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martes, 30 de marzo de 2021

EU: MÍSTER NON PLUS ULTRA

 Pocas son las maneras que tienen la gente e incluso los "responsables" de los Estados de enterarse hoy de lo que sucede en la realidad. Lo peor que pueden hacer es pasar por los medios de comunicación masiva, en particular por los que se hacen llamar "globales", pero también por el léxico de organismos internacionales actualmente bajo control de corporaciones transnacionales, como sucede para empezar con Naciones Unidas.

     Ya se ha dicho que el presidente estadounidense Barack Obama fue el que más tiempo pasó en guerra y que, por contraste, el mandatario Donald Trump se estuvo casi por completo en paz. Es difícil saber si a la gente aún le interesan los asuntos de la guerra y la paz, pero el hecho es que quienes le serrucharon el piso a Trump, a sabiendas de que con ello se preparaba la llegada del Demócrata Joseph Biden, difícilmente pueden quejarse ahora, si lo hacen, porque tampoco se estila ser antiimperialista. Muy por el contrario, no fueron pocos en América Latina los líderes progresistas que corrieron a felicitar a Biden, desde el argentino Alberto Fernández hasta el ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. En la actual campaña electoral ecuatoriana, el candidato progresista, Andrés Arauz, exhibe en las redes incluso sus buenas relaciones con el embajador estadounidense en el Ecuador, Michael Fitzpatrick, quien se reunió con ambos candidatos a la presidencia (el otro es el banquero Guillermo Lasso).

     Joseph Biden empezó su carrera política hace aproximadamente medio siglo. Durante la guerra de Yugoslavia, en los años '90, se pronunció por armar a los musulmano-bosnios y por apoyar a la Legión Arabe de Osama bin Laden (el mismísimo), que operaba en Bosnia-Herzegovina. Biden llegó a decir que había que someter a Yugoslavia a condiciones de rendición tan duras como las que se impusieron a Japón y Alemania al término de la segunda Guerra Mundial. Luego, Biden estuvo entre quienes se pronunciaron a favor de la intervención del presidente William Clinton en Kosovo.

     Biden fue la primera personalidad estadounidense en viajar a Afganistán para apoyar al presidente colocado por los estadounidenses al poco tiempo del 11/S, Hamid Karzai, de doble nacionalidad (afgana y estadounidense), y cercano a la Central de Inteligencia Estadounidense (CIA). 

     Joseph Biden estuvo muy a favor de la guerra contra Iraq y se pronunció tranquilamente sobre la necesidad de matar al líder iraquí Saddam Hussein.  Posteriormente, Biden estuvo a favor de desmembrar Iraq, dividiendo al país en tres partes. En esto compartió los planes de los neoconservadores estadounidenses para rediseñar el mapa de Medio Oriente.

     Biden contribuyó a pervertir al  Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas para que se hiciera una pésima idea de Libia poco antes de atacarla, y desde luego que aquél también estuvo a favor de la guerra en Siria.

      El actual mandatario de Estados Unidos tuvo también su "romance" con la CIA en tiempos del presidente Ronald Reagan, al contribuir a rehabilitar a William Casey. Este hombre, artífice de la alianza con El Vaticano en tiempos de Juan Pablo II, se vió finalmente envuelto en el escándalo Irán-Contra poco antes de morir en 1987. Fue Biden quien promovió la carrera ascendente de Casey desde el Senado en 1981, para que fuera jefe de la CIA con Reagan.

     En 1995, Biden estuvo en el origen del Omnibus Counterterrorism Act, antecedente del Patriot Act, para la vigilancia doméstica en Estados Unidos, al grado de que el actual mandatario estadounidense considera suya la segunda.

     Estar a favor de Biden, conociendo su trayectoria, no era más que desterrar a una personalidad crítica del sistema como Trump para entronizar a alguien siempre al servicio de los peores intereses del llamado "Estado profundo". Fue pronunciarse a favor del imperio y, por lo demás, de la plutocracia (el poder de los ricos). A decir verdad, a mucha gente no le importa en lo más mínimo que Estados Unidos haga la guerra por aquí y por allá siempre y cuando sea más "para allá" que "para acá": los muertos los ponen otros y en un mundo muy supuestamente globalizado, cualquiera puede regocijarse de estar a miles de kilómetros de Yemen. Biden ni siquiera ganó las elecciones por las buenas. Que los autodenominados "demócrata liberales" se crean que están ante el non plus ultra no es demasiado raro, puesto que no hay que escarbar mucho para descubrir que siguen la pista de los grandes negocios, si a éstos, supuestamente, se debe la sociedad. No está de más insistir: hay coincidencia con parte del progresismo latinoamericano y nuevamente cabe preguntarse sobre alguna gente si es capaz de formarse un criterio propio o se limita a lo más demagógico posible. Seguramente no sea la realidad la que cuente, sino el modo en que la interpretamos, y con Biden estamos a salvo de gente como Trump, aunque esta aseveración carezca por completo de sentido. De todos modos, como lo viera en su momento el estudioso francés y simpatizante comunista Michel Clouscard, los medios de comunicación masiva están para hacer mercadotecnia y para cooptar. Así pues, agreguemos, no están para generar sentido y no faltan actividades en las cuales este mismo se esté simple y llanamente perdiendo de coyuntura en coyuntura, al grado que quepa preguntarse si algunos saben lo que hacen o no lo saben. En la foto, un Biden más real que el senil actual. Santa Claus no es.



    

domingo, 28 de marzo de 2021

EU-RUSIA: ¿INCONGRUENTES? ES LO DE MENOS...

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Si una cosa así le hubiera sucedido al presidente estadounidense Donald Trump, habría sido el hazmerreír de todos los medios de comunicación masiva que se dicen "globales". Sólo que quien se cayó fue el mandatario actual, Joseph Biden, así que parece que le puede suceder a cualquiera. Biden también se pone a balbucear y equivocarse en las conferencias de prensa, porque está senil: si fuera Trump, ya se estaría pidiendo la destitución, pero en cambio, en algo penoso, el ensayista mexicano Enrique Krauze pide de Biden que intervenga más o menos para "calmar" al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Ni quien haga notar ciertas diferencias de trato elementales.

     Ni siquiera es que Biden conserve sus aparentes buenos modales, que ciertamente no tenía Trump. Hace poco, en una entrevista calculada, puesto que la hacía George Stephanopoulos, ex funcionario del presidente estadounidense  William Clinton, Biden llamó "asesino" a su homólogo ruso Vladimir Putin, sin importarle desatar una crisis grave (y Putin tuvo le gentileza de no tomárselo en serio y contestarle, como los colegiales en el recreo: "el que lo dice lo es", para lo que basta efectivamente con ver el curriculum belicista de Biden). No fue lo único: semanas antes, con un corto ataque en Siria, cerca de la frontera con Iraq, Biden pudo haber desatado otra crisis, puesto que no avisó a los rusos con la antelación acordada.

     Si bien no está del todo claro que con Biden, Estados Unidos vaya a dejar un poco en paz a China, está visto que hay intención de seguir molestando a Rusia. En efecto, Estados Unidos se apresuró a principios de año a brindar apoyo al opositor ruso Alexei Navalny, quien por cierto sufrió una agresión extraña: se le habría tratado de envenenar en Rusia, pero se le dejó salir a recibir tratamiento en Alemania, lo que no tendría sentido si se hubiera buscado eliminarlo de una buena vez. Justo con la llegada de Biden, Navalny regresó a Rusia y fue presentado como "el gran opositor", lo que ni siquiera es (la principal fuerza de oposición interna a Putin está en el Partido Comunista de la Federación Rusa). Ni siquiera se reparó en que Navalny ha sido alguien acostumbrado a lo que los occidentales llaman, al unísono con Estados Unidos y la Agenda 2030 de Naciones Unidas, "discursos de odio". En efecto, el opositor, ex alumno de la universidad estadounidense de Yale (Yale World Fellows Program) y financiado por el Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, NED), llegó a decir que a los chechenos no podía tratárselos con pantuflazos, por lo que era preferible usar pistola. No fue ni de lejos lo único: Navalny trató a los georgianos de "roedores". Durante el conflicto de Osetia del Sur, en 2008, Navalny sugirió expulsar a todos los georgianos de Rusia. Siguió luego en 2011 con "!dejemos de alimentar el Caúcaso!", llamado a los musulmanes seres "no humanos". Por cierto que, sobre Crimea, el opositor a Putin dijo que no se le restituiría a Ucrania "porque no es la salchicha de un sandwich". Por lo visto, en Occidente sólo se dan cuenta de los "discursos de odio" cuando se los atribuyen en monomanía a Trump.

     En su equipo, Biden tiene en particular como alguien antirruso a la esposa del neoconservador Robert Kagan, la señora Victoria Nuland, subsecretaria de Estado (Departamento de Estado), quien está convencida de que Rusia se está cayendo a pedazos, pasando por su peor periodo desde hace 20 años,  por lo que bien puede tratarse de debilitarla más. Nuland fue clave en el golpe del Euromaidán ucraniano de 2014. La idea de Nuland es básicamente usar las redes sociales para debilitar al gobierno ruso. Es lo que estuvo haciendo Navalny antes de regresar a prisión por un asunto de fraude financiero.

      Lo dicho hasta aquí sirve para demostrar hasta qué grado, llegando a la irresponsabilidad, están cegados los medios de comunicación occidentales, a los que no les importa que alguien con problemas seniles esté al frente de la Casa Blanca y el famoso botón. Recientemente, Biden se refirió a la vicepresidenta Kamala Harris como "presidenta Harris" y olvidó por completo el nombre de su secretario de Defensa, Lloyd Austin, llamándolo "el tipo que dirige ese equipo". No son hechos aislados, puesto que han ocurrido otros.

     El problema de una parte de la gente de Biden con Rusia es la monomanía, pero ni siquiera es vista como tal. No se trataba de un cambio, sino de que nada se moviera, contra lo que quería Trump: es el "síndrome" de gente que no ha dejado de creer que sí, efectivamente, con la autoproclamada "democracia liberal" y con la "globalización" se ha llegado, como con la hegemonía estadounidense, al "fin de la Historia". Nos quedamos mejor con el georgiano Vakhtang Kikabidze (da click en el botón de reproducción):




viernes, 26 de marzo de 2021

UN MUNDO MARAVILLOSO

 En  estos momentos, las grandes corporaciones del mundo no están ayunas de planes. El primero de ellos es llevar la vacunación contra la Covid 19 tan lejos como sea posible, desoyendo cualquier aviso y rayando en la obligación. La Unión Europea, por ejemplo, ha dado luz verde al otorgamiento de certificados de vacunación sin los cuales no se podrá circular entre los países europeos o viajar a ellos. Habrá que estar vacunado, sí o sí, pero además la resolución vigente estipula que por Pfizer, Moderna, Oxford/AstraZeneca o Johnson&Johnson, por lo que por lo pronto no contará estar vacunado con vacunas rusas o chinas. Habrá que ver por lo demás, al ritmo actual, a qué hora termina la vacunación, si termina algún día, mientras las grandes empresas farmaceúticas ya hicieron su negocio en la medida en que ya vendieron sus medicamentos a los gobiernos (lo que ocurrió con el ineficaz antiviral Remdesivir, por ejemplo). AstraZeneca, antes de ser suspendida temporalmente en varios países europeos, ya había conseguido por ejemplo la vacunación de un millón de franceses, que para el caso sirvieron entonces de conejillos de Indias. Los responsables políticos no pueden decir que no fueron llamados a la prudencia, pero "responsables" parece una palabra demasiado fuerte. Queda lo mejor, puesto que deben pasar meses o hasta algunos años para que aparezcan los efectos más graves de las vacunas: por ejemplo, a los dos años, la vacuna contra la gripe H1N1 demostró provocar casos de narcolepsia. No importa: en un país como México, la vacuna no es obligatoria, pero se volverá a clases cuando el profesorado esté vacunado. ¿Entonces sí es obligatoria, o se dejará en paz a quien en el profesorado escoja no vacunarse, al menos no con cualquier vacuna?¿"Los derechos y las libertades" son para qué exactamente?

       Siguiendo lo dicho por el jefe del Foro Económico Mundial de Davos, Klaus Schwab, hay grandes corporaciones que están viendo en la epidemia una gran oportunidad. Así como las medidas antiterroristas en los aeropuertos se quedaron de manera crónica aunque se esté lejos de las circunstancias del 11/S de 2001, no falta quien aspire a que se queden el teletrabajo, el home office, la telemedicina, etcétera, que hacen ganar, y mucho, a determinadas corporaciones.

      No es todo. Cuando se termine de magnificar la epidemia del SARS-Cov-2, ya se habrá anunciado con qué seguir atemorizando a la gente, ya que será, según el "filántropo" Bill Gates, "todavía peor": el cambio climático. Desde Davos, pero también a partir de la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas (ONU), se escandaliza sin pruebas científicas irrefutables, y siendo que las hay más bien en el sentido de que, lejos de dirigirse al calentamiento apocalíptico, la Tierra puede estar entrando en un periodo de enfriamiento relativo (Grand Solar Minimum). Dado que se atribuye al Hombre el calentamiento, la idea es reducir las emisiones de carbono. Ante todo, no está de más decir que quienes orientan esta gran preocupación por el cambio climático son grandes corporaciones y bancos. Mark Carney es consejero de la secretaría general de Naciones Unidas y enviado especial de este organismo para el Cambio Climático. Resulta que Carney es miembro del equipo directivo del Foro Económico Mundial. Hizo carrera en Goldman Sachs y fue gobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra. La política medioambiental no está así en manos de ambientalistas, sino de la alta finanza. A ver: la idea, de apariencia muy simpática, es que se recompense las empresas "limpias y sustentables" y se castigue las "sucias", basadas en el carbón, el petróleo y el gas. Lo menos atractivo es que, como lo ha señalado en su sitio el analista William Engdahl, se está proponiendo de alguna manera hundir una de las bases de muchísimas economías, y desde la alta finanza. Se trata de una forma de redirigir el flujo de riqueza.

     Como parte del "Gran Reseteo" (Great Reset) propuesto en Davos, las grandes corporaciones y fondos de inversión gigantes como BlackRock estarían proponiendo recompensar las empresas ESG: Environment, Social Values and Governance (Medio ambiente, Valores Sociales y Gobernanza). Como en el cambio propuesto por Schwab del "capitalismo de accionistas" (shareholders) al "capitalismo de partes interesadas" (stakeholders), debería preocupar que se fusionen valores sociales y negocios.

     Pareciera que se busca reanimar un capitalismo en crisis desde antes de la epidemia, y que se intenta hacerlo desde un ánimo productivo, pero se trata en realidad del proyecto de la alta finanza para seguir extrayendo renta sin importar demasiado que se meta en problemas la producción existente. El presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, ya está en el negocio. Hay aquí desde intentos por recuperar la tasa de ganancia hasta otros por hipotecarla a la alta finanza, y tal vez ambas cosas no estén reñidas. No es seguro que funcione, como tampoco los planes de vacunar a todo el planeta. Pero los planes están dichos, son explícitos y no obedecen por lo demás a ninguna "conspiración", sino a las grandes corporaciones y grupos financieros que, se supone que como "todo el mundo", también tienen intereses. Lo grave empieza ahí donde gran parte de la Humanidad confunde sus propios y diversos intereses con los de unos cuantos negociantes que para lucrar ofrecen la salvación. Tal vez ésa sea para muchos la felicidad, o sea el mundo maravilloso (da click en el botón de reproducción).



martes, 23 de marzo de 2021

MEXICO: CREIBLE O VERDADERO

 Para redondear la explicación recientemente sugerida sobre el 1968 mexicano, cabe remitir al documental 1968: la conexión americana, que muestra a la perfección a quienes orquestaron la provocación contra el movimiento estudiantil, básicamente desde el Departamento del Distrito Federal (DDF), en ese entonces a cargo del general Alfonso Corona del Rosal. Otros documentos explican que el 2 de octubre en Tlatelolco pudieron haber estado presentes unos 300 francotiradores del "Equipo Zorro" del DDF, un grupo paramilitar. En la plaza de las Tres Culturas, ese día 2 de octubre, el lugar fue desalojado en poco más de un minuto, pero la balacera tupida se habría prolongado por 90 minutos, ya sin estudiantes ni nadie más, de tal modo que el ejército tuvo que ponerse a resguardo. Horas más tarde hubo otras balaceras intermitentes. Llama la atención que el general Marcelino García Barragán, según el titular de El Universal del 3 de octubre de 1968, se haya apresurado a declarar que no iba a instalarse el estado de sitio. Se sabe que el presidente mexicano Gustavo Díaz Ordaz sondeó a García Barragán sobre la posibilidad de suspender las garantías constitucionales.

      El tipo de provocación que tuvo lugar en Tlatelolco ya venía siendo ensayado desde antes. A finales de agosto del 68, luego de otra provocación por la cual en una manifestación estudiantil se había remplazado la bandera de México por una rojinegra en el Zócalo capitalino, el gobierno convocó a empleados públicos a este mismo lugar para un acto de "desagravio a la bandera". Se colaron estudiantes y al finalizar el mitin, tanquetas del ejército se lanzaron sobre los asistentes. Está documentado que aparecieron francotiradores en edificios cercanos al Zócalo, como en el de la Corte Suprema, algo que está filmado. Atención, los francotiradores disparaban a la vez contra la gente y contra las fuerzas del orden, exactamente como ocurrió en Tlatelolco. Los soldados respondían y había balas que rebotaban por ejemplo en el edificio del Hotel Majestic. Los soldados disparaban hacia la parte alta de los edificios. Dicho sea de paso: el día anterior, luego de que estudiantes volvieran a subir la bandera nacional, fueron provocadores del DDF quienes regresaron a colocar la bandera rojinegra.

     Lo que interesa es señalar cómo es un viejo modo de proceder de los estadounidenses, aunque lo ejecuten otros. En Kíev, la capital ucraniana, la plaza Maidán es también una ratonera. y a finales de febrero de 2014 se instalaron en partes altas de edificios circundantes (Conservatorio, Hotel Ucrania...) francotiradores que acabaron por disparar a la vez a las fuerzas del orden y a los manifestantes. Se sabe que los francotiradores eran entre otros georgianos contratados para el caso y que quien orquestó el asunto fue el siniestro Andriy Parubiy, neonazi ucraniano que consultaba qué hacer con la embajada estadounidense. Es exactamente el mismo guión que tuvo lugar en México décadas antes, salvo que en Ucrania los extremistas de derecha consiguieron la caída del gobierno prorruso de Viktor Yanukovich.

     Por el contexto, es posible pensar que en el 68 mexicano se buscó un golpe de Estado que se evitó con las justas, entre otras cosas gracias al tino del ejército y en particular de García Barragán, a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), aunque en la provocación estuvieran involucrados el general Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial (quien engañó a García Barragán) y el general Mario Ballesteros Prieto, jefe del Estado Mayor de la SEDENA. Cabe señalar que el coronel Manuel Díaz Escobar, el hombre que colocó a los francotiradores del DDF el 2 de octubre en Tlatelolco, ya había montado un escenario similar, también con francotiradores, en San Luis Potosí contra el navismo en 1961. 

      Mucho de lo que se dijo durante décadas sobre el 2 de octubre de 1968 fue erróneo, pero creíble y por lo demás rentable para muchos. Se logró que importara más la credibilidad que la verdad. Algo similar sucedió con el caso del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta en 1994: el investigador universitario Alejandro Tomasini Bassols logró demostrar en su momento ("Verdad y credibilidad: el caso Colosio", 30 de octubre de 2000) cómo  el último fiscal del caso, Luis Raúl González Pérez (al que luego secundaría a toda prisa Héctor Aguilar Camín), tuvo el suficiente ingenio para pervertir por completo una de las pistas a seguir-la que conducía a Jorge Antonio Sánchez Ortega, agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) - afirmando las cosas más absurdas, todo en medio de las contradicciones del implicado. Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad logró mostrar bastantes irregularidades más, pero la posible verdad es la solitaria cuando de lo que se trata no es de hacer saber, sino de hacer creer. Funciona. Así que ¿Luis Aburto Echeverría qué cosa? Llegó después de todo la felicidad (da click en el botón de reproducción).


 


    

domingo, 21 de marzo de 2021

FRANCIA SE HIZO VASALLA

 A diferencia del movimiento del 1968 mexicano, empujado desde el principio con múltiples provocaciones para dar un golpe de Estado proestadounidense, el mayo del 68 francés no tuvo injerencia de Estados Unidos, aunque los soviéticos hubieran llegado a pensar que sí, con tal de sacar de la presidencia de Francia al general Charles de Gaulle. Hay pruebas de que Estados Unidos tenía una vasta red de contactos en Francia -no ha sido revelada- y trató de acercarse a algunos líderes estudiantiles, sin mayor éxito. No se ha revelado todo lo existente en archivos antes del 20 de mayo de ese año. Lo que sí hubo en el 68 francés fue infiltración de antiguos miembros de la Organización del Ejército Secreto (OAS, por sus siglas en francés) para empujar al choque con las fuerzas del orden.

      Los reportes oficiales estadounidenses, incluyendo los del Departamento de Estado y de la Central de Inteligencia Americana (CIA), indican como sea que Estados Unidos veía con muy malos ojos a De Gaulle (a diferencia de los soviéticos), quien buscaba una política francesa con intereses propios y ajena a las presiones de la súperpotencia. Al mismo tiempo, Estados Unidos veía también con malos ojos la fuerza relativa del Partido Comunista Francés (PCF), aunque constataba que se había vuelto, según los servicios de inteligencia estadounidense, "más burgués y menos estalinista". En esas circunstancias, dado que las protestas estudiantiles iban a la vez contra De Gaulle y contra el PCF (si se quiere, a la vez contra el liberalismo original o republicanismo y contra el comunismo), los estadounidenses estuvieron dispuestos incluso a no ver una de las causas de las movilizaciones: los "comités Vietnam", favorables al país asiático en su lucha contra la ocupación de Estados Unidos. 

     Curiosamente, los servicios de inteligencia estadounidenses coinciden con los estudiantes: el malestar se debería en buena medida al "autoritarismo" de De Gaulle, quien es llamado por aquéllos "autócrata". Entretanto, dichos servicios mantienen contacto con el primer ministro Georges Pompidou, quien hace todo lo posible por calmar la situación. Estados Unidos apuesta también por la oposición socialista (socialdemócrata) frente a una situación considerada "explosiva": el 29 de mayo, el presidente estadounidense Lyndon B. Johnson es informado de que  "una alternancia a la izquierda sería positiva en términos de política extranjera", y entre esas posibilidades está la del socialista Francois Mitterrand. Johnson es informado desde París, la capital francesa, por la embajada estadounidense que habla como si fuera la oposición. La CIA (por boca de Richard Helms, quien contribuyó con lo suyo al derrocamiento del gobierno chileno de Salvador Allende) critica "el desafío de De Gaulle a los obreros y los estudiantes"(!). Los mensajes afirman de que el general "ha retomado sus viejas costumbres de autócrata potente y carismático". La CIA se queja de que De Gaulle quiere mantener "la dominación de la derecha". Más abierta que la de Mitterrand es la carta del también socialista Pierre Mendés-France.

     Como en México, los estadounidenses saben que no hay ninguna injerencia extranjera en Francia y que el bloque soviético se mantiene discreto, con la diferencia de que en el mismo México lo que se desarrolla es una poderosa acción encubierta estadounidense. Cuando ha pasado el mayo de 68 francés, los estadounidenses se sienten aliviados: parece tocar a su fin la "excepción gaullista". La colaboración franco-estadounidense se irá restableciendo incluso antes de que De Gaulle se vaya y Richard Nixon llegue a la Casa Blanca.

      El primer ministro Pompidou había sido gerente general de la banca Rothschild. Encargado de suavizar las cosas durante mayo del 68, consideraba, según testimonios fidedignos, que los estudiantes que protestaban podían ser los tecnócratas encumbrados del futuro. El periodo de Pompidou como presidente (1969-1974) marcará el comienzo del laxismo, en particular con la "Nueva Sociedad" del primer ministro Jacques Chaban-Delmas, quien no hacía nada y tenía pavor de aparecer "a la derecha". Con Pompidou empiezan a colaborar también con el gobierno socialistas como Jacques Delors (por iniciativa de Chaban Delmas). Delors llegará más adelante a ser presidente de la Comisión Europea. Las cosas terminarán de "relajarse", desde luego, con la llegada de Mitterrand al gobierno en 1981, con una presidencia que durará lo suficiente (hasta 1995) para terminar de eliminar a los comunistas, permitirle la entrada en política a Jean-Marie Le Pen (Frente Nacional) y complicarle la vida a los restos del gaullismo (Jacques Chirac, quien había participado en los Acuerdos de Grenelle en 1968 entre patronato y sindicatos). Mitterrand viaja 6 veces a Estados Unidos, a los que guarda un gran agradecimiento: "les debemos lo que somos", llega a decir en 1984 en ocasión de una conmemoración del desembarco en Normandía el Día-D. Mitterrand será atlantista (partidario de una firme alianza con Estados Unidos dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte). Todo terminará finalmente con la actitud de "calma e interés" por la llegada de William Clinton a la Casa Blanca, luego de una buena amistad informal con George H.W. Bush.

     Salvo Jacques Sauvageot (quien a lo sumo hizo una actividad política discreta a favor de Delors) y Alain Krivine, los líderes del 68 francés siguieron dando de qué hablar. El anarquista franco-alemán Daniel Cohn-Bendit terminó de eurodiputado verde. Alain Geismar terminó de inspector general de la Educación General con el ministro socialista Lionel Jospin (en cuya campaña presidencial de 2002 participó), luego de haber pasado por el maoísmo con una organización ilegal, Izquierda Proletaria. Todo fue tan logrado que Geismar pudo decir alguna vez, a propósito del presidente centro-derechista francés Valéry Giscard d'Estaing, quien legalizó el aborto: "incluso un hombre de derechas como él compartía algunas de nuestras ideas". Cohn-Bendit y Geismar se volvieron afines al actual presidente Emmanuel Macron, otro de la casa Rothschild. Lo mejor es que esta "izquierda democrática" haya terminado convertida más o menos en una casta divina que acabó por confundir libertad con la total permisividad y la transgresión. Cohn-Bendit, apologeta de la pedofilia, escribió un libro (Pequeño diccionario del euro) con el politólogo y político socialista Olivier Duhamel, recientemente descubierto en un asunto también de pedofilia con un hijo de Bernard Kouchner, ministro de Salud y Acción Humanitaria de Mitterrand. La "izquierda democrática" y hasta "verde" llevó a descubrir, sin cambiar nada y en medio de la putrefacción social, que todo está permitido aunque nada sea posible, como decía el simpatizante comunista Michel Clouscard. El patronato debe estar feliz y Macron con él.

      En la foto, Cohn Bendit en 1968:



viernes, 19 de marzo de 2021

COVID 19: Y AHORA, AL PIQUETITO...

 ¿Piquetito? Pues el supuesto es que el piquetito es la salvación contra la epidemia de la Covid-19.

     Mucha gente vive en la ignorancia y otros no notan la suya porque el gran negocio se los impide. En rigor, se ha estado procediendo a vacunar aunque la aprobación de las vacunas (en particular las de Pfizer y AstraZeneca) no haya seguido los procedimientos estándar que tanto se pidieron a los tratamientos contra la Covid 19. Son "aprobaciones para uso de emergencia" sin que se conozcan bien los efectos o, más bien, a riesgo de que se vayan conociendo sobre la marcha: ya ocurrió con accidentes por trombosis con la vacuna de AstraZeneca, de tal modo que bastantes países europeos la suspendieron, temporalmente al menos. De inmediato llegó el típico discurso del gran negocio médico: "que se aguanten si los beneficios superan los costos", es decir, si salen más vivos que muertos, así que autoridades como las mexicanas se lanzaron a reivindicar la vacuna AstraZeneca que por lo demás Estados Unidos ofreció prácticamente regalarles. Falta nada más la clásica explicación: no fue la vacuna que falló, sino el paciente, por algo "idiopático" (de origen desconocido). Cabe señalar que en el caso de la medicina mexicana, para quien haya tenido el gusto de probarla desde que se volvió negocio, no parece acostumbrarse (lo que sí se hace en algunos otros países) la declaración de conflictos de interés por parte de los médicos. Un estudio hecho en Francia había dado a conocer que entre quienes se oponían al uso de la hidroxicloroquina, una mayoría de médicos tenía que ver con el laboratorio Gilead Sciences (californiano), fabricante del antiviral Remdesivir. En México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) acaba de aprobar el Remdesivir para la Covid 19, ignorando distintas conclusiones científicas: el medicamento no es mayormente útil pero, además, podría encontrarse en el origen de mutaciones del virus. En suma, ahora que el gran negocio se confunde con La Ciencia, se puede hacer fraude con AstraZeneca o con el Remdesivir de Gilead sin considerar los dudosos antecedentes de estos fármacos. El asunto está en que algún gobierno los compre y el negocio ya está hecho: lo de la utilidad podría ser lo de menos y siempre se podrá hablar de "daños colaterales" (o su equivalencia médica, que consiste en que el médico le ruge a su víctima en caso de error).

     Israel, que había tenido una buena experiencia con la hidroxicloroquina, es de los países que se puso a vacunar en grande con la vacuna de Pfizer. Para principios de marzo, Israel había vacunado a la mitad de su población con esta "terapia génica" de ARNmensajero. Desde enero hubo dos mil 900 efectos adversos. En febrero,  un artículo científico pudo demostrar que se estaban provocando, atención, más muertes como resultado de la vacunación que por la Covid 19. Estas muertes incluyeron a personas jóvenes que no tenían por lo demás antecedentes de comorbilidades. Otro ejemplo: a principios de marzo, el gobierno británico informó oficialmente de 460 muertes y 243 mil 612 accidentes por la vacunación (también con Pfizer/BioNTech). Estas cifras también existen para Estados Unidos. Efectivamente, son "eventos normales": lo son por la simple y sencilla razón que lo que debió experimentarse en muestras suficientes antes de lanzar las vacunas al mercado se experimentó en realidad "sobre la marcha", justamente porque según la propia Agencia estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) se trata todavía de fármacos "experimentales". Lo que antes se hacía con ratones o con suficiente tiempo se hace ahora con la población en general, y a ciegas, por el "uso de emergencia" ya mencionado.

     Hay más. De acuerdo con investigaciones recientes del Instituto Hospital Universitario (IHU) de Marsella, Francia, entre los pacientes que se han estado recibiendo con la Covid 19, sintomáticos, un 6,4 % se había vacunado. ¿Entonces? Debe hacerse notar que no hay reportes de accidentes con las vacunas rusa y china, que no son experimentales y que además protegen contra variantes del virus, lo que no es tan seguro en otras (al menos contra las variantes sudafricana y brasileña). El asunto es viejísimo: los grandes negocios consiguen sus ganancias y socializan con cualquier labia las pérdidas. Para los gobiernos que compraron ciertas vacunas, no parece haber mucha conciencia de que el Estado no es visto más que como el encargado de subsidiar esos negocios, así se trate de estafas. No hay ninguna "nueva normalidad", sino una dinámica habitual llevada al extremo incluso por gobiernos que se dicen de izquierda. De manera llamativa, Google se ha puesto a monitorear país por país el número de vacunados, como lo hizo con los contagiados y las muertes sin considerar los recuperados. En más de un lugar, el pasaporte sanitario podría estar a la vuelta de la esquina como garantía no de que se parará la epidemia (de todos modos a la baja con o sin vacunación), sino de que el gran negocio se realice. La misma vaca, mu...(da click en el botón de reproducción).




martes, 16 de marzo de 2021

TODO VALE

 A un autor de la sección "Confabulario" del periódico mexicano El Universal se le debe una nueva andanada de anticomunismo disfrazado de "antitotalitarismo": hay que decirlo así porque los "antitotalitarios" en circulación prácticamente nunca se enredan con el nazi-fascismo, sino que se dedican reiteradamente a mostrarles a los presentes que cualquier intento por cambiar el estado de cosas existente acarrea el peligro de caer en manos de gandules que en nuestro propio nombre nos metan al Gulag, nos fusilen o nos hagan pasar toda suerte de privaciones, hambrunas incluidas. Así que ahora resulta que "el totalitarismo comenzó en Kronstadt" en 1921. 

     Dejemos de lado aquí el trabajo que hiciera alguna vez el autor italiano Domenico Losurdo para demostrar quién inventó la palabreja "totalitarismo" y cómo no sirve para mayor cosa desde el punto de vista científico, aunque sea muy útil para la propaganda (pues sí: fueron propagandistas del fascismo italiano y el nazismo alemán los primeros en usar la palabra "totalitario"). Si alguien quiere hacerse pasar por culto utilizando el lenguaje de Benito Mussolini, no se puede impedir, al menos no en democracia. Es parte de "los derechos y las libertades" ("yo digo lo que se me pegue la gana").

      Para "demostrarlo" (lo de los gandules), uno puede citar el muy difundido texto El libro negro del comunismo (1997), coordinado por el historiador francés Stéphane Courtois (un "anarco-maoísta" arrepentido), omitiendo lo siguiente. A poco de publicado este texto, en cuya gloriosa introducción Courtois le atribuye al comunismo unos 100 millones de muertos, varios de los coautores prefirieron desligarse del asunto porque el cálculo, por decirlo de algún modo, estaba demasiado "grueso" y sumaba cualquier cosa. Courtois ha llegado más lejos recientemente: hizo una biografía del líder ruso Vladimir I. Lenin (Lenin. El inventor del totalitarismo) que lo convierte, atención, en el precursor de todos los "totalitarismos", incluyendo el nazismo y el fascismo. La verdad sea dicha, no falta gente con razones objetivas para creer que un cuadrado es un círculo si se lo dictan sus intereses

     Seguramente importen poco las investigaciones de archivo serias que ya demostraron que el número de muertos en la Unión Soviética en el periodo bolchevique-socialista (porque nunca hubo comunismo) no llega ni al millón (no nos faltan 43, sino que nos sobran 99), junto a los trabajos del estadounidense Grover Furr (también de archivo) que muestran por lo demás cómo las víctimas se concentran en los años 1937-1938 en una provocación de Nikolai Ezhov al poder soviético, que se encargó de pararlo y ejecutarlo. Pero hoy estamos de buenas, así que, como el señor Courtois o como el difunto disidente ruso Alexander Solzhenitsin, vamos a sumar 99 millones 200 mil muertos para felicidad de quienes conocen sus intereses. Pues bien, de acuerdo con El libro negro del capitalismo (1998), coordinado por Gilles Perrault, entre 1900 y 1997 el capitalismo mató justamente a unos 100 millones de seres humanos. Nos podemos ir a michis, porque de otra manera habría que rehacer cálculos y concluir que el capitalismo mató a cerca de 99 millones 200 mil seres más que el "experimento comunista". Ni que fuera tan difícil: tan sólo en la primera Guerra Mundial, que comenzó en 1914 y es previa a la Revolución rusa de Octubre (1917), el capitalismo se escabechó a 18 millones de personas. Por seguir "sus intereses", por cierto. Sin hablar del siglo XIX, las aventuras coloniales, la trata de esclavos, etcétera...Desde el punto de vista de quienes sabemos que lo más realista es seguir nuestros intereses, se concluye que cualquier alternativa al capitalismo es genocida... Desde luego, en el capitalismo se supone que podemos seguir  nuestros intereses con la entera libertad de no morirnos de hambre o fusilados.

      El asunto, como se ve a juzgar por la primera Guerra Mundial, iba fuerte antes de Kronstadt, donde, supuestamente, los "representantes del proletariado" se habrían puesto a matar maquinalmente proletarios, sin que quede claro tampoco por qué se consideraría "proletarios" a marinos, que es lo que había en esa localidad. Uno puede desechar lo que se dijo oficialmente sobre el asunto, pero no los hechos: ¿por qué se supo en la prensa internacional del motín de marinos dos semanas antes de que ocurriera?¿Los marinos de Kronstadt eran de origen obrero o campesino de zonas reaccionarias de Ucrania que no tenían nada que ver con proletarios?¿El motín fue "espontáneo" o "patrocinado" gentilmente por emigrados blancos, que desde Francia hasta Finlandia se la pasaron adulando a los amotinados y haciéndoles llegar ayuda?¿Qué hacían en el asunto bancos franceses y rusos, compañías de aseguradoras, la Cruz Roja, etcétera? El problema es que la fuente no es en realidad el sovietismo oficial y ni siquiera Trotski, sino el mismo historiador anarquista estadounidense citado por el autor en "Confabulario", Paul Avrich, quien habla incluso de un Memorándum Secreto para ayudar militarmente a los amotinados. Es más, el caso está peor, porque el Avrich citado, simpatizante del amotinamiento de los marinos, afirmó que "Kronstadt presenta una situación en la cual el historiador puede simpatizar con los rebeldes, y conceder, no obstante, que los bolcheviques estuvieron justificados al someterlos. Al reconocer este hecho se capta en verdad toda la tragedia de Kronstadt". ¿Cuándo citamos a un autor y cuándo no?¿Le hacemos "cirugía" a lo que afirmó?¿Usamos además otra fuente desacreditada por los mismos que tomaron parte en su elaboración (el libro coordinado e introducido a la mala por Courtois)?¿O nos apoyamos en el escritor -novelista- británico Martin Amis que también inventa cifras y ha sido severamente criticado por otros especialistas británicos, como Orlando Figues, por equiparar a la ligera comunismo y nazismo, por falta de humildad, porque "no escribimos historia para llamar la atención sobre nosotros mismos", porque no se hace charlatanería con trabajos de otros, porque se escriben pasajes "repugnantes y faltos de decoro" y porque en el texto sobre el muy temible Koba hay errores básicos en casi todas las páginas? El auténtico protagonista del libro de Amis (al decir de El País), Koba el terrible: las risas y los 20 millones de muertos... no es Stalin, sino Martin Amis. Finalmente, citar a Trotski, el artífice de la represión en Kronstadt, tampoco es de lo mejor: Grover Furr acaba de publicar un texto con documentación de archivo en el cual se prueba la colaboración del mismo Trotski con el nazismo, el fascismo y el nacionalismo ucraniano (2020: New Evidence of  Trotsky's Conspiracy).

     Después de los trabajos historiográficos recientes, basados en un uso serio de archivos, un comunista no tiene por qué tener "un pozo siniestro en la conciencia", ni acostumbraría prestarle a Lenin falsedades como la siguiente frase: "ríndanse o serán ametrallados como conejos". El hecho es que hoy en día se puede decir lo que se quiera y adornarse con lo que sea: nuestros intereses nos permiten creerlo y sobre todo desacreditar cualquier palabra dicha desde una ética confundida con "la moral" como "coartada" de la "dizque gente de bien". La coartada es otra: corrómpete porque así es la naturaleza humana, la misma que nos dicta cómo seguir nuestros intereses y obtener desde ventajas hasta ganancias, y no intentes siquiera sugerir que hay alternativa porque no conduce más que a la muerte y la escasez. Está muy bien, salvo que lo que se coarte sea en realidad la posibilidad de cualquiera de tener acceso a información fidedigna y no a interminables montajes. La Carta Mundial de Etica para los Periodistas (Carta de Munich) sugiere "respetar la verdad, cualesquiera sean las consecuencias, en razón del derecho del público a estar informado". En principio, entonces, el público debiera estar primero, es decir, antes que nuestros intereses, que la prestación de servicios a nuestros amigos para quedar bien y en posición de recibir favores, y que la manita de puerco ideológica a las historias en nombre exclusivo de "la libertad": no se la tiene de servirle al lector cualquier cosa, incluso adulterada, y de engañarlo utilizando la coerción apenas velada ("o el actual estado de cosas o el terror", etcétera). Hacer todo lo descrito sin tener "un pozo en la conciencia" supone no tenerla y haberla remplazado por el peor sentido común de la época. Todo vale.

     Por cierto, ¿por qué el señor Courtois (foto) causa repulsa?



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...