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martes, 15 de noviembre de 2022

RUSIA EN TROCITOS

 El presidente estadounidense Joseph Biden y su homólogo chino Xi Jinping aprovecharon la reunión Cumbre del G20 en Balí, Indonesia, para reunirse y acordar seguir llevando la fiesta en santa paz. Biden aprovechó para mandar el mensaje de que Estados Unidos "seguirá comprometido en todo el planeta". Nada nuevo.

     Al mismo tiempo, debe saberse que se han ido conociendo mejor algunos de los planes de Occidente contra Rusia. Lo nuevo es que, a la sombra de la Central de Inteligencia Americana (CIA), algunos consideran que podría intentarse la "descolonización" de la Federación Rusa, fragmentándola a partir de la creencia de que los rusos se han impuesto para someter a la miríada de nacionalidades que viven en el inmenso territorio euroasiático. Si antes el halcón Demócrata Zbigniew Brzezinski pugnaba por sacar a Ucrania de la órbita rusa (lo que está en gran medida logrado) y dividir a Rusia en tres partes, ahora la emoción es mucho mayor y no falta quien quiera la completa implosión de la Federación, como lo muestran algunos mapas.


Aquí arriba están dos propuestas. Las comparten líderes occidentales que le han dicho abiertamente al mandatario ruso Vladimir Putin que no hay razón para que exista un país tan grande en el planeta. Al parecer, sería mejor que Rusia hiciera "implosión" con varias esperanzas, a partir del debilitamiento económico y militar: un cambio de régimen, para volver a lo más parecido a los años '90, y la conversión completa de la Federación en una estación de gasolina occidental. Alguna vez el líder bolchevique Lenin quiso prohibir la diplomacia secreta con la idea de que arrastraba a los pueblos a catástrofes que no habían escogido. Lo que se sabe es que el cerco contra Rusia no es inocuo y, si la "implosión" se produjera -lo que es muy improbable-, los sueños de Hitler se quedarían muy cortitos, él que nada más quería llegar al Caúcaso y a lo sumo a los Urales. Pese a que los mapas del desmembramiento de Rusia están y algunos guiones previos también -de Irak a Yugoslavia-, la atención se concentra en Putin y sus supuestas "locuras" e "irracionalidades", seguramente con la creencia de más de uno, no sin raigambre sesentaiochera, de que efectivamente el presidente ruso no es "racional" ("es que uno no puede oponerse al sistema", etcétera). A esto se suma una imagen primitiva de Rusia, expresada por más de un presidente Demócrata estadounidense.
     Los planes para Rusia, pues, son varios para debilitarla al máximo, sacar el mejor provecho del debilitamiento e impedirle convertirse en un polo euroasiático, para lo que bien vale la pena ir a los mimos con Xi Jinping, lo que contradice todas las conjeturas sobre el futuro luminoso chino que supuestamente pondrá en jaque a Estados Unidos.
     En medio de la confusión, Rusia le ha cerrado por ahora al capitalismo en crisis dos posibilidades: la de una Tercera Guerra Mundial, habida cuenta de la superioridad en armamento rusa, y la de un mercado gigantesco de recursos naturales, en particular hidrocarburos y minerales, pero también alimentos como el trigo. Con China, en cambio, ciertas "salidas de mercado" están garantizadas. En las condiciones descritas, el mundo euro-atlántico y su periferia pueden encontrarse ante una profundización de la crisis que mine la creencia en que se trata del "único modelo" de todo y para todo. Las sociedades occidentales están gravemente divididas. No es de descartar que se siga buscando el "trofeo" ruso a manera de "salida" -para la crisis propia, no por el bien de los rusos-, pero no hay nada escrito, aunque unos y otros se declaren dueños de un futuro que no pueden delinear, en rigor, ni en la diferencia esbozada entre "globalistas" o "cosmopolitas" y "soberanistas" o "nacionalistas". No es más que una de las caras de una crisis más honda. Por cierto, ésta es la imagen que más de uno tiene de Rusia en Estados Unidos (da click en el botón de reproducción):


sábado, 12 de noviembre de 2022

HOY MIRASTE UN MAPAMUNDI

 El mundo estaba al borde del precipicio cuando llegaron las elecciones intermedias estadounidenses. Como eran la gran oferta del momento, nadie se acordó del riesgo de holocausto nuclear que no tuvo lugar, ni siquiera con bombas nucleares tácticas. El presidente ruso, Vladimir Putin, jamás había amenazado con el uso del arma atómica y lo descartó, a diferencia de algunos políticos y militares occidentales. Lo que podía suceder es que Ucrania lanzara una provocación con bombas "sucias", pero los rusos parecen haber logrado detener el riesgo a tiempo, sobre todo que les iban a colgar la autoría del ataque, de producirse.

      La doctrina militar rusa autoriza el uso del arma nuclear únicamente para casos defensivos. En cambio, desde principios de siglo, la doctrina estadounidense se reserva el derecho de un primer "golpe nuclear preventivo" en caso de "amenaza" (para Estados Unidos como para sus "socios y aliados"), lo que es muy fácil de fabricar. El riesgo, luego de que en la reciente Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Madrid Rusia fuera declarada la "amenaza principal", es que llegue el día en que se haga caso erróneamente de lo que creen algunos miembros del equipo del presidente estadounidense Joseph Biden y probablemente más de un republicano no-MAGA (Make America Great Again): que se puede ganar una guerra nuclear, no contra cualquiera, sino contra Rusia, aunque esta creencia no sea compartida por todo el "Estado profundo" de Estados Unidos. Un desastre así es posible, pero no inevitable. El caso es que, si la doctrina rusa es defensiva, la estadounidense y de la OTAN es ofensiva, aunque como suele hacerlo la ideología trate de mostrar las cosas al revés: claro, se estrecha el cerco contra Rusia por "defensa propia", sin que nadie se detenga siquiera a ver un mapa. Biden, por cierto, confundió el conflicto de Ucrania con la guerra de Irak, donde -dijo- murió su hijo Beau, lo cual es un error. No ha salido ni una sola línea en la dizque opinión pública occidental en que alguien muestre su preocupación por quien puede "apretar el botón". Y nadie le reprochó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, la "ocurrencia", qué casualidad, de sugerir un ataque nuclear preventivo contra Rusia.

     El riesgo de un chantaje nuclear mayor contra Rusia existe, aunque no quiere decir que se vaya a producir forzosamente. Por lo pronto, no está de más recordar que la OTAN realiza regularmente ejercicios con armas nucleares cerca de las fronteras rusas: los Steadfast Noon, que tuvieron lugar recientemente a finales de octubre. Esto no ocurre en la frontera con China, para quienes se agarran del país asiático como de un clavo ardiendo. El problema está en saber si Estados Unidos renunciará algún día, junto con la OTAN, al sueño de "decapitar nuclearmente" a Rusia para tener lo más cercano al monopolio de 1945. Teniéndolo, Estados Unidos es el único país que ha usado armas atómicas. Lo que está por verse es qué sucederá con la Ucrania no ocupada (80 % del territorio ucraniano) y la voluntad de más de uno de seguir con las provocaciones, a reserva de que pueda pensarse que Rusia cayó en una. El tiempo dirá. Biden, claro está, es el candidato ideal para repetir (da click en el botón de reproducción).



jueves, 10 de noviembre de 2022

MÉXICO: EL CENTRALISMO Y SUS TRAMPAS

 El libro de Elena Chávez, El rey del cash, probablemente no tenga mayor importancia, así sea utilizado para determinados fines.

     Con todo, un dato interesante, y ya sabido, es la manera en que la señora llegó a la vida de Andrés Manuel López Obrador, ya siendo éste viudo, y pareciera que sin mucha complacencia de sus tres primeros hijos. Hubo alguna forma de mediación por parte de José María Pérez Gay, intelectual mexicano ya fallecido, y alguna vez educado en Alemania, además de ser admirador del muy especial imperio austro-húngaro.

      No es nada personal, sino cosa de que, en sus escritos en el periódico La Jornada, Pérez Gay no se caracterizaba por la honestidad al tratar sobre Yugoslavia o incluso sobre Rusia, sino que se hacía eco de los medios de comunicación masiva dominantes sin la menor distancia crítica: se equivocó por imprudencia sobre lo ocurrido en Srebrenica, pero además no fue de muy buena fe que digamos con Slobodan Milosevic. Curiosamente, las andanadas de Pérez Gay, que a la postre resultaron ser falsedades, quedaron recogidas en un portal de izquierda, el de Rebelión. Está también un homenaje al ecuatoriano Bolívar Echeverría, cuyas ideas sobre el barroco están sesgadas y desconocen fuentes elementales. De formación alemana también, Echeverría y señora -Raquel Serur, en segundas nupcias- eran parte de la "palomilla". Pérez Gay distorsionó más de una cosa en sus recuerdos escritos sobre Echeverría, gente del antiguo obispo de Copilco.

      Lo que tal vez no podía ser era que, ya con López Obrador en la presidencia, Serur, sin ninguna experiencia diplomática, recibiera la embajada de México en el Ecuador, en lo que se antoja más un premio a la amistad que a la capacidad profesional para el cargo. No fue todo, puesto que la viuda de Pérez Gay, Lilia Rossbach, se encontró también con un puesto, de embajadora mexicana en Argentina. Tampoco tiene experiencia diplomática. Es el tipo de pifias que se repitieron en los nombramientos de embajadores en Panamá, Nicaragua y Venezuela, entre otros con Pedro Salmerón, Jesusa Rodríguez y demás. No se trata de corrupción en el sentido de ilegalidades, pero sí de actos de amiguismo y de influyentismo, moralmente reprobables. No está de más insistir en que ésto ocurrió también con el nombramiento de Francisco Ignacio Taibo Mahojo (Paco II para sus amigos) al frente del Fondo de Cultura Económica y con las "100 Raqueles Sosa" a la cabeza de las Universidades del Bienestar Benito Juárez García. Sería grave que el actual presidente mexicano crea que premió lealtades o convicciones, sin ver el ingrediente mencionado más arriba. No hizo más que mostrar el complejo de un provinciano ante el mundo cortesano de la Ciudad de México y sus engaños. También en otros terrenos hubo "extraños" resbalones, y no forzosamente por lo que dijeran los medios: Félix Salgado Macedonio se había mostrado incapaz de gobernar Acapulco y, por si no se recuerda, había dicho a voz en cuello que renunciaba a enfrentarse en el puerto turístico con el crimen organizado. Como sea, Evelyn Salgado, la hija, resultó electa gobernadora de un estado tan violento y complicado como Guerrero. También en política, López Obrador mostró una "extraña" concepción de las lealtades y las convicciones, para lo que hay que rematar con el nombramiento de un psiquiatra, ex Secretario de Salud y ex zedillista como Juan Ramón de la Fuente como representante de México en Naciones Unidas. No son formas de conducta muy distintas de las del antiguo régimen, con sus nombramientos diplomáticos para "figuras", fueran Octavio Paz o Carlos Fuentes.

     Puede entenderse que la señora no quisiera ser Primera Nada, ni ocuparse del DIF (Desarrollo Integral de la Familia), como puede creerse que no busca cargos para el siguiente sexenio. No se retiró empero a sus asuntos, sino que se sirvió de su lugar de "esposa de..." para apersonarse en eventos diplomáticos, en Argentina, Chile o Colombia, por ejemplo, al más alto nivel, y sin que nadie en los medios se lo reprochara, tal vez a sabiendas de sus parentescos. Nadie preguntó cómo se sufragaron esos viajes, pero no es lo principal, sino la concepción de las cosas: influyentismo, de nueva cuenta, es decir, obtención de concesiones o privilegios a la sombra del poder. Así ha sido, López Obrador: su "honestidad valiente" le permitió gobernar con un tipo de franqueza que el mundo cortesano detesta, pero, de distintas maneras, le hizo a este mundo caso en demasía y hasta llegar a los problemas descritos. La iba mejor con sus cautas amistades tabasqueñas, fueran Enrique González Pedrero o Julieta Campos, tal vez con mejores credenciales para ocuparse alguna vez de Turismo en el gobierno del todavía Distrito Federal. O con Adán Augusto López Hernández, secretario de Gobernación, cuyo estilo franco también choca contra la tradición centralista capitalina y todos los males que hacen de la Ciudad de México el lugar ideal para corromperse, si no se tiene seguridad en lo propio. 



martes, 8 de noviembre de 2022

ALIANZAS DEMÓCRATAS Y OTRAS

 Al parecer, es algo mal comprendido que los Demócratas estadounidenses están amarrados por completo al gran capital financiero. Es este mismo el que, en función de la tasa de ganancia, impulsa las energías renovables contra el cambio climático, pese a las discrepancias científicas que pueda haber sobre el mismo, y al hecho de que los combustibles fósiles seguirán siendo de primer orden por algunas décadas más. Baste recordar cómo se pasa la vida: hace mucho que se ha olvidado el famoso asunto del agujero en la capa de ozono que era el supuesto síntoma del apocalipsis.

      Entre las corporaciones financieras de la mayor importancia se encuentra el gigante BlackRock, creado en 1988, y que maneja un capital superior a la riqueza anual de Alemania y Francia juntas. Con sus consultorías y "consejos", parte de sus actividades, esta corporación estadounidense tiene la capacidad de dar o restar "confianza para invertir" en países enteros, tratándose de un "gestor de inversiones", por lo demás accionista de numerosas empresas. Brian Deese es director del Consejo Económico nacional estadounidense y, por ende, uno de los principales asesores del presidente Joseph Biden en materia de economía: Deese procede de BlackRock, donde fue jefe de inversión sustentable. Deese sirvió también en la administración del presidente Barack Obama. Adewale Wally Adeyemo, subsecretario del Tesoro con Biden, viene también de BlackRock. Trabajó en 2004 en la campaña de John Kerry y sirvió también en la administración Obama, en el Departamento del Tesoro. Michael Pyle, el principal asesor económico de la vicepresidente Kamala Harris, es gente de BlackRock, donde fue jefe de estrategia de inversión global. También trabajó en la administración Obama. Ex asesor de seguridad nacional de Obama, Thomas Donilon es hoy presidente de la rama de investigación de BlackRock. Dicho sea de paso, Pyle también fue asesor de Hillary Clinton. Cuando ésta se encontraba en la carrera a la Casa Blanca, su asesora Cheryl Mills entró al equipo directivo de BlackRock.

     En 2019, fue un equipo de BlackRock el que diseñó un plan de emergencia para la Reserva Federal estadounidense con tal de evitar otra crisis severa como la de 2008. El jefe de la Reserva, Jerome Powell, lo agradeció dándole a la corporación  control sobre el manejo de la deuda. Dadas sus características, al no ser propiamente un banco, BlackRock puede inmiscuirse en la Reserva Federal, Wall Street y otros lugares clave sin ser objeto de regulaciones.

     El jefe de BlackRock, Laurence Fink, es parte del Consejo de Relaciones Exteriores estadounidense y del Foro Económico Mundial. No se trata de ninguna "conspiración", sino del hecho de que el Partido Demócrata fue dejando de ser lo que era para convertirse en una escalera de advenedizos pegados de los grandes negocios, sin que nadie les reclame siquiera algún "conflicto de interés". Tan no es conspiración que algunos de los planes de dicho Foro para el "Gran Reseteo" parecen haber fallado. Es probable que algo similar suceda con los planes tipo Green New Deal. Es de lamentarlo por los berrinches de Greta Thunberg, pero no es "conspiración" justamente porque el mundo es mucho más grande que las ideas de las élites y las agendas de organismos internacionales, como la 2030 de Naciones Unidas. Todavía falta el fraude: es decir, que buena parte de la población se percate en la práctica -de otro modo no puede hacerlo- de que la estafan con promesas que no se pueden cumplir, y con procesos que, pudiendo ser un remedio, se convierten en un veneno, como la automatización/digitalización/smartphonización de todo. Lo que queda menos claro es por qué gobiernos progresistas adoptan sin mirar mayormente muchas de las formas del credo del Partido Demócrata estadounidense. Para terminar: un hijo del magnate mexicano Carlos Slim, Marco Antonio Slim Domit, es parte del equipo directivo de BlackRock. 

     Si lo que se muestra a continuación de Biden fuera el modo de comportarse en la gerontocracia soviética, ya sería motivo de mil y una burlas, pero en Occidente no pasa nada: la pregunta es por la salud mental de Donald Trump, así quepa preguntarse quién gobierna hoy Estados Unidos. No es aparentemente culpa de nadie que se confunda el más completo cinismo y el fraude con la franqueza, y que se tome la de alguien como el presidente ruso Vladimir Putin por "amenaza". En efecto, estas imágenes de Biden no son amenaza para nadie:




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sábado, 5 de noviembre de 2022

DE ENRIQUE SERNA, LECCIONES PARA CANALLAS Y PAÍSES DE PECADORES

 El escritor afamado terminó por decírselo a Carlos Puig, del periódico mexicano Milenio: "la vida se mueve por instintos y no por ideas".

    El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, casi siempre tuvo una relación desafortunada con la intelectualidad, salvo en Tabasco. Elena Poniatowska terminó dándole la espalda al mandatario. Fue desde la intelectualidad que se le enchufó a la señora. López Obrador ha tenido a su lado desde populacheros dudosos como Carlos Monsiváis hasta hijas de papá con comportamiento de hacendadas como Raquel Sosa, El más reciente en poner en tela de juicio los resultados de la autodenominada "Cuarta Transformación" fue Juan Villoro, a quien López Obrador no entendió, aunque tenga razón en decir que el hijo de Luis Villoro es gelatinoso. En un error, entró al quite el actor Joaquín Cosío, tuiteando que el presidente "no le llega ni a la suela de los zapatos" a Juan Villoro. Cosío supo componerla con un lance muy norteño: "si usted me dice Cochiloco yo le digo Peje, ¿va?". No termina de quedar claro el tiempo dedicado por el presidente mexicano a un grupo muy amplio de intelectuales y artistas que no actúan por cuenta propia ni con comprobable independencia de criterio, sino "pegados" con algo así como material efectivamente gelatinoso a los medios de comunicación masiva predominantes, rápidamente decididos a hacerle la vida de cuadritos a López Obrador. ¿Alguna creencia de que ponerse al tú por tú con ciertos "nombres" es "estar a la altura"?

     Si hubo error, consiste en creer que hay altura en quienes no le dieron oportunidad de nada al presidente, y se pusieron, cada uno a su modo, a buscar demostrar que, a fin de cuentas, "siempre es lo mismo". Es muy visible   en  el pseudoperiodista y sociópata Carlos Loret de Mola: no hace falta ser muy avizor para percatarse de que intenta a como de lugar "demostrar" que el lópezobradorismo no es sino un capítulo más -para algunos, de los peores- de que "la corrupción somos todos", como se estilaba decir en tiempos del Partido Revolucionario Institucional (PRI). No debe haber testigo ni espejo de la corrupción propia, asumida no como tal, sino como "licencia" -con impunidad- en un mundo terrenal en el que "todos tienen cola que les pisen", es decir que todos están "en el pecado". Unicamente falta la última del cineasta Luis Estrada, experto en mostrar que México es un callejón sin salida para nadie.

     Son, en fin, para decirlo con el nombre de un filme mexicano reciente, "lecciones para canallas". Lo que acaba de hacer el escritor Enrique Serna en Lealtad al fantasma es apuntalar su fama. Es él quien le hizo la supuesta "revelación" a Puig. Como en todo país conservador, la libertad es la de transgredir, ser permisivo con las costumbres y provocar, de ser posible. El problema es que no es muy original hacerlo so pretexto de que todos somos "pecadores". Escritor a quien le tomó 10 años aprender el oficio, que maneja muy bien, salvo en excepciones como El vendedor de silencio, Serna, amante de los derechos y las libertades, no ha hecho más que descubrir que "la carne es débil", para repetirse sin temor aparente de acabar  provocando hastío en los lectores. El mensaje es el mismo: todos somos corruptibles o, lo que es más, corruptos, sin necesidad siquiera de hacer algo ilegal: basta "dejar fluir" la creencia de que "la carne es débil", hasta caer en la vulgaridad. No se trata, desde luego, de apreciación artística, que no es el saber aquí, ni corresponde. Tampoco de irse al otro extremo y negar que José Martí tuviera amante, o de acostarse con la Revolución o ser el mejor don juan del socialismo. Es sólo cuestión de que el mensaje, al final de cuentas, es bastante insulso. Soso, sin gracia ni interés. Como la mayoría de las descalificaciones ad hominem contra un presidente acomplejado. Con las justas supo librarla Cosío. Y da click en el botón de reproducción.



miércoles, 2 de noviembre de 2022

TODO ES ARMONÍA. LA VIDA ES BELLA.

 Es curioso hurgar en la muy larga lista de quienes felicitaron a Luiz Inácio Lula da Silva por su muy apretada victoria en las elecciones brasileñas, contra el derechista Jair Bolsonaro.

     Desde luego, corrieron a la felicitación todos los progresistas de izquierda de América Latina y de más allá, como Jean-Luc Mélenchon en Francia. Se incluye a los presidentes de Cuba, Venezuela y Nicaragua. También estuvieron otros, a cual más grandilocuente, desde el ex mandatario boliviano Evo Morales hasta el poco discreto presidente argentino Alberto Fernández o la mandataria de Honduras, Xiomara Castro. El boy scout que encabeza la presidencia chilena, Gabriel Boric, tuiteó "!Alegría!", mientras que el presidente peruano, Pedro Castillo, se mostró desorientado al recordar el pasado obrero y sindicalista de Lula. El presidente colombiano, Gustavo Petro, hizo su parte en el concierto, a coro. Es de suponer que ha regresado "la Patria Grande", la esperanza, la liberación de los pueblos y, nunca dicho explícitamente, "nuestro turno", para quien se quiera sentir parte de la fiesta. Desde México, ya algo henchido de vanidad y mientras se sabe que trabaja poco, el presidente Andrés Manuel López Obrador tomó el teléfono para hablar con el vencedor en Brasil, todo en plan de "grandes viejos amigos", sin mayor protocolo. Festejaron también los aspirantes a la presidencia mexicana Claudia Sheinbaum, jefe de gobierno de la Ciudad de México, y el canciller Marcelo Ebrard. De manera particular, pareciera haber sido un bálsamo para los "duros" del Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa). Pocos se acordaron de la visita de Lula a México en tiempos del presidente priísta Enrique Peña Nieto y de Rosario Robles.

     La izquierda se comportó de manera deshonesta. Ningún "fascista" hubiera permitido que Lula saliera de la cárcel ni que compitiera hasta ganar, a diferencia de Bolsonaro. Este no cometió tampoco ningún "genocidio" en su manera de lidiar con la Covid-19. Tampoco era necesario que Lula se pronunciara tan abiertamente a favor del presidente Joseph Biden en Estados Unidos, con el argumento de que había ganado "la democracia". Petro dijo que Lula venció al "fascismo", banalizando la palabra para hacer lo mismo que los medios de comunicación masiva dominantes...o Bolsonaro a su modo.

     ¿Quién está gobernando? Pasemos sobre el alud de felicitaciones internacionales a Lula. En México, se alegraron sobremanera de este triunfo celebridades como Enrique Krauze y su vástago León, pero también como Héctor Aguilar Camín, hasta periodistas como Jorge Fernández Menéndez, quien habló de lo "fascinante" de Lula. Dicho de otro modo, también hubo fiesta entre los autodenominados "demócratas liberales". Hay líderes de izquierda con esta capacidad para hacer de adeptos en prácticamente todo el espectro político, como el uruguayo de "autoayuda" José Mujica. Desde luego que no se habló en lo más mínimo de algún programa de Lula, sino de la "resurrección", a juzgar por el lenguaje sobre "Cristo" empleado por el periódico mexicano La Jornada. No parece un fenómeno muy laico que digamos. En todo caso, una precisión: el socialismo nunca ha aspirado a la conciliación de clases, sino, al contrario, desde una perspectiva de los comunistas, a la "lucha de clases". En cambio, populismo y fascismo han sido adalides de dicha conciliación. No deja de ser para muchos la gran aspiración en democracia y el ideal de parte de la "clase media". Dados los resultados de la votación en Brasil (y en muchos otros lugares, como Ecuador, Perú, Chile, Colombia, Argentina u Honduras, por no citar por ejemplo a Francia), los "factores de la producción" están cada vez menos en plan armónico y la división es cada vez más vistosa, por más que un demagógico Lula apele a la "unidad nacional" y diga querer gobernar "para todos los brasileños", algo que no justifica ya, a diferencia de antaño, ningún antiimperialismo, que fue lo que no se le perdonó al venezolano Hugo Chávez, así fuera un merolico. La "unidad nacional" se perdona menos en Cuba o Nicaragua. El problema está en saber el por qué de la gran coincidencia entre una izquierda variopinta y los "demócratas liberales": o se está ante un fabuloso frente antifascista, o se está ante otra cosa que no dice su nombre, pero que aglutina o parece hacerlo a "todos", o casi. Alguien podría decir que es pre-fascismo conductual. Y no más. Al menos en la medida en que apela a una suerte de "armonía" y no a ninguna "lucha de clases".

     En México, un articulista del periódico El Independiente, Carlos Ramírez, escribió: "la procedencia sindicalista de Lula siempre fue una coartada para ocultar su falta de militancia socialista-marxista, al grado que su gran propuesta de gobierno no fue la redistribución de la riqueza por la vía revolucionaria, sino el uso del dinero público para disminuir los niveles de hambre en Brasil", el tipo de cosas, agreguemos, que le encantan a organismos como el Banco Mundial. "La nueva victoria de Lula fue personal -prosigue Ramírez- y no de proyecto". En realidad, como lo recuerda el articulista, Brasil no salió de la pobreza entre 2006 y 2011. "La figura de Lula -escribe- se convirtió más en un mito político que en una propuesta ideológica de reconstrucción de la izquierda socialista que representó en su momento el Partido del Trabajo". Es por lo demás comprobable que, como lo indica Ramírez, Lula "tampoco se salió de los espacios geopolíticos de los intereses estadounidenses en la región". Lula está para "administrar la crisis de estabilidad", concluye Ramírez. Son todos rasgos tal vez no de populismo, pero sí de una demagogia que no remedia en nada la descomposición social brasileña, aunque beneficie a un sector del capital que se encuentra muy bien representado en el entorno de Lula. Es, como lo diría el sudcoreano Byung-Chul Han, otro paliativo para un espacio que quiere ser "indoloro", aún a riesgo de que las cosas sigan pudriéndose. Si "Brasil está de vuelta", como lo dice, Lula debería decir... a dónde. La derecha ha logrado incrustarse más en el mundo popular y, como lo señala Oleg Yasinsky en RT en español, “ una democracia basada sólo en la votación cada cierto tiempo y que no esté comprometida con la participación ciudadana diaria como parte de la cultura civil general no es sostenible y siempre será frágil y reversible”.



martes, 1 de noviembre de 2022

CALLA NO ESTÁN HABLANDO CONTIGO...

 Con declaraciones recientes en una reunión política, el ex presidente mexicano, Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), rompió él también las reglas del sistema: callarse terminado el sexenio respectivo, lo que no han hecho los ex mandatarios de Acción Nacional (PAN), Vicente Fox y Felipe Calderón. Tal vez no sea inocuo que todo el mundo se ponga a pasarse por alto las formas (mafias incluidas, puesto que no era costumbre meterse con familiares de rivales). En estos días, fue el Episcopado el que salió en defensa del Instituto Nacional Electoral (INE), sin regaño del lópezobradorismo.

     Zedillo pareciera perseguido por la ruptura de las reglas. Después de todo, llegó a la presidencia en 1994 por una regla rota en la sucesión presidencial, y al servicio del jefe de la Oficina de la Presidencia, Joseph Marie Córdoba Montoya, quien servía a la seguridad estadounidense a través de Brent Scowcroft. Zedillo salió de la presidencia saboteando lo suficiente a Francisco Labastida Ochoa, candidato oficial (Partido Revolucionario Institucional-PRI), para abrirle paso a la alternancia tan deseada en Estados Unidos, con la llegada de Fox. El "caos controlado" en México no iba sino a agudizarse, permitiendo al mismo tiempo el olvido del nacionalismo revolucionario, que era lo deseado por los estadounidenses, según lo habían plasmado en los años '80 en los Documentos de Santa Fe.

     La lumpenización del sistema mexicano venía de atrás: con gérmenes en la segunda posguerra, pero acentuada a partir del periodo de José López Portillo (1976-1982), nunca inculpado de nada, como tampoco su sucesor, Miguel de la Madrid (1982-1988). Su hijo, Enrique de la Madrid Cordero, tal vez recuerde algo, él que fue capaz con Emilio Gamboa de callar a su propio padre cuando, en entrevista con Carmen Aristegui, denunció cómo el seductor de la patria había hecho desaparecer buena parte de la llamada "partida secreta" presidencial. Dicha lumpenización se hizo clara a finales del sexenio 1988-1994.

      Al servicio de un gran banco extranjero terminado su mandato, Zedillo no fue ajeno al fenómeno lumpen. Resultó que su familia política estaba muy involucrada en el crimen organizado, en el estado de Colima, en concreto, con los Amezcua Contreras, "reyes de las metanfetaminas". Zedillo había nombrado al militar Jesús Gutiérrez Rebollo (posible candidato de Luis Donaldo Colosio a la Secretaría de la Defensa) encargado del Instituto Nacional de Combate a las Drogas. Lo que el alto mando se encontró fue el negocio de la parentela -padre y hermanos- de Nilda Patricia Velasco, colimense esposa de Zedillo con los Amezcua. Era demasiado: a Gutiérrez Rebollo se le sembró la acusación de contubernio con Amado Carrillo, "El señor de los cielos", para callarlo y mandarlo a prisión hasta la muerte. Nilda Patricia Velasco había llegado a intervenir en ayuda de negocios de tierras de sus parientes con el cártel de Colima, el de los Amezcua.

     Entretanto, era en realidad Liébano Sáenz, secretario particular de Zedillo, quien tenía vinculos con el narcotráfico, muy en concreto con...."El señor de los cielos", quien llegó a meter dinero en la campaña del mismo Zedillo.

      Es al lado de Calderón que Zedillo dió lo que es de esperar que sea su primera y última moralina sobre las desgracias del populismo. Algo así como su noche de debut y despedida. López Obrador no ha sabido recordarles a algunos ex presidentes las reglas del sistema, que por lo demás ofrece acatar a partir de 2024.

     Dicho sea de paso, el recientemente fallecido Luis Echeverría se atuvo, lo que no ha impedido que él, como algunos de sus allegados (Fernando Gutiérrez Barrios) sigan siendo objeto de  historias de mala fe que transmiten a las nuevas generaciones una confusión completa sobre el pasado priísta, como aquéllas en las que participan actores como Daniel Giménez Cacho y Karina Gidi, gente de "causas" que no parecen atinar a comprender cómo se hace ideología en la actualidad: mediante la dosificación de la confusión entre realidad y ficción, y no nada más en "Un extraño enemigo", un bodrio, mientras los nuevos investigadores ya no saben entender el nacionalismo revolucionario, como lo ha demostrado la revista Relatos e historias de México. No para santificar o demonizar, sino para entender las contradicciones del presente, salvo que se crea en verdad que estamos ante un big bang que se inició en 1968, o en el 2000. En fin, para Zedillo (da click en el  botón de reproducción).






     

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...