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viernes, 17 de septiembre de 2021

!REINITAS!

 La izquierda "progresista" de varios países latinoamericanos al parecer no realiza lo que le ocurre. Ahora es en Argentina donde los herederos del peronismo acaban de darse de bruces contra el suelo, pero basta ver cómo se orientan los "pensadores" del presidente argentino Alberto Fernández, en la llamada "Agenda Argentina", para percatarse del anclaje del "poder blando" estadounidense. Si ya se ha dicho que rara vez este tipo de gobiernos tienen que ver con los intereses de los trabajadores (que no son por lo demás lo mismo que "los obreros", mucho menos industriales), ahora igual pueden desapegarse de los sectores populares.

      Resulta particularmente desagradable que, en vez de darle un genuino servicio a la gente de pueblo, no falten como antaño las personas de clase media que llegan para tomar el lugar del antiguo patrón, con "benevolencia y caridad" hacia los sectores populares, pero siempre desde arriba: es decir, sin dar cabida a una movilidad social que le permita a la gente mencionada hacerse del poder. Es imposible porque hay "alianzas" que conservar. Francamente, no se puede hacer como la secretaria de Cultura de México, Alejandra Frausto: ulular que se celebra "un México más libre y soberano que nunca" al poco tiempo de ratificar el libre comercio con Estados Unidos mediante el TMEC (Tratado México -Estados Unidos- Canadá) y pegar de gritos, muy en el estilo del antes oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), sobre la "grandeza cultural de México".

     Al rato pululan los disparates como los de la de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, una de las favoritas para suceder al mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador: tirar una estatua a Cristóbal Colón para aspirar a poner la de una mujer indígena olmeca, Tlali, pero dejar el asunto a un comité de expertos porque no puede ser que un hombre blanco haga la escultura. Mientras tanto, la señora Sheinbaum rebautiza un tramo del Paseo de la Reforma como "Paseo de las Heroínas" sin ninguna trabajadora, desde luego (adiós, Benita Galeana, por ejemplo), pero con figuras tan "señeras" como la esposa de Benito Juárez y la de Francisco I. Madero, así no hayan destacado mayormente: pareciera que se lanzan este tipo de iniciativas para autoconvencerse de que se está "haciendo Historia" y "trascendiendo", lo que no es lo mismo que brindar un servicio público y dejarle al tiempo que decida quién amerita qué en la memoria. Vuelve la sensación desagradable de gente de clase media sirviéndose de "las causas", y sin entender que el pueblo no es tonto.

      Luego llega la señora del presidente a justificar lo de la estatua de Colón con el "argumento" de que éste no descubrió nada, puesto que el continente y sus pueblos originarios "ya estaban allí". Ni siquiera se leen entre lópezobradoristas, dado que el historiador Enrique Semo ha explicado el problema de la insularidad del continente, que limitaba sus contactos con otros mundos: para decirlo de otro modo, desde luego que los pueblos originarios tampoco sabían dónde estaban, ignorándolo todo o casi de Europa, Asia y Africa. A este tipo de debates se les llama "bizantinos", pero igual se puede hacer algo más que llamar "Abya Yala" a América: como todos los apellidos terminados en "ez" en español son patronímicos de un nombre masculino, no serían sino expresiones patriarcales del colonialismo ("Martínez" son los hijos de Martín, "Hernández" los de Hernán, "López" los de "Lope", "Sánchez" los de Sancho, etcétera, sin que existan los "Cristinez", "Isabelez", "Pilarez", etcétera, para colmo), por lo que habría que proceder también aquí, para ser congruentes. El próximo presidente de México no podría ser más que Esteban Moctezuma, porque Clouthier, Ebrard, Sheinbaum o Nahle no es de lo más "originario" que haya. A decir verdad, se puede correlacionar cualquier cosa con cualquier cosa, y ya que todo ésto es parte de una ciudad de "derechos y libertades", también se pueden organizar los pocos hombres que no hacen genuflexiones ante estas cosas para acusar a las mujeres de misandria, que se define en el límite como desprecio por todo lo masculino. Lo principal es que cada quien acaba a la estadounidense: recluido en un ghetto o una reservación para salir únicamente a votar Demócrata.

     A este ritmo, el pasado en la Conquista es difícil para las mujeres, en el caso del futuro México: ¿qué van a hacer a fin de cuentas con Malinalli, también conocida como Malintzin? Reina sobre el tema un silencio sepulcral. Al mismo tiempo, se quitan estatuas de personas como Bartolomé de las Casas o Pedro de Gante.

     El desastre cultural se acerca igualmente a parte de la universidad pública y otras instituciones metidas a un absurdo: "descolonizar", para seguir al egresado de la universidad de Yale y sempiterno de Madison-Wisconsin, Boaventura de Sousa Santos. Así se quiera "descolonizar el saber", se trata de un absurdo porque la manera de operar imperial, de Estados Unidos, no es la misma de las potencias coloniales clásicas, desde las antiguas España y Portugal hasta las más modernas Inglaterra y Francia. Estados Unidos no manda colonos, sino que utiliza, además del siempre eficaz poder económico, el "poder blando", un infalible lavado de cerebro que, como el diablo, tiene la ventaja de ser invisible y hacer creer que no existe. En Estados Unidos, lo que cuenta de la palabra es el negocio: es decir, que la gente "se la compre" o no. Tal vez no falten quienes por ganas de "trascender" y llevándose a ignorantes entre las patas se "compren" todas las tonterías culturales del lópezobradorismo, para ganancia de ambiciosos, que nunca faltan. Ni la universidad pública esta protegida de esta forma de degeneración que niega la universalidad y atenta contra los propios principios de aquélla, puesto que la raíz de la palabra es la misma, pero hay que disolverse en "estudios de lo uno y lo otro" (de género, culturales, decoloniales y postcoloniales, etcétera) y armar la guerra de todos contra todos con tal de mantener a la gente atomizada y desorganizada, pero creyendo al mismo tiempo que está en plena "rebeldía" y viviendo el paraíso de los derechos sin tener que dar nada a cambio. !Es gratis! ¿En algún momento algún animoso adversario del "eurocentrismo" le ha levantado la mano a Estados Unidos? No, para nada.

     Todos estos actos circenses se acompañan de pan bajo la forma de ayudas sociales sin resolver ningún problema de fondo, porque la clase media aludida está convencida de una "naturaleza humana" o una "condición humana" que no han salido de la etapa del mal llamado "neoliberalismo" y se han olvidado de que la gente necesita educación, la misma que se abandona cada vez más en nombre de esa invariable "naturaleza" o "condición", para complacencia de la ambición de sectores de clase media con espíritu sesentaiochero y mentalidad de protectorado. México no está lejos de dar un vuelco hacia el franco estilo Demócrata estadounidense que puede representar una ruptura con lo popular del lópezobradorismo. El circo para reescribir la Historia es sobre todo sintomático de cierto espíritu de protectorado.

     La justificación que invade la universidad pública, al menos en ciertas áreas, está liquidando el humanismo, que seguramente deba ser visto también como imposición-patriarcal-de-Occidente: ya no se es primero ser humano, sino primero parte de alguna especie, mujer, afrodescendiente, pueblo originario, no binario, joven y todo lo que excluya al adulto trabajador, peor si blanco. Es fácil demostrar a qué conduce esta forma de ver, en el sentido de perder la capacidad para discriminar y tener criterio ético: ¿se debe preferir al indio analfabeta sobre el hombre blanco humanista, o admitir únicamente al segundo a condición de que su humanismo termine reduciéndose a hablar interminablemente del primero? En otros tiempos se hubiera preferido darle al indio analfabeta educación y la posibilidad de ser humanista; ahora, desde luego, no hay que atraverse a imponerle nada semejante porque es patriarcal-colonial-eurocéntrico-occidental y es preferible una pluralidad epistémica: más vale un volador de Papantla que un avión, puestos a buscar alcanzar las alturas.

     Todos estos hábitos, que llegan a la cultura woke y la cultura de la cancelación al estilo estadounidense, son inquisitoriales. En el pasado, quien confesaba ante el Santo Oficio era culpable y quien no, ni siquiera bajo tortura, es que estaba poseído por el diablo y por lo tanto era de todos modos culpable. Ahora basta con un poco de "psicología" o de "psicoanálisis": 1) sabes que eres gai pero no te atreves a decirlo: !suéltate el pelo!, o 2) si no lo reconoces, o consideras no serlo, es que no has escarbado lo suficiente en tu inconsciente, ya que todos "lo" somos de una u otra manera desde tiempos inmemoriales y es hora de que te atrevas a abrir tu clóset, y 3) si ni así, es que eres un reprimido intragable al que sería preferible no dirigirle la palabra. Ya habrá manera de mostrar a qué se remontan estas prácticas que, más o menos generalizadas, tienen también algo de fascistoide. Pero, por favor, sigamos en el homenaje a las mujeres, oh mujeres tan divinas...no queda más camino que adorarlas (adora a Sandra dando click en el botón de reproducción).










miércoles, 15 de septiembre de 2021

Y LE SIGUEN...

En distintos países latinoamericanos se ha legislado sobre el aborto, y acaba de hacerse en México despenalizándolo. Mientras tanto, algunos líderes progresistas y de izquierda que se han opuesto a lo que se llama también "interrupción voluntaria del embarazo" han tenido que sufrir los embates de uno de los "padres" del "socialismo del siglo XXI", el profesor Heinz Dieterich Steffan, quien ya había catalogado al ex mandatario ecuatoriano Rafael Correa como "misógino" y en estos días arremetió contra el actual presidente peruano Pedro Castillo, inexplicablemente comparado al brasileño Jair Bolsonaro, tal vez por ser la mujer del peruano una evangélica. Castillo se ha manifestado contra el aborto por un motivo que rara vez está descrito en la Web, y es que aquél se opone a que se use el procedimiento como método anticonceptivo.

      Los "demócratas liberales" saltaron a festejar la decisión mexicana, y debieran tener ya contratado un perico que repita a cada ocasión: "los derrrrechos y las libertaaaades", "los dereeeechos y las liberrrrtades", "brrrr", sobre todo que nunca se les oye hablar por ejemplo de "las obligaciones y las responsabilidades", que seguramente sean un costo a reducir frente a la ganancia de las primeras.

     El caso es que algunas mujeres llegan bastante lejos y no faltan los varones domados (váyanse a leer los consejos de Esther Vilar, autora justamente de  Él varón domado), que creen que la mujer es una diosa. No faltó así el tipejo que tuiteara: si no tienes útero y no estás embarazada, no estés molestando. Punto, fin del argumento para legalizar el aborto, y a menor discusión, mejor.

      Alguien tuvo que informarle al tuitero que, desde el momento en que está embarazada, la mujer no es dueña de su cuerpo en su totalidad, por la simple y sencilla razón de que el ser que lleva dentro tiene su propio ADN, desarrolla sus propios órganos y es distinto a la mujer portadora. Como sea, pasemos sobre cualquier argumento que pueda parecer religioso, no sin hacer notar que ahora se habla del bebé como "el producto", como si la gente tuviera relaciones sexuales tayloristas, o incluso toyotistas, para el fin ocasional de fabricar una mercancía, lo que dice mucho. 

     Si la mujer no quiere ser tratada como objeto, puede considerar al hombre (varón) también como algo distinto a un objeto, es decir, lo que algunas llaman simpáticamente "un donador de semen". El aborto puede ser una forma de contribuir a desresponsabilizar al hombre, en el entendido de que traer un ser al mundo es una decisión (para la cual ya existen los elementos de planificación) de dos. Justamente, se trata de responsabilidad y no de las libertades y los derechos, porque a este ritmo, como le respondieron al tuitero, se pueden reivindicar "los derechos del espermatozoide" o el derecho masculino, frente a la petición de una mujer, a no usar preservativo porque "si no es tu pito mejor te callas y no molestas" (no falta por cierto el machista que alegue irresponsablemente que se niega a tomar precauciones "porque no se siente igual", lo que es inexacto). No sería agradable que el famoso "donador de semen" salga con que "son mis huevos y yo decido sobre mi cuerpo". Lo llamativo es la cantidad de gente que no parece entender que las relaciones íntimas son de dos (y por cierto que no en el sentido de utilización mutua, contra lo que creen los tayloristas del sexo)..

     De la misma manera en que no falta el tipo que se deshaga de la mujer embarazada para no asumir su parte de responsabilidad (y también hay como contraparte valientes madres solteras), no escasean en ciertos medios las mujeres para las cuales el embarazo es un medio de hacerse valer socialmente como madres, al cuarto para las doce, por temor, y para sortearlo se buscan el primer tonto que no se dé cuenta del engatusamiento, como el de mujeres que fingen estar embarazadas para atrapar a quien se deje. Vaya manera de ser dueñas de su cuerpo.

      El aborto no puede llegar a ser usado como método anticonceptivo a falta de lo que debería asegurar el Estado muy, pero muy en serio: una adecuada educación sexual para todos y no para los derechos y las libertades. Contra lo que creen algunos, el acto sexual es de lo menos animal del ser humano, e involucra una decisión de dos. Es probable que, en su momento, la presidente chilena Michelle Bachelet haya tomado la decisión más sensata: despenalizar el aborto únicamente en casos de violación, de riesgo para la vida de la madre o de malformación grave del bebé. En todo caso, alguien debiera informarles a ciertas feministas que no están solas, y no se dice ésto aquí en plan de acompañamiento, sino de crítica a lo que entienden por "derecho a decidir sobre su cuerpo". No pueden decidir, insistamos, sobre un ser distinto de ellas, aunque lo porten, con un ADN propio y órganos propios. No estaría mal responder a este argumento que parece contundente. Tengan la gentileza de no decidir por otros para seguir luego con la creencia de que se trata de "sus" hijos en exclusiva, lo cual es científicamente falso.




lunes, 13 de septiembre de 2021

NICARAGUA: Y TODO PORQUE TONGOLELE NO DA UNA

 El escritor nicaraguense Sergio Ramírez seguramente no es alguien completamente deshonesto. Es decir, no completamente. La oposición en algunos países "progresistas" o crítica de regímenes como el cubano, el nicaraguense y el venezolano tiene una rara costumbre, de la que está casi (casi) exento Ramírez: si se acusa a aquélla de haberse robado tres manzanas, no hablará nunca de robo ni de manzanas, ni de nada parecido, sino que hablará por su cuenta, sin responder a lo planteado, sobre -por ejemplo- "la inconveniencia de que los patos le tiren a las escopetas". Si el gobierno nicaraguense encarcela a ciertos opositores, lo hace con acusaciones concretas, y no "porque sí", de tal forma que los afectados y sus fieles pueden argumentar que dichas acusaciones son falsas. Pero no lo hacen, sino que discurren sobre el hecho de que "los patos le tiran a las escopetas".

     Ramírez, hoy fuera de Nicaragua, fue acusado entre otras cosas de lavado de dinero. No se trata de crimen organizado ni nada por el estilo, sino de la asociación entre una Fundación del escritor y la Fundación Violeta Barrios, financiada por estadounidenses para desestabilizar al gobierno de Daniel Ortega y que encima se embolsó para fines personales parte de la "ayuda". Ramírez ha dicho por lo menos que trató de explicar la relación de su Fundación con la otra, aunque sin precisar en qué estaba metida ésta. Contra la creencia de algunos intelectuales, al estilo de Gilles Bataillon, que prácticamente aseguran que un enfermo Daniel Ortega no gobierna, sino que está en casa en calcetines viendo todo el tiempo la televisión, el escritor afirma: "Daniel maneja el poder no puedo decir que de manera racional, pero sí realista. El sabe lo que está haciendo, esas historias de que se pasa el día viendo la televisión en calcetines no son ciertas. La articulación del poder es a través de él, la fuerza represiva depende de él.". A pregunta expresa de si Ortega estaría manejado por su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, Ramírez contesta: "a ella no le harían el más mínimo caso, maneja la propaganda y da órdenes represivas, porque él le ha delegado esos poderes". Nos dejamos entonces de que Ortega está entoloachado, dedicado al vudú y a utilizar calzoncillos rojos con sus amantes.

      Ya que, a sugerencia de Ramírez, se podría ser realista, lo es evitar comparaciones sin ningún sentido como las hechas en sus "lances" por el escritor mexicano Héctor Aguilar Camín: según éste, las acusaciones contra Ramírez "hacen palidecer las del dictador Anastasio Somoza",  Ortega es "una versión empeorada de Somoza", y "en Daniel Ortega ha reencarnado Somoza". Aquí no se está hablando de saber si hay o no algún vínculo y de qué tipo entre la Fundación de Ramírez y la Fundación Violeta Barrios, por ejemplo. Aquí se habla de algo totalmente diferente, por ejemplo de que Ramírez es "un escritor emblema de la literatura latinoamericana" y "la torre mayor de las letras nicaraguenses", suficiente para volver "inexplicable" la actitud de las autoridades nicaraguenses. Tampoco se trata de la manera de Ramírez de incitar contra Ortega, diciendo por ejemplo que a ver quién lo reconoce internacionalmente si gana las elecciones. No: se trata de que cuando alguien es Premio Cervantes, literato y político, no tiene que dar explicaciones de nada, a juicio no de Ramírez, sino de quienes lo adulan para utilizarlo y en beneficio propio, porque "los patos le tiran a las escopetas".

     Dado que el problema planteado no existe, sino que "los patos le tiran a las escopetas", es inadmisible que un advenedizo de la peor ralea le haga éso a don Sergio. Ramírez, quien como vicepresidente de Nicaragua en el pasado dice que trabajó bien con Ortega, se dice perseguido por su más reciente libro, Tongolele no sabía bailar, sin que conste en la orden de arresto. El caso es que don Sergio terminó prestándose en nombre de "la democracia y la libertad", según sus propias y bellas palabras. En los desplegados en su defensa están desde luego desde Enrique Krauze hasta Mario Vargas Llosa, pasando por el rector de la universidad pública y la Academia Mexicana de la Lengua, que ahora tiene al parecer funciones políticas (salvo que el gobierno de Ortega haya especificado en algún documento legal que está prohibido por subversivo decir que Tongolele no sabe bailar). No es lo más importante, sino el que coincidan muy tranquilamente en un desplegado condenatorio Aguilar Camín y señora  con Paco Ignacio Taibo II, Paloma Saiz, Fabrizio Mejía Madrid y nada más y nada menos que Epigmenio Ibarra. Es toda una concepción de lo que significa ser "intelectual" la que está en juego, pero no hay mucho qué agregar, si no queda claro, estándolo: el problema principal en Nicaragua es que Tongolele no sabe bailar y que los patos le tiran a las escopetas, porque no "se" ha oido hablar de nada más, ni "se" quiere oír, lo mismo que entre la intelectualidad cubana. Esta canción sale del más allá (da click en el botón de reproducción para ir al más allá).






viernes, 10 de septiembre de 2021

HABLAR DE COSAS QUE NO SE PUEDEN VER

 Una de las cosas más llamativas en los movimientos "progresistas", sean de América Latina o de otras latitudes (como seguramente deba entenderse por ejemplo el grupo La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, o Unidas Podemos en España) es la tendencia al olvido de que el trabajo es definitorio del Hombre. Se dice a veces que el trabajo existe en el reino animal, pero no es así: las abejas en el panal sólo se valen de instinto e intercambios bioquímicos para realizar su "labor", pero hasta la fecha no se conoce de ninguna abeja reina que se haya sentado en un escritorio a diseñar un panal. El hecho de que pueda haber entre animales incluso más "cooperación" que entre los seres humanos no vuelve a los primeros trabajadores: ningún animal puede hacer una mesa -ni siquiera el pájaro carpintero- ni un traje sastre -tampoco el pinguino. Lo primero que separa al género humano del reino animal es el trabajo, cambiante a través de los tiempos, desde el uso de la mano hasta el de la mente. Lo dicho no quiere decir que ciertos regímenes económicos no sean capaces de degradar el trabajo hasta la inhumanidad, que es lo que ocurría en los campos de concentración nazi-fascistas ("El trabajo hace libre", podía leerse a la entrada de uno de esos campos). Desde el principio del capitalismo, un economista como Adam Smith criticó la deshumanización que podía acarrear el trabajo manufacturero, al grado, según aquél, de "atrofiar la personalidad". Mucha gente no tiene un trabajo digno ni creador, sino "ocupación", "empleo" o alguna "chamba", y muchos no tienen ni siquiera trabajo, pero no deja de sorprender cómo éste no es para nada un tema central de varios gobiernos "progresistas". De la derecha ni se diga: está claro que no es tan suicida como para reclamar los derechos del trabajo.

     De lo que se oye hablar es por ejemplo de los derechos de los "animales no humanos", y ciudades "de derechos" como la Ciudad de México castigan con cierta severidad el maltrato animal, no sin ambiguedades, mientras en Argentina se protegen con la ley los derechos de las "personas no humanas", en el total olvido de que, según la definición (que se remonta a Boecio), una persona tiene "individualidad y raciocinio". Es seguro que no faltará quien crea poder demostrar que un animal tiene "raciocinio". La idea es que todos somos animales, en mayor o menor grado, por lo que "animales no humanos" remitiría entonces a "animales humanos", sin tomar siquiera en cuenta que hay desacuerdo entre los científicos sobre las ideas de Charles Darwin. Lo señalado tal vez forme también parte de los "derechos de la naturaleza" ahora que todo el mundo es ecológico. No está de más señalar que la naturaleza en general tampoco trabaja, aunque algunos le atribuyan "espíritu". Como sea, si en la capital mexicana un hombre enfermo tiene relaciones sexuales con un perro y lo lastima gravemente, como ocurrió hace poco, no se toma la decisión humana de curar al hombre en cuestión, sino que se lo castiga con cárcel. Se habla más arriba de ambiguedad porque muchos seres humanos, para nada tontos, no hacen más que pedir protección para animales domesticados; no queda claro qué harían de vérselas con un tiburón o una boa, pero "los derechos y las libertades" permiten que cada quien haga lo que mejor le plazca, mientras no dañe a otros, y no quiera imponer sus preferencias. Así, no falta quien tenga a una tarántula en casa. El mundo de hoy está tan ricamente evolucionado que hay para todos los gustos y, desde luego, "derechos y libertades", como los de crear restaurantes para perros o para gatos, por ejemplo, lo que ciertamente puede ser más estimulante que un domingo en familia con cada miembro de la misma pegado con autismo a su teléfono móvil.

     >Lo que está en boga, entonces, no tiene nada que ver con marxismo o marxismo-leninismo, porque no se llama a los trabajadores a ser sujetos del cambio, sino a todos menos los trabajadores: las mujeres, los LGBTTTIQ+, los pueblos originarios (olvidando por ejemplo cómo los mayas antiguos arrasaron con sus propias condiciones de vida), los afrodescendientes, los infantes, los jóvenes (todos opuestos al "adultocentrismo") y, cómo no, los animales. No falta quien, en nombre de la ética, ya ha descubierto en éstos un grupo oprimido más: hay portales que se quejan amargamente de cómo "la fuerza de trabajo animal" (!?) es explotada (!?), hasta el agotamiento e incluso la muerte, como puede ocurrirle a un buey, un burro o un caballo. Este maltrato sería la prueba de la inhumanidad del "animal humano", no el trato que pueda dar a sus semejantes: el tema tabú es la explotación entre humanos y lo que supone de deshumanización. Así pues, los trabajadores son tratados por los gobiernos "progresistas" a lo sumo como un grupo entre otros, pese a que a aquéllos se debe la creación de riqueza, que no generan ni bueyes, ni burros ni caballos, salvo que al servir como "animales de carga" nos lleven a decir que "añaden valor".

     El de la centralidad del trabajo no es un tema que esté en duda: cualquier huelga general de trabajadores, en cualquier país del mundo, le haría recordar a más de uno con quién está realmente en deuda, y está como prueba el hecho de que en la crisis sanitaria desde 2020 en ningún momento han parado los llamados "trabajos esenciales". Lo que no se puede es recompensar debidamente a quienes permiten la reproducción de la vida. Por el contrario, la derecha no para en su intento, nótese bien, de regatearles derechos y libertades y el "progresismo", en algunos casos (no en todos), se limita a darles una poca "asistencia", pero sin los privilegios de otros "oprimidos", reales o supuestos. En un mundo donde todo el mundo quiere "visibilidad" y "visibilizarse", el trabajo es asunto de simples mortales invisibles. Los motivos de esta "desaparición" son muchos, pero tampoco es del "taller del mundo", China, que puede esperarse la reivindicación de los trabajadores: en el mejor de los casos, el presidente chino Xi Jinping está haciendo maromas con la "gobernanza", otro modo de hablar como tecnócrata de organismo internacional. Como de todos modos el trabajo no ha dejado de existir, ni puede ocurrir que lo haga, pese a las fantasías más salvajes del Foro Económico Mundial, no es raro que cierto malestar de la gente que trabaja aflore de las formas más inesperadas en las urnas, sugiriendo por momentos "empates". El Manifiesto Comunista de Marx y Engels, que no deja de ser un texto panfletario, expresa con todo que un "empate de clases" puede llevar al hundimiento de ambas en lo que sería una larga crisis civilizatoria, digamos, en la medida en que la idea misma de civilización está ligada a la de trabajo. Es lo de menos: lo que se puede esperar es que el new speak en boga sancione a quien, siendo un ser humano, trate a otro de "animal", "buey", "mula" o "burro", en clara afectación a los derechos de los "animales no humanos". Por ahí va el mundo woke y de la "cultura de la cancelación" sin notar siquiera el deterioro de relaciones humanas que de por sí han sido históricamente precarias, puesto que pocos sistemas han conocido periodos de verdadera humanización, pese a lo logrado materialmente por el género humano.

     Como hasta entre perros hay razas, si los adeptos de los canes permiten la expresión, no es que haya que idealizar el duro mundo del trabajo, como algunos idealizan al "pueblo". Lo que no deja de ser cierto es que son los trabajadores los que crean con su trabajo la riqueza. Se habla poco de ellos y se muestran menos sus vidas y contradicciones. Volviendo a la hipótesis del Manifiesto, es como serruchar la rama en la que se está sentado. Lo difícil sería pensar que la "caída en desuso", aparente al menos, del mundo del trabajo no conlleve consecuencias para el conjunto de la sociedad. Si hay crisis de civilización, probablemente se encuentre aquí: ya habrá modo de ver que dicha crisis no está en el "cambio climático" y otras coartadas del Gran Reinicio para, tratando de lograr ganancias renovadas, imponer a los trabajadores aún más flexibilización. Entretanto, lo deseable es que el "progresismo", en algunas de sus versiones, no se justifique en nombre de causas relegadas, como la del socialismo. Es para los trabajadores, no para todos, ni todas, ni todes, ni todxs, ni tod@s. Como el sufrimiento del negrito bonito (da click en el botón de reproducción).




jueves, 9 de septiembre de 2021

AFGANISTÁN: GENTE INMEJORABLE

 Para dentro de muy pronto, es probable que lo que se hace pasar por "la comunidad internacional" deje de ocuparse de Afganistán. No queda claro que Estados Unidos haya perdido mayor cosa, y es en todo caso una situación que no tiene comparación con la de Vietnam. Los estadounidenses se acaban de ir de territorio afgano luego de haber perdido unos dos mil 300 hombres en la "guerra más larga de la Historia de Estados Unidos", siendo que los soviéticos perdieron a cerca de 15 mil (tal vez se estaban tomando las cosas más en serio). Estados Unidos tuvo casi 60 mil bajas en la guerra de Vietnam, y no está de más insistir en que los talibanes no tienen nada que ver con el Vietcong.

     Joseph Biden, mandatario estadounidense, aclaró que no piensa dejar de pelear en Afganistán, o es que no lo oyeron bien, puesto que afirmó que es del interés estadounidense guerrear minimizando al máximo las "botas en tierra" y maximizando los artefactos tecnológicos. Por lo demás, los talibanes ya han dicho de mil y un maneras que esperan buenos tratos con Estados Unidos. Luego de un atentado en el aeropuerto de Kabul, capital afgana, atribuído a un suicida del Estado Islámico (de Khorasán, o ISIS-K) y que habría dejado 18 soldados estadounidenses muertos, además de 170 civiles, Biden se apresuró a las represalias, mientras los hechos estuvieron lejos de ser reconstituidos. Sucede que en realidad un buen número de los muertos lo fue por disparos de la soldadesca estadounidense luego del atentado. Lo admitió el Pentágono estadounidense. Un dizque "muy afectado" Biden (¿por los tiros de su gente?) prometió "no olvidar" y tomar represalias, que no tardaron en llegar. Con gran "precisión", Estados Unidos avisó a las pocas horas que había matado con drones al responsable del atentado, precisando que sin embargo "no había seguridad de que estuviera involucrado" en lo sucedido en el aeropuerto de Kabul. Al menos tres civiles perdieron la vida en el ataque con drones. A los pocos días, Biden ordenó un nuevo ataque contra presuntos miembros del ISIS-K, logrando matar a 10 miembros de una familia afgana, incluyendo a seis niños. Es lo que anunció Biden para el futuro: operaciones over -the- horizon, tan ilegales como todo lo que ha hecho Estados Unidos en Afganistán desde el principio. La operación de una fuerza multinacional en Afganistán (Enduring Freedom) nunca fue legal, ya que violó la Carta de las Naciones Unidas. No queda claro si gente como el escritor Mario Vargas Llosa ha estado llamando ("Kabul y Occidente") a seguir saltándose a la torera todas las leyes en nombre de la "responsabilidad de proteger" (por ejemplo a las mujeres afganas), o en un lenguaje ya bastante pasado, del "mundo libre" y "la civilización contra la barbarie", considerando que los talibanes son en gran parte criaturas estadounidenses, y no lo último folk de las tradiciones locales.

      TAn es así que alrededor de octubre de 2001, los talibanes le ofrecieron al gobierno estadounidense, encabezado por George W. Bush, ni más ni menos que entregarles en un tercer país -neutral- a Osama Bin Laden, a lo que los estadounidenses se negaron. Nótese que desde noviembre de 2001, los talibanes les ofrecieron también a los estadounidenses un acuerdo de paz, a través del entonces presidente afgano Hamid Karzai, lo que la superpotencia rechazó, muy en concreto por boca del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Quien crea que Estados Unidos y sus "socios y aliados" se fueron a meter en Afganistán para salvar mujeres, perseguir a villanos terroristas y "llevar la libertad" es libre de hacerlo, sobre todo en las democracias actuales, que garantizan "los derechos y las libertades" de cualquiera, incluidas las de encerrarse en grupo en historias fantásticas y acusar de "complotistas" a quien los quiera volver a la realidad. Nadie los puede obligar y se trata sin duda de una operación no exenta de riesgos cuando la gente intuye que no le conviene salir de la ideología, porque salirse cuesta. A estas alturas, es como salirse de la mafia, o como intentar dejar de beber o alguna droga. Es mucho más sencillo llegar incluso a reclamarme a Estados Unidos su supuesta "falta de liderazgo". Si alguien quiere creer que Estados Unidos y sus "socios y aliados" se metieron en Afganistán para ganar alguna guerra o algo así (y que por lo tanto habrían salido derrotados), está en su derecho y en plena libertad, como sobre tantos otros asuntos. Cada quien tiene el derecho de y la libertad de creer en lo que mejor le plazca, mientras no haga daño a otros o no trate de imponer sus derechos y libertades a los demás. Es lo único que Estados Unidos acordó desde principios de 2020 ...con los talibanes, sin necesidad de tanto escándalo. En la foto puede verse cómo se pone Biden cuando el ISIS-K -de cuya creación en el origen habría que preguntarle al funcionario estadounidense John D. Negroponte- es el autor (se dice) de un ataque suicida donde la gente muere en parte por la reacción de las tropas estadounidenses y sus disparos. La capacidad de los Clinton, Obama u otros Demócratas  para el método Stanislavski de actuación es inmejorable.






martes, 7 de septiembre de 2021

MÉXICO: EL CALIBRE DE LA OPOSICIÓN

La oposición mexicana y la inmensa mayoría de los medios de comunicación tienen un modo peculiar de debatir: consiste en no hacerlo e impedirlo.
     En efecto, para debatir se requieren por lo menos dos que se reconozcan como interlocutores válidos, como iguales. Sin embargo, lo propio de la oposición al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador consiste en descalificarlo de entrada, de tal modo que cualquier cosa que diga será errónea o sospechosa de serlo. El punto principal estriba en negarle credenciales democráticas al mandatario. Se suman desde el principio otras cosas, como la acusación reiterada de que López Obrador está "fuera de la realidad". Adjetivos no faltan: el presidente es autoritario, mentiroso, y está rodeado de miserables, canallas, dementes, delirantes, etcétera. El señor Héctor Aguilar Camín, sin salir jamás de su pequeña provincia, puede decirle tranquilamente "pendejo" al dignatario, y el bravucón de derecha Ricardo Anaya puede retar a López Obrador porque éste dice "estupideces" y porque el tono está a la pelea de barrio. Desde luego, nadie en democracia tiene por qué discutir con gente antidemocrática, por lo que seguramente debe entenderse que la oposición no está expresando su desacuerdo, sino practicando el finísimo arte del linchamiento (desde luego que no tiene el menor caso expresar desacuerdo con quien, siendo autoritario y antidemocrático, sin duda no está dispuesto a escuchar y mucho menos a debatir). Así las cosas, la oposición monologa y al mismo tiempo se la pasa golpeando por cualquier motivo, sin contestar jamás sobre lo que se le dice, puesto que viene de alguien invalidado como interlocutor.
     No queda muy claro, en estas condiciones, por qué López Obrador se da tanto trabajo en rebatir a quienes le niegan credenciales democráticas, colocándolo así por anticipado en posición de inferioridad. Desde hace rato que el presidente se pone al tú por tú, no sin errores, con quienes están seguros de haberle "tomado la medida". En este sentido, el mandatario mexicano, por sensato que sea, pierde mucho de lo que es investidura en un país donde hasta hace poco -parece que ya no tanto, por desgracia- alguna vez dijo un político que la forma es fondo. Una cosa es el carácter pueblerino de López Obrador, pero otra cosa es la pérdida cada vez mayor de toda forma en la oposición y sobre todo en los medios de comunicación masiva, que entre gritos se consideran por encima de toda autoridad. A más de uno, el hecho de tener "un nombre" o de creer que lo tiene le da una sensación irresistible de impunidad.
     Estos son los procederes. Hace no mucho tiempo, Marx Arriaga, un funcionario finalmente menor del lópezobradorismo, hizo declaraciones que alguien que en el mejor de los casos no entiende lo que le dicen tradujo como "leer por goce es un acto de consumo capitalista". Versión estenográfica de la entrevista al rescate, Arriaga demostró que jamás dijo semejante cosa, que al rato, por si fuera poco, otros ya tradujeron como "leer es un acto capitalista" (!?). Pues bien, la oposición se puso a debatir alegremente durante una buena temporada sobre algo que nadie dijo, sin que importara en lo más mínimo la inexistencia del dicho. No tiene ningún caso discutir si Arriaga es buen o mal funcionario o lanzarse a alguna toma de partido, ni siquiera, como algunos poco imaginativos opositores, partiendo del nombre de quien se llama efectivamente "Marx". El problema está en saber por qué medio mundo se lanza con la mayor tranquilidad a hablar de lo que no sabe: no Arriaga, sino quienes nunca quisieron darse por enterados de que Arriaga jamás había dicho lo que se le atribuyó. Cabe recalcarlo porque, se supone, es el presidente quien vive en una "realidad aparte". Salvo que los medios de comunicación estén logrando cada vez más fabricar justamente éso, una "realidad aparte", de la que participan alegremente desde opositores hasta más de un lópezobradorista. Insistamos: el asunto no está en saber si Marx Arriaga lo uno o si Marx Arriaga lo otro, sino en preguntarse cómo es posible que tanta gente se meta a pronunciarse, no sin vehemencia (como Jorge F. Hernández), sobre algo inexistente, que es como hablar sobre extraterrestres y asegurar haberlos visto.
      Dicho sea de paso, Arriaga se atrevió a sugerir que ayudaría a la causa de las mujeres que éstas se eduquen, gracias a la cultura y la lectura. Pues bien, como no se trata ni de educación, ni de cultura, ni de lectura, sino de dar rienda suelta a las pulsiones, si agresivas mejor, Arriaga fue embestido por "machista" y por una "desafortunada ostentación de mansplaining". Ningún hombre puede decirle a una mujer lo que le haría bien, porque es un alarde de superioridad. Dicho de otro modo, al menos que la lógica no exista, sugerir que una mujer puede emanciparse mejor teniendo acceso a la educación y la cultura es un acto de machismo. De lo que se desprende que la mujer no necesita cultura ni lectura, sino ser simplemente mujer (tal vez ni Cosmopolitan lo haya dicho tan sexi).
     No todos, pero muchos de los casos que la oposición y los medios de comunicación masiva le han sembrado al presidente y mucha de su gente son dignos de los modos de antaño de la policía judicial: te pongo la mota y luego grito a los cuatro vientos que te la encontré, para obligarte a "soltar algo", y pobre de tí si no te dejas. En este sentido, la gracia consiste en dejar a López Obrador en el gobierno pero sin el poder, que se "concibe" como el de una dizque "opinión pública", aunque termina molestando que el presidente no se quede callado. Tan feo es escudarse en el anonimato como hacerlo detrás de un "nombre" o un "grupo" -no hay pierde, es Nexos o Letras Libres- para linchar a una persona que no goza de ninguna presunción de inocencia, sino a la que además se le hace decir lo que nunca dijo. Por cierto que hay algunas excepciones dentro de la misma oposición, pero son las menos, sobre todo frente al avasallamiento de los medios de comunicación masiva. 
     Debate, como se dijo, no hay ninguno pese al ruido en el ambiente: López Obrador a veces agrega lo suyo al problema, con cierta necedad, y no es del lópezobradorismo agringado que puede salir otra cosa que "los derechos y las libertades", para variar, es decir, no es posible que pueda despuntar la obligación de comportarse con un mínimo de imparcialidad. La intelectualidad lópezobradorista está en su propio onanismo y golpeando a su manera. Algunas vías de "sanación" para algo tan descompuesto y propuestas por el mismo López Obrador no han recibido más que el olímpico desprecio de quienes no tienen nada qué aprender de ética, porque ya lo saben todo de moral y parece que de fariseísmo muy a la estadounidense. Como sea, no es muy difícil ver que la oposición no está entre pares sino descalificando de entrada y poniendo el grito en el cielo si el atacado se defiende, porque entonces se trata de "persecusión". ¿Alguno de los atacantes consuetudinarios contra López Obrador ha sido mínimamente importunado en su quehacer? Ninguno, ni siquiera en las fantasías más salvajes del converso Roger Bartra, quien sueña con ser perseguido de algo. Toman por debilidad el laxismo total con "los adversarios que no son enemigos" y creen que es "la medida" del presidente, aunque hay que tomar en cuenta que no son los adeptos de ciertos métodos inquisitoriales los que deciden el voto.
     La respuesta difícilmente puede hallarse en el activismo (que no es militancia) de alguien como la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, cuya última ocurrencia woke acaba de ser cambiar una estatua de Cristóbal Colón por una de una mujer olmeca, "el origen de los orígenes" (¿por qué no un Hombre de Neandertal o un Australopithecus, si se trata de hurgar en los más originarios de los originarios?), todo al amparo de Jesusa Rodríguez, incapaz de distinguir la escena de teatro de su propio histrionismo (es decir que Jesusa Rodríguez ya es Jesusa Rodríguez, después de haberse creído Jesusa Rodríguez). Desde luego que un conjunto de monólogos pueden dar la impresión de gran diversidad y pluralidad, pero no por ello constituyen un diálogo. Si no lo practica, puede que no sea un problema en exclusiva de López Obrador, sino de una sociedad que cree -para quien se interesa en ello- que la democracia no se practica, sino que se decreta o se consigue a imitación de los gringos. No es desde arriba, en realidad, y no hay manera clara de saber qué pasa abajo, salvo que la adhesión al lópezobradorismo es mayor que entre las clases medias, a diferencia de 2018.


viernes, 3 de septiembre de 2021

MÁS MENTIRAS DE BIDEN...Y MÁS SILENCIO

 Sin que se haga mucho ruido, el presidente estadounidense Joseph Biden ha estado lanzando iniciativas aparentemente favorables a los negros estadounidenses, aunque aquéllas también pueden interpretarse como demagogia electorera.

     La administración Biden financia el "proyecto  1619", según el cual Estados Unidos habría sido fundado no en 1620, año de llegada de los "padres peregrinos" (en realidad son las primeras colonias y se celebran con el Día de Acción de Gracias), ni en el Día de la Independencia, en 1776, sino con la llegada de los primeros esclavos en 1619, sin que importe que no haya estadounidenses en el asunto: aquéllos fueron "importados" por portugueses (aliados con los africanos imbangala contra los ndongo) y no por británicos, lo que contribuye a que el "proyecto" mencionado sea una falsificación de la Historia. Sin embargo,  el secretario de Educación del actual gobierno de Estados Unidos, Miguel Cardona, hijo de puertorriqueños, ha sido encargado de crear becas en las escuelas que enseñen el "proyecto 1619", pese a que también hay que decir que los esclavos fueron llevados por un corsario holandés. La ocurrencia del "proyecto" fue del periódico The New York Times en 2019 y fue muy pronto cuestionada por historiadores. No es lo único que ha hecho Biden: creó un día festivo, como feriado federal, para el 19 de junio, conocido como juneteenth, que corresponde a 1865, año en que los últimos esclavos se enteraron de que eran libres, informados por un general de Texas, en Galveston. En ambos casos, se trató del resultado oficial del activismo de izquierda.

     El asunto de la esclavitud es espinoso en el modo en que es manejado por los activistas. Cabe señalar que, en la Historia, la peor esclavitud no fue la que impusieron colonizadores blancos del sur de la actual Norteamérica, de las Antillas y de Brasil, sino la larguísima trata de esclavos negros por parte de los árabes, que duró mucho más tiempo. Todas las sociedades musulmanas han sido esclavistas, lo que no impide que bastantes negros estadounidenses se conviertan al Islam. El comercio árabe de esclavos se prolonga desde el siglo VII hasta el XX.

     Luego está la trata intra africana. Resulta por lo demás que los colonos blancos no siempre tenían que irse a "cazar" negros, por la simple y sencilla razón de que, por la trata mencionada (entre negros africanos), eran reyezuelos negros los que les vendían a los blancos los esclavos, luego de guerras tribales.

       La trata árabe superó en tiempo y número de esclavos a la trata blanca, amén del papel ya mencionado de los propios africanos negros, sin que nadie les haya dicho a los árabes que pidan perdón, ni a los africanos negros que se perdonen a sí mismos. Lo dicho no justifica de ningún modo la trata blanca y sus brutalidades, pero lo que no se puede hacer es dejarle el asunto en exclusiva a los blancos, a la manera en que se trata el asunto en Estados Unidos y mientras se llega a perseguir por ejemplo a quien quiera enseñar algo con La cabaña del Tío Tom, o a sesgar juicios como el hecho al policía Derek Chauvin por la muerte de George Floyd. En este último caso, en vez de reivindicarlos como eternas víctimas, es probable que sea mejor darles a los negros estadounidenses las capacidades suficientes para alejarse de las drogas, del pandillerismo, de los asesinatos entre sí mismos -que son más graves que las agresiones recibidas de los blancos- y de una cultura que los relega al deporte y les niega el acceso a otras potencialidades que no sean la música. En suma, habría que hacer de los negros seres humanos en vez de pasarse el tiempo racializando las cosas y cualquier debate, así se quiera disfrazar con lo "políticamente correcto" de llamar a aquéllos "afrodescendientes". El problema actual de los negros estadounidenses, porque con frecuencia tienen uno (aunque no todos), no es la esclavitud y no está lejos de lo que los mismos negros creen que es su supuesta "cultura". La "acción afirmativa" o la "discriminación positiva", por lo demás basadas incluso en inventos como los de Biden, no cambiarán mayor cosa si no se reconocen por ejemplo, como lo hiciera en su momento el político y sociólogo estadounidense Daniel Patrick Moynihan, problemas como los de las disfuncionalidades de las familias negras, de las que Floyd fue un magnífico ejemplo. Tampoco se trata de usar a los negros estadounidenses como carne de cañón, al estilo de la "organización" Black Lives Matter. Los problemas sociales y culturales difícilmente se resuelven racializándolos, lo mismo que se ha estado haciendo en América Latina no nada más con los afrodescendientes, sino también con los "pueblos originarios", al grado de afirmar falsamente, como lo hace un cambio constitucional, que la nación mexicana, por ejemplo, "está sustentada originalmente en sus pueblos indígenas". Era el caso del mundo precolombino, pero no de la nación mexicana cuando surgió a principios del siglo XIX, y tampoco tiene Estados Unidos mayor cosa que ver con el "proyecto 1619". Por lo demás, españoles (en Florida y las Carolinas) y británicos ya habían llevado esclavos a América del Norte antes de 1619. Temptations, da click en el botón de reproducción.



     

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...