Mi lista de blogs

martes, 31 de enero de 2023

¿Y SI HUBIERA ALGO POSITIVO?

 Es un hecho que, durante el periodo de Humberto Moreira como gobernador, el grupo criminal Los Zetas llegó a adueñarse de buena parte del estado norteño de Coahuila. Se han indiciado connivencias con el aparato estatal local, pero no es todo. Humberto Moreira señaló la colusión de empresarios de la región carbonífera del estado con Los Zetas, pero es algo que no se investigó. La serie "Somos", de Netflix, también es simplista cuando aborda la terrible masacre de decenas de personas en Allende, al norte coahuilense, a manos de Los Zetas. Algunos reportajes dan cuenta de que hubo cierta tolerancia con el crimen organizado por ambición de dinero entre algunos lugareños.

       Cuando ganó la gubernatura Rubén Moreira, hermano de Humberto, las cosas fueron cambiando, y a la vuelta de los años Coahuila se convirtió en uno de los tres estados más seguros de México. El tema ha sido tratado en un libro de R. Moreira con Rubén Aguilar, Jaque mate al crimen organizado. No se difundirá, al ser los Moreira personalidades importantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), aunque no está de más mencionar las medidas integrales que, más allá de crear más empleos formales, se tomaron para liquidar al crimen organizado:

-desde luego, se mejoraron sustancialmente los salarios de la policía, a la que se añadieron prestaciones sociales. Los policías que no pasaran los exámenes de confianza fueron expulsados. No fueron pocos, y en algunos lugares las fuerzas policíacas se redujeron a la mitad o menos, pero bien pagadas y, sobre todo, profesionalizadas.

-Se hizo campaña en los medios para llamar las cosas por su nombre. Los narcotraficantes no son "los pesados" o "los señores", sino delincuentes y criminales, que no debieran suscitar una mezcla de miedo y reverencia.

-Se cerraron fuentes de financiamiento de los narcotraficantes: casinos, peleas de gallos y carreras de caballos, pero también tables y spas. Se prohibió la venta de alcohol a partir de cierta hora. Estas medidas, en un principio, no fueron muy del agrado de la población, pero había que comprender que no es posible "entretenerse" para beneficio sabido del lavado de dinero.

-Se hicieron campañas contra la desintegración familiar: en apoyo de la mujer y contra la violencia doméstica, pero también de actividades culturales y deportivas para, junto con el empleo, darles alternativa a los jóvenes y evitarlos en el "halconeo".

     Si bien se pidió apoyo federal y del ejército, se centró la lucha en la restructuración de las fuerzas estatales locales, con el pleno involucramiento del gobernador, una persona por lo demás con una amplísima trayectoria académica.

     No todo fue, entonces, reacción de Mme la Sociedad Civil, sino que en realidad se hizo que el gobierno cumpliera con sus obligaciones, reconocimiento que a más de uno le cuesta dar. Rubén Moreira entabló el diálogo con las organizaciones de la sociedad civil, en ocasiones ríspido, pero también con voluntad de atender los Derechos Humanos. Queda un ejemplo positivo. No muy difundido, desde luego. La música de un coahuilense (da click en el botón de reproducción).



domingo, 29 de enero de 2023

VUELA COMO UN PÁJARO, TIENE ALAS DE PÁJARO, PICO DE PÁJARO: !PERO ES UN PANDA!

 Si se observa cuidadosamente, los "demócratas liberales" se cuidan mucho de criticar a China, mientras buena parte de la izquierda está agarrada de este país como de un clavo ardiendo. China no incomoda demasiado porque no defiende mayores valores que digamos, en lo que es distinta de Rusia. China no enarbola el socialismo como alternativa y propicia en cambio toda suerte de cálculos de negocios. A lo sumo, Beijing, capital china, se limita a recitar lo que está de moda sobre la multipolaridad y un gran número de vaguedades. China saca tajada de Rusia, no a la inversa.

       China tiene cerca de un tercio de su población económicamente activa, unos casi 300 millones de habitantes, en la condición de "trabajadores migrantes", en particular en sectores como la infraestructura, el transporte y la construcción. Dado su carácter "migrante", se trata de una población sin derechos, que suele trabajar por lo demás en lo que se conoce como "996": seis días a la semana, de nueve de la mañana a nueve de la noche. Si acaso, los gobernantes chinos recurren al jerárquico confucianismo en nombre de las "virtudes milenarias", lo que termina en un llamado a la obediencia o, para ser más precisos, a la sumisión. Estas condiciones de sobreexplotación no tienen nada que ver con socialismo.

     Los multimillonarios tienen una gran influencia en el partido comunista local, y no son pocos. Parece que se ha omitido con éxito los vínculos de Hunter Biden, hijo de Joseph Biden, el actual presidente estadounidense, con multimillonarios chinos. Las grandes corporaciones estadounidenses están bien representadas en China. Por lo demás, la Academia China de Ciencias y varias universidades importantes del país asiático tienen fuertes vínculos con Estados Unidos. La universidad china de periodismo (Tsinghua) tiene un programa fundado por Bloomberg y varias instituciones de Wall Street. Es raro que lo expuesto salga a la luz.

     Con divisiones internas, China tiene algo así como un capitalismo de Estado o capitalismo político que difícilmente confronta a Occidente. Sin ser un país imperialista, China exporta desde infinidad de mercancías hasta una forma desagradable de tratar a los trabajadores. Más de uno le apuesta a un "G-2" de liderazgo compartido en el mundo entre China y Estados Unidos, sin que incomode tener, por una parte, al "taller del mundo" y, por la otra, al centro consumista-rentista del planeta. Quienes creen ver en China algún "bastión del socialismo" están en un error, lo que no implica que deba estudiarse el tipo de sociedad que hay en el gigante asiático sin demasiadas especulaciones geopolíticas. A bailar (da click en el botón de reproducción).



viernes, 27 de enero de 2023

EN QUÉ CREEN

 El equipo dirigente ruso, salido de una antigua red del KGB (Comité para la Seguridad del Estado), en particular en la ciudad de San Petersburgo, tiene algunas creencias no muy ajenas al "neoliberalismo" al que no se critica, mientras se embiste contra el "Occidente liberal".

     Cuando le preguntan al presidente ruso Vladimir Putin por qué no es posible volver al socialismo, suponiendo que sea un ideal, contesta que ese sistema termina siempre en un "callejón sin salida", porque tarde o temprano "gasta más de sus ingresos". Putin es abogado, no economista, pero habla como tecnócrata al referirse al pasado soviético. No es nada más asunto de no gastar más de lo que se ingresa: hay que saber cómo y en qué se gasta, y cómo y de qué se reciben ingresos. Para seguir a Rafael Correa, ex presidente del Ecuador y economista de profesión, el criterio del gasto público es ambiguo: el gran modelo "neoliberal" debiera ser Sudán del Sur, donde el gasto público es raquítico, y no Noruega, donde el gasto público es muy elevado.

      El segundo argumento a favor del capitalismo, del tipo del que empleara alguna vez el economista ruso Stanislav Shatalin, es el siguiente, y se ha dicho que convenció al "patrón" ideológico de Putin, Nikolai Patrushev, secretario del Consejo de Seguridad ruso. En el socialismo, el pastel se reparte igualitariamente, sólo que, como el pastel es pequeño, lo que le toca a cada uno no es mucho. En el capitalismo, en cambio, el pastel es muy grande: ciertamente, hay desigualdad, pero los dos tercios que tienen una porción del pastel, más allá de lo que se llevan los más ricos, tienen una porción mayor que la que tendrían bajo el socialismo, y queda ocuparse con cierta ayuda del tercio que se queda atrás, en la pobreza, pero que es minoritario. Putin lo considera así. Se trata de la creencia en una "derrama" de riqueza en una gran "clase media" de prácticamente dos tercios. En ésto hay una creencia que no tiene demasiado que ver con "la mafia" o estereotipos por el estilo. Para más señas, una organización como el Instituto Stolypin, del multimillonario Boris Titov, que habrá de asesorar a Cuba, cree en la gran propagación de la pequeña y la mediana empresa, pero también en la certeza y legalidad de la propiedad privada.

       La cifra de pobres en Rusia no es muy alta (pobreza extrema), aunque una población de entre 40 y 60% del total vive flotando en unos "dos tercios" que son "de riesgo", es decir, no muy lejos del mínimo de subsistencia. Si es lo que algunos llaman "pobreza moderada", Rusia no es muy diferente de tantos otros lugares. Desde más de un punto de vista, Rusia no es un país pobre, sino una "potencia media" que, según Putin, debería estar entre las cinco más importantes del mundo en un plazo no muy lejano. Rusia está por lo demás muy desligada de Estados Unidos, a diferencia de China.

      La Federación Rusa sigue teniendo un Estado grande, que en número de personas empleadas es el mayor del mundo, aunque al mismo tiempo los "dos tercios" tienen que correr detrás del dinero mientras se han deteriorado algunos servicios como los de educación y salud, que según Putin sí debieran mantenerse socializados. Un problema es la fuerte concentración de la riqueza, aunque hay que distinguir entre oligarcas y empresarios; el otro problema es el verticalismo y la inercia en el aparato de Estado. No es sencillo interpretar una añoranza bastante difundida por la época soviética: puede leerse como deseo de capitalismo con todos los servicios básicos cubiertos por el Estado y gratuitos, lo mejor de los dos mundos. Con todo, las sanciones a raíz del conflicto en Ucrania no han dividido a la población, como lo hubiera podido esperar Estados Unidos. Si alguien busca por lo demás al país más pobre de Europa, lo puede encontrar en Ucrania, que también lo hace mucho mejor que Rusia en corrupción, mafias y oligarcas. Gracias, entre otras cosas, a una fuerte integración con Occidente. En fin, aquí va la aristocracia rusa (da click en el botón de reproducción).



jueves, 26 de enero de 2023

¿QUO VADIS?

Cuba , Venezuela y Nicaragua son los tres "patitos feos" de América Latina. Si acaso, parte del progresismo le reconoce trayectoria a Cuba, pero Venezuela es el "espantajo" preferido y Nicaragua es un país castigado en el rincón por todos. En realidad, son tres realidades distintas, y la que va mejor es, desde más de un punto de vista, la nicaraguense. Venezuela abandonó el "socialismo del siglo XXI", y Cuba tiene un socialismo de Estado en fuertes dificultades.

     Es curioso que estos países sean de los amigos preferidos de Rusia en América Latina. Resulta extraño porque la Federación Rusa no es socialista, a diferencia de Cuba y Nicaragua. Recientemente, sucedió algo un poco inaudito, y para regocijo de los "demócratas liberales". Rusia acordó con Cuba asesorarla en cuestiones de apertura al mercado. Hay que tomar en cuenta que la palabra "oligarquía" tal vez no diga mucho sobre la actualidad económica rusa, ya que se busca crear un empresariado nacional. Los oligarcas saqueadores, como Boris Berezovski o Mijaíl Jodorkovski, han sido castigados. Al mismo tiempo, en lo que parece ser un "capitalismo de Estado", los funcionarios públicos no están excluídos de formas de corrupción en connivencia con el sector privado, pero no se trata de una "mafia". Paradójicamente, como en Cuba, el funcionariado vela por un fuerte monopolio político en condiciones de acoso externo.

     Es así que al líder cubano, Miguel Díaz-Canel, Rusia le puso en bandeja de plata la asesoría del Instituto ruso Stolypin. Piotr Stolypin, funcionario del zar, es muy bien visto actualmente en Rusia al haber sido, antes de la Revolución de Octubre, el propulsor de una "modernización capitalista" que pasó por un esbozo de reforma agraria. Stolypin (1906-1911 como alto funcionario) fue partidario de reformas económicas sin tocar en nada el conservadurismo zarista, que era autócrata, y, para más señas, ha sido considerado una personalidad de mucha relevancia por el fallecido escritor Alexander Solzhenitsyn., admirado por el actual gobierno ruso. Tal pareciera que la idea es crear un capitalismo nacional "de gran potencia". 

     El acuerdo con Cuba tuvo lugar a través de Boris Titov, líder del Partido del Crecimiento (!),  comisionado ruso para los Derechos de los Empresarios (!). Se establecerá un Centro de Transformación Económica que preparará cambios en Cuba. Titov es uno de los principales asesores del presidente ruso, Vladimir Putin, quien tiene las nociones más contradictorias del pasado socialista y más de una creencia que agradaría a los llamados "neoliberales". A su vez, se veía venir: Díaz-Canel es un tecnócrata envuelto en frases (de Fidel y Martí), escogido para llevar a cabo reformas complicadas.

     Es probable que una buena dosis de capitalismo no le haga mal a Cuba, pese al peligro de que una parte de la población, con tal de enriquecerse, esté dispuesta a liquidar el socialismo. Este no está renido con la propiedad personal y ciertas formas de propiedad privada. El desafío está, como lo indicara en su momento Raúl Castro, en el nido de "proestadounidenses" que encierran los marginales -los hay en Cuba-, los intelectuales (pese a estar envueltos también en frases de Fidel y Martí) y los llamados "cuentapropistas". Hay que recordar una vieja advertencia del canciller hecho a un lado, Felipe Pérez Roque: en Cuba difícilmente puede haber algo así como "burguesía nacional". Si la apuesta es arriesgada, cabe recordar que el socialismo de Estado debiera tener un carácter transitorio, para llegar a la propiedad social, pero no se puede "soltar el Estado" en condiciones de cerco. El reto está en permitir la iniciativa privada paliando sus efectos potencialmente contrarios a la igualdad básica. No es seguro que no se trate de la cuadratura del círculo en Cuba o en Venezuela, aunque no lo es en Nicaragua, que ha logrado una buena diversificación de la propiedad (y no es el feudo privado de la familia Chamorro, así Ortega y señora les parezcan a muchos unos advenedizos).

      El Instituto Stolypin es de lo más "neoliberal", y hasta el momento es difícil evaluar si Rusia puede ser un país capitalista "de gran potencia", cuando gran parte de la gente se la pasa mal, aunque no como en Cuba, donde los hábitos de trabajo no son los mismos. Algunos empresarios rusos, como el del aluminio, Oleg Deripaska, han estado incursionando en otros países socialistas, como Vietnam, que demostró durante la crisis sanitaria de la Covid-19 una muy buena disciplina, al mismo tiempo que hay una importante apertura al mercado. 

     Si hay quienes dicen que "otro mundo es posible", países ex socialistas o todavía socialistas parecen pensar que "otro capitalismo es posible", si es de Estado, o lo que algunos analistas llaman "capitalismo político". Tal vez sea cuestión de no pasarse de la dosis, y no parece fácil, según lo muestra a su manera Rusia. Si Nicaragua, Vietnam o China tienen algo más de logros, debe considerarse que no tienen encima una presión tan fuerte como otros, aunque la haya en Nicaragua: las condiciones para "aflojar el Estado" son mejores, si no se olvida que debe arribarse a la mayor diversificación posible de la propiedad y una fuerte base de propiedad no estatal, sino social, como la que tiene Nicaragua. Otra cosa es pasar "en bruto" del "todo Estado" al "todo privado": fueron los años '90 en Rusia y la bancarrota garantizada, por lo que Cuba no puede hacer algo parecido. Se trata más bien de conseguir un mejor desarrollo, pero sin la meta de "alcanzar" a Occidente, y aquí apenas hay algo escrito. Que Titov haga una que otra prueba en el trópico (aunque con música dominicana: da click en el botón de reproducción).



domingo, 22 de enero de 2023

AMOR A LA MEXICANA

 Consiste en el madruguete, la fabricación de culpables, el linchamiento y la búsqueda de chivos expiatorios, todo lo anterior a modo de "Justicia".

       El máximo jefe de la universidad pública acaba de lograr lo imposible. Cualquiera, o casi, habrá visto una de esas películas estadounidenses que ocurren en buena medida en tribunales, puesto que a los estadounidenses les encantan; o habrá tenido la ocasión de pasar por un proceso legal, por ejemplo en un divorcio o en un pleito por una vivienda. Normalmente, como lo tuvo que recordar el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, a la universidad pública, se debe tomar en cuenta el Derecho Procesal, que indica las etapas de un proceso legal: debe haber una parte acusadora, que tiene que aportar pruebas; una parte acusada, con derecho a defenderse, notificaciones, etcétera hasta llegar al fallo y la sentencia.

      En un evento apoteósico, el máximo jefe de la universidad pública decidió apegarse a Derecho: de manera bravía, emitió el fallo y la sentencia y dijo que se tendrá el debido proceso. En otras palabras, invirtió todo el proceso: declaró una culpabilidad, pasándose por el arco del triunfo la presunción de inocencia, y ahora el "debido proceso" tal vez consista en que la persona condenada tenga derecho a demostrar su inocencia. Con el apoyo del "académico" Guillermo Humberto Sheridan Prieto, quien está en el origen de esta manera de proceder es alguien conocido como Lord Montajes, el periodista Carlos Loret de Mola, que tiene varios en su haber..

     Antes mismo del proceso y sin ningún derecho a defensa, la universidad pública le rescindió el contrato de trabajo a quien osó decir la verdad de las cosas: la actual ministra Yasmín Esquivel comenzó su tesis antes, la directora la hizo circular en lo que Esquivel se titulaba (no podía hacerlo con rapidez al deber entre otras cosas el servicio social), y un vivales de nombre Edgar Báez la plagió, titulándose primero. No se trata aquí de un relato ni de una narrativa, sino de una secuencia de hechos que no parece descabellada. Puede perfectamente ocurrir. Debe haber tiempo, sin presiones, para que se puedan esclarecer los hechos y su secuencia. En estas circunstancias, no debiera haber condena, pero los medios de comunicación masiva ya la anticiparon y pusieron así a la universidad pública ante hechos consumados que no rechazó.

     Que la rescisión de contrato a Martha Rodríguez, directora de las tesis, haya sido precipitada no quita que debió poner atención al hecho de que estaba titulando dos tesis iguales, !como mínimo!, pero debió esperarse a los alegatos de un proceso que no tuvo lugar. 

     De una manera general, luego del delito y el madruguete, del linchamiento "que a intereses convenga" y de la opción por un chivo expiatorio, suele conseguirse que el delincuente salga del agua sin mojarse. En efecto, el máximo jefe de la universidad pública dio en todo momento por culpable a la linchada, Esquivel; el problema con Rodríguez es que no fue ella la que cometió el plagio; hay un documento notariado y alguien en la oscuridad, sin mayor pronunciamiento, que es Edgar Báez.

       Este tipo de cosas ocurren a cada rato en la administración de Justicia en México y, para decirlo con ironía, en el estado de Puebla. Como sea, la universidad pública quiere evitar un desprestigio que se le está fabricando para extorsionarla desde los medios de comunicación masiva dominantes. Es un auténtico problema: si no cede a la extorsión, se dirá en una opinión pública fabricada que la universidad pública está desprestigiada. Tal pareciera que se ha optado por lo que la universidad pública sabe hacer: no la academia, sino la maniobra politiquera en la que, en un año de sucesión en la misma universidad, es probable que se "dosifique" la tensión de la cuerda con el gobierno para tratar de mantener todo un coto de poder.

      La universidad pública y los grandes medios no siempre se han interesado mayormente por cuestiones de plagio y similares, o en su momento Guillermo Humberto Sheridan Prieto -candidato ,como Edgar Báez, a salir de agua sin mojarse- hubiera podido rastrear mejor a personalidades como Jorge Volpi o Ignacio Solares, ambas en problemas que fueron "debidamente" ocultados. La utilización de la apariencia de algo mientras se hace otra cosa es un engaño: está probado que Báez mintió en el tema de la carta notariada y que, desde el momento en que el "porro" Sheridan no rectifica, participa del engaño con fines muy distintos -es lo propio de su grosería maliciosa- a los que aparenta. María Idalia Gómez, editora en jefe de Eje Central, tiene pruebas que hacen caer a Sheridan, Báez y Loretito, pero el "pulso" es otro. El amor a la mexicana está adulterado: viene con “tabaco y ron” (?). (Da click en el botón de reproducción).







miércoles, 18 de enero de 2023

PUES A DARLE...

 El mandatario ruso Vladimir Putin dió hace poco su tradicional mensaje de año nuevo a los rusos. Puso todo el énfasis en los sucesos de Ucrania y en el llamado al patriotismo, como no podía ser de otra manera.

      Ocurre que, desde el principio de sus mandatos, sólo interrumpidos por uno de Dmitri Medvedev, Putin ha puesto el acento en temas relacionados con el exterior y, por lo general, con eventos bélicos, llegando a ser el hecho de mayor importancia la anexión de Crimea en 2014. En cambio, pese a reformas constitucionales, es poco lo que se dice y se sabe sobre la situación interna de la Federación Rusa. No se está ante algún aislamiento a partir del cual Rusia, con sus gigantescos recursos y cualidades (los rusos son excelentes trabajadores, de una manera general), busque crear un ejemplo interno qué proyectar sobre el exterior.

     Putin apeló a la defensa de los "valores familiares tradicionales". Cuando los enumera, hasta cierto punto no tienen mucho en común con el capitalismo, que a lo sumo se regodea en un "ser feliz" estático y de goce, pero desconoce por completo toda forma de generosidad y, más aún, de desprendimiento. Los valores tradicionales rusos propuestos por Putin, que por lo visto busca ahorrarse toda ideología, son una mezcla de religión y, curiosamente, de sovietismo. En este sentido, chocan con lo que tiende a imperar en la propia sociedad rusa: la creencia en valores capitalistas, en sectores no desdeñables de la sociedad, no exenta de ciertos síntomas de descomposición, pero no al grado de Occidente. El problema está entonces en que el camino capitalista escogido por Rusia difícilmente puede ser la base para mantener "valores tradicionales" en parte de origen feudal, y en parte propios del sovietismo. La destrucción de ambas fuentes no es nueva: se remonta al último período de la Unión Soviética, con la entrada en la era de masas y la creciente urbanización, acompañada de espíritu clasemediero. Así las cosas, pero pese al "renacimiento de gran potencia", algo de importancia frente al insoslayable acoso exterior, la Federación Rusa es en parte una caricatura o una degradación del pasado soviético, que la mayor parte de la población añora. Es lo que permanece en "los valores tradicionales" (solidaridad y desprendimiento) frente a lo que es el capitalismo: la competencia de todos contra todos y la indiferencia al prójimo, como no sea que haya algún beneficio que sacarle. 

      Bien vistas las cosas, Rusia está sentada entre dos sillas, y tratando de salirse de cierta ficción haciendo "culturalismo", lo que está de moda (en este caso, se hacen pasar valores universales por particulares). Más allá de lo señalado, las "tradiciones" podrían buscarse en otra parte: son las de un aparato burocrático inamovible, que Stalin llamaba "maldita casta", que se asegura de que el país euroasiático se mantenga en la inercia y en la incapacidad de terminar de consolidarse como potencia: se traba así toda iniciativa desde abajo y se prolonga el verticalismo y la apatía de la población, además del oportunismo en el aparato mencionado. No hay ruptura de fondo con la herencia del pasado, y es difícil pensar que, por "valores tradicionales", Putin esté entendiendo lo que eran: la servidumbre, la ignorancia de una mayoría inmensa de la población sumida en el analfabetismo, la ineptitud y las ínfulas aristocráticas y los omnipresentes funcionarios, los chinovniki. Desafortunadamente, la incesante presión exterior y la alianza con un puñado de oligarcas han servido hasta cierto punto de pretexto para no encarar la situación interna, que no es de lo mejor, pese a que Rusia no se vaya a fracturar como lo espera Occidente. ¿A quién le es fácil ser feliz en Rusia con sus taras?



lunes, 16 de enero de 2023

Y AHORA: LAS APARIENCIAS NO ENGAÑAN.

 Al principio, un probable error de entendimiento de la lealtad por parte del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador: la ministra Yasmín Esquivel, que era candidata a la presidencia de la Suprema Corte de Justicia, hizo su carrera a la sombra de Marcelo Ebrard, actual canciller, y de quien fuera delegado en Azcapotzalco, en la capital mexicana, David Jiménez, para aterrizar como embajador en Honduras sin la menor experiencia diplomática. Pasó primero la afinidad política antes que el profesionalismo.

     La oposición mostró que, sin necesidad de ser "bellaca" (palabra que no se emplea en México) ni marrullera, lleva en el alma la herencia colonial propia de buena parte de América Latina: la utilización del engaño, que da la apariencia de algo para hacer o calcular otra cosa distinta.

      El asunto comenzó con la detección de un plagio por parte de Guillermo Humberto Sheridan Prieto, "académico" de la universidad pública pero también miembro de un grupo político: ventilado el problema en el programa estrella de Carlos Loret de Mola, Esquivel, titulada en 1987, resultaba acusada de plagiar la tesis de Edgar Báez, titulado en 1986. Es una "evidencia": lo es, en todo caso, lo suficiente para orquestar un linchamiento mediático contra la ministra y para que se denieguen todas las pruebas en contrario. Alguien replica: Guillermo Sheridan lleva años de años en la universidad pública sin dar clases en ella, prácticamente sin dirigir tesis y viviendo de comisiones y sabáticos. Para el lópezobradorismo "sanguijuela del cadáver de Paz" (Octavio Paz), Sheridan no es malo para engañar: contesta públicamente poniendo su obra por delante, se escuda en la academia y omite responder sobre clases, tesis y comisiones. La universidad pública desconoce el caso.

       Turnado a una instancia universitaria específica, ésta concluye que Esquivel plagió. No se investiga nada, ni se toman en cuenta varias pruebas aportadas por Esquivel en el sentido de que ella empezó la tesis en 1985, y fue plagiada por Báez. Toda prueba contraria a la resolución de la opinión pública es denegada. La universidad pública no explica en ningún momento por qué en su repositorio la tesis de Esquivel fue cargada antes, ni se pronuncia sobre el documento de prueba de que Esquivel comenzó el escrito en 1985. Los linchadores no reparan en un detalle: mientras el título de la tesis de Esquivel es el correcto ("inoperancia de los sindicatos en los trabajadores de confianza"), el de Báez no lo es ("sindicatos de los trabajadores de confianza", que simplemente no pueden existir). La directora de ambas tesis, Martha Rodríguez, es quien debe estar en la mira: hay cuatro tesis similares a las de Esquivel y Báez, y ocho plagiadas, pero Rodríguez no es lo que interesa. Sheridan la omite. La directora de tesis ha declarado lo suficiente ante la ley, así sea una instancia equivocada: fue ella, la directora, quien le dió a Báez el escrito de Esquivel. Las pruebas ante notario -únicamente el periódico español El País reproduce íntegramente lo escrito por Báez sobre el plagio, y no desmentido- son denegadas hasta por el propio notario, que aduce no poder hablar "por secreto profesional" de algo que Báez sí firmó. Es sencillo: desde que Sheridan se ha presentado en LatinUs con Loret de Mola, la presunción de inocencia se desvanece, y la universidad pública no indaga nada en serio, omitiendo por lo demás que no es ajena al proceso de la Suprema Corte: el candidato Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena (termina por llegar Norma Piña) es miembro del Consejo Directivo de Fundación UNAM desde 2016, como lo fuera su abuelo Antonio Ortiz Mena. De todas las pruebas aportadas aquí, ninguna es tomada en cuenta por la "opinión pública" -moldeada por los medios de comunicación masiva-, ni por instancias universitarias: todas son denegadas, es decir que se omite decir si son ciertas o falsas. En estas circunstancias, más de un medio cree que es el que hace la ley.

      En la universidad pública muchas cosas son posibles: miembros de la Junta de Gobierno que no saben escribir un párrafo, por ejemplo, o directores de institutos que plagiaron su tesis, habiéndolo hecho hasta un antiguo director de la misma entidad que "dictaminó" el caso de Esquivel/Báez. Se paga en ocasiones entre el alumnado para que se hagan trabajos o incluso tesis que no aparecerán como plagios, pero que no son de autoría propia. Y la verdadera calidad académica es más bien excepcional: no es difícil demostrar cómo más de uno tiene un curriculum vitae tan cuantioso que impide la calidad, incluyendo los "44 libros publicados" por Sheridan. Se puede premiar como investigador a quien no lo es: por ejemplo, a la cabeza de "los Woldies", José Woldenberg. Todo está en saber engañar y, para ello, en ser ducho para adulterar los hechos y silenciar las pruebas. Todo el aparato de Justicia mexicano funciona sobre la base de "evidencias" que se saltan las pruebas a la torera, teniendo el inocente que probar que lo es.

     En su mayoría, con muy pocas excepciones, a López Obrador se le han sembrado casos cuidando de no ir más allá de las apariencias, puesto que son las que sirven para engañar, trátese de un patrimonio (Bartlett o Sandoval), de una casona en Houston (López Beltrán), de dinero recibido (Pío López Obrador) o temas por el estilo (lo de Delfina Gómez es menos loable). Lo ocurrido no es ajeno a lo que sucede en otros lares de América Latina. Es de pensar que "los derechos y las libertades" consisten en la posibilidad de denegar cualquier prueba en contrario de la apariencia escogida para engañar.



!QUERREQUE!

 Lo sucedido en la primera vuelta de las elecciones en Brasil, con Flavio Bolsonaro, de derecha, con un ligera ventaja sobre Luiz Inácio Lul...