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martes, 24 de noviembre de 2020

FIESTA EN AMÉRICA

 El siguiente es el mapa de las máquinas de conteo electoral en los estados de los Estados Unidos. En color naranja aparecen las máquinas de conteo de votos contratadas con la empresa Dominion Voting Systems.


No deja de resultar llamativo que Dominion haya realizado el conteo entero en Georgia e importante en Arizona, los estados de los Grandes Lagos, como Michigan y Wisconsin, y sobre todo en Pennsylvania y parte de Nueva York y Nueva Jersey. Dominion, radicada en Toronto pero con su cuartel general en Denver, en el estado estadounidense de Colorado, cabildeó en el Congreso para que le asignaran conteos, contratando a la empresa Brownstein Farber  Hyatt & Schrek. Una de las lobbystas de esta empresa es Nadeam Elshami, jefa del staff de Nancy Pelosi, portavoz Demócrata de la Cámara estadounidense de Representantes. Tan sólo en Georgia, Dominion empleó a ocho lobbystas. Dominion fue adquirida hace poco por Staple Street Capital, hedge fund localizado en Nueva York. Un miembro del equipo ejecutivo de esta empresa es William Earl Kennard, quien fuera embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea (UE) durante el mandato del presidente Barack Obama. Kennard fue nombrado asimismo miembro del equipo de WarnerMedia ligado a AT&T (American Telephone and Telegraph), que controla Cable News Network (CNN). Por lo visto, el sistema de conteo de votos en Estados Unidos se vende y se compra, algo que no debiera extrañar donde impera para todo el negocio.

      La "falla" en la manera de contar de Dominion fue encontrada primero en el condado de Antrim. Michigan. En Georgia, "fallas" similares - con "caída del sistema" -aparecieron en los condados de Morgan y Spalding. Dominion llamó simpáticamente a quienes contaban los votos para explicar que la "caída" se había debido a una "actualización del sistema" en la noche. Al rato, Dominion estaba con "fallas" en el condado de Oakland, Michigan. En Rock County, Michigan, la "falla"trasladó más de 9 mil 500 votos del mandatario Donald Trump al candidato Demócrata Joseph Biden. En Pennsylvania, Dominion fue usada en los condados de Armstrong, Carbon, Clarion, Crawford, Dauphin, Delaware, Erie, Fayette, Fulton, Luzerne, Montgomery, Pike, Warren y York. Desde un principio hubo llamadas advirtiendo de que las máquinas estaban presentando "fallas" y retrasos. En Arizona también se reportaron problemas, por ejemplo en el condado de Maricopa.

     Como se puede apreciar en el mapa, Georgia fue prácticamente el único estado (en naranja, arriba de Florida) en asignarle todo el conteo a Dominion, pese a la oposición, incluso, de Demócratas. Una prueba de las máquinas de conteo en ese estado en 2019 detectó "fallas" en seis condados. Desde hace tiempo, un Comité del Senado estadounidense había advertido que Dominion era vulnerable al hackeo y no garantizaba la integridad del sistema electoral estadounidense. Cabe señalar que el sistema de voto de Dominion pasa por un código de barras que le dificulta al elector comprobar por quién votó, según la organización Citizen Oversight, que demostró por lo demás cómo en 2016 Hillary Clinton le robó las elecciones Demócratas a Bernard Sanders.¿Fueron "fallas" aisladas o un fraude sistemático? El modo de funcionamiento de Dominion deja bastante lugar a dudas.

     Curiosamente, el general de la Fuerza Aérea retirado Thomas McInerney informó de que le había sido revelado un plan para robar las elecciones de 2020. Por este camino reaparecieron los sistemas The Hammer y Scorecard para alterar desde los servicios de inteligencia resultados electorales estadounidenses. Un reporte previo en el mismo sentido fue hecho en marzo de 2017 por Alan Jones y Mary Flanning.

     En otros niveles, hay también evidencias de alteraciones, como en el caso del empleado del servicio postal de Estados Unidos que fue obligado a cambiar las fechas de votos retrasados en Michigan. Entretanto, en el mismo estado, en horas de la mañana del 4 de noviembre y sin testigos unos 138 mil votos cambiaron de Trump a Biden. No es todo: a las 4:30 de la mañana del 4 de noviembre llegaron a Detroit centenares de miles de votos en camiones de basura. ¿Es una forma especial de votar a Biden? Ya se han establecido muchos hechos, sin que se hayan nombrado aquí todos. CNN decidió dar a conocer los hechos de la siguiente inaudita manera: "el intento de Trump por robar la elección se desmorona". El clima se puso feo: mientras la política Demócrata Alexandria Ocasio-Cortez pidió listas de trumpistas para exigirles "cuentas", distintos jueces se pusieron a perseguir a quienes ofrecieron evidencias de fraude, como si en la ley de Estados Unidos las testificaciones bajo juramento (affidavits) no fueran por sí mismas evidencias (entonces centenares o miles de estadounidenses se habrían puesto de repente a mentir deportivamente delante de la ley). 

     Este es el estilo de proceder: no juegan más que a "tener intereses", como les llaman a sus beneficios, pero si se hilan esos intereses se está en la "conspiración". Así, algunos se preguntaron qué hacía el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) a través de su líder, Klaus Schwab, ante el Consejo de Negocios de Chicago. Es Schwab, nadie más, quien dijo en esta ocasión y escribió por lo demás que el "Gran Reinicio" del capitalismo busca fundir las identidades biológica, física y digital. The New York Times afirmó que esta afirmación era "conspiracionista de extrema derecha " el mismo día en que Schwab la recitaba en Chicago.

     Como lo ha hecho notar el analista Paul Craig Roberts, el sistema de Justicia estadounidense: 1) se olvidó de indiciar a los funcionarios que orquestaron el show del Russiagate y cometieron felonías federales, 2) se olvidó de indiciar a Biden y su hijo metidos ambos hasta las cachas en asuntos de corrupción, y 3) parece ahora querer descartar testimonios bajo juramento (y por escrito) como si no hubiera castigo penal para el perjurio en Estados Unidos y no se tratara de evidencias. ¿Tienen el tapabocas en los ojos?

     Una parte de los Republicanos puede querer salvar finalmente la reputación de Estados Unidos y no hacer más olas, a reserva de lo que pueda llegar a la Corte Suprema o hasta la Cámara de Representantes. No está descartado que todo sea producto de un exceso de whisky en la cabeza del abogado de Trump, Rudolph Giuliani. Pero si algunos, incluyendo buena parte de la izquierda latinoamericana, están en el fondo escogiendo a Biden, no falta mucho para mostrarles qué clase de elección hicieron. Se puede adelantar que Wall Street y el Pentágono han estado de fiesta.

domingo, 22 de noviembre de 2020

GREAT RESET: EL PRÓXIMO GRAN NEGOCIO

 Dos cosas son muy llamativas desde el comienzo de la epidemia del SARS-Cov-2. Una, que desde el principio se haya negado la posibilidad de cualquier tratamiento, como sucede hasta ahora (salvo con la dexametasona), para abirle el camino a la vacuna como única solución. Y otra, que se haya dicho, desde el comienzo también, que no habría vuelta al mundo de antes y que se entraría en cambio en una "nueva normalidad", sobre la que curiosamente se pusieron a discutir, dándola por sentada, numerosos intelectuales.

     Es en este contexto que el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) dió a conocer sus planes para el "Gran Reinicio" (Great Reset) del capitalismo, pretextando el SARS-Cov-2, aunque se sabe por múltiples estudios que la economía estaba en aprietos desde antes de este 2020. No se trata de ninguna "conspiración", puesto que el mismo líder de dicho Foro, Klaus Schwab, declaró que la epidemia era una ocasión para introducir cambios en el modo de funcionar del capitalismo. No se trata tampoco nada más de lo dicho explícitamente por Schwab: está el documento "Resetting the Future of Work Agenda-in a Post-Covid World", algo así como un "Libro Blanco" publicado en octubre de 2020 y fácilmente consultable con ese título.

     A grandes rasgos, este "reseteo" se propone que en un futuro no muy lejano el 84 % de los procesos de trabajo sean digitales y/o virtuales y con video conferencias. No está de más recordar que en la actualidad muchas economías están muy terciarizadas (con predominio de los servicios, que es el sector terciario), lo que podría facilitar el plan mencionado. Un 83 % de la fuerza de trabajo trabajaría así de manera remota, sin interacción con otra gente, es decir, sin mayor contacto humano y por ende con distanciación social permanente. Un 50 % de las tareas laborales debería ser automatizado y debería haber trasvases de fuerza de trabajo de trabajos no digitalizados a digitalizados, aprovechando la computación, la inteligencia artificial y el uso de algoritmos, entre otras tecnologías de la llamada Cuarta Revolución Industrial. Muchas estructuras organizacionales actuales deberían ser declaradas obsoletas y hasta un 30 % de la fuerza de trabajo debería ser "reubicado". Un 28 % de la fuerza de trabajo debería quedar "temporalmente" fuera del mercado. En caso de volver a tener trabajo, ya no sería el mismo. De lo que se trata, a grandes rasgos, es de que las grandes empresas que pueden permitírselo sorteen la crisis económica a costa de otras en un intento por levantar una tasa de ganancia que, en tendencia, lleva ya a la baja varias décadas, un medio siglo, pese a repuntes esporádicos.

     Schwab ha dicho muy explícitamente que está preocupado por el riesgo actual de "estallidos sociales". Los planes del Foro prevén "medidas inclusivas" ya descritas anteriormente, en particular el paso de un "capitalismo de accionistas"  al de un "capitalismo de partes interesadas" (stakeholder capitalism). Uno de los proyectos es textualmente el siguiente: una renta básica que "aumentaría el incentivo para aceptar cualquier trabajo disponible" (sic). La idea es que esta renta pueda proporcionar "la demanda de bienes y servicios básicos que la economía necesitará". Por lo visto, una parte de los capitalistas quiere evitar que la recesión actual se convierta en Depresión aplicando este "gran reseteo" que no deja de ser contradictorio, puesto que aislaría a gran parte de los trabajadores y les restaría la posibilidad de tener un oficio real, reduciéndolos a "habilidades", cuando no los dejaría en la calle, y al mismo tiempo fomentaría un mínimo de consumo que tampoco respondería a un oficio real.

     Una cosa son este tipo de planes y otra que se puedan llevar a cabo, al menos de manera generalizada. Como sea, hay indicios de que ya hay gente lista (a lo que sea, hay que decir, en nombre de la "globalización ineluctable como el sol y la lluvia" o del grandioso "desarrollo de las fuerzas productivas"): en particular, a que lo que por lo pronto parece coyuntural, por la epidemia, se vuelva crónico, como ocurrió con las medidas en los aeropuertos del mundo después del 11/S, aún cuando ya no hay "amenaza terrorista" real. Por lo pronto, hay que ver cuál es el alcance real de la crisis económica más allá de proyecciones que no dejan de ser éso, proyecciones y no tendencias. Debe llamar la atención que el actual secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, se haya plegado ya por completo a la creencia en el "Gran Reinicio" (la ONU y el Foro tienen firmado un acuerdo de asociación estratégica, entre otras cosas para acelerar la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030) y que el WEF sea socio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al grado de que su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, haya hecho un llamamiento a atender las sugerencias del Foro sobre la Covid 19. En otros términos, la ONU y la OMS dan un acceso "preferente y deferente" al mundo de las grandes empresas y sus intereses a expensas de los Estados y del interés público. No es el único problema: también está el de que estos grupos empresariales y muchos tontos quieran a cada rato "reiniciar" o "resetear" (debería decirse: "reincidir en"...) el sistema capitalista creyendo que se pueden saltar sus leyes. No hablan así de lo que realmente se trata, es decir, de hacer negocio hasta con su madre, sino prácticamente de volverse cada día más humanos y sensibles a las necesidades de todos. Así venderán su vacuna y así comenzarán otros a promover el "gran reseteo incluyente" como hace poco estaban en el "ganar-ganar" y cosas por el estilo.


 


jueves, 19 de noviembre de 2020

¿EU ESTA EN VILO?

 A estas alturas ya parecen establecidas las formas básicas del fraude electoral en Estados Unidos: el voto por correo, el impedimento a representantes republicanos de acercarse a los lugares de recuento y el algoritmo (ya se sabe de cuánto fue) que en estados clave cambió en tiempo real votos del actual mandatario Donald Trump para el Demócrata Joseph Biden. Las pruebas abundan y se siguen recolectando, como en el caso de las boletas de voto por correo que llegaron por miles con la misma firma en Wisconsin. Tal vez no sea más que una "teoría de la conspiración" y existan en el estado de Wisconsin miles de personas con la misma firma, puede ser. Se puede llegar hasta el caso de un mafioso italiano de Filadelfia que se estuvo tres días llenando boletas de voto para los Demócratas a 10 dólares la boleta, un buen negocio. Entretanto, los medios de comunicación masiva socorridos siguen presentando las cosas a modo: que el equipo de Trump retiró sus demandas en Michigan, lo cual es cierto, por "falta de pruebas", lo cual es falso; se retiraron bajo compromiso de que la certificación de los resultados electorales cuente los votos legales y descuente los ilegales. En Pensilvania la Corte local ordenó poner aparte los votos que llegaron después de las 20 horas del 3 de noviembre y en Georgia se ha estado procediendo al recuento manual, aunque concluyó con trampa: se incluyeron votos ilegales. El fiscal general de Estados Unidos, William Barr (no demasiado confiable y parte del equipo de George Bush padre) ha pedido de todos modos que se investiguen las irregularidades. Llegada la certificación, el asunto puede pasar a la Corte Suprema y terminar rebotando en la Cámara de Representantes.

     Lo que estaba en un principio en manos del abogado personal de Trump, Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York, se ha ampliado y cuenta ahora con otra abogada del mandatario, Sydney Powell, quien ha investigado más a fondo el asunto del algoritmo. El conteo estuvo en manos de la empresa canadiense Dominion, con sede en Toronto, pero el software lo puso la empresa SmartMatic. En estados clave, según Powell, funcionarios electorales habrían sido sobornados con ofertas de por lo menos un millón de dólares para ellos y sus familias -tratándose de Demócratas- para instalar el sistema Dominion/Smartmatic, el mismo que mediante una carpeta puede hacer desparecer votos para un candidato o transferirlos a otro y que logró colarse en Estados Unidos gracias a vínculos empresariales con la Fundación Clinton. La sede en Toronto no está desligada de una entidad del magnate estadounidense George Soros. Lo curioso es que, hace ya tiempo, hubo congresistas Demócratas, entre ellos Elizabeth Warren, Carolyn Maloney y Amy Klobuchar que advirtieron oficialmente al Congreso del peligro de usar el sistema mencionado. ¿Por qué la Central de Inteligencia Americana (CIA) o la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) no hicieron nada? Trump difícilmente podía intervenir, tratándose de decisiones estatales. Ahora se tienen muchos testimonios bajo juramento de gente que sabe como se trucaron las elecciones, incluyendo testimonios de los trabajadores de Dominion/SmartMatic, e incluso un alto ingeniero de Dominion les aseguró a los de Antifa que no se preocuparan, ya que la elección "estaba ganada" para Biden, alguien que milagrosamente superó incluso a Barack Obama como el candidato más votado de la historia estadounidense. Por "casualidad", el presidente de SmartMatic, el vicealmirante retirado Peter Neffenger, apareció en el "equipo de transición" de Biden. Hay más: el estado de Texas había advertido en tres ocasiones de los riesgos de utilizar el sistema Dominion/SmartMatic, que funciona ligado a Internet y no a una Intranet cerrada. A las pocas horas de las recientes elecciones en Estados Unidos, las oficinas de Dominion se "evaporaron". Lo cierto es que, en varios estados clave, fue en la noche del 3 de noviembre al 4 de noviembre que hubo una inversión de tendencia en el voto que es estadísticamente imposible, y que los medios de comunicación masiva de moda no han sabido explicar, como tampoco las muchas anomalías del voto por correo. Supongamos que son "minucias": el hecho es que nada de lo descrito habla muy bien del sistema electoral estadounidense, a reserva de que Giuliani o Powell quieran jalar el hilo hasta Venezuela y China (por el origen venezolano de SmartMatic).

     Lo descrito es un aspecto de las elecciones estadounidenses por dilucidar, y los testimonios bajo juramento se cuentan por centenas de miles, en un país donde en principio se castiga duramente el perjurio, a diferencia de otros, como México, donde el fraude procesal es todo un deporte ante las instancias judiciales (declaraciones falaces, por ejemplo). El otro aspecto se tratará después, y lleva a preguntarse por qué hay tantos dispuestos a creer en un candidato con el historial y las creencias de Biden sobre el lugar imperial de Estados Unidos en el mundo. Si se quiere la agenda 21 de Naciones Unidas, junto a los designios del Foro Económico Mundial, bien puede que se consigan. Es como descartar todos los remedios existentes y probados contra la Covid 19 en nombre de la "profecía autocumplida" de una vacuna que puede no funcionar (ya se tratará el tema), pero sí representar un negocio maravilloso para unas cuantas empresas farmaceúticas gigantes. No está el capitalismo en la era de los negocios a la antigua, sino en la era financierizada y del fraude, por lo que pululan los estafadores. Hasta pronto, con algo texano, Mexican Rose (da click en el botón de reproducción).


 




martes, 17 de noviembre de 2020

BACK TO USSR

 Dada la capacidad que tienen los medios de comunicación masiva actuales, es muy difícil sacarle a la gente de la cabeza que el socialismo es igual a "terror" y "escasez". El problema es que gran parte de la izquierda, incluyendo la comunista ahora, y más en América Latina, no ha querido discutir la experiencia soviética de décadas, como si no hubiera nada que aprender de ella, más que de sus "crímenes". En esta medida, la izquierda se arriesga a querer partir de cero, y seguramente no es lo mejor.

     A estas alturas, hablar de "totalitarismo", "estalinismo" y "terror rojo" es un sinsentido, porque no hay respaldo en los hechos y por ende significado claro. Se trata de palabrería performativa, es decir, que cree que con sembrar el miedo se creará el terror en la realidad soviética de hace décadas. Llama por cierto la atención que Cuba ha guardado un silencio total sobre las investigaciones serias más recientes sobre el periodo de Stalin, y en particular sobre la obra del investigador estadounidense de la universidad de Montclair, Grover Furr, que corre paralela con los hallazgos de algunos investigadores rusos.

     Las investigaciones prueban varias cosas, entre ellas: que Stalin no mandó encarcelar y ejecutar inocentes, sobre todo en el periodo 1937-1938, sino que fue algo hecho a espaldas del líder soviético, que no era omnipotente, por Nikolai Ezhov, Comisario del Pueblo del Interior (NKVD), no sin vínculos con el exterior, y en particular el agregado militar de la embajada de la Alemania nazi, general Ernst Kostring; que Stalin no era ningún "dictador" y carecía a tal grado de omnipotencia que la burocracia ascendente le bloqueó tranquilamente su intención de realizar elecciones competidas y con voto secreto, de tal forma que se le devolviera poder a los Soviets y se le restara al partido. Lo que estaba provocando el predominio del partido era el carrierismo, incluyendo entre antiguos líderes bolcheviques que, habiendo pasado por las fases duras del proceso (la clandestinidad contra el zarismo, la Revolución y la Guerra Civil, la colectivización forzada), consideraban que los puestos les eran debidos así carecieran de experiencia para ellos. Este carrierismo se manifestaba con especial fuerza entre los llamados "Primeros Secretarios" del partido y los secretarios regionales, que hicieron hasta lo imposible por bloquear las medidas de democratización "desde abajo" de Stalin y algunos líderes bolcheviques más. Como parte de estas maniobras de la burocracia partidista contra Stalin y sus allegados, no se descartaron conspiraciones con el exterior, que ya están probadas (incluyendo por cierto las de Trotski, que no dejó de reconocer el historiador ultratrotskista Pierre Broué desde 1980). Así, tampoco es que Stalin "inventara cargos en los Procesos de Moscú". Cabe señalar que se ha avanzado en la dirección de estos resultados de investigación desde hace tan poco como 2008, con la apertura de nuevos archivos (incluyendo sobre el asunto Ezhov).

     Apenas Stalin y sus allegados en el partido descubrieron que Ezhov condenaba y ejecutaba inocentes para crear descontento contra Stalin, aquél quedó relevado de su cargo y fue fusilado, al tiempo que los inocentes aún prisioneros fueron liberados en masa desde finales de 1938, con Lavrenti Beria al frente del NKVD. Así, Stalin paró un año de terror.

     Lo que no fue posible de parar, y que la guerra tal vez agravó, fue el carrierismo y la negativa de la burocracia partidista a entronizar una democratización "desde abajo". Dicha burocracia ganó la partida con la muerte de Stalin en 1953 y el putsch final de Nikita Jruschov en el XXavo Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), en 1956, con un "informe" probadamente repleto de mentiras, si acaso había alguna otra cosa. Quienes se reclaman "hijos del XXavo Congreso" son así quienes heredaron la pasión por el poder a toda costa y no el "antiautoritarismo", sino las decisiones verticales del partido y "su" burocracia por encima de los Soviets. Antonio Fernández Ortiz ha revelado en !Ve y lucha! cómo Jruschov, quien se había destacado por su ánimo "fusilador", pudo tener motivos incluso personales para el putsch de 1956. Dicho sea de paso, Jruschov y luego Mijaíl Gorbachov "rehabilitaron" a personas que sí eran culpables, y lo hicieron a partir de criterios puramente políticos, es decir, demagógicos en este caso.

     El asunto, en el fondo, no es si "Stalin sí" o "Stalin no", sino que trata de distintos procesos en los cuales una capa de intermediarios se enquistan en un Estado al que usan en beneficio propio mientras bloquean la movilidad ascendente de la gente del pueblo. Con Jruschov y Leonid Brezhnev no es que se ha derrocado al ogro autoritario, sino que el socialismo se dedica a fabricar, sin perder del todo sus virtudes, una gigantesca clase media que hasta la fecha, ya sin él, se cree destinada a mirar por encima del hombro a la gente de pueblo, a rivalizar a muerte por el estatus social y a ascender sin otros méritos que el "carnet" y la capacidad para las relaciones y la malicia ante y en el poder. Habría que cuidarse no de quien tiene autoridad, sino de las ambiciones de quien se pretende "antiautoritario" con tal de seguir quedando bien, como siempre. Como lo muestran las investigaciones recientes sobre lo ocurrido cuando Stalin y sus allegados trataron de democratizar desde abajo el poder soviético, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Negar lo que sugieren dichas investigaciones o desconocerlas no es ya más que arriesgarse a perder el tiempo en creencias favoritas que no tienen mayor cosa que ver con lo que realmente ocurrió en el pasado, y cómo reverbera hasta hoy. "Sobre mi tumba, decía Stalin, volcarán toneladas de basura: el viento de la Historia las borrará inexorablemente". El georgiano sabía sin duda a qué clase de apparatchiks se enfrentaba. Nikita aplaudiendo a su jefe (en la foto).



domingo, 15 de noviembre de 2020

EU: LAS FORMAS DEL FRAUDE

 Desde luego, para quienes dicen haber ganado las elecciones estadounidenses, el perdedor, el actual mandatario Donald Trump, no está teniendo más que alucinaciones al alegar que hubo fraude. De este tipo de "argumento" no está lejos alguien como el Demócrata Bernard Sanders, con quien se fueron a aliar abiertamente algunos líderes de izquierda latinoamericanos en la Internacional Progresista. Los posibles ganadores no contestan sobre los hechos que se les presentan, sino que simplemente, en lo propio del perverso, deniegan.

      El fraude no fue simplemente porque el cartero haya llamado dos veces, tal vez para entregar dos boletas electorales en vez de una. Hay cosas más sofisticadas. Desde el año 2009, el equipo del presidente Barack Obama pidió una súpercomputadora llamada The Hammer con una aplicación llamada Scorecard que es capaz de hackear elecciones y transferir votos de un partido a otro "en el vuelo". Esto fue denunciado por el contratista de la Central de Inteligencia Americana (CIA), Dennis Montgomery, que estaba originalmente a cargo de esta máquina. Basándose en audios confidenciales, Montgomery denunció que ya se había usado el sistema en Florida en las elecciones de 2012 para que las ganaran Obama y el vicepresidente...Joseph Biden. La Casa Blanca de Obama tenía una VPN (red privada virtual) encriptada para tener acceso a voluntad a The Hammer. El mismo Biden y su hijo Hunter fueron vigilados con el sistema ultrasofisticado. Montgomery denunció todo el asunto porque se asqueó de lo siguiente: originalmente, la súpercomputadora debía servir a partir de 2003 para vigilancia en el exterior de Estados Unidos, luego de los atentados del 11/S, pero la administración Obama comenzó a utilizarla para fines internos como los descritos. Con Obama y el director de la CIA, John Brennan, la máquina fue llevada a un lugar secreto (de la misma CIA) en Fort Washington, Maryland. Colaboró el director de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), James Clapper. Es a raíz de este cambio en el uso que Montgomery decidió denunciar. Brennan y Clapper se dedicaban a espiar políticos, ejecutivos de Wall Street, abogados tal el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani y otras cosas, como, a partir de cierto momento, los negocios de Trump. En agosto de 2015, Montgomery ofreció pruebas concretas con 47 discos duros para la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés). Ahora, en 2020, Montgomery argumentó que la aplicación Scorecard sirvió para desviar votos en Florida, Georgia, Texas, Pennsylvania, Wisconsin, Michigan, Nevada y Arizona. Lo cierto es que en algunos de estos estados se dieron cambios de tendencia probabilísticamente extraños en horas de la madrugada del 4 de noviembre. Al mismo tiempo, se puede decir que la gente de Obama "le sabe" suficientes cosas a Biden para, llegado el momento, chantajearlo a placer.

     Lo anterior no debería llamar a mayor sorpresa, en la medida en que el hombre de la CIA y consultor tecnológico  Edward Snowden ya había dicho que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) tiene con la misma CIA la capacidad para alterar resultados electorales. En México se sabe que alteraciones por computadora tuvieron lugar en 2006. Al mismo tiempo, medios tecnológicos sofisticados de otro tipo se utilizan para ganar: el presidente brasileño Jair Bolsonaro llegó gracias a WhatsApp y se utilizó este mismo procedimiento para inducir en 2019 una campaña contra el mandatario boliviano y entonces candidato Evo Morales.

     El asunto con las elecciones estadounidenses está lejos de acabar con la máquina descrita. En muchos estados (unos 30) se usó todavía el sistema de software Dominion que es conocido por ser "defectuoso", si se le puede llamar así al hecho de trasladarse los votos de un candidato a otro. Por ejemplo, en el condado de Antrim, en Michigan, le atribuyó gentilmente 6 mil votos de Trump a Biden. Al rato ya se habían encontrado otros 47 condados haciendo lo mismo. Para más certeza, Dominion fue usado en 4 de los 10 y 9 de los 20 condados más importantes de Estados Unidos, con más del 40 % de los electores. Por cierto, en 2014 Dominion donó dinero a la Fundación Clinton.

     Ya que estamos en lo anterior, Mark Zuckerberg, presidente fundador de Facebook, donó 400 millones de dólares para financiar el recuento de votos en distintas partes de Estados Unidos, en particular en grandes ciudades de estados clave. Es más dinero que el gastado por el Congreso de Estados Unidos para organizar las elecciones, que quedaron así en cierta medida en manos privadas. Zuckerberg es conocidamente pro-demócrata.

     Un lindo detallito para terminar, aunque no tenga que ver con la organización del fraude en las elecciones estadounidenses. Uno de los primeros en felicitar a la probable futura vicepresidenta Kamala Harris fue Alexander Soros, está probado. ¿Suena el nombre? Pues sí, es el hijo del magnate George Soros, campeón de las "revoluciones de colores", a tal grado que no faltó quien se preguntara si no había influido en la nominación de Harris. Alexander Soros es hoy vicepresidente de la Open Society Foundation. Dejémoslo en "complotismo". Lo del sistema The Hammer con la aplicación Scorecard y lo de Dominion no tienen que ver con "conspiracionismo": son problemas legales probados en Estados Unidos. Hasta el momento, Joseph Biden no es el presidente de Estados Unidos, salvo por nombramiento de los medios de comunicación masiva, al parecer ante quienes responden muchos mandatarios del mundo. Es poco probable que Trump pueda sacar adelante sus demandas legales, pero no es sino hasta diciembre o enero que Estados Unidos tendrá un presidente nombrado legalmente. Digamos que, al parecer, la ley no es el fuerte del mundo actual, y tampoco el de los Demócratas estadounidenses, incluyendo al señor Sanders. La izquierda dejó hace rato de reivindicar el socialismo; dejó casi siempre de hablar de los trabajadores; es notorio, incluso en los portales cubanos, que no quiere hablar de "imperialismo", aunque en los hechos concretos pareciera preferirlo al aislacionismo al estilo Trump, al grado de pedir aquél a gritos. Nos quedamos mejor con el Valle (del sur de Texas, trumpista), por esta vez y en recuerdo de los campesinos de César Chávez (da click en el botón de reproducción):



jueves, 12 de noviembre de 2020

DALE TU MANO AL INDIO...

 De regreso a Bolivia, el ex presidente boliviano Evo Morales ha sido recibido en algunos lugares, como Chimoré (Cochabamba), como todo un héroe. Puede que para algunos lo sea, pero por distintas razones: en realidad, ¿por su capacidad para organizar a la gente o por ser algo así como un self made indian que salió de una choza para llegar a lo más alto, según la sugerencia no muy inteligente del intelectual Héctor Díaz-Polanco, del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) mexicano? Morales tuvo hasta cierto punto suerte luego de haber cometido el error de querer reelegirse contra la decisión de un referéndum sobre el tema, por absurdo que haya sido. Como sea, no es en Bolivia el primer indio en llegar a las alturas del gobierno: ya lo había hecho antes Víctor Hugo Cárdenas, aymará vicepresidente entre 1993 y 1997, con el funesto gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. Cárdenas (de apellido original Choquehuanca) llegó a dicho cargo por una alianza entre el demagógico Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y el Movimiento Revolucionario Tupac Katari de Liberación (MRTKL). Lo que no se dice es que, además de aliarse con el funesto Goni, Cárdenas tuvo tiempo de meter aún más la pata, al fungir como ministro de Educación del gobierno de facto recién saliente de Jeanine Añez, durante una gran parte de 2020. Antes, Morales y Cárdenas llegaron a enfrentarse y ante ello algunos indígenas se dividieron. El hecho es que parece haber indios no nada más del lado del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), y en todas partes capaces de aciertos como de errores, lo que indicaría su condición de seres humanos como otros.

     Viene a cuento porque, con motivo del Día de Muertos, en el Palacio Nacional mexicano se hizo una ofrenda y un homenaje a los muertos por la Covid 19 que incluyó un ritual indígena con todo y purificación del mandatario de México, Andrés Manuel López Obrador. La senadora antes de MORENA y hoy de Acción Nacional, la sonorense Lilly Téllez, pidió ante el hecho más ciencia y menos "superchería" (aunque tal vez quiso decir "superstición"). Enseguida se ganó los insultos -repetidos por Díaz-Polanco, quien nunca se caracterizó por ser respetuoso con Téllez- de la representante indígena Irma Juan Carlos, quien defendió la medicina tradicional india, le manifestó "su desprecio" a la legisladora y remató: "no más personas racistas en el poder; no más personas de la hijoputez". Lo que no aclaráron ni la acción afirmativa al estilo estadounidense del vasallo Díaz Polanco ni la señora aborigen es qué mezcla de hierbas o qué tipo de limpia con copal curan la Covid 19. Si funciona, adelante, puesto que en China y en Venezuela se han utilizado hierbas medicinales junto con medicamentos alópatas contra la Covid 19. De lo contrario, y en vísperas de la conmemoración de la caída de Tenochtitlán, este 2021, no es muestra más que de lo bajo que vuela el debate público en México, salvo excepciones. Aprovechemos para hacer notar que no toda la izquierda está con el presidente mexicano: no es el caso de los "ultras", ni del Partido Comunista Mexicano, ni del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y "sus" intelectuales, como el comandante Pablo Contreras (Pablo González Casanova) o Gilberto López y Rivas. Como sea, no parece que los indios de México actúen como un solo hombre: mientras Yalitza Aparicio sirve para las buenas conciencias de una clase media americanizada y el tour mágico de las cámaras estadounidenses, se olvida por ejemplo una lucha como la dada por Eufrosina Cruz (de Acción Nacional, de derecha), aún con todas las etiquetas encima, contra ciertos usos y costumbres que no debieran ser idealizados, por mucho que sean del agrado del jefe, sobre todo los de Oaxaca.

       Los indios, actuando como estamento, como sucede por ejemplo en el Ecuador, han llegado a hacer papelones deplorables y a dividir a la izquierda, salvo contadas excepciones. En un caso como el ecuatoriano, se suman la mentalidad estamental con la actuación como grupo de presión con algo de inspiración estadounidense. Curiosamente, es este papel estamental, que busca incluir condiciones jurídicas contra el Estado, el que atrae a las hordas universitarias con abajofirmantes en busca de causas, las que sean, y de gente a la cual pobretear. Con Thelma Cabrera, del Movimiento para la Liberación de los Pueblos, en Guatemala, los indígenas y su pan-mayanismo también contribuyeron no nada más a dislocar a una posible oposición de izquierda (la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca-URNG/Maíz e incluso el show de Rigoberta Menchú y su partido Winaq), sino a reescribir de manera falsa la historia de la guerrilla, salvo en el caso de la Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA): se llegó al grado de sugerir que los indios quedaron algo así como "en medio" de un "fuego cruzado" entre guerrillas y ejército. Las hordas universitarias no están exentas de seguir el clásico sentimentalismo clasemediero uruguayo que le ha tocado encarnar ahora al señor Raúl Zibechi, quien sólo cuenta los muertos en Colombia cuando son indios, negándoles a otros la condición de seres humanos y luchadores sociales y terminando de atomizar al pueblo. Si no sucedió así en Bolivia, es con mayor probabilidad por la experiencia de organización desde abajo, de larga data, que por el hecho de que "un indio esté a la cabeza". No es garantía de nada, como lo han probado los casos de Cárdenas, o del Ecuador y de Guatemala. En el fondo, el mundo indio tiene tantos conflictos como cualquier otro Y no desaparecen ni lo exentan de problemas humanos por llamarles "pueblos originarios", dándoles tontamente un derecho de excepción, o por sostener que vivimos en Abya-Yala y no en América Latina. Si se observa bien, con la búsqueda incluso de prerrogativas jurídicas por encima del Estado, indígenas como muchos de los ecuatorianos han adquirido "mentalidad de reservación", y no precisamente de un cuarto de habitación. Que quede el testimonio del uruguayo con su caricatura de América Latina (da click en el botón de reproducción), aunque igual podría ser Ricardo Arjona:



martes, 10 de noviembre de 2020

EU: QUE SEA...

 El presidente cubano, el tecnócrata Miguel Díaz-Canel, se equivocó de cabo a rabo cuando tuiteó lo siguiente: "reconocemos que, en sus elecciones presidenciales, el pueblo de EEUU ha optado por un nuevo rumbo". Al parecer, el tecnócrata no entiende de cifras o está mal informado: lo que las elecciones estadounidenses mostraron es que "el pueblo" estadounidense está dividido, casi partido a la mitad, a juzgar por los sufragios recibidos por el candidato Demócrata y el Republicano, que logró casi un 48 % de los votos populares (no electorales). Nadie aplastó a Trump, salvo en las encuestadoras previas a las elecciones que demostraron ser un fracaso, al anticipar hasta 10, o incluso 15 puntos de ventaja del Demócrata Joseph Biden sobre su rival. Más bien pareciera que dichas encuestadoras estuvieron buscando inducir el voto a favor de Biden, salvo que no sirvan para nada. Ni siquiera pudieron anticipar que la comunidad latina en Estados Unidos quedó, ella también, partida a la mitad.

     Mientras el ex mandatario Evo Morales salió a tuitear que había sido derrotado un "racista y fascista", sin que hasta el momento se le haya demostrado a Trump ningún hecho fascista, el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se puso a festejar que "el mundo respira aliviado con la victoria de Biden". Es una declaración idiota por ajena a los hechos: ya se ha dicho que bajo la presidencia de Barack Obama -cuyo vicepresidente fue Biden- Estados Unidos se la pasó en guerra, incluyendo la ampliación del despliegue de fuerzas militares en el exterior (las fuerzas de operaciones especiales aumentaron en un 130 %, con presencia en 138 países, 70 % de las naciones del globo) y el uso de drones para matar por aquí y por allá (Obama estuvo lanzando unas tres bombas por hora durante 2016, y 4 mil 700 personas murieron por ataques de drones estadounidenses en Paquistán y Yemen, entre otros lugares), mientras que Trump no agredió prácticamente a nadie y se estuvo cuatro años en paz, incluso repatriando tropas. ¿El mundo respira aliviado por la vuelta del complejo militar-industrial o debiera más bien inquietarse porque Lula simplemente no sabe lo que dice? El brasileño agregó que "el pueblo norteamericano se manifestó contra el trumpismo y todo lo que él representa, de rechazo a valores humanos, odio, abandono de vida y agresiones contra nuestra América Latina". Otro que hace desaparecer los hechos

      En efecto, hasta antes de la epidemia del SARS-Cov-2, los resultados económicos de Trump en materia de empleo y de ingreso, incluyendo a las minorías, fueron espectacularmente mejores que los de Obama: los mejores resultados desde 1967 (es decir, antes del inicio de la crisis) para el aumento del ingreso medio de los hogares. Este aumento fue 50 % más alto que el logrado durante los mandatos de Obama.Cuatro millones de personas salieron de la pobreza con Trump y la pobreza misma cayó a su nivel más bajo desde 1959, no según "otras cifras", sino según la Oficina del Censo estadounidense. 

       Pero volvamos a la imbecilidad de Lula: no es Trump quien estuvo espiando a la ex mandataria Dilma Rousseff, sino Obama con la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, por sus siglas en inglés), hasta colaborar con la caída de esta "hijita" de Lula. Fue Obama quien declaró a Venezuela "una amenaza para la seguridad nacional estadounidense" y por cierto que fue Juan Guaidó quien terminó felicitando...a Joseph Biden. En cuanto al ex mandatario ecuatoriano Rafael Correa, parece haberse olvidado de cómo lo chantajeó Biden con el caso de Edward Snowden y aquél se puso a tuitear en inglés, "!good luck!" para el Demócrata, de la misma manera en que la alcaldesa de París, capital francesa, Anne Hidalgo, tuiteó "Welcome back America!" junto a otros socialistas que parecen desconocer que en Francia se habla francés, como en América Latina se habla español. ¿Quién sino Biden implementó el Plan Colombia?¿No fue con los Demócratas que tumbaron a Manuel Zelaya en Honduras? Por cierto, Puerto Rico refrendó nuevamente su deseo de convertirse en el estado 51 de la Unión Americana. Para uno que otro panameño imbécil, no está de más recordar que George W. Bush, hijo del George Bush que decidió invadir Panamá, se inclinó por Biden, felicitándolo antes de tiempo, porque el asunto no era entre Demócratas y Republicanos sino entre gran parte del pueblo estadounidense y el establishment y su "Estado profundo". 

     No faltaron quienes, como el columnista mercenario "mexicano" Ariel González Jiménez, se olvidaron de lo que marca la ley, para imponernos, al igual que José Woldenberg (quien confunde la ley con los modales), "las reglas" de "la civilidad democrática", que no siguieron en ningún momento quienes desde el principio del mandato de Trump, totalmente legal, quisieron hacerlo caer, recurriendo a todas las mentiras al alcance, al grado de terminar en la vileza del linchamiento, en el cual se esconden tantos cobardes pero valentones en grupo, así tengan que coincidir Díaz-Canel y "Evo es Pueblo" con los ex mandatarios derechistas "mexicanos" Felipe Calderón y Vicente Fox, que corrieron a agarrarse de Biden. ¿No fue con Obama que se decidió la llamada "guerra contra las drogas" en México?

      Pero ya que los medios adujeron que Trump alegó fraude "sin pruebas" y el mismo González retuiteó al artero y patológico Pablo Hiriart, para quien las denuncias del actual mandatario estadounidense no pasaron de la falsedad de un tuit sobre un inexistente mini incidente en Virginia Beach, he aquí algunos hechos, porque no deja de ser raro saltarse los hechos a la torera y acusar a los demás de estar "fuera de la realidad". Desde septiembre, y sin que se hiciera nada, Judicial Watch dió a conocer que en 29 estados de Estados Unidos (353 condados) estaban inscritos para votar más electores que ciudadanos en edad de votar (prácticas comunes desde hace años de los Demócratas en ciudades como Detroit o, más aún, Chicago). En Nevada, 200 mil boletas de voto fueron mandadas a direcciones equivocadas. En Detroit, justamente, votaron 32 mil 519 personas más que las registradas. En 19 condados de California hubo un millón 600 mil electores más que los inscritos. 50 mil boletas de voto fueron enviadas a direcciones equivocadas en Ohio. En Pennsylvania se tuvieron que rechazar 336 mil demandas...!de doble voto!. Hubo electores que pudieron pedir boletas para votar !hasta 11 veces! Un "error" en Utah dejó 13 mil votos sin firma. En varios lugares de Estados Unidos, los trabajadores electorales se vieron rebasados por demandas de voto provenientes con frecuencia de una misma persona. 39 condados de Colorado tuvieron más electores que habitantes (!). Mil personas votaron dos veces en Georgia. El conjunto de las elecciones al norte de Nueva Jersey fue anulado por fraude electoral. 200 mil personas fueron "expurgadas" de las boletas de votos en Nueva York. Hubo quien pidió "recuperar" los votos de 400 mil boletas mandadas en California a gente residente fuera del estado o ya fallecida. 80 mil boletas de voto desaparecieron como por arte de magia en Baltimore. Un cuarto de los funcionarios electorales dimitió por la nueva ley electoral y el caos en las boletas de voto por correo. La lista es muchísimo -pero de lejos- más larga, e incluye el uso del fraude con aplicaciones en las máquinas de conteo y transmisión de datos para convertirlos de favorables a Trump para Biden en cuestión de microsegundos (hammer/scorecard, de invención por Dennis Montgomery, a lo que hay que sumar las fallas del Dominion software system). No suena a "civilidad democrática" y no debería mover al linchamiento de Trump con la bajeza en la que han coincidido tantos, desde la derecha (¿1988, 2006 o 2012?) hasta una izquierda que se felicita de que hayan ganado Wall Street, el complejo militar industrial, las empresas Big Five y del Big Pharma, etcétera, confundiendo, como lo hizo Cristina Fernández de Kirchner. estos intereses con "la voluntad del pueblo estadounidense" (el presidente argentino Alberto Fernández se quedó por su parte en un lamentable elogio de "la primera vicepresidenta de Estados Unidos").

     Si Trump perdió, no es muy fino que digamos patear a quien está en el suelo. Quienes se abstuvieron de felicitar a Biden hasta que no sea legalmente declarado vencedor, y no por los medios de comunicación masiva que se toman por "la opinión pública", están en la razón. Los demás no han hecho más que "quedar bien para ganarse favores", agregando a la cobardía de escudarse en los medios de comunicación masiva la conveniencia más ramplona, y en casos como el del quintacolumnista González, conjugando de modo proverbial prepotencia y crasa ignorancia, con el agravante de querer decretar desde las reglas y no desde las leyes quién está dentro y quién fuera de "las instituciones democráticas". Resulta que la "civilidad democrática" la deciden quienes hacen fraude, quienes matan, quienes imponen prácticas monopólicas y quienes se instalan militarmente en el mundo como Pedro por su casa. Por si no se sabe, en uno de sus acostumbrados lapsus dadas sus condiciones cognitivas (ya tuvo dos accidentes vasculares coronarios), Biden afirmó que con Obama "se había creado la organización de fraude electoral más vasta e inclusiva de la Historia de la política estadounidense" (véase por ejemplo en RNC Research "Joe Biden brags about having 'the most extensive and inclusive voter in the history of American politics'"). Se le puede perdonar por los problemas de salud lo que de otro modo haría las delicias de Diván el Terrible. Lo demás es una colección bastante sorprendente y muy deplorable de reacciones abyectas. Aquí el lapsus de Biden para los angloparlantes (da click en el botón de reproducción). Que sea.



 

    

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...