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lunes, 21 de noviembre de 2022

PERMITIDO TRANSGREDIR

 El movimiento feminista y el de la reivindicación de la homosexualidad tienen una manera de plantarse que no permite el menor debate ni razonamiento. Quien no esté de acuerdo con estas prácticas se vuelve automáticamente misógino u homófobo, cuando no "incitador al odio", como si por lo demás hubiera derecho de gobierno sobre los sentimientos de los demás (prohibición de detestar, en este caso). Lo bochornoso es que la izquierda, supuesta heredera de la razón, asuma esta manera de plantear las cosas. Dejemos en claro que no se trata de perseguir a nadie, a diferencia, hay que hacerlo notar, de quienes están dedicados a hostigar al varón blanco heterosexual.

      Como en su momento lo señalara el simpatizante comunista Michel Clouscard, el "comunitarismo" homosexual (y lésbico) es una negación de la mujer, la mitad de la Humanidad: está remplazada por "el otro" en la relación homosexual y por su "doble" en la lésbica. Lástima, sobre todo que el paquete viene envuelto en "derecho a la diferencia" que, nótese bien, en ambos casos se le niega a la mujer.

     El asunto de la homosexualidad es algo complejo, no simple cuestión de preferencia. ONUSIDA mostraba hace algunos años lo siguiente sobre la relación sexual entre varones: "la identidad sexual difiere del comportamiento sexual. Muchos hombres que mantienen relaciones con otros hombres no se consideran homosexuales. En varias sociedades, la forma en que esos hombres consideran su identidad sexual viene determinada por su papel en el coito anal, es decir, si son el penetrador o el receptor. En esas sociedades, muchos VSV (varones con relaciones con varones) se consideran completamente heterosexuales si su papel es exclusivamente de penetración en el coito anal". Es una buena manera de poner en riesgo de infección a la mujer si se está casado, por ejemplo, y se es en realidad bisexual. La visión descrita es frecuente, según ONUSIDA, en América Latina y Africa (septentrional). En México existe la expresión "macho calado, macho probado": si no le gustó al varón ser penetrado, está listo para entablar una relación con una mujer. Dado que se asocia varón con "activo" y mujer con "pasivo", el segundo caso es el de un objeto, sea mujer u hombre. Así se inicia más de uno a la homosexualidad. No se ignora en lo absoluto el ingrediente de humillación para el "pasivo", pero no se difunde nada en el feminismo o en la reivindicación de la homosexualidad que rechace esta connotación de violencia, que un varón rara vez desconoce. El asunto es muy poco amoroso. Está ligado al machismo, y tampoco es ignorado que homosexualidad y machismo son las dos caras de una misma moneda, con frecuencia. Sin embargo, no es algo que se discuta, de la misma manera en que, nótese bien, no existen campañas de erradicación del machismo, dejando de lado unos cuantos perdidos "talleres de masculinidad", ni siquiera en regiones tan violentas como América Latina. Si está de por medio una relación de poder, no es difícil pensar en homosexualidades y lesbianismos resultado de relaciones familiares en las cuales ha primado este tipo de violencia y de roles, incluso socialmente admitidos, aunque sean después de todo más disfuncionales que un divorcio o una madre soltera. Seguimos en todo lo que es tabú al mismo tiempo que se permite la liberalización de las costumbres. Se puede transgredir, está negociado, pero no cambiar.

     Curiosamente, los homosexuales no pueden ser responsables de la propagación del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Humana), que ahora es de prevalencia mayoritaria en Africa. Los grandes iniciadores son dignos del Imperio Romano en decadencia, pero en Nueva York y San Francisco: si el sistema inmunológico se cae, es por dos motivos, por las fiestas (back rooms) en donde se puede ser sodomizado hasta por un centenar de hombres en una noche y, también, por las fiestas en las cuales los homosexuales se pasan horas en pistas de baile inhalando poppers, una droga euforizante y conocida como "la droga de los gays". Es esta droga, no el SIDA, con el que se puede vivir, la que puede provocar el sarcoma de Kaposi. No existe ninguna campaña que llame a no tirarse el sistema inmunológico en la promiscuidad más desenfrenada, ni a no mezclar sodomía con drogas. Lo que se hace es más bien entrar en lo que se conoce como "negocio de la caridad" (charity business), para ayudar a los enfermos de SIDA. No es que se deba obligar, pero se ha abandonado la educación frente a la "libertad" de cada uno de ser sodomizado cien veces la noche y de bailar con poppers, si le gusta: el espacio privado de cada uno es libre de recibir educación o de no recibirla, sin que se entiendan las finalidades mismas de la educación. En otros términos, se es libre de transgredir porque todo debe estar permitido, si se amplía el consumo: los límites educativos no pueden aparecer entonces sino como "coactivos" y no quedan más que los que fije una ley cada vez más laxa. Permitir en el otro, entiéndase bien, es darse licencia para sí mismo. A lo sumo, saldrá el que alegue que debe ser así "mientras no se dañe a terceros", pésimo lenguaje de leguleyos que quiere decir que "no se dañe a otro" u "otros", para lo que, establecidos los tabús, se crea el mito del gran consentimiento (y su contrapartida, la ley punitiva contra el "acoso"). Consentimiento a la dominación, salvo que se explique de otra manera que el sado-masoquismo haya dejado de ser considerado una patología. No lo aguantan ni las 50 sombras de Grey. ¿No hay nada que decir sobre el consentimiento al sadismo? Vaya.

     Desde luego, de la misma manera en que no hay campañas contra el machismo, tampoco existen contra la conversión de la mujer en objeto, lo que por el contrario se fomenta para vender. Quien haya asistido a una Marcha del Orgullo puede comprobar el resultado: una visión tanto de la mujer como del hombre como objetos y la fiesta de lo grotesco. El tema tampoco se puede abordar (la manera de representarse al hombre y a la mujer en estos "comunitarismos"). Pero no está de más insistir en uno que otro punto: ¿por qué la negación de la mujer?¿y la exhibición de pre-fascismo conductual del hombre?


 

    




sábado, 19 de noviembre de 2022

LA NETA DEL PLANETA

 Una de las cosas mejor logradas por los medios de comunicación masiva predominantes es vender la creencia en "evidencias" científicas, cuando en realidad la ciencia suele ser un lugar más bien alejado de los "consensos", aunque puede establecer verdades incuestionables (claro que si alguien quiere decir que la ley de la gravedad es una narrativa, es libre de hacerlo...). Así las cosas, no cabe mucho espacio para negar el cambio climático, pero la discusión sobre su origen exclusivamente humano  dista mucho de lograr el "consenso": son admitidas las ideas del científico yugoslavo Milutin Milankovic, en el sentido de que las modificaciones climáticas guardan relación con cambios en la órbita terrestre y la inclinación del planeta. Probablemente no haya lugar para escandalizar con el "fin de la especie", lo que no impide buscar racionalizar el uso de los recursos naturales y el hábitat. Lo falso está en que todo es asunto de "descarbonizar" el mundo.

     Cabe señalar que no faltan en el mundo actual ideas extravagantes: que se esté en un "capitalismo cognitivo", según algunos, y por ende dependiente de algo intangible (no se puede "tocar" la mente) no quiere decir que los teléfonos móviles y las computadoras no hayan sido fabricadas por manos muuy concretas y determinados materiales. En este orden de cosas, las energías renovables, por "limpias" que se presuman, deberían al menos evitar competencias algo "sucias" (como ha venido ocurriendo en Bolivia) por el litio, el coltán, el cobre, el cobalto, el silicio o las llamas "tierras raras", salvo que se crea que los vehículos eléctricos o los paneles solares y las turbinas de viento son "intangibles" (!). La jefe de gobierno de la capital de México, Claudia Sheinbaum, puede creer en las energías renovables y los coches eléctricos, sin encontrar ni buscar mayormente la menor solución a los problemas graves de tráfico. Son las delicias de la "felicidad individual que crea la felicidad del mayor número" a las que está pasmosamente reducida la izquierda: que cada uno tenga feliz su coche particular puede resultar en que la felicidad se acaba en embotellamientos de horas, sin que el Estado pueda hacer nada contra los negocios y una clase media "feliz" de ostentar sus carruajes del siglo XXI.

      En este orden de cosas, la "transición energética", algo en realidad más complicado que ponerse a gozar de la tierra, el sol y la mar, está en malas manos y sin planificación de envergadura. El cambio climático como negocio nació en 1988 con Margaret Thatcher, primera ministra británica, a la cabeza, para impulsar la creación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, ligado al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA): los sindicatos mineros y otros industriales le estorbaban a la "Dama de Hierro". Dicho grupo no es de científicos, sino de "políticos del clima", de la misma manera en que acaba de haber "políticos de las vacunas" negando las controversias sobre algunas de las inyecciones contra la Covid-19. Y las Conferencias sobre las Partes (COP) para el clima no logran aterrizar, salvo para tratar de vender (coches eléctricos, por ejemplo). Estados Unidos se apoderó del Grupo en los años '90 e impuso el Protocolo de Kioto, con Albert Gore al frente y sus "derechos de emisión de CO2" para las industrias. Luego, ya fuera del gobierno, Gore, de la mano con Goldman Sachs y BlackRock, buscó crear la Bolsa del Clima de Chicago. No fue muy lejos, pero Gore se puso a percibir una remuneración por cada intercambio de derechos de emisión de CO2, llenándose los bolsillos a un ritmo muy superior a las transformaciones reales. Redactó los estatutos de dicha Bolsa un jurista: Barack Obama. Por lo visto, los advenedizos Demócratas no supieron perderse ni un negocio. Lo que no queda claro no es el cambio climático ni la necesidad de depredar menos el medio ambiente, para lo que el propio capitalismo encontró la fórmula del "desarrollo sustentable": es la imperiosa necesidad de que ciertos asuntos pintados como de extrema gravedad, suponiendo que en realidad lo sean, queden en manos de grandes negocios, al igual que políticos y dizque expertos puestos a repetir  y ejecutar cin ineptitud, pero además, a la mala. En lo que se intenta una nueva desestabilización de Bolivia (da click en el botón de reproducción).




jueves, 17 de noviembre de 2022

¿HASTA TOPAR CON PARED?

 Ya está anunciada para 2023 una nueva y difícil recesión capitalista, que por cierto no excluye dificultades en China. No es cosa de apocalipsis, sino de tratar de saber cuánto tiempo puede durar un sistema casi único con promesas que no puede cumplir. No se avizoran grandes hambrunas en el horizonte, las pocas guerras que hay son finalmente muy localizadas (como lo es la del Este de Ucrania), las capacidades para tratar con enfermedades avanzan, pese a los intereses de las grandes farmacéuticas (como ocurrió con el negocio de las vacunas en Occidente contra la Covid 19) y tal vez haya que relativizar un poco la creencia del habitante de la Ciudad de México en la existencia de catástrofes climáticas cada vez que el termómetro se desvía de los queridos 20 grados centígrados.

     No es que no haya que avanzar en cuidados del medio ambiente, pero otra cosa es lanzarse a querer resolverle el problema ecológico a quienes han sido históricamente los encargados de dañar el entorno, para volverlos "sustentables" y "limpios", de tan "limpio" que suena frente a la "suciedad" de los combustibles fósiles, que en realidad están para quedarse algunas décadas más. La "urgencia" del cambio a energías renovables es del gran capital financiero, que encarna en gigantescos fondos como BlackRock, seguido de algunos otros (Vanguard, State Street, etcétera). ¿Qué es lo que está sucediendo? Que estos fondos buscan "cambiar la apuesta" recompensando las "energías renovables", pero también castigando y hundiendo la producción de petróleo, carbón y gas, lo que incumbe por lo demás a Rusia, que ofreció otra cosa, sobre todo con el gas, que no es "sucio". No es nada más lo anterior: es también hundir a la industria que depende de estas materias primas, pareciera ser que sin reparar demasiado en las consecuencias sociales. Habría que saber si un asunto tan delicado puede ser guiado por la alta finanza, dispuesta a mover el dinero de "los mercados" y "la confianza" de los combustibles fósiles, castigados, a las nuevas energías, que hasta ahora se han mostrado hasta cierto puno ineficaces, salvo para hacer ciertos negocios.

     La "reconversión" fue planeada desde antes de la crisis sanitaria por la Covid 19, asociando a BlackRock, Naciones Unidas (Agenda 2030) y el Foro Económico Mundial, que trabaja curiosamente mano con mano con el organismo internacional en la Agenda (Cero carbono). El acuerdo está firmado desde junio de 2019.

     El presidente estadounidense, Joseph Biden, se puso de acuerdo desde 2019 con BlackRock para la "transición". El gran asesor económico de Biden, Brian Deese, no es sólo gente de BlackRock: es quien ayudó al mandatario estadounidense Barack Obama a lograr el Acuerdo de París de 2015. Dicho sea de paso, la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, estaba antes de asumir el cargo en el equipo del Foro Económico Mundial.

     La inflación y la crisis energética no son el resultado de la guerra entre Rusia y Ucrania, sino de decisiones pensadas desde antes para encarecer cierto tipo de energía como preludio para difundir y vender lo que hasta ahora no termina de demostrar su eficiencia. Como no hay en lo descrito conspiración ninguna, sino intereses en juego, confundiendo la "solución" para la alta finanza con la solución para todos, tampoco es seguro que la última receta de unos cuantos sea la panacea, nada más por ser "novedad". Estados Unidos, por lo demás, no se está inclinando por el Green New Deal de manera realmente clara. Si hay Iglesia, ¿qué se gana con ponerla en manos de Lutero? Apocalipsis es el último grito de la moda de ciertos intereses cuyo lema es: "yo, o el diluvio" Lo que viene, por lo pronto, es una nueva prolongación de una crisis económica que data de finales de los años '60, y que quienes contribuyeron a crearla, sacando al mismo tiempo su parte de beneficio, no han conseguido resolver. Suponiendo que sea de su interés y no más bien eternizarse en la "gestión de la crisis" misma. Biden al frente (da click en el botón de reproducción).



martes, 15 de noviembre de 2022

RUSIA EN TROCITOS

 El presidente estadounidense Joseph Biden y su homólogo chino Xi Jinping aprovecharon la reunión Cumbre del G20 en Balí, Indonesia, para reunirse y acordar seguir llevando la fiesta en santa paz. Biden aprovechó para mandar el mensaje de que Estados Unidos "seguirá comprometido en todo el planeta". Nada nuevo.

     Al mismo tiempo, debe saberse que se han ido conociendo mejor algunos de los planes de Occidente contra Rusia. Lo nuevo es que, a la sombra de la Central de Inteligencia Americana (CIA), algunos consideran que podría intentarse la "descolonización" de la Federación Rusa, fragmentándola a partir de la creencia de que los rusos se han impuesto para someter a la miríada de nacionalidades que viven en el inmenso territorio euroasiático. Si antes el halcón Demócrata Zbigniew Brzezinski pugnaba por sacar a Ucrania de la órbita rusa (lo que está en gran medida logrado) y dividir a Rusia en tres partes, ahora la emoción es mucho mayor y no falta quien quiera la completa implosión de la Federación, como lo muestran algunos mapas.


Aquí arriba están dos propuestas. Las comparten líderes occidentales que le han dicho abiertamente al mandatario ruso Vladimir Putin que no hay razón para que exista un país tan grande en el planeta. Al parecer, sería mejor que Rusia hiciera "implosión" con varias esperanzas, a partir del debilitamiento económico y militar: un cambio de régimen, para volver a lo más parecido a los años '90, y la conversión completa de la Federación en una estación de gasolina occidental. Alguna vez el líder bolchevique Lenin quiso prohibir la diplomacia secreta con la idea de que arrastraba a los pueblos a catástrofes que no habían escogido. Lo que se sabe es que el cerco contra Rusia no es inocuo y, si la "implosión" se produjera -lo que es muy improbable-, los sueños de Hitler se quedarían muy cortitos, él que nada más quería llegar al Caúcaso y a lo sumo a los Urales. Pese a que los mapas del desmembramiento de Rusia están y algunos guiones previos también -de Irak a Yugoslavia-, la atención se concentra en Putin y sus supuestas "locuras" e "irracionalidades", seguramente con la creencia de más de uno, no sin raigambre sesentaiochera, de que efectivamente el presidente ruso no es "racional" ("es que uno no puede oponerse al sistema", etcétera). A esto se suma una imagen primitiva de Rusia, expresada por más de un presidente Demócrata estadounidense.
     Los planes para Rusia, pues, son varios para debilitarla al máximo, sacar el mejor provecho del debilitamiento e impedirle convertirse en un polo euroasiático, para lo que bien vale la pena ir a los mimos con Xi Jinping, lo que contradice todas las conjeturas sobre el futuro luminoso chino que supuestamente pondrá en jaque a Estados Unidos.
     En medio de la confusión, Rusia le ha cerrado por ahora al capitalismo en crisis dos posibilidades: la de una Tercera Guerra Mundial, habida cuenta de la superioridad en armamento rusa, y la de un mercado gigantesco de recursos naturales, en particular hidrocarburos y minerales, pero también alimentos como el trigo. Con China, en cambio, ciertas "salidas de mercado" están garantizadas. En las condiciones descritas, el mundo euro-atlántico y su periferia pueden encontrarse ante una profundización de la crisis que mine la creencia en que se trata del "único modelo" de todo y para todo. Las sociedades occidentales están gravemente divididas. No es de descartar que se siga buscando el "trofeo" ruso a manera de "salida" -para la crisis propia, no por el bien de los rusos-, pero no hay nada escrito, aunque unos y otros se declaren dueños de un futuro que no pueden delinear, en rigor, ni en la diferencia esbozada entre "globalistas" o "cosmopolitas" y "soberanistas" o "nacionalistas". No es más que una de las caras de una crisis más honda. Por cierto, ésta es la imagen que más de uno tiene de Rusia en Estados Unidos (da click en el botón de reproducción):


sábado, 12 de noviembre de 2022

HOY MIRASTE UN MAPAMUNDI

 El mundo estaba al borde del precipicio cuando llegaron las elecciones intermedias estadounidenses. Como eran la gran oferta del momento, nadie se acordó del riesgo de holocausto nuclear que no tuvo lugar, ni siquiera con bombas nucleares tácticas. El presidente ruso, Vladimir Putin, jamás había amenazado con el uso del arma atómica y lo descartó, a diferencia de algunos políticos y militares occidentales. Lo que podía suceder es que Ucrania lanzara una provocación con bombas "sucias", pero los rusos parecen haber logrado detener el riesgo a tiempo, sobre todo que les iban a colgar la autoría del ataque, de producirse.

      La doctrina militar rusa autoriza el uso del arma nuclear únicamente para casos defensivos. En cambio, desde principios de siglo, la doctrina estadounidense se reserva el derecho de un primer "golpe nuclear preventivo" en caso de "amenaza" (para Estados Unidos como para sus "socios y aliados"), lo que es muy fácil de fabricar. El riesgo, luego de que en la reciente Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Madrid Rusia fuera declarada la "amenaza principal", es que llegue el día en que se haga caso erróneamente de lo que creen algunos miembros del equipo del presidente estadounidense Joseph Biden y probablemente más de un republicano no-MAGA (Make America Great Again): que se puede ganar una guerra nuclear, no contra cualquiera, sino contra Rusia, aunque esta creencia no sea compartida por todo el "Estado profundo" de Estados Unidos. Un desastre así es posible, pero no inevitable. El caso es que, si la doctrina rusa es defensiva, la estadounidense y de la OTAN es ofensiva, aunque como suele hacerlo la ideología trate de mostrar las cosas al revés: claro, se estrecha el cerco contra Rusia por "defensa propia", sin que nadie se detenga siquiera a ver un mapa. Biden, por cierto, confundió el conflicto de Ucrania con la guerra de Irak, donde -dijo- murió su hijo Beau, lo cual es un error. No ha salido ni una sola línea en la dizque opinión pública occidental en que alguien muestre su preocupación por quien puede "apretar el botón". Y nadie le reprochó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, la "ocurrencia", qué casualidad, de sugerir un ataque nuclear preventivo contra Rusia.

     El riesgo de un chantaje nuclear mayor contra Rusia existe, aunque no quiere decir que se vaya a producir forzosamente. Por lo pronto, no está de más recordar que la OTAN realiza regularmente ejercicios con armas nucleares cerca de las fronteras rusas: los Steadfast Noon, que tuvieron lugar recientemente a finales de octubre. Esto no ocurre en la frontera con China, para quienes se agarran del país asiático como de un clavo ardiendo. El problema está en saber si Estados Unidos renunciará algún día, junto con la OTAN, al sueño de "decapitar nuclearmente" a Rusia para tener lo más cercano al monopolio de 1945. Teniéndolo, Estados Unidos es el único país que ha usado armas atómicas. Lo que está por verse es qué sucederá con la Ucrania no ocupada (80 % del territorio ucraniano) y la voluntad de más de uno de seguir con las provocaciones, a reserva de que pueda pensarse que Rusia cayó en una. El tiempo dirá. Biden, claro está, es el candidato ideal para repetir (da click en el botón de reproducción).



jueves, 10 de noviembre de 2022

MÉXICO: EL CENTRALISMO Y SUS TRAMPAS

 El libro de Elena Chávez, El rey del cash, probablemente no tenga mayor importancia, así sea utilizado para determinados fines.

     Con todo, un dato interesante, y ya sabido, es la manera en que la señora llegó a la vida de Andrés Manuel López Obrador, ya siendo éste viudo, y pareciera que sin mucha complacencia de sus tres primeros hijos. Hubo alguna forma de mediación por parte de José María Pérez Gay, intelectual mexicano ya fallecido, y alguna vez educado en Alemania, además de ser admirador del muy especial imperio austro-húngaro.

      No es nada personal, sino cosa de que, en sus escritos en el periódico La Jornada, Pérez Gay no se caracterizaba por la honestidad al tratar sobre Yugoslavia o incluso sobre Rusia, sino que se hacía eco de los medios de comunicación masiva dominantes sin la menor distancia crítica: se equivocó por imprudencia sobre lo ocurrido en Srebrenica, pero además no fue de muy buena fe que digamos con Slobodan Milosevic. Curiosamente, las andanadas de Pérez Gay, que a la postre resultaron ser falsedades, quedaron recogidas en un portal de izquierda, el de Rebelión. Está también un homenaje al ecuatoriano Bolívar Echeverría, cuyas ideas sobre el barroco están sesgadas y desconocen fuentes elementales. De formación alemana también, Echeverría y señora -Raquel Serur, en segundas nupcias- eran parte de la "palomilla". Pérez Gay distorsionó más de una cosa en sus recuerdos escritos sobre Echeverría, gente del antiguo obispo de Copilco.

      Lo que tal vez no podía ser era que, ya con López Obrador en la presidencia, Serur, sin ninguna experiencia diplomática, recibiera la embajada de México en el Ecuador, en lo que se antoja más un premio a la amistad que a la capacidad profesional para el cargo. No fue todo, puesto que la viuda de Pérez Gay, Lilia Rossbach, se encontró también con un puesto, de embajadora mexicana en Argentina. Tampoco tiene experiencia diplomática. Es el tipo de pifias que se repitieron en los nombramientos de embajadores en Panamá, Nicaragua y Venezuela, entre otros con Pedro Salmerón, Jesusa Rodríguez y demás. No se trata de corrupción en el sentido de ilegalidades, pero sí de actos de amiguismo y de influyentismo, moralmente reprobables. No está de más insistir en que ésto ocurrió también con el nombramiento de Francisco Ignacio Taibo Mahojo (Paco II para sus amigos) al frente del Fondo de Cultura Económica y con las "100 Raqueles Sosa" a la cabeza de las Universidades del Bienestar Benito Juárez García. Sería grave que el actual presidente mexicano crea que premió lealtades o convicciones, sin ver el ingrediente mencionado más arriba. No hizo más que mostrar el complejo de un provinciano ante el mundo cortesano de la Ciudad de México y sus engaños. También en otros terrenos hubo "extraños" resbalones, y no forzosamente por lo que dijeran los medios: Félix Salgado Macedonio se había mostrado incapaz de gobernar Acapulco y, por si no se recuerda, había dicho a voz en cuello que renunciaba a enfrentarse en el puerto turístico con el crimen organizado. Como sea, Evelyn Salgado, la hija, resultó electa gobernadora de un estado tan violento y complicado como Guerrero. También en política, López Obrador mostró una "extraña" concepción de las lealtades y las convicciones, para lo que hay que rematar con el nombramiento de un psiquiatra, ex Secretario de Salud y ex zedillista como Juan Ramón de la Fuente como representante de México en Naciones Unidas. No son formas de conducta muy distintas de las del antiguo régimen, con sus nombramientos diplomáticos para "figuras", fueran Octavio Paz o Carlos Fuentes.

     Puede entenderse que la señora no quisiera ser Primera Nada, ni ocuparse del DIF (Desarrollo Integral de la Familia), como puede creerse que no busca cargos para el siguiente sexenio. No se retiró empero a sus asuntos, sino que se sirvió de su lugar de "esposa de..." para apersonarse en eventos diplomáticos, en Argentina, Chile o Colombia, por ejemplo, al más alto nivel, y sin que nadie en los medios se lo reprochara, tal vez a sabiendas de sus parentescos. Nadie preguntó cómo se sufragaron esos viajes, pero no es lo principal, sino la concepción de las cosas: influyentismo, de nueva cuenta, es decir, obtención de concesiones o privilegios a la sombra del poder. Así ha sido, López Obrador: su "honestidad valiente" le permitió gobernar con un tipo de franqueza que el mundo cortesano detesta, pero, de distintas maneras, le hizo a este mundo caso en demasía y hasta llegar a los problemas descritos. La iba mejor con sus cautas amistades tabasqueñas, fueran Enrique González Pedrero o Julieta Campos, tal vez con mejores credenciales para ocuparse alguna vez de Turismo en el gobierno del todavía Distrito Federal. O con Adán Augusto López Hernández, secretario de Gobernación, cuyo estilo franco también choca contra la tradición centralista capitalina y todos los males que hacen de la Ciudad de México el lugar ideal para corromperse, si no se tiene seguridad en lo propio. 



martes, 8 de noviembre de 2022

ALIANZAS DEMÓCRATAS Y OTRAS

 Al parecer, es algo mal comprendido que los Demócratas estadounidenses están amarrados por completo al gran capital financiero. Es este mismo el que, en función de la tasa de ganancia, impulsa las energías renovables contra el cambio climático, pese a las discrepancias científicas que pueda haber sobre el mismo, y al hecho de que los combustibles fósiles seguirán siendo de primer orden por algunas décadas más. Baste recordar cómo se pasa la vida: hace mucho que se ha olvidado el famoso asunto del agujero en la capa de ozono que era el supuesto síntoma del apocalipsis.

      Entre las corporaciones financieras de la mayor importancia se encuentra el gigante BlackRock, creado en 1988, y que maneja un capital superior a la riqueza anual de Alemania y Francia juntas. Con sus consultorías y "consejos", parte de sus actividades, esta corporación estadounidense tiene la capacidad de dar o restar "confianza para invertir" en países enteros, tratándose de un "gestor de inversiones", por lo demás accionista de numerosas empresas. Brian Deese es director del Consejo Económico nacional estadounidense y, por ende, uno de los principales asesores del presidente Joseph Biden en materia de economía: Deese procede de BlackRock, donde fue jefe de inversión sustentable. Deese sirvió también en la administración del presidente Barack Obama. Adewale Wally Adeyemo, subsecretario del Tesoro con Biden, viene también de BlackRock. Trabajó en 2004 en la campaña de John Kerry y sirvió también en la administración Obama, en el Departamento del Tesoro. Michael Pyle, el principal asesor económico de la vicepresidente Kamala Harris, es gente de BlackRock, donde fue jefe de estrategia de inversión global. También trabajó en la administración Obama. Ex asesor de seguridad nacional de Obama, Thomas Donilon es hoy presidente de la rama de investigación de BlackRock. Dicho sea de paso, Pyle también fue asesor de Hillary Clinton. Cuando ésta se encontraba en la carrera a la Casa Blanca, su asesora Cheryl Mills entró al equipo directivo de BlackRock.

     En 2019, fue un equipo de BlackRock el que diseñó un plan de emergencia para la Reserva Federal estadounidense con tal de evitar otra crisis severa como la de 2008. El jefe de la Reserva, Jerome Powell, lo agradeció dándole a la corporación  control sobre el manejo de la deuda. Dadas sus características, al no ser propiamente un banco, BlackRock puede inmiscuirse en la Reserva Federal, Wall Street y otros lugares clave sin ser objeto de regulaciones.

     El jefe de BlackRock, Laurence Fink, es parte del Consejo de Relaciones Exteriores estadounidense y del Foro Económico Mundial. No se trata de ninguna "conspiración", sino del hecho de que el Partido Demócrata fue dejando de ser lo que era para convertirse en una escalera de advenedizos pegados de los grandes negocios, sin que nadie les reclame siquiera algún "conflicto de interés". Tan no es conspiración que algunos de los planes de dicho Foro para el "Gran Reseteo" parecen haber fallado. Es probable que algo similar suceda con los planes tipo Green New Deal. Es de lamentarlo por los berrinches de Greta Thunberg, pero no es "conspiración" justamente porque el mundo es mucho más grande que las ideas de las élites y las agendas de organismos internacionales, como la 2030 de Naciones Unidas. Todavía falta el fraude: es decir, que buena parte de la población se percate en la práctica -de otro modo no puede hacerlo- de que la estafan con promesas que no se pueden cumplir, y con procesos que, pudiendo ser un remedio, se convierten en un veneno, como la automatización/digitalización/smartphonización de todo. Lo que queda menos claro es por qué gobiernos progresistas adoptan sin mirar mayormente muchas de las formas del credo del Partido Demócrata estadounidense. Para terminar: un hijo del magnate mexicano Carlos Slim, Marco Antonio Slim Domit, es parte del equipo directivo de BlackRock. 

     Si lo que se muestra a continuación de Biden fuera el modo de comportarse en la gerontocracia soviética, ya sería motivo de mil y una burlas, pero en Occidente no pasa nada: la pregunta es por la salud mental de Donald Trump, así quepa preguntarse quién gobierna hoy Estados Unidos. No es aparentemente culpa de nadie que se confunda el más completo cinismo y el fraude con la franqueza, y que se tome la de alguien como el presidente ruso Vladimir Putin por "amenaza". En efecto, estas imágenes de Biden no son amenaza para nadie:




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AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...