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miércoles, 16 de octubre de 2024

A FONDO, AL FONDO, ¿Y A LA DERECHA?

 Uno de los procesos llamados "progresistas" en América Latina, el de Bolivia, está de capa caída, dado el nivel al que ha llegado el enfrentamiento entre el presidente boliviano, Luis Arce, y el líder Evo Morales. En este segundo caso, es posible que Morales haya terminado por creerse algo así como una "encarnación" del poder popular, aunque ya no tiene bases con el mismo alcance de antaño. El gobierno de Arce, a su vez, pareciera haber caído en el terreno de la disputa personal, cuando lo que estuvo en juego, en principio, era otra cosa: la relación a establecer entre partido (Movimiento al Socialismo- MAS), movimientos sociales y Estado. Como lo señalara hace algún tiempo el ex vicepresidente Álvaro García Linera, el riesgo es de una fractura ya muy grave que lleve a la división de cara a las elecciones de 2025. Morales está en búsqueda de nuevos subterfugios para candidatearse. Fue una intentona de subterfugio que lo llevó, en parte, a los problemas de 2019, sin excusar en nada a la oposición. Por ahora, ya se está en el deleite de los medios de comunicación: que si Arce es un acosador sexual o si Morales el campeón del estupro. El riesgo es el de añadir al enfrentamiento personal un tipo de espectáculo que lleve a evadirse de lo que está realmente en juego, a través de las variantes de un proyecto sociopolítico. Ya llegó el estilo estadounidense de irse a tribunales para todo, por nada, porque sí, porque no y por si acaso. Cuando se planteó hace varios años el referéndum sobre la reelección, los medios pusieron el "debate" sobre una amante del entonces presidente. Ahora se discute quién y cómo se acuesta con quién. Cosas de la salida del atraso, tal vez, porque es así en Estados Unidos. Y todo a través de "Yessica" o "Cindy". 

     El problema no está en Arce ni en Morales, más allá de que, como se dice, cuando menos Morales "se la creyó". Se trata de que ese tipo de personalización atenta contra las instituciones en un país que no se ha caracterizado por la fuerza de las mismas; así, no hay la suficiente lealtad al Estado como para refrenarse en lo que se maneja en público, y es donde intervienen los medios para llevar agua a su molino y al de grandes intereses privados y foráneos, puesto que parte del asunto, como en algunos otros países de América Latina, es evitar que Bolivia se acerque demasiado a China, lo que ya estaba en juego en el referéndum constitucional de hace algunos años. Que si la amante y el "hijo secreto", pero sobre todo que la involucrada era gerente local de una empresa china, CAMC Engineering, que había logrado buenas licitaciones del Estado. Fue este asunto el que inclinó la balanza del referéndum contra Morales, como si además se estuviera discutiendo si Bolivia "debe acostarse" con China o con Estados Unidos. En vez de ir al fondo del problema, lo único que se le ocurrió a Morales fue ir a encontrar un subterfugio constitucional para lanzarse a la reelección. Como van las cosas, no hay programas a debate, sino una discusión sobre los acostones de Morales y de Arce, a cual supuestamente más "depravado", según el exótico "indigenista" vicepresidente David Choquehuanca. Era sabido, desde hace rato, que Estados Unidos iba a buscar meterse en la política boliviana.

     Lo que era más razonable era un apoyo crítico del MAS y Morales al gobierno de Arce, y el derecho del mismo MAS y de Morales a denunciar lo que considerara errores de programa o "vicios", como una potencial corrupción, en el gobierno, pero no pasar a otro tipo de demolición; Arce, a su vez, no debió hacer caso del personalismo de Morales al grado de que se tolerara una persecución con "dedicatoria" obcecada. Sobre todo que la situación económica es menos buena que antes. Simplemente, vuelve a exhibirse la fragilidad del Estado y la persistencia de resortes personalistas y clientelistas -al grado de dividir a las bases sociales-. No queda claro hasta donde la fragilidad del espacio público y ciudadano no está siendo terminada de echar abajo por los medios y por la imprudencia de los personalismos. Así que a discutir si es Yessica o Cindy, para que tal vez no sea ninguna de las dos, sino sabrá Dios qué candidato que ofrezca -igual, con los medios- restaurar una apariencia de modales. Lo de fondo, es de fondo y se fue, por ahora, muy al fondo.(da click en el botón de reproducción).




domingo, 13 de octubre de 2024

CUANDO ESTÁ MUY EN CHINO

 No es exagerado decir que en Occidente o tal vez también en Japón se entiende poco de Rusia, y se cree además entender de China. Desafortunadamente, incluso el movimiento comunista internacional está dividido sobre estos dos países, considerados "imperialistas" por quienes enfilan detrás del partido comunista griego. Parte de la izquierda se agarra de China como de un clavo ardiendo, nada más porque este país asiático se autodenomina socialista, y a uno que otro quizás le parezca que en Rusia está la Unión Soviética, por la manera en que los rusos se enfrentan con Estados Unidos y la Unión Europea (UE). O "imperialista" es una vaguedad, o remite a características precisas: ni Rusia ni China se consideran superiores a nadie, ni se meten mayormente en política ajena, cualquiera sea la opinión que se tenga sobre el conflicto en Ucrania. No es raro que los mismos que critican a Rusia por su presencia militar en el Este "ucraniano" estén entre quienes encuentran de lo más normal la previa anexión de Crimea, sobre la que nadie dice mayor cosa. Ni siquiera hay expansionismo "panruso", o los rusos ya estuvieran en la frontera con Moldavia. Rusia es un país limitado en exportación de mercancías, salvo en algunos rubros como el petróleo, el gas y el trigo (nada característico de un país imperialista), y en exportación de capital (inversión en el exterior). China es distinta, puesto que es el gran socio comercial del mundo -Rusia incluida- y exporta capital, invirtiendo en el exterior. Al mismo tiempo, China por lo general evita meterse en política de otros países o intervenir militarmente, al igual que Rusia, excepción hecha de Ucrania, salvo que Rusia es la acosada. Salvo rasgos aíslados, ninguno de estos países reúne las características de un imperio, ni siquiera porque, poniéndose a tono, lleguen a remitir a antiguas tradiciones imperiales, como el confucianismo o la religión ortodoxa, en este segundo caso, bastante a medias. Lo que entre otras cosas reivindica Rusia del pasado zarista es el momento en que, a principios del siglo XX, se buscó fortalecer el capitalismo, y a lo sumo ambos países tienen cierto síndrome de "gran potencia".

      Los dos elementos que distinguen a Rusia y China para garantizar la cohesión de cada uno son un fuerte nacionalismo, o patriotismo, y un papel no desdeñable del Estado, si bien el papel del sector privado en China es enorme. La diferencia con Occidente radica en que, en éste, en muchos lugares el Estado se ha debilitado mucho, y de igual modo, el sentimiento de pertenencia nacional. Ya no es nada más en África que se habla de "Estados fallidos". A su vez, pese al keynesianismo militar, los estadounidenses están lejos de ser "estatistas", y en la Unión Europea (UE) más de un Estado se ha debilitado por el traslado de decisiones antes soberanas a "la gente de Bruselas". Así, quienes son dizque "liberales" y se asocian con los libertarios rara vez consideran al Estado, considerado un peligro de "obesidad" o de "autoritarismo", y tienen en la nación algo que han dejado con frecuencia de entender o de ver con patriotismo. Un rebrote de nacionalismo suele ser calificado casi de "fascista" por quienes, a estas alturas, son en gran medida cosmopolitas ante todo. Al mismo tiempo, dada esta tendencia, no debe extrañar que surjan fenómenos como el argentino de Javier Milei, "motosierra" contra el Estado. Parte de la diferencia está en que a Rusia y en cierta medida a China los acosan, no a Occidente o Japón, por lo que se mantienen cierto estatismo y un nacionalismo fuertes. Si hay otra diferencia, es que Occidente está en manos de la alta finanza y Rusia y China, en cambio, no, siendo más países productivos.

      Lo anterior no termina de explicar muchas cosas. Para quienes se agarran de China, la incógnita está en saber si es algún modelo de algo, porque mucho de lo chino es en realidad "extranjero en china", dada una muy fuerte apertura al exterior: China dirá lo que quiera, pero el estatismo y el nacionalismo tienen mucho de "política" y no tanto de economía, a tal grado que el país asiático es muy dependiente de los imperialismos estadounidense, japonés y de la UE, por lo que se trata de andarse con cuidado y no confrontar. Rusia, en cambio, es un país más soberano: dicho de otro modo, puede encontrar un "motor interno" que China no tiene tan seguro; Rusia es más independiente, China es muy dependiente. Se omite con frecuencia que Rusia, pese a sus limitaciones, es la quinta potencia mundial y, a diferencia de China, un país de ingreso medio alto (China es de ingreso medio mediano alto). Si Estados Unidos sigue siendo la gran potencia, y el mundo en general está bajo fuertísima influencia de la alianza Estados Unidos-UE-Japón, China es dependiente de ésta, no así Rusia. El problema está en saber si China puede llegar a un tipo de desenvolvimiento endógeno, o si el "modelo", más allá del comercio, es la apertura a lo que caiga. Si Estados Unidos sigue siendo la gran potencia, lo es de consumo y finanzas, como para parasitar a medio mundo, y extender lo propio del imperialismo, que es el parasitismo. Que se extienda es también a falta de Estado y nación, en particular en lo económico, lo que arroja por lo demás dudas sobre China. Lo paradójico es que una alternativa al capitalismo no es, según lo mostró el siglo XX, la "Estadolatría", ni el encierro en el nacionalismo. Paradójico porque, al mismo tiempo que cae en lo parasitario, Occidente está más adelantado si se trata de reducir el gigantismo estatal, así sea mediante formas de "medievalización"; y en este caso, Rusia y China están en un mayor atraso. Lo anterior no quiere decir que, para terminar de avanzar, haya que pasar forzosamente por el probable "caos controlado" occidental, dejándoselo todo a las gigantescas corporaciones. Lo seguro es que una contradicción actual, salvo error de cálculo de algún tonto, está en que el mundo está al mismo tiempo en too big to fail y en too big to survive (al mismo tiempo demasiado grande para caerse y demasiado grande para sobrevivir). Rusia y China no dejan mucho lugar a dudas, porque no son países divididos; muchos en Occidente, en cambio, están partidos a la mitad y, si no hay correctivos, en vías de descomponerse para que quienes "hicieron su apuesta" -sobre la base de lo que pareció "de lo más evidente"- se pongan, salvo excepciones (y se está terminando la hora de defender a Cuba, en cuyos aeropuertos como el de La Habana, la capital, no sale una maleta entera por el gran deporte del robo), a buscar en lo que es un laberinto de inseguridad y precariedad muy "medievalizante". Estados maltrechos, naciones a medias y divisiones sociales notorias: la bifurcación está, pero si no hay cómo leer las señales...(da click en el botón de reproducción).



jueves, 10 de octubre de 2024

MI ADORABLE ANGELITO

 Hace mucho tiempo que la izquierda ha abandonado toda teoría, lanzándose a la pura acción con creencias bastante vagas. De ninguna manera, salvo en Nicaragua con una vertiente cristiana, se hace mención del socialismo: se abandonó en Venezuela y se esquiva con frecuencia en Cuba. Tampoco se reivindica demasiado al nacionalismo, que si es entendido como patriotismo, amor a la patria, no es negativo, salvo sobre todo en Cuba con la insistencia en José Martí. No es posible mencionar al imperialismo, y la última, alentada por Cuba y Venezuela, está en hacer creer en "fascismos" y "neofascismos", en plena consonancia con los autodenominados "demócratas liberales", pero sin definición precisa del fascismo. A lo sumo ocurre en México que el hoy ex presidente Andrés Manuel López Obrador creyó en el pueblo, aunque la actual presidentA, Claudia Sheinbaum, llega a confundirse con "la gente", de tanta vaguedad y decapitación teórica. Todavía quedó en López Obrador algún resabio de la "filosofía de la liberación", en particular de Enrique Dussel, suficiente para confundir "pueblo" con "pobres" u "oprimidos". En Venezuela, Hugo Chávez saltaba de Nietzsche y el ultraderechista argentino Norberto Cerisole al "socialismo del siglo XXI" y luego a Cristo. Por antecedentes académicos, el ex presidente Rafael Correa es capaz de "concebir" algo -fue el caso del "buen vivir"-, al igual que el ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, del "capitalismo andino amazónico" al "socialismo comunitario". Más de uno deambula en alguna parte entre tocar lo menos posible a los de "arriba" y hacer algo por los de "abajo", del tipo "bienestar", sin el menor análisis teórico. Ni siquiera está para "concebir" alguna nueva versión de lo que se llamaba "economía mixta". Se trata ya no de cambiar ninguna estructura, sino de andar poniendo parches por aquí y por allá. No se dice "capitalismo", con frecuencia ni a la izquierda, sino "mercado". La izquierda parece haber sido la primera en creer que "comunista", "socialista", "imperialista" o "capitalista" son formas de insultar. Salvo excepciones, lo mejor parece ser la demagogia e invocaciones a la "democracia", las "libertades" y los "derechos". Pero teoría, nada: ocurre como si se hubiera tomado al pie de la letra que una cosa es lo que hay "en teoría" y otra "la realidad", como si la teoría no fuera para comprender la realidad, sino una forma de estar fuera de ella, no sin idealismo. "En teoría" tal vez, pero lo que se entiende por "realidad" es lo que cuenta, y nadie querrá quedarse fuera de la realidad ni vivir "en teoría". No queda más que ir navegando con la idea de que, después de todo, se sabe de dónde se viene pero no a donde se va. Así que a irla pasando sin perderse ninguna vivencia ni momento: el aquí y el ahora. Al máximo.

      La total renuncia a la teoría es consecuencia de un viejo asunto, y de un fuerte antiintelectualismo, puesto que "intelectual" es peyorativo -sin duda, en parte por problemas de los propios intelectuales- y no se asocia con "intelecto", con capacidad para hacer las cosas "intelegibles". No se trata de descifrar la realidad ni de volverla intelegible mediante conceptos, sino que se tiene a la realidad por algo dado a lo que hay que saber adaptarse. El resto ya lo ha hecho el llamado "neoliberalismo" (y es una pena, pero un anarcocapitalista como el presidente argentino Javier Milei sí es capaz de teoría y de andar en otra cosa que no sea captar maoistamente el "sentido del viento", que se comparta o no esa teoría). Según el "neoliberalismo", el mundo, a imagen y semejanza del mercado, no está hecho más que de individuos en cuya naturaleza está ante todo sacar beneficio propio. ¿Que hablan de la nación mexicana? Pues mientras tanto hay unos cuantos robando muy a gusto. ¿Que hablan de socialismo? Pues ya se sabe hasta qué punto es capaz de llegar la burocracia con tal de convertirse en oligarquía, y hasta mafiosa. Que no se hable de "capitalismo", porque es para ricos que nada más piensan en llenarse los bolsillos y en lujos. ¿El buen vivir? No existe, es el interés de un corrupto como Correa, y el "socialismo comunitario" un pretexto para que Evo Morales quiera perpetuarse en el poder. ¿El Estado? Políticos que no atienden a quienes pagamos impuestos, sino que nada más ven por sí mismos. Así que, a final de cuentas, lo mejor es morderse la cola y no ver más que por uno mismo en vez de andar creyendo en lo que es "en teoría", pero que no sirve en la realidad. Llama la atención que se llegue al abandono de la nación y ni se diga del Estado: el trabajo ya lo han hecho los libertarios, y el Estado opresor no es más que un macho violador, etcétera. ¿El Hombre o la Humanidad? Bien decía alguno que nunca los ha visto: ha visto a un mexicano, un francés, un inglés, un alemán, pero 'cuál Humanidad? Si desde la Biblia son puras guerras y calamidades y ahorita andamos pésimo.

      Así que tampoco podemos concebir el "capital" (incluso para la izquierda, tabú). En vez de que en nombre de "teorías" nos den gato por liebre, mejor es no creernos nada y estarnos en "lo que hay": nuestro yo a merced no del comunismo, ni del socialismo, ni del capitalismo, ni de la nación (me quiero largar a Estados Unidos), ni del Estado, ni de la Humanidad, sino de la tele, la Web, el celular, los videojuegos, la vida cotidiana, las pequeñas cosas, los bonitos detalles, las amenidades, el entretenimiento, un buen vinito, y todo lo que, como se sabe, o se cree saber o, es más, se quiere creer que se sabe, es ajeno al "sistema" -otra vez, el lenguaje hippie -y....¿a los grandes negocios? Ah, es que ésos, no son una creencia a ser burlada, sino una oferta para quien quiera y sepa beneficiarse, sin ver -porque ya lo concebible es inconcebible- que algunos se llevan la parte del león o la mayor rebanada del pastel. Mientras nos toque algo, hasta podemos tirarle migas al que no tiene nada. La oferta es de lo más tangible, no una invención "intelectual", y en el límite nos podemos creer que los grandes negocios no hacen más que recoger los frutos de su dedicación a la inversión y la técnica: terminemos de mordernos la cola, ni por asomo los negocios buscan el beneficio propio ante todo. O limitémonos a evitar concebir que los negocios se interesan ante todo por obtener beneficios para sí mismos. Sin ellos, no seríamos nada. Aunque haya que volverse a morder la cola cuando hay que toparse con que a una aseguradora, un banco o una empresa telefónica no les interesa más que su beneficio personal a "infinitum de velocidad" y en nombre del bien para el cliente, aunque importe bastante menos de lo que pueda parecer. Ni de qué preocuparse: el "mercado" se las arregla solo. A esperar que el "mercado" sea otra cosa- por cierto, invisible- que gente de negocios buscando como todo el mundo el beneficio propio.(da click en el botón de reproducción)



lunes, 7 de octubre de 2024

URUGUAY, COSAS DE LA VIDA

 

Lo que sucede en el Uruguay muestran en gran medida al resto de América Latina, salvo excepciones: la derecha no es capaz de gobernar, aunque no deja de tener cierto poder. El Uruguay se caracteriza por una completa falta de visión teórica de la izquierda: hace rato que se prefirió, con anuencia transnacional, el "folclor de la filosofía" del ex guerrillero tupamaro y hoy ex presidente José Mujica, mezcla de aspirante a oficinista y de payador de estancia, el que "improvisa para ocultar su ignorancia", para más señas. El Uruguay no ha dado siempre lo mejor a la izquierda latinoamericana, pero sí a la "clase" media, "media clase", sobre la base de la creencia en una "Suiza de América" que no escapó a la dictadura en parte de los '70 y '80. Mario Benedetti y Eduardo Galeano son buenas muestras de lo que se puede hacer de América Latina para consumo de dicha "clase" y para desplazar a la tradición uruguaya de fuerte sindicalismo y de presencia comunista, que encarnara el líder Rodney Arismendi. Hace rato que en el izquierdista Frente Amplio las cosas se fueron por otro lado: parece difícil reconocer que tal vez el estilo de Mujica haya tenido que ver con el regreso de la derecha con Luis Lacalle Pou. Este tiene popularidad pese a que el Frente Amplio puede ganar la presidencia, tal vez sin contar con el Legislativo. La enésima situación de un país fuertemente dividido. Para el caso, 40 % es la popularidad de Lacalle y 40 % la intención de voto para el Frente Amplio, mientras en el Uruguay hay en principio un humor social "moderado". Debe tomarse en cuenta, dada la enfermedad de Mujica, que si falta lo llorarán por igual en la extrema izquierda que entre los cosmopolitas transnacionales, a quienes no molesta en lo más mínimo ningún folclor que sirva al mismo tiempo para vender dizque "cultura" y la ilusión de cambio: nada que se pueda cuestionar. Después de todo, con lo de que "si la vida te da limones, haz limonadas", Mujica resultó ser el campeón de las limonadas, es decir, del hablar en nombre de "la vida". No es una persona la que hace tal o cual cosa, con sus consecuencias: es "la vida". Con "la vida" andaba el líder soviético, Mijaíl Gorbachov, porque decía que "la vida castiga a quien se queda atrás". Ni atrás ni por delante: Gorbachov se quedó en "la vida", porque así lo quiso "la vida".

       Por más que abarque todo un espectro de izquierda, el Frente Amplio no se propone ninguna ruptura con el capitalismo y llega a deslizarse incluso hacia formulaciones programáticas que no están ni en español, sino en "spanglish". El problema de fondo no es ajeno al de muchos otros países de América Latina: como lo expresara el diplomático panameño Nils Castro, llegar al gobierno sin tener el poder; esto se ha agravado porque no hay manera de saber qué hacer en la relación "partido-gobierno"(lo que ha desembocado en una crisis muy grave por ejemplo en Bolivia), viejo problema de izquierda, incluso comunista, y porque una vez "arriba" se descuida el trabajo "abajo", en la sociedad (lo que el Movimiento de Regeneración Nacional en México, separado del Ejecutivo, parece querer enmendar con capacidad organizativa bajo el liderazgo de Luisa Alcalde y Andrés López Beltrán). El trabajo teórico es nulo y la izquierda avanza a tientas con nociones muy vagas, así haya buenas intenciones. Todas estas deficiencias explican la incapacidad para tener realmente poder, incluso en países como Venezuela. El precandidato del Frente Amplio, Yamandú Orsí, es de "abajo", pero no basta: el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, es un antiguo trabajador del transporte, pero en un proceso sin cabeza, sin que tampoco la tuviera realmente Hugo Chávez. Orsí está cerca de la antigua guerrilla pasada por lo "libertario". Tampoco se salva de errores Evo Morales en Bolivia. Orsí se encuentra en la estela de Mujica.

       Con la derecha, el nivel de vida general ha bajado en Uruguay, y la "Suiza de América", además de tener una gran pobreza infantil, se está llevando otra sorpresa creyendo ser una excepción, como lo creía antes de la dictadura: la inseguridad creciente, no desligada del tráfico de droga, y el muy poco feliz récord de tener el mayor número no sólo de suicidios, sino de presos por habitante en América Latina (485 por cada 100 mil habitantes). Nada más falta el asunto de "poderes y contrapoderes" -por ejemplo, ganar la presidencia sin tener el Congreso- para seguir en lo mismo, mientras cierto grado se lumpenización se hace sentir. ¿Cosas de "la vida" y no de alguna relación con la alianza entre libertarios e intereses transnacionales, para "libertad" para ambos? (da click en el botón de reproducción).



viernes, 4 de octubre de 2024

AY AMOR, YA NO ME QUIERAS TANTO

 ¿Alguien la corrigió? La presidentA de México enmendó la plana, y distinguió finalmente entre "ama de casa" y "trabajadora del hogar".  No es seguro que el actor Rafael Inclán haya querido ir más allá de una broma inocua al hablar de la presidenta como "ama de casa". Es simplemente algo bastante tradicional, ya que muchas "amas de casa" se "dedican al hogar" y no trabajan, en el sentido de que no ejercen una profesión. "Sirvienta" es una palabra que se considera hoy peyorativa, pero que no tiene nada que ver con la esclavitud, salvo que, en la Colonia, no era raro que esclavas negras "sirvieran" como "domésticas", llegando incluso así a lograr la manumisión. Por lo demás, era más asunto de servidumbre ("servidumbre doméstica") que de "esclavitud", al grado de que más de uno o una se "educara" por ejemplo con una nana indígena. Era parte de la hacienda, y como es un hábito que no termina de irse, es frecuente que la vivienda en un país como México o en otros de América Latina se construya con lo que se conoce como "cuarto de servicio", para las "trabajadoras del hogar". Ya se ha dicho, es buena noticia que estas trabajadoras (no hay mal mayor en llamarlas por igual "empleadas domésticas") reciban un buen salario y prestaciones sociales, justamente para ir terminando con los hábitos señoriales de servidumbre. De paso se evitarán hábitos de la servidumbre misma, como entrometerse en los asuntos de "la hacienda" o lo que se conoce coloquialmente como desaparecer de tal modo que se dice "irse como las chachas". Parte de lo nuevo puede estar en que los hijos de familia pierdan la costumbre de "iniciarse" con la "sirvienta", lo que existía cuando menos hasta los '70 y no era más que una forma, también de hacienda, del "derecho de pernada" (en Chiapas seguía existiendo en algunos lugares hasta principios de los '90).

      "Ama de casa" puede tener algo de peyorativo si se refiere a una relación tradicional, todavía frecuente, en la que la mujer se encarga de los asuntos domésticos a cambio de que el hombre lo haga del sustento. Peyorativo, si a la vieja usanza encasilla a la mujer en el ámbito puramente doméstico, siendo conocido que puede llegar prácticamente hasta la prohibición de trabajar. Corrigió, pero Sheinbaum volvió a salir con una extravagancia: se declaró abuela, mamá y "ama de casa"... y "con orgullo". Es otro "tic", por dos motivos: si es el "ama de casa", quiere decir que el esposo o las antiguas parejas (Carlos Ímaz, por ejemplo), no entendían mucho de igualdad, ya que la palabra "ama", femenino de "amo", implica apoderarse de labores domésticas que debieran más bien ser compartidas (en más de un país, es normal por ejemplo que el hombre cocine, y bueno, Miguel Ángel Mancera cambiaba pañales). En este sentido, vaya lapsus doble: la presidenta no se define como esposa, siéndolo y con lo que ésto implica, pero además, la misma presidenta se define como "ama de casa", lo que quiere decir que algo extraño pasa -para variar- con "el invisible de la foto": si quien quiere que le digan simplemente "Jesús" y no ser "Primer Caballero" considera que Claudia Sheinbaum tiene además que ser "ama de casa", es de lo más tradicional y de poco compañerismo. Cierto, como lo dijo Sheinbaum, que una "ama de casa" merece reconocimiento por ser la primera en levantarse, hacer el desayuno para todos, llevar a los niños a la escuela y pasar por ellos, ayudarles en la tarea, preparar de comer, de cenar, recibir al señor cuando llega del trabajo, etcétera. Lo extravagante es que es un reconocimiento y todo el respeto !a la desigualdad que implica ser "ama de casa", cuando no encima tener una doble jornada extenuante. Mis respetos para la desigualdad. Lo deseable, en términos de igualdad, no es la "doble jornada", sino que el hombre aligere la carga de la mujer y que comparta las labores domésticas, en lugar de limitarse a hacerse atender y servir. Y, más aún, que vele en lo posible por la casa si resulta que, por andar del tingo al tango, la mujer no está en capacidad de llevar una "doble jornada". Son cosas ya posibles por dos motivos: por las madres que educan a sus hijos para hacer labores domésticas, por ciertas facilidades tecnológicas (para lavar, limpiar o cocinar, por ejemplo), y eventualmente por poder tener trabajadora del hogar. No, no son las "amas de casa" las "heroínas", sino las madres que enseñan a sus hijos labores domésticas, que trapeen, se cocinen, se laven la ropa, se encarguen de reparar una falla en el hogar, tiendan su cama, etcétera sin que se crea que por ello son "niñitas" o reciban el ataque machista de "es que es mandilón". Como ya son cosas que ocurren, es de esperar pronto enterarse de que Jesús, además de trabajar, prepara un sushi maravilloso, trapea la cocina, quita el polvo de los muebles de la sala (sí, con un plumero), lava los platos, tiende la cama y algunas cosas más,. por consideración a que Sheinbaum seguramente está algo desbordada y será así por unos seis añitos. Al menos que haya atención en Palacio. Claro, lo absolutamente sensacional sería que el señor Tarriba presida el DIF: querría decir, de lo más magnífico, que la crianza de los niños se entienda no como asunto exclusivo de la madre, sino como necesidad de que también se involucre simbólicamente el padre, en vez de ser "el invisible de la foto". ¿Es igualdad o reconocimiento del poder de las "amas de casa" a través de los asuntos domésticos, convirtiendo al proveedor en dependiente y preparando la revancha de las comadres, que tan bien describiera Ricardo Garibay en Cómo se pasa la vida?¿Es a la comadre que el gobierno le va a dar un ingreso extra para que encima se apodere de los nietos, y tenga más de lo que le pasa el señor de la casa, porque es el complemento del "ama de casa"?¿Ahora se va a remunerar la obligación de reciprocidad, que no es un trabajo, o si es universal el extrita, la ociosidad de quienes son mujeres "ninis", más allá de los hijos (de llevarlos y traerlos, no más, puesto que los debe educar la maestra, el profe de natación, la nana, la que enseña a tocar el piano, el de la clase de gimnasia, la de macramé, etcétera) y que ni trabajan ni atienden la casa? Queremos a Jesús en el DIF y a un hombre en la secretaría de Mujeres, no a alguien que parece como Citlalli Hernández dedicarse a la lucha libre, al menos que tampoco se puedan tener gustos propios y sea "misógino" decirle a una persona que está "gorda". Resulta que, si a fin de cuentas Inclán tuvo razón y Sheinbaum dice asumirse como "ama de casa", ya no queda en absoluto claro si aún hay algún lugar para un hombre. Por éso se es "abuela", "madre" y "ama de casa". No dijo "esposa". Jesús es "el invisible de la casa", después de que pasara un sexenio en el que "Beatriz", intocable, nada más vió por lo suyo y remató con un trato público infamante para Andrés Manuel López Obrador. Primero los roles. Y por encima de los afectos. Lugar para compañerismo, ninguno. Que no sea nada más tiempo de hombres solidarios. (da click en el botón de reproducción: es la suegra de México).

PD: Pedro de Alvarado acribilló a una familia azteca en una fiesta. Huyó y se presume que cruzó LA frontera. LANZA MOCTEZUMA ORDEN DE APREHENSIÓN Y SOLICITA EXTRADICIÓN. MÁS, EN UNOS MOMENTOS.





ZACATEXAS

 Tal vez el actor Rafael Inclán sea un poco cavernario. Como de refilón, comentó, ahora que México tiene una mujer presidenta, Claudia Sheinbaum: "vamos a tener una ama de casa seis años". ¿Qué quiso decir? A lo mejor que México es como una casa y que ahora tiene "ama", que para el caso es el femenino de "amo". Es por ello que un esclavo negro o un indígena podían referirse a una mujer como "amita". "Ama de casa" significaría entonces que Inclán entendió que la figura presidencial es como la del amo, nada más que ahora es con una mujer, en el entendido que una de las acepciones de "ama de casa" es también "dueña de casa". Al mismo tiempo, no deja de ser simplemente muy tradicional. Tanto que una buena mitad de las mujeres mexicanas es ama de casa, aquí en el sentido de que no trabaja, que si acaso fue el lado cavernario de Inclán, aunque no es tan seguro. La gran mayoría de las mujeres amas de casa votaron por Sheinbaum, a reserva de saber el origen social, y puede que en parte por el ofrecimiento de un dinerito por "la economía de cuidados", retribuible entre los 60 y los 64 años. Lo interesante de algunas reformas propuestas es inducir mediante la ley a "salario igual por trabajo igual" entre hombres y mujeres. Es parte de la normalización del principio de igualdad.

       Lo que resulta extravagante es que, en conferencia de prensa, la presidenta se haya mostrado indignada por el comentario de Inclán, al confundir aquélla "ama de casa" con "empleada doméstica" o "trabajadora del hogar". Ninguna mujer a quien se le pregunte a qué se dedica y conteste "soy ama de casa" se considera, de ninguna manera, la "sirvienta", la "chacha" o la "empleada doméstica", sino que es el equivalente de decir "me dedico al hogar", lo que corresponde con frecuencia a una división del trabajo tradicional: el hombre provee el sustento, o "da para el gasto", y la mujer "ama de casa" se dedica a labores domésticas, entre las que se considera la crianza de los hijos. A niveles sociales altos, es sobre todo a lo último aunque sea un decir. "Ama de casa" quiere decir "no trabajo", si bien sucede que "atender la casa" y al hombre es, en la perspectiva más conservadora, en reciprocidad de lo recibido por quien provee. En niveles sociales altos, se tiene "trabajadora del hogar", sin dejar de ser "ama de casa", salvo que en la primera descansan algunas labores pagadas (adelante si con prestaciones sociales). Si "ama" es el femenino de "amo", es decir que significa "dueña", no hay modo, ni a patadas, de que la "trabajadora del hogar" sea la "ama de casa", salvo en la suya, tal vez, parcialmente. No se puede ser trabajador y patrón al mismo tiempo: la "trabajadora del hogar" no es, donde trabaja, la "ama de casa", salvo en algunos finales de telenovela. No queda claro hasta donde la presión mediática -para adular a la presidenta- llega para sembrar la más completa confusión, máxime que Inclán no dijo "sirvienta", ni "chacha", ni "empleada doméstica". ¿Quién le metió semejante equivocación en la cabeza a Sheinbaum, o le llegó por cuenta propia? El rollo sobre el Porfiriato y la Colonia ni venía al caso. Un enredo al margen de lo que significan las cosas, un linchamiento gratuito y una actitud dudosa de más de un progresista en Youtube o redes: no fijarse en el disparate con tal de "quedar bien". Es del mismo estilo que no invitar al rey de España, por no saber que es el jefe de Estado y que América no fue conquistada por un Estado, sino por la unión de dos reinos, el de Castilla y Aragón, sin que existiera ninguna España. Dijo la presidenta que es que "hubo muchas matanzas". Sí, también de aztecas contra tlaxcaltecas. Todo ésto es no tenerlo miedo a la ignorancia ni a descuidar lo que se dice, salvo que se quiera entrar en serio en lo del perdón. Que se pida a los descendientes de tlaxcaltecas, texcocanos (que la agarren contra Delfina Gómez), huejotzingas, totonacas y otros por andarle haciendo caso a Hernán Cortés y ayudarlo por miles a tumbar al imperio azteca. O entonces, además de creerse las últimas tonterías de gente ociosa en algún campus estadounidense, no se ha salido de la mitomanía del antiguo régimen y su "descendiente de Cuauhtémoc, mexicano por fortuna" de José Alfredo u otras de "Yo soy mexicano" de Jorge Negrete ("y como Cuauhtémoc, cuando estoy sufriendo, antes que rajarme, me aguanto y me río"). No como el tarugo de Cortés que se fue a llorar a un árbol hoy rebautizado como "victorioso". ¿No que muy macho? Al rato falta lo de que "a Malintzin la bolsearon". Por lo demás, una cosa es la equidad y la igualdad entre hombres y mujeres y otra una forma de "discriminación positiva" a la estadounidense-- que es anticonstitucional si vira a la "opción preferencial por las mujeres" (por el bien de todo, primero las mujeres, y nos pasamos por alto el artículo primero de la Constitución). La paridad de género se decidió para la administración pública: ¿entonces también para las labores de enfermería, de enseñanza, de sobrecargos (ni que se les diga "sobrecargas") y otras?¿Es por mérito o por cuotas? Por favor, si es lo que se desea: se solicitan garroteras. barman(as), bartenderas, cadeneras, somellieras (sumillieras), etcétera. O de otro modo parece que se está utilizando con extravagancia la creencia de Sheinbaum de que las mujeres son "especiales": el machito se cree lo mismo. Ante la "ama de casa", por ejemplo (encima Sheinbaum considera que las mujeres "dan la vida": ah sí, sin pecado concebida...). Cualquier disparate es válido porque quien lo haga notar es algún misógino que atenta contra gente que es "especial". Para más señas, lo que una doctora o científica no puede razonar, porque primero le gana la emoción primaria, es que Enrique Peña Nieto era más sensato: preguntado sobre el precio de la tortilla, reconoció no tener ni idea al no ser "la señora de la casa". No dijo "pregúntenle a la señora de la limpieza". Como quiera, el mandato no es público, sino mediático, es decir que a estas alturas no se responde ante el Estado como interés general y público, sino ante sus majestades los medios y sus ocurrencias, como la de no entender ni jota de lo que dijo Inclán ni atreverse a sugerirle a Sheinbaum que "ama de casa" no es "la sirvienta". No cuenta en lo más mínimo pensar, sino escandalizar.

        Como parte del circo ofrecido, el gabinete de Sheinbaum salió a justificarse ante los medios -!confundidos con el público, increíble!- por haber invitado al presidente ruso Vladimir Putin a la toma de posesión. Horas o días de "conversación" (no es pública, por favor) sobre si había que capturarlo o no, sin el menor asomo de sensatez: ¿alguien en sus cinco creyó que Putin es tarado al grado de aceptar y venir a plantarse en México, es decir, en las narices de Estados Unidos? Pues imposible: incluso para no comprometer a México. Ni siquiera quedó claro si esta "conversación" no era nada más para "acalambrar" a Sheinbaum.

      El manifiesto desprecio por la mujer inteligente y la preferencia por la obtusa de emociones puede verse en otro circo mediático: que si iba a cantar o no Ismael "El Mayo" Zambada, cuando la periodista María Idalia Gómez afirmó que es habitual de los operativos de inteligencia enredar las pistas. Ni caso: horas y días de "conversación" cuando ni Genaro García Luna ni Joaquín "El Chapo" Guzmán andan por Estados Unidos gritando con megáfono sus conexiones. Ah, pero Ken Salazar se apresuró a torcerle el brazo a Sheinbaum, al igual que la "triple especial" (mujer, medio negra, medio hindú) Kamala Harris -aquí habrá cuotas para todos, menos para hombres blancos heterosexuales y trabajadores, por "riesgo potencial de patriarcado". Normalmente, al circo se asiste para reírse, no para arrancarse con solemnidad a "quedar bien" y esperar ser retribuido con algún favor. Ahora resulta que se rinde cuenta a los medios (una oración/cada mañana): entonces no se es UNA estadistA, sino la escogida de los medios para lo que Sheinbaum no paró de repetir en su toma de posesión: todas las seguridades para los empresarios y para una invasión de inversión extranjera; todas las libertades para todos, "prohibido prohibir" y el feliz matrimonio de los libertarios con los grandes negocios. No es necesario ninguna sensatez particular; de lo que se trata es de que empresarios e inversión extranjera provean, de que la "señora de la casa" administre el gasto y de que se retribuya como es debido a la "trabajadora del hogar", dándole -como en las telenovelas- alguno que otro derecho de "ama de casa". Srvientas acá no hay, nomás sirvientes. Si no lo son, como en el caso de Andrés Manuel López Obrador, pues no falta quien sienta que le salen ronchas. Como a Beatriz Gutiérrez Muller, que se enseñó a manejar la emoción culpabilizante para imponer. Es que Inclán es comediante, no burro. Se refirió a "la señora de la casa". Es lo que hay. (da click en el botón de reproducción).



miércoles, 2 de octubre de 2024

¿MÁS PAN Y MENOS CIRCO?

La gente en México tiende a veces a creerse que es el país de la fiesta por excelencia, pero en todo caso hay muchas formas de entenderla. Una es la fiesta de pueblo, y otra la fiesta en casa de alguna persona de dinero. Lo que en el pueblo es andar "perdido de borracho" o ""hasta las manitas" puede ser entre gente acomodada "tener mucha chispa". Desde los años '70, tiempo de John Travolta, en ciertos sectores la "fiestecilla" puede ser sobre todo algo de entretenimiento. No es la fiesta de algún barrio de Iztapalapa que no puede pasarse de tiros al aire. Como sea, fiesta hay en muchas partes del mundo, así se considere que, más allá de México, ser fiestero es cosa muy de latinos. Los cubanos o los brasileños, por ejemplo, son bastante fiesteros. En otras latitudes también hay formas de fiesta: si es de parranda, un ruso puede agarrarla sin problema. Tal vez para un haitiano el vudú tenga algo de festivo. Todo depende de lo que se entienda por fiesta: para más de uno, si la cosa es de entretenimiento y dinero, Las Vegas en Estados Unidos resulta un fiestononón. Hay variantes: la pachanga, la parranda...En México puede tener un sesgo de lo que se conoce como "echar desmadre", en aparente caos, o "armar relajo", al grado que se han escrito libros sobre el tema y, además, sobre una supuesta proclividad del mexicano a la risa. O a "tomarlo todo a chunga", como se dice a veces coloquialmente. El escritor mexicano Juan Rulfo decía que "la vida no es muy seria en sus cosas". Y en el mundo latino la gente seria no es demasiado bien vista. Serio puede ser adusto, pero también con decoro, y aquí empiezan los problemas.

       Desde los años '20/30, una parte del oficialismo mexicano creó -con antecedentes en el Porfiriato- la "pachanga" como forma de corromper, llevando a perder el decoro. El líder sindical Luis N. Morones tenía mala fama por sus "bacanales" en su casa de Tlalpan, ofreciendo muchachas del Teatro Iris. No fue muy lejos. Ya después, con el PRI (Partido Revolucionario Instituciona), el fiestononón se perfeccionó con "La bandida", en la Ciudad de México, y con "La comanche", en Guadalajara. Eran casas en las cuales se bebía -y otras cosas más- y se armaban encuentros con mujeres: no tan nuevo, desde los años '20 Francisco Serrano sabía de esta forma de "hacer amistades". Más que amistades, son cómplices: queda en deuda quien ha estado donde se lo agasaja e incluso se le presentan mujeres, de la buena o mala vida. No era generalizado, pero existía en el PRI y se reprodujo con José López Portillo (1976-1982) a través de Arturo Durazo. No es la fiesta inocua de la discoteca. Es la parranda "que va para largo" en tal o cual casa donde se aparece tal o cual influyente: un político, alguien del espectáculo, un escritor, pero también un policía... La socialización es la de un aparente "relajo", pero está en realidad muy codificada pese al caos aparente. El arte de "La bandida" o de "La comanche" consistía en saber a quién hacer socializar con quién para "conectes", relaciones que pudieran ir más allá del momento.

     Como en otros países de América Latina, la confianza en la fiesta es aparente: se mide al otro, utilizando por ejemplo la capacidad de aguante para beber. El asunto crucial es el de la omnipresente maniobra: maniobrar al otro para ver si "presta el blanco", mostrando alguna debilidad o vulnerabilidad, cuidando de no exponerse y no mostrar el flanco propio. El que no se "raja" y el que se "raja" y, como decía un campesino citado por Octavio Paz, termina con que, al "abrirse"", se "vendió" ("me vendí con fulano"). Es el lugar de los "piques" para ver si el otro abre su juego antes que el que "pica" lo haga con el propio. La corrupción está en la habilidad para "hacer caer" al otro, dejándolo en deuda: "hacerlo caer" si habla de más, si cae en brazos de alguna invitada, o de un invitado. Ya "se le sabe" o, como se dice también coloquialmente, se lo puede agarrar porque se ha dado a conocer ""de que pie cojea", o porque ya se sabe de una u otra manera que "tiene cola que le pisen". No nada más es complicidad, sino verticalidad entre quienes "le saben algo a uno" y el que temerá que, si no cumple con lo impuesto, "le saquen los trapitos al sol". No es lo único que creó el PRI, puesto que también hubo políticos que se atuvieron al decoro y a esquivar estas formas de socialización, pero de todos modos se arraigaron como parte de la corrupción. El que muestra su "flanco débil" se arriesga a ser extorsionado. A la larga, puede ser una cadena infernal e invivible cuando la socialización se basa en tráficos de favores e influencias. Insistamos, no es tanto cosa de "la chingada", sino de maniobras, ardides, estratagemas, madruguetes, para "tener agarrado" al otro como forma de dominación. Con el inconveniente latino de ponerse al sentimiento: siempre cae frente al estadounidense que calcula sin embarazarse del menor sentimiento si es necesario.

      En medio del principio de la obligación de "ser feliz", "pasarla bien", "no pensarlo", no "tomárselo tan en serio", de "divertirse", "pasar el rato" y "entretenerse con algo", se fue cayendo en la confusión de fiesta y "desmadre" o "relajo" permanente, al grado del relajo como forma de disolver toda seriedad y dejar a cada quien, de un histrionismo a otro, en libertad de moverse a pura conveniencia, sin prestar el menor flanco y buscando insistentemente el débil del otro. Salvo excepciones decorosas, así se fue extraviando a gran parte de México en el autodenigramiento al mismo tiempo que se ensalzó cada vez más lo estadounidense, no sin esa ayuda del PRI que fue Televisa. Si el pueblo fue alguna vez revolucionario, fue llevado a convertirse en caricatura de sí mismo y en la fiesta como "chacoteo", vulgaridad y ostentación de la misma. El asunto no terminó con el descalabro de un PRI cada vez más corrupto y relegando a su gente decorosa. Siguió a partir del año 2000 en la degeneración del narcomoney y hasta llegar a la majadería más completa y desparpajada de banda sinaloense. Habiendo quedado atrás la Revolución desde que los "pirrurris" tomaron la calle en el Mundial de Fútbol de 1986, el pueblo, entre sueños de opio creyendo llegar a ser de Primer Mundo, fue a dar en lo lumpen, junto a parte de la "clase" media. No hay manera de parar esta degradación pese al rescate buscado por el hoy ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien buscó restituir valores, de distintas maneras, sin ser mayormente escuchado: ni cartillas morales, ni guías éticas, ni verdadera definición de algún humanismo mexicano, sino más banda en el Zócalo capitalino y Taylor Swift. Además de una oposición con una candidata, Xóchitl Gálvez, que mostró cómo para algunos "lo popular" es "el derecho y la libertad" de estar en alguna parte entre el lépero y el pelado, al igual que Atypical TV con Carlos Alazraki o Javier Lozano, confundiendo lo popular y lo que se cree que da popularidad. La grosería, la ostentación de la mala educación y la insolencia, como si fuera lo propio del pueblo. Es más bien lo propio de Brozo o de un empresario como Ricardo Salinas Pliego: la competencia por el pueblo como competencia por ver quien puede volar más bajo, como manera de enlodar y hacer que "todos caigan", atribuyéndoselo a un López Obrador que nunca se asomó al público para hablar de "mamadas", de si tal o cual "la cagó" o para decirle a Alazraki "no manches". No quedó de la oposición más que lo soez, como degeneración de la antigua maniobra en circo: la corrupción como franco espectáculo para permitirse a la vez ser majadero y denigrar, sin lograrlo, y éso que la autodenominada Cuarta Transformación no carece de alguna gente "corriente" y que fue muy cercana al presidente.

       El péndulo quiso que medios y mercadotecnia le dieran ahora a México una gobernadora Timbiriche con pueblo de boutique, gabinete de supuesta alcurnia y un nuevo intento, bajo presión mediática, por excluir al pueblo. Si la gobernadora no es vulgar, ciertamente, ni deshonesta, no es seguro que la nueva jefe de gobierno del "momento chilango", Clara Brugada, no sea la siguiente presentación de Los Ángeles Azules. Salvo en López Obrador, el pueblo es pretexto para que lo maniobren, buscándole el flanco débil, o fabricándoselo para corromperlo y cooptarlo. La maniobra es un viejo asunto, es algo violento y se hace pasar por "cultura" y por el típico ánimo festivo que tiene la persona que no se da cuenta de que la están "bolseando". Si en el PRI quedó a veces un poco de decoro (siendo Acción Nacional el partido experto en perderlo por completo, en desfiguros como los del "comandante Borolas" o Vicente Fox), no es lo que va a sobrevivir; quedó lo otro, en más de un medio de comunicación, para rebajar como si hubiera que convencer de que, supuestamente, "la corrupción somos todos". EL PRIAN se hundió. La gobernadora Ilse, Ivonne y Mimí, a diferencia de López Obrador, ve al pueblo por encima del hombro, aunque tenga una que otra virtud: honestidad, pero no valiente. Faltará ver si de otros sectores "medios" -hay gente joven para ello, ligada al MoReNa- puede salir una visión del pueblo -ya muy lejos de Dios y muy cerca de Estados Unidos- que cuando menos lo acerque del trabajo digno, de valores y lo aleje de la creencia de que en la vida se trata de ser pasota y andar en la fiesta. No se corrompe a la propia gente, ni por cierto que tampoco desde abajo votando por las mil y un becas del bienestar. La maniobra ha hecho creer desde hace mucho, desde tiempos del PRI y Televisa, que lo que necesitan los "jodidos" de Emilio Azcárraga es que los tengan entretenidos y en la corrupción maniobrándolos con pan y circo. 

      Corrupción no es nada más soborno, cohecho, soltar dinero para obtener algo. Es también buscar obtener alguna ventaja, a través de una maniobra, del flanco débil o la vulnerabilidad de otro, una forma de extorsión: es para lo que llegan a servir ciertas modalidades de socialización hechas para que se tenga a uno agarrado, a otro "soltando la sopa" o "la papa", en fin, para sacar información que pueda ser utilizada para la maniobra misma. Parte del "marear" puede consistir en "sembrarle" al otro "unas amigas" para que "caiga en tentación". La atmósfera de relajo es ideal para confundir y "marear" y dar la apariencia de confianza, que no es sino "confiancita". La siguiente de los herederos de la descomposición del PRI y de los periodos de Acción Nacional consistirá en los medios en ir tratando de "marear" a la gobernadora Timbiriche para que termine de "recorrerse al centro". (da click en el botón de reproducción).



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...