Mi lista de blogs

jueves, 15 de diciembre de 2022

MADRUGAR NO AYUDA

 Habrá que mostrar con detenimiento qué sucedió con el mandatario peruano Pedro Castillo, acusado de "golpe de Estado" a partir de una visión muy particular de la constitucionalidad, que entre otras cosas nunca obligó al Congreso peruano a legislar. Quien salió ganando de inmediato fue la bancada fujimorista: por si no se sabe, o no se ha repetido lo suficiente, casi no hay miembro de la familia Fujimori que no esté involucrado en asuntos de corrupción verdaderos y no fabricados, a diferencia de Castillo. Alberto Fujimori se afianzó en 1992 en el gobierno con un "autogolpe" que no sólo disolvió el Congreso, sino que desembocó en una nueva Constitución de la que se sirven muchos congresistas para no dejar gobernar a nadie, y mucho menos a quien, como Castillo, tiene orígenes populares y quiere mejores condiciones de vida para el pueblo peruano. Cualquiera sea la interpretación de lo que hizo Castillo, no dijo nada falso en su más reciente mensaje a la nación, pero el problema no está aquí.

     El equipo de Castillo se había preparado para otra cosa: un discurso a un Congreso del que se sabía, a grandes rasgos, que no iba a obtener los votos suficientes para declarar la vacancia presidencial, incluidos los de Perú Libre, de izquierda. En este sentido, no parecía venir mucho al caso que Castillo se "adelantara" a algo que no tenía muchas probabilidades de suceder. Castillo estaba listo para presentarse ante el Congreso. Puede ser que se haya precipitado bajo influencia de Betssy Chávez y Aníbal Torres, ambos ligados a Peru Libre.

     Lo que no queda claro es qué pudo suceder para que hubiera un giro aparente. El problema está en la posibilidad de que el presidente peruano haya sido coaccionado: por el ministro del Interior, Willy Huerta, por alguna gente de ultraizquierda (¿qué papel jugaron en efecto Chávez y Torres?) y encima, drogado o algo parecido para lanzar un mensaje que nadie sabe bien a bien quién preparó.¿Los dictadores salen ante las cámaras temblando, como Castillo? ¿Por qué Castillo no recordaba haber dado el mensaje a la nación?¿Por qué Castillo ya detenido se negó a pasar pruebas toxicológicas?¿Qué sucedió exactamente en la mañana del 7 de diciembre, día del supuesto golpe?¿Por qué su consejero y abogado Aníbal Torres tuvo que pasar a la clandestinidad y declaró que se trata de un mensaje parlamentario para que nadie de pueblo se atreva a querer gobernar en el Perú? Pero, lo que es más: teniendo prácticamente la seguridad de que el Congreso no lo iba a "vacar", ¿por qué Castillo hizo algo tan torpe como colocarse en situación de que lo "vacaran"? Ni el dirigente de Peru Libre, Vladimir Cerrón, tiene claro qué sucedió, salvo que se haya temido erróneamente un cambio de voto del Bloque Magisterial. Dicho sea de paso, la inmunidad presidencial de Castillo no fue respetada por la policía que prácticamente lo secuestró.

     Lo que es un hecho es que no cabe comparación entre Castillo y Fujimori, si se atiende al significado de las cosas y se deja de lado el "striptís" moral para "mostrarnos los atributos constitucionales". Si a Fujimori se lo dejó hacer, a Castillo se le hizo la guerra desde antes de que venciera, se le quiso atribuir "fraude" en la victoria (desde el fujimorismo de Keiko Fujimori), se le intentaron dos vacancias -era la tercera intentona, con extrañezas sobre el modo de interpretar la denegación de confianza- y se le negó el gobierno desde las instancias legislativa y judicial, buscando fabricarle cualquier cosa -sin que gente como la empresaria Karelim López pudiera probar nada-y obstruyéndole 70 iniciativas, algo sin precedente en la historia del Perú. ¿Quién ha garantizado que las instancias parlamentaria -hoy poco representativa- y Judicial peruanas no sean corruptas? De lo que se acusa ahora a Castillo no está tipificado como delito.

     Es una auténtica pena que el progresista Grupo de Puebla se haya callado y no haya abierto la boca sobre los recurrentes intentos de "criminalización" contra Castillo, pero que además haya aceptado sin más a Dina Boluarte, que se apresuró a consultar con la embajada estadounidense- sin que se haya aclarado lo sucedido. ¿El Grupo de Puebla no quiso darse cuenta de lo que se le fabricaba a Castillo? Música peruana, mientras tanto (da click en el botón de reproducción).



domingo, 11 de diciembre de 2022

LOS LIBERTARIOS

 Una de las candidatas -aún no oficiales- a la presidencia de México en el 2024, la jefe de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, es una persona honesta, pero sin cultura política, porque ésta no se consigue con el activismo, sino con formación, algo que se ha abandonado. Dicho de otra manera, Sheinbaum carece de formación política, al grado de que no parece entender qué es el pueblo, ni la necesidad de darle a éste acceso a la misma formación ya mencionada: no se trata de adoctrinar, sino de hábitos cívicos, propios de una república ("cosa pública"), lo que tiene sin cuidado a la jefe de gobierno y a más de un progresista, por más interesados que estén en "la educación". Basta con ver el caos habitual del tráfico en la capital mexicana-pero también de otros comportamientos- para constatar que no hay interés en hábitos cívicos, con lo que no se entiende muy bien de qué trata la "ciudadanía". 

     Hace algún tiempo, el gobierno de la Cdmx pagó un buen dinero para que se presentara en el Zócalo capitalino el Grupo Firme, que se puede escuchar más abajo (da click en el botón de reproducción). Dejemos de lado que se quiera presumir que se trata de música, o de observar que son cuatro sexenios al estilo musical abierta o apenas disimuladamente narco. Lo que evidencia el Grupo Firme es un "paso al acto" que revela pre-fascismo conductual. Es por la actitud en general, en las antípodas no nada más del hábito cívico, sino del menor respeto. Es es la ausencia de esta forma que se denota el pre-fascismo mencionado, y es lo que Sheinbaum no tiene inconveniente en ofrecerle al pueblo, al igual que Beatriz Gutiérrez Muller. Si es "lo que le gusta a la gente", no se trata más que de demagogia, pero sin tener la menor idea de lo que puede estar sucediendo ya no en el pueblo, sino entre la gente. La otra explicación posible es el arranque libertario, que no considera anormal las costumbres licenciosas.

     La cosa no termina aquí, para mala fortuna de la activista.  Sheinbaum buscó al puertorriqueño Bad Bunny (da click en el botón de reproducción) para un concierto en el Zócalo. Se puede ver abajo qué música y puesta en escena propone Bad Bunny. También es pre-fascismo conductual, con la escenificación del "paso al acto" de la agresión. Es la versión subdesarrollada del gringo que se cree que todo le está permitido. Es posible pensar en demagogia hacia los jóvenes, como si el hecho de serlo les diera automáticamente la razón en sus gustos. Y puede estar también el ingrediente libertario que no se incomoda con la liberalización de las costumbres. 

     Gran parte de la responsabilidad -no asumida como tal- recae en la Secretaría de Cultura, a cargo de Alejandra Frausto. Pero queda claro que Sheinbaum, sin formación política, y por honesta que sea, se presta a la demagogia si se le aparece como una "causa" y a los derrapes libertarios. Tal vez sea lo que quiera reclamar ahora la izquierda, pero, insistamos, no hay cómo encontrar en estos gestos hacia el pueblo o hacia los jóvenes el menor interés por darles algo distinto que la violencia convertida en una forma más de entretenimiento. Es la misma gente que se queja de las agresiones hacia las mujeres, por lo demás, así que, con una parte de la clase media al timón, el ingrediente popular que puso López Obrador puede terminar de diluirse, rodeado como está el mandatario mexicano de este espíritu liberal-libertario (liberal hasta donde Sheinbaum ya se mostró yendo a hacer ejercicio con el magnate Carlos Slim). No se hace absolutamente nada contra la conversión de la mujer en objeto y se fomenta -hasta López Obrador termina haciéndolo- la violencia como una diversión más, sin que al parecer haya relación con las agresiones contra las mujeres. Se acabaron las relaciones de causa a efecto.












Y CONCRETAR LA JUSTICIA

 En diciembre de 1981, en plena guerra interna en El Salvador, el ejército de este país (Batallón Atlácatl) perpetró en el caserío El Mozote y lugares aledaños, en el norte del departamento de Morazán, la matanza de cerca de mil personas, la mitad de ellos niños. Este hecho es considerado una de las peores masacres en la historia moderna de América Latina e incluso del hemisferio occidental.

      De inmediato llegó la impunidad. Luego de firmados los Acuerdos de Paz, en 1992, la impunidad siguió con los gobiernos de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), de extrema derecha. Se esperaba que las cosas cambiaran con los gobiernos de izquierda del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), pero no fue así, más allá de lo declarativo y de los eventos sociales.

     Lo que estuvo sucediendo, en algo no muy distinto de Haití, es que políticos, asociaciones y organizaciones no gubernamentales (ONGs) estuvieron "sacando la renta" de la tragedia, salvo excepciones, al recibir donaciones que fueron a parar a sus bolsillos y no a los necesitados de ayuda.

      Con el gobierno salvadoreño actual, de Nayib Bukele, el asunto cambió. En efecto, se decidió invertir en el caserío (infraestructura, centros de salud, escuelas...) para que cambie la situación de sus habitantes y, también, a modo de reparación del daño, lo que no había llegado antes. La idea ha sido que no se olvide lo sucedido, pero también dejar de regodearse en el tema con tal de "sacar la renta" para mejor, buscar darles un buen porvenir a los lugareños de El Mozote.

     El hecho debe contrastar con el hábito de lucrar con las tragedias y servirse del pueblo -sin que su situación cambie- para lucimiento personal y lo dicho, una "renta", algo de lo que no necesita Bukele. Así, lo que cuenta es que, por fin, la herida cierre de verdad -en vez de estarse a reomover la llaga por conveniencia- dándole a la gente afectada el futuro que alguna vez se le quiso quitar. Becas universitarias, centro de atención geriátrica (y club de la "cuarta edad"), pavimentación e iluminación, estación de policía (incluyendo policía montada), canchas deportivas, internet de buena calidad y entrega de computadoras y tablets al 100 por ciento de estudiantes de cuarto grado en adelante, drenaje, tratamiento de aguas negras y restauración de iglesias y monumentos históricos. Es una forma efectiva de justicia, pero no parece digna de mención entre los medios de comunicación masiva dominantes que dicen velar por el lado "humanitario" de las cosas y por los Derechos Humanos. Son varios los países de América Latina que se merecerían este tipo de acciones concretas -atención Colombia- y no una nutrición alta en palabras.. A la antigua antes de la guerra en El Salvador (da click en el botón de reproducción).


jueves, 8 de diciembre de 2022

NUEVO PARTIDO: PERÚ IMPOSIBLE

 Hay gente que muestra sus supuestos atributos democráticos de la misma manera en que los hooligans ingleses han acostumbrado mostrar el trasero: con un insolente rechazo a cualquier posibilidad de transformación social, puesto que ésta no interesa, sino que de lo que se trata es de "inclusión" a un estado de cosas dado.

     En este orden de cosas, no faltan mujeres a las cuales felicitar: pudo haber sido ayer Jeanine Añez en Bolivia, y puede serlo ahora Dina Boluarte en el Perú.

     Ciertas formas de indignación moral también tienen algo de vandálico. Si Alberto Fujimori dió un "autogolpe" en 1992 y disolvió el Congreso, no fue mayormente incomodado. Fujimori gobernó el Perú por un buen rato. Su hija es campeona de la democracia: acaba de hacer su respectivo "striptís" para mostrarnos sus atributos constitucionales, pese a estar metida en líos de corrupción, de lo que no se está hablando (por lo que no importa).

     El depuesto presidente peruano, Pedro Castillo, intentó solicitar asilo en México. Lo que hay que castigar es que el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, haya decidido no chuparse el dedo. Es preferible una exhibición de democracia y gran apego a la Constitución que la posibilidad de hablar de frente. No: lo que se está pidiendo es la participación en un ritual contra Castillo que dura desde antes de que ganara la presidencia. El mejor teibolero para enseñarnos el tamaño de sus pelotas democráticas es Luiz Inácio Lula da Silva:  "entiendo que todo fue remitido en el marco constitucional ", afirmó, para deshacerse de todas sus ropas populares y agregar que lo que se necesita es "diálogo, tolerancia y convivencia democrática" (no importa que así se semeje una invitación a una charla de café), además de una "senda de desarrollo y paz". Un poco más y se quita también la tanga. Digamos que no deja de tener algo de obsceno salir así a decir tamañas palabrotas que no tienen más significado que el de "mostrarse" a los ojos del público. Mesa que más aplauda.

     Pedro Castillo dió un paso en falso, pero no es un secreto que ya lo estaban esperando. En su alocución, es Castillo quien acusó al Congreso de "destruir el estado de Derecho y la democracia". El asunto en ningún momento empezó ayer, sino que duró 16 meses en los cuales el Congreso peruano se dedicó prácticamente en exclusiva a buscar la vacancia presidencial, por lo demás fabricando pruebas a partir de lo que el presidente destituido llamó una prensa "corrupta y mercenaria que difama y calumnia con absoluto libertinaje". Metido en estos asuntos, el Congreso no hizo jamás el menor caso de unas 70 iniciativas de ley enviadas por el poder Ejecutivo para su deliberación. Esto sí se vale, como fabricar pruebas y no dedicarse más que a una sola cosa por más de un año, desconociendo la voluntad popular expresada en las urnas. No queda claro por qué haya que felicitar a los adalides de un "orden constitucional" en el que no se trabaja ni se vela por la mejora del país, sino que se ve únicamente por la división de las fuerzas del adversario hasta lograr su destrucción. ¿Alguien que conozca el contenido de las iniciativas de ley mencionadas? Puede que ni en el Congreso de vividores peruanos.

     El progresista Grupo de Puebla no dijo ni pío, porque Castillo no es del "club", Pifias del tipo se acumulan: dicho Grupo es un grupo de amigotes capaz de buscar organizar un encuentro internacional de solidaridad con Cristina Fernández de Kirchner, pero de callar por completo sobre el hecho de que Castillo estaba siendo objeto de "criminalización" por un aparato de Justicia dudoso. Basta con ver distintos casos: América Latina está viviendo con aparatos de Justicia "a modo", y fallidos (hay casos escandalosos como el del Ecuador, dado el grado de desverguenza, pese a la celebrable vuelta a liberar de Jorge Glas), pero no parece que sean reformables, salvo excepciones muy decididas como la salvadoreña. Por cierto: Castillo se aprestaba a reformar el Poder Judicial cuando desde éste salió la declaratoria de inconstitucionalidad de sus medidas. Es decir: hay que celebrar que se mantenga un "orden constitucional" que no funciona más que para volver al Perú ingobernable, y que data, por cierto, de la Constitución fujimorista. Mejor algo alegre (da click en el botón de reproducción).



      

miércoles, 7 de diciembre de 2022

¿LO ESTAMOS ENTENDIENDO?

 Recientemente, en una ceremonia de premiación, un alto funcionario de la universidad pública afirmó que la ciencia y la ideología están reñidas, además de señalar, palabras más, palabras menos, que la ciencia cuestiona y el poder busca que no lo cuestionen. Es una evidencia, a medias: la ciencia es un cuerpo de verdades establecidas, pero la investigación científica no. Hay poderes que aceptan que los cuestionen, o al menos han existido en la Historia. El funcionario agregó que la ciencia no se hace responsable de lo que suceda con las políticas públicas. Es también una verdad a medias. La "idea" de que la investigación científica es ajena a la ideología es en realidad falsa, pero es una creencia común: La Ciencia no se equivoca, mientras que la ideología está hecha para tomarle el pelo a la gente y embaucarla. Luego de la ideología siguen el negacionismo y las afirmaciones "acientíficas", para desembocar eventualmente en el "conspiracionismo". La Ciencia, en cambio, es el progreso. Incluso en el capitalismo, del que se supone que no hace ideología, sino negocios. Así, lo objetivo son los negocios, lo cual es cierto bajo el capitalismo, así tenga que caerse "La Ciencia".

     Durante la más reciente crisis sanitaria de la Covid 19, se vendió la "idea" de que la solución estaba en la vacuna, incluyendo las vacunas de ARN (m) mensajero, como las de Pfizer y Moderna. La crisis sanitaria habría cedido por la vacunación masiva. Efectivamente, las tasas de personas completamente vacunadas son muy altas en algunos lugares: 75 % en el Reino Unido, casi 70 % en Estados Unidos, la friolera de casi 79 % en Francia, , poco más de 76 % en Alemania, pero también más del 63 % en México. La vacuna habría sido la mejor y, para más de uno, la única manera de evitar complicaciones incluso mortales.

     Si lo anterior es correcto, y no se trata de una creencia vendida con tal de hacer negocios, al grado de bloquear tratamientos existentes sin vacuna, no se explica por qué hay países sin mucha vacunación donde no ha habido ninguna hecatombe: Haití tiene un porcentaje de vacunación de 2,1 %, y es la hora de que la "evidencia" no ha podido explicar por qué el país más pobre del hemisferio occidental no tuvo tampoco mayor mortalidad. Personas completamente vacunadas en Senegal: 7,8 % (y 11,1% con una sola dosis); personas completamente vacunadas en Burundi, donde la crisis sanitaria pasó completamente desapercibida: 0,3 % (igual número con una sola dosis); en Argelia, 14,5 % (17,6 % con una sola dosis). En Madagascar: 6,4 % (6,6 % con una sola dosis). No es que haya negacionismo: en los países mencionados se utilizan remedios contra la Covid-19. Otro contraste: China con casi 90 % de la población vacunada, pero Rusia con 54 %, sin que se haya oído hablar de problemas en el frente ucraniano. Rusia tiene la mejor vacuna, según se ha probado al aplicarla (Sputnik V), ya que a diferencia de otras casi no tiene efectos secundarios. ¿Hay alguno de los países mencionados con tan baja vacunación en donde se haya producido alguna catástrofe médica? En número de muertos, algunas de las catástrofes están en países que vacunaron a diestra y siniestra. Más de 300 mil muertos en México;  más de un millón en Estados Unidos. Más de 200 mil en el Reino Unido.  Casi dos mil en Senegal y 860 en Haití, con 11 millones y medio de habitantes (Senegal tiene  17 millones). No hay que buscar demasiado para mostrar que hay fallas en las "evidencias", y ya habrá ocasión de señalar cómo se vuelve "evidente" lo que conviene al negocio, lo que incluso puede llegar hasta ser "transparente": en efecto, más de uno cree que si le conviene al negocio, es garantía de que le conviene también a uno. Aquí puede entrar el funcionario de la investigación científica en la universidad pública a tratar de demostrar que no es lo propio de la ideología hacerse pasar por lo "evidente".

     Lo mismo sucede con la "evidencia" de que el cambio climático urge a utilizar energías renovables y "limpias", mientras no sea gas ruso. No es que se niegue el cambio climático, pero no hay consenso científico sobre sus causas, pese a que ahora se volverá "evidente" que hay que ponerse al automóvil eléctrico o perecer. A la izquierda, se puede tomar con lamento y sentimentalismo clasemediero, como lo hace el ex presidente uruguayo José Mujica, mezcla de Facundo Cabral, Paulo Coelho y Dalai Lama de la pampa: resulta que los políticos le deben hacer caso más aún a "La Ciencia", como si en el mundo de hoy existiera investigación científica al margen de grandes intereses económicos: la hay, pero no hace "evidencia". Mujica habla con ese desagradable tono de humildad que sugiere al mismo tiempo al imbécil de enfrente: "¿lo estamos entendiendo?".. No es demasiado extraño que La Ciencia y los gurús proliferen al mismo tiempo. Los defensores de La Ciencia, como los de La Democracia de Derechos y Libertades, no hacen más que hablar de evidencias: "es indispensable", es "imprescindible", es "ineludible", es..."evidente". Además, tienen al coro que repite: "es evideeeeente". Lo que semeja un criterio propio, sin que lo haya, es "la marca": marca Mujica, marca Lula, marca Biden, lo que sea que permita ser vedette. Si la puesta en escena funciona, es verosímil, sin que importe que no sea verdadero. Ay de aquél que no consiga hacer la distinción. 1 de cada 73 vacunados en el Reino Unido ya no están para contarlo, así sean cifras oficiales.





lunes, 5 de diciembre de 2022

MÁS DESLACTOSADO, MÁS DESCAFEINADO

 Más de un gobernante actual en el mundo, por no hablar de sus allegados, no lee. No se trata de que se pongan a las novelas de Proust o de Flaubert, sino de que conozcan los dossiers de los asuntos de los que se ocupan, pero no debe ser sencillo cuando se tiene que estar a cada rato en actos protocolarios, viajes y puestas en escena para los medios de comunicación masiva y/o las redes. Lo que sucede es que se contrata a quien haga tal o cual discurso, al que se encargue del "manejo de imagen" y a los asesores que hagan los papeles de "expertís", como se le llega a llamar al asunto. Queda por saber de dónde abrevan los asesores, máxime si las consultas se convierten en otro negocio que se vende. Tal vez no quede claro, pero no siempre hay alguien al timón del barco. No se hunde por los remeros. Entretanto, más de un gobernante, a lo mejor algo consciente de que no conoce mucho del tema que trata, considera entonces necesario envolverlo en demagogia y algo así como un "striptís" de moralina. No queda claro si hay alguien que crea que el presidente estadounidense Joseph Biden lleva el barco, y es preferible que no sea el caso. Puede no ser muy querido en algunos lugares, pero el mandatario ruso Vladimir Putin ya ha expresado sus dificultades para hablar con gente en Occidente que no distingue entre Austria y Australia.

     Es así que se termina por responder no a los problemas nacionales, sino a los organismos internacionales y a medios de comunicación masiva trasnacionalizados, que tienen su "agenda", una curiosa manera de hablar como si se estuviera entre hombres de negocios. Entre tanta "agenda", viaje y protocolo, los problemas mencionados tal vez pueden esperar (más si son "ancestrales"). Es así que, a través del Grupo de Puebla, el progresismo latinoamericano acaba de dar otro giro más a lo que debe ser el "extremo centro" o algo así. La actualización consiste en promover a diestra y siniestra el feminismo como asunto que el ex primer ministro español José Luis Rodríguez Zapatero considera clave,  en buscar la libre movilidad de las personas, tal vez para que puedan entrar a sus anchas en Estados Unidos, en impulsar la transición ecológica, léase las energías renovables ("alternativas") y la lucha contra el cambio climático, e incluir a "nuevos actores sociales". (la referencia al movimiento LGBTTTIQ+ es explícita), sin dejar de lado la desregulación de las drogas. Pasemos sobre la largueza en prometer, por ejemplo una moneda única latinoamericana. En general, no es muy diferente de las creencias de los Demócratas estadounidenses, así se "corte el cupón" de luchas pasadas de vez en cuando: un saludito a Palestina, otro a las Madres de Plaza de Mayo.

     No hay ninguna resonancia para quien se atreva a contradecir. Todos a una contra Nicaragua, por ejemplo, pero silencio cuando el presidente nicaraguense Daniel Ortega pregunta quién eligió al Papa Francisco. Ni la menor mención de lo que ocurre en Haití, hasta que no haya renta o ganancia a la vista, pero tampoco sobre Jamaica o Puerto Rico, que a su modo se caen a pedazos. En realidad, se ha perdido de vista qué sociedad se quiere a futuro. Lo único que se propone es la "inclusión" de los "excluídos" en el estado de cosas actual, salvo para hacer cambios al ritmo de la Agenda 2030 de Naciones Unidas o el Foro Económico Mundial. Esta gente que no está informada, ni parece pretender mayormente estarlo, no ha perdido lo que se aprendió en la segunda posguerra: digamos que, con la "sincronización del ritmo", la necesidad de estar siempre muy "in", nunca "out" -hay que tener éxito y no ser fracasados-, y el gran "sentido de oportunidad". Lo que está haciendo el progresismo es husmear las "ocasiones" para ver qué ventaja puede lograrse en el "margen de maniobra": en vez de aprovecharlo para resolver los problemas desde abajo, "hacer montón" y ruido para llegar a la fiesta. Que luego no se diga que el latino no es aprovechado, aunque haya excepciones, y más de lo que creen quienes están colgados de "lo que hay que tener" para ser un "actor" en el "nuevo escenario". Cuando no es lenguaje de negocios, es de espectáculo. Vaya con las puestas en escena. No son tiempos de harapos (da click en el botón de reproducción)





viernes, 2 de diciembre de 2022

UNA MIRADA

 Poco a poco, las cosas se van alineando en América Latina sobre el estilo estadounidense, que ve mal el "odio". Con frecuencia, se trata de servirse de ésto para descalificar: quien discrepe de la exhibición de ciertas minorías o del feminismo actual será sospechoso de "odiar", por lo que todo argumento queda cancelado. Se supone que la derecha, o extrema derecha, está unida por un sentimiento primario del que obtiene su fuerza, el odio, parafraseando al sociólogo Marcos Roitman Rosenmann. Nada que argumentar: "lo que pasa es que tú...", estás resentido, eres rencoroso, te pones agresivo, resultas conflictivo, y un largo rosario de etcéteras, como antes se tapaba la boca con "eres muy cartesiano", o "lo que ocurre es que eres dogmático".- No es tan nuevo, pero sí muy gringo: no hay argumento, nada más "evidencias" que, de ser contradichas o aunque sea matizadas, llevan a la hoguera del "negacionismo" o del "acientificismo".. De remate, queda la sospecha de que el que odia es "neonazi". Hay que agregar una pizca de defensa de los inmigrantes, sin que quede claro por qué no luchan en su propio país por mejores condiciones de vida, y creen que todo se resuelve con ir a un país central que, se entiende, debe "resarcir" siglos de opresión, lo que deviene en extorsión.

     Hay gente que es galardonada en la universidad pública por esta capacidad para anular el debate acusando al que discrepe o incluso contradiga de "propagador del odio", como lo hace la señora de Wendy Brown, entiéndase que la galardonada Judith Butler, cuyo aspecto no es amistoso, ni especialmente amoroso, como no lo es el de muchas mujeres estadounidenses. Para Butler, resulta que en el mundo actual "el odio se eleva a posición política". En medio de una ensalada que mezcla todas las modas, como si fuera realmente imposible distanciarse de "la agenda" (contra el cambio climático, la violencia feminicida...), Butler es premiada por ver, tal cual, un "auge del fascismo", sin que resulte claro dónde, ni qué se entiende por fascismo, al menos que se esté alertando contra grupúsculos. Del presidente estadounidense Donald J. Trump no puede tratarse: dejó la presidencia. El brasileño saliente Jair Bolsonaro también. Del presidente ruso, Vladimir Putin, menos: lo que no se condena es el descarado e histórico nazismo ucraniano. Tal vez quede quejarse de Víktor Orbán en Hungría, aunque ciertas defensas de valores tradicionales o conservadores no hacen forzosamente un "auge del fascismo". Al menos que sea tanta la "evidencia" que no haya nada que argumentar, ni debatir.

     Las cosas no se imponen: no es "evidente" que haya que reivindicar el aborto por sí mismo (en todo caso, mucho se puede debatir sobre el tema), ni que haya que admitir lo LGBTTTIQ+ sin argumentación de por medio, dejando las cosas al "te gusta o no te gusta", ni que haya que estar de acuerdo con la ideología de género (por ejemplo en su dimensión de paridad de género, que puede muy bien discutirse), salvo, insistamos, en que se trate de algún condicionamiento y, en esta medida, de extorsión (al mismo título en que se habla de "extorsión de plusvalía"): uno puede negarse a querer un "plus", como el de la señora Butler, por el solo hecho de sostener lo queer y sugerir que hay formas larvadas de corrupción, como el otorgamiento de ciertas "licencias" o "autorizaciones", dadas por "libertades", a cambio de ir callándose sobre otros temas y de que los infantes no vean lo que hacen los progenitores, más allá del cambio climático, la violencia feminicida, el rechazo contra los inmigrantes, la lucha de los pueblos originarios y el racismo. Curiosamente, aquí se gana ese "plus" que no se obtiene denunciando ya no digamos la tan llevada y traída pobreza, sino los ataques contra el poder de compra, los salarios, los sindicatos, los empleos, las prestaciones sociales, el derecho a la calidad de vida (el tema cayó en el olvido), a la educación y la salud. No: la "cuestión social" está fuera y no muy lejos de volverse tabú, al igual por cierto que el derecho de vivir en paz, es decir, con seguridad.

     No es que haya que alabar a quienes ven "comunismo" o "socialismo" donde no lo hay, pero no queda claro el por qué creciente de "prioridades" que no incumben más que a una ínfima minoría de gente, como en el caso del movimiento LGBTTTIQ+, o de ciertas "fijaciones", por llamarlas de algún modo. Lo que está claro es el deslizamiento hacia formas de deshonestidad, como la que consiste en alertar contra el "auge del fascismo", con tal de impresionar. Tampoco es muy convincente que un Juan Carlos Monedero diga que en una marcha en la Ciudad de México vió "odio" y en la del presidente "mucho amor". Quien considere que un mandatario no debiera andar haciendo de activista es entonces una víctima del "desamor", o algo así. Parece nimio, pero es la anulación del debate en plena democracia: el "amor" seguramente deba darse por la "evidencia buena" contra la mala del "odio", por lo que se está en la franca caricatura de buenos y malos. Como en los supermercados y otros lugares de consumo, es el baile de las etiquetas.

      Desde luego, se negocia la costumbre  licenciosa, signo de estatus, contra el tabú de la explotación, libertad cada vez mayor del patrono. Y de remate, el trabajador como un "diferente" más: ¿pero una sociedad se sostiene por el trabajo o por el sexo, el color de piel, incluso el nivel de ingreso o la "alteridad"? En todo caso, esta expresión de Butler no es agradable: fraude, prepotencia y desverguenza just around the corner.




AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...