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martes, 13 de febrero de 2024

VIEJO BARRIO QUE TE VAS...

 Lejos de "la Suiza de América", el gobierno uruguayo de derecha se ha visto envuelto en uno que otro escándalo criminal, de tráfico de droga, para ser más precisos.

      No es algo que importe demasiado a la jefe del Comando Sur estadounidense, Laura Richardson, que estuvo de visita reciente en el Uruguay. Hay cosas que funcionan, como la de golpear por la derecha, sin que importe que sea delincuencial, para orillar a la izquierda a recorrerse al "extremo centro". La dizque izquierda, después de haber renegado de su propia historia, considerando que "no era su historia", según llegó a declararlo alguna vez un diplomático panameño, ahora tampoco tiene sentido de patria. Es así que Richardson se entrevistó con la intendente de Montevideo,  capital uruguaya, Carolina Cosse, precandidata del Frente Amplio (se supone que de izquierda). Cosse decidió compartir con Richardson un programa que incluye a Bloomberg y las universidades de Harvard y Johns Hopkins. Para variar, Cosse es afín al Movimiento de Participación Popular, que dentro del Frente Amplio  representa a los ex guerrilleros Tupamaros, de los que formó parte el presidente José Mujica.Este tipo de cosas no debiera extrañar: gobiernos progresistas como el de Gustavo Petro, pese a ser golpeados sistemáticamente, no dudan en irse a arrojar en brazos de Estados Unidos y de la señora Richardson. Asidua de Colombia, es la segunda vez que se apersona en el Uruguay. La "izquierda" no tiene modo de defenderse porque, además, ha optado por el lema de la primera ministra Margaret Thatcher: "there is no alternative" (no hay alternativa). Alguien debió poner atención a lo que declaró, palabras más, palabras menos, la candidata oficialista Claudia Sheinbaum sobre la relación entre México y Estados Unidos: "es un matrimonio que no puede divorciarse". La "izquierda" participa activamente en el sabotaje de cualquier alternativa o incluso "variante", como el presidente salvadoreño Nayib Bukele o el Republicano estadounidense Donald J. Trump.

      Mujica, muy conocido en el exterior (fue traído a México por el oficialismo y agasajado por el canciller Marcelo Ebrard), alguien que no ha dudado en entrevistarse con el magnate húngaro-estadounidense George Soros (el de muchas "revoluciones de color") no dijo nada de la visita de Richardson, al menos nada recogido visiblemente en la Web.  Yamandú Orsí, precandidato "pollo" favorito de Mujica,  intendente de Canelones, la segunda ciudad más populosa del Uruguay, ya fue de visita a Estados Unidos (Orsí es líder en las encuestas del Frente Amplio y es también parte del movimiento de ex tupamaros). Para regocijo de un portal no muy amable con la izquierda como Infobae, Orsí se entrevistó con Diálogo Interamericano y dijo querer atraer más inversión estadounidense al Uruguay. En su momento, Mujica ya había corrido a entregarse al presidente estadounidense Barack Obama. Estados Unidos juega tranquilamente a dos tableros con los Demócratas.

     Según lo explicara hace poco el portal de Rebelión, el Uruguay del actual presidente Luis Lacalle Pou las acumula: exceso de mortalidad por vacunación COVID (considerando la fecha de inicio del registro de sobremortalidad anual), un campo con problema serio de agrotóxicos, fragilidad en el suministro de agua potable,  aumento del consumo de droga, de los homicidios, mayor presencia de transnacionales y CESIÓN DE LA ENSEÑANZA (como la que tiene en mente en la universidad pública mexicana el Instituto de Estudios para la Transición Democrática, que entiende por "democracia" el "consensuar" las imposiciones), aumento de obesidad por comida chatarra, deterioro de los servicios municipales y las conductas cívicas, etcétera. Lo de la COVID debería llamar la atención por la manera en que el subsecretario mexicano de Salud, Hugo López-Gatell, de la generación de Sheinbaum, se entregó a las versiones estadounidenses predominantes sobre la crisis sanitaria; por su parte, el ex rector Juan Ramón de la Fuente, que hace las veces de "chapulín" y está ligado al Instituto Aspen, ha sido el encargado del programa de nación (?) de Sheinbaum. La vicepresidente de Colombia, Francia Márquez (la del "vivir sabroso") no ha tenido empacho en ser patrocinada por Soros. En suma, todo un espectro político, de derecha a izquierda, se ha colocado de una u otra manera bajo tutela estadounidense. Es así que Richardson busca recuperar posiciones en Sudamérica: Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y Uruguay, sin contar con la manera de Javier Milei, presidente argentino, de haber corrido a Washington, capital estadounidense, apenas electo. A este ritmo, lo más uruguayo que hay, por lo pronto, es lo que sigue, más considerando que Richardson alabó en el Uruguay "las playas más bonitas de la región"(da click en el botón de reproducción):



domingo, 11 de febrero de 2024

NOS ACERCAMOS A LA TIERRA DEL EDÉN

 No es fácil que suceda. Hace mucho rato que una de las formas favoritas de proceder de Estados Unidos es mandar a gente de la Organización de Estados Americanos (OEA)  a "vigilar elecciones" para arreglárselas                 para señalar presuntos fraudes. Se hizo en 2019 en Bolivia, y a la larga quedó demostrado por estudios hechos en Estados Unidos que no había existido fraude alguno. Se hizo en Panamá en 1989 y fue el preludio de una invasión: lo que nunca se dijo es que Estados Unidos se entrometió en las elecciones mediante radioemisoras en Costa Rica y en el mismo Panamá , en algo que llevó a agarrar a gente en flagrancia, mientras, de manera ilegal, tropas estadounidenses circulaban por territorio panameño. El Tribunal Electoral local determinó que, en una atmósfera así, de agresiones, no había condiciones para elecciones limpias. Violando su propia Carta, la OEA exigió que se entregara el poder a la oposición.  Panamá había quedado con un presidente encargado, Manuel Solís Palma, y se buscó turnar el problema a Naciones Unidas y la Corte Internacional de La Haya. En éso Estados Unidos se adelantó, fabricó un pretexto e invadió. De los pocos que han reconstituido los hechos está el panameño Julio Yao Villalaz , cuyos escritos se encuentran en la Web (se publicaron en La Estrella de Panamá).   Nunca hubo ningún "golpe de Estado" en Panamá, contra los que han dicho las cosas con tal ambiguedad -rechazando la dizque "dictadura norieguista"-                                        que no queda claro quién dió ese supuesto "golpe". No hubo ninguno, salvo el fallido de Moisés Giroldi                                                                                                         , impulsado con contubernio estadounidense. Recientemente, en el Perú, Keiko Fujimori, habiendo perdido las elecciones frente a Pedro Castillo, intentó hablar de "fraude" y que interviniera la OEA.  A juzgar por lo que fue a pedir a Estados Unidos la candidata opositora Xóchitl Gálvez -que Estados Unidos vigile las elecciones mexicanas, además de que dicha candidata se entrevistó con Luis Almagro, secretario general de la OEA- , es la enésima vez que se repite el guión, si es que Gálvez -y es un puro supuesto- logra acercarse a la puntera oficialista Claudia Sheinbaum. Parte del guión, además de sugerir que México tiene un "narcopresidente", consiste en decir que se trata este año de "elecciones de Estado", como lo repite por ejemplo el candidato opositor en la Ciudad de México, Santiago Taboada.

     Una cosa es el Estado, garante del interés general o de la voluntad general, y otra cosa el gobierno. No es posible pedir evitar "elecciones de Estado" cuando se ha contribuido a debilitarlo y a privilegiar intereses de facción, incluso ligados al crimen organizado y probados, como en el caso de quien fuera secretario de Seguridad Pública con el gobierno de Felipe Calderón (Acción Nacional-PAN), Genaro García Luna, quien no garantizó la seguridad de todos, sino la de por lo menos un Cártel. Los gobiernos del PAN no tuvieron realmente estadistas.

     Gálvez podría reparar en la manera en que Santiago Taboada manejó la alcaldía Benito Juárez, hace rato en manos del PAN. Desde 2008, siendo delegado Jorge Romero Herrera, hasta hace poco, ya con Taboada en la alcaldía, se construyó la friolera de más de mil edificios ilegales   . De las 841 obras irregulares por tener problemas de colindancia -lo que pone en riesgo la seguridad de los habitantes-, 190 se construyeron con Taboada, según fue denunciado en el portal Sin Embargo (https://www.sinembargo.mx/24-04-2023/4329552), que tiene la ventaja de haber hecho con vecinos un mapa comprobable, calle por calle, de las irregularidades.     De remate, se construyeron edificaciones con niveles prohibidos (seis en lugar de tres). Lo dicho significa que quienes adquirieron estas propiedades fueron objeto de fraude. Ya hay un ex jefe delegacional preso por el asunto, Christian Von Roerich (PAN), quien se presentaba de por sí con un nombre estafa: "Von", en alemán, quiere decir "de", y se ostentaba como "Christian Von " (es decir, Christian De). Simplemente, delegación o alcaldía se coludieron con inmobiliarias, autorizando manifestaciones de construcción  a cambio de departamentos, y esparciendo que "todo" -lo que fuera- se debía a un bando emitido cuando el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, fue jefe de gobierno capitalino-. Hasta la fecha, es el tipo de tangente por la que se va Taboada, sin importarle que la alcaldía esté "blindada" con más de mil potenciales Rébsamen.  Resulta que es lo único que tiene hasta ahora -Taboada- la oposición que ofrecerle a la Ciudad de México. Taboada repite que es "perseguido político", que enfrenta "elecciones de Estado" y que, dado que hay uno que otro anuncio de Russia Today en el Metro, existe "injerencia rusa" (!otra vez: la mano de Putin!). Taboada ya se apersonó en Estados Unidos, con el Consejo de las Américas (Council of Americas), la Cámara de Comercio de Estados Unidos...y Luis Almagro. El mismo guión.

       Dentro del bloque opositor, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) fue estafado, como le ocurrió a Miguel Ángel Mancera, pese a tratar de oponerse, y el PRI va a remolque, mientras otros se pasan a Movimiento Ciudadano (Alejandra Barrales, Claudia Ruiz Massieu). Por ahora, no es predecible lo que vaya a ocurrir en Estados Unidos, pero, de seguir la política actual, no se excluye que se deje caer a los amigos, si es que lo son, y no en realidad simples socios, aunque sea para cooptar a la izquierda: ya se hizo con García Luna o con el presidente hondureño Juan Orlando Hernández, como se hizo con Keiko Fujimori y por cierto que con la Sra. Jeanine Añez en Bolivia. Estados Unidos baraja alternativas según sus intereses, no los de los delincuentes que se le entregan sin condiciones y, por lo mismo, no sirven, salvo para "ablandar" golpeando y buscar orillar a la izquierda al centro o extremo centro. La cosa no es forzosamente entregarse para ser usado, sino negociar para alcanzar lo propio en el reparto, lo que divide en parte a la clase media. Es, cómo decirlo, un llamado al oficialismo a que también se ahorre, en lo que le corresponde, una política de facción. El único problema no son los sobres de Pío y Martinazo -no muy equiparables a las entradas por departamentos de los encargados de Benito Juárez-, los presuntos dineros del narco en campaña (no terminados de probar), o los no probados negocios de Bobby o José Ramón (¿por qué en cambio no puede ser tocado Julio Scherer Ibarra?). Si el piso no es parejo, ni de un lado ni del otro, es que no queda gran cosa de interés general, lo que seguramente explique que hace rato que no se habla del Estado mexicano o de la nación mexicana.     (da click en el botón de reproducción: el cantante es muy mexicano...).


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viernes, 9 de febrero de 2024

LOS ESTADOS UNIDOS DE LA PALABRA

 Socorro Díaz es una periodista y política mexicana que fue priísta (del oficialista PRI- Partido Revolucionario Institucional) durante un buen tiempo, antes de irse al Partido de la Revolución Democrática (PRD). Díaz consiguió que el periódico El Día tuviera un papel decoroso y que, entre otras cosas, recibiera a exiliados latinoamericanos que un buen día se olvidaron de dar las gracias por las oportunidades recibidas (precisamente con uno de esos exiliados en El Día Latinoamericano, muy al final, echó las cosas a perder "encargando" lo que había que decirSocorro Díaz, en cambio, dejaba bastante libertad para escribir, ni se diga sobre asuntos internacionales, publicando incluso documentos clave como los de Santa Fe II). Escribía entre otros un gran ejemplo de periodismo, Gregorio Selser, de origen argentino, cuya modestia -que no fue heredada, como tampoco su honestidad- contrastaba con las pretensiones de sacar ventaja existente entre tantos exiliados. Lo dicho viene a cuento porque Díaz transmitió el mando presidencial mexicano en 1988, y debía decir: "y ahora, el presidente de los Estados Unidos Mexicanos hará uso de la palabra". Hubo un lapsus gracioso: "el presidente de los Estados Unidos de la palabra..."; Díaz corrigió enseguida, aunque no se hubiera equivocado para nada si hubiera proseguido con "hará uso de los mexicanos".

     Hay distintos fines para los que se habla y uno de ellos, en un intercambio de ideas, puede ser encontrar la verdad, así sea relativa. Antes, en la cultura señorial, la palabra era un artificio, con frecuencia retórico, para engañar y maniobrar, sin renunciar a una careta religiosa. Hoy predomina en cambio la visión pragmática de la verdad: en la palabra, es verdadero lo que es útil. Puede ser útil para obtener o mantener una ventaja, o para otros fines: es así que no importa faltar a la lógica, no ser coherente, no saber el significado de las palabras con tal de que lo dicho o escrito sea útil, en primer lugar para quien lo dice o lo escribe. Se vale de todo si con la palabra se hace negocio -se obtiene rating- o se mantiene una ventaja real o supuesta, la de ser "alguien". Si la verdad es lo verificable, no se verifica nada: se puede calumniar, difamar, dedicarse a la maledicencia, golpear sistemáticamente (y con saña), esparcir rumores, adulterar, falsear, etcétera, con la creencia de que, si resulta útil, así sea para quedar bien, luego entonces es lo verdadero. Algunos son hábiles para fórmulas -nótese que no se hace aquí uso de ellas- del estilo "como todo el mundo sabe", "es irrefutable", "es evidente", y así, sin menor asomo de duda. La gente que procede así puede usar verdades a medias, servirse de montajes, y en algún momento escogió alguna forma de "sentido común" para resguardarse en el "todo el mundo lo hace", para lo que hay que atacar con denuedo a quien, justamente, no lo hace. El problema de inundar los medios de comunicación masiva con este tipo de gente es que, para muchos, se termina por no discernir lo verdadero de lo falso, puesto que algo falso se presenta como verdad si es útil.

     Queda por saber si quien hace caso, más allá de buscar contrarrestar (lo que seguramente no sirva de mucho), no lo hace porque, también, le parece útil creerlo, e importa más "para qué sirve" repetir lo escuchado o lo leído que saber si es verdadero o no, es decir, verificable o no. Dicho de otro modo, tampoco importa mucho no probar e incluso hacer pasar por "evidente" al margen de un criterio de verdad especificado. Repetir sin verificar puede ser una manera de buscar alguna ventaja, de creerse "alguien" -así se diga "lo que todo el mundo sabe"-, de hacerse el interesante o de aferrarse, a fin de cuentas, a algún "interés". Otra vez, el riesgo está en no tener medios para discernir lo verdadero de lo falso. A final de cuentas, en conjunto, se pierde la capacidad de discernimiento y hasta de saber lo que está realmente en juego: golpear o maniobrar se vuelven fines en sí mismos, como el de "vender tal o cual idea" sin que importe su valor y así sea fraude. ¿y no hay pandemia de sofistas, la clase de gente que hace pasar por verdadera cualquier falsedad? El problema está en el mecanismo: no sirve de nada oponerle alguna supuesta "verdad revelada", un sermón, un intento de catequizar o retórica, en buena medida porque el sofista es como el teflón. Como ya se había dicho, al Homo Sapiens le tomó mucho tiempo llegar a un intercambio de ideas que hoy no es tal, salvo excepciones, sino que es lo que resulte de dos o más monólogos en una "guerrita" de adjetivaciones y descalificaciones. ¿Para qué, salvo para ser un aprovechado o hacer negocios, es útil palabrear así?¿Para que quien se cree el dueño de los Estados Unidos de la palabra -y es que hay competencia por serlo- haga uso de los mexicanos? (da click en el botón de reproducción)



miércoles, 7 de febrero de 2024

YUJAB TU WOK DE TOK AN DANS VUGALÚ PLIS JELP OS

 La oposición en México se caracteriza por la tendencia a sofismar, lo que vuelve prácticamente imposible hablar con ella y, en particular, con los grandes medios de comunicación masiva y sus "periodistas". Todo el arte del sofisma está en hacer aparecer una falsedad como una verdad. Ir a Badiraguato, en Sinaloa, como lo ha hecho el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, no significa ser cercano al narcotráfico, por más que esa localidad sea cuna de grandes narcos. Saludar a la madre de Joaquín Guzmán, El Chapo, no significa tampoco ser cercano al Cártel de Sinaloa, ni ver por el mismo Guzmán, preso en Estados Unidos, cuando es obligación de México velar por sus connacionales en el extranjero, que por lo demás, en cualquier condición, tienen derecho a asistencia consular. Evitar un baño de sangre con la captura de Ovidio Guzmán tampoco dice nada (menos si después fue capturado). No hay relación comprobable entre el Cártel de Sinaloa y los triunfos del oficialismo a todo lo largo de la costa del Pacífico. A lo sumo, lo que pudiera haber es una tendencia, pactada (para seguir con lo decidido desde hace años por Estados Unidos) a tocar menos al Cártel de Sinaloa que a sus rivales, como lo probaría en Sonora, por ejemplo, la afectación al Cártel de Caborca con la captura de Rafael Caro Quintero y con la de un líder de "Los Salazar". "Pactada" no forzosamente de manera abierta, sino tácita. Sin embargo, es, apenas, una hipótesis a partir de ciertos hechos, y no hay elementos que hagan de López Obrador algo así como un "narcopresidente".

        Presuntas "investigaciones" recientes -en las cuales la periodista Anabel Hernández tal vez pudo ser más precavida- apresuraron a los medios a afirmar que, en 2006, la campaña de López Obrador pudo haber recibido financiamiento del narco. Un elemento a considerar son presuntas tratativas en Puerto Vallarta, Jalisco, con Edgar Valdez Villarreal para meter ese dinero. Si así hubiera sido, podría haber sido una provocación, puesto que resultó que Valdez Villarreal , La Barbie, era en realidad un topo de la DEA (Agencia para el Control de Drogas) estadounidense. Gracias a la información del programa SinCensura recogida en Estados Unidos por Vicente Serrano (quien ya parece haber encontrado un tono medido y un periodismo bastante eficaz), es posible saber que cárteles de la droga SÍ -atención- pensaron meter dinero en las campañas de 2006, en varios partidos políticos, aunque al final prefirieron no hacerlo. Es a partir de aquí que se soltó la especie de que sí entró dinero narco en la campaña de López Obrador, pero la DEA no siguió el caso y hay más: en varios países sudamericanos, en particular Ecuador y Perú, con casos como los de Jorge Glas y Ollanta Humala, se fincaron acusaciones y penas de cárcel a partir de prácticas dudosas de testigos protegidos, y resultaron ser falsas (eran asuntos de Odebrecht). De lo que hay elementos de prueba es de que Estados Unidos fabrica casos para "ablandar" a gobiernos progresistas. Desafortunadamente para la oposición mexicana, sus "evidencias" y además "irrefutables" no han terminado de cuajar, y SinCensura TV recordó que la DEA está de pocas migas con López Obrador desde que se le pusieron a aquélla ciertas reglas para operar en México.

       Curiosamente, estas revelaciones coincidieron con la vistoa de la candidata opositora Xóchitl Gálvez a Estados Unidos, en plan francamente puertorriqueño, para entrevistarse con congresistas, funcionarios y académicos...en buena medida con el discurso de que López Obrador no ha conseguido luchar contra el crimen organizado, lo que no es inexacto, a lo que Gálvez agregó toda clase de ofrecimientos para seguir vendiendo el país a Estados Unidos. Hasta ahora, cerca de la mitad de los mexicanos (46 %, según la encuesta más reciente de Ceresearch reproducida por MVS Noticias se identifica con la autodenominada Cuarta Transformación, 22 %  con el derechista Acción Nacional (PAN) y ocho por ciento con el Partido Revolucionario Institucional (PRI). La candidata Claudia Sheinbaum, oficialista, es clara favorita para las elecciones presidenciales: cabe adelantar la hipótesis de que, dada la proclividad de Sheinbaum al centro (de tal modo que 47 % de la gente "de derecha" votará por ella, según datos recientes de una muy buena estudiosa y no sesgada, Viridiana Ríos), Estados Unidos busca "ablandar" al centro-izquierda y acercar un poco a la oposición, conforme a una vieja idea: la de sacar al PRI (lo que quedó logrado) para crear una suerte de "alternancia controlable" que deje de lado toda veleidad nacionalista y mantenga la integración con Estados Unidos, en lo que convergen Sheinbaum y Gálvez, sobre todo que la primera, siendo honesta, carece de la "beligerancia" con colmillo de López Obrador, mucho más despierto sobre las mañas de la oposición. Es en Estados Unidos -a donde fue a peregrinar Gálvez- que debe buscarse, en lo fundamental, el estado de "caos controlado" que vive en más de un aspecto México.

      Puerto Rico no es una colonia de Estados Unidos, sino un Estado Libre Asociado (ELA), lo que supone cierto grado de autonomía. Pocos son los que quieren la independencia  (entre cinco y seis por ciento de la población, según el plebiscito de 2012). Lo que se dirime es si Puerto Rico debe seguir como ELA o anexarse a Estados Unidos. La proporción de quienes quieren lo segundo ha ido subiendo con el tiempo en los resultados de plebiscitos (se pueden consultar fácilmente en la Web),  para pasar del 39 % en 1967 a poco más del 61 % en 2012. Es posible pensar, dada la "enchilada completa" del presidente mexicano Vicente Fox o las ideas del canciller Marcelo Ebrard de integración de toda América Latina con Estados Unidos- que, a la derecha como en el centro-izquierda de México, no haya inconveniente en profundizar la integración con Estados Unidos, por lo que ambas candidatas promueven el nearshoring. Hubo que frenar por ejemplo al gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, para que limitara sus planes de entregar lo que se pudiera del estado a Arizona. Hay más sobre el tema, pero es un poco penoso tener que recordar algo dicho por Manuel Bartlett, antiguo funcionario priísta y hoy parte de la 4T: la democratización de México, tal y como fue entendida, no fue idea de los mexicanos, sino de Estados Unidos, entiéndase que para eliminar todo vestigio de nacionalismo e independencia, así se tenga autonomía. López Obrador chocó en parte -y nada más en parte- con este proyecto, y, para decirlo sin ambages, hay todo un sector de la población mexicana que no tiene ni idea de qué es México, ni amor por el país. El problema es que, como para los puertorriqueños, nunca habrá aceptación plena de Estados Unidos. Lo que por lo pronto es conocido como ley económica es que un país que se integra con otro más poderoso tiende a desintegrarse, por lo que el "caos controlado" en México seguramente seguirá. No es López Obrador quien buscó la polarización: es el resultado del resquebrajamiento del PRI, garantía de unidad nacional por décadas - y que se estaba recuperando entre 1990 y 1992, antes de que se prepara sacarlo del poder y antes del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte)- y de la "alternancia" buscada por Estados Unidos. Como dice Juncal Solano graciosamente en su "Charro político": el que se sube se pasea (da click en el botón de reproducción).




       

martes, 6 de febrero de 2024

AMIGOUS CON CHUCHAQUI

 La idea de que buena parte de América Latina está en proceso de "puertorriqueñización" no es algo en el aire. Puerto Rico no tiene presidente ni rey, sino gobernador, y depende en última instancia del Congreso de Estados Unidos.

     La actual situación de inseguridad en el Ecuador poco tiene que ver con el ex presidente Rafael Correa. El aparato de seguridad local comenzó a ser desmantelado a partir de la salida de Correa y la llegada de Lenín Moreno. No fue lo único que hizo Moreno, sino que fue trasladando el "control" de la seguridad del país sudamericano a Estados Unidos. Esto quiere decir que no se trata de erradicar ciertos males, sino de "controlarlos". El actual mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, que estará en el cargo poco tiempo (hasta 2025), tal vez busque vender la idea de que logró "el control". Necesitaba algo para reforzarlo, y a lo mejor le dieron la oportunidad.

     En concreto, de acuerdo con el portal Rebelión, Lenín Moreno le entregó la seguridad ecuatoriana en buena medida a la DEA (Agencia de Control de Drogas) estadounidense y otras "oficinas" de Estados Unidos. Para ello, y aquí cuenta la "puertorriqueñización", Moreno se reunió en agosto de 2021, en "la embajada", con Luis Almagro, líder de la Organización de Estados Americanos (OEA) pero, más aún, con Marco Rubio y Bob Menéndez, congresistas estadounidenses, uno Republicano y el otro Demócrata. Este segundo, Menéndez, hizo reiteradas visitas al Ecuador para supervisar los acuerdos alcanzados con Moreno. Al mismo tiempo que se debilitaba a la seguridad ecuatoriana, se fortaleció la presencia de la DEA y la CIA (Central de Inteligencia Americana) en el Ecuador, lo que no impidió que se disparara la violencia. El punto es que, según Rebelión, la DEA infiltró al crimen organizado local de tal modo que aquélla pudo haber estado en parte detrás de algunos hechos recientes para justificar las medidas de Noboa. De manera extraña, pese a que es una información fácilmente localizable en la WEB (y que dió a conocer la cuenta de Twitter de Correa), la jefe del Comando Sur estadounidense, Laura Richardson, corrió a apersonarse con Noboa para acordar un plan de seguridad de cinco años con el Ecuador, con una Hoja de Ruta de Asistencia de Seguridad. Luego de la entrega más o menos encubierta de las islas ecuatorianas Galápagos a militares estadounidenses,  se acordó vigilancia conjunta desde el archipiélago y Key West, en Florida. Richardson se entrevistó con los encargados de la policía y las fuerzas armadas del Ecuador, en particular para invertir con el ejército local.

     Richardson no ha parado de acercarse a países sudamericanos, en particular, además de Ecuador, Colombia, Perú y Paraguay, para prometer hacerlo luego en Uruguay. Noboa quedó así apuntalado como sus predecesores, Moreno y Guillermo Lasso, que salió impune: en Estados Unidos.

      Una hipótesis que no es de descartar es que se dé un "perfil bajo" al crimen organizado para legitimar a Noboa y se prosiga culpando de lo que se pueda a Correa, a través del aparato Judicial. Quien se ha encargado de ello es la Fiscal General Diana Salazar, que tiene vínculos con el Fiscal General estadounidense Merrick Garland, la Fiscal General Adjunta, Nicole Argentieri y, lo que es más, con el director del FBI (Oficina General de Investigación), Christopher Wray. La idea es deslegitimar sistemáticamente a la oposición criminalizándola.  Lo grave es que ésta, la Revolución Ciudadana, es, a diferencia de quienes llevaron a Noboa al gobierno, la única fuerza realmente nacional. De proseguir el actual estado de cosas y ser bloqueada dicha fuerza, lo que le espera al Estado fallido ecuatoriano es el "caos controlado", salvo que dicha organización se orille al "extremo centro" (da click en el botón de reproducción).


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domingo, 4 de febrero de 2024

A LA CAPOTÍN

 Contra lo que podía predecirse hace algunos años, la evolución del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras) ha dado un vuelco positivo. El más notorio es el de Nayib Bukele en El Salvador, donde tiene una popularidad apabullante. Ha seguido Guatemala, donde finalmente Bernardo Arévalo llegó al gobierno, pese al "pacto de corruptos". En Honduras, la mandataria Xiomara Castro ha conseguido buenos resultados. Lo que cabe hacer notar es que se ha tratado de procesos no coordinados, cada uno endógeno, a su manera. La única ligada al progresismo latinoamericano es Xiomara Castro.

      De entrada, la delincuencia ha disminuido en Honduras, en particular en los homicidios.

      El gobierno de Xiomara Castro ha estado haciendo, según lo recuerda recientemente el portal de Rebelión, un esfuerzo importante en materia de infraestructura, para la recuperación de bosques, en particular para reforestación y reducción de la desforestación. Se han creado 80 microcuencas, cuatro áreas protegidas y no se han dado nuevas concesiones mineras a cielo abierto.

     Asimismo, se ha frenado la venta del país, que se estaba dando bajo la forma de Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (Zedes), y en este marco se buscaba antes aprovechar, entre otras cosas (además del alto grado de pobreza extrema), la Ley de Empleo por Hora, que precarizaba y flexibilizaba la fuerza de trabajo. Al mismo tiempo, se ha buscado ayudar a la pequeña y mediana empresa nacional.

     Pese a las diferencias en la coalición que llevó a Castro al gobierno, en particular con Salvador Nasralla, se ha buscado tener un aparato de Justicia menos desfavorable, a partir de la elección  de la Corte Suprema de Justicia y el fiscal general, de tal modo que estos cargos no estén copados por personeros del antiguo gobierno, que era un narcogobierno. Aunque no es lo mejor y los equivalentes crearon problemas en Guatemala y El Salvador, se espera la instalación de la Comisión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (CICIH), bajo supervisión de Naciones Unidas. Como sea, la idea es que no vuelva a repetirse un golpe blando -y no tanto- como el que hace años sacó del gobierno a Manuel Zelaya. En El Salvador ha quedado descartado un golpe oligárquico, y en Guatemala fue abortado. En Honduras no es fácil luego de 12 años de narcogobierno.

      Lo enumerado no ha impedido que siga la violencia contra líderes y movimientos sociales, por lo que en este terreno, pese a la baja de la violencia, Honduras sigue siendo uno de los países más violentos del mundo. La violencia contra defensores de las tierras se ha hecho sentir en particular en la región de Bajo Aguán. Cabe señalar que Honduras fue hasta la llegada de Xiomara Castro el país del mundo con la quinta tasa más alta de feminicidios, según datos recogidos por Rebelión.

       Estados Unidos ha apoyado a su manera el cambio en Honduras: el anterior narcopresidente Juan Orlando Hernández fue extraditado a Estados Unidos y la vicepresidente estadounidense, Kamala Harris, asistió a la toma de posesión de la actual mandataria. El interés estadounidense está, en parte, en que Honduras no llegue a una situación tan desastrosa que se multiplique la emigración, y en parte en "orillar al centro" a Xiomara Castro. Es de esperar, en todo caso, que se complete un cuadro distinto en una de las regiones que era hasta hace poco de las más violentas del mundo, si no la más violenta. (da click en el botón de reproducción).



   

viernes, 2 de febrero de 2024

¿ME ENTIENDES, MÉNDEZ?

 Los argumentos de que se resolvió el caso Colosio en México no son suficientes. Tampoco funciona seguir, para variar, la vox populi creyendo que es la vox Dei: no es seguro que el autor intelectual del asesinato del candidato del PRI (Partido Revolucionario Institucional) a la presidencia, Luis Donaldo Colosio Murrieta, en 1994, haya sido el ser que todos querían antes de convertirlo en villano favorito, Carlos Salinas de Gortari, pese a que sus declaraciones se contradicen con las del ex presidente Luis Echeverría. Es igualmente falso que este tipo de crímenes quede sin aclarar: se aclaró por ejemplo el de Álvaro Obregón, lo que está en un libro preciso de un investigador universitario mexicano, como está aclarado también, con todos los detalles, el de John F. Kennedy. Cuando se trata de un crimen de Estado, lo que no puede esperarse es que salga un funcionario del Estado a confesarlo (el de Obregón no fue de Estado ni lo que ha argumentado Francisco Martín Moreno en el libro México acribillado). Dicho sea de paso, como lo ha hecho notar el muy buen analista Carlos Ramírez en El Independiente, así no sea necesario coincidir siempre en todo con él, las declaraciones de presuntos involucrados de las altas esferas políticas no fueron objeto de ninguna indagación: fueron meros testimonios y no se investigaron las contradicciones en las que incurrieron. Está una entre Salinas de Gortari y Echeverría, pero llama sobre todo la atención, porque hay mentiras que pueden ser probadas, las de José María Córdoba Montoya. En su día, quienes desde el periódico (hoy desaparecido) Uno más Uno aportaron indicios sobre Córdoba -que también tenía Cuauhtémoc Cárdenas- fueron amenazados de muerte. Aquí tuvimos otros indicios de que Colosio Murrieta sabía quién era Córdoba, y, como se ha escrito en otra parte, Jorge G. Castañeda acusó a esta persona de trabajar para Brent Scowcroft, de la seguridad estadounidense. Dado el puesto de Córdoba Montoya, algo así como chief of staff en el gobierno de Salinas de Gortari, éste se encontraba así de alguna manera bajo supervisión estadounidense. Como se ha escrito igualmente en otra parte, el Comité de Santa Fe, un grupo de think thanks estadounidense, venía sugiriendo apartar al PRI del gobierno, habida cuenta de su herencia nacionalista, aunque estaba siendo liquidada -lo fue con la firma del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte)-, al igual que la herencia de la Revolución Mexicana, desde el gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988), sobre todo. Hoy queda poco del nacionalismo mexicano y menos de la Revolución de 1910. No es que Colosio Murrieta fuera un santo, un héroe o que deba ser convertido en mártir: creía -casi hasta el final- en lo hecho por Salinas, pero quería emprender una reforma del Estado sin que el PRI -al que había levantado con eficacia a principios de los '90- perdiera el poder. Es el único, con el tabasqueño Carlos Madrazo, que buscó no un cambio radical, pero sí una reforma importante desde adentro. Madrazo perdió la vida en un crimen de Estado. Por su parte, Colosio Murrieta había expresado su voluntad de desplazar no nada más a Córdoba, sino al grupo tecnócrata -sintetizado en Córdoba y Ernesto Zedillo- que, metido en el aparato gubernamental desde tiempo atrás, por lo menos desde De la Madrid, estaba en contra de cualquier resabio soberano y de herencia revolucionaria. Fue por lo demás con De la Madrid que, como lo mostrara Gregorio Ortega (el libro Crimen de Estado), se pactó en las altas esferas gubernamentales con el narcotráfico.

      Como lo ha escrito Carlos Ramírez en El independiente, los fiscales del caso Colosio "operaron como meros mecanógrafos de Ministerio Público rural". Hubiera sido mejor que el primero, Miguel Montes, que era de confianza de Diana Laura Riojas (la esposa y luego viuda de Colosio) se acogiera a la posibilidad de renunciar antes que dar un giro del "complot" al "asesino solitario", lo que, muy curiosamente, ya era la tesis del procurador Diego Valadés a los minutos de fallecido Colosio Murrieta. Como lo señalara Alejandro Tomasini Bassols en una pequeña nota localizable en la Web (tratándose de un investigador universitario), se trató de remplazar lo verdadero por lo creíble. Dicho sea de paso, algunos libros sobre los hechos (en particular, uno de Marco Rascón, pero sin que fuera el único) quedaron subrepticiamente fuera de circulación, como lo mostró también Gregorio Ortega (al menos sobre el de Rascón). Luego del "giro" de Montes, y dejando de lado el espectáculo montado por Pablo Chapa, Olga Islas dejó abiertas varias líneas de investigación, muy definidas: una de ellas, sobre Jorge Antonio Sánchez Ortega, el agente del CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional). Como lo señalara Tomasini Bassols (la demostración está en el texto "De falacias y errores"), el último fiscal, Luis Raúl González Pérez, dejó increíblemente absuelto a Sánchez Ortega, contra la lógica. Como quien lo fue a sacar de apuros en Tijuana, lugar del crimen, Genaro García Luna, Sánchez Ortega prosiguió su carrera en el aparato de seguridad mexicano. Para 1994, García Luna, si bien joven (aunque habría sido reclutado desde sus tiempos de estudio para ingeniero mecánico), ya trabajaba (y tenía entrenamiento internacional) en labores no menores de espionaje político. Sánchez Ortega trabajó en algo similar. Eran, por lo tanto, espías y agentes en asuntos que el Estado consideraba a la vez de Seguridad Nacional y políticos. En este sentido, el crimen de Colosio pudo haber sido calculado como asunto de Seguridad Nacional y político. La FGR (Fiscalía General de la República) ha difundido que Sánchez Ortega fue el segundo tirador contra Colosio y aportado pruebas. Por lo demás, fue el supuesto "asesino solitario", Mario Aburto, quien solicitó que sea investigado Sánchez Ortega. Es probable que Aburto no sea inocente, a reserva de clarificar su papel en el asesinato de Colosio Murrieta. Ni siquiera la periodista Laura Sánchez Ley, que indagó en el tema por años y escribió un libro sobre Aburto, tiene la certeza de que éste sea inocente. A su vez, la familia de Aburto, partiendo de que éste conocía desde antes del crimen a varios de los presuntos implicados, incluido Sánchez Ortega, ha sugerido que Aburto fue "sembrado" en el lugar de los hechos.

     Hijo del asesinado, Luis Donaldo Colosio Riojas, alcalde de Monterrey, pidió el indulto para Aburto, pero lo negó el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Colosio Riojas creyó que el tema se estaba "politizando" y "manoseando" al ser tratado en la conferencia matutina del actual presidente, pero pidió que la FGR prosiga. Si es asunto de Estado, como lo sostiene López Obrador, también es político y fue "manoseado" por fiscales anteriores, notoriamente Montes y González Pérez. Se trata de algo de interés público que está por encima de la familia Colosio Riojas, y que AMLO ya había tocado antes, lejos de la actual campaña y sucesión. De lo contrario, cualquier cosa que se diga en este momento -por ejemplo, como lo hace Anabel Hernández- puede ser tomada como "politización", al igual que el intento por hacer un escándalo con Gonzalo Bobby (?) López Beltrán. En rigor, el problema está en que el aparato Judicial mexicano no puede ser tan increíblemente desaseado como casi siempre lo es, aunque el fiscal Gertz Manero esté lejos de ser lo mejor y siga en grande la impunidad. No es que no haya elementos para saber qué ocurrió con Colosio Murrieta (por cierto que también Laura Sánchez Ley mostró el expediente de Sánchez Ortega y lo increíble de que no haya sido investigado a fondo). Queda por saber si la FGR querrá o podrá ir más lejos ante el hábito de impunidad. 

       La pregunta básica, en caso de crimen, siempre ha sido: ¿quién se beneficia? Es algo que ya tiene respuesta. Por encima de un partido o un gobierno, México tiene establecidas "reglas del sistema", lo que ha hecho que Salinas y Enrique Peña Nieto -quien las cumplió puntualmente en la transmisión de mando en 2018 -las hayan observado, como Luis Echeverría, fallecido hace no mucho. Los ex presidentes del derechista PAN (Partido de Acción Nacional) las ignoran, pero hay uno más: Ernesto Zedillo Ponce de León, presidente de 1994 a 2000, candidato de José María Córdoba impuesto por "videodedazo" de Manlio Fabio Beltrones en 1994 (Beltrones, llamado a declarar, no fue indagado sobre este "videodedazo"), y que, según el ex candidato Francisco Labastida Ochoa, se encargó de contribuir a la derrota del PRI. Si se va a seguir operando como si de lo que se tratara fuera de esquivar la verdad y la realidad y de montar una ficción -un relato, una narrativa- verosímil (vero-símil), creíble, para el hábito de "marear el punto", sería deseable entonces declarar -no faltan intelectuales que lo hagan- que la verdad es inalcanzable, y que el derecho es puramente arbitrario y subjetivo. La consecuencia será, eso sí, que se siga viviendo sin contar con lo que prometía Colosio Murrieta: que cada uno supiera que la ley estaba de su lado (da click en el botón de reproducción).



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...