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viernes, 30 de junio de 2023

¿NO SE SABEN OTRA?

 Al momento de lanzarse la candidatura de la hoy ex jefe de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, para la presidencia mexicana, algunos gobernadores corrieron a felicitarla: muchos lo hicieron en nombre de que Sheinbaum es mujer (las gobernadoras de Colima, Guerrero y Quintana Roo), pero también salieron gobernadores a ulular que es "tiempo de mujeres" (el de Tamaulipas y el de Oaxaca).      

     En esta carta del "feminismo" hay mucho de engaño o de fraude. El oficialismo decidió hacer precampañas con una falsedad, alegando que se trata de una elección para coordinar "Comités de Defensa" de la autodenominada Cuarta Transformación. Cuando la oposición decidió hacer algo similar, dos candidatas mujeres declinaron: Lilly Téllez y Claudia Ruiz Massieu, sin que nadie dijera nada, tal vez porque se trata de otra cosa (estar con el ganador, no con los perdedores, aunque en cierto modo no lo sean).

     Hay también engaño en la propagación de la creencia de que el mandatario Andrés Manuel López Obrador es "el Gran Elector" -que a fin de cuentas moverá el "dedazo"-, o incluso, como lo sugieren algunos periodistas, el Campeón de la Maniobra: tiene supuestamente una favorita, Sheinbaum, pero al mismo tiempo dejará que "el pueblo decida", a sabiendas de que decidirá lo mismo. Es tanto como prestarle una gran capacidad de engaño al presidente, cuando es más probable que crea, efectivamente, que "el pueblo" debe decidir.

     Queda por saber si el oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa) se moverá como acostumbraba el aparato político: con la "cargada" para "leerle la mente" al presidente por interés de quedar bien, no en beneficio del presidente, sino de lo que se pueda recibir. Es en este terreno que faltará por ver si las encuestas son lo más neutras posibles o si cargarán los dados, "orientando" al "pueblo". Aquí también hay forma de engañar o hacer fraude: haciendo pasar por consulta lo que por otro lado se predeterminaría, "moviendo" a la supuesta "opinión pública" en determinada dirección. Es lo que están aprovechando los medios de comunicación masiva para ver si el tema de discusión es el precio de los relojes de Adán Augusto López Hernández, el candidato más nacionalista, y por ende a abatir.

      Casi no hay programa a debate: no cuenta mucho el know how, sino el know who, habida cuenta del sistema de reclutamiento en la administración pública, no nada más en los partidos oficialistas, contra lo que cree MoReNa, en cuyas filas hay personas engañando con "purismos" para deshacerse de adversarios políticos. MoReNa designó un conjunto de "personalidades" para elaborar un Plan de Gobierno 2024-2030: tanto las personalidades -los monopolios y las clientelas de siempre- como el Plan son bochornosos.

     En las "cargadas", las "movidas" y las "jugadas", se llega a atropellar descaradamente la voluntad del presidente y la de candidatos. No hay nada sobre la reforma del Poder Judicial, tema sobre el que ha venido insistiendo López Obrador, y en el que López Hernández ha reiterado que, simplemente, en México no existe la justicia. Nada de la Fiscalía General de la República, pero tampoco del Consejo de la Judicatura Federal. "La reforma del Poder Judicial es un pendiente que ha admitido el presidente,  porque no hay justicia en este país", acaba de declarar López Hernández. "En México hoy la justicia se vende al mejor postor", agregó. Sucede que la misma gente que no dice nada de la inoperancia total del aparato Judicial (y no es nada más el grueso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ni la Fiscalía General de la República) ni de la forma de reclutar en la administración pública no lo hace porque cree que, después de todo, el asunto es de "saber relacionarse", de personas (y dinero): de saber por dónde va la "cargada para no quedar fuera", de "movidas" y "jugadas" con toda impunidad. ¿En verdad le están "leyendo la mente" al presidente, o lo van a dejar colgado como en otros varios asuntos? Basta con ver el borrador de Proyecto de Nación 2024-2030. Es lamentable, como más de un candidato con aire en la cabeza (para emplear el neutro). No es atender las necesidades de la gente, sino imponerle de qué hablar. Así, sin tantita pena (y otra vez, click en el botón de reproducción).



lunes, 26 de junio de 2023

LOS CAMINOS DE LA VIDA.

 Fueron gestos hermosos, casi sublimes.

     Evgueni Prigozhin es un oligarca, surgido casi de la nada (empezó como vendedor de hot dogs), que tenía Wagner, un grupo de mercenarios. Este grupo actuaba donde Rusia lo necesitara: República Centroafricana, Sudán, Siria, y ahora, Ucrania. Tenía fama de despiadado a la hora de sacrificar a sus propios hombres. En el conflicto entre Rusia y Ucrania, el grupo Wagner no fue especialmente tierno en Bajmut. Es inexplicable que un gobierno se haya apoyado así en mercenarios, un poco por amistad con un oligarca patriótico. En realidad, no debió ser.

     Prigozhin empezó a meterse con las autoridades rusas, criticándoles la forma de llevar el conflicto, en particular al ministro de Defensa, Serguei Shoigú. Por lo demás, los mercenarios de Wagner estaban siendo reclutados en cárceles: tu libertad contra tu combate en el frente. A raíz de las críticas, las autoridades habían decidido cortarle la cabeza a Prigozhin -no literalmente: en Rusia no es para tanto.

    Y pues bien, en un acto de rebeldía propio de un señor feudal o un boyardo, Prigozhin se amotinó en la ciudad rusa de Rostov del Don y amenazó con marchar sobre Moscú. El mandatario ruso, Vladimir Putin, declaró que se trataba de una "puñalada por la espalda". Habida cuenta de las sanciones en Rusia por hablar mal del conflicto, a Prigozhin debían encarcelarlo (ya no se estila fusilar), si se tratara de un régimen capitalista, pero intervino el presidente de Belarús, Alexandr Lukashenko, medió y Prigozhin se fue a Belarús. Su gente se reintegró a unidades del frente. Un motín, una amenaza de asonada militar, y como resultado, el perdón.

      Como es cosa feudal, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ratificó que Prigozhin, indultado, quedaba libre de cargos, pero agregó que, además, no había nada que objetarle a este "héroe", menos aún por sus "hazañas". Si el gesto de Prigozhin fue de señor feudal, el de las autoridades también: magnánimes, honraron al "gran patriota" y, pese a que fue llevado a Belarús, todo quedó en arreglo entre amigos y grandes perdones. Ni fusilamientos, porque todos detestan el socialismo, pero ni ley, tampoco: ni al aceptar servicios de mercenarios, ni al amotinarse Wagner, ni a la hora de sancionar el motín. Una parte es comprensible: se quiso evitar un derramamiento de sangre. La otra lo es menos: es la Rusia de los grandes gestos, de la grandeza del perdón y del arreglo entre aristócratas, cuando se trata de llegar al capitalismo vía Alejandro III, Nicolás II, la Rus de Kíev o Dmitri Donskoi, vencedor de los mongoles, es decir, dando marcha atrás en el tiempo porque no hay antecedentes históricos de capitalismo, salvo parcialmente en Piotr Stolypin, a principios del siglo XX. Tampoco se trata exactamente de mafias: nadie apareció con un tiro en la nuca. Es más del orden de lo sublime: el perdón desde lo más alto.

     Como dice la canción: no hubo curiosos, no hubo disparos, nadie lloró. Ucrania apenas festejó, pero el hecho es que su tan cacareada "contraofensiva" no sirvió para nada. Estados Unidos, con una inteligencia que estaba al tanto, no se metió, ni buscó esta vez -pese a esperarlo -dividir a la élite rusa, porque no hay el deseo de meterse directamente con una potencia militarmente superior. A pesar de ésto, Prigozhin estaba haciendo algo grave que Occidente pudo haber utilizado. Tal vez se esté a la espera de una fractura más fuerte, a partir del desgaste en Ucrania, que no puede ir más allá: Rusia tiene la guerra en buena medida ganada. Lo hermoso es cómo los "valores tradicionales" dan también lugar a las actitudes "tradicionales": manera de boyardo, maneras de zar, todo al margen de una ley que, en cambio, cae de la manera más pesada sobre el primer tonto que en una conversación anodina, y sin ser aristócrata, diga que la "operación militar especial", por justificada que esté, no es de lo más espléndida: sin bromear, pueden ser por ejemplo 15 años de cárcel. En América Latina se llama "capitalismo de compadres"; en Rusia es la-gesta-heroica-que-prepara-la-gran-multipolaridad. La favorita de López Obrador (da click en el botón de reproducción).


domingo, 25 de junio de 2023

MÉXICO: DE CENTRALISMO, PEDIGRÍ Y PROYECTO

 Tiene algo de sorprendente que varios candidatos del oficialismo a la presidencia de México estén yendo de un lado a otro del país sin programa de por medio. El único que ha dado a conocer el suyo, de manera muy general, es el ex canciller Marcelo Ebrard, con un libro.

     El arranque no se dió sin problemas. Muy rápidamente, algunos se fueron por el lado mediático y al mismo tiempo de la "cargada" al antiguo estilo, creyendo que la favorita del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, es la hoy ex jefe de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum. Esta se las ingenió para presentarse de alguna manera como sucesora "natural" y aprovechando el ser mujer. Le llovieron adhesiones desde gubernaturas, del Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa), en particular de gobernadoras mujeres, en un tono más que laudatorio. A gobernadores se estaban arrimando presidentes municipales. Sheinbaum pidió detener momentáneamente el asunto. Si bien no ha habido corrupción en las altas esferas gubernamentales, salvo en los montajes de Latinus, no queda claro lo que ocurre en gubernaturas y municipios: las cuentas cuadran menos. Por lo demás, la "cargada" estuvo a punto de provocar un problema de faccionalismo. Tampoco queda clar por qué algunos periodistas creen adivinar que Sheinbaum es la favorita del presidente. Otra cosa es que se esté presentando hasta ahora como la más mediática.

     Ante esta "cargada", López Obrador tuvo que juntar a canidatos y gobernadores para tratar de asegurar la unidad. Lo hizo también al antiguo estilo: una cena en un restaurante. No bastó para evitar que Ebrard hiciera una propuesta disparatada: crear la secretaría "de la 4T" proponiendo a uno de los hijos de López Obrador, Andrés López Beltrán, al frente. El tal Andy se deslindó de inmediato, entendiendo el significado (lo había, diga lo que diga Ebrard): colocarse de manera personal cerca del presidente, cuando estaba siendo alejado por los medios de comunicación masiva, al grado de empujar a la ruptura. Por lo visto, hasta hace poco la cuestión era de mayor o menor cercanía con el supuesto "hombre fuerte", como si se estuviera en tiempos del PRI (Partido Revolucionario Institucional). Es por lo mismo que se decidió no hacer mucho caso de otros dos candidatos, Ricardo Monreal, y Gerardo Fernández Noroña.

      En los medios no existe el menor interés por el país. Algunos precandidatos de oposición han hecho señalamientos interesantes, pero para dar en el vacío, como en el caso de Lilly Téllez, pero también del priísta Enrique de la Madrid, para quien en el sexenio que enrumba hacia su término se ha hablado mucho (dos o tres horas cada mañana) y dejado lo demás al desgobierno. No es exacto, pero...es tan legítimo escucharlo como oír las críticas de Téllez, mujer, al lenguaje inclusivo, si acaso se estuviera debatiendo. Pero no es así.

     El interés descarado de los medios es la ruptura con López Obrador, por distintos motivos, y para lo que hay dos candidatos útiles. En esta medida, y para evitar que se profundice el proceso -más allá del lópezobradorismo-, el hombre a bloquear es Adán Augusto López Hernández. Este, al igual que López Obrador, tiene algo que desagrada entre los sectores del país que, como decía Justo Sierra, son "alérgicos a la verdad": el hablar franco y directo, que en algún momento también disgustó de Luis Donaldo Colosio. Es, pues, el centralismo, el inveterado hábito del engaño y el entrometimiento de los medios para evitarle voz a la gente de abajo y seguir privilegiando el estatus. Ya lo dijo la Sra. Poniatowska, a quien nadie llama "Elenísima": es que uno tiene apellidos franceses y la otra es mujer. No hace falta ser muy ducho para percatarse de que Sheinbaum habla para no decir nada. Ebrard es otra cosa: correrse al "extremo centro", para beneficiar al mundo de los negocios y la clase media, a ver si así vuelve a "gotear" desde arriba, lo que no quiita la apreciación de Monreal, en el sentido de que el ex canciller tiene cierta visión de Estado. El resto, lástima, es creer que a un magistrado tramposo no se le puede decir "tabasqueñamente" "tinterillo de ocasión", o al líder de Acción Nacional "el segundo cortesisito". Es más añoranza del engaño guardando las formas, o decidiendo quién puede darse licencias y quién no: un intelectual del seductor de la patria puede decirle "pendejo" al presidente, en pleno insulto, pero se toma increíblemente por insulto la franqueza y la manera directa de hablar y, más aún, el no dejarse.

     Queda por ver si MoReNa es independiente del "sistema". Lo que ha hecho López Obrador es otra cosa, contra todas las creencias de alta temperatura de que habrá "dedazo" o equivalente de "Maximato" (¿en verdad, no hay manera de salir del pasado?): dejar en liza a gente que pueda garantizar a la vez la continuidad de un proyecto -no de una persona- y el relevo generacional (la actual secretaria de Gobernación, Luisa Alcalde, estuvo haciendo un muy buen trabajo de equipo). Podría ser que se trate entonces de dejar preparado, hasta donde sea posible, un cambio de "sistema": no tanto para instituciones y leyes -no cuajan-, pero sí para salir del "país de un hombre" e, insistamos, asegurar la consolidación de un proyecto. El "lópezobradorismo" de Sheinbaum, los acomodos de Ebrard, las eventuales trampas en MoReNa (queda por ver si la población será consultada sin el filtro de los medios) y las especulaciones más priístas de los medios podrían errar, si se afianza el mérito y queda en segundo plano la clientela o su versión "grupo de presión". Ahora sáquenle a un chilango de la cabeza que no todo "trae intención". ni es, hay que reiterarlo, engaño (hacer creer algo para hacer pasar o pensar otra cosa). (da click en el botón de reproducción).



      

jueves, 22 de junio de 2023

COMO TE VEN, TE TRATAN

 Algunos países, entre ellos Brasil, China y unos de Africa- han buscado mediar en el conflicto entre Ucrania y Rusia, para que se logren negociaciones y se llegue a la paz.

     A los africanos que acaban de sugerirlo en Rusia, el presidente ruso, Vladimir Putin, les expuso lo siguiente:

     Las negociaciones comenzaron temprano luego del inicio del conflicto, y a instancias del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, por lo que tuvieron lugar en suelo de Turquía, en marzo de 2022. Rusia solicitó dos cosas básicas: la reducción de las fuerzas armadas ucranianas, y que se inscribiera en la Constitución de Ucrania la neutralidad de este país. Se llegó a un acuerdo, del que sirvieron como garantes, además de China, países occidentales: Estados Unidos, el Reino Unido y Francia.

     Tal vez se recuerde que, al inicio de la llamada "operación militar especial" rusa en Ucrania, tropas rusas se desplegaron en el norte de este país y en kilómetros cerca de Kíev, capital ucraniana, de tal modo que más de un realizador de "expertís" se preguntó cuánto tardaría la ciudad en caer. Rusia explicó que no se trataba más que de una maniobra para distraer al ejército ucraniano.

      Firmado el acuerdo en Turquía, las tropas rusas en el norte de Ucrania y en kilómetros cerca de Kíev se retiraron, en signo de buena fe para sacar adelante lo acordado, y en una muestra más de que no hay ningún interés en "ocupar Ucrania", cuyo territorio, hasta hoy, es libre, salvo en el Donbás y dos regiones adyacentes (Jersón y Zaporiyia).

     El acuerdo hecho en Turquía suponía el fin de la "operación militar especial". Apenas se retiraron las tropas rusas del norte de Ucrania y de la cercanía con Kíev, el gobierno ucraniano desconoció lo firmado y reanudó hostilidades, sin que nadie le dijera nada y, es más, con la anuencia de capitales occidentales que se declararon gustosas de "haber ganado tiempo". Lo dicho quiere decir que una firma ucraniana o una de algunas capitales occidentales no significa nada; el hecho de que se llegue a un acuerdo y el de que se hagan gestos de buena fe son tomados por debilidad.

     Si el acuerdo firmado por los ucranianos se hubiera mantenido y cumplido, se habría ahorrado la muerte de 200 mil conscriptos ucranianos. Se puede cotejar la fecha de inicio del conflicto (febrero de 2022) y de las negociaciones (marzo de 2022), lo que indica que Rusia no tenía muchas ganas de guerrear. De la misma manera, se puede ver cómo Ucrania desconoció los Acuerdos de Minsk, que firmó. Para ir más lejos, Occidente desconoció su propia promesa de no extender la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hacia el Este. No queda claro si Occidente y Ucrania entienden de palabras, o si nada más las usan para hacer negocios y reservarse el derecho del fraude. Desde luego que hay libertad de "expertís", de buscar hasta el cansancio desgastar a Rusia (o algo más, si aparece la posibilidad), y de hacer comentarios de gran ternura sobre los niños ucranianos. Lo que tampoco queda claro es si a la "opinión pública" le importa en algo el asunto, o si no le incomoda tener a gobernantes dedicados al fraude, claro, con la promesa de que para todos habrá negocio. ¿A qué salen a votar en algunos lugares de Occidente, y por qué algunos africanos, China y Brasil no exponen con mayor claridad lo que hace cada parte del conflicto?¿Por miedo o por no perder parte del negocio, suponiendo que resulte? Una artista ucraniana (da click en el botón de reproducción)



martes, 20 de junio de 2023

Y AHORA, CON LA GENÉTICA

 De la misma manera en que en México hay gente que cree que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador trae algún "gen" del pasado, en Bolivia no ha faltado el intelectual que critique al gobierno y al Movimiento al Socialismo (MAS) creyendo que traen el "gen" del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), surgido de la Revolución -a medias- de 1952. Se trata de la manera en que los medios de comunicación masiva y una intelectualidad bastante podrida tratan de aprovechar las divisiones entre el gobierno de Luis Arce y el MAS con el liderazgo de Evo Morales.

     No está de más señalar que algunos en Bolivia, en el oficialismo, andan con un discurso fuera de lugar. Si aparece corrupción en el gobierno de Arce, es porque "los blancos" y "los mestizos" (karas) son "traidores" por naturaleza. Es el tipo de afirmaciones que salen de Gerardo García, vicepresidente del MAS, o del dirigente masista Antonio Quispe. No habría más que establecer un país de indios, nuevo qollasuyo. En esas andanzas está el vicepresidente David Choquehuanca, quien, sin embargo, al ser antes ministro de Exteriores, pudo ver cómo se le infiltraba la corrupción en la cancillería.

     La corrupción y el prebendalismo tienen un origen señorial, que al mismo tiempo se apoyó en formas caciquiles de funcionar de las comunidades indígenas, muy diversas. El clientelismo se conoce en Bolivia como llunkerío, que remite a "rebañar". El llunk'u es el lisonjero, adulador que la comunidad rechaza, y que termina siendo individualista. A veces, Morales da en la crítica al mérito personal, si quien lo tiene no se inclina ante la comunidad, se entiende que también para repartir. Es, como en más de algún lugar de México, un interminable ritual de flores del cuello y la cabeza a ires y venires de bastones de mando que quieren decir: "hoy por tí, mañana por mí". El llunk'u se dirige al ascenso personal por encima de la comunidad, en vez de considerar que se lo debe, como lo cree Morales. Sin embargo, no todo mérito personal -que también se critica fuertemente por ejemplo en el oficialismo mexicano- es atribuíble a un origen comunitario, de tal modo que tenga que ser desconocido, cuando no estigmatizado, por la comunidad misma. Bolivia no es propiedad de "señores", pero tampoco de las comunidades indígenas, ya que hay más diversidad que ésa. En este sentido, es comprensible que el gobierno actual de Arce se haya abierto a otros sectores y protagonistas, sobre todo considerando que, salvo excepciones, los triunfos progresistas suelen darse en sociedades divididas. Es posible pensar que hay gente que no ve con buenos ojos que el esfuerzo individual tenga que terminar en ofrendas perpetuas a "la comunidad".

     Lo dicho no coloca en el error y la "traición" a Arce ni a Morales. Contra los creyentes en el "gen" clientelar, hay sectores del MAS que han expresado su cansancio con el otorgamiento de cargos según se sea o no el amigo o compadre de tal o cual. También hay en el MAS crítica a tendencias al prebendalismo y la corrupción en el gobierno de Arce. Acusado tal vez erróneamente de "aliarse con la derecha", fue Arce quien encarceló al funesto líder cruceño -de ultraderecha- Luis Fernando Camacho, hasta 2022 gobernador de Santa Cruz. Luego de denuncias de corrupción, es también Arce quien se encargó del arresto del ministro de Medio Ambiente, Juan Santos. Arce propuso levantar el secreto bancario de tal forma que se pueda saber cómo se hacen las licitaciones en las empresas. Ya hubo antes otros ministros arrestados, y no siempre tan blancos ni ajenos al MAS, como Edwin Characayo, ex dirigente campesino y quien fuera ministro de Desarrollo Rural y Tierras (ocho años de cárcel por extorsión). Morales puede decir lo que quiera, pero no estuvo exento de problemas similares en su presidencia, pero sin que interviniera el aparato Judicial con mayor firmeza. Después de todo, "Evo es pueblo" tuvo que torcer la ley para buscar la reelección. Hay un asunto de mayor gravedad: "arcistas" y "evistas" se han estado acusando erróneamente de narcotráfico.. Como sea, Morales ha puesto en entredicho a Choquehuanca, cuyas ideas son francamente dudosas.

     La actuación del gobierno de Arce tiene que ser competente y no está al servicio del MAS, si bien éste se encuentra para criticarlo si es necesario, pero también para persuadir en la sociedad. Lo que no puede ocurrir es que los medios de comunicación masiva orquesten diferencias naturales, por duras que sean, para debilitar políticamente a la izquierda, cuando el tema es otro: el debilitamiento del clientelismo, el llunkerío y la corrupción, la meta. Algo no va en el "gen" politiquero de ciertos medios, cuya función, como la del onegeísmo y de Estados Unidos, es desestabilizar. Es de esperar que se deje pasar al relevo, sin menospreciar a Morales, y sin cargar contra Arce. De racismo al revés ya se tiene suficiente en países como Ecuador o Guatemala, salvo que se olviden las características caciquiles de muchas comunidades indígenas. En algo se apoyaron los españoles. Es mérito de Arce si con firmeza toma cartas en asuntos de corrupción y contra la extrema derecha. (da click en el botón de reproducción).



domingo, 18 de junio de 2023

MÉXICO: ¿QUIÉN ELIGE?

 Hace rato que ha comenzado en México la carrera por la sucesión presidencial, aunque ahora es con el banderazo de salida del oficialista MoReNa (Movimiento de Regeneración Nacional).

     Tal vez alguien debiera decirles a los medios de comunicación masiva que ellos no son el elector, como tampoco son el poder del país, aunque crean serlo. Muchos no han cambiado desde la época del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y creen, pese a que el candidato de MoReNa se definirá por encuesta, que lo hará el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), como si persistiera el "dedazo". Así, hasta una parte de MoReNa, incluyendo a gobernadores, parece haber creído leerle la mente al presidente, para lanzarse a ciegas al apoyo de Claudia Sheinbaum, hasta hace poco jefe de gobierno de la Ciudad de México. Mal comienzo: tiene algo de clientelista. Es añeja la tradición de anticiparse a los deseos del jefe para hacerse presente, "visible" -como se dice ahora- y ganarse tal vez algún favor a futuro. López Obrador paró el asunto. Como antecedente, otro candidato del oficialismo, Ricardo Monreal, alertó contra los riesgos de actitudes que favorecen el faccionalismo. Entre otros, los gobernadores se equivocaron: Sheinbaum ni siquiera ha presentado programa. El único que lo ha hecho, con un libro, es el hasta hace poco canciller Marcelo Ebrard, también candidato de MoReNa.

     Para enredar más las cosas, y siempre como si se estuviera en los viejos tiempos, los medios se lanzaron a ciertas comparaciones: Ebrard pudiera ser el Manuel Avila Camacho del asunto, para calmar las aguas y despolarizar la situación social. Para que fuera así, AMLO tendría que ser Cárdenas y Sheinbaum, algo así como Francisco J. Múgica, nada más que no es el caso. López Obrador no es Cárdenas, El hecho es que habría que esperar a que se pronuncie la sociedad, en vez de "hacerla pronunciarse" con la "política de la pistola", que consiste en "madrugar". ¿Hasta dónde han cambiado los antiguos hábitos? Fabricarse un nuevo "Avila Camacho", orillando a Ebrard al "extremo centro", y aprovechando la predilección del ex canciller por las clases medias, es un "vente para acá" que también puede esperar de la invitación -que va hasta hacerlo correr por cuenta propia- alguna ventaja de grupo, el de los descontentos con el supuesto "radicalismo" de López Obrador y sus secuelas en la "austeridad republicana". Tampoco parece importar el riesgo del faccionalismo.

     Monreal, Gerardo Fernández Noroña y la colada Yeidckol Povevnsky no tienen ninguna oportunidad real. La presencia mediática se ha decantado por Ebrard y Sheinbaum. AMLO hace rato que sugirió más nombres (Rocío Nahle, secretaria de Energía, y Rosa Icela Rodríguez, de Seguridad y Protección Ciudadana). Puede tener, como se dice, "su corazoncito", pero no es tan fácil pensar que el presidente "se decidió". Lo que sí hizo es colar en la carrera al hoy ex secretario de Gobernación, tabasqueño, Adán Augusto López Hernández, pero no fue el único invitado. Dada la advertencia que lanzó contra quienes quisieran irse "demasiado al centro", es posible pensar que la apuesta de López Obrador es la continuidad del proyecto, la autodemoninada "Cuarta Transformación". Es por la manera de presentarse de Sheinbaum que se dedujo que era "la consentida del profesor", sin que sea tan evidente. A partir de la apuesta por el nearshoring (relocalización de empresas cerca de los mercados), Ebrard y Sheinbaum -con muchos medios de respaldo- están creando las condiciones de un mayor entreguismo a Estados Unidos, si tal cosa es posible, a diferencia expresa de López Hernández. Ya hay, latentes, proyectos en sentidos diferentes y medios dispuestos desde hace rato a buscar inclinar la balanza.

      Sheinbaum, por honesta que haya sido y por algunos buenos resultados que haya tenido en la Ciudad de México (no se ignora que el mérito en seguridad es del secretario de Seguridad capitalino, Omar García Harfuch), está haciendo trampa, quedaría por saber si ayudada por el asesor del presidente colombiano Gustavo Petro, al estar duro y dale insistiendo en su condición de mujer (¿es para atraerse a la mitad del país?), como si se tratara de un privilegio y de un medio de extorsión, que muchos en las redes sociales buscan capitalizar: oponerse al triunfo de Sheinbaum termina por ser "misoginia". Es de esperar que la candidata precise su programa y la manera de lograr los objetivos que se proponga, en vez de seguir una "cargada" que no es del supuesto Gran Elector, López Obrador, sino de quienes creen que México está maduro para una Hillary o algo así, para hacer "grupos de presión" -el feminismo actual es éso- (se sumarán científicos) y para forzar a Sheinbaum en determinada dirección, siempre de mayor americanización, pues al final es "chica de Berkeley", partidaria de las energías renovables y el tipo de discurso que agrada a los Demócratas estadounidenses, a los que también es cercano Ebrard.

     La trayectoria de Annie Pardo, científica, madre de Sheinbaum, dice algo: originalmente comunista, pasó en el 68 al activismo e hizo luego toda su carrera en vinculación estrecha con instituciones educativas e intereses estadounidenses. Hay que agregar que, dejando de lado a García Harfuch, Sheinbaum no siempre tiene buen equipo (aunque Oliva López , de Salud capitalina,llevó mejor el problema de la Covid-19 que Hugo López-Gatell). Tampoco tiene buen gusto, a juzgar por la demagogia de los conciertos en el Zócalo capitalino, y presume de un activismo estudiantil que desembocó en un error costosísimo para la universidad pública. Lo de Sheinbaum son "derechos" sin la menor obligación -es otra forma de demagogia, en particular hacia los jóvenes- y un vago "bienestar", palabrita del presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) que al parecer llegó para quedarse ("bienestar para tu familia"). Es la deriva hacia la demagogia y algo así como el coaching.

     Los favoritos -de los medios- han dejado de lado el tema de la corrupción, que no se ha acabado, y de los valores que pudiera necesitar el país, frente a la reacción de quienes no quieren oír hablar de ellos para tener el cinismo y la búsqueda de hueso tranquilos: importó un carajo tratar de mejorar el civismo con la Cartilla Moral y luego la Guía Etica para la Transformación de México. Cuando López Obrador lanzó la idea de "Humanismo mexicano", ya no quedaba nadie para hacerle caso: salvo excepciones entre los candidatos, el problema está en saber dónde están los negocios y cómo mediar, arrojándole migajas a la gente, pata tenerla tranquila y creyendo que está invitada al fiestón, así sea a costa de la nación y del Estado (no están invitados, por "obsoletos"). Por cierto, Sheinbaum funda "universidades" que no son tales. Lo que lleva la señora al Zócalo (da click en el botón de reproducción):



jueves, 15 de junio de 2023

PERÚ CRÓNICO

 De los países andinos, el inestable hoy es el Perú, con tres presidentes que no han podido terminar sus mandatos: Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra y Pedro Castillo. Algunos más han estado sujetos a investigaciones (Ollanta Humala, el prófugo Alejandro Toledo y Alan García, que optó por suicidarse). Lo que parece un problema con el poder Ejecutivo va más allá, dada la fragmentación del Legislativo y la corrupción del aparato Judicial.

     Hasta cierto punto, este estado de cosas le conviene a Estados Unidos. No está de más recordar lo siguiente: Kuczynski (2016-2018) es peruano-estadounidense, y Toledo estuvo refugiado en Estados Unidos antes de ser extraditado al Perú. El hecho de que se haya anunciado recientemente que unos mil soldados estadounidenses estarán varios meses en el país andino, en distintas localidades, para ejercicios militares y entrenamiento de fuerzas armadas y policía locales no es del todo nuevo. Algo similar tuvo ya lugar en el 2015. En América Latina hay 76 bases militares estadounidenses, sin que nadie les pida salir. El último en atreverse a pedirle a Estados Unidos que se fuera -en este caso, de la base de Manta, en la costa- fue el presidente ecuatoriano Rafael Correa. No hay mayor ánimo antiimperialista en América Latina, al grado que el presidente colombiano progresista Gustavo Petro no ha dicho nada de las siete bases militares estadounidenses en Colombia ni de la adhesión de este país a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con un estatuto especial, lo que contraviene la declaración de América Latina como zona de paz. De todos modos, la operación estadounidense en el Perú ha sido tomada como aviso a China, aunque no es seguro que lo sea, pese a que el país sudamericano es considerado importante en la Cuenca del Pacífico: el saliente mandatario ecuatoriano, Guillermo Lasso, hombre de Estados Unidos, estuvo haciendo todos los negocios que quiso con China, al grado de concluir un Acuerdo de Libre Comercio entre este país y el Ecuador, sin que quedaran implicadas buenas prácticas ambientales ni laborales. Lasso se reunió con el presidente chino Xi Jinping en dos ocasiones.

      Dina Boluarte, presidente peruana, aseguró la caída de Pedro Castillo asesorada por "la embajada". De todos modos, la inestabilidad peruana se remonta a un pasado no muy remoto y no superado.

     En efecto, cualquiera de izquierda en el Perú se arriesga al "terruqueo", la acusación de "terrorismo" por alguna afinidad real o supuesta con el que fuera el grupo maoísta Sendero Luminoso. De la época del combate a éste queda la fuerza del fujimorismo. Cualquiera que desde la izquierda plantee cambiar algo en sero es acusado de "terruco", lo que le bloqueó en mucho el camino a Castillo, en particular en ideas como la de hacer una "segunda reforma agraria". El partido Perú Libre, que candidateó a Castillo, fue igualmente acusado de todo, y Nuevo Perú, partido de la llamada "izquierda caviar" de Verónika Mendoza, ligado al progresismo, se ha ocupado más de congraciarse con modas que de cambios de fondo. Castillo no tenía mucho  en qué respaldarse y, en la medida en que fue haciendo concesión tras concesión, Perúy Libre lo siguió apoyando, pero pidiéndole que dejara de ser militante. Castillo se estaba acercando al mundo "caviar", contra convicciones propias, y al del "oenegeísmo". Es la gran diferencia con Ecuador y Bolivia, donde hay izquierdas fuertes (Revolución Ciudadana y Movimiento al Socialismo, con todo y sus problemas). Frente a la debilidad de la izquierda peruana y el progresivo debilitamiento del fujimorismo por escándalos de corrupción (de Keiko y Kenji Fujimori, cuyo padre, Alberto Fujimori, permanece en prisión), no quedan en el Perú más que partidos fundamentalmente interesados en repartirse algún botín, de lo que da cuenta la cantidad de congresistas corruptos.

     Como lo demostró la crisis sanitaria de la Covid 19, en la cual Perú fue uno de los países más perjudicados en el mundo, mientras políticos van y políticos vienen no hay manera de ocuparse de las necesidades de las mayorías (el sistema educativo peruano, por ejemplo, es de los peores de América Latina), por más que se tengan indicadores macroeconómicos buenos. La Constitución fujimorista impide cambiar de políticos, y sería necesaria una Asamblea Constituyente, pero la inercia del pasado es muy fuerte. Tres presidentes tumbados (Castillo por "autogolpe"), dos más  bajo investigación (Humala y Toledo) y un antiguo en prisión (Fujimori) hablan de una inestabilidad peor que la que llegó a vivir el Ecuador antes de Correa. Dejando de lado a Humala, con quien la "izquierda divina" del progresismo fue injusta, queda probado que la derecha no es garantía de ninguna estabilidad. (da click en el botón de reproducción).



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...