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sábado, 12 de agosto de 2023

ECUADOR: EL ENORME DETERIORO

 A pocos días de las elecciones presidenciales en el Ecuador, fue asesinado el candidato de "centro-derecha", Fernando Villavicencio. No es que las elecciones estén reñidas: es que todavía no es seguro que Luisa González, candidata favorita (Revolución Ciudadana), logre el 40 % de los votos más 10 puntos de diferencia sobre su inmediato seguidor, aunque tampoco está descartado. La izquierda no puede omitir que más de la mitad de los votantes está dispersa y con frecuencia apática, como si no quisiera entender la gravedad de una situación en la que, según González, el Ecuador es un "Estado fallido". Lo deseable es, en estas condiciones, no llegar al punto de no retorno.

      Lo ocurrido a Villavicencio, atribuido en un principio al Cartel de Sinaloa, no deja de recordar lo sucedido hace ya cierto tiempo con el presidente haitiano Jovenel Moise: cuando fue ejecutado, las condiciones de seguridad se desvanecieron, lo que terminó sugiriendo la complicidad de quienes lo cuidaban con los asesinos, en su mayoría un grupo de colombianos, como en el caso de Villavicencio. Moise se había distanciado arriesgadamente de sus patrocinadores, la derecha mafiosa haitiana. Villavicencio parece haberse sentido lo suficientemente seguro para obtener cierta independencia y denunciar al Cartel de Sinaloa, algo sobre lo que el Ecuador calla. Hay además tres políticos inmiscuidos.

     En efecto, Villavicencio había tenido la fama de ser agente de la Central de Inteligencia Americana (CIA), algo que denunció quien fuera vicepresidente valiente de la Revolución Ciudadana, Jorge Glas. Como persona cercana a los intereses estadounidenses, el deporte de Villavicencio era coleccionar denuncias falsas de cualquier cosa contra el ex presidente Rafael Correa, lo que le costó a éste el asilo político en Bélgica y no poder correr en las elecciones de 2021. Si es correcto que Villavicencio era de la CIA, ¿a quién estorbaba? La canciller mexicana, Alicia Bárcena, muy profesional, declaró desde Estados Unidos que la autoría de la ejecución -que fue en "modo sicariato", como se dice en el Ecuador- no fue obra del Cartel de Sinaloa. A su vez, el presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, pidió ayuda del FBI (Federal Bureau of Investigation-Agencia Federal de Investigación) para investigar el caso.

      Cuando fue ejecutado, a Villavicencio le ocurrió algo "extraño", similar a lo de Moise: le fueron retiradas ciertas garantías de seguridad (lo que sus familiares denunciaron) y el encargado de las mismas, Patricio Carrillo, salió por otra puerta y hacia un coche blindado, a diferencia del candidato. ¿Hasta dónde pensaba llegar Villavicencio, si acaso sintiéndose protegido? Es porque es de todo el mundo sabido que la fuerza pública ecuatoriana, policía en particular, está infiltrada por el narcotráfico, al grado que se sabe de la existencia de "narcogenerales" que no son investigados, y que, para colmo, hay grupos criminales que dan anuncios de prensa con escolta policíaca. ¿Acaso Villavicencio no iba a llegar a esta parte de las fuerzas de seguridad que son las que lo descuidaron, al grado que pueda sospecharse en el Ecuador de un crimen de Estado, sin que la izquierda termine de reconocer el alcance de lo que sucede? Ciertamente, González insistió en las situaciones "extrañas" que rodearon el crimen y en la mención de los "narcogenerales", llamando a depurar la fuerza pública. Pero hace rato que la Revolución Ciudadana, salvo excepciones, elude sistemáticamente hablar de Estados Unidos. No es el caso de Lasso: no sólo llamó al FBI, sino que previamente llamó a combatir al CJNG (Cartel Jalisco Nueva Generación), que no dudó en externar su enojo por la complacencia con los de Sinaloa.

     No corresponde especular demasiado hasta que no haya más elementos, pero hace rato que Estados Unidos le ha hecho un daño terrible al Ecuador. Más allá de ésto, el 30 % de la droga colombiana está siendo exportada vía el Ecuador, y el 60 % de la droga que entra a Europa vía el puerto de Amberes (Bélgica) sale del gran puerto ecuatoriano de Guayaquil. Por mucho tiempo, la sociedad ecuatoriana no quiso ver: ahora ya no es nada más lugar de lavado espectacular de dinero, a la vista de quien no quiera ser ciego, sino lugar de tránsito y de extensión de actividades criminales como secuestros y extorsiones, no faltando más que la conversión, también, en lugar de consumo. En medio del caos, todavía hay gran parte de la sociedad que no se inclina por la Revolución Ciudadana, que dejó pasar algunas cosas (como narcomenudeo en las narices de la policía), pero de cualquier modo consiguió hacer del Ecuador el segundo país más seguro de América Latina. Dicho sea para terminar, acaba de probarse que las acusaciones contra Glas, que las pagó con cárcel, eran inventadas, en otra extrañeza, el papel de la empresa brasileña  Odebrecht (la Corte de Brasil ya anuló las supuestas "pruebas"). A quedarse con Carpuela (da click en el botón de reproducción).






jueves, 10 de agosto de 2023

CADA QUIEN SU GURÚ

 A veces, las derechas son un poco menos "cavernarias" de lo que parecen, y las izquierdas un poco más. A juicio de alguien como Jair Bolsonaro, quien gobernara Brasil hasta hace algún tiempo, el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva representa algo así como el "marxismo cultural", aunque a Lula le falta por completo formación marxista y ha demostrado por lo demás ser anticomunista, por ejemplo en el Foro de Sao Paulo. Izquierda igual a comunismo es algo falso, como izquierda igual a marxismo, de tal modo que ni siquiera los últimos líderes soviéticos, como Mijaíl Gorbachov, tenían la menor noción de marxismo (Gorbachov acabó declarándose abiertamente socialdemócrata, para más señas). De la misma manera, no toda derecha es automáticamente "fascista", incluso cuando, como Bolsonaro, reivindica la dictadura militar, como lo hace José Antonio Kast en Chile. Los casos de neonazismo son contados, como el de Ucrania. 

       En la segunda posguerra, a partir del llamado "deshielo" (1956) y con la bonanza capitalista, se dejó de creer en la clase obrera como vanguardia al socialismo, y a la larga también en el campesinado, luego de que el maoísmo en China encontrara sus límites. La mayor parte de la izquierda se quedó sin "sujeto". Andando el tiempo, se pasó a poner mayor atención a otros temas que al de las clases, y a partir de la llamada "teoría crítica" de la Escuela de Frankfurt, con Theodor Adorno y Max Horkheimer (que no tuvieron mucho problema en colaborar con la Central de Inteligencia Americana -CIA), del interés por el teórico italiano Antonio Gramsci, de "marxistas" libertarios como Herbert Marcuse y más adelante de teorías como las de Ernesto Laclau, la izquierda se puso a recoger de todo, en busca de "nuevos sujetos", mezclándose así con la llamada "ideología de género" (causas feministas, pero también otras, LGBTTTIQ+), los "pueblos originarios" y los "afrodescendientes", los "jóvenes" y lo que cayera, nótese que prescindiendo de los trabajadores (a lo sumo una "minoría" más), de la idea de explotación y otras propias del marxismo y de los comunistas. En este sentido, los nuevos libros de texto mexicanos responden a un manoseo político de la "nueva izquierda", salvo que, en una falsedad, hay quien cree que se trata de "comunismo". La idea gramsciana es la de dar la "batalla cultural" agarrando cualquier sujeto, y la derecha también entra a su modo en la "guerra cultural", con valores como la familia, el orden, el antiabortismo o el rechazo al matrimonio igualitario. Se toma por "comunismo" o por lo que se llama "marxismo cultural" esta ensalada libertaria de "nuevos sujetos", mientras que para la izquierda es "fascismo" rechazarlos, en un asunto de valores que debiera ser más discutido, y sobre todo más allá de falsas equivalencias. La Nueva Escuela Mexicana y sus libros podrían ser suscritos por universidades estadounidenses y los Demócratas. El debate está muy americanizado. No cambia gran cosa que uno que otro ex comunista se adhiera a las creencias de la "nueva izquierda" y se ponga a recitar sobre ecología y contra el patriarcado, como lo hace por ejemplo el "sobreviviente del 2 de octubre" (¿es un oficio?), Luciano Concheiro, en la Secretaría de Educación Pública (SEP).

     En México hay dos muy pequeñitos partidos comunistas y uno de ellos, el PCM (Partido Comunista Mexicano) se opone a la "Cuarta Transformación". Hay ex comunistas en el gobierno, que fueran miembros del PCM que se disolvió para entrar en el PSUM (Partido Socialista Unificado de México), que a su vez se derritió en el PRD (Partido de la Revolución Democrática). Los ex comunistas de la 4T son contados, bastante ineficaces y adeptos al maniqueísmo estadounidense, en uno que otro caso. Uno de los responsables de los libros de texto, Marx Arriaga, no tiene nada de comunista ni de marxista, pero sí parece habérselas ingeniado para estar en las modas de la izquierda, confundiendo además "pueblo" e izquierda. El origen de la confusión está en los cambios al artículo Tercero Constitucional introducidos por el Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa). Si acaso, lo que hace Arriaga (pasemos sobre los hermanos Concheiro, Pablo Gómez y Alejandro Encinas) es ultraizquierdismo, lo que los comunistas conocían como "enfermedad infantil", mezclado con la Agenda 2030 de Naciones Unidas y modas universitarias ya aludidas. El alumno modelo tal vez deba ser un afrodescendiente de Pinotepa que "transite" a ser mujer, aprovechando para declararse además lesbiana, comer vegano, militar contra el maltrato a los animales y en pro de una célula onegeísta de Black Lives Matter en Oaxaca: si tiene cultura digital, será la persona libre por excelencia y, para recitar a la Nueva Escuela, alguien resiliente "en comunidad", siguiendo a Enrique Dussel, una de las lecturas de Arriaga.

     Es entendible que haya un problema de valores -que la izquierda con frecuencia no entra a debatir, porque se pronuncia poco sobre la familia o el orden, por ejemplo- y un choque en el que la derecha (no la "demócrata liberal", más al centro) cree estar viendo "comunismo" y "marxismo cultural", habida cuenta de los orígenes de más de uno en la izquierda. A su vez (y en algo que al centro también comulga con los "demócratas liberales"), la izquierda ve "fascismo" en los presidentes estadounidenses George W. Bush o Donald J. Trump, cuando no en el mandatario ruso Vladimir Putin. Más parece cosa de etiquetas para vender (vender la creencia y hacerse de adeptos) que atisbo de análisis o de un mínimo de seriedad. Marx Arriaga no es más que un "Tacubo" (hijo de un Prepa Popular Tacuba), "grillo" para más señas, y sus contrincantes, unos cínicos que dicen estar "contra la ideología" para no creer más que en una, la empresarial con su "emprendedurismo". Como sea, hay más falsas relaciones: izquierda no es equivalente a comunismo y derecha no lo es a fascismo. Estas equivalencias se establecen para hacer negocio o extraer una renta: el negocio del sensacionalismo contra el comunismo y la renta de "luchador" contra el "fascismo".

     En rigor, no hay en los libros de texto nada que no esté en el nuevo artículo Tercero de la Constitución mexicana, y si se menciona el "mejoramiento del pueblo", es de esperarse que a más de uno se le ocurra ponerse a "grillar", como se dice en el argot mexicano: la "ideología de género", los pueblos originarios, el ecologismo y otras cosas están en el mandato constitucional, así sea contradictorio, en el ánimo de MoReNa de quedar bien a la vez con "el pueblo" y con organismos internacionales. Los alegatos en contra son extravagantes, como los del "periodista" golpeador Carlos Marín, de Milenio, que conecta cualquier cosa con cualquier cosa, preocupado más por el efecto que por el sentido. Para Marín, en plena grosería maliciosa, la concepción de los libros de texto es  "marxoide-chavista" (claro, ¿con el tufo de Así habló Zaratustra, que tanto le gustaba a Hugo Chávez?), inspirada de un "romanticismo revolucionario" de los primeros dos tercios del siglo XIX (¿se refiere al socialismo utópico del que se deslindó Marx?) y hasta en una de esas de "los guardias rojos" que ocuparon el Palacio de Invierno en San Petersburgo en 1917. Es totalmente provinciano, ignorante y con pretensiones: como Chávez, por ejemplo. Después de todo, el procedimiento es el mismo, sea en Arriaga o en Marín: aprovecharse, sacar ventaja, desde una posición considerada ante todo de poder y no de servicio. (da click en el botón de reproducción).



miércoles, 9 de agosto de 2023

¿QUÉ HA HABIDO?

 China es un país que está cambiando y alejándose de lo "milagroso", para entrar en problemas similares a los de muchas otras sociedades.

     Un buen consejo es quitarse de la cabeza la creencia de una China exclusivamente fabril, repleta de obreros y obreras maquilando para empresas transnacionales. El trabajador chino explotado hoy tiende a ser otro, sin descartar a los mencionados: es el repartidor a domicilio, en moto, o el trabajador de oficina tecleando hasta la extenuación, gracias a la tecnología y a lo que se ha dado en llamar la "uberización" del trabajo. 

      China ya no tiene las grandes tasas de crecimiento de antaño. Un problema particular es el que afecta a la juventud con títulos universitarios: el desempleo. Uno de cada cinco jóvenes de 16 a 24 años en China no tiene trabajo. Ocurre como en las sociedades occidentales: mayores exigencias de títulos, pero menores posibilidades de encontrar un buen empleo, lo que, para decirlo un poco en broma, da titulados universitarios repartiendo comida. Sobre una población económicamente activa de 733 millones de personas, 200 millones tienen un empleo "flexible". El número de jóvenes desempleados se calcula en 54 millones, entre los que se encuentran migrantes y jóvenes diplomados con tres años de no encontrar lugar en el mercado laboral. Entretanto, ha aumentado el número de candidatos al posgrado, de dos millones en 2017 a casi cinco millones en 2022. Al mismo tiempo, y es igual que en bastantes otros países, hay gente que ya no quiere trabajar: en el sector manufacturero hay 30 millones de puestos de trabajo sin cubrir. Lo que quieren los graduados ahora es entrar al servicio público: un millón y medio de candidatos para...!37 mil puestos! En los últimos años, en realidad, por cada punto ganado en el PIB (producto interno bruto), las empresas públicas han creado casi dos millones de empleos, pero las privadas seis millones 300 mil.

      Pese a que China se dice socialista, hay que considerar, ligado a las dificultades del empleo, que éste lo crea sobre todo el sector privado, que representa el 80 % de los empleos urbanos del país y el 90 % de la creación de empleo. Ante esta situación urbana, también sucede como en otros países: la tentación de irse a buscar algún trabajo menor en provincia. La población china nunca ha sido tan numerosa como ahora (aunque India es el país más poblado del mundo), pero el número de trabajadores urbanos ha comenzado a disminuir, por primera vez desde 1962, para pasar de poco más de 467 millones a poco más de 459 millones. Pese a los números absolutos, la población china ha comenzado a envejecer y, por primera vez desde 1961, ha disminuido.

       No deja de resultar curioso que un país como China viva estos problemas tan parecidos a los de países occidentales: "uberización" del empleo, graduados sin trabajo, envejecimiento demográfico, saturación urbana y ocasional partida a provincia, puestos de trabajo que nadie quiere...Entretanto, el máximo líder chino recibe no nada más a empresarios estadounidenses, sino al centenario Henry Kissinger, el "viejo amigo", artífice del acercamiento entre Estados Unidos y China y de hechos tan poco loables y bastante matonescos como el golpe de Estado de 1973 en Chile contra el presidente democráticamente electo Salvador Allende. Los roces entre Estados Unidos y China probablemente sean menos de cuidado de lo que se cree, a diferencia de la arremetida contra Rusia. Esta es tratada como si fuera el país comunista que no es, mientras que China, que empieza a tener otros problemas económicos, es tratada como lo que es. Queda por saber qué es. Adivina adivinador (da click en el botón de reproducción).



domingo, 6 de agosto de 2023

GENTE BATALLOSA QUE NUNCA FALTA

 A raíz de que se dieran a conocer en México los nuevos libros de texto de primaria y secundaria, el empresario de Grupo Azteca, Ricardo Salinas Pliego, saltó a gritar que se trata de comunismo, lo que repitió en TV Azteca Javier Alatorre, sonorense de Navojoa, lugar que es para Sonora lo que Galicia para España, al menos en términos de chistes sobre coeficiente intelectual. Sabrá Dios de la alianza entre Grupo Azteca y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (¿una pifia más?): el hecho es que Salinas Pliego se distingue por la grosería maliciosa, el creer que "se las puede" y ciertos "pasos al acto" medio fascistoides. ¿Qué han ido a hacer Ricardo Monreal, Claudia Sheinbaum y Gerardo Fernández Noroña con el "Escorpión Dorado" de la televisora mencionada? Es el estilo de corrupción en el relajo para nivelar por lo bajo en la vulgaridad.

      El argumento de Salinas Pliego es muy usual: en el comunismo, dice, !todos pobres!. De ser así, hay mucho comunismo en América Latina, aunque absolutamente ningún país con todos pobres (aunque sea, si se quiere, porque en los países socialistas de la región hay una capa de burócratas con privilegios, lo que no es secreto en Cuba, pero mucho menos aún en Venezuela). Como sea, los países de América Latina con mayores porcentajes de población que vive por debajo de la línea de pobreza -los "más comunistas", si hay que atenerse al argumento del empresario mexicano- son Guatemala, Haití y Honduras. Siempre de acuerdo con la misma fuente, el Banco Mundial, México tiene mayor población por debajo de la línea de pobreza que Nicaragua y Venezuela, es decir que, si el argumento es que se trata de "fabricar pobres" para tener una clientela, México es bastante más comunista que Nicaragua y Venezuela (Cuba, que no va bien económicamente, no aparece con facilidad en las estadísticas, pero es fácil saber que no está en la situación de Haití). Eso sí, se puede conceder, hay más libertades en México que en Nicaragua o Cuba. La gente de Guerrero, en México, seguramente puede decir lo que le venga en gana: no cambia una situación de delincuencia bastante generalizada que no hay en Cuba. Los críticos de López Obrador pueden describir muy bien la situación guerrerense, si se trata de caerle a una gobernadora oficialista, Evelyn Salgado. El 60 % de los haitianos está en la pobreza. En Guerrero es casi el 67 %, un paraíso comunista. En Nicaragua, país de socialismo cristiano, la pobreza es de poco más del 13 %, según el Banco Mundial. En Venezuela, la pobreza es de menos del 50 %. En Cuba se vive con pobreza, a reserva del problema de la medición, pero Guatemala y Haití son realmente muy comunistas. Se trata de nueva cuenta de la forma de ver el mundo de la gente adinerada, que establece como relación de causa y efecto una correlación, pero que no es más que esto último: no existe relación de causa a efecto entre socialismo (comunismo no hay ni ha habido nunca) y pobreza. No queda claro por qué se ignora a Guatemala o Haití (en el caso de Honduras, hay que esperar resultados del gobierno de izquierda de Xiomara Castro) si de evitar el comunismo se trata. Es tan fantasioso como creer que a mayor pobreza mayor revolución. Nada de ésto tiene que ver con comunismo ni socialismo.

     Haití se está volviendo uno de los países más desiguales del mundo, además de ser, al "criterio" de Salinas Pliego, el más comunista del hemisferio occidental, es decir, el más pobre. Gobernado por una derecha mafiosa, que ni siquiera celebra elecciones, y con el asesinato de Jovenel Moise, el último presidente que intentó cambiar algo (quería entregar a Estados Unidos una lista de políticos y empresarios ligados al narcotráfico), Haití ya logró colar a su capital, Puerto Príncipe, al mismo tiempo que no se descarta una nueva injerencia internacional (encabezada por policías de Kenia), entre las 20 ciudades más peligrosas del mundo, en gran medida tomada por pandillas ligadas al crimen organizado. La violencia es tal que Estados Unidos ordenó a todo su personal -menos el estrictamente necesario- salir del lugar. El presidente haitiano, Ariel Henry, acaba de destituir a quien quería investigarlo como sospechoso en el asesinato de Moise: quien fuera ministro de Justicia, Rockfeller Vincent, quien respaldó al ex fiscal Bedford Claude, en la misma pista. ¿Alguien tiene algún problema con la "independencia de poderes" o es simplemente que países "comunistas" como Haití o Guatemala importan un comino, por igual a izquierdistas que a "demócratas liberales", más inquietos por Nicaragua? No es creíble en todo caso que las pandillas haitianas actúen por generación espontánea de la pobreza: se ocupan, cuando es necesario, de masacrar a gente pobre que reclama cuando menos elecciones y no su eterna posposición. Al menos que, como ha quedado demostrado en otros países, como el Ecuador, #Conlosniñosno, pero #Conellumpensí.

     Por último: ¿China es un país "comunista"o no? Es nada más porque es el único país del mundo del Sur que ha erradicado la pobreza extrema por completo, desde 2018. No es, en cabezas como las de Grupo Azteca, una correlación "porque sí", sino destinada a vender una creencia por miedo y sensacionalismo, cuando el verdadero "espectáculo" está en las calles de Puerto Príncipe. Alatorre, claro, por tonto, pero el grosero malicioso, por cínico. Hasta es mejor la música haitiana del matón Michel Martelly (da click en el botón de reproducción).



sábado, 5 de agosto de 2023

FERIA DE POCHOS Y POLKOS

 Ya ha habido ocasión de decir que, para la sucesión de 2024, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, no tendrá favoritismo, por lo que tampoco hay "caballo negro" ni nada por el estilo, pese a la relación cercana y de paisanaje con Adán Augusto López Hernández, precandidato oficialista y tabasqueño. Fieles al antiguo régimen que dicen criticar, algunos, izquierdistas o "demócratas liberales" por igual, creen que no hay cambio y que, a fin de cuentas, habrá "dedazo" e incluso algo así como el peligro de "Maximato", pese a que el mandatario ha dicho que se retirará. De lo que se trata es de forzar alguna ruptura y orillar al centro al candidato definitivo, o de seguir golpeando de manera inmisericorde, como lo ha dicho López Hernández. Este seguramente sea el menos proclive a la deslealtad, que la oposición trató de jugar en particular con el ex canciller y también precandidato del Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa), Marcelo Ebrard. López Hernández es el menos ambicioso, y Ebrard, el más, aunque ha estado delineando asuntos concretos. Las reglas del sistema político mexicano, que el PRI (Partido Revolucionario Institucional) respeta, dictan que un ex presidente no vuelva a meterse en política, sin que quede claro por qué no se les recuerda a los ex mandatarios derechistas Vicente Fox y Felipe Calderón (partido Acción Nacional).

     Ricardo Monreal, Gerardo Fernández Noroña (prácticamente descartados) y López Hernández están en buena medida exentos de la fiebre de pochismo en el país, la propagación de polkos (si todavía se recuerda qué es pochismo y qué fueron los polkos) y la ausencia de "visión general de las cosas" que impera. Procedente de una familia modesta pero muy letrada de Paraíso, Tabasco, con padre notario y madre maestra normalista, López Hernández decidió hacer sus estudios de posgrado en Derecho en Francia por considerarlos más humanistas que los ofrecidos por Estados Unidos. Entre sus virtudes, el precandidato tabasqueño tiene, además de una gran cultura que no lo acompleja -a diferencia de los problemas crónicos de López Obrador con la intelectualidad-, una magnífica memoria y capacidad de acercarse a la gente gracias a aquélla. Es, al mismo tiempo, más conciliador y más estricto que un López Obrador proclive a la necedad, a cierta ignorancia y al laxismo. Si López Obrador es "luchador social", prácticamente sin verdadera profesión, López Hernández tiene muy buen oficio de abogado y es netamente político, habiendo sido diputado, senador, gobernador (durante un tiempo el senador y el gobernador más votado de Tabasco) y secretario de Gobernación. López Hernández tiene la franqueza tabasqueña, pero sin estridencias. 

     Lo que no queda claro es qué está decidiendo la contienda: la gente o los medios de comunicación masiva y el aparato de MoReNa que hace mucho adelantaron los tiempos, al grado de acercarlo todo a una feria, lo que la oposición ya entendió: ahora Xóchitl Gálvez también tiene su baile, el "xochibaile". ¿Es un asunto de entretenimiento y demagogia o un asunto de rumbo del país y soluciones posibles para sus problemas y su gente? Con un poco de observación, no es difícil darse cuenta quién toma las cosas en serio y quien está en la demagogia. El pochismo y los polkos optaron desde un principio por dos: Claudia Sheinbaum, hoy ex jefa de gobierno de la Ciudad de México, y Marcelo Ebrard. López Hernández pasa por un "desconocido en los medios", el "paisanito" del jefe y, a lo sumo, alguien a quien golpear si se intuye que no se suma al pochismo y los polkos. Ahora bien, tampoco cabe exagerar la nota con que López Hernández tiene el gran proyecto soberanista. Visión de Estado y de nación la tiene entre pocos Cuauhtémoc Cárdenas, hasta que MoReNa saque un programa, si consigue hacerlo con tal visión.

     Los "momentos de ambición y poder" a costa de la persona y el profesionalismo no son lo de López Hernández. Como López Obrador, tiene sentido de la justicia, pero respaldado en el conocimiento de las leyes y de su espíritu. Dos cosas hacen la diferencia: el oficio de abogado y el de político, asuntos distintos de ser "luchador social" o "activista". López Hernández tiene mayor apertura -pese a ser estricto- que el actual presidente. Divide más a la gente por su calidad moral que por su afiliación partidista. Es admirador de López Obrador, pero no anda en todo con "el pueblo bueno" por delante ni con maniqueísmos reiterados. 

     No está nada claro que el torneo no esté virando a pachanga, dado que en México el relajo es la ocasión de pescar a río revuelto. Se pierde así de vista lo que está realmente en juego -la pachanga está para la aniquilación moral y las posibilidades de López Hernández no están definidas: la demagogia tiene más posibilidades. Queda por ver qué hay que pasar para evitar endiosar o enlodar a un López Obrador contradictorio. (da click en el botón de reproducción). 



     

jueves, 3 de agosto de 2023

ECUADOR: LA CASA HE BOTADO

 Ya ha habido ocasión de sugerir que no forzosamente hay relación de causa a efecto entre pobreza y delincuencia. El Ecuador es un país menos pobre que Haití y está por terminar el año con una violencia peor.

     Es más complicado, porque aproximadamente la mitad de los contendientes a la presidencia ecuatoriana (las elecciones se acercan) delinquen: la ley del Ecuador prohíbe a servidores públicos o a "dignidades de elección popular" tener cuentas o capitales en paraísos fiscales. El candidato de derecha Daniel Noboa fue accionista de Industrial Molinera C.A., empresa familiar con beneficiarios en sociedades en Bahamas y Panamá. También de derecha, el candidato Jan Topic es parte del Grupo Económico Telconet, que tiene un fideicomiso con beneficiarios en las Bahamas. Por su parte, el candidato, también de derecha, Otto Sonnenholzner, es accionista y ha sido apoderado de Hersalbar Holdings S.A., relacionada con Polder S.A., que tiene beneficiarios en otro paraíso fiscal, las Islas Vírgenes Británicas. El candidato de centro-izquierda Xavier Hervas (Izquierda Democrática/RETO) es accionista de Nova Alimentos Alimenovasa S.A., vinculada con una sociedad en Panamá. El presidente saliente, Guillermo Lasso, uno de los más impopulares de América Latina, fue ligado con paraísos fiscales, al igual que su predecesor, Lenín Moreno, con el caso INA Papers. Se puede entonces ser gente adinerada y delinquir. Ya ha habido también ocasión de señalar que muchos de los gobiernos de derecha en América Latina delinquen: México, Honduras, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay, Bolivia, Haití, los casos no han sido pocos. Las distintas formas de delincuencia son algo más o menos frecuente en América Latina, por motivos históricos.

     La ola de violencia provocó hace poco un nuevo motín carcelario que dejó muertos en el Ecuador, y se han dado asesinatos de políticos, como Agustín Intriago, alcalde de Manta, sexta ciudad del Ecuador y puerto del Pacífico (gran puerto atunero). La ciudad de Esmeraldas no es más pobre que Haití, pero sobrepasa en peligrosidad a la capital haitiana, Puerto Príncipe. Esmeraldas es un lugar de población negra (al igual que El Chota, en la provincia de Imbabura), en la costa y pegada a la frontera colombiana, por lo que se volvió envite del narcotráfico. Esmeraldas está ahora invadida por miles de pandilleros (entre cuatro mil y cinco mil), los "tiguerones" y "los lobos", ligados al Cártel Jalisco Nueva Generación. La costa del Pacífico ecuatoriano es ruta de exportación de droga colombiana. Después de Colima, en México, y de Caracas, capital venezolana, Esmeraldas acaba de ganarse el lugar de tercera ciudad más peligrosa del mundo.

     La violencia abierta alcanzó a una sociedad, la ecuatoriana, que se negó a ver lo obvio. El boom inmobiliario en Quito, la capital, es excesivo, y desde hace ya décadas llamaba la atención que centros comerciales proliferando como hongos estuvieran en manos de colombianos. Era que en el Ecuador se estaba lavando de dinero, siendo un país situado entre Perú y Colombia. La moneda del Ecuador terminó siendo el dólar. Deslumbrados, muchos no dijeron nada, ya que circulaba el dinero, hasta que en tiempos recientes empezaron a disputarse la plaza distintos grupos del crimen organizado. Ahora la "autoridad" que ofrece paz es el crimen organizado, luego, por ejemplo, de un reguero de más de 400 muertos en motines carcelarios macabros en cerca de dos años.

     Sin que se quiera decir, el Ecuador es un Estado fallido, a tal grado que, de ganar, la candidata Luisa González, de la Revolución Ciudadana, tendrá como prioridad la seguridad. No hubo una situación como la actual durante el gobierno de Rafael Correa (2007-2017), pero unos pocos años bastaron para una degradación sin precedentes en el país sudamericano. Fue gracias a la derecha. Más de un pobre se inmiscuye en actividades delictivas, pero, insistamos, dos presidentes y aproximadamente la mitad de los candidatos actuales a la presidencia están o han estado colocados en situaciones ilícitas, sin que se haga absolutamente nada. Cuando estuvo a punto de costarle a Lasso el cargo, por juicio político, prefirió salir impune, disolver la Asamblea y convocar a las nuevas elecciones por celebrarse pronto. (da click en el botón de reproducción).






martes, 1 de agosto de 2023

TODO "BASADO EN EVIDENCIAS"

 La pobreza no es causa directa de delincuencia. Si así fuera, no habría gente adinerada que delinque. Lo anterior no impide que se reclute entre gente pobre, necesitada, para el crimen organizado, pero de todos modos intervienen otros factores.

       Si se toma el caso de Chile, resulta que los indicadores de pobreza y de delincuencia van !en sentido contrario! Como algo ha hecho el gobierno de centro-izquierda de Gabriel Boric, la pobreza en Chile se encuentra en sus niveles históricos más bajos, desde que se tiene registro. Hay que tener cierto cuidado, porque cada vez más se confunde pobreza y miseria (pobreza moderada y pobreza extrema). Más de un gobierno progresista ha sabido abatir la pobreza extrema, en particular con programas sociales. Debe hacerse notar en Chile la caída de la pobreza en regiones históricamente marginadas y de población indígena, entre las cuales la baja de la pobreza ha sido aún mayor. También ha disminuido la pobreza llamada "multidimensional", no nada más medida por ingresos, sino también por acceso a la salud, la educación y la vivienda. No está de más decir que, pese a décadas del llamado "neoliberalismo", Chile no está entre los países más pobres de América Latina, aunque sí ha llegado por momentos a ser el más desigual. El país sudamericano tiene programas de apoyo y subsidio como el IFE Laboral, Subsidio Protege (para la creación de empleo formal), o Chile Apoya, además del bono Chile Apoya Invierno y de la Pensión Garantizada Universal. La mayoría de los países progresistas no son ninguna fábrica de pobres. En Chile, la dictadura dejó una pobreza de casi 70 %; hoy es de menos de nueve por ciento. Dicho sea de paso, la reducción de la pobreza vale para un país de socialismo cristiano como Nicaragua, al que Boric no quiere en lo absoluto.

     Chile tampoco es México en materia de crimen organizado, pero, justamente en medio de la reducción histórica de la pobreza, la delincuencia se ha ido incrementando. Antes, los homicidios eran sobre todo de "imputado conocido", alguien cercano a la víctima, pero se han incrementado los de "imputado desconocido" y con armas de fuego, lo que suele implicar sicariato y ajuste de cuentas. En Chile ya hay zonas bajo control de bandas delictivas, funerales de narcotraficantes con cortejo policíaco (!) y puertos como el de San Antonio, cerca de la ciudad de Valparaíso, de origen de las mayores importaciones de cocaína de Europa. Pese al aumento de la xenofobia, siguen siendo más chilenos que extranjeros que delinquen. La violencia es algo fuerte en el norte chileno, pero también hacia el sur, en conflicto con los mapuches. La criminalidad es hoy más violenta. Por lo demás, a un sector importante de la población no le gustó la violencia de ciertas manifestaciones en el 2019, aunque tampoco la respuesta violenta de la policía. El hecho es que probablemente haya que buscar causas más allá de la pobreza y hurgar un poco en los valores.

     Es en este terreno que gana la derecha. José Antonio Kast, del Partido Republicano, de reciente auge, es parte del Proyecto Político por los Valores que se opone por ejemplo al matrimonio igualitario o a los "trans". El hecho es que no pueden ser asuntos prioritarios ni especialmente reivindicables cuando, pese a la reducción de la pobreza, hay precariedad económica, y encima se incrementa la inseguridad. Hay quien ha dicho que Boric tiene que hacer ahora con la realidad cotidiana de muchos chilenos. Los valores no son asunto de "idealismo" ante los cuales haya que privilegiar el acomodo a lo que se presenta como "de progreso". Tal vez haya algún problema de valores, que no se quiere afrontar en la izquierda, si la pobreza baja pero la delincuencia se incrementa. Y hay palabras enteras que han desaparecido del vocabulario de la izquierda para ser sustituídas por supuestas "evidencias" -con frecuencia cosmopolitas- que no admiten la menor discusión (como ocurre con los "demócratas-liberales"). Da click en el botón de reproducción en recuerdo del chileno Víctor Jara.



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...