Mi lista de blogs

sábado, 30 de octubre de 2021

BRASIL: CUÁNTO INFLAS

 Frente a la crisis de la que no sale Brasil, el presidente de este país, Jair Bolsonaro, no pensó más que en asuntos de imagen y en las repercusiones de ésta en la economía. Acusado por una comisión parlamentaria de "crímenes de lesa humanidad" por su manejo de la pandemia, Bolsonaro consideró que se trata de "una payasada".

      El genocidio se define como "aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos". Bolsonaro será lo que se quiera, pero difícilmente se puede pensar que haya planeado un genocidio, puesto que en este caso se trata de una acción deliberada: ni por motivos raciales, ni políticos, ni religiosos. El mandatario brasileño propuso medidas para luchar contra la Covid 19 que le fueron bloqueadas y entorpecidas en el marco de la estructura de un Estado Federal.

     Luiz Inácio Lula da Silva, a quien Bolsonaro no ha perseguido, saltó al ruedo para acusar de "genocida" a Bolsonaro, lo que carece de sentido. Es una lástima: como la declaración de Lula no corresponde al significado de la palabra, independientemente de que por la Covid 19 hayan muerto más de 600 mil brasileños, suena a demagogia de cara a las elecciones del año venidero. Bolsonaro no se preocupa más que de asuntos de imagen y Lula por dañársela, pero sin salir de lo mismo. Es igual de demagógico hacer llamados contra "el odio" y a "arreglar juntos" (¿con quiénes?¿con Bolsonaro?) lo que el antiguo obrero metalúrgico llama "este país". Lula está a la vista del mismo lado que los llamados "demócratas liberales" que también critican a Bolsonaro. De lo que se trata es de evitar todo lo que ponga de manifiesto alguna contradicción y de llamar sistemáticamente a extrañas reconciliaciones donde deben caber "todos". Dado que en el periodo de Lula se hundió la industria brasileña, aunque se sacó a millones de personas de la pobreza, seguramente se trata de "redistribuir" los frutos de la transnacionalización entre quienes alcancen a agarrarlos, porque la derecha al estilo Bolsonaro no hace promesas "para todos", sino para los allegados (buey, biblia y bala). Para que no queden dudas de qué se trata, Lula visitó México en tiempos de la "Cruzada contra el Hambre" de Rosario Robles, con el gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y fue llamado parte de la "izquierda democrática" por personas como el ex canciller mexicano Jorge G. Castañeda. Está escrito. Y es el mismo sentir de alguien como el actual canciller de México, Marcelo Ebrard. También es el sentir de The New York Times.

      Las cosas llegan a tal grado que, ya encarrerado, Lula ha considerado que por su gestión de la pandemia, Bolsonaro tiene que ser llevado ante un tribunal internacional. La propuesta de Lula es muy simple:"agrandar el mercado de consumidores y atraer inversiones extranjeras. (La) fórmula es simple: poner a los pobres en el presupuesto y a los ricos en el impuesto sobre la renta".

     Lula no tuvo éxito cuando presentó un discurso "socialista" por allá por 1998, y ganó en 2002 con "Lula paz y amor". Hay quien dice que, después de todo, Lula está a la altura de la música del rockero brasileño Raul Seixas, "Metamorfose Ambulante". Bolsonaro no sirve, pero no es ningún enigma. Lula da la impresión de serlo, pero es nada más éso, algo típico de las personas inconsistentes y convenencieras, al igual que José Mujica, el uruguayo que da la apariencia de no tener que ver gran cosa con el más reciente fracaso del Frente Amplio. El señor Lula no está pensando: está calculando, junto al maltrecho Partido de los Trabajadores (PT), para ver si se lanza o no el año entrante. Los economistas lo saben: se pueden tener los mejores cálculos y ni la menor idea de para qué sirven.  Da click en el botón de reproducción .


    ¿t

jueves, 28 de octubre de 2021

MÉXICO: !ASÍ SE HABLA, CAMPEONES!

Al parecer, ha tenido razón Agustín Basave cuando afirma que en México la palabra se usa para callar, aunque el asunto puede ir más allá del país. El siguiente es, más o menos, el estilo de quienes han defendido a la universidad pública a capa y espada frente a las críticas hechas por el presidente Andrés Manuel López Obrador:

-¿Me puedes devolver los 100 pesos que te presté? Es que me urge hacer un pago.

 Respuesta: ante todo, soy una persona autónoma. Respeto tu libertad de expresión y tu ideología.

 -¿Pero sí tienes los 100 pesos?

-Respuesta: Para mi, lo primero es la excelencia.

-¿Los tienes o no?

-Respuesta: tengo un compromiso histórico e incuestionable con la nación, a la que me debo.

-Yo te presté 100...

-Respuesta: disculpa, no te entiendo...

-Digo que si me das a devolver...

Respuesta: respeto tu ideología, como todas las demás. Soy transparente y rindo cuentas puntuales a la sociedad.

-Mis 100 pe...

Respuesta: No te entiendo...

-!Cómo has cambiado! Te presté 100 pe..

Respuesta: esto es inconcebible y un despropósito.

-¿Te los gastaste?

-No entiendo. Soy un vehículo de movilidad social y estoy entre los mejores del mundo. Lugar número 83 de 500.

-Si los tienes, ¿me los puedes devolver?

Respuesta: no te entiendo, soy un científico de reconocido prestigio y publico en revistas con alto factor de impacto.

-!Por una ch...!!Devuélveme mis 100...!
 

Respuesta: no te entiendo. Me parece que estás fuera de la realidad.

-¿Que qué?

Respuesta: debemos evitar una polarización nociva para los intereses de todos nosotros. Estás polarizando la situación.

-Digo que ya sería hora de que me...

Respuesta: lo que necesito es recibir un mayor flujo de recursos para cumplir con mis compromisos con la nación y la sociedad.

-¿Queeee?¿Mayor flujo de recursos?¿Y mis 100 pe...?

Respuesta: Es obvio que eres populista. Muy de todo o nada.

-¿Bueno me los devuelves o qué?

Respuesta: ese tono es el de Díaz Ordaz. ¿Por qué no quieres a la ciencia?

-Lo que quiero son mis 100 pesos...

Respuesta: yo no me detengo ni con pandemia

-¿Bueno sí o no? Porque ganas un lanal...

Respuesta: mi compromiso es con la sociedad toda, yo respondo a su llamado.

¿Entonces no? Ya vas...

 Respuesta: me debo a la prosperidad de la nación, no a la polarización ni al odio.

-Pinche ratero

Respuesta: esto es peor que la masacre de Tlatelolco.

-Por unos mugres 100 pe...

Respuesta: tus ambiciones personales, de poder y de control están a la vista

-Orale...

Respuesta: y por lo demás, no entiendo de qué me hablas. Tú siempre sales con "otros datos". 

      Este es el tipo de "diálogo democrático" que practica un pequeño grupo de defensores de la universidad pública que, a decir verdad, son pocos, aunque aparezcan como la encarnación de quién sabe qué, y reconocibles por pertenecer a uno o dos grupos de poder (priístas y mapaches), que no de ninguna ciencia. El grueso de la comunidad de profesores, alumnos e investigadores no les responde y está nada más esperando a que el asunto pase, con una indiferencia no muy positiva que digamos. La universidad pública está amenazada desde dentro, no desde fuera, y ni siquiera se trata de un asunto exclusivo de México, sino de una sumisión a directrices que vienen de lo que para muchos es el único país del mundo, Estados Unidos. Es por lo demás falso que en la universidad pública se acepten todas las ideologías: si bien es cierto que no hay "ciencia neoliberal" ni "ciencia popular", tampoco hay "ciencia neutra", y mucho menos, para retomar la palabrería en boga, "basada en evidencias". La prueba es que en los hechos no hay ninguna prueba concreta de que López Obrador quiera hacer otra cosa que dar su opinión. El problema está en que la universidad pública no sirve al público, sino a lo que los intereses descritos interpretan a su antojo como "la sociedad". No queda claro en qué movilizarse exclusivamente por cuestiones de género y de defensa de los derechos LGBTTTIQ+ sirve a "la sociedad", aunque sirva muy bien, como es cada vez más el caso en las ciencias sociales, a la impostura intelectual de la llamada "cultura woke" y de la "cancelación". Por si no quedara claro, es en lo mismo que están algunos personeros intelectuales del lópezobradorismo. Aquí, otra foto del mañoso que supo conjugar la peor inercia de intereses inamovibles con la ilusión de algo así como una "adaptación permanente al cambio" gracias a la izquierda. Perdón, pero se le nota algo poco franco:





martes, 26 de octubre de 2021

¿LA MULTIPOLARIDAD ES OBLIGADA?

 El advenimiento de un mundo multipolar es menos obvio de lo que parece, pese a ser promovido por países como Rusia y China. En rigor, no se trata más que de la extrapolación de ciertos descubrimientos de las ciencias exactas, por lo demás sujetas a debate, al campo de las relaciones internacionales. Por lo pronto, éstas parecen dirigirse sobre todo a una "bipartición" de consecuencias todavía ignoradas.

      La multipolaridad parece ser la expresión de alguna forma de "culturalismo", ya que éste se encuentra en boga, pero no dice nada sobre la "cuestión social" y lo que al respecto tengan que proponer países o incluso "civilizaciones". Por lo demás, Estados Unidos y sus "socios y aliados" no han abandonado -.sus principales objetivos, y el más importante está en que no surja algún contendiente de peligro en el espacio euroasiático. Por esta misma razón se ha ido formando un arco de "contención/disuasión" contra China, incorporando al mismo a India y Japón, junto con Estados Unidos y Australia, en el grupo Quad (Asociación de Diálogo Cuadrilateral), además del grupo AUKUS (Australia, Reino Unido y Estados Unidos). Lo que no parece claro es qué frente puede abrir la presidencia estadounidense de Joseph Biden sin provocar un mayor acercamiento entre Rusia y China, que es lo más temido.

     Lo que se perfila es un espacio euroasiático no dispuesto a renunciar a las energías tradicionales (carbón, petróleo y gas) y un espacio euroatlántico dispuesto a correr riesgos con "energías limpias", por lo pronto costosas (solar, eólica), y con automóviles eléctricos para proyectar la propuesta de un "capitalismo verde", de tal modo que se pueda recuperar la tasa de ganancia.

     Al mismo tiempo, este impulso "verde" es la última gran apuesta de la especulación financiera, y aquí entra en realidad la "bipartición". El espacio productivo se ha ido desplazando hacia Eurasia, mientras que, salvo en algunos rubros, el espacio euroatlántico tiende a no salir de su financierización, siendo en gran medida gobernado por la alta finanza, incluyendo los grandes fondos de inversión. La "bipartición", entonces, se encuentra no nada más entre espacio euroatlántico y espacio euroasiático, a muy grandes rasgos, sino también entre mundo de la finanza y mundo de la producción, sobre todo hasta donde China y Rusia han ido tomando medidas para no ser víctimas de la especulación financiera. Lo que el tipo de especialización escogida le augura al mundo euroatlántico es la decadencia, como ha sucedido en la historia con todos los imperios llegados a este estadio, aunque no pueda decirse con precisión nada sobre la duración del declive. En este contexto, Africa y América Latina, que se cree siempre a la vanguardia, no tienen una situación clara.

      Es un error suponer que Estados Unidos se retirará sin "dar la pelea", al menos entre gente como los Demócratas y buena parte de los Republicanos ligados al "Estado profundo". Dicha "pelea", como ya se dijo, consiste en evitar que surja un desafío a la hegemonía de la "tríada" (Estados Unión Europea-Japón) en el espacio euroasiático. Mientras sea                           así y, sobre todo, mientras no haya claridad sobre lo que está en juego en la "cuestión social", es probable que la "tríada" conserve su capacidad de arrastrar a medio mundo a la inercia y formas peculiares de regresión social. China y Rusia, pese a su ventaja productiva, deberían tener algún otro "modelo" que proponer, pero no es seguro que lo tengan, pese a las declaratorias chinas sobre el socialismo, por lo demás ocasionales. No está de más señalar que tanto Marx y Engels, por ejemplo en el Manifiesto Comunista, como Lenin previeron "empates catastróficos" capaces de destruir sociedades enteras y posibilidades de una larga putrefacción y descomposición. Es lo que suele suceder en las transiciones de un régimen social a otro, lo que no implica la inmovilidad absoluta. Lo que cabe mencionar es que no se trata ahora de un simple asunto de "desplazamiento geográfico", es decir, de pura geopolítica y geoeconomía, sino de la frecuente dificultad para "nombrar" lo que está sucediendo luego de la victoria capitalista sobre el sovietismo hace 30 años. ¿Se trata de un mero desplazamiento en el espacio geográfico o de un cambio en el modo de encarar los problemas sociales que aquejan a la Humanidad?

      Por ahora, y sin agradecimiento de nadie, Rusia, gracias a su adelanto militar, podría haber bloqueado la posibilidad de que el capitalismo resuelva sus contradicciones como acostumbrado, es decir, mediante la guerra, lo que no es poca cosa y obligaría al gran capital a adentrarse en otras búsquedas de "destrucción creativa". Este mismo factor facilitaría la transición a otro régimen social, por larga que sea, pero no se está más que en el terreno de las hipótesis. Se trata en este caso de una transición específica desde el capitalismo, no desde el esclavismo o la Edad Media, y a una escala mayor que en el pasado.

     En materia de multipolaridad, a fin de cuentas el grupo BRICS (Brasil/Rusia/India/China/Sudáfrica) no ha dado realmente mucho de qué hablar, sobre todo porque India está a remolque de Estados Unidos y Brasil y Sudáfrica no tienen mayor cosa que proyectar, ni siquiera a nivel regional. Dicho grupo se lo inventó Goldman Sachs y no habría que tomar por evolución hacia una supuesta multipolaridad la necesidad de mercados ("emergentes", etcétera) para los países y las empresas de la "tríada".

La siguiente es exactamente la mejor manera de no entender lo que realmente está en juego:



sábado, 23 de octubre de 2021

MÉXICO: LA UNIVERSIDAD EMPRESA

 Al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se le ocurrió dar su opinión sobre la universidad pública mexicana, a la que acusó de haber virado hace rato al llamado "neoliberalismo". Lo cierto es que, contra lo que cree la jefe de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, la función de una universidad pública es dar servicio "al público", y no en exclusiva "al pueblo", puesto que no se trata de una universidad popular. El llamado "neoliberalismo" ha calado tan hondo que Sheinbaum cree que la universidad debe responder a "quienes pagan impuestos" (es "el recurso que recibimos"), supuestamente el (del) pueblo. Lo que muestra lo anterior es la total ausencia de la idea de república como "cosa pública". Si una universidad es pública, se debe a la "cosa pública" y no al pueblo, ni por cierto a la nación, máxime cuando gran parte de ésta se encuentra perfectamente dispuesta a saltarse a la torera la "cosa pública".

     Como quiera, López Obrador tuvo la valentía de mencionar a un gran corruptor de la universidad pública, el obispo de Copilco, también conocido como José Ramón Narro Robles, y a quienes se dejaron cooptar en masa por el seductor de la patria. El señor Guillermo Sheridan, el tipo de pseudo intelectual incapaz de salir de "Zona Paz" y de cambiar de chistoretes contra una caricatura de izquierda, acusó a López Obrador de confundir a la universidad pública con un partido político: si era de pasada la enésima acusación contra John Ackerman, quien ciertamente está en esa confusión sin que casi nadie se lo impida, no debe olvidarse que Narro utilizó dicha universidad como su trampolín personal para "lanzarse a la grande" con una Secretaría de Estado y luego intentando la presidencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Narro quiso dar a entender que no se sirvió de la universidad, pero gente como Sheridan olvida una y la misma época, cuando, al mismo tiempo que se hacía crecer artificialmente a Ackerman para cooptarlo (algo en lo que se sigue, en nombre de los "equilibrios políticos"), se hacían cónclaves priístas en la ya mencionada universidad. Toda la trayectoria de Narro se hizo en brincos entre administraciones priístas, incluyendo la del seductor de la patria, y la sombra de rectores como Jorge Carpizo y José Sarukhán.

      El hecho es que a lo dicho por López Obrador, la universidad pública respondió con un alud de menciones de "libertades": la de cátedra, la de expresión, la de pensamiento, la de opinar, la de tener la ideología que se quiera...No se habló de ninguna obligación con la "cosa pública" porque tal vez tampoco se tiene noción de la misma, y se mostró en cambio, y para variar, la ignorancia que puede permitirse quien hace rato que se ha dormido en sus laureles: se dijo "sin ideologías impuestas" cuando lo propio de la ideología suele ser el imponerse incluso a pesar de quienes se creen ajenos a ella, sea en la derecha o en la izquierda. En suma, la universidad pública rechazó lo dicho por López Obrador utilizando el mejor cliché del llamado "neoliberalismo".

     Lo propio de la propagación actual del capitalismo es no hablar más que de "las libertades" (+ los derechos, igual que Sheinbaum), sin mención alguna de  otro ideal, ni se diga la igualdad o la fraternidad. Es típicamente estadounidense. Cada quien es libre de hacer lo que le venga en gana, ya se sabe (igual en clase, es de suponer), mientras no dañe a otro y no le imponga su parecer. Un albañil es libre de ser atendido en el mejor hospital privado del país: basta con que disponga del dinero necesario. Una prostituta es libre de escoger este servicio como el de optar por ser "asistente ejecutiva" de algún jefe. Para gozar de estas y muchas otras libertades, lo único que hay que saber hacer es venderse ("ofertarse") y acomodarse a lo que el cliente pida ("la demanda") para conseguir el dinero, si alcanza. Se trata, en pocas palabras, de lo que dijo López Obrador: de hacer negocio. 

     En principio, no es el fin de la "cosa pública" ni de la universidad pública, pero la mercantilización va viento en popa: dicha universidad se oferta por doquier, desde provincia hasta el extranjero, y se adapta a una demanda estudiantil que hasta cierto punto no pide más que una cosa, dado el estado de la educación en general: que le "bajen la escala" para tener el papelito que permita venderse como se pueda, a lo que las autoridades universitarias han sabido responder con la mejor demagogia y sacrificando todo lo que sea calidad en aras de la cantidad y de la "visibilidad". Autonomía respecto del mercado no hay, y es por ende una mercantilización completa y de facto que ha naturalizado el negocio y rechaza como "ideología" cualquier tipo de juicio de valor sobre el mismo. Esto ha penetrado muy profundamente en amplias capas de la sociedad y ni se diga en las clases medias. Lo que de otra manera podría llamarse como forma de "poner la universidad a talonear" -a ver qué medio de comunicación masiva le pide "expertís" o a qué agenda internacional se responde- no es más que lo normal, a estas alturas: como se ofertó y se vendió, ahora hay que dar el "plus", la ganancia, bajo la forma de temas de moda. La universidad empresa no habla más que de "productos" y de "productividad", por si hubiera lugar a dudas. Para Sheinbaum, encima se necesita "modernización" y "trabajo colectivo" que está mucho más presente de lo que se cree (tú haces el artículo y lo firmamos entre cinco: son cinco puntos, uno para cada firmante, y el reporte de un artículo por firmante, es decir, la magia de cinco artículos en las estadísticas de una dependencia). Por lo demás, tratándose de una de las mejores universidades del mundo se puede desde luego llegar a doctorado con un nivel de preparatoria o a la Junta de Gobierno sin saber redactar un párrafo. ¿Por qué para muchos no aparece que se ha abandonado la "cosa pública" y que se está en la empresa? Porque se cooptó a la izquierda (o existe gentuza como la del Instituto para Estudios de la Transición Democrática) que "oferta" el cambio permanente, siendo que las cosas se están cayendo por conservadurismo e inercia.

      Vamos, vale para López Obrador lo que dijo el presidente Enrique Peña Nieto: "no me despierto cada mañana pensando cómo joder al país". No se equivocó a sugerir que lo de la universidad pública es hoy el negocio. Y encima, éste no se detiene, mientras el obispo de Copilco se rasca la cabeza (foto).




viernes, 22 de octubre de 2021

PERÚ: INTENTOS DE MEDIATIZACIÓN

 El gobierno del presidente peruano Pedro Castillo está sudando la gota gorda para mantenerse y evitar tal ofensiva de la oposición que declare la vacante presidencial y/o el no de la confianza a los ministros. Castillo ha tenido que deshacerse en parte (y nada más en parte) del ala radical, ligada al partido Perú Libre, que sin embargo, de acuerdo con su líder Vladimir Cerrón, no se convertirá en oposición.

     Una parte de la lucha tiene que hacerse contra un progresismo que ignora a Castillo, salvo para practicar contra él la inquina que ha demostrado por ejemplo el diario argentino Página 12. No se acaba al parecer de demostrar que la ultraizquierda, el activismo y una parte de las corrientes nacionales populares, cercanas a la socialdemocracia, coinciden en más de un punto con los autodenominados "demócratas liberales". Perú Libre ha criticado el hecho de que Castillo, al rehacer su gabinete, se haya decantado en parte por la izquierda onegeísta muy de moda en el mundo andino, y se trata de un onegeismo de origen estadounidense, pero no por ello Perú Libre le ha dado en masa la espalda al mandatario. Hay otros nombramientos (no oficiales), como el de Ricardo Belmont, llamado a asesorar "de palabra" a Castillo: Belmont es un crítico del "caviarismo" de una izquierda que se ocupa básicamente de asuntos a los cuales el mismo asesor se opone, desde el aborto confundido con un método anticonceptivo hasta el matrimonio igualitario, la vacuna contra la Covid 19 a toda costa, etcétera. La oposición tiene un dardo para todo, y ha estado destruyendo prácticamente toda propuesta de Castillo. Se podrá hablar de "los derechos y las libertades", pero hasta ahora, a falta de nueva Constitución, ni siquiera se puede consagrar en el Perú el derecho del pueblo a dos cosas tan básicas como la educación y la salud, para que dejen de ser "progresivas". Algo similar sucede por ejemplo en un país como México: en un lugar de "derechos y libertades", o en lo que la jefe de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, llama una "ciudad de derechos", no se ha asegurado el derecho del pueblo a un trabajo decoroso, que es el principio de todo. Tampoco se ha garantizado el acceso a la educación de calidad -muy maltrecha- y a una salud decorosa (ni siquiera se está pidiendo ser "como en Dinamarca", sino simplemente profesional). No queda claro de qué "derechos y libertades" se trata cuando tampoco se tiene derecho a la justicia ni a una plena seguridad, como lo ocurre a la gente de pueblo. Es decir: ni trabajo, ni educación, ni salud, ni justicia, ni seguridad. ¿De qué derechos y libertades se trata, si pueden preguntarle al perico o la cotorra que repiten este mantra?

     En estas condiciones, se necesitan de verdaderos malabares para distinguir entre los intereses populares, claramente bloqueados cuando aparece alguien como Castillo, y los de una clase media que le está con frecuencia "haciendo el favor" al pueblo porque se necesita una parte del mismo para salir del atolladero de la crisis que se interpreta como problema de subconsumo. El silencio guardado por el "caviarismo" sobre Castillo y sus dificultades es elocuente, y no hay que hacerse ilusiones sobre algún nuevo "latinoamericanismo" de México. Algunas iniciativas positivas de Castillo, como la de dejar de hostigar a Venezuela, se han pasado al silencio sepulcral, sin que se trate siquiera de admirar a un gobierno como el del venezolano Nicolás Maduro. Tampoco se ha dicho nada de la iniciativa de Castillo de hacer una "segunda reforma agraria", ya en marcha, y otra en ciernes, la de nacionalizar el gas.

     Castillo se ve obligado a hacer alianzas para poder gobernar, aunque se le empuja hacia el "centro" justamente para que no consiga gobernar y pase sin pena ni gloria, si es que no se cae. Esta manera de "empujar hacia el centro" está ocurriendo en buena parte de América Latina y teniendo resultados, como el de volver inepto al gobierno argentino de Alberto Fernández o tratar de sumir en la parálisis al lópezobradorismo en México, a la espera de una "moderación" pro-estadounidense con los candidatos Marcelo Ebrard o con Sheinbaum. Queda por ver hasta donde Castillo puede moderarse sin perder el sentido de lo que hace. Su popularidad no ha variado demasiado y lo cierto es que la inmensa mayoría de los peruanos, casi el 80 %, no quiere otra vacancia gubernamental.

     No hay ningún "giro a la izquierda" en América Latina que garantice un lugar para el liderazgo de los sectores populares, salvo excepciones como Bolivia y Perú (el asunto de que el líder boliviano es "originario" es totalmente secundario), y Estados Unidos cuenta con "semáforos alternativos": desde una derecha corrupta hasta un sector "Demócrata" del progresismo.

Un cumpleaños peruano (da click en el botón de reproducción):





martes, 19 de octubre de 2021

EN EL MANICURE

 Los medios de comunicación masiva, no ajenos a grandes intereses económicos las más de las veces, han logrado instaurar una nueva forma de "debatir" que consiste en anular de entrada cualquier posible debate, o incluso diálogo mínimo. Como se sabe, con un loco no es posible discutir, puesto que habla solo y tiende a hacerlo de manera incoherente. El asunto no es tan nuevo, puesto que en cierta cotidianeidad se estila, de algunas décadas para acá, tildar de loco a quien se quiere descalificar o hacer a un lado.

     El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador tiene experiencia con lo dicho, puesto que desde el inicio de su mandato un buen número de columnistas lo acusó de estar "fuera de la realidad" hasta llegar a los floridos regalos de un Héctor de Mauleón, por ejemplo: el actual mandatario de México está por los rumbos de lo "delirante" o lo "demencial". Desde luego, ya nació el periodista que escribió en El Financiero que López Obrador está "enloquecido y sin control".

     Lo mismo ocurrió con el presidente estadounidense Donald Trump, en medio de una verdadera batalla por saber qué es la "postverdad" o qué son fake news. Trump fue reiteradamente retratado como alguien con una personalidad "peligrosa", al grado de que desde la cabeza de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi sugirió quitarle a aquél el botón nuclear. Trump no estuvo mucho mejor: acusó a Pelosi de "loca", en varias ocasiones, llegando a referirse a "Nancy la loca". Cabe preguntarse si son maneras de debatir o si es un exceso de "psicologización" de todo, algo también de moda. Lo propio de un loco es no darse cuenta de que lo está. El asunto pudo ser grave si Trump y Pelosi lo estaban, aunque un loco rara vez acusa a alguien más de estarlo. Simplemente deambula por una "realidad alternativa", que es de lo que se ha querido acusar a López Obrador.

     Una parte de la izquierda decidió hacer lo mismo, si se toma en cuenta a rotativos como el mexicano La Jornada o, bastante más grave aún, al muy venenoso argentino Página 12, que han buscado imitar décadas de mala leche socialdemócrata y ultraizquierdista de un periódico como el francés Libération. En la perspectiva de las elecciones francesas del año próximo salió la candidatura de Eric Zemmour, un intelectual mediático. El hecho de querer frenar la inmigración no quiere decir que alguien sea xenófobo, de la misma manera en que criticar al feminismo no hace de alguien un misógino, sobre todo si los inmigrantes recientes no son todos los de ascendencia extranjera o las feministas no son todas las mujeres. El hecho de no gustar de los homosexuales no convierte en homófobo. Pues bien, Página 12 resolvió en estos días que Zemmour, por cierto que judío, es "el pinocho fascista de los franceses", por tener una "narrativa xenófoba, islamófoba, homófoba, lesbianófoba y anti feminista".

      He aquí el "argumento" principal: "hay personas que viven en mundos alternativos y logran convencer a millones de ciudadanos de que ese mundo es la realidad". En suma: fuera de la realidad, Zemmour (quien por cierto no arrasa en las intenciones de voto) tiene a millones de franceses fuera de la realidad. Se supone que es una variante del trumpismo. Se puede hablar ya de "Eric Zemmour y su fascismo repintado" que ejercen "una fascinación espeluznante" (entre 13 % y 14 % de votos, hasta ahora). Seguimos con Página 12: "el teatro está abierto para que cualquier delirio sea una opción más legítima que la propia historia o la razón". Si a alguien no le gustan los homosexuales, las lesbianas, el feminismo y el islamismo, es que está loco, no que tiene alguna razón que dar para alimentar un debate. Simplemente se está muy in o se está completamente out.

      Detrás de ésto se encuentra algo de décadas en Francia, inventado por el mandatario socialista Francois Mitterrand (quien metió al Frente Nacional al "juego" electoral, además de que se puede recordar el colaboracionismo de los socialistas con el nazismo): gritar "!ahí viene el fascismo!" para que en la segunda vuelta ganen los "antifascistas unidos", sea detrás de un socialista sea de alguien como el actual presidente Emmanuel Macron. Por lo general, el truco no falla. Ahora se puede por lo demás decir que cualquier otra opción es simplemente "la locura".

      Lo otro es la creencia de que un loquito como Adolfo Hitler volvió igual de locos a millones de alemanes, de un día para otro, sin que hubiera explicación racional de nada. Es la explicación más falsa que pueda haber: el ascenso de Hitler y sus aventuras fueron apoyadas prácticamente hasta el final con tal de liquidar a la Unión Soviética; apoyadas desde el gran capital hasta señorones como el primer ministro británico Winston Churchill (amigote de Benito Mussolini y de Francisco Franco), o si no averiguese en qué consistió el intento de la "Operación Impensable" (Operation Unthinkable) en 1945, sirviéndose de los restos del nazismo.

      Es una faceta de las cosas: también debe entenderse, seguramente, que hay países que han vivido por largas décadas fuera de la realidad, sea la Unión Soviética ya desaparecida o sea el México postrevolucionario, salvo en los seis años del cardenismo (encantador: se está siete décadas o incluso cien años en la locura autoritaria, pero hay un momento de cordura democrática con el presidente Lázaro Cárdenas, etcétera). En fin, que los fantasmas del pasado nos acechan y amenazan con convertir el mundo en un asilo de locos, por lo que, a la próxima !vota por la realidad! Es más o menos ésta con Macron, si pasa (el tipo se ve de lo más cuerdo):



     


sábado, 16 de octubre de 2021

HACER LA LIMPIEZA (DESDE WALL STREET)

 Una cosa debe saberse hoy: el ecologismo no es una reivindicación popular y, andando el tiempo, se ha convertido en el último grito de la moda en Wall Street, por una razón sencilla. El capitalismo no se recuperó plenamente de la crisis de 2008 y había barruntos de una nueva crisis en vísperas del 2020, es decir, antes del problema sanitario. Lo que le interesa al capitalismo es encontrar nuevos nichos de actividad para recuperar la ganancia, aunque nadie puede afirmar que conozca a un capitalista que diga: "lo que me interesa es ante todo mi ganancia", así sea la realidad. El arte está en presentar un interés particular como general y, hasta cierto punto, tampoco es falso que el Hombre deba aprender otra relación con su entorno natural, garantizando su reproducción, aunque sin dejar de dominarlo.

      La reconversión ecológica en ciernes es entonces un interés en gran medida financiero, que está dispuesto a quebrar buena parte de la economía real, aunque en cierta medida el carbón, y sobre todo el petróleo y el gas sean fuentes bastantes seguras de energía. Un dato clave puede ser el paso de Larry Fink, director ejecutivo de la inmensa casa de fondos de inversión BlackRock, al Foro Económico Mundial que encabeza el alemán Klaus Schwab, partícipe de ver en la crisis sanitaria una "ventana de oportunidad" para la reconversión del capitalismo. También se pueden poner las cosas de otra manera: se trata de ver en la crisis de la Humanidad una gigantesca oportunidad de negocio.

     Uno de los "argumentos" socorridos, y que está cada vez más en boga, es el cambio climático: no es que sea inexistente, pero tampoco se explica la búsqueda de una histeria de masas por un cambio de temperatura al alza de un grado centígrado, atención, de 1850 para acá. La misma Organización de Naciones Unidas ha reconocido que algunas previsiones han sido exageradas y no se acabaría de hacer el listado de previsiones erróneas desde hace algunas décadas. Al parecer, no se quiere evaluar el impacto humano de cancelar la producción de carbón, petróleo y gas.

      Como la idea es la de lograr un "planeta limpio", debe decirse desde ya que Alemania, el país que avanzó más en el remplazo de dichas energías por la solar y la eólica, hasta ahora ha fracasado en el intento, entre otras cosas porque las "energías limpias" no son seguras, aunque el asunto suene de lo más bonito. Alemania es la economía más industrializada de la Unión Europea. En Estados Unidos, el presidente Joseph Biden busca lanzarse en la misma dirección., todo detrás de lo que se llama "inversión ESG" (ambiental, social y de gobernanza) y que pretende ser "socialmente responsable". El negocio ha sido formidable sobre todo para la especulación en Wall Street. En su gran avance hacia el "Cero carbono" para 2050, Alemania contaba con hidroeléctricas de Suecia y Noruega cuya capacidad de suministro no alcanzó. La otra idea ha sido ir cerrando las plantas nucleares. Vamos, el asunto tomó tal cariz que hubo que volver a poner en marcha incluso plantas carboníferas. Como mucho de lo "planeado" no funciona, cabe preguntarse, como lo hizo el presidente ruso Vladimir Putin, si los europeos están buscando calentarse con leña en el invierno.

     Para tener una idea de cómo funcionan ciertas mentes, habría que oír a gente como el junior mexicano Enrique De la Madrid Cordero, ya algo entrado en cargos en gobiernos anteriores: el modelo que llevó a México a la ruina, si es que se la quiere reconocer, no debe ser desechado, sino !mejorado!, y éso sí, lograr "distribuir mejor", aunque el modelo esté probadamente reñido con una mejor distribución, luego de haber estacionado a más de la mitad de los mexicanos en la pobreza. Igual se pueden ver las cosas de otro modo: el modelo estaba funcionando, así requiriera ajustes, sólo que al cabo de casi cuatro décadas llegó el presidente Andrés Manuel López Obrador y en dos años y medio hundió al país. Pues bien, quienes se acercan a este tipo de visión promueven también toda "energía limpia" seguramente porque "limpia" les suena, sin ver nada más. No hay necesidad de argumentar: sucede que cualquier otra alternativa que consista en conservar, restaurar y reconstruir no es más que "suciedad". No lo es, pero ésto...parece un molino de viento.



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...