no quiere ser acusada de antidemocrática. Ni siquiera en los portales cubanos hay alusión a lo que sucede en Nicaragua.

     Para demostrar en los hechos que tanto se piden que Ortega es otro Anastasio Somoza o incluso peor, habría que evidenciar que, como Tachito, Ortega es dueño de media Nicaragua y que por lo demás habla inglés con sus subordinados. En efecto, criado en Estados Unidos, Anastasio Somoza Debayle, casado con una estadounidense, ni siquiera se tomaba demasiado la molestia de hablar en español. Habría que demostrar igualmente que la represión de 2018 fue la causante de los muertos, cuando en realidad una parte de la oposición instigó al lumpen a delinquir, a resultas de lo cual fueron heridos 400 policías sandinistas y 22 fueron asesinados. Se sabe quiénes alentaron a la delincuencia y se ha querido presentar las cosas como si no se hubiera tratado más que de violencia del Estado contra la sociedad civil, el eterno y maniqueo guión. Incluso hay cosas poco edificantes, como la Iglesia dando refugio a los vándalos, o un video en Youtube de un sacerdote ordenando en la ciudad de Masaya quemar a un policía y complaciéndose en el hecho. Por si fuera poco, se sabe que en cada intentona "la embajada" quiere poner a sus títeres y disolver la Policía y el Ejército. Los comandantes históricos Dora María Téllez y Hugo Torres, recientemente arrestados, hicieron alguna vez campaña a favor del gobierno estadounidense y el banquero de derecha Eduardo Montealegre, candidato del derechista y ultracorrupto Arnoldo Alemán (mediano productor cafetalero, llegó a ser considerado entre los 10 jefes de Estado más corruptos del mundo). Suponiendo que el gobierno de Ortega fuera una dictadura, al parecer incluso ex sandinistas como Téllez y Torres escogieron la alianza con el lumpen y lo más corrupto de la política. Alguien debería definir a qué "auténtico sandinismo" fueron leales este tipo de líderes. Lo mismo puede decirse de Mónica Baltodano. Es porque al parecer tampoco hay mayor interés en difundir los logros del gobierno de Ortega, que no han consistido en saquear Nicaragua: de ser el cuarto país más desigual de América Latina durante la época de Violeta Barrios de Chamorro y sus sucesores (hasta la vuelta de Ortega), el país centroamericano se colocó ni más ni menos que entre los cuatro menos desiguales. Hay algo que debiera llamar poderosamente la atención de quienes se dicen de izquierda: es el país de Occidente con mayor propiedad para los trabajadores (detentan el 80 % de la propiedad y 50 % del Producto Nacional Bruto, muchas veces bajo formas asociativas, cooperativas y familiares), el más seguro de América Central pese a lo ocurrido en 2018 (por encima de Costa Rica, con 3.5 homicidios por 100 mil habitantes contra 11.2 de los costarricenses) y con un nivel de analfabetismo bajísimo (3 %). Desde la vuelta de Ortega al gobierno, el salario mínimo ha subido 10 veces más que en 17 años de derecha en el poder.

     De los más de 200 muertos del año 2018, muchos fueron sandinistas, capturados y secuestrados. El gobierno de Ortega liberó después a los detenidos “opositores” por lo ocurrido, en acuerdo con instancias internacionales que contribuyeron a presentar las listas de los encarcelados. Por lo demás, quienes ahora hacen ruido distan bastante de representar a toda la oposición de Nicaragua, y se les da bombo porque son conversos o porque son de familias de larga tradición oligárquica. Hay críticas al gobierno de Ortega que pueden ser entendibles, pero otra cosa es presentar a criminales como gente democrática y en la izquierda ignorar los indudables logros del régimen sandinista, que por cierto han despertado el apoyo de estadounidenses de buena fe. Indicios de que Ortega sea "otro Somoza" o "peor que Somoza" no hay, y no queda claro por qué está permitido decir cualquier cosa con toda impunidad en los medios de comunicación masiva escudándose en la libertad de expresión. Lo más alegre son los alegatos a nombre de los hechos y los “datos duros”que nunca se presentan o que se distorsionan a gusto. Mejor nos quedamos con otro clásico de Nicaragua (da click en el botón de reproducción):



viernes, 2 de julio de 2021

ECUADOR: SINO EL QUE LO HACE COMPADRE...

 Los medios de comunicación masiva ha enredado de tal modo a la "opinión pública" actual, hasta donde la hay, que las palabras van y vienen sin que parezca entenderse su significado, al grado que quienes tienen acceso a la cultura con frecuencia ya no saben lo que dicen.

     Para el caso, el mandatario ecuatoriano Rafael Correa fue acusado de "populista", entre muchas otras cosas, a reserva de que el populismo, al menos el clásico del siglo XX, fue una versión degenerada del socialismo de Estado y del nazi-fascismo, con matices según los casos. El populismo mencionado se basó en la corporativización de las masas y en pactos interclasistas. Cuando llegó al gobierno en el Ecuador, como lo ha hecho notar la estudiosa Erika Sylva Chavert en un texto reciente para Ruta Krítica, Correa buscó descorporativizar al Estado, lo que generó descontento entre organizaciones indígenas. Estas venían a contrapelo, corporativizándose entre otras cosas gracias al apoyo recibido de organizaciones no gubernamentales "por tratarse de indígenas". "Corporativizándose" quiere decir en este caso que, al margen de sus diferencias sociales y humanas, algunas organizaciones aglutinaron todo lo que podían de "indígena". Ya se ha señalado aquí que entre esas organizaciones las hay que recurren a métodos clásicos del populismo, como el acarreo de gente so pena de multa, etcétera.

     En las últimas elecciones ecuatorianas, ganadas por el banquero y oligarca Guillermo Lasso, Yaku Pérez, líder indígena, llamó al "voto nulo" en la segunda vuelta, pero no fue así; de dos millones de votos de Pérez, un millón 300 mil se fueron en la segunda vuelta para Lasso, de tal forma que se consagró frente al candidato progresista Andrés Arauz un "frente" interclasista que sumó a oligarcas e indígenas, probablemente con parte de la clase media de la sierra, un mundo, sobre todo en el centro-norte (donde se ubica Quito, capital ecuatoriana), donde como lo señala Sylva Charvet los "buenos modales" llaman a la simulación y ven en la franqueza de la costa algo así como violencia y ánimo de confrontación.

     Ahora se sabe que líderes indígenas y ambientalistas ecuatorianos recibieron millones del Fondo Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) y de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Como se había explicado ya, este apoyo estuvo destinado a dividir a la "izquierda" y existe desde el año 2006 con fuerza, y hasta donde se puede hablar en algunos casos de "izquierda". Es propio del populismo fraccionar el voto de la oposición para asegurar a la vez un semblante de democracia y que nadie parezca "de unidad", como se presentó muy populistamente -con todo y su "frente" interclasista- Lasso. El principal socio privado de la USAID en el Ecuador resultó ser la empresa Chemonics, que ha estado jugando también un papel importante en la desestabilización contra el actual gobierno nicaraguense. El NED se enfocó por su parte en organizaciones de apoyo a Yaku Pérez y contra Correa como la Fundación Pachamama. Aunque Correa sacó a la USAID y a Pachamama del Ecuador, el "gobierno" de Lenín Moreno les reabrió la puerta. También jugó su papel el Instituto Nacional Demócrata estadounidense, vinculado al NED y al Partido Demócrata.

     Hay quien considera que Yaku Pérez por error no se llama "Yanqui Pérez". Siguiendo la línea Demócrata recogida por el progresismo latinoamericano, Pérez se hizo de los temas ambientalistas, de identidad, de "género" y anti-extractivistas para atacar a Correa. Por cierto que Pérez invocó al ejército y a "la embajada" cuando consideró que le habían hecho fraude en la primera vuelta de las más recientes elecciones ecuatorianas.

     Extrañamente, se olvida que el trato amistoso de los estadounidenses con indígenas ecuatorianos no es algo que haya comenzado en 2006. Tiempo atrás, la labor entre los "necesitados" y los "oprimidos" la hacía el Instituto Linguistico de Verano (ILV), entre otras con una sede importante en Limoncocha en el Ecuador. El ILV fue expulsado del Ecuador por el presidente Jaime Roldós Aguilera, que pagó su antiimperialismo con su vida en un "accidente" de aviación en 1981. El ILV había logrado una fuerte penetración en el Ecuador, entre otras en la provincia serrana de Chimborazo.

     Entre otros ingredientes, Lasso, quien le rinde cuentas no al pueblo sino a Jaime Bayly en la ciudad estadounidense de Miami, consiguió, como ya lo había logrado antes Mauricio Rodas en Quito, echar mano de la corporativización indígena y del "interclasismo" -porque en serio, hay que saber qué hicieron las clases medias serranas-, muy al estilo del populismo, para hacerse del gobierno. Fascismo no puede haber simplemente porque casi la mitad del electorado apoyó como sea a Arauz. Pero en asuntos de populismo, o al menos de demagogia, vale tal vez lo que entre los niños al jugar: "el que lo dice lo es". A bailar sin el son de Lasso (da click en el botón de producción).



    


jueves, 1 de julio de 2021

COLOMBIA: ¿TODOS A LA BASURA?

El estudioso argentino Atilio Borón ha dicho recientemente que la derecha no es democrática, pero queda por ver si la derecha no encierra contradicciones.

     El colombiano Humberto De Lacalle no es alguien de izquierda, sino de derecha liberal de larga tradición. De Lacalle se encuentra lejos de la "socialdemocracia" no muy clara del hoy ex presidente colombiano Ernesto Samper, de quien aquél fue vicepresidente. De Lacalle parece ser simplemente fiel a una tradición liberal no adulterada.

     De Lacalle fue el jefe del equipo negociador de los Acuerdos de Paz de La Habana (2016) entre el gobierno de Colombia, encabezado por un muy vivo Juan Manuel Santos, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). De Lacalle ha defendido los Acuerdos que la ultraderecha colombiana del presidente Iván Duque y del Centro Democrático (?) del ex presidente Alvaro Uribe tratan de sabotear a como dé lugar. Para el político liberal, dichos Acuerdos deberían servir, entre otras cosas, para erradicar la corrupción de la política colombiana y para asegurar una reforma rural que es, agreguemos, condición de cualquier país para el desarrollo. De la Calle es capaz de criticar una ceguera de la élite que ha hecho de Colombia uno de los países más desiguales del mundo. A diferencia incluso del líder de Comunes (ex FARC), Rodrigo Londoño, que vende todo lo que puede, De Lacalle ha señalado al Estado colombiano por el incumplimiento de los Acuerdos. Entre otras cosas, según la entrevista concedida por el político al periódico español El País, el gobierno actual es especialmente miope con los campesinos, en particular los que no tienen tierra. Por lo demás, para el ex vicepresidente no se trata de culpar en exclusiva a las FARC, sino que también hay otras partes que cometieron crímenes y que por ahora no parecen ser tocadas. Son otras violencias que se están minimizando. Uribe, a juicio de De la Calle, es culpable de fanatizar las cosas y de volver duro el ambiente colombiano, pero no hay manera de evitarlo. A juicio de De Lacalle, Uribe debería ser llamado a algo que difícilmente sucederá: a comparecer en relación con el pasado violento de Colombia. Es algo que no se puede remplazar con "manifestaciones en la prensa".

     De Lacalle se ha dado cuenta de cómo se quiere convertir, por equivocación, al líder centroizquierdista Gustavo Petro en referencia única. "Creo que hay incluso sectores interesados en crecerlo para destruirlo", considera el político liberal.

     De Lacalle ha reconocido en un libro de Memorias el origen de las guerrillas y la tardanza de muchos en darse cuenta de la inequidad en Colombia, sobre todo en la que llama la "invisible y profunda". A juicio del ex vicepresidente, los campesinos han vivido en situaciones casi de servidumbre. Es la segunda vez que un alto político hace una observación de este tipo: el mandatario salvadoreño Nayib Bukele dijo poco antes de asumir el cargo que El Salvador es un país "feudal"..


     El entusiasmo por el desborde de manifestaciones en Colombia, algo en lo que coinciden "demócratas liberales" e izquierdistas, seguramente no está desligado del ánimo de entronizar a Petro. Puede ser. Pero en el espectro de derecha como en el de izquierda hay contradicciones a tomar en cuenta. Por ejemplo, entre los procubanos, la tendencia al sectarismo en nombre de la unidad (con una vanguardia designada de antemano). Es de este tipo de actitudes que sale la tendencia a no debatir con la parte de la derecha con la que se podría hacerlo, y a colocarlo todo en un mismo costal, lo que tampoco se puede hacer con "las izquierdas". A veces, las cuestiones del género (las del género humano, como la honestidad) están por encima de la ubicación política. Es por lo mismo que uno que otro izquierdista puede caer también en la deshonestidad, o aunque sea en el error. Es una lástima cuando quien aspira a ser "intelectual orgánico" o algo así no puede distanciarse de ciertos maniqueísmos. Y no se trata de glorificar a De Lacalle, pero si apostó por una reforma rural y por desbancar a la oligarquía, probablemente esté en lo justo. Queda un antiguo bambuco colombiano, de los que ya no se oyen (da click en el botón de reproducción):


 




AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...