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jueves, 29 de abril de 2021

MÉXICO: GRACIAS, INGE...

 Quien haya conocido tiempos dizque "gloriosos" del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México (se recuerdan los del presidente Luis Echeverría, pero mucho menos los muy corruptos aunque al parecer intocables del mandatario José López Portillo entre 1976 y 1982) seguramente tenga en mente los procederes de la policía judicial: por ejemplo, llegar una media hora tarde a un banco asaltado, con los ladrones ya lejos, para agarrar a alguno que otro transeúnte del rumbo como "culpable". En otra dimensión, está retratado en la película Presunto culpable (2011). Alguien que no tiene absolutamente nada que ver es agarrado en la calle para ser presentado como culpable de un homicidio del que ni estaba al tanto. La práctica de agarrar "indios" (inocentes) para hacer un "castigo ejemplar" se remonta hasta la Colonia y se encuentra en Crónicas de Indias. La otra es la de "sembrarle" un delito a alguien: colocarle por ejemplo estupefacientes sin que se de cuenta para luego "encontrárselos" y extorsionarlo. Se puede sembrar de todo jugando sobre la necesidad y el miedo: sembrar falsos testigos, por ejemplo. Más si en México no existe la presunción de inocencia en el trato interpersonal: todos hemos pecado o tenemos cola que nos pisen...

      En estos días, el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, habló de buscar con la Secretaría de Gobernación (Segob) una fórmula para que sea liberado Israel Vallarta, con 15 años de cárcel por un delito que no cometió, el de secuestro. No queda claro por qué hay que promover un incidente de "desvanecimiento de pruebas", dado que el expediente es tal cúmulo de contradicciones e inverosimilitudes que el lugar en la cárcel deberían ocuparlo todos los que por X o Y motivo se prestaron. Es el mismo caso, cabe recordarlo, de la francesa (algo repetido hasta el cansancio en un país xenófobo con los extranjeros "débiles" y malinchista con los extranjeros "fuertes") Florence Cassez, alguna vez novia de Vallarta, y quien obtuvo su libertad -no su inocencia, lo que es grave- en 2013.

      Siempre se supo, por el mismo expediente y por investigaciones periodísticas minuciosas (en particular de Emmanuelle Steels y de Anne Vigna) quiénes eran los secuestradores del caso: José Fernando y Marco Antonio Rueda Cacho, y su primo Edgar Rueda Parra. Si las pistas conducían hacia ellos, a partir de cierto momento curiosamente se desvanecen y no son molestados. Después de todo, son protegidos de la policía, para ese entonces la Agencia Federal de Investigación (AFI) y tienen, como algunos testigos sembrados, la posibilidad de largarse a Estados Unidos.

      La detención de Cassez y Vallarta fue otra cosa: un capricho y pedido de Eduardo Margolis Sobol, empresario y persona ligada al Mossad israelí (servicio secreto), a Genaro García Luna, entonces secretario de Seguridad Pública, en venganza por un asunto de negocios perdido ante Sébastien, hermano de Florence Cassez, y a quien ayudó Vallarta. Nadie molestó a Margolis. El ingeniero mecánico García Luna, de origen pobre, acomplejado, quien creció como informante de policías judiciales, cayó en Estados Unidos por otra cosa, sin demasiado escándalo tampoco en México: colaboraba muy, pero muy alegremente durante el sexenio de Felipe Calderón, si no es que desde el de Vicente Fox (ambos de Acción Nacional, de derecha) con un gran cártel de la droga, el de Sinaloa, o con dos (también el de los Beltrán Leyva). Bastaba con leer el trabajo periodístico de Anabel Hernández. Sorprende la cantidad de periodistas que acusaron a Cassez, y luego a Vallarta, sin meter jamás sus narices en el expediente ni en los informes serios y detallados del caso. Simplemente, García Luna se prestó a la venganza de Margolis a cambio de que le permitieran, usando a Cassez y Vallarta, un montaje que demostrara la supuesta eficacia de la AFI en la lucha antisecuestros. Pese a los reportajes de Anabel Hernández, García Luna permaneció fuera de toda sospecha, incluso para quien fuera jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Angel Mancera. Es más, el mismo López Obrador confesó no haberse dado cuenta de que México operaba como un narcoestado, algo que por lo demás se remonta a los sexenios de López Portillo y Miguel de la Madrid. El problema no parece nada más de injusticia e impunidad: parece de sordera y ceguera.

     En hundir a Cassez, en particular, intervino Isabel Miranda de Wallace. Esta persona, amiga de García Luna, aprendió muy bien lo que Steels llama "el teatro del engaño", típico  de países latinoamericanos. Consiguió que fueran a la cárcel, torturándolas, varias personas -entre ellas Brenda Quevedo Cruz- acusadas del asesinato de su hijo (Hugo Alberto Wallace), sin que el hecho haya existido, a reserva de que después el "muerto" haya vivido por un tiempo indeterminable (tenía problemas con la justicia por contrabando y narcotráfico, según testificó su novia Vanessa Bárcenas). Dos años después de muerto, Hugo Alberto todavía hacía llamadas. Con diferencias, los trabajos periodísticos de Anabel Hernández, Ricardo Raphael y Guadalupe Lizárraga ( pese a sus desavenencias) han acreditado las mentiras de la señora Isabel Miranda de Wallace, quien fuera candidata de Acción Nacional a la jefatura del Distrito Federal (ahora Ciudad de México). Contra lo que dijo la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero (quien ya echada a andar le colgó dos secuestros inexistentes más a Vallarta), sí se abrió en la Procuraduría (Fiscalía) General de la República un caso contra la señora: hasta ahora, consiguió salir del agua sin mojarse, al declararse el “ no ejercicio de la acción penal”,y por cierto que también fue inexplicablemente defendida por una horda que incluyó a Mancera. Para colmo, López Obrador declaró, al hablar de Brenda Quevedo: "no es nada contra la señora" (Miranda de Wallace). Naciones Unidas, a través de su Grupo contra La Detención Arbitraria, recomendó en efecto que Brenda Quevedo fuera liberada. Increíblemente, Quevedo tuvo que comenzar 2021 tramitando un amparo por el incumplimiento de la resolución de Naciones Unidas. Ni el fiscal general mexicano, Alejandro Gertz Manero, ni Sánchez Cordero parecen haberse interesado demasiado en este caso que tiene a varios inocentes en la cárcel desde hace años.

     Queda un "detalle". El periodista Carlos Loret de Mola se disculpó ante la opinión pública por no saber que García Luna había hecho un montaje sobre la supuesta liberación de gente "secuestrada" por Cassez y Vallarta. Loret mintió y lleva 15 años haciéndolo: durante toda la transmisión el 9 de diciembre de 2005, la periodista Laura Barranco le estuvo advirtiendo en 13 ocasiones-hay constancia de ésto- que era un montaje y que la transmisión debía detenerse, amén de que se estaba involucrando a una ciudadana francesa (Cassez), todo violando la presunción de inocencia. "No me di cuenta que era un montaje", adujo Loret de Mola. De manera increíblemente equivocada -otra vez- por parte del gobierno actual, Barranco no pudo dar su testimonio en la conferencia de prensa matutina ("Mañanera") de López Obrador. En el programa de Loret de Mola que transmitió el montaje de García Luna, participó la pareja de aquél, Azucena Pimentel, productora de Televisa en 2005. Es parte del equipo del actual vocero presidencial Jesús Ramírez Cuevas. López Obrador aseguró que será investigada. En realidad, era la oportunidad para acabar con la carrera de Loret de Mola, como lo sugirió Barranco, en la medida en que aquél no para de mentir -es un "mentiroso consagrado", al decir de Barranco- y lo hizo delante de autoridades judiciales, sin ser objeto de sanción, como lo hizo notar Vallarta.Para Barranco, Loret de Mola debería estar vetado "de por vida" en "todo lo que tenga que ver con difusión de la información". Pero no es seguro que lo competente y eficaz sea el signo del actual gobierno de México. Ya ha sido dicho, "toca de oídas", salvo excepciones, por lo que de vez en cuando es afinado y con frecuencia desafina. Hasta ahora, aunque aún quede por ver, los delincuentes -mentirle a una autoridad judicial es delito-, como Miranda de Wallace y Loret de Mola, pueden incluso dictarle al gobierno lo que tiene qué hacer, mientras no se mueve demasiado para devolverles algo de vida a inocentes y por lo demás reiteradamente torturados. No: encima hay que buscar argucias leguleyas. Da la impresión, por lo demás, de que en el país de la oralidad ni los jueces se meten a leer los expedientes.Todo es al "dicen por ahí..."... (Foto: el inge algo distraído).



martes, 27 de abril de 2021

CUBA: Y RAÚL NO ES RAÚL, SINO TU PAPÁ

 El vídeo (esta vez para hispanohablantes) que se presenta a continuación es una buena muestra de los problemas de la Revolución Cubana. Otra buena muestra es la forma en que se resolvió el reciente 8avo Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC). Al rendir su último informe como primer secretario de esta organización, Raúl Castro consideró necesario separar las funciones del partido de las del gobierno. De otro modo, se corre el riesgo de hacer del PCC una escalera obligada para trepar en puestos gubernamentales. Los hay listos, a la espera nada más de que la llamada "generación histórica" -la que hizo la Revolución- haga el favor de salir de escena. De inmediato y en un sentido contrario a lo considerado por el secretario saliente, se volvieron a mezclar los asuntos del partido y del gobierno al ser nombrado el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, primer secretario del PCC. No es difícil saber, por ejemplo, que a los "lobitos" les incomodó el nombramiento de segundo secretario, hace tiempo, para el "histórico" José Ramón Machado Ventura, al grado de soltar incluso la especie venenosa de que su apellido era el mismo de un dictador de Cuba (Gerardo Machado, para no mencionar a Esteban Ventura, un gran asesino al servicio de otro dictador, Fulgencio Batista). Esto fue dicho por miembros del PCC.

      Raúl Castro fue clave en la organización de la Revolución Cubana, en particular de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y luego en la tentativa de institucionalizar el proceso, mientras Fidel Castro iba en sentido contrario y consentía un culto a la personalidad que acabó durando medio siglo (el tiempo de "Fidel" en el liderazgo de la isla), superando con creces al de Stalin en la Unión Soviética. Todo ésto se hizo por parte de gente...opuesta desde luego al culto a la personalidad y muy abierta a las denuncias del mismo que se hicieron en 1956 en el XXavo Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). De Armando Hart a Roberto Fernández Retamar, no estaría de más tal vez enumerar algún día a quienes se hicieron vitalicios en nombre de la "originalidad" anti-estalinista de la Revolución en la isla. Mientras tanto, a Raúl Castro le tocó sacar a su país de más de un apuro. Ahora, más allá de una apertura económica que algunos "lobitos" esperan con ansias, aunque es bienvenida, Raúl Castro logró consolidar la institucionalización de la Revolución, y con la nueva Constitución Díaz-Canel no podrá eternizarse a la cabeza del Estado.

      En principio, quien se quiere acercar a una mujer que le interesa no le dice:

      -!Oyeme, lo que más me gusta de tí es tu hermana!

Los cubanos, alejados del culto a la personalidad (nunca se ha denunciado nada parecido en la isla) tienen cierta dificultad para no caer en la grosería: el vídeo sugiere de entrada que lo mejor de Raúl fue todo lo que hizo por Fidel. ¿Lo mejor de Raúl fue Fidel? Los valores que se le reconocen a Raúl Castro son ciertos. También lo sería que en alguna ocasión llegó a expresar su descontento con el lugar que le asignaban algunos...como su hermano, quien por lo demás era un histrión y abrazó un marxismo-leninismo del que nunca supo gran cosa, mientras que Raúl Castro se enroló temprano en las Juventudes Comunistas. Como sea, pocos entre las "vedettes" culturales de la isla se detuvieron en las conquistas de Raúl Castro: no hay manera de terminar con una repetición incesante de frases de "Fidel" y de Martí (José), que tienen algo, como se dice, para toda ocasión.

     El otro asunto llamativo es que, como ocurre con frecuencia en América Latina, la vida pública se concibe como prolongación de la familiar. No falta entonces quien crea que Raúl Castro ha sido como "su abuelito" o "su padre". Es de desear que los candados establecidos por Raúl Castro eviten en el futuro estas comedias de enredos dando paso a formas de poder más impersonales, aunque siempre extremadamente difíciles de lograr en América Latina, donde se suele marchar a la adulación o la zalamería para tener derechos en el reparto (de favores, puestos, etcétera...). Afortunadamente, a la larga prevalecerá probablemente lo que Raúl Castro cimentó, si la capa burocrática intermedia lo permite y no da un golpe mortal. Esta capa es fácil de reconocer: no puede sino decirle a la muchacha en cuestión !oye, lo que más me gusta de tí es lo que dijo Fidel de tí y lo que escribió Martí de tí! ¿Qué, no es patanería? Quien haya leído los discursos de Raúl Castro habrá notado las diferencias con una parte del funcionariado cubano y sus epígonos en la cosa nostramericana. Cuba no es ajena a la tradición latinoamericana de utilizar la palabra para "marear el punto". Porque lo que dice el video no es que "Raúl es Raúl", sino que es "el hermano de Fidel" y el abuelito, el papi, el tío o el hermano de sabrá Dios cuánto cubano hay por ahí. De la honestidad de Raúl Castro para tratar los problemas internos, de manera abierta, con franqueza, nada, ni un eco: el socialismo fidelista y martiano, que en realidad no pasa de cierto antiimperialismo y tiene las taras del subdesarrollo, usa la palabra para acallar y evitar cualquier asomo de desacuerdo. Las cosas no se dicen: los ex cancilleres cubanos Roberto Robaina y Felipe Pérez Roque deben saberlo, las cosas “ se cocinan”, y no se hablan públicamente. Se “hablan en casa de...” y de espaldas al pueblo. Como sea, ya se sabe que Raúl es Fidel...


domingo, 25 de abril de 2021

EU, CON LOS DERECHOS Y LAS LIBERTADES...DE DELINQUIR

A raíz del juicio al policía estadounidense Derek Chauvin, se ha podido establecer con mayor precisión qué conducta tuvo el negro George Floyd el día de su muerte, en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos.

     Floyd entró a una tienda a comprar un paquete de cigarrillos. Pagó con un billete falso, pero ahora se sabe que no fue denunciado de inmediato. El encargado de vender, un muchacho llamado Christopher Martin, fue a buscar a Floyd, afuera de la tienda, para avisar de lo ocurrido. El negro no hizo el menor caso. Estaba en un coche con un proveedor de drogas, un  dealer. Es sólo después de que Floyd no hiciera caso que desde la tienda se llamó a la policía. No queda claro por qué la policía debiera haberse ido sin hacer nada ante varios asuntos de delincuencia, pero aquí empieza "el liderazgo de América" del que presume el presidente estadounidense Joseph Biden. En el juicio de Chauvin, el dealer encontró los suficientes subterfugios para escapar a cualquier declaración y no ser investigado. En cuanto a los dueños de la tienda, de origen palestino, recibieron un buen número de amenazas de muerte y Martin prefirió no volverse a presentar a trabajar. Martin se sintió culpable al grado de declarar casi que por su culpa ocurrió lo que ocurrió: "si no le hubiera aceptado el billete a Floyd, esto no hubiera sucedido”, dijo. Nadie ha dicho que no se pueda pagar con un billete falso y la "gente cabreada" de Black Lives Matter se encargará de que se haga otra ley, la de la calle: no te metas con un negro.

      El jurado hizo a un lado los antecedentes de Floyd, que ya había delinquido en Texas, incluso poniéndole una pistola en el vientre a una mujer embarazada para amenazarla en un asalto. La actual pareja de Floyd, un completo irresponsable que no se ocupaba de sus hijos, reconoció que ambos eran adictos a los opioides y que Floyd ya había sido internado por ello. No es el dato interesante: en 2019, poco antes de ser arrestado, Floyd sufrió una crisis hipertensiva y estuvo cerca de un infarto por drogas, algo que lo tuvo al borde de la muerte. Le pasó, digamos, algo que podría interpretarse como similar a lo más reciente. Al jurado le importó un comino. Esta vez, resulta con todo que Floyd llevaba en el cuerpo dosis de fentanilo triples a la dosis fatal (se trata de una droga 50 veces más peligrosa que la heroína y que afecta en el cerebro los centros responsables de la respiración). El fentanilo afecta la respiración y puede provocar un paro respiratorio. La droga también provoca movimientos agresivos y lo cierto es que Floyd no quiso entrar en la patrulla al ser arrestado, alegando ser "claustrofóbico" (lo que no le impedía estar con su proveedor en otro carro). Dicho sea de paso, se estableció que Floyd acostumbraba "tomarse unas pastillitas" en caso de arresto, tal vez para "bajarse los efectos".

     La autopsia dice que Floyd murió de un ataque cardíaco (más precisamente, cardiopulmonar, que es lo que provoca una sobredosis de Fentanilo). No se encontraron "presiones amenazantes para la vida", no en el cuello ni que pudieran bloquear la respiración. La manera en que el policía Chauvin tenía la rodilla puesta en el cuello de Floyd no amenazaba su vida. Por lo demás, Floyd se cargaba también en su cuerpo morfina y metanfetaminas. La secuencia de lo que le ocurrió a Floyd es la típica del Síndrome de Delirio Excitado, que puede terminar en la muerte.

     Los policías que arrestaron a Floyd llamaron a los paramédicos desde antes de que corrieran los minutos finales para su muerte. La desorientación que mostró al tratar los policías de meterlo en la patrulla ya estaba presente cuando el de la tienda le dijo a Floyd lo del billete falso. Cuando se dió el reporte desde la tienda a la policía, se advirtió que Floyd parecía intoxicado. Chauvin no hizo nada fuera de protocolo, aunque pudo haber una que otra modificación (sentar a Floyd en un muro, etcétera) dado el estado del drogado.

     Los jueces tuvieron encima toda la presión del lumpen de la calle y de los políticos "contra el racismo", de tal modo que, por el simple hecho de ser negro, un delincuente puede llegar a héroe y, por el de ser blanco, un agente del orden cumpliendo su deber (no lo es ser un dulce) puede ser tratado como un delincuente. Ningún juez querrá ser objeto del trato que da Black Lives Matter a quienes no se congracian con los negros.

      Apenas llegado al gobierno, el presidente estadounidense Joseph Biden, quien por cierto llamó a la familia de George Floyd, se reunió con ella en Houston, Texas, y rezó "por el veredicto correcto" (gran prueba de la independencia judicial estadounidense frente al Ejecutivo, sin duda muy respetuoso...), devolvió a los programas escolares dos cosas que el anterior mandatario, Donald Trump, había quitado: la insoportable teoría de género y la riesgosa teoría racial crítica. Biden llamó "un paso gigante contra el racismo sistémico" una sentencia contra Chauvin que más parece una coartada para la delincuencia, así se pueda decir, desde otro punto de vista, que Floyd fue víctima del sistema que lo empujó a ser un pobre tipejo. Desde que Biden formó su gabinete, festinando a las minorías, alguien recordó que la democracia es para la mayoría, sin que deban omitirse aquellas. Contra todas las creencias, el territorio de Estados Unidos es un país de mayoría abrumadoramente blanca, de hasta 81 % de la población si se cuentan los latinos blancos.

      Huelga decir que los autodenominados "demócratas liberales" y la izquierda progretaria coincidieron en "rezar por el veredicto correcto", así se trate de un acto inhumano. Y es que lo humano o inhumano se decide ahora en estos casos, simplemente, por el color de la piel. Un policía negro matando a un delincuente blanco es tal vez el mayor acto de humanidad. ¿no? Porque ha estado sucediendo sin la protesta de nadie. 

      Para que no se crea que hay aquí racismo "sistémico", da click en el botón de reproducción:


 





jueves, 22 de abril de 2021

EU: ELEGIR A UN ASESINO, FOR SURE...

 

¿Chistoso, verdad? Es Joseph Biden, a quien se festinó en masa porque había que parar a como diera lugar a Donald Trump. No hay quien no de por sentado que Biden es un hombre muy democrático, o al menos alguien más tratable que Trump. No hay nadie para decir de Biden que es imperialista, cosa que Trump no era, en los hechos. Pronto no habrá nadie tampoco para hacer ver la costumbre Demócrata estadounidense del fraude o estafa.

      Biden acaba de estafar a los estadounidenses y "al mundo" al decir que "su" país se va de Afganistán. Se retirarán las últimas dos mil 500 tropas formales, pero ya se sabe que se quedarán o llegarán miles de "contratistas de seguridad" o, dicho de otro modo, mercenarios al servicio de Estados Unidos. Se calcula que serán entre seis mil y 20 mil, cifras muy superiores a las de los soldados que se retiran. Ya se están agrandando dos bases militares para recibirlos. Una parte de quienes se van no regresarán a Estados Unidos. Serán redesplegados en Siria, donde se les están ampliando pistas de aterrizaje en la región kurda. Esto es conocido desde que entró Biden a la Casa Blanca. Estados Unidos tampoco se irá de Siria, contra lo que era el deseo de Trump.

     Es sabido desde hace rato que parte de los terroristas del Estado Islámico (EI) está en Afganistán. Está siendo entrenada por los estadounidenses. Se trata de un riesgo para la estabilidad del Asia Central, en particular la ex soviética. Los estadounidenses están buscando apoyos "de inteligencia" para "futuras acciones en la región", según lo reconoció el general Kenneth McKenzie Jr., jefe del Comando Central de Estados Unidos. El apoyo se está buscando en India, que parece ser el país dispuesto a cooperar.

      Cabe recordar que fue Rusia, no Estados Unidos, que derrotó al EI en Siria. El EI tuvo en su momento el apoyo de políticos estadounidenses tan reconocidos como el senador John McCain, quien se entrevistó con los terroristas, al mismo tiempo que la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, siempre supo que Arabia Saudita, país aliado de Estados Unidos, apoyaba al EI. El presidente Barack Obama no movió un dedo para sancionar estos apoyos al terrorismo. Ahora, Biden se prepara para alentar al EI en Afganistán.

     Ni siquiera es su noche de debut y despedida. Con Biden, Estados Unidos vuelve a antiguas prácticas, puesto que se intentó hace poco asesinar al presidente de Belarús, Alexander Lukashenko, en una operación que habría involucrado a la Central de Inteligencia Americana (CIA) y a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés). En la intentona estuvieron involucrados bielorrusos que también tienen la nacionalidad estadounidense. Es de suponer que tampoco es algo que deba llamar la atención. Los medios de comunicación masiva occidentales ya decidieron sobre la manera de "pensar", o más bien de hacerla de fonógrafos: Biden es un gran Demócrata y Lukashenko El Ultimo Dictador de Europa, en una visión del mundo que no pasa de las caricaturas o de las aventuras de un tal Borat. En todo lo enumerado, la estafa consiste en obtener una ganancia haciendo creer al mismo tiempo a otros algo erróneo. Después de todo, el presidente estadounidense que más tiempo estuvo en guerra, Barack Obama, recibió el Premio Nobel de la Paz. La "opinión pública" occidental ya no está en capacidad de ir más allá de la superficie de las cosas, tratándolas con frivolidad y calculando que, después de todo, si hay conflicto no le tocará. Ocurrirá sin duda en Oleoductistán.

Por si a alguien le interesa, una vieja canción de la república de Dondestán, please da click en el botón de reproducción.



    

    

martes, 20 de abril de 2021

RUSIA, EL BIEN CONTRA EL MAL Y EL SILENCIO...

 En las condiciones actuales, seguramente haya que "entender", o más bien justificar, el comportamiento del presidente estadounidense Joseph Biden hacia Rusia. Se puede entrar sin problema en alguna versión del Bien contra el Mal: Biden es La Democracia (e incluso el progretariado latinoamericano ya lo está festejando porque es supuestamente "el fin del neoliberalismo"), mientras que el presidente ruso Vladimir Putin es La Autocracia, suficiente para tocar el son a cuyo ritmo hay que bailar. No se ha visto mayor solidaridad de nadie con la Federación Rusa en estos días en que el mandatario estadounidense desplegó el arte de la provocación de tipo más o menos fascistoide, a cuya cabeza se puso Ucrania. Lo lamentable es la falta de reciprocidad: no es poco lo que algunos países de América Latina han recibido de Rusia, y hasta podría decirse que lo recibido es más o menos del tamaño de la ingratitud ambiente. Ya que Biden parece "todo incluido", se trataría entonces de quedar incluido, nunca fuera, así haya que sacrificar a otro y cualquier asomo de convicción.

     Biden firmó una orden ejecutiva declarando ni más ni menos que la Emergencia Nacional por "las acciones de Rusia", ahora por intentar "interferir en las elecciones de 2020" y "por ofrecer incentivos a personas que asesinen a soldados americanos en Afganistán", algo que desestimó la propia comunidad de inteligencia estadounidense. Hace rato que se puede vender cualquier creencia sin tener que respaldarla en pruebas, o incluso contra las existentes. No se las pide, tampoco.

     Dado lo decidido por Biden, suponiendo que decida él (que es en todo caso un hipócrita consumado), Estados Unidos volvió a recurrir a sanciones contra Rusia. La portavoz de la Casa Blanca estadounidense, Jen Psaki, no deja de ser el hazmerreír de los rusos: denunció "las agresiones de Rusia en la frontera con Ucrania", lo cual supone que los rusos se están disparando una bala en el pié, así "porque sí", puesto que no hubo denuncia de agresión más allá de la frontera, es decir, en Ucrania. La soldadesca de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) puede pasear 40 mil hombres en las fronteras occidentales rusas, pero Rusia no puede tener tropas en su propio territorio, donde mejor le plazca. Si mañana la Federación Rusa estaciona tropas a la mitad de Siberia, se le pedirá que "se aleje de Kazajstán", a lo mejor. Los medios de comunicación masiva occidentales, tan fraudulentos como el sistema que los gobierna, ya ni siquiera se preocupan demasiado por la lógica.

      Lo que las nuevas sanciones intentaron es un fuerte golpe financiero contra Rusia que tampoco fue denunciado. En efecto, se prohibió a compañías e instituciones financieras estadounidenses adquirir títulos de deuda pública rusa denominados en rublos. Nada inocente, esta medida buscó provocar salida de capitales y debilitamiento del rublo, enlentecimiento del crecimiento e inflación -para crear descontento entre la población. Se conjugan varios tipos de presión: la "social", buscando fabricar una oposición "civilista" (Alexei Navalny), la militar (con despliegues provocadores de la OTAN), la económica (con sanciones como las descritas) y la política (aislamiento internacional), en un tipo de guión que se practica desde hace mucho, mucho tiempo (por ejemplo desde el periodo 1987-1989 en Panamá, o luego contra Iraq o Yugoslavia). La creencia es que se puede "hacer colapsar" a Rusia como se hizo con la Unión Soviética (salvo en la idea de quienes creen que la mató un tirador solitario, Mijaíl Gorbachov por ejemplo). No parecen fijarse los estadounidenses: la deuda pública rusa es una de las más confiables y de menor riesgo del mundo, y está detentada en un 80 % por inversionistas nacionales. Un "enfriamiento general", como el previsto por la administración Biden para Rusia, no forzosamente se dará en las finanzas rusas, que podrían en cambio alejarse más del dólar y del sistema de pagos (transferencias interbancarias) SWIFT.

      Sin la menor protesta de nadie, Occidente estuvo años apostándole, hasta la administración Obama, a un escudo antimisiles cuyo verdadero propósito era descabezar nuclearmente a Rusia. Todo quedó inservible con las armas hipersónicas rusas y su notable superioridad. Al parecer, no es una disuasión suficiente, y menos ahora que Biden retomó el proyecto de "Gran Area" para mantener también sometidos a europeos y japoneses. Biden llegó a pedir a todas las empresas participantes abandonar el proyecto gasífero Nord Stream 2, de suministro de gas ruso a Alemania (vía el mar Báltico y obviando la ruta ucraniana), amenazando con nuevas sanciones. La obra está en su tramo final y no parece que Alemania vaya a renunciar a ella, aunque los europeos muestran una muy grave incapacidad para salir del vasallaje ante Estados Unidos. Como era de esperarse, Biden no abrió dos frentes a la vez. Después de la reunión en Anchorage, Alaska, se reanudaron negocios entre chinos y estadounidenses y se hicieron acuerdos entre ellos contra el cambio climático.

      Queda que Biden declaró el retiro de las tropas estadounidenses de Afganistán, de tal modo que además aparecerá como "pacifista", ocultando lo necesario: cuando se anunció la retirada de Iraq se dejaron en este país suficientes instalaciones y "contratistas" para seguir con el control y armar incluso luego asuntos tan peligrosos como el del Estado Islámico. La prensa estadounidense asegura que Estados Unidos mantendrá en Afganistán una fuerza de operaciones especiales clandestinas, contratistas y agencias de inteligencia. Biden habrá hecho fraude otra vez. Es la especialidad Demócrata. Nos quedamos con Alla Pugacheva, tiempos soviéticos (da click en el botón de reproducción), cosa de aguantarse la hipocresía estadounidense.





 

    


domingo, 18 de abril de 2021

CUBA: NO ES FÁCIL...

 Raúl Castro se retiró del cargo de primer secretario del Partido Comunista Cubano (PCC) con la capacidad que siempre lo ha caracterizado: la de ser, según lo dijo alguna vez el analista Salim Lamrani, el "primer disidente de la isla". Fidel Castro era distinto: se creía Fidel Castro, lo que sin duda no era poca cosa, y nunca faltaba la puesta en escena, al mismo tiempo que el rétor solía dárselas de profeta y fallar regularmente (la deuda externa latinoamericana, por ejemplo, se pagó varias veces, y "nuestros pueblos" no "hicieron erupción"). No deja de resultar simpático que los herederos del XXavo Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), de 1956, no puedan pensar e ir más allá de repetir al infinito cualquier frase de "Fidel" o de Martí (José). En Casa de Las Américas, por ejemplo, el encargado, Abel Prieto, es incapaz de hablar del pueblo o de los trabajadores: vive en las citas de los próceres, los amigotes y las eternas efemérides, con una representación completamente ornamental de la cultura.

      En su informe al 8avo Congreso del PCC, Raúl Castro dejó planteados problemas. Criticó la política de cuadros y señaló que "no pocos cuadros se creen imprescindibles y no crean reserva", lo que, agreguemos, genera dificultades para el relevo intergeneracional (después de todo, Fidel Castro estuvo en el liderazgo cubano mucho más tiempo que Stalin en el soviético, 50 años). "Hay falta de capacidad para movilizar a los colectivos, débil trabajo hacia los subordinados, e insuficiente cultura comunicacional para motivar, comprender, participar y debatir con los trabajadores". Ya se ha dicho: éstos se han ausentado de los principales portales cubanos seguramente en parte porque, como otros socialismos, el cubano ha sido una fábrica de una capa complicada de clasemedieros capaces de cualquier cosa por estatus. No se rigen por ninguna meritocracia, que aquí también levanta ámpula: "incluso, dijo Raúl Castro, se detectan casos en los que se promueven personas a cargos de dirección sin haberse comprobado su capacidad para ejercerlos. También hay una débil intencionalidad para mejorar la composición de la cantera de cuadros". Desde el sexto Congreso se ha buscado la incorporación de cuadros más jóvenes, pero no siempre ha sido posible. Al parecer, se llega a promover gente por otros criterios que por el del mérito en el trabajo y sin consideración por quienes crean la riqueza. Tal vez opera con mayor fuerza la creencia de que, tratándose de un país quiérase o no dependiente y subdesarrollado, la riqueza sólo puede venir de afuera, a comenzar por las remesas o el turismo...

     La lucha ideológica no va de lo mejor, y se puede decir que se nota en los portales cubanos. "Aunque nuestros medios de prensa mantienen su apego a la verdad, afirmó Raúl Castro, todavía hay triunfalismo, estridencia y superficialidad". Están en la inmediatez, según el informe de Raúl Castro, y tienden a confundirla con la objetividad, como sucede por lo demás en el mundo capitalista. El otro riesgo señalado es el de la difusión de cualquier cosa por redes sociales y la necesidad de cierta seguridad en este terreno.

     Parte de la solución puede estar en una clara separación entre asuntos de partido y asuntos del Estado, sin duda para evitar el carrerismo a través del PCC. "El partido debe concentrarse en sus obligaciones, dijo Raúl Castro, y no inmiscuirse en lo que no le corresponde, como asuntos del Estado o de las instituciones del gobierno". No puede haber suplantación de funciones y, agreguemos, el Estado está para ser dirigido y no para concursos de oratoria y alabanzas a los líderes para ganarse favores. El partido está ante todo para poner el ejemplo y sugerir soluciones, en competencia con los sectores no partidistas de la sociedad.

      Raúl Castro fue más lejos, puesto que está claro desde el comienzo que con la mentalidad heredada del régimen prerevolucionario algunos han interpretado de manera muy particular el socialismo, que no es el "Estado de bienestar": así, "hay que borrar la dañina noción surgida bajo el paternalismo, donde Cuba es el único país donde se puede vivir sin trabajar. El nivel de vida de los cubanos deberá estar marcado por los ingresos legales que reciben y no por subsidios y gratuidades indebidas". Los ingresos, agreguemos, pueden ir dependiendo del trabajo y no de la capacidad para hacerse de relaciones en el centro de trabajo. Debería valer para detener el pésimo espectáculo que dan algunos periodistas y funcionarios cubanos que ya no tienen más que una "lengua de madera" para andar de protocolo en protocolo. La zalamería puede confundirse con la lealtad.

     No hay secreto: "persisten efectos de burocracia y deficiente control de los recursos, lo que causa corrupción", pero además "chapucería e improvisación".

     El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, tuvo recientemente un lapsus que mostró que confunde política con gestión. Ciertamente se puede tratar de ser más eficientes y de incursionar en la iniciativa privada, dentro de ciertos límites, pero nada remplaza un trabajo -es un trabajo- ideológico que en Cuba ha sido por lo general débil, salvo por la responsabilidad de algunos sectores de la población. Es de lamentar que las palabras y las acciones de Raúl Castro se hayan tenido que hacer con frecuencia a contra corriente. 

      La siguiente resolución del 8avo Congreso no es cosa menor: "asegurar que el trabajo y la laboriosidad  constituyan valores morales cardinales y que la aplicación del principio de distribución socialista con arreglo a la calidad y la cantidad del trabajo posibilite que esta sea la vía fundamental de satisfacción de las necesidades".

      Sobre la actitud de una parte de la población, lo que afirmó un delegado al Congreso del PCC muestra mucho: "ante la falta de recursos, la tendencia a pedir, en vez de generar". Por su parte, la crítica de arte Graziella Pogolotti expresó en estos días: "en el ámbito de la cultura, los fuegos artificiales y los efímeros íconos del entretenimiento sustituyen, con su tentador facilismo, la práctica sistemática del pensamiento creador". No se trata de constatar cosas "históricas", al estilo de Díaz-Canel, quien ya tiene la enfermedad estadounidense de la exageración, ni de tapar, como lo hará más de uno, los asuntos planteados con "Fidel y Martí"para seguirle chupando la sangre al entorno crédulo ante el héroe . Se trata de trabajo y laboriosidad, y éso es contrario a la costumbre de creer que las palabras, si no crean la realidad como por acto de magia, al menos permiten "sobrellevarla" con goce. Es de esperar que en la estela de Raúl Castro (foto, abajo) surjan quienes sean capaces del reconocimiento y el planteamiento frontal de los problemas a resolver. Citas ajenas las puede leer o copiar hasta un niño.



    

   

viernes, 16 de abril de 2021

ELECCIONES SUDAMERICANAS

Antes de pasar a los resultados de las recientes elecciones presidenciales peruanas, no estaría de más señalar cómo el periodista cubano Angel Guerra, "Guerrita" para sus amigos, se tomó la atribución de pedir cuentas por la derrota del progresismo en el Ecuador. El periodista de La Jornada, diario mexicano, le reprochó al progresismo no "emplearse a fondo" para ganarse a "los indígenas", sin saber al parecer que hay agrupaciones indígenas simpatizantes del ex presidente Rafael Correa y que la supuestamente "admirable" Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) no lo es todo, aunque se acercó, mediante gentuza como el violento líder Jaime Vargas, a la candidatura progresista de Andrés Arauz. No se puede escribir en este tono, menos cuando ni siquiera se sabe que Quito, la capital ecuatoriana, no es una ciudad indígena: "los líderes de la Revolución Ciudadana deben una explicación a sus seguidores, al pueblo ecuatoriano y a tantas y tantos que fuimos solidarios con su fuerza política". "Guerrita" ni siquiera conoce las organizaciones indígenas ecuatorianas: los líderes de la CONAIE, Jaime Vargas y Leónidas Iza, pidieron no apoyar al pseudoindígena Yaku Pérez. Pachakutik (Movimiento de Unidad Plurinacional)  no es la CONAIE, ni tampoco Ecuarunari (Movimiento de los Indígenas del Ecuador). No es que no haya un "análisis autocrítico" de los indígenas y que "ojalá y lo escuchemos pronto". Es que no hay unidad indígena e insistamos que los hay partidarios de Correa, o incluso ligados al Partido Comunista del Ecuador, desde José Agualsaca Guamán hasta Luz Guanotuña. Más allá de las provincias de Bolívar, Cotopaxi, Cañar y Azuay, no sería tan sencillo interpretar el voto de la sierra como "voto indígena contra el progresismo", y Correa llegó a sugerir incluso que el fuerte voto de Quito para Lasso pudo haber sido de rechazo a la alianza entre Vargas y Arauz.

      A raíz de las elecciones en el Perú se perfiló una segunda vuelta entre el candidato de izquierda popular y socialista Pedro Castillo y Keiko Fujimori, la hija de Alberto Fujimori. Ollanta Humala, esta vez, no sabía ni quién era Castillo. La candidata progresista era desde luego de clase media y apoyada por el Grupo de Puebla, Verónika Mendoza. Dicho Grupo se quedó callado sobre Castillo, se entiende que porque no es del "club", aunque cabe resaltar que fue otra la actitud -de felicitación- del ex mandatario boliviano Evo Morales. De inmediato, The New York Times dijo cómo pensar: se trata de "dos males", por lo que tal vez los peruanos tengan que escoger el menor, y a saber cómo puede interpretarse ésto. 

     El mismo portal de izquierda de Alainet que reprodujo la andanada a la vez soberbia e ignorante de "Guerrita" publicó una extraña evaluación de Castillo: "tiene errores y limitaciones, consideró Ricardo Jiménez sobre esta izquierda popular-. (...) Que pueden ser graves y deben cambiarse, como su rechazo al enfoque de género y los derechos de la diversidad sexual (...).Que reflejan, además, las limitaciones de su ancha base popular que todavía tiene estos prejuicios y desconocimientos". Es falso: el programa de Perú Libre, de Castillo, tiene un apartado sobre "la mujer socialista", aunque rechaza el feminismo, en especial el de las señoras de clase acomodada. Por otra parte, no queda claro por qué debería hacerse propia la agenda de los Demócratas estadounidenses, que en democracia gobiernan para las minorías, siendo que este tipo de régimen político es el de las mayorías, a juzgar por el voto. ¿O no? No queda claro por qué una izquierda popular y socialista tendría que ocuparse de los problemas de un porcentaje muy muy bajo de la población (en Europa, alrededor de un 6 % de la población es LGBTTTIQ+, contando con una fuerte participación de los situados en la franja de edad entre 26 y 34 años). Contra lo que pudiera pensar alguien como "Guerrita", no se trata de aliarse con el primero que pase, y por cierto que Castillo no hizo tampoco mayor circo sobre los indígenas pese a su importancia en el Perú.

     Pedro Castillo, quien no es para nada de "extrema izquierda", tuvo altas votaciones en la sierra peruana, superiores al 50 % en Apurímac, Ayacucho, Huancavélica y votaciones de más del 40 % en Cajamarca y Puno. Se trata claramente de un añejo problema social que divide al campo de la ciudad y sobre todo de la capital, Lima. Lo que se le puede ir encima a Castillo en la segunda vuelta es una alianza terrible de las derechas: Keiko Fujimori, pero también el añejo Hernando de Soto y otros. Aquí abajo puede verse la votación peruana reciente, y desde luego que Fujimori puede intentar gobernar dándole la espalda a gran parte del país. Queda abajo algo de música popular peruana (da click en el botón de reproducción), para alegrarse.


 



 


AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...