Mi lista de blogs

jueves, 31 de marzo de 2022

EL SALVADOR: PULGARCITO AL REVÉS

 El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, declaró el estado de excepción luego de un fin de semana con un récord de homicidios atribuibles a las maras (pandillas),     que suman a decenas de miles de integrantes (algunas cifras llegan hasta los 70 mil miembros y unos 16 mil encarcelados), todo un ejército y más. Bukele está facultado por la Constitución (artículo 29) para tomar este tipo de medidas, que por lo demás no restringen la libertad de circulación ni, por cierto, la de expresión. Si acaso, el estado de excepción se hará valer por otro mes más.

     "Matar, violar y controlar" es el lema de estas pandillas. Aquí entra un asunto bastante delicado. La Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas reza en su primer artículo: "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros". El comportamiento de los pandilleros está un poco lejos de la fraternidad, que a estas alturas no es un valor muy apreciado en el mundo. Los mismos pandilleros son conscientes de lo que hacen, puesto que lo reivindican, pero faltaría demostrar que están dotados de razón. Dicho de otra manera, queda por demostrar que su comportamiento se caracteriza por ser uno humano. Si no lo es, entonces no queda tampoco claro por qué debe dárseles un trato humano. De ser así, el mensaje es completamente absurdo: "mata, viola y controla", que al fin de cuentas se te respetará tu dignidad (¿matar dignifica?), se te respetarán tus derechos y se te dará trato de iguales. Bukele no ha partido de esta contradicción, sino incluso del hecho de que esta gente, aún de origen popular, lastima la vida del pueblo, que tiene el derecho a la seguridad. Al menos que, sorprendentemente, el capitalismo no quiera el derecho a la seguridad de todos en su persona y sus bienes. Bukele comenzó endureciendo las condiciones de los pandilleros presos, y hay quienes han sido pillados en francas mentiras, como La Prensa Gráfica: es antes, y no con Bukele, que los maras presos tenían derecho a celulares y prostitutas. Las penas eran hasta hace poco increíblemente bajas. Y cuando se endurecen, la BBC inglesa puede hablar de que los pandilleros son "vejados por el Estado".

      Bukele logró una baja histórica de homicidios en El Salvador, atribuible según algunos a un "pacto", pero probablemente más bien al Plan Control Territorial. Si hubiera "pacto", las condiciones de trato a las maras no se estarían endureciendo como ahora, ni como al principio de la presidencia de Bukele. En pocos días luego de la declaración del estado de excepción fueron capturados cerca de tres mil pandilleros. Lo curioso está en la reacción internacional, para empezar. Naciones Unidas, según lo expresó su secretario general, Antonio Guterres, quiere que las medidas adoptadas estén "en línea con los estándares internacionales de los Derechos Humanos". La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió revertir las medidas que "(...) pongan en riesgo la vida e integridad de las personas que están bajo custodia" (el 44 % de los presos en El Salvador son pandilleros). Human Rights Watch y Amnistía Internacional han pedido que se aborde el problema de la violencia de las pandillas "respetando los derechos". Bukele ha contestado: "cuando los pandilleros asesinaron a decenas de personas inocentes, la CIDH no dijo ni una sola palabra". Lo cierto es que las maras han llegado a hechos como los de prenderle fuego a un autobús de pasajeros con éstos adentro. 

     Bukele ha amenazado con dejar la CIDH luego de que ésta tuiteara que las medidas tomadas son represivas y "pueden resultar en serias violaciones a los Derechos Humanos de las personas privadas de libertad". Bukele recuerda que nadie ha querido ayudar a los salvadoreños a luchar contra el flagelo: "estos vividores de las ONG (organizaciones no gubernamentales), ha dicho, dicen velar por los Derechos Humanos, pero no se interesan por las víctimas, sólo defienden asesinos  como si disfrutaran ver los baños de sangre. Díganme cuántos miles de pandilleros van a llevarse, para que los traten como reyes", remata. Lo cierto es que “ la nota” fue la medida de Bukele; no la oleada homicida.

     Si el problema es delicado, es porque se considera humano -y por ende susceptible de derechos -violar, matar y controlar, pero se considera implícitamente inhumano castigar duramente a quienes cometen estos actos. Pero hay más, y es que contra esta política de Bukele, contraria al "caos controlado", se unen Estados Unidos y la oposición, muy en particular la de extrema derecha de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), cuyos vínculos con las maras no suelen ser noticia. Se acusa a Bukele de "pactar" con los pandilleros, y luego se le pide un "trato humano" para los criminales, en lo que es a todas luces un sinsentido. "Ustedes pueden ayudar a estos angelitos, ha tuiteado Bukele, no permitan que les sigamos 'violando sus derechos". "Sáquenlos de esta 'persecusión dictatorial y autoritaria". El problema está en lo que se entiende por humano: la Declaración antes citada dicta claramente que a seres "dotados de razón", lo que puede interpretarse de muchas maneras. Tal vez haya quien considere que "violar, matar y controlar" con toda conciencia es un acto de razón.

      Cabe señalar que fue sobre todo el grupo parlamentario de ARENA el que arremetió contra Bukele por solicitar el estado de excepción,. Dejemos de lado la tregua del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en tiempos del presidente Mauricio Funes, que no fue objeto de ninguna reprimenda. Los Derechos Humanos pueden volverse también un instrumento de búsqueda de ganancias, políticas y otras. Balazos, no abrazos,  homeboys, salvo que de lo que se trate sea de quitarle toda autoridad a Bukele, que es quien "no estaría dotado de razón". !Qué bien! Se las volvemos a poner (da click en el botón de reproducción):



     

martes, 29 de marzo de 2022

MÁS COSAS BONITAS...

 En este blog se ha defendido la importancia de escuchar y leer y no nada más descalificar a los autodenominados "demócratas liberales", aunque ocurre que éstos se han convertido en los primeros en denigrar sin entender en lo más mínimo, ni buscar hacerlo: se trata, por ejemplo, de las razones de Rusia para invadir una parte de Ucrania. A lo que se han dedicado esos "demócratas liberales" es a repetir lo que dice una de las partes y, por lo demás, a limpiarse obscenamente la conciencia en público.

     El hecho es que actualmente existen suficientes elementos para pensar que, cuando el presidente ucraniano Volodímir Zelenski habló de desconocer el Memorándum de Budapest de 1994 para dotarse de armas nucleares, no estaba hablando en el aire. Los elementos de doctrina militar estadounidense, elaborados entre otras por la RAND corporation, no excluyen que repúblicas ex soviéticas puedan dotarse de este tipo de armas. En el documento Plan of overexpanding and unbalancing Russia (Plan para sobreextender y desequilibrar a Rusia), del 5 de septiembre de 2019, está aconsejado preparar a Ucrania para una confrontación con Rusia y dotar a los países fronterizos con Rusia y miembros de la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de armas nucleares. Se trata de armas nucleares tácticas, en particular. Cualquiera puede encontrar este documento en la Web.

      El antecedente importante está en la noción de "guerra preventiva" creada desde la administración estadounidense de George W. Bush. Si antes se excluía toda forma de guerra nuclear, a partir de la idea de "golpe preventivo" se considera una opción dar un primer golpe nuclear en caso de "amenaza inminente". Es de suponerse que es sabido que ningún vecino de Estados Unidos puede "atacar inminentemente" a la súperpotencia. No sería descabellado pensar en que, en las narices de Rusia, Estados Unidos adujera que Occidente estaría "amenazado", puesto que es amenaza cualquier oposición a los designios del amo.

     Ahora bien, resulta que Ucrania estaba en un programa de creación de las llamadas armas nucleares "sucias". Una parte del programa se disimuló cerca de Chernóbil, para no despertar sospechas, y en el Centro Nacional Científico del Instituto de Física y Tecnología de Kharkov, todo con cobertura occidental y en violación del Tratado de No Proliferación Nuclear. No queda claro por qué la Federación Rusa debiera tolerar este tipo de cosas en sus narices, ni por qué, pese a que toda la información es conocida, el grueso del "mundo libre" no dice nada, salvo que haya que sacar una conclusión: no le importa mientras no se vea directamente tocado, y considera que no es de la incumbencia de la dizque "opinión pública" si hay que volar media Rusia sin que se vean afectados los países de "los derechos y las libertades". En suma, una "guerrita nuclear" no sería de temer si fuera en otra parte del mundo.

      La opción de Rusia no era invadir parte de Ucrania ni es ocupar este país. Los rusos buscaron desde hace años y en todos los tonos hablar con Occidente para prevenir cosas como las que están sucediendo ahora. Se puede pensar en que los líderes de "las democracias" no escuchan y responden a intereses identificables. Lo que tampoco queda claro es por qué esa "opinión pública" se quedó callada, dejando de lado los chillidos patéticos de quienes, en el fondo, han servido para preparar lo que terminó por ocurrir. El problema no es Rusia ni Ucrania: el problema es qué puede estar pasando en las sociedades del "mundo libre" para llegar a tal grado de indiferencia, porque ni siquiera Ucrania les importa, salvo cuando se trata de ponerse al griterío al unísono para tapar que la suerte de este país no ha contado, porque no contó por ejemplo en su criminalización progresiva y su conversión en centro de trata de mujeres y de contrabando de órganos, por no mencionar más que unos cuantos ejemplos. A muchos occidentales ni siquiera les importa mayormente no tener más que una sola fuente de información y estar pegados a ella con diúrex sin estar verdaderamente informados.

     Por cierto, la referencia a las bandas de drogadictos en Ucrania no parecen bien entendidas porque tampoco se difunde el historial de Hunter Biden (fotos), hijo del actual mandatario estadounidense, Joseph Biden:




domingo, 27 de marzo de 2022

LO MÁS SEGURO ES QUE KEN SABE

 De acuerdo con la Constitución mexicana (artículo 33), los extranjeros no pueden inmiscuirse en asuntos políticos del país. Hasta la fecha, no se sabe de ningún funcionario ruso que se haya pronunciado sobre este tipo de asuntos. Se creó en estos días, por iniciativa del Partido del Trabajo (PT), un Grupo de Amistad México-Rusia, ante el cual el embajador ruso, Víktor Koronelli, expresó el punto de vista ruso sobre lo que sucede en Ucrania, y agradeció que México no se haya sumado a las sanciones contra la Federación Rusa.

     En las declaraciones del canciller mexicano Marcelo Ebrard y en la actuación de la representación mexicana en Naciones Unidas, se han seguido los principios de la Carta Magna: a través del titular de la secretaría de Relaciones Exteriores, el mismo Ebrard, México condenó la agresión rusa en Ucrania, llamada "invasión", en principio por instrucciones del presidente Andrés Manuel López Obrador. En Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente, representante mexicano, condenó igualmente lo que llamó "invasión". De lo que se puede estar seguro es de que López Obrador no tiene ni la menor idea de qué se trata: es totalmente ignorante en materia internacional, aunque no debiera serlo dadas las facultades que la Constitución le atribuye. El artículo 89 constitucional obliga a López Obrador a dirigir la política exterior (X), de acuerdo con determinados principios normativos, que Ebrard y De la Fuente han seguido. 

     Frente a las declaraciones de un alto jerarca militar estadounidense, en el sentido de que México es algo así como el principal nido de espías rusos en el mundo, López Obrador se limitó a decir que los extranjeros en este país pueden hacer lo que quieran, menos delinquir (lo que es falso, de acuerdo con el artículo 33), y que México, que no es colonia de nadie (lo cual ya se sabe), ni de Rusia, ni de China, ni de Estados Unidos (esto último también se sabe), no tiene a gente espiando en Rusia, China ni Estados Unidos (bueno, no se sabía...!qué bien!). Si México es un país partidario de la solución pacífica de las controversias, no puede ayudar a llenar Ucrania de armas para que se arme una carnicería inmiscuyendo al mayor número de civiles posible; tampoco puede ayudar a las sanciones porque sucede que son contrarias al derecho internacional. Al parecer algunas potencias no tienen inconveniente en pasarse por el Arco del Triunfo el derecho establecido por la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero no queda claro en virtud de qué facultad constitucional México tendría que sumarse.

     El problema está en otra parte, que se omite: Ken Salazar, o mejor dicho, Kenneth Lee Salazar, nacido en Colorado, Estados Unidos, descendiente de una familia de españoles, no de mexicanos, y actual embajador estadounidense en México. Ken se posicionó recientemente sobre la reforma eléctrica mexicana en ciernes, a lo que, erróneamente, López Obrador,en el laxismo total, contestó que "con todo respeto, discrepa de aquél". El problema estriba en que Ken no está facultado para opinar sobre asuntos políticos de México, salvo que se quiera sugerir que el tema de la electricidad no es político, en cuyo caso no se entiende por qué lo discute una instancia como el Congreso. Ken acaba de lamentar el asesinato de periodistas en México, seguramente en el entendido de que se trata de periodismo y no de política. Ken acaba de dictarle a México qué posición tomar en el tema ucraniano, tal vez en el entendido de que la política exterior no es cosa de política, en cuyo caso no queda claro por qué se habla de "política" exterior. Ken con el Nuncio Apostólico; Ken en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; Ken con el Partido Revolucionario Institucional (PRI); Ken con el gobernador de Tabasco; Ken promoviendo los derechos laborales en Silao, Guanajuato; Ken en una representación sindical en Matamoros, Tamaulipas; Ken con representantes del partido Movimiento Ciudadano (MC); Ken con el gobernador de Querétaro; Ken con la gobernadora de Chihuahua...Nótese que no trata los asuntos de gobierno a gobierno. Al parecer, ha cundido en México la creencia de que Estados Unidos será por décadas la potencia del futuro y que no queda más que arrimarse, sin que se entienda por qué debe ser en todo. ¿La soberanía mexicana reside en el virrey Ken o en el gobernador López Obrador, que le tiene tanto respeto que no puede aplicarle la ley, o al menos pedirle que no sea tan sinverguenza? No se trata ni siquiera de algún regreso a un nacionalismo vetusto, sino de no ser obsceno...

     Kenneth Lee Salazar emprende campañas por la energía renovable con la mayor desfachatez del mundo, puesto que ha sido un gran partidario del fracking, del que no se necesita mucha ciencia para saber que es devastador para el medio ambiente, sin que el mismo Salazar sea condenado por todos los partidarios de "lo limpio" en México. En fin: cualquiera puede constatar en la Web la agitada agenda de Salazar en México y contrastarla con la discreción de Koronelli, que, si se quiere, se puede atribuir a que tiene espías bien distribuidos por todo el territorio nacional. Al menos no es un sinverguenza que se la pase metido en asuntos políticos internos de México, al margen de la ley, contando con el vasallaje local. Queda entendido que cuando para muchos se está en lo más parecido no a una colonia, sino a un Estado Libre Asociado, no hay más ley que la del más fuerte. Es una pena perder el tiempo con España o Austria para complacer a la señora, que no asume sus funciones, pero se toma atribuciones diplomáticas sin que quede claro con qué respaldo legal.

     Ya que ahora el Ejecutivo mexicano debe velar en política exterior por la observancia y la promoción de los Derechos Humanos (aunque no corresponde a la Doctrina Estrada), cabe señalar que México no tiene vínculos especialmente fuertes con Nicaragua (Ebrard invitó hace algún tiempo a la cancillería al opositor poeta y sacerdote nicaraguense Ernesto Cardenal), ni con Venezuela (hace algún tiempo la visita del presidente venezolano Nicolás Maduro fue prácticamente de "comes y te vas"), ni con Cuba, aunque con este país hay desde antes de 1959 un código de silencio no escrito. Si se va a privilegiar la dimensión de los Derechos Humanos, cabe señalar que el artículo 6 constitucional no se cumple: "toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna", como tampoco el 7, en el sentido de que "no se puede restringir (la libertad de difundir información, opiniones e ideas) por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares". 

     Lo ocurrido con la agencia oficial de noticias Notimex es otra pifia monumental del actual gobierno, que no se asume como tal. No es exacerbando el presidencialismo cada mañana temprano que se impide que una horda de particulares (lo que en más de un caso incluye al periódico La Jornada), con un poder económico concentrado, se dedique a repetir al unísono en un estructura de poder de comunicación y de control tan fuerte que casi nadie se atreve a la menor discrepancia, para no perder su lugar y "caer en desgracia". No existe ningún contrapeso (!Basta! desde luego no basta para absolutamente nada) y los canales televisivos "oficiales" no dan el ancho: es al punto que quien quiera tener acceso a una información plural y oportuna no tiene ninguna posibilidad de lograrlo, salvo que sepa arreglárselas en la Web durante horas para esclarecer algún tema, para lo que se requiere un tiempo que la mayoría no tiene. No existe ninguna "conversación pública": no lo son ni los chillidos y gritos a voz en cuello de casi todos los medios de comunicación masiva (todos, en materia de política exterior) ni las necedades de López Obrador. En fin: Ken sabe (foto). Y seguramente más que Koronelli, que a diferencia del primero no tiene en su legación a un ejército de !mil! funcionarios.



jueves, 24 de marzo de 2022

PARA HOLLYWOOD

 Desde antes de que el presidente estadounidense Joseph Biden fuera electo, se sabía que su hijo Hunter estaba envuelto en negocios turbios en Ucrania. Lo supo la Agencia Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) y prefirió tapar el asunto, a sabiendas de que podía ser un escándalo que afectara la campaña del actual mandatario. Esto quiere decir que, a ciertos niveles, Estados Unidos está lejos de ser el paraíso de la justicia que muchos creen.

      Hunter Biden era consultor de la empresa de gas Burisma Holdings, y siendo vicepresidente estadounidense, Joseph Biden amenazó con cancelar un paquete de ayuda para los ucranianos si se persistía en investigar al hijo.  Pero el asunto se complica. El oligarca ucraniano de Dniepropetrovsk, Igor Kholomoiski, tenía cierto "control de intereses" en Burisma Holdings. Kholomoiski, ex gobernador de la ciudad ucraniana citada, tuvo el suficiente dinero para financiar milicias neonazis. Puede ser que los caminos de Hunter Biden y Kholomoiski simplemente se hayan cruzado, sin mayor relevancia, pero ninguno de los dos estaba en negocios limpios. Ambos fueron denunciados por el periódico más antiguo de Estados Unidos, The New York Post. Antes de que Joseph Biden llegara a la presidencia, las noticias no muy buenas sobre las andanzas de Hunter Biden fueron censuradas en Twitter y Facebook. Dicho sea de paso, Kholomoiski lavaba el dinero de Burisma en Estados Unidos. La muy oportuna administración Biden, a través del secretario de Estado, Antony Blinken, terminó poniendo en una lista negra al oligarca, que no puede entrar a Estados Unidos. Es una buena medida para hacer olvidar lo turbio de la empresa en la cual Hunter Biden cobraba más de 50 mil dólares al mes. Hunter Biden aprovechó para introducir a su padre a un mundo que conoció bien entre 2014 y 2019: el de los oligarcas ucranianos.

      Digamos que hay circunstancias que propician ciertos cruces de caminos. La televisión en la que trabajaba el actual presidente ucraniano, Volodimir Zelenski (TV 1+1), cómico de profesión, estaba en manos de Kholomoiski. ¿Zelenski nunca se dió cuenta de nada?¿Hunter Biden tampoco? Kholomoiski pagó 10 millones de dólares para la milicia neonazi Dnipró, para la  Aidar, recientemente derrotada por las tropas rusas, y los grupos Azov, Donbás, Dniepr 1 y Dniepr 2.

      Hay más, puesto que oligarcas ucranianos pudieron poner dinero para la campaña de Biden contra Donald J. Trump, quien andaba tras la pista de estos negocios turbios. Hunter Biden parece haber ido más lejos: Financió 30 laboratorios biológicos del Pentágono en Ucrania, a través del fondo de inversión Rosemont Seneca. Estados Unidos tiene 336 laboratorios biológicos en 30 países del mundo. Se sabe que en Ucrania estaban experimentando con coronavirus de murciélago, tema sobre el cual, lógicamente, China ha pedido explicaciones que difícilmente recibirá. En estos negocios se involucraron el magnate húngaro-estadounidense George Soros, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Centro estadounidense para Control y Previsión de Enfermedades. A partir de estos laboratorios se exportaron miles de muestras fuera de Ucrania. El traslado de patógenos puede crear epidemias.

     Desde luego, a la población occidental no le incomoda demasiado estar en manos de criminales, como no le importa defender a uno de los países más corruptos del mundo: Ucrania (lugar 122 de 180 países enlistados) Lo curioso es que los occidentales no pueden ponerse al tanto de lo que dice la prensa estadounidense, puesto que fue en gran parte en ésta que le sacaron a Hunter Biden los trapitos al sol. No queda claro cuál es la gracia de promover la venta masiva de un libro del hijo de Joseph Biden intitulado  Cosas bonitas: tal vez se refiera a la pornografía y la pederastia que también le han sido encontradas al hijo del mandatario estadounidense.

     Para rematar, un portal de UnoTv en México reprodujo en estos días unas palabras del brillante Sergio Sarmiento con un encabezado todavía más brillante: "Cómo la propaganda ayuda a Putin a invadir Rusia" (sic).. Hunter y Joseph: dos tipos de cuidado.



      

miércoles, 23 de marzo de 2022

RETRATO DE FAMILIA

 Andriy Parubiy es un sociólogo e historiador ucraniano, nacido cerca de Leópolis, en el oeste de Ucrania, que desde poco antes de la caída de la Unión Soviética empezó a ejercer de manera extraña: involucrándose en grupos paramilitares. Parubiy estudió en la universidad de Lviv,también en el oeste ucraniano. Por si hay gente que tiene dudas, Parubiy fundó el partido Nacional-Socialista de Ucrania, en 1991. Usaba el signo heráldico nazi del Wolfsangel.

     Para el año 2014, Parubiy se encontró a cargo de un "cuerpo de voluntarios" en la plaza del Maidán en Kíev, capital de Ucrania. Parubiy está señalado como el hombre que coordinó la acción de francotiradores (entre ellos, georgianos) que desde distintos edificios (como el hotel Ucrania y sobre todo el Conservatorio) dispararon al mismo tiempo contra las fuerzas del orden y la multitud, haciendo creer que ésta era blanco de dichas fuerzas. Esta forma de proceder no es nueva: fue usada por ejemplo en México en 1968 y antes en el estado mexicano de San Luis Potosí. Parubiy estuvo en contacto con la embajada estadounidense en Kíev en los momentos del Maidán, y se considera que ejecutó un guión preparado entre Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Parubiy participó luego en la masacre de la Casa de los Sindicatos en la ciudad ucraniana de Odessa, también con una ratonera bien armada, y organizando a neonazis en el Donbás.

     Siendo diputado del parlamento (Rada) de Ucrania, Parubiy logró promover una iniciativa particular: una enmienda a la Constitución -bajo la presidencia de Petró Poroshenko- para que Ucrania se diera como objetivo simultáneo entrar a la Unión Europea (UE) y la OTAN. Por la enmienda, quedó como objetivo del Ejecutivo hacer entrar a Ucrania a estas dos instancias. Quienes promovieron ésto difícilmente podían ignorar que traería consecuencias. Por cierto, para quienes se encandilan con "los dos totalitarismos", ocurrió lo de siempre: mientras los neonazis llegaban al poder, fue legalmente prohibido el Partido Comunista.

     La línea seguida sugiere una ilegalidad tras otra. Si la OTAN es algo así como el guardián de los valores occidentales, no está de más recordar que el neonazi batallón ucraniano Azov, cuyas insignias no dejan lugar a dudas, empezó a ser entrenado pronto por instructores estadounidenses de la División Airborne 173, que fue llevada a Ucrania desde bases de la OTAN en Italia. En esta línea, y dada la anexión de Crimea a Rusia y la voluntad expresa de los actuales gobernantes ucranianos de recuperarla, se estaba yendo hacia un potencial enfrentamiento entre Rusia y la OTAN, sin que a nadie en Occidente le incomodara. Por lo demás, sin ser molestado tampoco, el actual secretario de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaró que la organización contribuyó a entrenar a "decenas de miles" de militares ucranianos.

     El Parlamento Europeo supo muy bien que Parubiy reivindicaba al ucraniano Stepan Bandera, considerado "héroe nacional", habiendo sido el artífice de la colaboración ucraniana con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Parubiy fue recibido en las capitales occidentales, desde el parlamento italiano hasta por el primer ministro canadiense Justin Trudeau, que tal vez no averigua -supongamos- con quién se junta.

     Sigamos, pues, apoyando a nuestros muchachos en Ucrania. Mientras el Papa Francisco sigue con sus chillidos, los neonazis han estado fusilando por decenas a los habitantes de la ciudad costera de Mariúpol que tratan de salir de ella. Pero resulta que a los ucronazis nadie los ha visto en la dizque "opinión pública" occidental, incluyendo a la izquierda.

     El imperialismo no tiene el espíritu de sacrificio del nazismo, por lo que difícilmente Estados Unidos y sus "socios y aliados" correrán el riesgo de un enfrentamiento militar directo con Rusia. Buscarán extraer el máximo de ganancias -incluida la posibilidad de hacer colapsar a Rusia- cargándole los costos a los dispuestos a sacrificarse, los neonazis ucranianos y la población civil que sea rehén de éstos. Estos neonazis carecen de racionalidad instrumental. Los países imperialistas probablemente no (foto: segundo de izquierda a derecha, Parubiy, junto a Trudeau).



domingo, 20 de marzo de 2022

SAL SI PUEDES

 El ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández podría ser extraditado a Estados Unidos por cargos de narcotráfico. Sería otra señal de que Estados Unidos no tiene mayor problema en congraciarse con la izquierda progresista latinoamericana, en este caso con la presidente hondureña Xiomara Castro.  Esta mandataria no ha dudado en solicitar algo similar a lo que se hizo en Guatemala: poner bajo tutela de Naciones Unidas la lucha anticorrupción. Es síntoma de que, como por ejemplo en Haití, se está ante un Estado fallido. El asunto de la tutela de Naciones Unidas fue discutido en Honduras con el ministro de Defensa local y la jefe del Comando Sur estadounidense, Laura J. Richardson. Se trataría de hacer una CICIH a imagen y semejanza de la CICIG guatemalteca (Comisión Internacional contra la Impunidad).

     Xiomara Castro recibió un país en bancarrota, con la inmensa mayoría de la población en la pobreza y buena parte en la miseria, metido hasta las cachas en el narcotráfico y con algunas de las ciudades más violentas del mundo, como San Pedro Sula (lugar 32). Estados Unidos se la pasó solapando a Hernández, hasta que le resultó inservible: la izquierda progresista internacionalmente tutelada sería la esperanza de que un desastre mayor no complique la cuestión social hondureña, más ahora que Estados Unidos perdió El Salvador y hay distancia con otro aliado tradicional, la misma Guatemala. En este país, el comportamiento de la CICIG llegó a ser dudoso. No queda claro cómo Xiomara Castro podrá cumplir con un programa progresista, por lo demás no ajeno a concesiones a la clase media y a los Demócratas, y encontrarse al mismo tiempo bajo la tutela estadounidense.

     No es seguro que se trate nada más, por parte de Washington, capital estadounidense, de reducir el flujo de migrantes de Honduras hacia Estados Unidos. Parte de este flujo no fue nunca inocente, sino orquestado por gente cercana al magnate húngaro-estadounidense George Soros para crear problemas con las "caravanas" en tiempos del mandatario estadounidense Donald J. Trump y meter de paso en líos a México. Se trataba de que estas corrientes migratorias alcanzaran resonancia. En cambio, muchos haitianos pueden intentar rutas similares sin que se les preste mayor atención.

     El hecho es que Estados Unidos ha venido manejándose con un "semáforo alternativo" para América Latina: la alianza con la oligarquía transnacionalizada, que a estas alturas no tiene mucho qué ofrecer más que terminar de rematar países, o con clases medias cooptándolas de tal manera que no se radicalicen. En ambos casos, habría que estar conscientes de ello, las posibilidades de ahorrarse la quiebra del Estado no son muchas.

     Entre violencia e indiferencia desbordadas, cabe señalar que San Salvador, capital salvadoreña, no aparece entre las 50 ciudades más violentas del mundo. Ahora aparece Puerto Príncipe, capital de Haití en buena medida tomada por pandillas (lugar 36), a lo que hay que añadir 17 ciudades mexicanas, varias de ellas a la cabeza del listado, departiendo con algunos ghettos estadounidenses, ciudades sudafricanas y varias brasileñas y colombianas. Las últimas administraciones ecuatorianas, si a éso llegan, lograron colar a Guayaquil en la lista (lugar 50). Caracas, capital venezolana, ya no está en la lista. América Latina debería ser más precavida: no nada más por la violencia mencionada, sino también, en varios casos, por la imposibilidad de crear un mínimo estado de Derecho, como si no hubiera relación entre éste y la inseguridad generalizada. Ninguno de estos problemas son de la incumbencia de los autodenominados "demócratas liberales", salvo si se puede culpar del estado de cosas a un gobierno progresista (y es un hecho que con este tipo de gobierno no se atiende debidamente el problema de la inseguridad). Probablemente haya bastante qué buscar del lado de Estados Unidos, cuyas ciudades en desgracia suelen tener autoridades Demócratas.

Algo de Honduras (da click en el botón de reproducción):




viernes, 18 de marzo de 2022

HAPPY HOUR

 No son pocos los que se enredaron con la invasión rusa a Ucrania, que no es una ocupación, sino una operación militar especial. No se enredaron los llamados "demócratas liberales", que saben a la sombra de qué poder están. Se enredó la izquierda, por creer que la caída de la Unión Soviética no traería consecuencia alguna y por no saber cómo "etiquetar" al gobierno ruso de Vladimir Putin.

       Algunos líderes latinoamericanos forman parte de la Internacional Progresista creada por el Demócrata estadounidense Bernie Sanders y gente como el ex ministro griego Yanis Varoufakis, del movimiento paneuropeo DIEM25 (Movimiento Democracia en Europa). Sanders enfiló muy derecho detrás de las sanciones contra Rusia impuestas por el presidente estadounidense Joseph Biden. Sanders aprovechó de paso para insistir en que hay que acelerar el paso de energías fósiles a "verdes". Varoufakis declaró por su parte que había que ayudar a Ucrania, condenar a Putin y hacer que la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) dé marcha atrás, como para sugerir una posición "equidistante" entre las partes. Lo que quiere decir este tipo de declaraciones en los hechos es que hay que obedecer a Estados Unidos -ayudar a Ucrania y condenar a Putin- y desobedecerlos, con algo imposible: ¿en serio cree que la OTAN va a dar marcha atrás, después de tantos beneficios conseguidos?

      Es esta posición equidistante trataron de colocarse muchos otros, como el igualmente progresista Grupo de Puebla. De la misma manera que el Papa Francisco, el Grupo de Puebla salió de repente a condenar algo que no sucedió: el 26 de febrero se indignó por "el uso unilateral de la fuerza y las graves consecuencias humanitarias que generan los ataques realizados durante la madrugada por parte de la Federación Rusa a la capital de Ucrania, Kíev". Esta ciudad, salvo en una torre de telecomunicaciones, no ha sido objeto de ataques rusos para no caer en una trampa: los ucronazis repartieron armas a la población civil y Rusia busca minimizar las bajas civiles ucranianas. Fuera de lo anterior, el Grupo en cuestión se limitó a pedir una solución "multilateral y pacífica".. Es un viejo reflejo tercermundista al que se pusieron también periódicos como el mexicano La Jornada o el de muy mala fe argentino Página 12, que se sacó de la chistera una rivalidad entre "dos imperialismos": se trata de buscar "márgenes de maniobra" -que acaban en rentas de posición- en los pleitos entre los "grandes" para conseguir alguna ventaja. Fue con esta marrullería que por décadas el tercermundismo le hizo creer  a la Unión Soviética que la revolución estaba a la vuelta de la esquina. Efectivamente, por lo demás. la Federación Rusa actual no es la Unión Soviética. Así se enredó medio mundo, hasta el  ultraizquierdista uruguayo Raúl Zibechi, que tiene un lugar en un portal oficial ruso: aquél salió para variar a defender a todos los pueblos contra todos los gobiernos, otra manera de ponerse "equidistante". Algunos comunistas cayeron en despistes parecidos: el partido Comunista de Chile condenó por igual a la OTAN que a Rusia, aunque sin llegar a las posiciones antirusas del Partido Comunista Francés y su líder, Fabien Roussel. Por lo visto, ni quienes han colaborado abiertamente con los rusos quieren ser confundidos.

     En América Latina y a riesgo de una censura que tuvo lugar, el líder cubano Miguel Díaz-Canel denunció el cerco militar contra Rusia. Nicaragua y Venezuela, cada país a su manera, se colocaron del lado ruso. Los "demócratas liberales" saldrán con algo sobre los regímenes "autoritarios", pero también se puede hablar de los países que son agredidos por Estados Unidos y sus "socios y aliados" y saben, por ende, lo que es un cerco. No queda muy bien claro cómo se puede omitir la existencia de estos cercos al hacer la historia de diferentes países, salvo que se justifiquen aquéllos. El otro líder que fue tajante fue el ex presidente boliviano Evo Morales al condenar sin miramientos a la OTAN y atreverse a mencionar la palabra "imperialismo"..

      Si bien es cierto que Rusia violó la soberanía ucraniana, no queda claro por qué todo un sector de la izquierda optó por la "equidistancia" y por poner a "las partes" en un pie de igualdad que no existe: la cercada es Rusia, no la OTAN. Como lo demostrara el extinto estudioso comunista italiano Domenico Losurdo en La izquierda ausente, las fuerzas de izquierda estuvieron ausentes durante décadas de lo que podía verse venir como cerco a la Federación Rusa. Hay asuntos más graves, puesto que no nada más callaron: los hubo dispuestos a repetir el tema antiserbio de la "limpieza étnica" en los Balcanes sin reparar siquiera en un mapa, para constatar que eran los serbios los objetos de dicha limpieza, de Krajina en Croacia a Kosovo; mejor era hacerse el que no entendía nada; otros no sacaron la cabeza por el líder libio Muamar el Gadafi y sus indudables logros sociales; estuvieron ausentes quienes pudieron haber defendido al gobierno sirio de Bashar al Asad de lo que fue un intento por repetir el crimen en Libia; nadie quiso poner énfasis en el decisivo papel ruso para liquidar en Siria al Ejército Islámico. Tampoco se puede olvidar la alegre arremetida de todos contra Sadam Husein. ¿De qué se cree que iba el asunto de Afganistán?¿Y el sistema de escudos antimisiles de Polonia y Rumania hasta Japón y Corea del Sur? ¿Hay alguien que persista en no querer ver un mapa y negar que estas agresiones eran la antesala de una mayor contra Rusia? ¿Hay quien crea que Estados Unidos carece de una perspectiva realmente internacional de las cosas? Está escrito por lo menos desde 1997 por el halcón Demócrata Zbigniew Brzezinski.

      Lo que colmó el vaso es la opción occidental (y japonesita) de ir hasta poner en tela de juicio la existencia misma del Estado ruso, salvo que alguien se crea que lo que está en juego es el estado mental de Putin, el derecho de las ucranianas a ligar con coronas de flores en la cabeza o el del presidente  ucraniano Volodímir Zelenski a seguir siendo un excelente actor.. No es cuestión de izquierda o derecha, sino de otro tipo: ¿se quiere vivir con Estado o sin Estado? Sin Estado, o casi, salvo para golpear, es, valga la redundancia, el estado ideal para el gran capital transnacional, la alta finanza y la izquierda libertaria.

      Los problemas de conciencia de quienes no tuvieron inconveniente en el desplome de la Unión Soviética están ahora a la vista, puesto que más de uno ve en Putin una papa caliente que es preferible no tener en las manos. Es lo de menos: cabe preguntarse si los rusos tienen el derecho a organizarse en un Estado o si no lo tienen, al grado de que puedan ser amenazados con la decapitación del mismo, para dar paso al caos controlado. No es cuestión de regatear si "más" o "menos" Estado, sino de sus funciones rectoras mínimas. Quien no las quiera considerar puede ver cómo se vive en América Latina: por distintas razones, cualquier habitante sabe perfectamente bien que no cuenta con protección elemental frente a una mezcla de violencia e indiferencia desbordadas. Es el resultado de abdicar de todo Estado. Y es lo que se tiene en oferta para Rusia, que por motivos diversos no quiso resignarse a perderlo todo, y a la que se quiere hundir con Ucrania como simple pretexto. ¿De dónde salió el interés repentino por Ucrania? La inmensa mayoría de la izquierda, insensible a la caída de la Unión Soviética, no tiene ahora conciencia de que la apuesta no tiene nada que ver con Ucrania, sino con la posibilidad abierta de hacer colapsar a Rusia. No se trata de fuerzas políticas responsables, sino que han asimilado en algunos aspectos que lo importante es hacerse de ganancias. Adelante con el intento de "capitalismo con rostro humano": a la sombra del gran capital financiero, es apostarle a pedir lo imposible.

      John F. Kennedy decía que "la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana". Se dedujo de la derrota soviética, de la que no se quiso sacar aprendizaje alguno para la izquierda (los "demócratas liberales" se limitan a sembrar el miedo so pretexto del "terror"), que Rusia seguiría un camino similar. Lo único que puede decir la izquierda de la Rusia actual es "capitalismo con oligarcas" -baste preguntarle a Fabien Roussel- y cosas por el estilo, o "capitalismo de Estado". Como no se da un centavo por los "perdedores", la izquierda se agarró de China como de un clavo ardiendo. China no usa ningún vocabulario marxista pese a declararse país socialista, y ha ensayado a su manera la "equidistancia". No deja de haber algo raro entre los occidentales (y japonesitos): arremeten contra un "capitalismo con oligarcas" y se muestran más bien tolerantes con un país como China, de partido único, y además de filiación comunista. Siendo entonces China "el enemigo", no queda claro por qué las grandes potencias capitalistas se lanzan contra Rusia. Biden no dirá del líder chino Xi Jinping que es un "criminal" o "criminal de guerra".

     No queda claro, salvo para Evo Morales (en Rusia hay mucho de qué apoderarse), qué mosca le picó a Putin para agredir a la muy inocente Ucrania o a la OTAN para acercarse a Rusia cuando ya no existe "amenaza roja". ¿Hay que creerse cualquier cosa? Cuando se abandona toda posibilidad conceptual y de examinar la naturaleza de las cosas, no queda más que quedar extraviado: no es de extrañar para quienes, izquierda incluida, salvo excepciones ( y también las hay en la derecha) decidieron en 1989-1991, como resultado de lo que se jugó en la segunda posguerra, mirar para arriba y no para adelante. He aquí lo que promueven incluso portales cubanos:



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...